DE NUEVO CON EL EXPERIMENTO... jAJAJAJA, SOLO QUE ME ESTÁ PARECIENDO, QUE EN CONTRA DE MI VOLUNTAD, SE VA A TERMINAR EN UN DRAMIONE...RARO, ESO SÍ, POR QUE EL RUBIO, SOLO SE PREOCUPA; MIENTRAS QUE EL LEMMON SE LO LLEVA RON; PERO DRAMIONE AL FIN...

PERO PARA LAS QUE ESPERABAN POR EL PELIRROJO...ACÁ SE LOS DEJO...Y MUY ARDIENTE.... ¡UPS! MEJOR LEAN, Y DESPUÉS ME CUENTAN...

CAPITULO CUATRO

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-¿Quién te dice? A lo mejor un periodista puede ayudarnos a resolver estos misterios. -

-Parece que este tipo te cayó demasiado bien.- Su voz, delata su recelo.

-No lo dudes. Y si él no regresa, voy a llamarlo para que lo haga…-

Draco da vueltas por la pequeña oficina. Esto del periodista no le gusta nada. ¿De dónde salió este Weasley, y más en este momento? Decide llamar al periódico, y le confirman que sí, que es un empleado free lance; y no consigue más datos. Esto lejos de tranquilizarlo, le provoca más sospechas.

Hermione parece obsesionada con esa colección, y él para dejar atrás la relación tirante de los últimos días, decide ayudarla.

Solo queda acomodar cada objeto en su lugar definitivo, colocar la iluminación, y abrir las puertas al público. Pasan tres días de arduo trabajo, todo parece haber vuelto a la normalidad, bromean como antes y no hubo más "acontecimientos extraños".

El día de la apertura, ofrecen un cóctel, ya que el público asistente está compuesto solo por críticos e invitados.

Draco Malfoy está con un humor de perros. Hace una hora que llegó la mayor parte de los invitados, pero Hermione no aparece. Y él solo no da abasto para ocuparse de todo. Vuelve a llamar a su teléfono móvil, con idéntico resultado. No está en servicio. Maldice por centésima vez, y entonces la ve llegar. Entra como una reina, pero no parece la misma Hermione de siempre...

Observa el cuadro que tiene más cerca…y se le hiela la sangre. Ella lleva puesto una camisa muy similar a la de Candace en el cuadro, y hasta el peinado es semejante. Parecen dos gotas de agua. Ella avanza, saludando a los invitados, recibe halagos de algunos, y sonríe; pero de una manera que él nunca la vio hacerlo. Cuando llega a él, apenas lo roza, mira todo el salón, saluda con la mano a un cliente…

-¿Y? ¿Qué te parece?-

-¿Qué cosa, Herm? ¿Qué por primera vez en todo el tiempo que te conozco me dejaras plantado? O quizás que con tu ropa solo te asemejes más a ella, o qué no sé con quién estoy, por que definitivamente, ésta no es la amiga que conozco hace años…-Draco no espera su respuesta, le da la espalda para ir a conversar con un grupo de críticos a los que todavía no saludó; pero aún de lejos, la observa.

Ella se ve distinta. Actúa distinto. Coquetea, bebe champagne, ¡ella; que nunca bebe! El joven no sale de su asombro…ésa no es la misma joven que él conoce. Decide no perderla de vista, pero en algún momento, se distrae; y la pierde. Se disculpa con el grupo que lo acompaña, y comienza a buscarla, pero solo llega a verla salir…acompañada de un pelirrojo.

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Ron la hace reír… hace mucho tiempo que ella no se siente así. Desinhibida, verborrágica, sensual. Ella pierde su habitual seriedad, y asoma una nueva Hermione, desconocida y misteriosa.

El joven la convenció de dejar la aburrida galería. La lleva a una discoteca, y ella, que nunca se sintió cómoda en un lugar así, se mueve osada por la pista, gira y evoluciona como si lo hiciera a diario.

Ella misma se sorprende, pero cuando finalmente se sientan, se siente llena de vida, eufórica. Tanto, que cuando comprende que está coqueteándole a Ron, solo quiere probarse a sí misma hasta donde es capaz de llegar.

Salen del baile, y ni bien suben al auto, él comienza a besarla. Pero el joven no conoce de besos tímidos, y sus bocas y sus lenguas, chocan ásperamente; y eso los enciende más. Ella, al principio se sorprende, pero lo olvida pronto. Y cuando él comienza a acariciarla, ella lo imita, completamente exaltada.

Llegan a la casa del joven, y a ella le parece lo más normal del mundo, cuando unos pocos días antes, se habría revelado a la idea de lleno.

