CAPITULO 4: Seguir Adelante….o no

Kaoru no esperaba que las cosas cambiaran tan rápido.

Allí estaba ella, andando por el camino que la guiaría hacia la posada…

Sola.

10 días habían pasado desde su llegada a esta época y las cosas eran bastante distintas en muchos aspectos. Ya le era permitido ir hacia es pueblo sin escolta.

Miro alrededor mientras caminaba. Hacia su derecha estaba el rió, fluyendo continuamente hacia su destino. Aunque estaba sola, el camino no estaba vació. La gente hablaba mientras pasaban tras ella, yendo hacia la dirección opuesta. Quizás alguno de ellos eran hombres de Katsura, enviados con el cometido de vigilarla. Pero eso a ella no le importaba, estaba contenta con la libertad que tenia.

Cargando una bolsa en la mano, siguió su lento camino hacia la posada. El clima era tibio y refrescante, hacia que deliberadamente estaba alargando su paseo; deseaba estar fuera tanto tiempo como le fuera posible. Una suave brisa estaba soplando, levantando el cabello de Kaoru, esta tomo uno de los mechones furtivos y lo aprisiono tras su oreja mientras adsorbía la escena a su alrededor. Los árboles de Sakura decoraban el camino a orillas del rió y Kaoru pensó en lo agradable que seria sentarse a su sombra para meditar un poco y aclarar su mente.

Bueno, creo que el llegar un poquitin tarde no dañara a nadie.

Camino hacia uno se los cerezos, puso su bolsa en la verde hierba y se sentó con su espalda recostada en el tronco, mientras sus piernas estaban dobladas bajo el kimono que ese día llevaba. Kaoru, sobrecogida con un sentimiento de paz que hace mucho la eludía, se relajo y cerró sus ojos.

Podía oír las voces de la naturaleza. Aves cantando, el gentil viento soplando, el agua corriendo…

Nunca, en los pasados 10 días, no, en los pasados 10 meses, se había sentido tan en paz como ahora. Tan libre de preocupaciones.

Sus pensamientos de repente se guiaron hacia el futuro, hacia su casa, sus amigos. Se preguntaba si Kenshin y los otros se habían dado por vencidos y ya habían dejado de buscarla.

Los extraño a todos. Pensó abriendo sus ojos.

Al pasar de los días, poso a poco ella iba pediendo la esperanza de regresar a su tiempo. Hace tan solo 2 días, mientras corría hacia la posada llevando un encargo del pueblo, Kaoru decidió visitar el dojo donde todo había empezado. Sin embargo, había un gran problema, fue incapaz de recordar su localización. Estaba frustrada consigo misma. Como había olvidado el leer el nombre del dojo? O al menos familiarizarse con alguna cosa que la hiciera recordar su ubicación luego?

Kaoru suspiro en derrota.

En aquella noche nunca le cruzo por la mente, no en un solo instante, el que estuviera en un lugar diferente, en una época diferente.

Por otro lado, podría pedirle a Kenshin direcciones.

Pero que le diría? –"Ano, Kenshin te acuerdas del lugar donde nos vimos por primera vez? Ya sabes, el sitio donde casi matas a Akira-san?"-

Genial Kaoru, podrías sonar un poco más estupida?.

Kaoru se movió inquieta. Supuestamente estaba intentando aclarar su mente, no pensar negativamente. Aunque no podía evitar pensar en Kenshin.

El Kenshin de esta era.

No le importaba cuantas veces le contestara mal, Kaoru se rehusaba a llamarlo Battousai. Para ella, el no era el asesino despiadado que todos asumían. El deseaba traer paz y seguridad a la gente común. Y estaba sufriendo por ello. Incluso con aquel rostro impasible y frió que mostraba a todos, Kaoru podía ver a través de el. Esa noche, Kenshin se lo permitió. Le permitió reconfortarlo, le permitió estar cerca de el.

Sin embargo, al día siguiente actuó como si nada hubiera pasado. Ella tropezó con el en el pasillo y este la ignoro por completo. Kaoru estaba furiosa con su actitud, pero ella podía sentir algunos cambios en el. No lo podía describir, todo lo que podía decir era que cuando la veía, su mirada era diferente. Antes, tan solo solía mirarla con ojos llenos de desconfianza y duda. Pero ahora, cada vez que ella lo sorprendía mirándola, sus ojos ámbares reflejaban otras emociones.

