El valor de la confianza.
Hace 3 años, se escucho una noticia que tenia a todos fascinados.
En un pueblo al este de Amestris, llamado Lior, estaba teniendo su auge una cierta religión. En ella se utilizaba la alquimia bajo el nombre de "milagros de Dios" y el predicador intentaba hacer un golpe de estado utilizando a sus seguidores como los más fieles soldados que no les importaba dar su vida con tal de servirle al "señor".
Todo esto fue evitado gracias a un pequeño alquimista que llegó de buenas a primeras a ese pueblo y con astucia logro descenmascarar al predicador frente a todo su pueblo. Aunque después de ese evento, el pueblo entero cayó en caos, aquel chico logro unificarlo y evitar que hubieran perdidas que lamentar.
Por esa gran asaña, aquel chico fue llamado "El Sol de Lior".
Cuando Winry se imagino a aquel alquimista, pensaba que sería un gran guerrero, guapo y caballeroso. Recuerda que muchas veces había platicado con sus amigas acerca de conocerlo. Esos recuerdos eran los que más eco hacian en su corazón. Las risas, las peleas, las bromas... Todo eso ahora parecía tan lejano.
Intentaba pensar en todos esos momentos para poder quedarse dormida... Pero no resultó como ella esperaba. No había podido pegar el ojo en toda la noche y ahora debajo de sus hermosos ojos azules, habían enormes y marcadas ojeras.
¡Rayos!... Mi primer día de trabajo y yo toda ojerosa.- soltó un suspiro. El día sería demasiado largo... Un día completo con Edward Elric, en un vagón del tren... sentados el uno frente al otro ¡Que otra desgracia hace falta que me pase!
Alguien tocó la puerta de su habitación; parecia que estaban intentando derribarla.
-¡Oye! ¡¿Ya estas despierta?! ¡Rápido que se nos hace tarde!.- la voz le pertenecía al chico culpable de sus ojeras.
Okey... Sip, nadamas faltaba eso.
Después de cambiarse de ropa, corrió al comedor donde prácticamente, aspiro el desayuno. Edward se había levantado muy temprano en la mañana para hacer ejercicio junto con su hermano menor Alphonse y regresar para el desayuno, ahora, se encontraba impaciente en la puerta principal de la casa.
Winry salió disparada detrás de Edward. El Coronel Mustang y la Teniente Hawkeye, ya los estaban esperando con el automóvil listo.
Winry subió dando tropiezos con su maleta con todas sus herramientas y cosas necesarias para hacer el mantenimiento al auto-mail de Edward, cuando él lo necesitará.
-¡Eres muy lenta para comer!
¡Q-q-que! Si casi me trago la cuchara por comer rápido ¡Idiota!.- tomo una bocanada de aire y suspiro.- tranquila... Tienes que demostrarle a este enano que no podrá contigo.
Le devolvió una sonrisa amable y le contesto cortésmente.
-Prometo no quedarme dormida y ser más rápida para la próxima. Gracias por la observación.
Edward abrió los ojos como platos, sorprendido por la respuesta, pensaba que esa chica explotaria enojada. Una sonrisa traviesa se dibujo en su rostro.
... Está chica ¡Es tan interesante!
Viéndola con más detenimiento, era muy linda, llevaba puesto un vestido con estampado de flores que le llegaba a la rodilla y que permitía ver el esbelto cuerpo de la joven; junto con unas botas largas color café oscuro que la hacia ver más grande de estatura, su largo y fino cabello rubio, a pesar de estar algo desarreglado, no dejaba de danzar con cualquier movimiento que ella hacia.
Probablemente, si estuvieran en otras circunstancias, Edward habría hecho de todo para lograr conquistarla, pero sabía que ella era una enviada de su padre para "hacerle ver qué sus acciones estaban mal" y todo eso que le encantaba recalcarle cada vez que hablaban... Aunque debía de admitir que en esta ocasión, su padre se había esmerado en buscar a alguien.
Edward odiaba que todas las personas que se acercaban a él, que casi siempre era con algún interés, por eso es que corría a la mayoría de las personas que su padre le imponía. Probablemente esta chica no era la excepción.
-Por cierto... Tú cabello está hecho un desastre.
¿No tienes algo mejor que hacer?
-Oh vaya, gracias.
Cuando llegaron a la estación, subieron al vagón de primera clase. Winry siguió a Edward hasta un pequeño camarote, al abrir la puerta se dió cuenta que no había nadie más adentro, solamente ellos dos.
