Se levantó a la mañana siguiente muy temprano. Había podido dormir muy tranquila en aquella inmensa cama porque Peeta no la había despertado con sus gritos durante la noche. Además, había tenido un bonito sueño. Se tocó los labios donde el día anterior, Peeta le había dado un beso ¿Por qué había sentido algo extraño recorrer todo su cuerpo? ¿Acaso así se siente cuando te dan el primer beso?
Después de arreglarse, bajó a la cocina sorprendiéndose al encontrar a Amanda justo saliendo de la habitación privada de Peeta. Tenía la cabeza agachada y se limpiaba la cara.
-¿Amanda?
-Hola, Katniss – sonrió.
-¿Estas llorando?
-No, no, estoy bien ¿quieres desayunar?
-¿Qué haces aquí? Hoy es sábado, pensé que venias los domingos.
-Sí – le dijo caminando hacia la cocina – lo que pasa es que hay problemas en la mina, y no hay mucho trabajo. Hoy le dieron el día libre a mi esposo, así que se quedo con las niñas y yo aproveche para venir a limpiar la habitación de Peeta.
-¿Qué clase de problemas hay en la mina?
-No lo sé, creo que de seguridad. Así que los trabajadores se turnan para no entrar todos, al parecer es peligroso, es por eso que va a ver días en que no haya trabajo.
-Sí necesitas dinero…
-No me preocupo por nosotros, Peeta nos ha ayudado mucho, pero me preocupo por los demás trabajadores.
Katniss pensó en Gale, su trabajo en la mina era lo que mantenía a su familia. Hizo nota mental en que hablaría con su madre para que los ayudara con lo que necesitaran.
Amanda empezó a preparar el desayuno tranquilamente, pero se le notaba cansada y un poco ojerosa.
-¿Estás bien? – le preguntó Katniss ayudándole con los ingredientes.
-Sí, solo que pasé mala noche.
-¿Por qué? ¿Las niñas están bien?
-Sí, todo bien, pero anoche tuve una de mis pesadillas.
-¿Pesadillas?
-Sí…Rue…los juegos.
-Peeta también tiene pesadillas todas las noches.
-Él y Haymitch más que nadie. Yo no tengo pesadillas a diario, mis hijas y mi esposo me han ayudado mucho y yo he hecho el esfuerzo por superarlo, por ellos nada más. Al igual que mi esposo.
-¿Tu esposo también tiene pesadillas?
-Katniss, todos los que estuvimos involucrados en los juegos, tenemos pesadillas, a algunos nos afectan más que otros. Conozco a la madre de Jacob, el chico que fue seleccionado tributo – dijo con tristeza.
-¿El chico de trece años?
-Sí. Cuando venia para acá, me encontré a su esposo, al parecer ya empezaron ellos a padecer los juegos y ni siquiera han empezado. Imagínate lo que han de sentir Peeta y Haymitch, quienes vivieron los juegos directamente.
Katniss se quedó pensando, en realidad ella no había tratado a alguien cuyo familiar directo hubiera estado en los juegos del hambre. Recordaba a una compañera de la escuela que su hermano había sido tributo, faltaba mucho a clases y cuando iba, se le notaba pálida y cada vez más delgada ¿Acaso fue por eso que Peeta le dijo que jamás entendería porque él tenía pesadillas?
Más tarde se fue a buscar a Darius para que la orientara en lo que le había pedido su esposo: las treselas. Darius la llevó a una gran bodega, donde había mujeres ordenando las cajas que se entregaba de treselas.
-Puedes hablar con Madge, ella es la encargada ahora.
-¿Madge?
-Sí, la hija del alcalde.
Claro, ahora lo recordaba, la había visto un par de veces nada mas, era una chica de su edad pero muy pocas veces salía a la Veta. Cuando fue la cosecha, vio como Peeta la saludaba de lejos.
-¿Dónde está ella?
-En su casa.
-¿Debo buscarla en la casa del alcalde? – preguntó sorprendida.
-Sí, ella viene solo por las mañanas muy temprano y antes de que cierre el turno ¿Quieres que te acompañe?
Katniss asintió, jamás había ido a la casa del alcalde, era una casa grande, no tanto como las de la aldea de los vencedores, pero no sabía cómo entrar ¿tendría que tocar un timbre o una campanilla?
Darius fue quien la guió y abrieron la reja con un código que él puso en una placa con números pegada a la pared. Al llegar a la entrada, un agente de la paz los llevó a la sala principal. Darius le dijo algo al oído y éste asintió retirándose.
-Bueno, debo irme, tengo trabajo, ya fueron a buscar a Madge.
-Gracias.
Espero un momento observando la casa, era amplia y bonita, pero no se comparaba con la casa de Peeta. De pronto apareció Madge, era una chica muy bonita, bien vestida y con un aroma increíble, pero algo tímida.