Kaoru atrajo sus rodillas hacia su pecho y puso sus brazos alrededor de estas.

Confusión.

Si, esa era la mejor manera de describirlo. Para ella, parecía como si el intentara mirar en las profundidades de su alma. Para ponerlo de otro modo, le parecía que era como si ella fuera un rompecabezas que el estaba intentando resolver.

E incluso con su fría actitud hacia ella, Kaoru estaba determinada en ayudarlo. Si tenía que quedarse en este tiempo, ella por menos haría uso de esto y lo haría por el bien de Kenshin.

Kaoru miro hacia arriba. Pétalos rosa estaban cayendo en una cascada interminable. Amaba los árboles de Sakura. Le recordaban tiempos felices.

Tiempos sus padres.

Los extrañaba tanto.

Deseaba verlos, abrazarlos y decirles lo mucho que los amo, incluso si fue por un corto tiempo; pero sabía que no era posible. No podía confiar en que controlaría sus emociones. Estaba segura que lloraría como un bebe al tan solo verlos.

Incluso ahora, mientras recordaba el hermoso rostro de su madre y la estricta pero amable naturaleza de su padre, las lagrimas se acumulaban en sus ojos.

Recostó su cabeza contra el tronco y cerro sus ojos, Lagrimas se deslizaban por sus mejillas, la suave brisa enfriando su camino al pasar.

"No pensé que fuera posible el que alguien llorara en este bello día" dijo una amable voz.

Kaoru pestañeo y miro hacia la fuente de aquellas palabras.

Zafiros encontraron chocolate.

Kaoru solo lo miro. Era aquel hombre joven que encontró en el pueblo. El que ella había chocado accidentalmente. No lo había sentido aproximarse, y mirándolo ahora, el estaba bastante cerca, de echo estaba acuclillado junto a ella exhibiendo una calida sonrisa.

"Lo lamento, no quise sorprenderla así" hablo cuando ella tan solo continuaba mirándolo sin decir ni una palabra.

"ah…emmm….no, no necesita disculparse" Se recupero Kaoru sonrojándose un poco.

Mou, debí parecer una idiota mirándolo así tanto tiempo.

"Estaba apunto de descansar de mi caminata cuando te vi aquí" busco en los bolsillos de su gi y saco un pañuelo "Ahora si me lo permites"

Kaoru confundida, tan solo lo miro. En se inclino en una rodilla y se le acerco. Extendiendo su brazo derecho hacia la cara de una sorprendida Kaoru, limpio sus lágrimas con el pañuelo.

"oh…esto…yo…estoy bien…"

Como única respuesta recibió una sonrisa y una mano en el hombro.

Kaoru se tenso.

"Esta bien, tan solo relájate" llevo su mano mas cerca y procedió a limpiar el camino húmedo dejado en su rostro tiernamente. Kaoru casi no sintió en suave toque. Y ni siquiera su falta de familiaridad con el le impidió relajarse y cerrar sus ojos. No sabia porque, pero presentía que podía confiar en aquel hombre. Incluso la mano en su hombro era gentil, el aura de aquel sujeto era calma y serena.

El lentamente alejo su mano derecha, pero mantuvo la otra en en hombro. Kaoru abrió los ojos y lo miro. La sonrisa aun adornaba su rostro.

"Tus ojos son incluso mas bellos sin lagrimas en ellos"

"Arigatou" fue su respuesta mientas una tentativa sonrisa hacia aparición en la cara de Kaoru.

El la miro unos segundos más antes de alejarse un poco.

"No me presente" dijo el extraño "Soy Okita Souji"

"Kamiya Kaoru"

"No me esperaba el verte de nuevo" Okita dijo mientras se sentaba junto a Kaoru manteniendo una distancia decente entre ellos "Espero que no estés dañada por nuestro pequeño accidente"

Kaoru se encogió de hombros restándole importancia " No, no fue nada"

"Tu esposo no parecía muy feliz con lo ocurrido" Okita la miro cuando dijo esto.

"Esposo?!" Los ojos de Kaoru se llenaron de confusión cuando lo miro. Luego todo se hizo claro en su mente.

Se refiere a Kenshin.

El rojo se hizo presente en sus mejillas, y mirando hacia otro lugar murmuro incoherentemente "emm…no…el no…es mi esposo. Tan solo es…"

Las palabras se le escaparon. Pensó por un momento. Que era Kenshin para ella? Un amigo? No, sano era su amigo, lo que ella sentía por Kenshin no era exactamente lo mismo.

