Disculpen la demora. Mis musas nada más no se ponían de acuerdo respecto a qué escenas debían ir en este capítulo y cómo debían desarrollarse exactamente. Espero que el resultado de sus discusiones en mi cerebro haya valido la pena.

Ah, y antes de comenzar, les recuerdo que a veces puedo ser muy malvada.

Capítulo IV – Sueños incompletos

Escuchó unos pasos muy cerca de ella, miró hacia adelante y una silueta masculina comenzó a acercarse. Con cada paso, esa figura comenzaba a tomar forma y no tardó mucho en aparecer ante ella Syaoran.

Parecía más serio que de costumbre, una expresión muy parecida a cuando se conocieron hacía años. Vestía un traje como el que utilizaba cuando eran niños, sólo que éste era de un verde más oscuro y los símbolos que ocupaban todo el frente, ahora eran más pequeños y estaban uno en cada lado de su pecho. Además, su novio ya no portaba sombrero.

-¿Syaoran? – le preguntó. Era curioso, estaba consciente de que era un sueño y aun así se sentía extraña ante su presencia.

Él se acercó y posó sus manos en sus hombros. Ella no pudo articular ni una palabra -Perdóname, te traicioné – dijo él sobriamente y sin dejar de fijar en sus ojos una mirada profunda, intensa.

-¿De qué hablas? ¿Qué…?

-No hay opción, tienes que dármelo- continuó él ignorando sus preguntas.

-Syaoran qué…

De pronto él la sujetó con más fuerza -Anda…

Todo acabó de golpe y ella abrió los ojos para darse cuenta que estaba en su cama y que de verdad sólo había sido un sueño.

Miró que su reloj marcaba casi las cuatro de la mañana. Resultaba increíble que ya había dormido varias horas y le parecía que había descansado apenas unos minutos. Por un instante se sintió confundida por el sueño del que acababa de escapar. Sí, escapar.

En meses pasados había tenido sueños relacionados con su novio. Aunque le daba pena, algunos estaban relacionados con los besos y caricias que le dio aquel día en el sillón de su casa; así, se repetía una y otra vez la escena inconclusa de lo que pudo ser su primera experiencia íntima; sin embargo, en ninguno de sus sueños la situación llegaba más lejos entre ellos y eso, aunque le avergonzara muchísimo, la frustraba.

Pero había un sueño más recurrente. En él, sólo veía a Syaoran parado frente a ella, darse la media vuelta y alejarse. Era particularmente extraño porque no sólo lo veía irse, sentía un gran vacío con su partida, como si fuera algo rotundo y para siempre.

De ese sueño sí había hablado con Tomoyo, su eterna confidente, y ella siempre le decía que no tuviera miedo, que quizá era un sentimiento que tenía porque él (por razones en ese momento desconocidas) no quiso tener intimidad con ella.

-Tú siempre dices que todo estará bien- le decía Tomoyo cada vez que tocaban el tema- Bien, ahora es momento en que de verdad creas eso.

Suspiró en medio de la oscuridad. A su alrededor todo estaba en calma. Kero descansaba profundamente, incluso lo podía escuchar roncar.

Tomó su teléfono móvil. Esbozó una sonrisa al ver el último mensaje que había recibido, un muy sincero "Y no olvides que te amo" que Syaoran le había enviado después de una pequeña conversación que sostuvieron.

Esa tarde, luego de su breve discusión, ella se sintió muy mal. Cenó en silencio y rogando para sus adentros que su padre no pusiera el tema de su novio. Ella no soportaría tratar de fingir que todo estaba bien luego de todo lo que hablaron.

Al llegar a su habitación estuvo a punto de romper a llorar. Se sentía culpable por no contarle a Syaoran sobre sus actividades como modelo, pero se sentía peor por la respuesta que él le dio de todo lo sucedido poco antes de partir a China.

Dolía porque ella realmente deseaba estar con él. Era una sensación nueva, extraña. Sakura ni siquiera había tenido el valor de contarle a Tomoyo sobre las nuevas sensaciones que su novio empezaba a provocarle.

Antes de que esas ideas comenzaran a llenarla, su teléfono sonó. Syaoran la llamaba.

Tuvo miedo de responder, de seguir con las mismas palabras que se dijeron una hora antes y seguir lastimándose. Sin embargo, los sentimientos fueron más fuertes, además los ánimos ya se habían relajado.

