¡He regresado!

U_U Mil disculpas por la prolongada ausencia, pero tuve algunos problemillas que me mantenían alejada y con serios problemas de creatividad que espero haber superado ya que, no podía dejar esta historia inconclusa, espero que les guste esta actualización y no tardaré nuevamente en continuar la historia.

Una vez más mil disculpas por la demora y espero que les guste esta actualización…

.

ஊஊஊஊஊஊஊஊஊஊஊஊஊஊ

.

CAPITULO 4: DÍA DE LOCOS: MI FAMILIA POLITICA

.

ஊஊஊஊஊஊஊஊஊஊஊஊஊஊ

.

Nada que pudiera expresar podía describir lo que Serena sentía después de pasar el primer día de actuación en casa de ternurita, nada más excepto la oración… ¡SÁQUENME DE AQUÍ…!

Aunque su propia familia tampoco fue nunca el mejor ejemplo de normalidad y no había tenido la suerte de conocer muchas otras clases de familia, sin duda ésta se llevaría el premio a ser una de las más disfuncionales y caóticas que existen. Por suerte para ella, el anochecer había llegado, trayendo consigo una supuesta y merecida calma lejos de todos, o al menos eso creía hasta el momento….

.

ஊஊஊஊஊஊஊஊஊஊஊஊஊஊ

.

Después del comienzo de la función y lograr pasar la "prueba de fuego" en el almuerzo con Artemis sin ningún contratiempo, Serena y Darien realizaban cada uno por su parte los preparativos para el viaje que emprenderían en un par de horas más y adentrarse así completamente en el papel que les correspondería interpretar.

Aunque Artemis había insistido bastante en que volaran todos juntos a casa, ya que él también debía regresar, Darien le insistió en que partiera antes para preparar la llegada de él y su novia, la idea no lo convencía del todo ya que sabía que eso le daría tiempo de sobra a su madre para que corriera la voz sobre la hermosa novia de su hijo, silenciando así a aquellos idiotas que dudaban de su masculinidad, un chisme que seguramente en el plazo de veinticuatro horas recorrería la pequeña ciudad por completo, con anécdotas que nunca pasaron realmente y donde por supuesto, él quedaría moralmente humillado, pero sin lugar a dudas, eso era mucho más soportable que estar a más de treinta mil pies de altura durante casi cuatro horas con su novia falsa y su hostigoso padre, tapizando de preguntas a la rubia sobre su vida, como se conocieron y quizás hasta avergonzándolo frente a esta rubia que nada sabía de él, si bien su padre no tenía el mismo don que Luna, su madre para el chisme y la curiosidad, bien sabía que podría contar ciertos detalles vergonzosos de su infancia o todo tipo de cosas personales de ámbito familiar que por supuesto no quería que cualquier mujer extraña las supiera.

Seguramente no volvería a verla luego de transcurrir esta semana, pero aún así su amor propio no le permitía que esta chica que lo intimidaba con solo una mirada supiera nada de él, eso sin duda lo dejaría en desventaja y como buen hombre de negocios que era él era quien había contratado sus servicios, por lo que esperaba que por lo menos llevaran una relación respetuosa, algo así como una relación jefe y empleado.

Además debían tener algo de tiempo para prepararse para la actuación, en caso de preguntas sobre su relación o sobre los gustos del uno y del otro, detalles que como supuesta pareja debían saber.

Por lo mismo el pelinegro siempre preparado, había confeccionado una "pequeña" lista para Serena, que incluía algunos de sus gustos y hábitos, pequeños y sutiles consejos de cómo comportarse con su familia para poder sobrevivir, requerimientos, normas que debían seguir entre ellos y las cosas que por ningún motivo podían hacer.

.

ஊஊஊஊஊஊஊஊஊஊஊஊஊஊ

.

Adiós chicas – Se despedía Serena, mientras bajaba los escalones hacia la salida – Y Rini por favor pórtate bien y hazle caso en todo a Amy ¿De acuerdo? – Señaló la rubia, despidiéndose de la pequeña, mientras salía rumbo al aeropuerto. Serena nunca se había alejado por más de un par de horas del hogar que compartían, pero sin duda este dinero les hacía falta y el trabajo no era complicado (o al menos eso pensaba) así que bien valía el sacrificio y la distancia.

Cuídate mami - Se despidió la pequeña, haciendo un leve puchero, mientras se situaba a un lado de Amy – Que te vaya bien en tu viaje.

Ve tranquila Sere, sabes que yo cuidaré muy bien de Rini – Señaló la peliazul con una sonrisa, mientras guiaba a la pequeña de vuelta a la casa despidiéndose de su amiga.

.

ஊஊஊஊஊஊஊஊஊஊஊஊஊஊ

.

