Capítulo 3
Al entrar al edificio, que medía ocho pisos de altura, tenía una puerta de un departamento y otra que daba al sótano, junto a unas escaleras de alfombra corinto y paredes de mármol. No había ascensor, pues, no lo usaban muy a menudo, así que no era necesario.
-¿Cómo nos dividiremos en los pisos?
-Fácil, Melina, sensei estará en la planta baja, Casey y Venus en el primer piso, Mikey e Irma en el segundo, Abril y yo en el tercero, Rapha y Mona en el cuarto, Leo y tú en el quinto y Karai en el sexto... aunque, pensábamos usar el séptimo piso para un centro de control, para las misiones.
-Pues, me parece buena idea, Donnie.
-Entonces, dennos el honor, de llevarlos a su departamento.-dicho esto, Abril y Donatello llevaron a Melina y Leonardo a su departamento, mientras que los demás volvían a lo suyo.
Subiendo las escaleras, Leo y Donnie cargaban las maletas, hasta llegar al quinto piso... aunque Donnie empezaba a considerar que un ascensor, no hubiera sido una mala idea, ya pasando por el tercer piso. Cuando por fin llegaron al quinto, Abril le dio a Melina la llave para que abriera la puerta.
El departamento era bonito, además de grande... en la entrada estaba la sala de estar, con un sillón familiar azul marino, una mesa ratona color marrón, dos sillones individuales blancos a los costados y una televisión en frente de todo esto; en la cocina, había un horno, alacenas color crema, una mesa rectangular color café con un mantel blanco, un refrigerador, y un lavabo; el baño tenía azulejos blancos y piso negro, con una bañera, lavado de manos, y el retrete; y finalmente, su habitación, una cama matrimonial, con frazada blanca de franjas azules y dos almohadas, con mesas de noche de cada lado, de color avellana y una ventana del lado izquierdo de la habitación, con cortinas blancas y celestes y un clóset grande color café.
Ahí es en donde dejaron las maletas, porque Abril quería mostrarles algo más, así que las dejaron y la siguieron hasta otra puerta que había a la derecha de la anterior. Una vez dentro, Leo y Melina se preguntaban por qué estaba vacía.
-Chicos, cómo saben, Karai esta como está, y pensamos que, si a ustedes le pasa lo mismo, habría que estar listos, ¿eh?
-Pues, creo que sí, Abril, gracias por el detalle, y vaya que es grande. -dijo Leo, pues la habitación medía cinco metros cuadrados, con las paredes blancas y una ventana de marco blanco también.
-Bien, hermano y cuñada, los dejaremos solos, pues creo que el departamento les gustó, ¿no?
-Claro, Donnie, es perfecto, gracias. -dijo Melina, abrazándolo.
-Gracias por el detalle, chicos... es... algo que no se puede expresar con palabras.
-Tú solo di "gracias" y será suficiente, Leo. -le afirmó Abril, mientras ella y Donnie, se iban y los dejaban solos.
-Wow, el departamento sí que es grande, ¿eh, Leo?
-Sí que lo es... oye, ¿quieres desempacar las cosas? ¿o quieres hacerlo más tarde?
-Mmmm... mañana, quiero ver algo en la televisión o leer o algo para relajarme... ¿qué opinas?
-Como sensei dice, mejor dejar que la mujer dirija la relación, así que haré caso a su consejo.
-Bien, entonces, ¿qué quieres hacer ahora?
-Bueno, tengo hambre, y subiendo las escaleras, Abril dijo que dejaron comida en el refrigerador, así que busquemos algo.
-Bien, veré qué hay. -y se dirigió a la cocina dejando a Leo contemplando el cuarto de su POSIBLE futuro hijo o hija.
Estando solo, Leo empezó a imaginarse cómo sería ver a un bebé crecer de bebé a niño, de niño a adolescente, de adolescente a adulto, de adulto a adulto mayor y de mayor a quién sabe qué.
-¡Oye, Leo! -le gritó su esposa desde la cocina- ¿Quieres una pizza de queso pre-calentada para cenar?
-¡Claro, en un momento voy! -entonces, se fue de la habitación, para ir a la cocina a cenar.