-Hola, yo soy…
-Katniss, lo sé, te vi el día de la cosecha con Peeta. Soy Madge.
-Peeta me dijo que supervisara las treselas en el tiempo que él no iba a estar.
-Le dije que no se preocupara, pero ya conoces a Peeta – sonrió.
Katniss forzó una sonrisa también, porque en realidad, ella no conocía a su esposo.
-¿Fuiste al almacén? – preguntó Madge.
-Sí.
-Yo pasé por ahí temprano, la mercancía que llegó hoy del capitolio fue muy buena, supongo que porque Peeta está allá. La de la semana pasada regresamos la mitad, a Peeta no le gustó.
-¿Por qué?
-No les iba a durar ni dos días, siempre hay que revisar que duren al menos una o dos semanas.
-¿Pero si se pueden regresar treselas al capitolio?
-Antes no, lo que nos llegaba era lo que se distribuía, y como los agentes de la paz eran los que se encargaban de eso, se quedaban con las mejores cosas, pero de pronto apareció Peeta muy molesto porque se entregaban treselas con comida podrida – Katniss suspiró, ella fue quien se lo dijo – así que viajó al capitolio con mi padre y pudieron arreglar eso.
Ahora que recordaba, fue justo después de que ella le pidió matrimonio, Peeta desapareció por tres días, había viajado al capitolio para pedir mejores treselas al distrito 12.
-Dices que antes los agentes de la paz eran los encargados de distribuir las treselas, pero ahora vi solo mujeres en el almacén.
-Peeta también cambió eso. Como en el distrito 12 solo tenemos como fuente de trabajo la mina, las mujeres no pueden trabajar, así que entre mi padre y Peeta acordaron que la fuente de trabajo para las mujeres fuera el almacén, es por eso que mi padre me dejó ser la encargada, aunque estoy segura que Peeta ayudó en eso – sonrió.
-Te llevas muy bien con Peeta – le dijo Katniss cruzando los brazos.
-Sí, es un buen chico.
Katniss frunció el ceño, era la segunda persona que le decía eso, la primera Amanda y la segunda Madge. Por Amanda lo entendía, Rue y Peeta fueron juntos a los juegos. Ella vio por televisión como Peeta cuidó y pedía a gritos ayuda para Rue antes de morir. Vio como ambos se llevaban tan bien y ella le hizo prometer que él ganaría los juegos, y lo cumplió. Pero Madge ¿ella que tiene en común con Peeta? Sin saber porque, sintió fastidio hacia esa chica bonita bien vestida.
-¿Quieres dar una vuelta al almacén para que te explique todo detalladamente?
-Sí, vamos.
Katniss vio como Madge se llevaba tan bien con las mujeres que trabajaban en el almacén, algunas de ellas con niños a un lado. Incluso, Madge cargaba a los niños cuando las mujeres estaban algo cansadas.
-Peeta estaba pensando en hacer como una guardería en aquella área, dijo que iba a traer juguetes del capitolio para entretenerlos mientras las mamás trabajan, es una buena idea ¿verdad?
-¿Por qué todo esto no lo hizo tu padre antes?
Madge bajó la mirada un poco apenada.
-Bueno, mi padre siempre había querido hacer algo por la gente de la Veta, pero con lo del problema de mi madre y de que no le hacían mucho caso en el capitolio, no podía avanzar. Siempre pedía la ayuda de Haymitch pero ya sabes, rara vez esta en sus cinco sentidos. Hasta que llegó Peeta y todo cambió.
-Yo una vez lo vi en la plaza tratando mal a las personas.
-Sí – sonrió Madge – es un poco enojón, yo al comienzo no lo soportaba, no me gustaba como trataba a las personas, pero después me fui dando cuenta que muy dentro de él hay un ser muy especial que se preocupa por el bienestar de los niños. No sé si estés de acuerdo conmigo, pero yo creo que le recuerdan mucho a Rue.
-¿Qué te hace pensar eso?
-Ayuda a mujeres que tienen niños únicamente, quiere que vayan a la escuela y se alimenten bien.
Siguieron caminando por el almacén, y en efecto, katniss se dio cuenta que había muchas mujeres con niños quienes ayudaban a sus madres al no tener edad suficiente para entrar a la escuela. También recordó como Peeta le preguntaba por Prim, que se había preocupado cuando le dijo que estaba enferma y le dio dinero para el medicamento, y ni que decir cuando salió sorteado el chico de trece años como tributo. Sí, Madge tenía razón, Peeta recordaba a Rue.
-¿Quieres ir a mi casa a comer? – le preguntó Madge emocionada.
-Bueno, pensaba ir con mi madre y mi hermana.
Madge bajó la mirada triste, cosa que le sorprendió a Katniss.