El silencio ya le parecía algo incómodo de por sí, pero más aún cuando la rubia chica que llevaba a su lado en el avión leía la lista que le había tomado tanto tiempo confeccionar una y otra vez, sólo para sonreír casi maliciosamente de vez en cuando mientras volvía a repasar cada punto de esta.

Por su parte, la sonrisa de Serena más que maliciosa, como lo interpretaba el pelinegro, se trataba más bien de un risa desconcertada, mientras volvía a releer la lista, intentando convencerse de que en realidad existiera una persona con gustos tan extraños y tantas manías, no era de extrañar que el tipo aún siendo tan guapo como era no tuviera alguna novia formal, la primera impresión que tuvo de él cuando le ofreció este trabajo definitivamente no fue la correcta. ¡Este tipo no era para nada gay, era un completo maniático y fanático del control!

Luego de las horas de viaje y de lograr o mejor dicho intentar coincidir en algunos puntos de lo que sería su ida durante los próximos siete días, por fin se encontraban frente a la imponente casa, ya no había macha atrás, la función comenzaba en un 100%.

La figura de Luna y Artemis, sus padres, apareció rápidamente frente a ellos, aún antes de que pudieran tocar a la puerta.

¿Estás lista? – Preguntó el pelinegro dando un suspiro, con un pequeño toque de preocupación en su voz.

La pregunta realmente es… ¿Está listo tú? – Respondió mordazmente la chica sonriente, mientras deslizaba un brazo por la espalda de Darien simulando un perfecto abrazo y a la vez dándole un pequeño empujoncito para que éste se atreviera a caminar por fin en dirección a sus padres.

Darien no sabía si era por el hecho de haber estado tanto tiempo lejos de casa, el no haber visto a su familia o por la gran mentira que estaban llevando a cabo lo que en ese momento lo tenía tan nervioso y con algunas partes de su cuerpo algo acaloradas, por supuesto que no podía ser por el delgado brazo femenino que le recorría la espalda. ¡Claro que eso no era!

¡Darien, por fin llegas! – Saludó inmediatamente el padre a Darien con un fuerte y sonoro abrazo.

¡Pequeño ingrato! – Luna, su madre se lanzó a sus brazos sollozando casi teatralmente, e inmediatamente comenzó su inspección de rutina - ¿Estás bien? ¿Has estado comiendo bien? Déjame mirarte, está más delgado… ¿Y esas ojeras? – Luna seguía revisando hábilmente cada parte del cuerpo del pelinegro.

Serena pudo notar como este acto de bienvenida causaba algo de incomodidad en el pelinegro, así que cortésmente interrumpió la inspección para presentase.

Mucho gusto en conocerla, mi nombre es Serena Tsukino – Dijo en un tono casi angelical que a Darien le heló la sangre ¿Dónde diablos había quedado ese tono seductor que siempre usaba con él?

¡El gusto es todo mío, querida! – Exclamó la mujer lanzándose inmediatamente y de la misma forma a los brazos de la joven rubia mientras con la misma efusividad y entusiasmo comenzaba a revisarla - ¡Pero qué preciosos ojos tienes! ¿Cómo haces para mantener ese largo cabello tan lindo? ¡Qué delgada que eres, eso no es muy bueno para cuando lleguen los hijos! Pero no te preocupes ya solucionaremos eso. – Agregaba de forma natural.

Ahora era Serena quien miraba al pelinegro con algo de incomodidad, lo compadeció un poco, ella tendría que soportar este comportamiento durante solo una semana, él debía llevar décadas soportándolo.

Bien, entremos, deben estar agotados con el viaje – Señaló Artemis, mientras indicaba el camino.

¡Darien, Darien, Darien, DARIENNNN! – Se escuchó a lo lejos una voz pegajosa y algo chillona - ¡Ingrato, mal hermano, desaparecido! – Se acercó a ellos gritando, una chica de unos 12 años mientras se aferraba al cuello del pelinegro.

Ella es mi hermana menor, Hotaru – Indicó el pelinegro a Serena, una vez que logró zafarse del sofocante abrazo.

Mucho gusto – Saludó con una sonrisa la rubia, siendo embestida de inmediato por el remolino de pelo negro avioletado que ahora sabía, se llamaba Hotaru.

¡Guau! ¡Al fin te conozco! ¿Te molesta que te diga Sere? ¿O prefieres que te llame hermana? – Exclamaba emocionada la pequeña, casi con la misma efusividad de su madre, si esta actitud era una herencia de familia, Darien, estaba más que claro, era adoptado.

Un gusto conocerlos a todos, son una familia adorable – Agregó Serena mientras entraban a la sala, aún con Hotaru colgando de su brazo, mientras un joven retiraba su equipaje para llevarlos a las habitaciones.