-Perdóname si me comporté como un idiota – le dijo - ¿Te parece bien si en persona lo hablamos con calma? Mañana podría pasar un poco antes por ti para conversar… Además, me gustaría que me contaras de tu proyecto con Daidouji.

Ella desde luego accedió. Se despidieron y colgaron. Unos minutos después él envió el mensaje y ella respondió recordándole que también lo amaba y deseándole una buena noche.

Qué importan esos tontos sueños- se dijo a sí misma- Son sólo eso, unos inofensivos sueños.

Dejó su teléfono móvil en su lugar y volvió a dormir. Quizá ahora tendría más suerte y podría descansar tranquilamente.

O/O/O/O/O

Quien definitivamente no estaba durmiendo era Syaoran Li. Más bien parecía muy tenso, o al menos Eriol lo notó así incluso desde antes de abordarlo.

Además, a pesar de la extraña situación que era que se le presentara así, de la nada, y le pidiera que le mostrara el contenido de su maleta de mano, el joven chino estaba disperso.

Eriol Hiragizawa, que en todo momento no abandonó su tono enigmático, le pidió que le mostrara su maleta, sin obtener (como era de esperar) una respuesta positiva; sin embargo, Li, mostrándose algo cansado, lo dejó pasar a su casa.

Aunque sorprendido, Eriol no quiso desaprovechar la oportunidad e insistió en ver el contenido de la maleta. Ante otra negativa, le contó a Li que había sentido una presencia en lo que fue su antigua casa y que había llegado a Japón para buscarla, también le dijo que no había encontrado nada hasta que sintió la presencia en cuanto él llegó a Japón; culminó explicando que sabía perfectamente que estaba utilizando un hechizo para ocultarlo.

-Bueno- dijo por fin el castaño mientras mantenía los brazos cruzados y permanecía sentado en uno de los sillones de la cómoda sala – y si tanto lo quieres y dices que te pertenece ¿Qué es lo que llevo en mi maleta?

Buena pregunta – se dijo – La verdad no lo sé pero llevo semanas obsesionado con ese objeto.

Era curioso. Cuando se decidió a ir a hablar con él, no tenía mucha idea de lo que diría. Desde que Li arribó a Japón, sintió una presencia muy parecida a aquella que lo llamaba desde sus sueños…

¿Qué será? – se cuestionó a sí mismo, pues desconocía en realidad qué era lo que lo atraía tanto y lo que llevó sus pasos a Japón.

-Eso no es lo importante ahora – se excusó y antes de que pudiera decir algo más, Li se puso de pie y tomó su teléfono.

-Espera un momento – salió de ahí.

Eriol sospechó que todo ese tiempo su interlocutor no le había prestado mucha atención. Seguramente algo más le preocupaba. Cuando el joven volvió, luego de unos minutos, comprendió de qué se trataba.

-Lo siento, tenía que hacer una llamada urgente- dijo en un tono un poco más relajado. Y de la nada volvió a sacar su teléfono para enviar un mensaje. - Bien, ¿me decías…?

De pronto, antes de que el inglés pudiera decirle algo, su mensaje fue respondido y el castaño dibujó una media sonrisa ante la pantalla de su teléfono. A Eriol le pareció un gesto un tanto extraño, considerando lo serio que siempre se mostraba ante él. El inglés carraspeó un poco para hacerse notar y que el muchacho recordara que estaban en medio de una muy seria conversación.

-Lo siento, era Sakura – explicó Syaoran Li.

-Ah ya veo – dijo y, aunque tenía ganas de preguntar si todo estaba en orden, no quería desperdiciar la oportunidad de hablar con el chino – Bien – suspiró; al igual que le sucedió con Tomoyo cuando le contó que estaba en un momento complicado con Kaho, necesitaba empezar a liberarse de otros problemas que cargaba, y Li parecía un tipo confiable – la verdad… la verdad es que no tengo ni la más remota idea de lo que ocultas en tu maleta. En realidad, en los últimos años he intentado mantenerme alejado de todo eso de la magia, he tratado de ser un chico normal.

-Pero eres la reencarnación del Mago Clow.

Sólo una parte – pensó- Prefiero que la gente no me considere sólo eso. Desde luego todo el círculo relacionado con la magia en Inglaterra me frecuentan por esa razón pero no me interesa mucho; más bien me hacen sentir como una atracción de circo.