Llegó a la cocina, se sentó en la mesa, en la que había cuatro sillas, del lado ancho a la izquierda, y esperó a que Melina terminara de calentar la pizza de microondas.
-Amor, ¿podrías sacar una botella de agua y yo traigo los vasos?
-Claro, linda. -entonces, Leo se levantó, fue al refrigerador para abrirlo, y sacó una botella de agua fresca, sólo para darse cuenta de que el refri era nuevo. Decidió quitarse esa duda de la cabeza, al oír el ruido del microondas, terminando de funcionar, así que, lo cerró, volvió a la mesa y Melina llegó con una bandeja de pizza de queso en una mano y dos vasos en la otra.
Se fue acercando a la mesa y apoyó la bandeja y los vasos en el lugar que cada uno se iba a sentar, volvió a la alacena por dos platos, tenedores y cuchillos y se sentó finalmente. Al sentarse, tomó un cuchillo y empezó a cortar la comida, sirviéndola en cada plato. Leo agradeció que ella fuera tan amable con él. Pasaron así dos horas, disfrutando de la pizza y de postre una ensalada de frutas.
Al hacerse las diez, a ambos le dio sueño, así que, limpiaron los platos juntos, Melina se fue al baño a cambiarse y quitarse el maquillaje, mientras que Leo se sacó sus protecciones, cinturón, vendas y máscara.
Luego de todos sus cambios para ir a la cama, se acostaron y fueron a dormir.
A la mañana siguiente, se levantaron a las ocho y media de la mañana, desayunaron tostadas con mermelada y jugo de naranja, y Leo bajó a entrenar con sus hermanos. Como ocurría todas las mañanas, mientras que Melina, Abril, Irma, Mona y Karai, salían a trabajar en la pastelería, a la que llamaron Party Cake, la pastelería con más prestigio de Nueva York, Casey iba a la cancha de hockey en el Maddison Square Garden, a practicar para un partido que habría el domingo.
-Chicas, ¿creen que se buena idea que Karai trabaje hoy, por ya-saben-qué? -preguntó Irma susurrando, para que Karai no escuchara... aunque su intento fue inútil.
-Irma, estoy a seis metros, aproximadamente, de ustedes y, aún así te escucho.
-Lo siento, Karai, pero que tu bebé nos preocupa...
-Está bien, puedo trabajar bien y quisiera que hablemos de otra cosa, así me logran distraer.
-Pero, ¿como qué?
-No sé, Abril... lo que sea.
-Como de... ¿tomates?
-Mona, cuando quieres utilizar un pretexto para evitar algún tema, ¿no se te ocurre algo mejor que tomates?
-Eeehhh... creo que no, Irma.
-¿Qué tal si hablamos del nombre que le pondrías, Karai?
-Pues... para serte honesta Melina, eso no lo había pensado.
-¡¿En serio?! -gritaron todas.
-Supongo que no chicas, creo que estuvimos tan concentradas en la vuelta de luna de miel de Leo y Melina, que no me detuve para meditarlo.
-¡Ay, claro! ¡Ahora yo tengo la culpa!
-No te exasperes Melina, podemos distraerla con eso ahora, y mantener la cabeza en blanco, ¿no creen?
-Bien, Abril, como digas -dijo Melina, para luego voltear a ver a su cuñada mayor- ... eeemmm... ¡Karai! ¿así que no has pensado en un nombre?
-No, de hecho no.
-¿Tienes alguna idea?
-Pues... he estado pensando y... bueno si me dieran a elegir, creo que... con cualquiera me conformo.
-Si tuvieras... mmm... no sé, una niña, ¿cómo la llamarías?
-Bueno, Mona, ... una vez escuché el nombre Zarina y... me gustó. -dijo Karai tímidamente.
-No hay nada de malo con ese nombre, pero...¿y si fuera niño?
-Bien... , una vez, escuché el nombre Zacharías... y lo adoré. -las demás mujeres, al escuchar la idea de nombres de Karai, creyeron que, aunque eran poco usuales, no sonaban nada mal.
-Bueno, siendo honesta, los nombres son lindos Karai... creo que le irían bien... sea del sexo que sea.
