Tercer Capítulo: Yamamoto Takeshi
Nana Sawada estaba de buen humor debido a que su hija menor había invitado a un amigo a tomar el desayuno con ellos. Era la primera vez que algo como eso pasaba y estaba muy emocionada, pero claro no lo demostraría ya que no querría espantar al nuevo amigo de su hija.
-¿Son compañeros de clase? – pregunto la madre tratando de parecer relajada
- Si Sawada-sama – afirmo el menor
- Por favor dime Mama – Gokudera quiso replicar pero la mirada de la mujer parecía no aceptar un no por respuesta. Por un segundo miro a Ange quien asintió con la mirada dando a entender que hiciera lo que su mama le pidió
- Como usted desee Mama-sama
- Hay que irnos – Anuncio Ange colocándose de Pie y logrando que Hayato hiciera lo mismo cual resorte
- Hasta Pronto Mama-sama, Reborn-san – Iba a despedirse de la gemela mayor pero prefirió ignorarla no perdería tiempo con una mujer estúpida
-Que tengan un buen día – les deseo Nana antes de que salieran de la casa. Al salir de la casa no paso mucho para que se encontraran con el deportista que iba rumbo a la casa Sawada.
-Yo Ange-chan – La saludo el deportista y la menor se colocó detrás del Terrorista abrazándolo del brazo logrando que este enrojeciera levemente y que el moreno afilara la mirada
-¿Quién te crees que eres para llamar a Ange-sama tan casualmente? – pregunto molesto el italiano
- tranquilo, todos somos amigos – comento despreocupadamente pasando su brazo por el hombro del muchacho que estaba por sacar su dinamita
-Hayato bájalas – ordeno la menor con voz baja pero autoritaria y Gokudera sintió su corazón latir más fuerte al ser llamado de forma tan familiar
-¡Por supuesto Ange-sama!- respondió al mismo tiempo que se desasía del agarre del contrario que se había intensificado y le comenzaba a molestar
- Vamos se hará tarde – anuncio tomando la manga del italiano y arrastrándolo por el camino. Yamamoto solo pudo ver como la chica se iba envidiando al chico que podía ir con ella.
Con pesadez Yamamoto siguió su camino hasta finalmente llegar a su destino, últimamente había estado bajando su rendimiento en los partidos y quería poder hablar de esto con alguien, sus "amigos" no eran una opción y no quería preocupar a su padre ni menos a su hermano mayor que estaba lejos, por lo que como última opción quedaba su "querida" novia.
-ya me voy – escucho decir a su novia para luego verla atravesar la puerta – Buenos días Yamamoto-kun
- Buenos días Hime-san – le respondió mientras alcanzaba el bolso de su novia que siempre se lo entregaba para que lo cargara mientras ella se arreglaba el maquillaje en un espejo de mano – Quería preguntarte algo
-Claro lo que quieras – respondió8 desinteresadamente
-¿Qué crees que debería hacer para mejorar mi rendimiento?
-No lo se quizás deberías entrenar mas duro – paro de repente logrando que el chico también lo hiciera – y si no funciona es que simplemente no sirves para ello y que eres un bueno para nada – comento con tono serio y mirada afilada para luego relajarla – pero eso es imposible ya que eres mi novio y yo no saldría con un perdedor – su sonrisa era sínica mientras retomaba su camino
-Ya veo…
Para todos en la escuela fue una sorpresa ver a DameTsuna llegar junto con el estudiante de intercambio. Varios empezaron a murmurar varias cosas logrando que el cachorro sacara sus dinamitas pero que en cada oportunidad fue detenido por Ange que lo disciplinaba al igual que una mascota, varias personas pudieron ver en mas de una ocasión como una cola y orejas de perro se meneaban en la cabeza y cadera del italiano. Durante el primer receso Ange saco sus cartas llamando la atención del italiano.
-¿esas son las cartas de ayer? – pregunto interesado el peliplateado
- Así es – empezó a barajarlas y repartir las cartas – comienza – pidió mientras le daba una hojeada a sus cartas
-¡enseguida! – Comenzó sacando una carta, asumía que jugaban carioca por la cantidad de cartas y al ver que la chica las separa en tríos - ¿puedo preguntar quién le enseño a usarlas?
-Ya lo hiciste – saco una carta del mazo sin despegar su mirada de su baraja – Nadie me enseño, lo aprendí yo sola – se bajó mostrando sus cartas
- ¡como era de esperarse de la futura decima! – exclamo mientras sacaba una carta y terminaba de ordenar su mano
-¿decima? – pregunto con la ceja alzada
-si ya que usted será la esposa del décimo – explico terminando de bajarse también cediendo el turno a la chica
- entiendo, ¿pero qué pasaría si no me escoge?- su tono de voz se volvía bajo y algo melancólico - ¿me dejarías?