El joven la arrincona contra el recibidor, la aprisiona contra la pared, y ella, se vuelve desafiante. Ambos luchan por el poder.

Cuando él saca de la nada un pañuelo, y lo coloca sobre sus ojos, ella asiente. "De acuerdo, vamos a ver que tienes para mí", piensa fuera de sí.

Ella se deja conducir, él delicadamente la lleva por un pasillo, y ella, al ser la primera vez que entra en esa casa, no tiene idea de adonde la está guiando él.

Sospecha que debe ser la habitación, él la recuesta sobre una superficie plana y firme. Hermione cree que la dejó sola; pero enseguida siente los pasas del joven acercándose por el pasillo, y sonríe, sintiéndose la más seductora de las mujeres.

Siente sus manos, resbalando por encima de su ropa, en un toqueteo que le resulta agónico. Comienza a buscar el cuerpo del joven, pero éste se aleja, la detiene; y finalmente, le ata también las muñecas, limitando completamente sus movimientos.

Ella no lo puede creer. Ron comienza a desprender su blusa, muy lentamente. La espera se vuelve urgente.

-La ropa, Ron, me molesta. Quiero sentir tus manos encima mío.-

-Shhh, no te apures, gatita; tenemos todo el tiempo del mundo.- Y parece que así lo cree, por que demora una eternidad en desvestirla. La besa en los labios, hunde su lengua en su boca; por momentos se torna violento, pero luego, delicadamente, le desabrocha otro botón, le acaricia las piernas, y entre una caricia y la siguiente, las pausas son interminables, o al menos, así lo cree Hermione. Ella comience a gemir, esperando un nuevo contacto. Y él ríe bajo, seductor, mientras sigue con el martirio.

-Voy a disfrutar viendo como gozas, viendo como te enloqueces bajo mis manos…-Sólo de escucharlo, ella se siente irracional e imprudentemente excitada.

Otro botón… y sus dedos se pierden bajo la falda de la castaña, su lengua lame su oreja; deja un surco de saliva desde la línea de su barbilla hasta su escote…

-Ron, por favor…la ropa, Ron.-

Otro botón, y abriéndole la camisa, lenta y delicadamente, se aventura a rozar sus pechos…Hermione gime descontrolada, y agita sus caderas. Él sigue riendo en su oído.

-Voy a hacerte descubrir lo que hay dentro de ti. Voy a sacar afuera esa gata salvaje que solo yo pude ver…voy a verte mutar de frágil muñeca a una mujer que sabe lo que quiere, y vas a pedirme que no me detenga… Elskling min. «Querida mía»-

Ella se estremece. Y asiente.

-Quiero tenerte adentro mío, y que cumplas todo lo que dices-

-No lo dudes, voy a hacerlo, pero a mi tiempo, tú solo déjate, ¿sí?-

Ron finalmente le quita la blusa, pero solo a medias, por que las mangas quedan enganchadas en sus muñecas, donde está amarrada. Él hunde su cara entre sus pechos, y aspira su aroma, se llena de él. Al fin, pero con la misma lentitud que lució toda la noche, le quita el corpiño, y comienza a acariciarla, suave al principio; pero aumentando la presión. Cuando él se detiene, ella protesta, pero él nuevamente comienza a lamer su cuello, a rozar sus labios, a tocar sus senos, a pellizcarlos…

Le quita la falda, mientras su lengua recorre sus piernas, la cara interna de sus muslos, su vientre. Sube nuevamente a sus senos, pero después de sentir su lengua sobre ellos, Hermione siente algo helado y resbaladizo; y ella casi grita por la sorpresa.

-Esto va a gustarte… quiero sentirte vibrar, quiero ver como tiemblas y que me pidas más…- Ron recorre su torso con un cubito de hielo, y las sensaciones que la asaltan, la alejan de la realidad. Sus senos son ampliamente descubiertos por el hielo, y ella siente que cada sensación se amplifica de una forma salvaje.

-Es…maravilloso…- Sus pezones reciben el toque del hielo, alternando con suaves mordidas e impetuosos pellizcos, y toda su piel se eriza, siente correr un hilo de electricidad por su espalda. Y el líquido helado corriendo por su abdomen... Ella nunca sintió tanto. O al menos, eso cree, por que cuando todavía no terminó de acostumbrarse al hielo, él repentinamente, le quita la pequeña tanga que lleva, y abriéndole las piernas bruscamente introduce sus dedos en su cálida esencia. Su jadeo una vez más se convierte en un grito. Ron ahora ríe abiertamente, y aunque ella puede oír su respiración entrecortada, se pierde en ese mundo de sensaciones nuevas que él le brinda, se deja hacer.

El interpreta esta nueva actitud suya, y va por más.