-Gracias Irma... bueno, el lugar se está llenando chicas, a trabajar. -y dando la orden, continuaron con su trabajo hasta las seis de la tarde, cerrando el negocio, para volver a sus casitas.
Así como el tiempo fue pasando, el resto de las mujeres se fue casando con su prometido. Pasaron tres semanas para que Raphael Hamato y María Lisa Calleigh fueran unidos en sagrado matrimonio el 12 de septiembre, otro mes y fue la boda de Donatello Hamato y Abril O'Neil el 6 de octubre, otro más para que Miguel Ángel Hamato e Irma Langinstein fueran casados el 30 de noviembre y se repitió todo para Casey Jones y Mei Pieh Chi Hamato el 18 de diciembre.
Pero no sólo había campanas de boda para los demás, pues un mes después de que Raphael y Mona Lisa se casaran, Melina también estaba en el mismo estado que Karai. Así como un reloj mensual, pues un mes luego de que Donatello y Abril se casaran, Mona Lisa también se embarazó, luego de Miguel Ángel e Irma, Abril igual, después de Casey y Mei Pieh Chi, nadie se olvidó de Irma y en el mes de enero, Venus también resultó encinta.
Estos eran momentos de dicha para la familia Hamato, pues Donatello, por ser el doctor de la familia, se encargó de los ultrasonidos de las mujeres con embarazos más recientes y logró determinar que Karai tendría un varoncito, Melina le daría mellizos a Leonardo, María Lisa tendría una niña y Abril también.
Karai contaba con seis meses de embarazo; Melina con cinco; Mona, cuatro; Abril, tres; Irma, dos y Venus uno solo, así que pasaría un rato para saber qué tendrían ellas dos. Como los embarazos pueden ser algo problemáticos en varios casos, a partir de los tres meses, la mujer no puede hacer mucho por sí misma y se queda en casa.
Eso es lo que hacían Karai, Melina, Mona y Abril, pues al contrario de Irma y Venus, no había mucho que pudieran hacer, entonces Irma se encargaba de la pastelería como podía y, al cumplir ella tres meses de embarazo también, cerraría el local por un tiempo.
Luego de todo ese tiempo, todas las mujeres, menos Irma y Venus, salieron de compras para conseguirle cosas a sus bebés, como ropa, juguetes u otras cosas que podrían necesitar, pues estaban ansiosas. Casey también las acompañaba, porque era la fuerza para lo pesado.
-Entonces Karai, ya que Donnie confirmo que tu bebé será un varón ¿será el pequeño Zacharías?
-Supongo que sí, Abril, pero ¿tú acaso pensaste en un nombre? Hablo de antes de saber que sería niña.
-Pensaba que, si era niño Anthony, pero si era una niña, Katherine, para llamarla Kathy... Melina, Mona, ¿pensaron el algo, acaso?
-Yo le dije a Rapha que si era niño, lo elegiría yo, de lo contrario él.
-¿Y? -preguntaron todas al unisono.
-Él quiere que sea una sorpresa para mí, así que no me lo dijo.
-Qué mal. -dijo Abril.
-Melina, ¿qué hay de ti? ¿alguna idea?
-No Karai... me quedé en blanco.
-No hay problema chicas, algo se les ocurrirá en el momento adecuado. -dijo Casey alentándolas.
-Gracias Casey... bien, conseguiremos un par de cosas, vamos por un chocolate caliente y volvemos a casa, ¿si? -luego de decir eso, todos miraban a Melina extraño.- ¿Ahora que dije?
-Umm... Melina, los antojos te afectan, ¿cierto? -cuestionó Abril, levantando una ceja.
-Eeehhh... ¿tal vez?
-No hay problema, es parte del embarazo... y, no te culpo, quiero un muffin. -con dicho comentario, todos se rieron de Mona, compraron lo que quisieron, fueron por un café caliente, pues era invierno en ése entonces, llevaron las cosas al auto de Casey y volvieron a su casa en éste.
¿Qué tul? ¿les gustó? Bueno, saben quiero reviews, porque quiero saber qué opinan, así que, ya tu sae...
Hermana Kunoichi ;)