-Pero… puedo ir después – no supo ni porque lo dijo.
-¿En serio? Puedo pedir que te preparen lo que tú quieras.
-No, está bien – dijo Katniss confundida por tanta emoción de Madge.
De nuevo regresaron a la casa del alcalde, Madge en todo momento atendió de maravilla a Katniss, como si fuera una invitada especial. Estaban las dos comiendo solas en un gran comedor.
-¿Nadie más va a bajar a comer?
-No, siempre como con mi padre, pero él va a estar en el capitolio mientras tengamos tributos en la arena. El año pasado comí sola por mucho tiempo, se quedó en el capitolio hasta que Peeta ganó.
-¿Y tu madre?
-Ella… ella está enferma, se la pasa todo el día en la cama, tiene dolores de cabeza y por las noches sus pesadillas no la dejan dormir.
-¿Pesadillas? – se sorprendió Katniss, justo en la mañana estaba hablando de eso con Amanda.
-Sí, ella perdió a su hermana en los juegos hace muchos años.
Katniss dejó caer su tenedor en el plato, Amanda tenía razón.
-Así que paso todo el tiempo sola, mi padre no me deja salir mucho, no me deja ir a la escuela así que viene un maestro particular a darme clases, y pues… no tengo amigas – dijo con tristeza.
-¿Peeta sabe lo de tu madre?
-Sí, mi padre se lo dijo, fue cuando me empecé a llevar mejor con él, porque te repito, al comienzo no lo soportaba, era tan odioso. Ahora me ayuda mucho y estoy segura que fue él quien convenció a mi padre de que me ocupara del almacén. Mi papá es tan sobre protector – dijo rodando los ojos.
Katniss se relajó un poco, ahora entendía porque Madge y Peeta se llevaban bien, tenían algo en común: los juegos del hambre.
Cuando terminaron de comer, Katniss pudo darse cuenta que Madge no la quería dejar ir, estaba muy contenta de tener compañía.
-Hueles muy rico – le dijo Katniss.
-Gracias. Mi padre siempre me trae un perfume cada vez que va al capitolio.
-¿Tú has ido ahí?
-Una vez, pero yo era muy pequeña, no lo recuerdo mucho ¿y tú?
-No, nunca.
-Tal vez Peeta te lleve algún día, tienen muchos eventos a los que tiene que asistir él. Haymitch siempre se queja de eso, solo va por las bebidas.
Ambas sonrieron.
-Ven, vamos a mi cuarto, si te gusta mi perfume te lo puedo regalar.
-No, es un regalo de tu padre.
-Tengo tantos que ni siquiera se dará cuenta, anda vamos.
La habitación de Madge era hermosa, pintada de colores pastel y adornos muy femeninos. Tenía un guardarropa amplio, casi igual al de Peeta, pero la diferencia es que el de ella si estaba lleno.
-Tienes mucha ropa.
-Sí, cuando mi madre no esta tan deprimida y no tiene dolores de cabeza, vamos de compras, aunque hace varios meses que no ha salido de su depresión, supongo que porque papá ha tenido mucho trabajo, él es el único que logra animarla un poco – dijo un poco triste.
-Lo siento mucho.
-Yo lo he intentado pero… dice que yo le recuerdo a ella, a su hermana y solo logro que ella se deprima mas.
Katniss la abrazó como lo hace cuando Prim se pone triste, haciendo que Madge sonriera al instante.
-¿Te gusta algún vestido? Puedes tomar el que tú quieras, somos casi de la misma medida ¡hasta podríamos intercambiar ropa y zapatos!
-Bueno, yo no tengo mucha ropa – le dijo apenada.
-No te preocupes, seguro que Cinna se encargará de eso. Siempre que viene me trae ropa bonita, porque la que me trae Effie – hizo una mueca rara, haciendo reír a Katniss – no me gusta.
-A mi tampoco – dijo Katniss soltando ambas una carcajada.
Después de pasar casi toda la tarde con Madge, Katniss fue a visitar a su madre y a Prim cargada con ropa y perfumes. Ya más tarde se fue a su casa y acomodó toda la ropa hasta que escuchó el teléfono. Nunca había usado uno, pero había visto a Peeta hablar con Cinna o con Effie, así que lo descolgó un poco dudosa.
-Hola.
-Katniss, soy Peeta.
Sin saber porque, sintió una opresión en su pecho, escuchar a Peeta después de aquel beso que le había dado, hizo que su corazón empezara a latir rápidamente.
-¿Cómo estás? – preguntó Peeta al notar que ella se había quedado muda.
-Bien ¿y tú?
-Pasándola.
-¿Cómo están Jacob y Emma?
-¿Cómo quieres que estén? Van a una arena a matar o a que los maten – le dijo en tono fuerte.