-Te gusta, ¿no?- Ella asiente, no emita más que sonidos entrecortados.-Dímelo. Quiero escucharlo.-

-Me encanta, no te detengas…- Ron retira sus dedos, pero antes de que ella reaccione, vuelve a internarlos en ella, pero esta vez, acompañándolos con un pequeño cubo de hielo. La respuesta de la castaña no se hace esperar, y él, que tampoco puede seguir esperando, la penetra de una vez, exigente.

- Quería… tenerte dentro mío…así…-

Ron parece haber perdido de golpe toda la parsimonia de la que hizo gala toda la noche, porque su hunde en ella urgente, y cada embestida suya, hace que el pequeño trozo de hielo se agite, mientras se funde en ella; y Hermione, que nunca pensó que era capaz de sentir de esa manera, comienza a notar un temblor que nace en sus extremidades, y rápidamente se extiende por el resto de su cuerpo; concentrándose allí, donde las embestidas de Ron, la llevan a placeres insospechados. Los espasmos no cesan, se alargan por imprecisos minutos, y ella cree que va a desmayarse. Solo escucha sus propios gritos, que llenan la habitación, mientras el joven comienza a imitarla, acompañando sus exclamaciones con violentas embestidas.

Ella lo siente explotar en su interior, y lentamente, comienza a salir del voluptuoso sopor que la asaltó. Está agotada. Antes de dejarse caer al lado suyo, el joven desata sus manos, y ella se queda tendida a su lado, con el pañuelo aún sobre los ojos, en una pose poco común; pero ni siquiera se siente con fuerzas para poder estirar las piernas, o acomodarse en una posición menos extraña. Así permanecen por largo rato, uno al lado del otro, sin tocarse siquiera, más bien adivinando la otra presencia, que solo se hace sentir por la respiración agitada de ambos. El olor a sexo satura el aire, ella lo siente en su propia piel, y cuando su respiración se normaliza, lleva su mano a su cara para quitarse el pañuelo. Él la observa de lado, con una sonrisa vencedora instalada en su rostro, y ella sentándose, abraza sus rodillas, ocultando su cuerpo a los ojos del joven. Pero éste se incorpora y le tiende una mano. Ella, confiada; acepta unirse a él, y lo acompaña en silencio.

Recién ahora puede ver un poco la distribución de la casa, y el mobiliario; y le gusta lo que ve.

Ron la conduce al baño, y mientras la bañadera comienza a llenarse, y el vapor invade lentamente el ambiente; ella es girada de frente al espejo, y siente su presencia a su espalda.

-¿Qué ves, gatita?- murmura en su oído. Hermione se estremece. Este es el hombre más seductor que haya conocido, con ese simple roce, logra trastornarla.

-Me veo a mi... Sonriente, cansada…- el vuelve a girarla, y la aprisiona con su cuerpo. Ella siente que su miembro comienza a endurecerse nuevamente, igual que sus pezones, que no son ajenos al roce contra el amplio tórax masculino.

-¿Solo cansada, gatita? Por un momento pensé que podías desmayarte.- Ella se muerde el labio, de modo que él también lo sintió.

-Me expresé mal, comienzo de nuevo. Veo una mujer sensual, sonriente, abrumada de placer, y feliz. ¿Así está bien?- Vuelve a girarla de frente al espejo.

- No. Yo veo a la gata salvaje, que ya está empezando a surgir.- Y comienza a deslizar su lengua por la espalda de Hermione, quién una vez más, se estremece violentamente.

En la otra punta de la ciudad, Draco Malfoy se pasea como un animal enjaulado.

¿Dónde diablos se metió ella? Es la primera vez, desde que la conoce, que la ve irse con un hombre, y encima, ¡sin despedirse! ¿Y si el fulano ese es un asesino serial? ¿Y si es un degenerado, y ella en este momento, está siendo su víctima? El ruido del teléfono lo asusta, y corre a atender.

-Hola-

-Hola Draco, hoy no me esperes, no voy a ir, nos vemos mañana, ¿si? Besitos, adiós.-

-¡NO! ¡HERMIONE, nena!- Pero ella ya cortó, y él se queda mirando el teléfono, sin poder creerlo. ¡Esto es demasiado! Se desaparece de la fiesta dejándolo a él a cargo de todo, se marcha con un hombre, (¡ella!), y ahora lo llama, no le da ni tiempo a responder, y le corta. Definitivamente, algo le está pasando a su amiga. Lo que él no sabe, es que a ella, si bien le está pasando algo; (en eso no se equivoca;) la está pasando muy bien.


LO DE SIEMPRE… ¿QUE LES PARECIÓ HASTA AHORA?

EL PELIRROJO SE VINO CON TOOODO!

Besos

Tildita.