¿De verdad lo crees? ¡Gracias! Vaya que eres linda, Darien siempre parece enojado cuando está con nosotras, la verdad aún no entiendo por qué. – Señalaba Hotaru emocionada al extremo – Y espera a que conozcas al resto de la familia, seguro también te encantarán – Agregó sonriente.

¿¡Acaso hay más como ella?! ¡Por dios! – Pensaba Serena mientras procesaba la información que la pequeña le entregaba.

Pronto una muchacha se acercó hasta ellos indicando que la cena estaba servida, una cena ligera ya que seguramente se encontraban exhaustos por el viaje y querrían ir a la cama pronto.

Phoebe no quiero rosas para esos arreglos, te he dicho un millón de veces que las odio. ¡¿Qué, que?! Por Dios esto es una boda, no un funeral. ¡Demonios! ¡¿A quién debo matar para tener una boda decente?! ¡Que no, ya te lo he dicho! – Mientras discutía al teléfono, la mujer se acercó hasta la mesa con mirada asesina, miró a su alrededor y notó que había llegado la invitada.

Oh, lamento que presenciaras esta pequeña discusión – Comentó la joven acercándose hasta Serena – Mucho gusto, como puedes ver yo soy la hermosa novia, mi nombre es Rei – Indicó mientras sonreía y le tendía gentilmente su mano a la muchacha en señal de saludo.

¡Te dije que no quería rosas! ¡No me interesa si tienes que traer las orquídeas desde la China, me las traes y punto! – Exclamó la joven de pronto poniendo nuevamente toda su atención en el teléfono y dejando a la pobre rubia a la mitad del saludo con la mano extendida.

Perdona a nuestra Rei querida, los nervios y el estrés de la boda la tienen, algo histérica – Se disculpó inmediatamente Artemis, un poco avergonzado con la actitud de su hija.

En realidad histérica ha sido desde que nació – Agregó Luna rápidamente agitando su mano al aire en tono despreocupado – Pero esta semana ha estado como para asesinarla.

Y aún falta una – Susurró el pelinegro con tono lúgubre cerca del oído de la rubia que tenía una expresión divertida en la cara.

La cena prosiguió sin mayores inconvenientes ni interrupciones, aunque las dos mujeres Chiba intentaban por todos los medios bombardear a preguntas a su rubia invitada, Darien había logrado excusarse con que estaban agotados por el viaje y que antes de dormir debían organizar sus maletas.

Pillín, quieres irte pronto a la cama con tu novia. ¿Verdad? – Exclamó Luna con sonrisa pícara mientras pinchaba con su delgado dedo uno de los costados de Darien. – Claro, sin en los tiempos modernos y con la belleza que tienes por novia, luego de cuatro horas sin poder…. Bueno, claro que debes estar que explotas de la calentu…

¡Luna Chiba! – Exclamó rápidamente Darien interrumpiéndola, término que sólo utilizaba cuando estaba enfadado. Suspiró un poco intentando relajar la vena palpitante que se asomaba por su cien. – Cansancio madre, estamos cansados por el viaje. – Agregó en tono más relajado.

Hotaru sonreía abiertamente, mientras observaba como Serena miraba con cara divertida la escena entre Darien y su madre.

Por supuesto este tipo de cosas no se veían en mis tiempos de juventud – Agregó carraspeando, obviamente incómodo con la escena el padre de familia – La juventud de antes era más sana y más respetuosa en estas cosas sobre todo con mayores en la casa. – Prosiguió Artemis.

No seas sínico esposo mío, mira que bien que nos divertíamos los dos cuando éramos novios, recuerdas las primeras vacaciones que pasamos juntos, cuando nos quedamos solos en la casa de verano de tus padres y tu estabas tan… - Agregaba Luna con sonrisa traviesa y soñadora recordando sus años de juventud y romance con su actual esposo, siendo interrumpida nuevamente por el pelinegro.

Ciertamente imaginarse a sus padres en su intimidad no era la imagen que un hijo, especialmente él, quisiera visualizar nunca.

Luna Chiba, por favor intenta controlar tus comentarios. ¿Y papá a que viene toda esa charla moralista que estabas dando? – Preguntó el pelinegro desviando un poco el tema.

Nada, nada hijo, que aunque yo no estaba de acuerdo, pero después de la insistencia de tu madre, y cuando digo insistencia ya sabes a lo que me refiero – Dio una rápida mirada acusatoria a su amada esposa – Me convenció para que pudieran quedarse en la misma habitación.

Darien lo observó con cara de pocker, si bien ya se había planteado esa posibilidad ya que, después de todo era lo más obvio si se suponía que llevaba saliendo bastante tiempo con su "amada" Serena y conocía la personalidad desinhibida de su madre, había guardado la esperanza de que su padre con lo conservador que era, se opusiera hasta el final a la idea, realmente imaginarse durmiendo, si, si repítetelo a ti mismo Chiba, DURMIENDO junto a la preciosidad rubia echa persona al lado suyo lo dejaba casi sin palabras.

