Capítulo 3: "Una promesa: Empezando un sueño"

Ya había pasado un mes, desde que el Nankatsu y Shutetsu se habían enfrentado en un campeonato local, en el cual ambos habían empatado, quedándose ambas escuadras con el triunfo.

Desde ese día la enemistad entre el Shutetsu y el Nankatsu, quedo en el recuerdo, pues de ambas escuadras se seleccionaron a los mejores jugadores, para que completen el grupo de niños que se necesitaba para formar el equipo que los representaría a nivel nacional, por supuesto que la mayoría de los integrantes de ese equipo eran miembros de las escuadras campeonas ese año, esto había permitido que Genzo Wakabayashi, Taro Misaki y Tsubasa Ozora se conocieran más y empezaran una gran amistad.

Sanae, al ya no poder ser la entrenadora de sus amigos, decidió, conformar un equipo de porristas para poder alentar en cada encuentro a estos, ella por supuesto era la líder de ese grupo, además ella a pesar de no ser jefa de su equipo, siempre asistía a ver los entrenamientos de preparación para el campeonato nacional que sus amigos tenían en uno de los ambientes que el Shutetsu les prestaba. Ella se había ganado la amistad de los chicos que conformaban el equipo distrital, quienes la veían como una hermanita, que los acompañaba y los alentaba para que sigan entrenando y consigan su objetivo ser campeones nacionales, sin embargo, para los chicos que eran parte de la porra del equipo, ella seguía siendo la jefa, y así la llamaban.

Campo de entrenamiento de Shutetsu:

Una hermosa niña castaña que estaba parada en medio de un grupo de niños, sonreía mientras escuchaba lo que sus amigos decían, cuando de repente uno de los comentarios hizo que sintiera una ligera opresión en su corazón y su rostro se tornara triste.

¿Eso te dijo Roberto?, ¿Brasil?, decía un niño de gorra sorprendido.

Si, respondió Tsubasa con el rostro radiante de alegría.

Brasil, es la cuna de soccers, acoto Taro sonriendo.

Lo sé, por eso estoy feliz, iré al país rey del soccers, aprenderé con los mejores y traeré esas enseñanzas para compartirlas con ustedes y hacer de nuestra selección la mejor del mundo, respondió Tsubasa con una amplia sonrisa en su rostro.

Vaya, ese es un sueño muy lindo, dijo Genzo.

Pues yo no quiero que se quede en sueño, lo haré real Genzo, respondió Tsubasa.

Esa es la actitud, creer en nuestros sueños, eso me dice mi padre, acoto Taro mientras Tsubasa y Genzo asentían.

Pues tienes suerte amigo, que Roberto te haya hecho un ofrecimiento así, de esa manera podrás lograr tú sueño, ya quisiera yo que a mi Roberto me hubiera propuesto algo así, decía Ryo en tono melodramático.

Amigo, para que Roberto te proponga algo así, tendría que estar ciego, tú no eres Tsubasa, dijo sonriendo Hajime.

¿Qué has dicho?, yo también soy bueno, yo impedí muchas veces que tus tiros y los de Teppei entraran al arco de mi equipo cuando nos enfrentamos, respondió Ryo un tanto alterado.

Cálmate Ryo, cálmate, tú eres bueno en la defensa, tú técnica facial es muy buena amigo, pero lo que quiso decir Taki, es que de seguro Roberto vio en Tsubasa el potencial de los niños de su país, por ello cree que él puede adaptarse al estilo de juego de ellos, decía Taro para calmar la tensión del ambiente.

Si, si, a eso me refería, dijo Taki sonriendo.

Bueno, eso sí es cierto, Tsubasa es extraordinario, es un genio del soccers, no creo que exista alguien como tú en otro equipo del país, sin duda contigo, Taro, Genzo y todos nosotros, el campeonato nacional será nuestro, respondió Ryo sonriendo.

No hay que confiarse, hay escuelas buenísimas en todo el país, con jugadores extraordinarios, yo lo sé pues he sido parte de alguno de sus equipos, dijo Taro.

Eso es cierto, acoto Genzo.

Pues ya quiero enfrentarlos, el saber que hay chicos que aman el soccers como yo, me llena de emoción, dijo Tsubasa.

¡Tsubasa¡ dijo de repente un niño de cabello largo.

¿Dime Mamoru?, respondió Tsubasa.

Hay algo que no entendí bien, decía Mamoru.

¿Qué?, dijo Tsubasa.

¿Cuándo Roberto piensa llevarte a Brasil?, respondió Mamoru.

Cuando acabe el campeonato, con un triunfo nuestro por supuesto, siendo los campeones nacionales, esa es la condición para irme con él a Brasil, dijo Tsubasa con firmeza.

Pues todos te ayudaremos a conseguir el campeonato, respondió Genzo, mientras los demás jovencitos asentían, al tiempo que su entrenador se acercaba a ellos.

Chicos, ya pueden irse a casa, recuerden mañana a las 7 en punto, continuar con las practicas, dijo el entrenador.

Sí, dijeron los niños a coro, antes de echar a correr hacia los vestidores.