Se hizo un silencio. Katniss se maldijo internamente, ella no entendía bien lo que sentían todos los que estaban relacionados a los juegos, así que analizándolo, esa pregunta si era demasiado estúpida.
-¿Todo normal por allá? – rompió el silencio Peeta.
-Sí, hoy fui al almacén de las treselas, conocí a Madge. Todo está en orden.
-Bien.
-Me regaló unos vestidos y me invitó a comer.
-Me da gusto que tengas amigas y no amigos – le dijo directamente para que Katniss captara el mensaje, cosa que lo hizo al instante.
-Peeta ¿puedo invitar a Madge a la casa? – le preguntó para cambiar el tema de los "amigos".
-Claro.
-¿Y a mi madre y a Prim?
-Por supuesto.
-Gracias ¿Cómo están Cinna y Effie?
-Trabajando.
-¿Y Haymitch?
-Ebrio.
Ambos soltaron una risita pero de nuevo se hizo otro silencio, no sabían que decirse.
-Bueno, debo irme, me esperan en el área de entrenamientos.
-¿Volverás a llamar?
-Si tengo tiempo, sí, pero una vez empezado los juegos, no creo.
-Mañana son las entrevistas ¿vas a salir en televisión?
-Sí, debemos estar todos los mentores ahí ¿Por qué?
-Para estar al pendiente.
-De acuerdo – contestó Peeta un poco sorprendido – salúdame a Amanda, a las niñas y a Madge.
-Claro.
-Y Katniss.
-¿Si?
-También me saludas a Prim y a tu mamá.
-Ajá – fue lo único que salió de su boca.
-Bueno, si puedo te llamo mañana a esta misma hora.
-Bien. Adiós.
-Adiós y Katniss… te mando un beso – colgó.
Katniss se mordió el labio. Un beso. Otro beso. Colgó el teléfono y se recargó en la pared ¿Qué demonios le estaba pasando? ¿Por qué se sentía algo confundida? Sacudió la cabeza, seguramente porque como Peeta no está y no la ha estado tratando mal, y ese beso que le dio antes de irse la hizo sentirse… bien, es por eso que se siente así, pero una vez que él llegue y la trate con indiferencia, de nuevo sentirá coraje hacia él. Pero ¿Por qué coraje, si él nunca le hizo nada? Ella fue quien lo buscó y él aceptó salvarla, a ella y a su hermana, del hambre y de los juegos, lo único que le prohibió fue entrar a su habitación privada y ver a Gale.
Gale, desde que supo lo que ella había hecho, dejó de buscarla, así de fácil. A ella que le dolía tanto haber perdido su amistad, a él simplemente no. Quería reclamarle, gritarle donde habían quedado todos esos años en que salían a cazar juntos, se ayudaban y se apoyaban mutuamente.
Al día siguiente invitó a Madge, a su madre y a Prim a su casa para ver las entrevistas. Madge inmediatamente congenió con ellas, era evidente la necesidad de compañía que tenia la chica. Katniss las atendió como una buena anfitriona en su casa, hasta se sentía rara al hacerlo.
Durante las entrevistas, en muchas ocasiones salía Peeta y Haymitch. Estaban vestidos de una manera muy elegante. Una vez que terminaron, los reporteros se enfocaron a los mentores, preguntarles sus opiniones sobre sus nuevos tributos y la competencia. Katniss no supo ni que contestó Peeta mientras era enfocado en la cámara, ella solo veía lo atractivo que se veía. Su cabello bien peinado, como fruncía el ceño al contestar las preguntas, sus cejas, sus ojos, su boca, recordó la sensación de tener sus labios sobre los suyos.
-Katniss.
-¿Qué? – salió de su trance, viendo como Madge tenía una sonrisa inmensa.
-Peeta te mandó un beso por televisión.
Mil gracias por sus comentarios, creo que un Peeta algo enojón es dificil de leer ya que este hombre es todo amor, pero poco a poco Katniss hará lo suyo.
Debo confesar que el capitulo lo queria hacer mas largo, aun no lo terminaba pero eso me iba a tomar un poco mas de tiempo, asi que gracias a sus reviews me vi en la necesidad de subir lo que tenia, intentaré seguirle lo mas pronto posible, haré mi mayor esfuerzo, lo prometo.
También espero subir más fotos a mi face de los adelantos, y es que no tengo muchas fotos en donde represente lo que tengo en mente, pero ya estoy haciendo mi archivo y es que hay muchas fotos de Josh y Jen pero con el cabello de diferente color. La foto que subí con el adelanto de éste capitulo, la verdad me encantó: Peeta en las entrevistas super guapo y Katniss sentada en la sala concentrada en la televisión.
Bueno, espero seguir sabiendo de ustedes. También gracias por sus PM y todos sus comentarios de lo que va a pasar con este fic.
Saludos.
