Disclaimer: Monster musume no iru nichijou es obra de Okayado y Kazuyuki Fudeyasu, esta obra no tiene ánimo de lucro, únicamente de entretener a quien la lea.
Aleksast presenta
"Life with monster girls: LOVE Season"
(La vida con las chicas no-humanas: Temporada LOVE)
Capítulo 2: Kizumi, kiss me?
Los primeros dos días de convivencia entre Kanon y sus dos huéspedes podría decirse que transcurrieron con relativa normalidad, remarco lo relativa dado que Yumi siempre acababa en su cama alegando tener frío, y en lo que respecta a Kizumi, digamos que le gustaba el calor humano así que aprovechaba su forma gatuna para estar cerca de él sin acercamientos comprometedores, más bien por instinto gatuno sin pizca de intenciones lujuriosas.
Esta mañana no era la excepción, Yumi se había puesto encima de él mientras dormía, volviendo a frotar su cuerpo contra él, y cuando cierta reacción fisiológica natural de los hombres se hizo presente, la Wyvern sintió regocijo al sentir aquello erectarse, entonces tras un roce más soltó un gemido que despertó finalmente a Kanon.
–¿Q-qué haces Yumi?– preguntó al verla sonrojada y a punto de babear, sin notar, hasta este punto, qué estaba pasando ahí abajo.
–Calentándote– contestó mientras seguía moviendo las caderas, con un tono ligeramente ronco y sensual.
–Ah, eso...– Kanon tragó saliva, al fin sintiendo un calor extraño apoderarse de él, dándose cuenta de la comprometedora situación en que estaba sin saber cómo reaccionar.
–Nyah, no dejan dormir en paz...– Kizumi, quien dormía cerca de la almohada, se limpiaba los ojos con pereza, hasta que vio todo el jaleo que traía Yumi con Kanon que tenía a éste sin habla y más tembloroso que una gelatina gigante en un terremoto, aunque podríamos agregar que su temperatura corporal estaba aumentando –Ara, ara... veo que están entretenidos– dijo con una sonrisa maliciosa, sacando las garras que relucieron filosas, se relamió los bigotes, y en un brinco con una velocidad y fuerza fuera de este mundo arañó a ambos en la cara –. ¡Deja de violar al humano, Yumi!– señaló a la chica que de inmediato cubrió su rostro enrojecido por el rubor y por las marcas de las garras de esa minina, luego se irguió sosteniéndose en dos patas para señalar a Kanon quien también se cubría la cara y daba quejidos de dolor –¡Y tú, humano! ¡Deja de ser tan débil y dame de comer! ¡Recuerda que pueden deportarnos si permites estas conductas depravadas!
Momentos después tanto Yumi como Kanon tenían parches con gasas en la cara, una estaba bañándose con mucho cuidado de no humedecer el área que recién Kanon había desinfectado, en tanto que él hacía el desayuno, carne roja para Yumi, pescado para Kizumi, y tofú para él. Reflexionaba de nuevo lo de hace rato, en que no era del todo correcto dejar que hiciera ese tipo de cosas, pero no es que él tuviera en mente hacer cosas pervertidas, sino que simplemente su mente no sabía cómo reaccionar, al contrario que su cuerpo quien comenzaba a estar bastante satisfecho hasta que la Cait Sith interrumpió. Si bien tardó en bajarse la erección de Kanon, éste ni se inmutó en hacer nada, sólo tomar agua fría y concentrarse en otras cosas, y al poco tiempo volvía a la normalidad.
Una vez puesto el desayuno y con los tres integrantes de esa "familia" en la mesa, alguien tocó a la puerta, por lo cual Kanon en su rol de anfitrión se dirigió a ver de quien se trataba, ahí frente a la entrada estaba Miia, la lamia de Kurusu Kimihito, con la preocupación evidente en su cara, saludando avergonzada de llegar tan de improviso.
–Buenos días Kanon-san, perdón pero... ¿podría pasar?
–Claro, bienvenida– tras de ella cerró la puerta, ofreciéndole sentarse al verla tan desconcertada, aunque ciertamente tenía curiosidad de saber qué problema sucedía para que estuviese en tal estado, ligeramente ensimismado, reaccionó de repente al verla detenerse ante la mesa –Ah, perdona, ellas dos son mis huéspedes asignadas, ella es Yumi, una Wyvern, y esta que vez aquí es Kizumi, una Cait Sith... esto...
–Pensé que no podía hablar, Kanon-san– contestó la lamia sorprendida al escucharlo– Soy Miia, vivo enfrente, mucho gusto.