"Ano…" La voz de Okita interrumpió sus pensamientos "Esta usted bien Kamiya-san?"

"Ah!, si, lo siento" dijo rápidamente "El es una amigo muy cercano, y por favor llámame Kaoru"

Estirando las piernas, Okita se recostó apoyando su peso en los brazos, y miro hacia el cielo.

Su casual, hakama azul combinaba con el color del cielo, igual que el kimono de Kaoru que estaba tejido con pequeñas mariposas blancas.

"Así que vives cerca de aquí?" pregunto sin mirarla.

"Si, bueno, vivo y trabajo en el mismo lugar" respondió.

Su mirada se guió hacia la bolsa junto a Kaoru "y eso es…"

"trabajo en una posada"

"ya veo" su cabeza se inclino hacia un lado "puedo preguntar el nombre de la posada?"

Kaoru no respondió inmediatamente. Contemplando la pregunte.

Miembros del Ishin-Shin viven allí, podría causar un problema si revelo su escondite.

Decidiendo en contra de revelar el nombre, mintió. "Es llamada La Casa Sakura"

La respuesta de Okita fue tan solo asentir.

Los ojos de Kaoru se guiaron hacia la katana que descansaba junto a el. Pensó que era muy joven para llevar una espada.

Como si leyera sus pensamientos Okita dijo "Son tiempos difíciles, estos en los cuales vivimos ahora, uno debe siempre estar en guardia"

Su tono era serio y oscuro. Tenía una mirada lejana y sus ojos estaban llenos de algo parecido a la ira.

Luego la miro sonriendo "Lo mismo va para ti Kaoru-chan, no creo que sea seguro que camines sola"

"Gracias por la preocupación, pero" repuso "Puedo cuidarme sola"

"Estoy seguro que puedes, pareces una mujer fuerte" Dijo Okita mientras se paraba, ofreciéndole su mano a Kaoru "El sol esta apunto de ponerse"

Kaoru puso su mano en la de el, reflexionando en lo contrario que eran a su suave carácter. Al parecer Okita trabajaba mucho con sus manos.

Okita la ayudo a parase, para luego recoger su bolsa.

"Gracias Okita-kun" Dijo Kaoru cuando este le entrego la bolsa.

El recupero su katana y la amarro a su cinto, luego caminaron juntos hacia el camino principal en silencio.

Aunque este fue roto cuando de repente Okita empezó a toser. Este cayó en una rodilla produciendo una serie de toses duras y secas. Llena de preocupación, Kaoru se inclino junto a el y puso una mano en su espalda.

"Okita, que le pasa? Esta enfermo?"

Okita continúo tosiendo.

Cuando el ataque ceso Okita la miro sonriente.

"Estoy bien, no te preocupes, no es nada" le aseguro "Es tan solo el clima, sabes que Otoño se aproxima"

Kaoru lo miro aun preocupada, pero asintió.

Okita se levanto "Me dirijo al pueblo ahora"

Kaoru asintió de nuevo y sonrió "Entonces creo que este es el adiós, ne?"

"Quien sabe?, podríamos encontrarnos otra vez" dijo "pero de todos modos, fue agradable verte de nuevo Kaoru-chan"

"A ti también Okita-kun" Repuso Kaoru haciendo una educada reverencia "adiós, por ahora"

Kaoru se giro y empezó a caminar hacia su destino.

Los ojos chocolates de Okita la siguieron hasta que desapareció con su cabello azabache moviéndose en su espalda.

"Si, adiós…" susurro al viento "por ahora"

La sonrisa desapareció de su rostro.

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Al día siguiente.

Kenshin caminaba por el corredor de la posada. El piso de madera silencioso bajo sus pies. Sus ojos ámbares brillaban en la poca iluminación del pasillo.

Esta noche no había una misión para Battousai. Estaba estipulado que hoy asesinaría a alguien, pero por circunstancias ajenas, esto fue cancelado.

Llovía tormentosamente afuera. Parecía como si el cielo estuviera en duelo por las almas de los muertos.

No que a el le molestara la lluvia. Para el la lluvia era purificadora, limpiaba la ciudad de pecado.

Su pronta-a-ser victima, cambio su horario en el ultimo minuto, por lo tanto Katsura decidió perdonarle la vida por esta noche.

Solo por esta noche.

