Capítulo 3
Narrador Omnisciente
—Entonces está decidido, se quedará con nosotros—respondió Inu-No
—Tengo que ir a comprar muchas cosas para Kagome, a pesar de que mandé a Miroku y a Inu-No a comprar juguetes se olvidaron de comprar ropa, una cuna, los biberones, la fórmula, su shampoo entre otras cosas que iré a comprar luego de que lleguemos a casa… Y por cierto Inuyasha, trajimos tu auto, está afuera del hotel en el estacionamiento—dijo Sango
—Espero que mi precioso ferrari no tenga ningún rayón o abolladura o tu precioso mercedes lo pagará muy caro Sango—contestó Inuyasha
—Ay qué amargado eres, no le sucedió nada y en unos minutos tendrás que cambiar el pañal de Kagome y esta vez no será fácil como las otras veces anteriores—dijo Sango
—Pues aprovechando que ustedes las mujeres están aquí presentes serán las que cambien a Kagome mientras yo guardo las cosas— dijo Inuyasha
—Izayoi, lo harás tu pues yo me acabo de hacer una manicura—respondió Sango con una sonrisa de victoria al saber se libraría de cambiar de pañal a Kagome
—Pues teniendo en cuenta que Inu-No es el que te mantiene y es mi esposo yo te ordeno que cambies a la bebé ya que esta vez yo te pagué la manicura— ordenó Izayoi
Sango sólo se limitó a sacarle la lengua como una niña pequeña y se acercó a Kagome para cambiarle el pañal y quitarle la ropa para ponerle un vestido color lila con unos calcetines de color blanco, mientras Inuyasha e Inu-No hablaban sobre la bebé y todo lo que tendría que necesitar mas adelante teniendo en cuenta de que es una humana y los humanos se enferman, aunque no se preocupaban tanto pues Sango podría avisar cuando se enfermaría para evitarlo y si no se pudiese evitar, Inu-No haría algo teniendo en cuenta que es un prestigioso doctor muy conocido en los Estados Unidos. El crecimiento de Kagome y lo más importante sería que cuando creciera tendrían que contarle lo que son y hacer que guardara el secreto.
—Chicos ya es hora de irnos del hotel e ir a la casa para terminar con los detalles que le hacen falta a sus habitaciones—dijo Izayoi
—Cierto, Miroku ve a devolver la tarjeta a recepción es hora de irnos—ordenó Inu-No
—De acuerdo— dijo Miroku
Y sin mas que decir Miroku se retiró de la habitación dirigiéndose a la recepción. Mientras que los demás recogían las pertenencias de la bebé y de Inuyasha, al terminar Inuyasha tomó en brazos a Kagome mientras ésta dormía y todos salieron del cuarto y fueron al elevador e Izayoi oprimió el botón del primer piso del hotel.
Inu Pov'
Al salir del hotel nos dirigimos a los coches, obviamente yo me dirigí a mi precioso ferrari negro con Kagome en brazos, al abrir la puerta trasera vi un porta-bebés totalmente instalado, así que solamente senté a Kagome y la aseguré con los mini-cinturones de seguridad mientras ella se había dormido.
Cerré la puerta y abrí la del piloto y me subí, encendí mi auto y seguí el auto de Sango y llegamos al lugar donde sería nuestra nueva casa temporalmente que estaba ubicada a las afueras de la ciudad de Kettle Falls muy cerca del bosque.
Aparqué mi ferrari en el patio delantero de la casa, bajé del auto y saqué a Kagome de su porta-bebés y la tomé en brazos nuevamente, entré a la casa y me dirigí a la sala
—¿Cuál será mi habitación? Quiero que tengan en cuenta que estaré en el mismo cuarto que Kagome para tenerla cerca—pregunté.
—Descuida, obviamente sabemos eso perfectamente y la habitación está en el segundo piso la segunda puerta de la derecha—contestó Sango —Eso sí no te vallas a quejar de la decoración ya que está pensada para Kagome mas no para ti y tus cosas están al fondo de la habitación—agregó.
Dicho eso, me dirigí a lo que sería mi nuevo cuarto y el de Kegome. Al entrar observé que todo estaba de un color rosa, y si, mis cosas estaban hasta el fondo donde no estaba pintado de un rosa.
Observé que había una cuna color blanca, peluches de animales en varios colores pastel, la pared pintada de rosa chillón, un armario totalmente repleto de ropa para bebé. Me pregunté ¿cómo se supone que Kagome se pondría todo eso? solamente que la cambiaran cuatro veces al día, fui hacia la cuna y coloqué boca arriba a Kagome para que descansara en paz.
Tomé ropa limpia y entré al baño que estaba dentro de la habitación para tomar una ducha, una vez que terminé y me vestí salí del baño, tomé a Kagome en brazos ya que se había despertado, en eso entra Sango con el biberón de Kagome.
—Ya es hora de darle su biberón o empezará a llorar—dijo Sango y me entregó el biberón.