–Ah, eh... bueno, no he estado tenso en los últimos días así que... que... parece que... la convivencia con las chicas me ha... ayudado en eso– Kanon estaba enrojeciendo y hacía ligeras pausas para hablar –científicamente la interacción de los humanos con otros semejantes, si se cumplen algunas condiciones, pueden ayudar a reducir las complicaciones del mutismo, incluso evitan que el humano se vuelva demente– tras explicar todo rápidamente una risa nerviosa se apoderó de él, seguido de una gota de sudor en la nuca de Yumi y Kizumi, quienes no entendían el por qué de esa reacción.
–Querido, deberías comer y tranquilizarte– aconsejó Yumi, añadiéndole un guiño coqueto que sonrojó un poco más al chico, éste asintió y dejó que ellas hablaran, estaba hambriento y no quería dar la pinta de un loco ridículo, entonces un brillo entusiasta se hizo notorio en la mirada de ella –Qué bueno es ver que hay chicas en el vecindario, no he tenido muchas conversaciones con extra especies últimamente y todas las chicas necesitamos charlar entre nosotras para tratar algunos asuntos. ¡Deberíamos salir algún día!
–Me parece una buena idea, deberíamos reunirnos de vez en cuando– responde Miia con ánimos, ansiosa de una charla de chicas que no sean rivales en amores.
–Miau, bueno, pero... ¿A qué se debe tu visita Miia? Huelo a que algo sucede– intervino Kizumi, no muy contenta de que esta conversación tornara cierto camino de cosas superficiales y sin mucha importancia para ella, como Kanon, le intrigaba el misterio.
–Ah, sí...– Miia volvió a su expresión preocupada, recordando el por qué estaba ahí –Desde hace unas horas no hay rastro de Rachnera-san y tememos que le suceda algo malo.
–¿Rachne-chan?– Kanon estaba sorprendido, hasta donde él tenía entendido, todas las huéspedes de Kimihito eran bien tratadas y no habría razón para que una huyera a otro sitio sin compañía de su anfitrión – ¿Alguna razón o comportamiento extraño? ¿Alguna señal de acosadores o gente misteriosa?
–No realmente, de hecho ayer por la mañana vino el equipo de Smith-san a desayunar, incluso cariño-kun estuvo mejorando las costuras de Zombina-san con un hilo especial para que no tuviese problemas de desprendimiento como sucedió hace tiempo, a pedido de Smith-san, pero... ahora que lo mencionas Rachnera estaba entretenida tejiendo algo con su telaraña, estaba un poco distante, pero... no sé por qué podría estar así, además a veces suele ser poco comunicativa y eso está mal si queremos tener una familia en armonía.
–Bueno, las aracne cuando tiene cierto apego a una persona suelen ser posesivas de una manera inusual...–El comentario silenció a todas las presentes, lo cual impulsó a Kanon a aclarar su postura –¡Es sólo lo que he recabado en lo poco que he investigado acerca del comportamiento de esa extra-especie! Pero... como los humanos, cada una es diferente y es difícil predecir su comportamiento, lo que es normal, pues cada chica o chico no piensa sistemáticamente como una computadora, no estamos hechos por serie, por eso es tan difícil estudiar el comportamiento tanto humano como de las demás criaturas– explicó mientras comenzaba a hacer conjeturas en su mente ¿Tendría Rachne motivos para salir de casa?
–Ya veo...– la mirada comprensiva de Miia implicaba también cierta consternación, el asunto del matrimonio seguía ahí pendiente y salvo por Lala y Meroune, esa tensión por querer ser la esposa de Kimihito seguía contaminando el ambiente –Todo esto de casarse... nos afecta de una u otra forma.
–¿Ah? ¿Casarse?– Kizumi se sorprendió al escuchar esto, hasta donde conocía la legislación en materia de relación humanos con extra especies, no se permitía ese tipo de vínculos.
–Así es, Smith-san nos dijo que está buscando parejas exitosas humano con extra-especie para quitar algunas prohibiciones y hacer cambios... no le puse mucha atención pero insinuó que mejorarían las cosas y nos darían más libertades– comentó al respecto, poniéndose un poco roja al idealizar a Kimihito como su marido.
–Supongo que a la mayoría le interesa la que se refiere a la seguridad pública, nadie quiere repetir el episodio de esa tienda con los Orcos– Kanon se levantó para recoger los platos ya que todos habían acabado –. De hecho mi trabajo ahora trata de analizar las tendencias delictivas de cada especie.