Giro en una esquina que lo guiaría hacia las escaleras. Su plan era retirarse a la soledad de su alcoba. No como si pudiera descansar. Las almas de sus victimas siempre lo seguían. Ese era su castigo…

"Vamos bebe, no estés asustada"

Kenshin paro al escuchar a alguien hablar.

Luego siguió en sonido de la voz, apurando el paso. Cuando giro por una segunda vez encontró de qué se trataba la conmoción.

Dos hombres, guardias Ishin-shin estaban arrinconando a una chica de cabello negro la cual estaba atrapada contra la pared. Kenshin la reconoció.

Kaoru.

Su presencia no hacia sido descubierta, así que siguió detrás de ellos, observando.

La cabeza de la chica estaba inclinada hacia abajo, su flequillo cubría sus ojos, previniéndole el leer su expresión. Sus dos manos estaban echas puños a sus lados, temblando.

Si era en rabia o miedo, Kenshin no sabía.

"Tan solo queremos divertirnos" el otro hombre dijo "Te prometo que si cooperas, también te divertirás"

Aun la chica permanecía callada.

"Oi chica, acaso estas sorda? Di algo" El otro hombre demando mientras levantaba una mano hacia el rostro de Kaoru.

"No" La baja pero letal voz de Kenshin se escucho antes de que el hombre tuviera la oportunidad de tocarla.

"Que diab…."Uno de los hombres dijo furioso, girando para hacia la peligrosa voz. Sus palabras murieron en su garganta al ver el cabello rojo y los ojos ámbares que tenían la promesa de muerte y sufrimiento en ellos para aquellos idiotas que lo desafiaran.

Ambos hombres se congelaron de terror.

"oh….no…nosotros lo sentimos…..Battousai" Uno de los hombres tartamudeo, miedo escrito en su rostro "No queríamos…..No sabíamos que ella era tu mujer" dijo mientras es otro asentía vigorosamente en acuerdo.

"Ya lo saben" dijo Kenshin en un rugido silencioso "ahora desaparezcan"

Los hombres no esperaron a que se lo dijeran dos veces, prácticamente corrieron en la otra dirección.

Kenshin los miro con muerte en sus ojos hasta que desaparecieron de su visión.

Los ámbares se dirigieron nuevamente hacia la chica. Estaba aun pegada a la pared con la cabeza inclinada hacia el piso. El se movió junto a ella, parando a unos centímetros de distancia. Ella ahora temblaba de pies a cabeza.

"Mírame" le ordeno.

Pero cuando Kaoru no obedeció, este cerro la distancia entre ellos y puso su mano en la barbilla de Kaoru levantando su rostro hacia el.

Sus ojos brillaban con lágrimas reprimidas. Abrió su boca para hablar, pero ninguna palabra escapo de sus labios. Luego la cerró al igual que sus ojos, haciendo que lagrimas rodaran por sus mejillas.

Kaoru desvió la mirada. Vergüenza le impedía ver a los ámbares. Si, estaba avergonzada de ella misma. Se sentía débil e inútil.

Cuando esos dos hombres la arrinconaron, supo exactamente que querían de ella. Así que su mente quedo totalmente en blanco. Estaba sobrecogida por un terror incontrolable.

A quien engaño? No puedo cuidar de mi misma.

"Ven" Kaoru escucho a Kenshin decir.

El tomo su mano y empezó a caminar, llevándola con el.

" A…a donde vamos?" pregunta Kaoru con una voz tambaleante.

Kenshin no replico. Manteniendo un fuerte agarre en la pequeña manos, la guió hacia las escaleras.

Subieron hacia un corredor vació, el que llevaba hacia la habitación de Kenshin.

Espera, su habitación…

Cuando llegaron frente al shoji de la habitación, Kenshin lo deslizo abriéndola y entro, llevándola con el.

"Espera, porque estamos aquí?" Kaoru protesto sintiéndose nerviosa. Sus ojos azules escanearon el cuarto. Esta era la habitación donde había despertado en su primer día aquí.

Salto cuando Kenshin cerró deslizando el shoji.

Luego el libero la mano de Kaoru y fue hacia un baúl, sacando algo y desenrollándolo en el piso en una esquina.

Un futon!

Lo levanto de nuevo y lo guió hacia el centro de la habitación.

"Que estas haciendo? Deja de igno…"

"Dormirás aquí esta noche" la voz de Kenshin la interrumpió.

Kaoru estaba asombrada.

Dormir…con Kenshin? En la misma habitación!