-Ahmm.- titubeo Winry.
-¿Que?
-¿V-vamos a estar solos?
-Obvio. ¿No sabes que en los vagones de primera clase hay camarotes, exclusivos para los pasajeros?
-Ah... No.- ha decir verdad, ella tenía la ligera esperanza que hubieran más personas con ellos.
Un silencio incómodo se apoderó del lugar, ambos se sentaron de frente. Winry miro por la ventana intentando escapar de aquella incomodidad. Después de un tiempo se sintió aburrida.
Sabía que tenía que haber traído algún libro o algo con que distraerme... Aunque, ¿Podré hablar con él?.- dirigió una mirada curiosa a su acompañante. Para sorpresa suya, estaba profundamente dormido.
El rostro dormido de aquel chico, parecía tan angelical que difícilmente se pensaría que era una persona malhumorada; sus labios eran tan carnosos y finos, levemente entreabiertos que dejaban escapar un pequeño silbido cuando respiraba y su cabello dorado pegado a ese rostro de finos y varoniles rasgos debido al ligero sudor que tenía en su frente. Era una bella vista que la dejó hipnotizada. No se había dado cuenta que estaba muy cerca de él, hasta que aquellos hermosos ojos dorados se abrieron de repente.
-¡Erk!.- grito Winry y dió un brinco. Pensó que se iba a poner furioso.
-¿Cuánto tiempo llevo dormido?
-¿Ah?¿Emm?.- su pregunta la confundió un poco.- Ah, como 20 minutos.
-Oh ya veo.- dijo mientras se rascaba el ojo y bostezaba.
¿N-no se habrá dado cuenta que estaba muy cerca de el?
- P-pu-puedo s-salir a-a es-estirar l-las pie-pie-piernas.- las palabras se tropezaban en su boca, se sentía como una idiota. Sus mejillas estaban ardiendo y su corazón no dejaba de hacer *badump dadump, creía que Edward podría escucharlo.
-Adelante.
-G-gr...
-Ya vete.
-¡Si!
Salió corriendo del camarote. Estaba tan avergonzada.
Esa chica parece ser sincera... Muy diferente a las demás personas que ha enviado mi viejo, ¡nah! probablemente no esté bien entrenada.
Ya en la seguridad del pasillo, Winry soltó un largo y cansado suspiro.
¡Que es lo que me había dicho a mí misma! Tengo que verlo como si fuera un jefe cualquiera, si involucró mi corazón puede que salga muy lastimada y pierda está oportunidad...
-Hola pequeña.- la voz de una anciana, hizo que saliera de su nube y diera un gran brinco.- Oh, cielos perdona.
-No se preocupe, está bien.
-Pareces muy alarmada ¿Está todo bien?
Winry miro a aquella mujer, parecía ser una persona de la alta sociedad, iba acompañada de dos damas de compañía, ambas muy jóvenes, una con el cabello corto vestida de sirvienta y la otra con el cabello largo vestida con un elegante y escotado vestido negro.
-¿Todo va bien con tu novio?
-¡Ah! N-no es mi novio... Además ¿Con quién tengo el gusto de pláticar?.- la señora comenzó a reírse.
-¡Oh! Perdona por mi falta de educación, mi nombre es Dante, un gusto conocerte, y ellas son mis acompañantes.- hizo un gesto a la joven de cabello corto.- ella es Ryla y ella Solaris.
Ambas se inclinaron con elegancia.
No parecen ser malas personas... Además, si viajan en un vagón de primera clase no son muy pobres que digamos.- miro la vestimenta de cada una, definitivamente esos trajes tenían que costar miles.
-Oh, es que me maree por el viaje. Eso es todo.
-Vi cuando te subiste con tu acompañante. Un chico que se ve muy a menudo, ¿Es el hijo mayor del Fuhrer?
-Ah...- no sabía si contestarle o no a la pregunta.- e-es un alquimista nacional, probablemente por eso lo reconoce.
-Oh vaya.- la anciana no parecía estar muy satisfecha con la respuesta.
Winry comenzó a caminar de regreso al camarote. Se sentía incómoda hablando con aquella mujer.
-Lo siento, me tengo que retirar muchas gracias por preocuparse.
-Oh, no es nada pequeña.
Esa mujer era muy extraña.
¡Hola!
Gracias por seguir leyendo mi historia.
¿Que les parece?
¿Que harían si estuvieran solas en con Edward? Yo muchas cosas jejeje.
¡Bye bye!