–De hecho, querido, a mí me interesa quitar la prohibición que te impide... ya sabes... tocarme...– dijo seductoramente Yumi cerca del oído de Kanon, quien enrojeció de vergüenza al sentir el calor que emanaba de ella a través de su aliento. Éste sólo tragó saliva y cerró los ojos con cierto temor.
Kizumi con ojos encendidos como dos flamas al más rojo vivo se aclaró la garganta, causando que una gota de sudor cayera por la nuca de todos los presentes, excepto de Yumi quien seguía enviando una mirada libidinosa a su protector.
–Sí, es una molestia no poder estar con mi cariño como quisiera– agregó Miia entendiendo un poco la situación de la wyvern ahí presente.
–Oh, por fin alguien me entiende– Yumi tenía ahora los ojos anegados en lágrimas de alegría y abrazó efusivamente a Miia –las chicas de sangre fría nos entendemos, Miia-chan, prometamos ser amigas por siempre y para siempre, tú sí comprendes ¡Es una locura que no nos dejen tocar a nuestros anfitriones!
Kanon perdió la noción del tiempo en que esa efusividad entre ambas, que había desembocado en una plática muy íntima y nada interesante para él, había transcurrido. Prefirió no estar al alcance de Yumi por un momento y que se le pasara un poco el entusiasmo por intimar de manera inapropiada con él.
Kizumi, en su modo felino y compacto por decirlo de algún modo, se llevaba la mano a la cabeza mientras caminaba con Kanon por las calles cercanas, a manera de distraerse y alejarse de esa conversación aburrida ¿Cómo era posible que sólo se interesaran en algo tan banal? Ella, orgullosa de su intelecto y dominio de sus deseos animales, se lamentaba que su compañera fuese tan... descarada. ¿Acaso a Yumi no le importaba que Kanon acabara en prisión? Eso era ser egoísta y desconsiderada.
La tarde llegó y cuanto menos lo imaginaron era hora de cenar, al parecer Miia seguiría buscando a Rachnera junto con Papi, Centorea, Meroune, Lala -ésta lo hacía a regañadientes-, Suu y Kimihito. A razón del prolongado tiempo sin rastro de la arácnida, Smith dispuso que el equipo MON fuese en su búsqueda también, lo que menos quería era otro reporte de una extra-especie perdida o renegada o atacando a un humano, no le pagaban suficiente para justificar tantos dolores de cabeza.
Tras la cena, que contó con un raro ambiente de armonía donde inclusive Yumi y Kizumi hicieron las paces, rieron juntas y no estuvieron peleando otra vez, todos se fueron a dormir a su respectiva habitación. Kanon, que estaba a punto de echarse a la cama para dormir, vio que en la ventana la luz de la luna era más radiante e intensa que en otras ocasiones, se asomó para ver el cielo y tras notar que había luna llena, tragó saliva, a sabiendas de que la mayoría de las extra-especies aumentaban su libido en estas circunstancias, como el mar aumenta la marea, las chicas entraban en un estado en celo que difícilmente podían controlar.
Fue muy tarde cuando quiso cerrar la puerta, pues en ese momento entró Kizumi transformada en humana vestida sólo con el corsé, sus bragas y sus medias puestas, en un estado de arrobamiento absoluto. Y vio al fin ese brillo intimidante de todos los felinos cuando tienen total determinación al ver la presa a la que atacarán, mientras que sus pasos eran firmes y decididos, sintió que sus brazos lo rodeaban para no dejarlo escapar, y luego que su lengua recorría su cuello, lo que encendió las señales de alarma dentro de la cabeza del chico.
–Kizumi, no sigas– la mirada de Kanon pasó del asombro a la seriedad absoluta, pero ni el tono demandante pudo detener que ella fuese acariciándole de manera tentadora –, por favor. El acta de intercambio de...
–No me interesan las leyes, humano, me perteneces– le contestó al tiempo que deslizaba su pantalón del pijama hacia abajo. Había que ponerle un alto a esto y a Yumi también, apenas tres días con ellas y en ello podrían considerarse cuatro "intentos de violación", incluyendo éste.
No quedándole otra alternativa, Kanon tomó con sus manos el rostro de la chica, y comenzó por masajearle por detrás de las orejas, lo cual tuvo cierto efecto tranquilizador pues ella salió de ese estado irracional, sonrojada y consciente de lo que acababa de hacer, sus ojos comenzaron por derramar lágrimas, intentando ocultar el llanto los cerró, estaba sumamente apenada.