Estaba tan sorprendida que no lo sintió aproximarse, su mano se movió hacia la de ella, pero ella la quito inmediatamente y tomo un paso hacia atrás negando con la cabeza.

Kenshin la miro un poco molesto, sus ojos ámbares brillaron en la semi-oscuridad de la habitación, luego suspiro.

Antes de que Kaoru pudiera registrar lo que pasaba, Kenshin estaba delante de ella. Ella tomo aire cuando este la levanto en brazos, pasando uno de los suyos por la espalda y otro bajo sus rodillas.

La cargo en sus fuertes brazos sin sudar una gota, como si fuera una niña. Sus sandalias cayeron al piso cuando el se giro hacia el futon.

Kaoru se removió en sus brazos, lo que tan solo genero que Kenshin apretara su abrazo.

"No….Kenshin bájame….AHORA!" Casi grito la ultima palabra, no porque estuviera enojada sino porque de repente el se arrodillo y la soltó sobre el suave futon. Kaoru se sentó inmediatamente mirándolo directamente a los ojos prometiendo retribución. Su cabellera azabache estaba desordenada, el lazo azul apenas retenía algo de cabello, mientras mechones caían en su cara en desorden, esto era todo un contraste con la apuesta cabellera del pelirrojo que era sostenida impecablemente en una coleta alta.

A ella no le importaba si se veía desastrosa en el momento, estaba furiosa con aquel sujeto.

Entrecerrando los ojos, casi siseo "Himura Kenshin, Yo no…" Su oración no fue terminada porque Kenshin se inclino hacia ella y tomo su rostro entre sus manos. Sus ojos ámbares miraron los zafiros con intensidad.

"No te haré daño" dijo en una voz baja y profunda. Su cara tan cerca de la de ella que Kaoru podía sentir su tibio aliento en la piel. Sin querer su mirada se desvió a los tentadores labios del pelirrojo, para luego volver a los fascinantes ámbares "Dormirás aquí esta noche" Repitió Kenshin, sus ojos jamás dejaron los de ella.

Kaoru asintió en rendición.

Ella sentía que podía confiar en el.

Kenshin mantuvo sus tibias manos en el rostro de Kaoru un poco mas, luego una casi por voluntad propia una de sus manos se dirigió hacia el cabello azabache, mas precisamente hacia el lazo azul, y con un pequeño jalón, este cedió y dejo escapar la cascada de negras trenzas que le llegaban hasta la espalda.

Los ojos de Kenshin la estudiaron. El estaba intensamente consciente de sus labios llenos, la curva de su cuello, el suave movimiento de sus senos cuando tomaba aliento, y con esta consciencia, venían tentadores pensamientos.

Kenshin sacudió su cabeza para limpiarla de dichos pensamientos.

Detente!, no pienses así, ella solo será una distracción.

Kenshin se paro abruptamente.

"Duerme" fue mas como una orden.

Los ojos de Kaoru lo siguieron mientras el se dirigía a la ventana que quedaba a su derecha. Una gran colección de libros estaba apilada cerca de esta. El se recostó junto a una, con su espada apoyada en un hombro y con esto cerro lo ojos.

Kaoru exhalo un suspiro y se miro a si misma. Tendría que dormir en su Kimono de vestir.

Podría al menos quitarme el Obi. Pensó. Dio un rápido vistazo hacia Kenshin para asegurarse que no estuviera mirando.

Bueno, no es como si fuera a ver nada.

La habitación estaba oscura. La única iluminación era la de una vela en la esquina.

Las manos de Kaoru fueron hacia su espalda para desamarrar el Obi, al removerlo lo coloco junto a ella. Su Kimono estaba ahora abierto en el frente. Poniendo una mano enfrente de ella para sostener la tela y así evitar que la abertura se hiciera más grande, se acostó en el futon y se cubrió con la manta. Su espalda contra el espadachín.

Kenshin, quien estaba inmóvil, era conciente de cada uno d los movimientos de la chica.

Un sentimiento indescriptible siempre lo llenaba cada vez que estaba cerca de ella. La deseaba, quería sentir su cuerpo contra el de ella, sus labios presionando los suyos…

Sus ojos se abrieron y miraron a la silueta en el futon.

Podría tomarla fácilmente en este instante sin poner mucho esfuerzo. Pero entonces, no seria mucho mejor que esos hombres de los que la había salvado.