Quiero tener una vida más "tranquila" – continuó con una sinceridad que jamás imaginó utilizar ante Li- Sin embargo, hace unas semanas empecé a tener un sueño extraño en el que veo mi antigua casa con una fuerte presencia y una voz que me dice algo que nunca puedo recordar al despertar.

Eriol quería desahogarse más. Decirle que desde que ese sueño apareció se sentía inquieto y que también había causado, en buena parte, su distanciamiento con Kaho. Y de una vez decirle a alguien que detestaba cargar con el pasado de Clow, que sólo quería ser él mismo y vivir tranquilo y feliz como lo era el hombre a quien le pertenecía la otra parte del alma reencarnada de Clow.

Hubo un pequeño silencio, hasta que por fin el castaño habló. - Ya veo… Mira, también estoy un poco cansado de todo este asunto de la magia- le confesó el chino- Así que quisiera ya acabar con esto.

Ante la sorpresa del inglés, Syaoran Li se acercó su equipaje de mano y lo abrió.

Eriol se sintió nervioso, por fin conocería ese objeto que le obsesionaba y atraía por su gran poder.

Unos segundos a la expectativa hasta que Li sacó una pequeña clase de libreta.

¿Sólo eso?

Y antes de que Li Syaoran pudiera advertirle que ni intentara hacer algo, porque él ya había hecho de todo para investigarla; sin ningún esfuerzo la abrió ante la atónita expresión del joven chino.

Al fin. Necesito saber qué me quiere decir ese sueño y porqué empecé a tenerlo justo cuando ella, Kaho cumplió su "capricho".

O/O/O/O/O

De pronto la noche se tornó fría. Era extraño, en realidad no era un clima fresco y normalmente él es la clase de tipo que no sufría de fríos, al contrario. Y su padre solía decirle que era de sangre caliente.

Además, desde hacía unos meses sus noches ya no eran frías. Nada como un cuerpo descansando al lado para pasar una noche cálida, por no mencionar qué otras cosas podrían aumentar la temperatura en la cama.

Sin embargo, en esta ocasión ese compañero había abandonado el lecho desde hacía un buen rato. Touya sospechaba que no se había levantado sólo para beber agua o ir al baño.

Además, algo le decía que no era la primera vez que lo hacía. No era necesario tener los poderes que poseía antes para comprender que a Yukito algo le sucedía.

Supuso que conocerlo tan bien era resultado de años de estar a su lado y de quererlo tanto. Era curioso, hacía mucho tiempo, luego de que Kaho terminara con él y le rompiera el corazón, no imaginó que volvería a querer a una persona de esa manera. Al final, Yukito le había cambiado el paradigma y puesto de cabeza todo lo creía.

Algo que sólo alguien que no es real podría lograr – se dijo para inmediatamente corregirse- No seas idiota, Yukito es completamente real, el hecho de que no sea humano no significa que no sea real.

Resopló y colocó su antebrazo en su frente. A veces era difícil comprender la naturaleza de Yuki; sin embargo, en el amor no había mucho qué comprender.

Aunque Touya agradecía que ni su padre y hermana lo juzgaran o se metieran en su relación, a veces le gustaría compartir con alguien las inquietudes que surgían de pronto; éstas para nada se trataban de asuntos de sexualidad, ni siquiera de los problemas cotidianos de una pareja, sino de saber que "en Yuki" había otro ser, un sujeto muy diferente a él y al mismo tiempo tan similar.

Afortunadamente ese sujeto en raras ocasiones aparece- trató de confortarse a sí mismo.

No pudo más y se levantó de la cama para ver qué tanto hacía Yukito. Eran apenas unos meses que llevaban compartiendo el techo pero ya le era difícil no tenerlo cerca.

Touya dibujó una media sonrisa en medio de la oscura habitación, él tenía una forma muy particular de expresar sus sentimientos y aun así Yuki era capaz de entenderlo y corresponderle. Además había sido muy paciente para que llegara el momento de proponerle vivir juntos. El joven Kinomoto había sido muy estricto al respecto, había esperado a terminar la Universidad, graduarse como veterinario y estar muy bien establecido en su trabajo para pedirle a Tsukishiro el estar juntos.