Darien dirigió su mirada rápidamente a Serena esperando algún tipo de queja, o el menor indicio de disgusto, pero la rubia no mostraba ni el más pequeño signo de indignación, ni disgusto, nerviosismo ni nada, solo la misma expresión divertida que conservaba desde que estaban en la cena, simplemente se encontraba a un lado de ellos, observando en zona neutral, mientras ellos decidían que hacer.

Realmente el tema no le complicaba en absoluto, desde el principio supuso que debían compartir habitación, era lo más obvio, pero lo que realmente le llamaba la atención era la forma en que el asunto fuera tema de conversación, es decir, Darien tenía por lo menos unos treinta años, según le parecía a ella, una madre que se notaba y demasiado que los temas relacionados con la sexualidad de sus hijos no era un tabú para ella y veamos… uno, dos, Darien dijo que faltaba una, eso serían… cuatro hijos, seguramente este tipo de conversaciones tendrían que tenerlas a menudo.

Ahora podía hacerse una pequeña idea del por qué ternurita era tan… ternurita, había sacado la personalidad de su padre.

Y ahí estaban los dos, en la habitación que por tantos años había utilizado Darien durante sus tiempos de adolescencia, pero que por algún motivo hoy le parecía más pequeña y la cama más estrecha de cómo lo recordaba, sin duda su madre había pensado en todo, ya que ni siquiera había una maldita silla como para poder dormir a una distancia prudente para su salud mental, de la diosa de la luna, que con la camisola que llevaba puesta se veía… Y que parecía para nada preocupada con la situación.

Hey, si no estás teniendo ideas románticas en este momento, te aconsejo que te vengas a dormir, mañana nos espera un día bastante duro. – Agregó la chica mientras entraba en la cama dejando un espacio para que el entrara también.

Ni te imaginas lo duro que está. ¡Que será! – Agregó el pelinegro.

Además – Agregó la rubia sin prestar atención a lo que hacía o decía el pelinegro – Creo que hasta que apagues las luces y dejes de hacer ruido, tu madre no se va a despegar de la puerta. – Susurró, mientras apuntaba en dirección a las sombras de pies que se dejaban ver bajo la puerta, que sin lugar a dudas se trataban de los pies de Luna y Hotaru.

Darien se acercó sigiloso a la puerta para no ser descubierto y la abrió de golpe, haciendo que Luna tastabillara y que Hotaru cayera de manera divertida directo al piso de la habitación.

Ejem… Solo nos estábamos asegurando de que estuvieran cómodos. – Intervino Hotaru con rapidez, mientras se ponía nerviosamente de pie.

Este… Solo venía a darte los besos de las buenas noches mi precioso bebé. – Agregaba Luna mientras comenzaba a apretar efusiva y cariñosamente las mejillas sonrojadas de Darien y le proporcionaba suaves besos alrededor de la cara como si se tratara de un pequeño niño.

Buenas noches Serena querida. – agregó mientas se acercaba hasta la rubia repitiendo el mismo procedimiento que había utiliza con su hijo, pero sin el excesivo besuqueo. – Que pasen MUY buenas noches. – Finalizó guiñándole un ojo con picardía a su hijo.

Se preparaba para salir de la habitación cuando al parecer recordó algo importante que la hizo girarse rápidamente en dirección al pelinegro.

Ternurita, se me olvidó mencionarte que mañana deben levantarse temprano, ya que debemos ir al ensayo de la ceremonia de boda a primera hora – Indicó Luna.

De acuerdo, nos levantaremos temprano entonces. – Contestó el pelinegro de mala gana indicando con disimulo la puerta para que la mujer saliera de una vez por todas.

No digas más, mi ternurita preciosa, me doy cuenta cuando molesto. – Contestó ávidamente la mujer mientras salía divertida de la habitación junto a su pequeña hija.

Darien bajó la cabeza en señal de derrota mientras se acercaba hasta la cama.

Tu madre… ¿Tu madre te acaba de decir ternuri…? – La rubia no alcanzó a terminar su pregunta.

Ni una palabra – Interrumpió el pelinegro apretando los dientes y con mirada asesina dirigida obviamente a la emisora de aquella pregunta, mientras entraba en la cama y se giraba de espaldas a ella.

Ok, ok, ya entendí, que duermas bien ter-nu-ri-ta – Susurró la rubia con expresión burlona, mientras se giraba también al lado opuesto de la cama para intentar por fin conciliar el sueño.

.

ஊஊஊஊஊஊஊஊஊஊஊஊஊஊ

.

Espero que les haya gustado el capítulo y pronto subiré la nueva actualización.

¡Besos!