Esperaría. El tiempo vendría y entonces…

La chica mejor estuviera lista.

Giro su cabeza hacia la ventana. Sus ojos brillaban con una emoción salvaje, abrasadora, poderosa.

Lujuria.

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"NO….déjame….por favor!...no…"

Su ruego fue silenciado cuando el puso su boca sobre la de ella. El sello su voz en su garganta con la presión del beso y forzó su espalda contra la pared, restregándose contra ella.

Sus brazos eran apresándoos sobre su cabeza en un agarre de acero. El puso una rodilla entre sus piernas para detener sus movimientos desesperados.

Finalmente el rompió el beso, tan solo para implantar mas en su mandíbula y en su garganta.

Kaoru intento pelear contra el, pero sus intentos tan solo lo llenaron de necesidad de subyugarla.

"Se una buena chica y ríndete ya" el le susurro al oído "Es inútil sabes?" su voz estaba teñida de burla, el disfrutaba con el dolor que le estaba causando.

Su mano libre fue a ensangrentada fábrica del Kimono que ella llevaba y con un fuerte tirón esta cedió y fue rasgada para exponer el pecho de la chica.

Los vendajes de su pecho aun cubrían sus senos de los lujuriosos ojos de el.

El libero sus manos de repente y las de el las puso en los muslos de Kaoru, para luego ascender lentamente.

"No…No….NO ME TOQUES!" ella le grito golpeándolo en el pecho con una mano, su mano derecha había sido dejada inservible en la última sesión de tortura. Ella no sabía si estaba rota o simplemente espinzada, pero no la podía mover desde aquella vez.

EL hombre de cabellera plateada tan solo embozo una sádica sonrisa ante los pobres intentos de resistencia de la chica. Ella no tenia la mínima posibilidad contra el; no solamente por su fuerza y mayor capacidad física, también porque el se había asegurado de incrementar su humillación torturándola la noche anterior.

"Sabes que amo tu voz" Dijo Enishi mientras besaba suavemente su hombro desnudo "Pero me gusta aun mas cuando estas gritando en agonía"

"Estas enfermo…" replico Kaoru, lagrimas rodaban por sus mejillas.

Ella lo sintió sonreír contra su cuello.

Enishi siguió besando suavemente su cuello, como un amante lo haría con su mujer.

Luego la mordió. La mordió viciosamente hasta sentir que el metálico sabor a sangre llenaba su boca.

Kaoru inhalo por el dolor que la asalto tan de repente. El tomando la oportunidad, impacto sus labios contra los de ella. Una mano la tomo por las trenzas azabaches y la otra la enredo en su cintura, atrayéndola contra el sin dejar espacio entre sus cuerpos.

El apretó el agarre en su cabello y jalo, haciéndola gritar por el dolor, ante esto, introdujo cu lengua en boca, saboreándola, explorando…

La reacción de Kaoru fue morderlo. Fuerte.

"ah…" Enishi gruño en respuesta al repentino y agudo dolor, luego maldijo fuertemente. La miro con furia cruda en los ojos.

Antes de que Kaoru pudiera reaccionar el levanto una mano y la golpeo en la cara. La fuerza del golpe la envió al suelo en un impacto seco.

Kaoru estaba tendida en el piso, inmóvil. Su cabello azabache esparcido junto a ella y algunos mechones cubrían su cara. Estaba despierta, pero su cuerpo se rehusaba a moverse. La mente de Kaoru la urgía a hacer algo, a moverse, a pelear, pero su cuerpo se había rendido, estaba agotado.

Empezó a llorar de nuevo, un sonido bajo, roto, desolado.

Ella no podía ganar contra el, el era fuerte, demasiado fuerte para ella.

Enishi maldijo de nuevo, luego camino hacia la devastada chica. Se tomo su tiempo, como un depredador con su presa camino entorno a ella.

Sus ojos furiosos pero al tiempo entretenidos. Este era el principio de su venganza.

Si, solo el principio.

Su presa estaba tendida e inmóvil sobre su costado. Podía escucharla llorando, pero desde luego eso a el no le importaba, no le tenia ni un poco de lastima.

Rió maliciosamente y la pateo fuerte en las costillas, girando su cuerpo sobre su espalda por la fuerza del golpe.

Inicialmente Kaoru no hizo sonido alguno, le faltaba el aire, luego empezó a toser e intentar respirar.

Enishi se agacho junto a ella, se veía complacido.

