Capitulo 4.

Katniss despertó algo sobresaltada, había vuelto a soñar con Peeta llorando.

A pesar de su actitud, por lo que le habían dicho Haymitch y Sae, el no había sido así todo el tiempo, a Katniss le inspiro algo de lastima.

Se vistió para salir a cazar. Salió sin despertar a su madre ni a su hermana y cruzo la cerca. Observo a su alrededor, buscando a Gale. Quería seguir evitándolo. Después de lo que había hablado con Prim se sentía un poco confundida.

Busco su arco que se encontraba escondido en un tronco hueco. Observo a su alrededor para encontrar una presa. Cerró los ojos y dejo que su sentido auditivo la guiara. Escucho unas pisadas en las hojas secas y corrió detrás de unas ardillas. Dejó que subieran a un árbol, respiro profundamente, subió su arco, respiró suavemente y disparo. Directo en el ojo.

Corrió con su caza hasta el Quemador, dispuesta a venderle a Sae, cuando sus ojos vieron lo impensable.

Peeta había estado despierto toda la noche, vigilando desde su ventana, cualquier tipo de amenaza. Haymitch no había vuelto, como de costumbre, que siempre pasaba por las mañana por su casa.

Comenzó a dar vueltas alrededor de la casa, mirando el reloj y mirando la ventana. Aunque esta vez no buscaba agentes o gente del Capitolio, él sabía bien que esperaba.

Esperaba a Katniss.

Sacudió la cabeza y volvió a mirar el reloj, apenas había pasado media hora. La puerta se abrió detrás de él. Haymitch entró lentamente.

-Pareces impaciente.

Lo observo.

-La chica, no ha llegado.

-¿Qué chica?

-Katniss, ¿cuántas chicas frecuentan mi casa?

-Tal vez no tu casa, pero si hoteles de cada distrito.

Peeta lo miró furioso, le irritaba que Haymitch pensara en Katniss como otra chica más. Peeta retrocedió un poco, se había asustado de su propio pensamiento.

-Parece que la chica te importa eh.

Peeta negó con la cabeza.

-¿Sabes cuántos años tiene?

Peeta se dio la vuelta y negó de nuevo.

-No quiero saberlo.

-Tiene 17 Peeta, no puedes apegarte a ella, ni sentir el más ligero sentimiento por ella.

-Haymitch ¿Por qué? ¿Por qué ella?

Tomo la camisa de Haymitch y comenzó a jalonearlo.

-Ella es tan… perfecta.

Haymitch puso los ojos como platos. Nunca había visto al chico ponerse así por nadie. Palmeo su espalda.

-Así es este maldito lugar.

Peeta levanto la mirada, salió corriendo del lugar, directamente hacia el quemador. Necesitaba un lugar que le recordará quien era, o al menos quien solía ser.

Entró rápidamente y sin saber muy bien como llego al puesto de Sae la Grasienta, hacía mucho que no comía alguno de sus extraños platillos.

-Peeta Mellark ¡Que sorpresa verte por aquí!

Grito Sae.

-Hola, un plato de sopa por favor.

Sae entendió la indirecta, el no quería hablar. Solo asintió y regreso con su plato. La sopa se veía un tanto verdosa y la carne en ella algo negra. Aún así, Peeta reconocía muy bien qué tipo de carne era. Carne de ardilla, solía ser la favorita de su padre.

-¿Dónde consigues esta carne?

-Me la vende una chica. A muy buen precio, creo que tal vez la conoces.

Peeta rodo los ojos, seguro pensaba que era su amante.

-No conozco a mucha gente en el distrito

-No, no, pero esta chica justo ayer estuvo preguntando por ti.

Peeta la miro interesado.

-¿Cómo es?

-Cabello castaño, amarrado en una trenza, ojos de un color como gris.

Peeta escupió un poco de sopa

-Hola Sae.

La voz de Katniss sonó detrás de ellos, Peeta se volteo con violencia asustándola un poco.

-Eh, hola Katniss, es ella Peeta, ella es la que preguntaba por ti ayer.

Katniss se sonrojo y tiro las tres ardillas que traía en la mano. Peeta se levanto de la mesa y se acerco a Katniss, Katniss retrocedió por instinto, sin dejar de verse a los ojos. La mano de Peeta se elevo a la altura del rostro de ella

-¡Catnip!

Grito Gale detrás de ellos. La mano de Peeta bajo un poco

-¿Pensabas golpearla?

Peeta negó con la cabeza.

-No podría nunca

En realidad quería acariciar un poco su rostro.

-¿Por qué no? Ya mataste a varias.

Los ojos de Peeta se obscurecieron por la rabia y golpeo directo en la quijada a Gale.

-¡No sabes lo que dices maldito idiota!

Gale se levanto y golpeo del mismo modo a Peeta.

-¡Paren ya!

Se agacho para revisar a Peeta, pero el sacudió la cabeza molesto. Se levanto rápidamente y salió del Quemador.

-¿Por qué le has dicho eso Gale?

-Iba a golpearte Catnip

-¡Claro que no! A veces eres un poco idiota.

Gale se quedo con la boca abierta mientras Katniss salía a perseguir a Peeta. Lo siguió hasta su casa, pero él entró y cerró con un portazo en las narices de Katniss.