–Perdóname, humano, me he rebajado a que mis instintos me dominen, soy una vergüenza para mi raza, no debí decirte ni hacerte eso– ella estaba a punto de escapar pero ahora fue Kanon quien se lo impidió, sosteniéndola fuerte y permitiendo que ella recargara su cabeza en su hombro.
–Es comprensible, la luna pone difíciles las cosas para ustedes, además, no es que me disgusten ni nada de eso, por el contrario, hago esto porque no quiero que sufran una deportación, sé lo que es perder a quienes más quieres– con total tranquilidad fue calmando los sollozos de la felina quien estaba aún así decepcionada de sí misma–. En pocas palabras, no me niego porque no me gusten, me niego porque disfruto de su compañía. Además... es vergonzoso decirlo pero jamás antes salí con chicas así que soy alto tonto para entender ciertas intenciones o gestos, lo mismo para saber qué hacer en estas circunstancias si yo hubiese querido y podido continuar con lo que empezaste. Aunque... quisiera recordar cómo era que los dragones pueden calmarse y ser dóciles, la verdad es que no pensé que tan pronto fuera a haber luna llena.
–Hueles rico, humano. Realmente creí que acabaría deportada pero... lograste detenerme por arte de magia.
–De hecho es ciencia, pero da lo mismo...– corrigió él, ella no se despegaba y por raro que parezca, estaba ronroneando.
En ese momento la puerta salió volando despedazada con la fuerza inmensa de una patada voladora, Yumi estaba al ataque y Kanon suspiró. Se deslizó hacia abajo de su cama, buscando una cajita pequeña con un broche sencillo, pero con un contenido valioso y útil: dardos somníferos. Hábilmente pudo tomar uno cuando sintió que tiraban de sus pies para sacarlo.
–Querido, estoy ardiendo, y esta vez no vas a escapar– sentenció ella al aprisionarlo en el suelo encima de él, quien sonrió victorioso.
–No voy a escapar, tómame– le susurró al oído, suficiente para distraerla y aplicar ese dardo cerca de su nuca, logrando noquearla al instante.
–Por un momento pensé que te iban a comer vivo, humano– dijo Kizumi, sentada en la cama viendo el espectáculo.
–Me temí lo mismo, pero los dardos de mi abuelo que era investigador de campo me han salvado la vida... no pensaba usarlos, me sorprende que tengan el mismo efecto después de tanto tiempo– en tanto hablaba fue cargando a Yumi de vuelta a su habitación, lamentándose por dentro que su puerta estuviera hecha pedacitos, ya tendría que repararla de algún modo. Kizumi lo siguió parándose de un brinco, y observó cómo la acomodaba en la cama de tal manera que pareciera que hubiese dormido toda la noche y no hubiese pasado nada.
Una vez que Yumi estaba cubierta lo suficiente y roncando como una dragoncita bebe, Kanon decidió volver a su cuarto, y al notar que Kizumi entraba de nuevo, siguiéndolo sin más, indicó que se sentara a su lado tras cerrar las persianas de su ventana.
–Humano ¿sabes por qué escogí este nombre?– cuestionó la chica, fijando sus ojos azul y dorado en las pupilas celestes de él.
–Es un nombre lindo, supongo.
–Kizumi suena a kiss me– declaró al momento, y Kanon, que bien o mal entendía algo de inglés por sus estudios, comprendió el significado de esa frase.
–Supongo que sabes lo que eso significa– dijo él con una media sonrisa, al ver dentro de esos ojos cierta inocencia, cierta necesidad de apego.
–No entiendo otro idioma ¿Me lo dirías tú?
Su sonrisa se amplió más, realmente se veía tan tierna cuando no lo estaba regañando o arañando –Kiss me significa... bésame.
Y con la adrenalina por todos los poros, Kizumi besó suavemente en los labios a Kanon, y volvió a su forma originaria, posándose en su regazo y ronroneando de mero agrado. El chico estaba sonrojado, pero de alguna forma contento, Kizumi era una chica muy linda, además la que ponía cierto orden en la casa, por ello y más se sentía agradecido de que ella fuera parte de este intento de familia, o como se llamara. Antes de ceder al sueño tuvo un pensamiento súbito, una revelación, pero el cansancio pudo con él y no tuvo energías para llamar a la supervisora Smith, ya lo haría mañana a primera hora... por el momento, quedaba descansar después de un día muy, muy agotador.
Continuará...