Hermanita, espéranos, dijo Ryo antes de echar a correr tras el grupo mientras la niña castaña asentía.

Tiempo después:

Un grupo de niños caminaban por una calle platicando, dejando a un par de ellos a unos metros más atrás, pues parecían muy concentrados en su conversación.

De hecho, lo lograras, cumplirás tú sueño, decía con una ligera sonrisa en su rostro una hermosa niña castaña mientras caminaba junto a un niño de cabellos desordenados.

¡Gracias Sanae¡ ¡gracias por la confianza¡ dijo Tsubasa.

Eres muy bueno, era lógico que Roberto notara tu talento y quiera ayudarte a potenciarlo, y que mejor que Brasil la cuna del soccers, respondió Sanae.

Si, lo sé, dijo Tsubasa.

Además, es bueno que tus padres te apoyen, dijo Sanae.

Mis padres siempre apoyan mis sueños, respondió Tsubasa sonriendo.

Yo también lo haré, dijo Sanae con una dulce sonrisa a pesar de la tristeza que sentía en su interior.

¿Qué?, pregunto Tsubasa.

Yo te estaré alentando en cada encuentro, recuerda que soy la jefa de la porra oficial del equipo distrital, es más, ya tengo armadas unas porras muy buenas, decía Sanae con una ligera sonrisa en su rostro.

¿En verdad?, respondió Tsubasa sonriendo.

Sí, dijo Sanae.

Pues me gustaría oírlas, respondió Tsubasa sonriendo.

Está bien, dijo Sanae deteniendo su avance para decir: Como van a representar a la ciudad del Nankatsu, la porra la escribí tomando el nombre de la ciudad, pero también hice unas para ti, y también para los chicos por supuesto.

Pues ya me disté curiosidad, quiero oírlas, respondió Tsubasa sonriendo.

Bien, te mostrare una de ellas, dijo Sanae mientras empezaba a mover sus brazos al tiempo que decía: Nuestro equipo es el mejor, el Nankatsu es el mejor, el mejor….

Tsubasa sonreía mientras escuchaba a la pequeña castaña hacer su porra, mientras pensaba: Sanae, sin duda eres una gran amiga, siempre nos estás apoyado.

Al día siguiente:

Un grupo de niños se encontraban practicando en un campo de entrenamiento de su pueblo mientras esperaban la hora de ir al campo del Shutetsu.

Tira, tírala, decía uno de los niños, sin mirar que desde una muralla un niño de gorra observaba su entrenamiento, mientras se acomodaba la misma.

Con que ese es el tal Genzo Wakabayashi, pensó el niño, mientras observaba al nombrado atajar uno de los balones que le habían lanzado.

Ja ja ja, ja ja ja, empezó a reír el joven de gorra mientras saltaba de la muralla llamando la atención de todos los presentes, al tiempo que la gorra que llevaba caía al piso.

¿Y ese?, dijeron algunos de los niños mientras este empezó a correr y le quito el balón a Ryo, haciéndolo tambalear.

Oye, que te pasa, dijo Ryo molesto.

Les voy a enseñar lo que es el verdadero fútbol, no lo que ustedes están haciendo, respondió el niño moreno con cierta ironía en su voz a pesar de la firmeza de la misma, mientras corría con el balón hacia el arco bajo la mirada de todos los presentes.

Genzo, dijo Tsubasa al tiempo que al niño moreno lanzaba una violenta patada hacia el arco que dejo paralizado al portero que había intentado lanzarse a atajar el mismo, pero al sentir una molestia en su pierna decidió quedarse estático.

Hyuga, dijo Taro

¿Lo conoces?, pregunto Tsubasa intrigado mientras el niño de rostro dulce asentía.

Él es Kojiro Hyuga, capitán del Meiwa, respondió Taro al tiempo que el niño moreno reía a carcajadas.

Ja ja ja, y te dices el portero estrella, en realidad eres solo un fracasado, dijo Kojiro antes de girar para retirarse al tiempo que Genzo empuñaba sus manos de la rabia que sentía.

Maldita lesión, ha vuelto a activarse, pensó el niño de gorra al tiempo que Tsubasa intentaba ir donde el moreno.

No, no lo hagas, déjalo así, ya abra tiempo de que sepa quién eres, dijo Taro.

Una vez que Kojiro se alejó del lugar todos los niños rodearon al niño de gorra.

Genzo, ¿tú lesión se volvió a activar?, ¿verdad?, dijo uno de sus amigos, haciendo que todos los demás niños fijen su mirada en el niño de gorra.

Sí, creo que no podré jugar con ustedes en el campeonato nacional, no podré vengarme del infeliz de Hyuga por está humillación, respondió el niño de gorra con cierta tristeza en su voz.

No digas eso, tú te recuperaras, tomate el tiempo que necesites, nosotros prometemos llegar hasta la final por ti, y allí te esperaremos para que puedas vengarte de Hyuga, respondió Tsubasa con firmeza.

Si capitán, dijeron Teppei, Mamoru y Hajime.