-¡Por supuesto que no! – Se levantó de la silla gritando haciendo un escándalo, y se sonrojo al notar lo que había hecho – es decir usted me salvo la vida y la seguiré el resto de mi vida - aseguro muy convencido y vio una sonrisa formarse en el rostro generalmente inexpresivo
-Es bueno saber eso – contesto repartiendo sus cartas y ganando la partida –Gane – anuncio bajo la mirada incrédula del chico. Internamente pensaba que conseguir una nueva mascota sería muy problemático.
Las clases estaban llegando a su fin dando inicio a la hora de almuerzo, Ange se debatía el cómo presentarle a Kyo-chan su cachorro, quizás debería prepararlo primero, Kyo-chan siempre fue demasiado sobre protector – principal razón de que no tuviera amigos-. Suspiro con cansancio para que Kyo-chan no mordiera a su cachorrito hasta la muerte probablemente debería usar "eso" benditas hormonas adolescentes. Se dirigió al tejado como siempre, cuidando de que su cachorro no la siguiera. Al entrar fue una sorpresa encontrarse con el novio de su hermana en el barandal a punto de tirarse al vacío, por un momento se debatió el quedarse o irse y hacer como si no hubiera visto nada, pero una voz en su cabeza le recordó que eso estaba mal, con pesadez y ligereza se acercó al mayor sin que este lo notara, la gente ya se estaba empezando a amontonar abajo para gritarle que no saltara pero nadie parecía querer subir y razonar con él.
-Es una caída larga – comento la chica sentada en el barandal llamando la atención del menor
-yo Ange-chan no te había visto – saludo el moreno sorprendido del que la chica estuviera ahí – deberías bajarte es peligroso ¿sabes?
-Me bajare cuando tu lo hagas – dijo con seriedad
- Sabes toda mi vida eh sido bueno para el beisbol, es lo único en lo que he sido bueno – su voz se apagaba – pero mi rendimiento ha bajado con el tiempo y creo que fracture mi brazo, los del equipo estarán mejor sin mi, solo soy un lastre
-Aburrido – dijo la chica para sorpresa del mayor – Si te rindes tan fácilmente ante los problemas eso solo significa que el beisbol en un principio no era tan importante para ti – el moreno enmudeció ante su razonamiento – Además hasta donde se el beisbol es un deporte de equipo y tu no eres el único miembro del equipo – hizo una leve pausa mirando hacia abajo – También debes pensar en las consecuencias de tus actos, es decir morir es fácil solo requiere un segundo, pero el dolor y la culpa quedaran para siempre en los corazones de las personas que te quieren – la chica poso su mano sobre la del otro y de repente Yamamoto pudo escuchar las voces de su familia en su cabeza dándole una sensación de calidez – "quizás si hubiera sido un mejor padre" "mi trabajo como hermano era protegerle" – empezó a repetir con la voz de sus familiares y un escalofrió recorrió su cuerpo, jamás había pensado en eso se sentía como un idiota y egoísta por no haber pensado en su familia
-Creo que tienes razón realmente estoy siendo un idiota – paso su mano por su cuello nerviosamente mientras intentaba subir y salir del barandal pero una brisa le hizo perder el equilibrio botándolo y haciendo caer. Cerró sus ojos esperando la muerte y pensando en lo tonto que había sido. Antes de que su cuerpo tocara el piso sintió una calidez rodeando su cuerpo y al abrir sus ojos se encontró siendo abrazado por la chica quien sonreía dulcemente y todo el miedo que sintió se desvaneció. Mendiga Brisa pensó Ange al ver como el chico caía del techo y saltando detrás de él, no tenía sus cartas con ella por lo que tuvo que recurrir a usar sus flores. En el momento que logro alcanzar al chico un monton de pétalos los rodeo atrapándolos y dejándolos caer en el suelo con delicadeza. Todos en el piso se quedaron mudos hasta que los mismo petalos se destruyeron creando un polvo azulino que confundió a todos por unos segundos logrando que se preguntaran ¿Qué había pasado? La mayoría no tenia idea, solo recordaban ver a Yamamoto intentando suicidarse y luego todo estaba en blanco, nadie le dio mucha importancia cuando vieron al chico parado junto a ellos y lo rodearon para regañarlo. Y asegurarse de que estuviera bien. Ange aprovecho la multitud para desaparecer, definitivamente tendría que usar "eso" para que Kyo-chan no la matara –aunque sabia que eso no seria posible- y que tampoco matara al herbívoro fanático del beisbol.