Le empecé a dar el biberón de tomar y succiono rápidamente una vez que se lo puse en la boca. Cuando terminó le empecé a dar palmadas en la espalda para sacarle los eructos.
—Los dejaré solos—dijo Sango
Cuando salió del cuarto me dirigí al sillón blanco que se encontraba en mi parte de la habitación y me acosté en el mientras ponía encima de mi pecho a Kagome y ella empezaba a dormirse. Traté de entrar a su mente y observar sus sueños pero simplemente observaba manchas de colores así que me dediqué a observar pero de repente desaparecieron esas manchas de colores y no podía ver nada, traté de esforzarme un poco más pero ni esforzándome más podía observar algo entonces decidí dejar de insistir tanto y solo la vi dormir.
Pasaron las 3 horas y Kagome despertó pidiendo su biberón así que me levanté con Kagome en brazos y me dirigí a la cocina a preparar el biberón. Una vez que terminé de prepararlo alimente a Kagome y la observé mientras que succionaba la leche y se iba quedando otra vez dormida, le retiré el biberón de la boca y lo dejé en la mesa de la cocina.
Observé por un segundo a mi alrededor y me encontré con cuatro pares de ojos observándome, por estar idiotizado viendo y observando a Kagome no me di cuenta que ellos habían llegado ya que al bajar ellos no estaban en la primera planta. Pase al lado de ellos ignorándolos por completo ya que toda mi atención la tenía Kagome, llegué al cuarto de nuevo y me volví a acostar en el sofá que había y coloqué a Kagome en mi pecho y simplemente la observé dormir. Al pasar las horas amaneció y con ello la bebé se despertó y sin darme cuenta Sango entró al cuarto.
—Kagome necesita un baño así que dámela que Izayoi la va a bañar y yo la cambiaré— dijo una Sango con una sonrisa muy grande.
No tuve de otra que entregársela y Sango al tener en brazos a Kagome salió del cuarto y al momento que se fue con la bebé me sentí incompleto como si una parte de mi no estuviera en el momento en que Kagome se alejó de mi. Me quedé pasmado al darme cuenta que el simple hecho de que Kagome no estuviera conmigo hacía que mi corazón se estrujara y es muy tonto de mi parte por dos cosas: 1- Simplemente la fueron a bañar y el baño estaba en el mismo cuarto y podía ir pero sabía que no me dejarían entrar y no me dirían el por qué y 2- ¡Diablos! Es sólo una bebé que no tiene ni siquiera un mes de vida es totalmente ridículo. No podría sentir algo más que el amor de "paternidad" o de un hermano.
Decidí dejar de pensar en eso y centrarme en otra cosa como por ejemplo necesitaba alimentarme así que me dirigí a la cocina donde estaban las tabletas. Estas tabletas fueron fabricadas para que nosotros los vampiros no "atacáramos" a los humanos, estas contienen sangre diluida con químicos desgraciadamente no nos quitan la sed solamente nos hacen sentir llenos y que no necesitamos más pero a veces la sed es tan fuerte que ni las tabletas nos calman.
Al entrar a la cocina me encontré con Miroku que estaba tomando unas tabletas, sé que el también tiene sed y tiene que controlarse ahora que hay una bebé con nosotros,así que me acerqué a él y tomé la caja de las tabletas y me llevé 2 a la boca y tomé agua.
—Veo que tu también tienes sed y no has cazado en los últimos días— pensó Miroku sabiendo que leería su mente
—Si, toda mi atención la tiene Kagome que ni siquiera una tableta he tomado— contesté
—Kagome va a traernos felicidad, pero también traerá tristeza y el momento en que crezca y se valla lejos de nosotros ninguno lo resistirá y mucho menos tu Inuyasha, muchos vampiros al encontrarnos y ver que tenemos a una humana con nosotros van a empezar a cazarla, obviamente nunca dejaremos que le pase nada, eso te lo juro en nombre de todos nosotros, Kagome es la luz de tu vida y comienza a ser la nuestra.—
—Ella es lo mejor que me pudo haber pasado en toda mi existencia, el día en que quiera irse no me interpondré en su camino pero no dejare que nos olvide, y sobre los demás vampiros que quieran alimentarse de ella. Los Matare. Y haré que sufran. Ella es mía.— de acuerdo eso último si que lo dije sin pensarlo. Miroku solo me sonrió y me lanzó una mirada pícara.
—Dios ¿¡en qué diablos piensas?!— La verdad es que al ver esa mirada bloquee su mente de mi porque no quería saber en qué diablos pensaba. Así que sin más me salí de la cocina y escuché como terminaban de cambiar a Kagome y me dirigí al cuarto en donde la estaban cambiando.
—¡Mira que hermosa ha quedado gracias a mi!— exclamó Sango al ver su "creación" según ella. —Sango deja de bailar por todo el cuarto con Kagome, hay que dejarlos solos— Izayoi al rescate o eso pensé yo.