"Ese fue un pequeño castigo por tu mala conducta, pero ahora…" antes de terminar su frase se poso sobre ella, con una pierna a cada lado de su victima "seguiremos con el verdadero castigo"

Kaoru negó con su cabeza débilmente "…Dios…no…por favor…te lo…ruego" todos sus pensamientos desaparecieron cuando el pánico la tomo por completo.

Ella sabia que era patética y débil. Pero no le importo. Su dignidad estaba perdida, si, había perdido muchas cosas en el corto periodo de tiempo en el que había estado cautiva, pero…

Lagrimas frescas emanaron de sus ojos.

No había perdido su inocencia…su virginidad…no así.

Sin embargo, la única respuesta que recibió de Enishi fue una sonrisa maniaca. En sus ojos la promesa de dolor extremo.

Luego con un rápido movimiento, arranco los vendajes del pecho de Kaoru, exponiendo los generosos senos de la chica.

Sus ojos absorbieron la bella escena, mientras se lamía los labios.

Kaoru intento zafarse de debajo de el, pero su agarre implacable y su mismo estado de debilidad se lo impidieron, y cuando ella lo golpeó con su mano, el aplico mas fuerza en sus hombros.

El pánico re-apareció, cuando sintió su mano moverse hacia su pecho, para luego apretarlo fuertemente.

Volvió a besarla, con más desesperación y brutalidad, fue bajando por su cuello y luego alcanzo un seno. Kaoru podía sentir como succionaba hasta causarle dolor, como mordía fuertemente uno de sus pezones y como luego pasaba al otro para dejarla igual de dolorida y asqueada.

Kaoru mantenía los ojos fijados en el techo. Intentaba estar en otra parte, distraerse, escapar. Pero era un intento inútil.

No solo estaba asqueada de el, también se daba asco ella misma.

Como enfrentaría a sus amigos de nuevo? Eso si sobrevivía a esto.

Como enfrentaría a…cerro los ojos. La imagen de un apuesto pelirrojo apareció en su mente.

Kenshin.

"Ke…Kenshin…por..Favor……sálvame" rogó con voz ahogada.

Al oír esto Enishi se detuvo. La miro.

Luego tan de repente como se detuvo, empezó a reír maniacamente.

"Lo Llamas!" dijo entre risas. "Piensas que te salvara" no era una pregunta, mas como una burla.

Su risa se apago y luego este movió su cabeza junto a su boca. No la beso, pero sus narices estaban casi tocándose.

"Te debe estar buscando, eh?!" dijo sonriente "la mente llena de preocupación, pensando que podré estarte haciendo. Pero estoy seguro de que no esperara…esto" apretó su seno salvajemente "Estará asqueado cuando te encuentre, no solo el, también todos tus patéticos amigos"

Kaoru negó con la cabeza casi desesperadamente.

"Si, estarás sucia, nadie te querrá, serás odiada por todos"

"no…" imploro.

Ella sintió como su rodilla se abrió paso en un brusco y rápido movimiento hacia su área mas privada. El se deshizo del resto de su ropa, exponiéndola totalmente.

Kaoru estaba aterrorizada. Sabía lo que vendría, y empezó a resistirse de nuevo.

El situó su otra rodilla entre sus piernas y se acomodo entre ellas.

"Por tu propio bien espero que Battousai ya te halla usado, porque sino…" murmuro en su oído "esto va a ser terriblemente doloroso para ti" con esto, bajo sus pantalones occidentales y…

Embistió profundamente dentro de ella.

"

"

"

"

Kaoru grito.

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Notas de Justary:

Laaaaaaaargo capitulo, bueno espero les halla agradado este cap, aun intento reivindicarme con lo de no actualizar en un largo tiempo.

Les agradezco a todas que aun me apoyen y lean el fic. Pero por allí hay una leve cuestión que al parecer a algunas les preocupa.

Jejeje, creo que quieren ver sufrir a Kaoru un poco más, jajaja y me dicen que el fic no parece Dark. Bueno déjenme decirles que si esto no es Dark, no se lo que sea, y ya verán a lo que la autora tiene en mente y a lo que se refiere con lo de Dark, además como ven Kaoru no lo tuvo, ni lo va a tener fácil, creo que nadie lo hará, pero en fin, paciencia chicas, paciencia…

Bueno me encanta que les agrade la idea, a mi me gusto también, espero actualizar pronto, cuídense mucho todas y gracias otra vez. Nos leemos pronto, bye!