Bueno, veremos lo que me diga el médico, pero yo pondré todo de mi para estar con ustedes en la final, además estaré siguiendo cada uno de sus encuentros, decía Genzo, al tiempo que una linda niña castaña llegaba al lugar.

¿Qué sucede?, dijo Sanae al ver el rostro preocupado de sus amigos.

Genzo, se lastimo, respondió Ryo con nostalgia.

¿Te lastimaste?, dijo preocupada la castaña mirando al niño de gorra.

Sí, pero prometo recuperarme para estar en la final nacional, pues los chicos llevaran al equipo hasta ella, respondió Genzo con una ligera sonrisa en su rostro.

Entonces prométanlo, dijo Sanae levantando una de sus manos.

Bien, dijeron los niños, levantando sus manos, al tiempo que decían: Prometemos ganar cada uno de nuestros encuentros y llegar hasta la final del campeonato nacional, para junto con Genzo ganarla.

Luego de sellar su promesa, los niños empezaron a sonreír.

Bueno, será mejor irme a casa para que me vea el médico, desde ella llamare al entrenador para comentarle lo que paso, dijo Genzo.

Te acompañamos capitán, dijeron Teppei, Mamoru y Hajime.

Bien, respondió Genzo.

¿Y ahora quién será nuestro capitán?, dijo de repente Ryo.

Yo propongo que sea Tsubasa, dijo Taro.

Yo también, empezaron a decir los niños.

Si, Tsubasa debe ser mi sucesor, dijo Genzo sonriendo.

¿Yo capitán?, respondió el niño de cabello desordenado con una sonrisa nerviosa.

Si Tsubasa, tú puedes serlo, tú debes guiar al equipo ahora que no tenemos a Genzo, dijo Sanae con calma.

Bueno, está bien, dijo Tsubasa con una amplia sonrisa en su rostro.

Luego de ello, los niños fueron a su casa.

Días después:

Una pequeña castaña junto a un grupo de niños, que llevaban tambores, maracas, y banderolas en las manos, se encontraban en una avenida esperando un bus que los lleve a Tokio, el lugar donde se llevaría a cabo el Campeonato Nacional Infantil.

Jefa, todos los buces vienen repletos, decía uno de los niños.

Es cierto Sany, creo que no llegaremos a tiempo para la inauguración, decía un niño de lentes.

Claro que llegaremos, dijo Sanae parándose en medio de la pista para detener algún vehículo.

Jefa, si haces eso a donde llegaras serás al hospital, dijo uno de los niños.

¿Qué has dicho?, pregunto Sanae furiosa.

Yo, no he dicho nada, nada, respondió el nervioso el niño, al tiempo que un claxon sonaba.

Oye niña, quítate de la pista, decía una voz.

Chicos, aprovechen, dijo Sanae.

¿Qué?, respondieron los niños.

Hay, todo tengo que hacerlo yo, dijo Sanae acercándose al hombre del camión, al tiempo que cambiaba su expresión al de una niña dulce: Señor, nos haría el favor de llevarnos a Tokio, es que llevamos muchas horas esperando un bus y todos pasan repletos.

¿Van a ver la inauguración del campeonato infantil?, pregunto el hombre cambiando su expresión de disgusto a una de cordialidad.

Sí, nuestros amigos juegan en el equipo, dijo Sanae.

Está bien, suban, en la parte trasera del bus, eso sí, tengan cuidado, llevo recipiente con leche fresca que iré repartiendo, respondió el hombre, haciendo una pausa para decir: Yo también iré al estadio.

4 horas después: "Estadio de Tokio"

Una niña castaña y su grupo de amigos tomaban sus ubicaciones para empezar a alentar a su equipo, al tiempo que en un campo de juego los equipos que serían parte de ese campeonato tomaban sus ubicaciones.

Por casualidad del destino al equipo de Tsubasa le correspondió ocupar su lugar junto al equipo de Kojiro.

Ambos niños en un determinado momento cruzaron miradas, uno ignorando al genio del soccers que tenía frente suyo y el otro feliz pues ese día era el inicio de su sueño.

Tsubasa dirigió su mirada hacia el lugar donde estaba su madre, su padre y Roberto, su amigo, su maestro, quien le había estado enseñando más del soccers aprovechando que vivía en su casa por un tiempo.

Mamá, papá, Roberto, hoy inicia, mi sueño, pensó Tsubasa al tiempo que siguió recorriendo con su mirada el estadio, deteniéndola en un determinado momento sobre una niña de banderola, que agitaba la misma con tanta fuerza mientras dirigía a su grupo.

Sany, estás aquí, tal cual lo prometiste, pensó Tsubasa mientras miraba a la distancia a la niña.

Nota:

Aquí les dejo un nuevo capítulo de está historia, espero y el mismo sea de su agrado. De antemano gracias por leer esta historia y gracias por sus valiosos comentarios, no quiero especificar nombres, porque todos son valiosos para mi.

Les deseo una linda semana santa, en unión familiar y llena de muchas bendiciones.

Hasta el próximo martes, Dios mediante.

Con mucho cariño.

PrincesaLirio.