Touya se sentía muy feliz en la nueva dinámica de su relación. No obstante, había momentos como en el que ahora estaba, en los que no sabía cómo reaccionar, Yukito a veces hacía cosas extrañas.

No, el otro sujeto es el que las hace.

Luego de recorrer en penumbras el pasillo de la pequeña casa que compartían, el castaño comprobó esa idea.

En la sala, parado junto a la ventana, inmóvil y sin despegar la mirada de la blanca luna llena estaba Yue. Lucía tan estoico como siempre pero con un toque reflexivo.

Por una milésima de segundo Touya se preguntó qué tanto estaría pensando, pero no quiso inmiscuirse en esos asuntos. En general, no le gustaba involucrarse en lo que hacía el guardián de su hermanita. Afortunadamente su falta de poderes le ayudaba a ignorarlo.

Por ello, con el mismo sigilo que utilizó para levantarse decidió volver a la cama.

-No te preocupes- dijo Yue con esa inquietante voz tan parecida a la de Yukito pero que era ligeramente más grave; era como si la misma persona les diera voz y sólo cambiara un poco el tono- Él está durmiendo, yo no necesito descansar tanto.

-De acuerdo, sólo quise saber si … No importa- respondió y se dio la media vuelta.

-Lo entiendo- continuó Yue- Espera, necesitará ayuda para regresar a la habitación- concluyó para envolverse en un instantáneo resplandor que lo hizo desaparecer y dejar en su lugar a un Yukito tan profundamente dormido que se dejó caer en el sillón más próximo.

Ese sujeto tenía razón, Yuki lo necesitaría para ayudarle a volver a la alcoba. Touya no dudó en llevarlo, y mientras cargaba al joven pensaba que esas situaciones tan extrañas sólo podían pasarle a él.

O/O/O/O/O

Amaneció muy rápido, sentía que prácticamente no había descansado. Abrió lentamente los ojos y bostezó. Se dio cuenta que hasta se había quedado dormido con la misma ropa que traía el día anterior.

Se levantó con dificultad. Desde su arribo a Japón, no la había pasado muy bien. La actitud de Meiling, sus problemas con Sakura y el asunto de la libreta habían hecho un redondo mal día.

Bueno, por lo menos con lo de la dichosa libreta ya hay un pequeño avance- se dijo no muy convencido del término "avance". En realidad, Eriol sólo le dejó más preguntas.

Fue un momento extraño cuando la reencarnación de Clow abrió sin ningún esfuerzo aquella libreta. Por un instante se sintió como un inútil; durante días, hizo de todo por examinarla sin resultados, y Hiragizawa la abrió sin más.

Se imaginó a su madre volviendo a decirle que se había equivocado, que su esfuerzo era inútil y como un castigo implícito lo obligaría a seguir estudiando magia hasta que su cerebro reventara.

Sin embargo, al menos por ahora, no era necesario reportarle algo a su madre, pues una vez que Hiragizawa abrió la libreta no encontraron algo. Así de simple, tenían ante ellos una libreta completamente vacía. Durante horas ambos revisaron hoja por hoja sin encontrar alguna anotación, un rayón, alguna hoja arrancada o arrugada. Nada.

Intentaron con hechizos y el poder de ambos no fue insuficiente.

-Maldita sea- había dicho Hiragizawa dejándose caer en uno de los sillones, estaba evidentemente agotado- Pensé que… pensé que podría encontrar respuestas.

Su expresión frustrada lo hizo ver más humano, más como él, porque suponía que él mismo ponía la misma expresión cada vez que se enredaba pensando una y otra vez en cómo resolver el lío en el que había metido su relación con Sakura.

En ese momento, Syaoran admitió que estaba sumamente agotado, y si no estaban yendo a ningún lado, no tenía caso continuar ahí. A veces despejarse un poco y dormir ayudaba a aclarar la mente. Así se lo había hecho saber a Hiragizawa, quien aceptó irse a descansar.

A pesar de a veces sentirse celoso de la cercana amistad que el inglés tenía con su novia, no iba a permitir que el muchacho se fuera solo a quién sabe dónde a esa hora de la madrugada.

-Te puedes quedar en la habitación que era de Wei – le dijo aludiendo al viejo y fiel sirviente quien, además de acompañarlo en su primer viaje a Japón, había estado presente en prácticamente toda su crianza. Syaoran ahora lo visitaba en una casa de retiro cada vez que podía.