Ella se ofendió y salió corriendo de ahí, ya estaba harta, harta de cómo la trataba aquel hombre, como si él fuera mejor que ella. Tal vez Gale tuviera razón y el era un idiota solo porque quería serlo.

-¡No, esto no se queda así!

Katniss dio la media vuelta y comenzó a caminar con los puños cerrados. Toco a la puerta de Peeta con violencia y gritando.

-¡Sal ahora! ¡Ya es suficiente!

Se escucho el sonido de la puerta chirriante abrirse, Katniss abrió la puerta un poco y entro lentamente, pero de la nada la mano de Peeta tomo la de ella y la atrajo hasta el, los dos quedaron frente a frente, sin poder dejar de mirarse.

-¿Qué haces?

Dijo Katniss casi inaudible.

Peeta no respondió, solo acerco su rostro al de ella, estampo sus labios contra su boca y movió sus labios sin respuesta de ella. Katniss se sorprendió, pero sentir los labios de Peeta contra los suyos fue una sensación que nunca había sentido, nunca había besado a nadie y no sabía cómo hacerlo, pero no quería que Peeta dejara de hacerlo.

Peeta al sentir que no había respuesta se separo de ella.

-Perdona yo, estoy, no sé…

Pero Katniss tomo su cuello y lo beso, esta vez cerró los ojos y fue ella quien lo beso, rodeo su cuello con sus manos sin dejar de besarlo, Peeta correspondió, coloco sus manos alrededor de su cintura y la levanto un poco.

Después de un largo beso se separaron un poco.

-Creo que debería irme.

Dijo Katniss tratando de recuperar el aliento.

-¿Por qué?-. Susurro Peeta, mientras acariciaba su espalda.

-Porque, no puedo estar aquí.

Katniss volteo y abrió la puerta dispuesta a correr, pero Peeta no la iba a dejar ir tan fácil, tomo su mano y cerró la puerta con la otra.

-Mi familia, podría preocuparse.

Susurro ella.

-Mañana mismo, yo te llevaré. No te vayas, ahora no.

Hundió su rostro en la cabellera de Katniss y le dio un pequeño beso.

Katniss sonrió, nunca le habían mostrado un gesto como aquel, sentir los labios de Peeta sobre cualquier parte de su cuerpo era hechizante.

-Solo espera.

Se separo de ella y corrió. Katniss lo miro confundida cuando el regreso.

-No quiero que Haymitch entré de la nada, es su costumbre.

Katniss asintió y volvió a tomar la mano de Peeta.

-Sígueme.

Tomando su mano y con una pequeña sonrisa en los labios, la llevo hasta el salón, se sentaron frente a la chimenea, Peeta la encendió con solo apretar un botón.

-Me encanta, estar aquí. Con la chimenea encendida, me trae buenos recuerdos.

Los ojos de Peeta se perdieron en el fuego, pero su mano seguía tomando con delicadeza la de Katniss.

-Peeta-. Murmuró Katniss, sacándolo de su sueño.

-¿Qué pasa?

-¿Cómo eras antes de los juegos?

La pregunta lo tomo por sorpresa. Regreso a ver a Katniss y agacho la mirada.

-Trabajaba en la panadería con mis padres. Yo era quien solía decorar los pasteles.

Una pequeña sonrisa cruzó su rostro.

-¿Podemos hablar de otra cosa?

Katniss asintió.

-¿Tienes miedo? ¿De la cosecha?

Peeta abrió la boca y volvió a cerrarla. Sentía que debía protegerla, de cualquier persona o sentimiento que pudiera dañarla

-No, ¿tu si?

Katniss asintió un poco.

-No tienes porque, no serás seleccionada, te lo aseguro.

-Pero ¿y mi hermana?

-¿Tienes una hermana?

Katniss volvió a asentir y el agarre de sus manos se hizo más fuerte.

-Este es su primer año. No sé qué pasaría, si la seleccionaran.

Peeta la abrazo y beso su frente.

-Aún faltan dos meses Katniss, no deberíamos preocuparnos.

Fingió una sonrisa que lleno el corazón de Katniss de calor, por un momento, desde la muerte de su padre, se volvía a sentir segura y protegida.

Siguieron observando la chimenea mientras Katniss cantaba una canción de cuna, que le había enseñado su padre. La voz de Katniss lo mantenía relajado, des estresado, sin necesidad de fruncir el ceño o controlando el dolor de cabeza que le daba casi diario. Su suave voz se fue apagando conforme fue pasando la noche. Peeta, la cargó cuando ella se quedó dormida, la acostó en su cama y se dirigió lentamente hacia la puerta.

-Peeta, no te vayas.

Pidió Katniss.

Peeta se sorprendió, nunca había dormido en la misma cama con una mujer, sin tener sexo con ella.

Se acostó a su lado, recargo su barbilla en el hombro de Katniss, rodeo su cintura con su brazo y los dos cayeron profundamente dormidos.

Por primera vez en 5 años, Peeta, no tuvo pesadillas.

Gracias por sus reviews. Perdonden si no les contesto, pero no me da tiempo, claro que los leo y los tomo en cuenta cuando escribo. Gracias. Nos leemos el prox cap.