Al entrar en la sala del comité disciplinario no se sorprendió al ser estampada contra la pared y sentir la respiración de su amigo de la infancia tan cerca, había preocupado a Kyo-chan y lo merecía, calmarlo seria difícil pero no imposible.
-¿Qué creías que estas haciendo omnívora? – pregunto reduciendo el espacio entre ambos
- mi buena acción de la semana – respondio con una sonrisa colocando sus brazos en el cuello del otro rodeándolo
- pudiste haberte lastimado, matare al herbívoro – Ange sonrio y acerco sus labios a los contrarios
- no puedes - contesto guiándolo al sillón que había en la sala del comité disciplinario
- ¿y eso porque? – pregunto con una ceja alzada con la chica sentada sobre sus piernas
- Porque es mio – su sonrisa se volvió felina y el otro pudo notar como se salía lo carnívora de la chica junto a el- al igual que tu – dijo antes de besar los labios del cuervo en un beso lento que se volvia cada vez mas demandante. No era la primera vez que se besaban ni tampoco seria la ultima, hace un tiempo la curiosidad y las hormonas había logrado que la relación que ambos tenían cambiara un poco, ambos se querían de eso estaban seguros, pero ninguno de los dos sabia a ciencia cierta si era amor del tipo romántico o no, aunque eso no les importaba mucho no los detendría de saciar su curiosidad por el otro.
Reborn observaba como su estudiante saciaba su "curiosidad" con el prefecto, eso era un millón de veces mas problemático que el noviazgo de su hermana, pero a la vez era mas simple. Ninguno de los dos parecía especialmente atraído al otro de manera romántica, era muy obvio el lazo que tenían, el que sabia que seria imposible de romper, también se notaba que ambos eran muy posesivos pero se notaba que querían lo suficiente al otro como para querer su felicidad mas que nada, eso le haría las cosas fáciles. Cambiando sus Leon-Binoculares de lado pudo ver al beisbolista terminar con su novia para luego disculparse con su equipo por no poder jugar en el juego de mañana, se le ocurría un buen entrenamiento con ese partido.
El día pasó rápido para las gemelas luego del almuerzo. Al terminar las clases ambas se dirigieron a casa. Hime refunfuñando con su sequito quienes la consolaban por su rompimiento y Ange se iba con Gokudera quien le preguntaba a donde había ido durante el almuerzo y la chica solo cambiaba de tema disimuladamente. A Yamamoto le hubiera gustado hablar con Ange pero prometió que ayudaría a sus compañeros a entrenar y crear una estrategia para el partido de mañana, una parte de el se sentía mas relajado y feliz de saber que podía seguir alentando a sus compañeros, pero otra parte quería huir a Hawái ya que sabía que en cuanto llegara a su casa su padre le mataría por la tontería que estuvo por hacer, era una suerte que su hermano estuviera en Italia por unos días.
Al llegar a casa Gokudera se despidió para luego dirigirse a su casa. Ange entro a su hogar siendo recibida por Reborn que la miraba jugueton
-Fue un buen truco el que hiciste en la escuela – dijo el Hitman ocultando sus ojos bajo su Fedora
- No se de que me hablas – respondió haciéndose la desentendida
- como quieras – el Hitman se dio la vuelta – Les tengo una nueva misión – anuncio mientras la guiaba a su habitación donde esperaba su hermana – Mañana se aseguraran de que el equipo de Nanimori gane
-¿Cómo se supone que hagamos eso? – pregunto Hime con molestia, hoy había tenido un mal dia y no estaba para los juegos de su sádico tutor
- Eso tienen que verlo ustedes – una sonrisa sadica se formo en su rostro – pero les aseguro que si pierden lo lamentaran y mucho – a ambas hermanas las recorrio un escalofrió y ambas empezaron a pensar en maneras de no perder el partido – bueno es hora de comenzar con las clases
-Pero…- quiso reclamar Hime Pero una bala rozo su rostro logrando callarla. Era mejor no interrumpir a Reborn si es que no quería morir joven
Durante la noche ambas hermanas pensaron en diferentes maneras de ganar el partido hasta que a Ange se le ocurrió una idea que las podría ayudar a ganar, al comentarla a su hermana le gusto bastante y decidieron que harían al dia siguiente, en definitiva seria un día largo para Ange.
Nota de la autora: Quiero aclarar que las gemelas tienen entre quince y Dieciséis años, ya que en los próximos capitulos se viene contenido inapropiado para menores, Quedan advertidas~