Ambos se encontraron en el pasillo y volvieron a la sala para continuar examinando la libreta. No obstante, no tuvieron tiempo de intercambiar ideas; de su habitación salió una muy alterada Meiling, tanto que no se percató de la presencia de Hiragizawa.

-Buenos días Meiling, mira él es… - iba a presentar a la visita pero su prima lo interrumpió.

-¡Shhhh! No digas nada, necesito decirte algo. No puedo más Syaoran, toda la tarde me la pasé hablando con Paolo y me di cuenta que no quiero ni puedo estar sin él- la chica hablaba dándole la espalda al inglés, quien miraba sin comprender la escena.

-Meiling no es momento de…

-Claro que es momento. Tuvo que llegar alguien como él, tuve que enamorarme así, para comprender que lo que estoy haciendo por ti no tiene sentido, además de ser bastante malo… Syaoran ya no voy a sostener esta mentira, voy a tomar todas las fuerzas que pueda e iré a Hong Kong a decirles a mis papás de frente que tú no eres mi novio y que Paolo es el chico del que estoy enamorada.

El castaño no encontraba la señal o gesto para indicarle que estaba hablando de más- Meiling…

-No insistas; más bien, te sugiero que tú también te armes de valor y vayas con Sakura a confesarle que en todos estos años no le has dicho a tu madre que ella es tu novia, que fingiste que yo lo era y, por si fuera poco, que todo el clan Li espera a que en cualquier momento le arrebates el poder de las cartas.

Maldición, qué esto no puede empeorar.

-Y sabes qué, en cuanto pueda regresaré allá y hablaré- se dio la media vuelta dispuesta a irse con un aire de indignación; pero se detuvo en seco al ver a Eriol, quien se puso de pie mostrando naturalidad.

-Mucho gusto señorita Li, he escuchado muchísimo de usted pero no había tenido la oportunidad de presentarme formalmente, soy Hiragizawa Eriol, no tengo inconveniente si me llama por mi nombre de pila.

-Mu… mucho… mucho gusto- respondió la chica confundida, ahora sabía que había hablado de más – Por qué no me dijiste- le dijo a su primo entre dientes.

-Es lo que trataba de decirte. Hiragizawa y yo estuvimos trabajando hasta tarde y se quedó aquí – trataba de no reclamarle por ser inoportuna pero la realidad era que ella estaba en su derecho de ponerle un alto al enredo que habían creado. -Hiragizawa es un amigo muy cercano de Sakura- dijo secamente haciéndole ver el impacto de sus palabras.

- Ah, ya veo. Yo no… no sé qué decir.

-No tiene que hacerlo señorita… Meiling, si me permite llamarla así -la chica asintió confundida y Eriol continuó hablando- Más bien, disculpe mi atrevimiento al decir que ese muchacho Paolo es afortunado al encontrarse con una señorita tan decidida.

-Gracias… Bueno, yo mejor me retiro- finalizó y salió casi corriendo de la casa

Syaoran pensó que sí, que era lo mejor. Ahora tenía que remediar lo que había dicho.

-¿Se encuentra bien? – preguntó el inglés fingiendo normalidad.

-Sí, seguro irá a vaciar sus bolsillos en una tienda o algo así. Siempre hace eso cuando está nerviosa- suspiró- Hiragizawa necesito explicarte.

El joven se sentó despreocupadamente- No lo hagas. Aunque Sakura es una gran amiga y la estimo mucho, no soy nadie para juzgarte.

-Pero…

-La verdad ni te culpo. Es bien sabido por toda la comunidad mágica que tu madre tiene una personalidad muy fuerte. Supongo que no le hizo mucha gracia que Sakura se quedara con las cartas en lugar de su querido único hijo varón.

Syaoran, quien realmente no tenía tiempo de hacer amigos y menos que comprendieran todo su contexto, por fin se sintió cómodo para hablar con alguien sobre todos los problemas que tenía en la cabeza.

-Exactamente- dijo tomando también asiento- Cuando regresé a Hong Kong mi madre me reprendió porque dejé perderlas y más que permitiera que ella se volviera más fuerte al convertirlas a Cartas Sakura. Desde entonces me ha acosado con que las recupere y ese ha sido mi pretexto para tenerla cerca.

-Ya veo- negó con la cabeza- De todas maneras Clow así lo predispuso, quién más que yo lo sabe.

-Pero de verdad estoy enamorado de ella y haré lo que sea necesario para estar juntos.

El peliazul suspiró- Vaya. Bueno, como bien dijiste la señorita es una gran amiga, por lo que te pido que no la lastimes; no sé cómo resolverás esto pero creo que será mejor si nunca se entera. Puedes confiar que de mí no saldrá palabra alguna… De todos modos no tengo calidad moral para criticarte.

-¿Pasa algo?- se sorprendió a sí mismo al formular la pregunta; en general, no le gustaba meterse en asuntos de los demás pero Hiragizawa le había permitido desahogarse con él y quería devolverle el favor.

-Sí, es sólo que… tuve algunos problemas con Kaho, es decir con Mizuki, y terminamos.

-¿Problemas? ¿En serio?

-Sí y…- se detuvo un poco para elegir las palabras que debía decir- todo empezó por eso – señaló a la libreta que había quedado toda la noche en la mesa de la sala.

Al menos en parte – aclaró el inglés- el punto es que debo resolver esto para…

-¿Volver con ella?

-No, nuestras diferencias van más allá… Sólo quiero recuperar mi tranquilidad- hizo una pausa-Bueno, estuve pensando toda la noche sobre la libreta; si yo la pude abrir sin problemas quizá se relacione con que sea la reencarnación de Clow… o parte de ella.

-¿Cómo que "parte"? Hiragizawa qué está pasando – su interlocutor se puso un poco nervioso -Eriol – dijo sorprendido de hablarle por primera vez con informalidad - estamos juntos en esto, y si queremos salir de esto debemos compartirnos la información.

-Está bien… el alma reencarnada de Clow está dividida en dos partes, una soy yo y la otra…

Silencio- La otra… la otra… - decía el chino - ¿Quién es? ¿Lo conozco?

-Pues es… es tu suegro.

O/O/O/O/O

-Gracias por traerme papá- dijo la ojiverde mientras viajaban en el automóvil de la familia Kinomoto.

-Descuida hija, me imaginé que se te había hecho tarde. Esa manera de bajar las escaleras como un remolino, es típica de un día en el que te quedaste dormida.

La ojiverde se sonrojó un poco. Su padre no se equivocaba y ahora tenía un retraso para una pequeña junta convocada por Tomoyo.

-Sólo espero que ahora que trabajes con tu hermano, estas situaciones sean menos frecuentes- agregó su progenitor.

-Sí papá- sabía que él no estaba muy convencido de que tomara un tiempo para decidir qué quería hacer con su futuro. Aunque su padre era un hombre muy bondadoso y confiaba en ella, le preocupaba que tomara malas decisiones. A Sakura le importaba mucho su opinión y mantener una buena relación con él.

-¿Y cuándo empezaras a trabajar con ellos?- preguntó sin despegar los ojos del camino.

-En los próximos días. Justo hoy iremos a cenar con mi hermano y Yukito; supongo que habrá oportunidad de hablar sobre el tema.

-Ya veo ¿irás con Li?

-Sí- respondió tratando de que no notara que le ponía nerviosa poner a los tres en una misma mesa sin que la situación resultara incómoda.

-Muy bien… ¿Y cómo ha tomado tu decisión de no entrar a la universidad, al menos por ahora?

Excelente pregunta- pensó- Supongo que lo sabré cuando él me hable de sus planes.

-Está todo en orden- respondió y agradeció que llegaran al lugar de la cita con Tomoyo.

Se despidió de su padre y le deseó un buen día en la Universidad. Entró en el lugar y encontró a una Tomoyo bastante tranquila que acomodaba algunas prendas que habían dejado sin acomodar en la sesión pasada.

La veía bastante relajada, tal vez hasta especialmente contenta, lo cual era extraño considerando todo lo que había pasado el día anterior y que, para esas alturas, ya le había soltado a su madre la "bomba" de que se iba de casa.

-Buenos días- saludó la ojiverde.

-Ah hola Sakura- respondió su amiga- Pensé que llegarías más tarde… Me refiero a que, creí que tú y Li se vieron hasta tarde. Había mucho por conversar.

La chica suspiró- Ni me lo recuerdes. Apenas platicamos un poco y las cosas no salieron tan bien como esperábamos.

-¿Qué sucedió?

Por dónde empezar cuando todo fue un desastre tras otro, aunque después (ya tarde y por teléfono) lograron una pequeña tregua. Sakura trató de ser breve y le dijo a su mejor amiga que todo había empezado mal cuando le preguntó directamente a Syaoran porqué había salido corriendo cuando estaban en su casa.

-Fue horrible escuchar que no se sentía seguro de hacerlo. Yo sí me sentía lista – le confesó a su amiga.

-Bueno – intervino por fin Tomoyo - tú conoces más a Li que yo, pero estarás de acuerdo que es un muchacho muy formal y que fue educado de una manera muy tradicional; supongo que no le es tan simple tomar una decisión así. Además, él, más que nada en el mundo, quiere ver por tu bien y le debe preocupar que... tú sabes.

Sakura la miró sin comprender, incluso inclinó un poco su cabeza como un reflejo de su confusión. Tomoyo sabía que su amiga era despistada y Li un chico tímido, una pareja que en temas como éste no era una combinación muy sencilla; por lo que decidió aclarar sus palabras.

-Es decir, sabes si él estaba preparado, si él tenía a la mano protección - como respuesta, la ojiverde sólo se puso muy colorada (casi al borde de que humo saliera por sus orejas) y negó con la cabeza – Sakura – la tomó de las manos – me parece bien que te sientas segura de compartir eso con él, pero debes entender que es algo importante y que, en nombre del gran amor sientes, no puedes hacer cosas impulsivas.

Sakura asintió sin perder el tono rojo en su rostro – Además - continuó - quizás es mejor así; todo sucede por algo y tal vez les espere un momento y lugar más especial.

-Gra... gracias Tomoyo - la aludida le sonrió y la soltó de las manos.

Sin embargo, esa no era toda la historia. Una vez que su cara recuperó su tono natural, la ojiverde le contó a su amiga que la conversación con su novio se había complicado aún más cuando Yukito apareció de la nada y Syaoran se enteró de golpe sobre el tema del modelaje.

Tomoyo tuvo ganas de decirle la típica frase "te lo dije", pero la verdad era que nunca tuvo el valor de decirle de frente que ocultar aquello le generaría problemas. La ojiazul se arrepintió de no hablarle con la honestidad (a veces brutal) que una amiga tan cercana debe tener.

-Bueno, al menos no le enfureció como imaginaste - comentó cuando le detalló que lo que realmente había molestado a Li era el hecho de que no tuviera la confianza de contarle eso. Respecto al tema, Tomoyo veía un panorama positivo; todo se arreglaba hablando sin rodeos, al parecer Sakura ya estaba trabajando en ello. La chica se preguntó si el joven chino ya lo estaba haciendo y esta vez quería prevenir a su amiga.

-Si le molestó que no le contaras de tus planes, supongo que él ya te habló de los suyos – dijo tratando sutilmente de sembrarle la duda.

-No en realidad, pero sigo pensando que es porque está preparándome una sorpresa. Desde hace mucho él me dijo que se quedaría aquí conmigo. Es una promesa muy importante.

-Bueno… entonces, supongo que poco a poco se irán dando las cosas. Lo cierto es que ya no son unos niños y comenzarán a definir lo que quieren para su futuro; como ya lo estamos haciendo el resto.

-Oh cierto- recordó de pronto Sakura- ¿Ya hablaste con tu mamá sobre tus planes?

Extrañamente la chica sonrió- Sí y no me imaginé que las cosas salieran tan bien.

-¿En serio?- a Sakura le costó trabajo imaginar que Sonomi Daidouji tomara a la ligera que su única hija decidiera irse de casa.

-En realidad no fue todo tan sencillo. Se lo dije así, sin anestesia. Al principio pensó que era una broma o un berrinche, fue complicado hacerle entender que hablaba en serio.

-Se molestó, desde luego – continuó la ojiazul – pero creo que después comprendió que en últimas fechas no nos hemos llevado muy bien y que sí eso continúa terminaremos hiriéndonos de verdad.

-¿Y… y ahora qué pasará?

-Pues empezaré a buscar un lugar- rio un poco- Mamá no pudo evitarlo y me pidió que le dejara ayudar a buscar un lugar donde vivir y alistar todo lo necesario. Aunque presiento que por momentos querrá imponer su opinión, me parece lindo que esté dispuesta a ayudarme.

La chica suspiró y volvió a sus asuntos, revisando unos documentos que llevaba. A Sakura le alegró verla así, creciendo y mantenido la cabeza fría ante los problemas que tenía con su madre. Sin embargo, había algo más, la notaba especialmente diferente desde el día anterior.

¿Habrá pasado algo cuando no llegó a su casa a dormir? – pensó pues pese a que era muy distraída sí percibía algo distinto en su amiga.

-Bueno, no te llamé para eso – interrumpió sus pensamientos y le mostró un pequeño papel- Ten esto es tuyo y créeme Sakura que no voy a permitir que me lo rechaces.

La aludida lo tomó entre sus manos y no pudo evitar su cara de sorpresa al descubrir que se trataba de un cheque con cuatro ceros.

-Perdóname por apenas entregarte esto- continuó la ojiazul y antes de que su aturdida amiga le discutiera agregó:- Sé que desde un principio me dijiste que no querías recibir nada porque esto sólo era un favor pero has trabajado mucho y no es justo que yo me quede con todo el fruto de este proyecto.

Sakura seguía sorprendida: - Pero… pero…

-Mira, en los últimos meses todo lo que hemos ganado ha sido para reinvertir y ya era hora que te tocara algo. Sé que empezarás a trabajar con tu hermano y Tsukishiro pero quiero darte esto para que te des cuenta que tu trabajo como modelo también vale y, déjame decirte, que es más valioso de lo que te imaginas.

Sakura comprendió que no habría poder que convenciera a su amiga de que estaba bien si no recibía algún pago, que todo lo hacía por ayudarla. Sin embargo, aunque se consideraba aún muy inexperta y tímida ante la cámara, le llenó de orgullo tener en sus manos el fruto de su trabajo.

La chica se preguntó si, tal vez, era cierto y podría sobresalir en eso. Suspiró y miró a su mejor amiga – Gracias.

-Ay Sakura no agradezcas nada. De verdad te lo has ganado.

-Pero no era necesario y… es algo muy importante para mí. Además, gracias por lo otro… - ahora fue turno de la ojiazul de desconcertarse.

-¿De qué?

-De mis problemas con Syaoran, gracias por tus palabras.

-Descuida. Es sólo que aveces escuchar a alguien que ve las cosas desde afuera te da un punto de vista más objetivo… A mí me funcionó- agregó por lo bajo.

-¿Qué?

-Nada. Mejor dime qué piensas ponerte hoy en la cena con Li, Tsukishiro y tu hermano.

O/O/O/O/O

Apenas alcanzó a llegar a tiempo. Saludó fugazmente a Meiling y a Hiragizawa, quienes al parecer conversaban tranquilamente mientras bebían té.

Syaoran le había dicho al inglés que se quedara el tiempo que quisiera y, aparentemente, el muchacho se había tomado muy a pecho la invitación. Pero estaba bien, ahora estaban los dos en el asunto de la libreta; incluso le había sugerido que no era necesaria la barrera que él conjuró para que Sakura no detectara esa presencia.

-Esta libreta está envuelta en magia muy avanzada- le había dicho Eriol- Aunque ella es muy poderosa, no ha practicado en los últimos años y dudo que pueda detectar este poder.

Además, le había dicho que era mucho más seguro si dejaba de utilizar tanta magia para ocultar la libreta: Ella notará que estás demasiado agotado y empezará a sospechar que algo ocultas.

Era cierto. Por ello decidió seguir su consejo. Ahora el verdadero tema era resolver el enigma de esa libreta. Y se sentía como al principio: sin idea de qué rayos se trataba.

No obstante, aunque Hiragizawa insistió en que no le veía el caso, Syaoran pensaba que su suegro podría ser una pista. Lo malo era que no sabía por dónde empezar a averiguar con él pues no podía presentarse y de la nada decirle que era una parte del alma reencarnada del Mago Clow.

El joven chino reflexionaba todo aquello mientras tomada una ducha, alistándose para la cita que tenía con Sakura. Aunque la idea de ir a cenar con su cuñado y Tsukishiro no le agradaba, el solo estar con ella lo emocionaba.

El detalle es que no sé cómo deba comportarme después de nuestra primera discusión- pensó.

-Vaya, ