Capitulo 4

Sunset Sonata

"No creo que el fracasado se paseé por aquí hoy." -Opinó Lance, antes de reasumir su practica con el pequeño instrumento de cromo entre sus manos. Shio le lanzó una mirada de disgusto por sobre su hombro, la cual el pelirrojo logró ignorar olimpicamente. El maestro soltó un pesado suspiro, mientras se paseaba por todo el contorno del jardín.

"Está bien; empecemos." -Señaló Juan, antes de sacar de entre sus ropas un libro de buen tamaño, para abrirlo justo por el centro y proseguir a darle lectura.- "Hoy, para variar un poco, llevaremos algo de sus conocimientos a la practica." -Comunicó Juan, antes de arrojar el libro al cesped, justo frente a sus estudiantes de música.- "Aprendan eso. Lo tocarán en sus respectivos instrumentos al final del día."

"Está loco." -Murmuró Lance, con la vista fija en las notás escritas en el libro.- "No hay forma de aprender una canción tan complicada en tan poco tiempo."

"Si no te sientes apto, la puerta está muy ancha." -Exclamó Juan, antes de girarse para darles la espalda. Su mirada viajó al otro extremo del jardín, donde Winona había terminado de calentar.- "Lamentablemente, señorita Nagi, usted será quien sufra más esta tarde." -Una amplia sonrisa se apoderó del rostro del hombre una vez que terminó aquella oración.- "Lamentable para usted, ya que yo lo gozaré mucho."


"¿No tenías lecciones de Arte hoy?" -Preguntó Hana, mientras miraba como Wallace corría trás Marge por todo el jardín fuera del orfanato. Finalmente, el peliturco se lanzó sobre ella y la atrapó entre su cuerpo y el suelo, con cuidado de no aplastarla.

"Si, pero le prometí a Marge que vendría hoy." -Respondió el muchacho, completamente despreocupado al respecto. Con gran esfuerzo, Marge se arrastró por el costado de Wallace para liberarse, y velozmente se montó en su espalda.- "¡Está bien, tu ganas!"

"Marge, es hora de entrar." -Anunció Hana, sonriendo maternalmente. Las mejillas de la niña se inflaron y su entrecejo se frunció pronunciadamente. Wallace no pudo evitar soltar una carcajada al ver la expresión de la morenita.

"No te preocupes, Margie." -El Canva Visual tomó a Marge en sus brazos y la cargó hasta llegar a la puerta del orfanato.- "Volveré en un par de días."

"¿Pronto?" -Preguntó ella, mirandole con ese gran par de ojos negros, casi suplicante. Wallace no quería mentirle, así que simplemente abrió la puerta, la colocó en el suelo, y le guiñó un ojo.

"En unos días." -El muchacho depositó un suave beso en su frente, y acto seguido la niña se echó a correr dentro del lugar.

"Eres muy bueno con ella." -Observo la ojiroja, quien había logrado mantenerse al margen, solo limitandose a sonreir.- "Ella parece quererte mucho."

"Bueno, creo que yo también la quiero." -Murmuró Wallace, ligeramente sonrojado, antes de girarse a encarar a su amiga.- "Pero no creo que sea de eso de lo que quieras hablar."

"¿Eh?" -Hana le miró confundida, pero extrañamente, un rubor se abrió paso hasta sus mejillas. Wallace sonrió ampliamente y apuntó un dedo acusante a la muchacha.

"Saliste hace hora y media, y solo te haz quedado allí parada." -Observó Wallace.- "Si hubieses querido llevarte a Marge, lo habrías hecho al principio. Te quedaste porque querías hablar conmigo acerca de algo." -Como parte de sus lecciones con los Canvas, Wallace había leído muchos libros, y en todos ellos se implicaba que un buen artista visual tenía que aprender a ver a través de las apariencias y a encontrar significado en todo lo que le rodeaba. Y se convenció de que eso era cierto al ver la manera en la que Juan deducía cosas a cada instante.

"Eh, bueno yo..." -La muchacha desvió su rostro avergonzada, probablemente para ocultar el tono que había tomado su rostro.- "¿Shio te ha hablado de mí?" -¡Si! Chupate esa Juan- Espera, ¿Qué?

"¿Shio? ¿Eso era todo?" -Preguntó Wallace, genuinamente confundido. La castaña asintió lentamente, y Wallace no pudo hacer nada más que arquear una ceja.- "Pues... si, algo."

"¿Qué te ha dicho?" -Preguntó ella, casí lanzandose sobre el ojiturco. Wallace retrocedió un paso y se ventiló un poco con el cuello de su camisa.

"¿Por qué quieres saber?" -Preguntó él. No era como si estuviese evadiendo la pregunta, de hecho Shio no había hecho nada sino hablar maravillas de la novia de su hermano, pero era intrigante el porque de las preguntas de Hana. Y, dado a que sus habilidades deductivas no estaban completamente afinadas, Wallace no se arriesgaría a equivocarse garrafalmente solo por querer jugar a ser Juan.

"Bueno yo..." -Titubeó ella, antes de soltar un pesado suspiro y cruzarse de brazos.- "Antes Shio era muy dulce conmigo, y nos llevabamos muy bien. Pero de un tiempo para aca, me trata muy diferente."

"¿Diferente cómo?" -Aventuró a preguntar Wallace.

"Bueno, antes si nos encontrabamos en la calle, él me sonreiría como si se le hubiese iluminado el día." -Rememoró Hana, y una sonrisa apareció en sus labios, mientras su voz se perdía más y más en sus memorias.- "Recuerdo que a veces yo llegaba al apartamento buscando a Kai, solo para descubrir que aún no llegaba del trabajo. Shio solía invitarme a pasar, y yo podría pasar horas enteras escuchandolo tocar la guitarra y cantar..."

"Parece ser que lo quieres mucho." -Wallace no pudo evitar sonreir socarronamente al torcer las palabras que ella había utilizado hace solo minutos, pero a ella no pareció afectarle, de hecho, seguía sonriendo como si no le hubiese escuchado. Entonces, solo por un breve instante, una loca idea cruzó por la mente de Wallace. Esa mirada...- "Hana-"

"Tengo que irme." -Completamente de la nada, la ojiroja huyó del claro, adentrandose en la espeza maleza del parque, dejando solo a un atontado Wallace.

Esa mirada en el rostro de Hana... era identica a la de Shio cuando se encontraron con ella y Kai aquel día.


"Lento..." -Comandó Juan, con voz serena y cortante, mientras sus dedos se paseaban libres por las teclas de marfil del piano en el salón de música. Winona se mecía suavemente al ritmo de la música, ajustando la velocidad y el tempo de acuerdo a las especificaciones del gran Maestro.- "Más suave."

"Si señor." -Se limitó ella a responder. La siguiente parte de su rutina era simple: media vuelta sobre sus talones, pasando a apoyarse sobre las puntas de sus pies, un ligero impulso para elevar la pierna derecha al aire hacía atras; algo simple. Y sin embargo, logró arruinarlo cuando, al quedar todo su cuerpo apoyado en su pierna izquierda, su rodilla cedió y cayó pesadamente al suelo.- "¡Arg! ¡Maldición!"

"No estás en un partido de béisbol, ni mucho menos en un ring de lucha." -Exclamó Juan, dejando de tocar, para después ponerse de pie serenamente y avanzar sin preocupación alguna hasta su joven estudiante, que yacía en el suelo, gruñendo y sujetando con fuerza su pierna.- "Tus movimientos no se basan en fuerza, sino en equilibrio y gracia. Si colocas el peso en los lugares correctos, tu cuerpo aligera la carga y te será más sencillo soportarla." -El ojiazul se hincó y tomó la pierna de la joven Nagi entre sus manos, haciendola estremecer.- "Tendré que llevarte a emergencias, esto podría ser serio."

"Estoy bien." -Murmuró la obstinada estudiante, apretando la quijada y desviando la mirada. Juan le miró penetrantemente y dejó caer su pierna al suelo, para después levantarse y darle la espalda a la chica de ojos lavanda, obviando el gemido de agonía que dejo salir ella.

"Como quieras; no soy quien para arrebatarte el deseo de vivir coja." -Musitó el hombre, indiferente, antes de cruzarse de brazos.- "Pero los cojos no danzan... No espera, eso no es del todo cierto. Pero igual, mi Canva de la Danza no puede ser coja." -Juan le miró de reojo, por encima de su hombro, lo suficiente para ver la mirada llena de odio que le profería Winona. La muchacha dejó salir un gruñido bestial y después le extendió su mano al Maestro.- "Sabia decisión." -Juan dio media vuelta... y caminó para pasarle de largo.- "No voy a tomar tu mano solo cuando tú lo quieras; aprende eso."

Winona gruñó aún más y golpeó la duela con su puño derecho, antes de rodar por el suelo para quedar sobre su estomago y levantarse con pesadez, para después seguir con dificultad a su maestro.


"Esto es una estupidez." -Siseó Lance, antes de levantarse del cesped y guardar su armónica en su bolsillo derecho.- "Soy su aprendiz, no un maldito mono cilindrero al que puede dar ordenes sin dar la cara."

"Si no quieres quedarte, puedes irte." -Masculló Shio. Lance se giró bruscamente para mirarle con desdén; helo allí, con esos grandes ojos dorados fijos en el libro de Juan, sonriendo alegremente con su guitarra firmemente sujeta en sus brazos. Era una imagen que Lance guardaría en sus recuerdos; nadie podía ser tan malditamente feliz. Shio levantó la mirada, aún sonriente.- "Me harás las cosas más faciles."

"Por favor, no seas estúpido." -Espetó el pelirrojo, antes de dejar salir una falsa y forzada carcajada.- "Él solo me tiene aquí para sentir algún tipo de paz interior al haberme cambiado por tí. No importa que tanto llegue a mejorar, al final él te escogerá a tí, y toda esta competencia habrá sido una perdida de tiempo."

"¿En serio? No tenía idea de que fuera tan bueno." -Exclamó el ojiambar, dirigiendo su divertida mirada hacía las nubes. Sin embargo, esto solo logró aumentar la ira de Wataru.- "Incluso tú crees que soy superior a ti."

"Yo no-"

"Eso fue lo que yo escuché." -Le interrumpió el muchacho. Lance estuvo a punto de lanzarse sobre su rival, pero sus palabras le detuvieron.- "No hay razón para dejar que esto afecte nuestra amistad." -Al principio, el pelirrojo sintió deseos de reir; reir hasta que el aire abandonara por completo sus pulmones. Pero fue cuando los ojos de Shio se posaron sobre él, que entendió la verdadera implicación en sus palabras.- "Por donde yo lo veo, este proyecto me ha otorgado tres nuevos amigos."

"Eres un estúpido." -Musitó Lance, antes de dar la media vuelta y avanzar un par de pasos hacía el corredor que dirigía a la salida, sin embargo, antes de llegar miró al moreno por encima de su hombro.- "Te aclararé dos cosas, imbecil: esto no se trata de amigos, se trata de talento. Puede ser que tengas todos los buenos amigos que necesites, pero al final un fracasado no podrá valerse por su cuenta, así que esmerate más en mejorar y menos en fraternizar con el enemigo."

"Es una manera muy cruda de ver las cosas." -Murmuró Shio, llevandose una mano a la frente.- "¿Qué más debes aclararme?"

"Te odio."


Wallace pensó en correr detrás de Hana, pero descartó esa idea después de unos minutos: no sabía conducirse correctamente en estas partes tan profundas del parque, así que sería fácil perderse, y dificilmente había algo más estúpido que perderse en un parque. Entonces, no le quedó más remedio que regresar a casa. Sin embargo, algo llamó su atención al llegar a un cruce de semaforo: el auto de Juan, y dentró de él, el mismo Maestro y Winona, quien lucía extrañamente molesta.

Antes de que el peliturco pudiese hacer alguna congetura, el auto arrancó a toda velocidad y dio vuelta en una esquina. Parecía tener mucha prisa, dedujo el estudiante, y al verlo dar vuelta hacía la izquierda al final de la calle, calculó los posibles lugares a los que podría dirigirse con tanto apuro, eso sumado a la expresión de Winona...

Era una apuesta casi segura.


Había estado vagando por todo el parque desde hacía ya mucho tiempo. No estaba segura de cuanto, pero sabía que era más de lo que se consideraba saludable. ¿Por qué huyó de Wallace? Por alguna razón sintió que el muchacho estaba a punto de conectar los puntos acerca de algo... algo que no debía saber, algo que ni siquiera ella debía saber.

Dejando de lado sus problemas mentales, la ojiroja se dejó caer a la sombra de un árbol, e inmediatamente se llevó ambas manos a la cara, dispuesta a dejar salir todas sus frustraciones, pero algo detuvo su mente en seco.

"Me parece, que te doy mucha importancia." -Ella conocía esa voz, sabía de quien era... y el sonido de la guitarra lo confirmaba. ¿Pero de donde venía? Hana escaneó sus alrededore, el sonido venía de cerca pero no lograba encontrar al guitarrista. No fue hasta que algo golpeó su cabeza que su mirada viajó hasta la cima del árbol. Entre las ramas de aquel roble, había una plataforma de tablas perfectamente edificada, y Hana dedujo que de allí venía aquel melodioso sonido. Antes de subir, la muchacha se hincó para tomar entre sus dedos aquel objeto que había atentado contra su integridad.

Una galleta.

"Quiero que te animes un poco..." -Sin más ni más, Hana tomó impulso y comenzó a trepar por el frondoso tronco de aquel roble, hasta llegar a la cima. Allí, sentado de piernas cruzadas, dandole la espalda, con sus dedos rasgando gentilmente las cuerdas del instrumento, estaba Shinku Ongaku.

"Hola, Shio." -Saludó ella. Decir que el muchacho se sorprendió al escucharla sería decir poco. El pobre moreno casí salta del árbol al sentir su aliento sobre su oreja.

"¡Ha-Hana!" -Exclamó Shio, con los ojos del tamaño de dos grandes soles. La ojiroja no pudo hacer nada sino sonreir dulcemente y ondear levemente su mano.- "¿Có-Cómo fue que-"

"Coincidencia." -Le interrumpió ella, antes de inspeccionar el escondite secreto de Shio, detenidamente. En un rincón, pudo ver una bolsa de galletas de chocolate a medio terminar.- "Me encantan estas." -Murmuró antes de extender la mano y tomar una.- "Entonces..." -La chica le dio una mordida al bocadillo antes de continuar.- "¿Este es tu lugar especial o algo así?"

"Eh, más o menos." -Explicó Shio, ligeramente sonrojado.- "Originalmente sería una casa en el árbol."

"¿Y qué sucedio?"

"Me dio pereza terminarla." -Confesó el muchacho, arrancando una sonora carcajada de la novia de su hermano.- "Además no soy bueno con las herramientas."

"Lo sé. Lo tuyo es la música." -Comentó ella, antes de acariciar la guitarra de Shio con las yemas de sus dedos.- "Hacía tanto que no te escuchaba tocar."

"¿En s-serio?" -Murmuró él, desviando la mirada.- "No lo había notado." -Mentira. Claro que lo había notado. ¿Pero qué podía decir? ¿Que añoraba los momentos en los que ella escuchaba atentamente a todo lo que él tuviese que decir? ¿Que deseaba que ella fuese a su apartamento a verlo a él en lugar de su hermano? La honestidad a veces no era la mejor política.

"Si... Pero ahora estoy aquí." -Dijo ella, sonriendo de oreja a oreja.- "Y no tienes a donde huir."


"Me equivoqué..." -Murmuró Wallace para si mismo, sonrojado, ante las miradas confundidas y aterradas de varias mujeres.- "Terriblemente."

Planeación Familiar, ¿En qué carajo estaba pensando?


Habían llegado a la sala de emergencias hacía 5 minutos, y fuera de "llena esto y tomen asiento", no se habían dicho palabra alguna. Estaba molesta. ¡Estaba furiosa! Pero no había razón; no había motivo lógico por el cual ella debía sentirse molesta. Él era su Maestro, su deber era empujarla hasta el límite e impulsarla a dar el 100% de sí todo el tiempo, y eso llevaba implicito el hecho de ser un cretino y un patán todo el tiempo. No había razón para resentir sus palabras.

"¿Alguna vez haz escuchado el cuento de la ostra y los cangrejos?" -La voz de su mentor la sacó de sus pensamientos, y por un segundo, del incesante dolor que sentía... ¿Acababa de hablar de mariscos? Winona se tragó sus pensamientos y simplemente negó con la cabeza.- "En la epoca en que los humanos aún no pisaban la tierra, existía una ostra solitaria en las costas del Archipielago de Toki, una ostra que dificilmente cambiaba de posición en el transcurso de los días."

"Un día, llegaron un par de cangrejos a su extremo de la playa, haciendo alarde de su peculiar forma de caminar y de moverse. Y la ostra se sintió triste- ¡Impotente! Al no poder ser igual que ellos, al no tener una caracteristica que pudiese ponerla a la par de sus nuevos amigos. Los cangrejos pronto encontraron aburrida a la ostra, y exhibiendo una vez más su peculiar caminar, se alejaron de ella. Tiempo después, uno de los cangrejos volvió, para ofrecer sus disculpas a la ostra, y fue entonces que se encontró con algo especial."

"La ostra ahora tenía algo de qué hacer alarde, algo que la hacía destacar, algo que ningún cangrejo podría tener nunca:" -Winona no supo cuando, pero la mano de su Maestro estrechó suavemente la suya, y la elevó hasta el frente de su rostro.- "Una perla; una hermosa perla que estaría dentro de esa ostra... por el resto de sus días."

Si le preguntaban, lo negaría. Y si alguno de los presentes la miraba, lo achacaría todo al dolor físico que estaba sintiendo en ese momento. Pero de cualquier forma, las lagrimas comenzaron a brotar de los ojos color lavanda de la joven Nagi. ¿Cómo podía? ¿Cómo era que este hombre pudo saber lo que le afectaba antes de saberlo ella? Se sentía impotente, se sentía inutil junto a Lance, Shio y Wallace, por ser el reto más grande de Juan hasta la fecha. No podía desenvolverse igual que ellos y le causaba rabia el hecho de ser la menos destacada.

"Seca esas lágrimas." -Comandó Juan, con una voz suave y relajada, diferente a la que Winona estaba acostumbrada.- "Apenas nos dén luz verde, comenzaremos a trabajar en tu perla."


Wallace no sintió deseos de averiguar a donde había llevado Juan a su compañera, así que simplemente regresó a su casa. Pero pareciera que ya se había hecho costumbre: siempre había alguien esperandolo frente a la puerta de la tienda. El invitado del día de hoy era nada más y nada menos que Shio.

"¿Donde estuviste hoy?" -Preguntó Shio, sin exagerar demasiado su preocupación. Wallace se encogió en hombros y sonrió relajado.

"Por ahí." -Corto, dulce y simple. Tan Wallace.- "¿Cómo estuvo la lección de hoy? ¿Juan se molestó porque falté?"

"No sabría decirte, antes de que me diera cuenta, todos se habían ido y me dejaron solo." -Explicó Shio, ligeramente enrojecido.- "Pero no lo creeras: hoy pasaron muchas cosas."

Y así, ambos entraron a casa de Mikuri, y el caer del sol dio paso a una noche en la que se dijeron muchas cosas.

N/A: Soo... SORRY! Ahora si que me pase de veras (Forma censurada de decir "De vergas"... aunque creo que el parentesis le quita el sentido a la censura... w/e) Se que es un capitulo muy meh, y que me tarde mucho mucho en publicarlo, pero la verdad he estado muy ocupado, y necesitaba aclarar los puntos en este capitulo para que la historia avance. Vamos como a la mitad del fic ya! Lo se, pero desde un principio planeé que fuera corto.

Gracias a Danyeda, Autumn, MFerchu, kta . iso, el reviewr anonimo, Wolf y Jetto por sus reviews del capitulo anterior! Valen mil! Ahora, antes de que se pongan caga-palos, no viole las reglas de FF . Net esta vez. Las dos tristes lineas que cantó Shio son de una cancion que YO, Ale- digo Joey Hirasame- compuse. Asi que no chinguen!

Comentario Obligatorio (See, le cambie el nombre) de interes nulo: Incursiono en el mundo del fandub! Hasta ahora he fandubeado (asi se dice?) las canciones Uso, del grupo Sid, y Bratja de... no se quien. Ambas del anime FullMetal Alchemist (Primer Ending de Brotherhood y tema de la primer serie, respectivamente) Alguien sabe de algún programa de edición de audio que pueda usar para combinar el instrumental con mi voz?

Ademas, es mi deber moral aclarar algo: Las tecnicas de enseñanza que usa Juan son enteramente una invención mía. No las saqué de ningún lugar y no investigué nada, así que no garantizo que sea prudente llevarlas a la practica. Lo de escuchar una canción para despertar las emociones a lo mejor si, ya que yo de verdad lo hice para ponerme a componer y a escribir, usando precisamente la canción Bratja y... la que tocó Blaine, que aún espero alguien adivine. Así que ya saben: todo es ficción.

Y.. eso. Wow, me extendí mucho. Gracias por leer, dejen review antes de cerrar la ventana y nos vemos en la proxima.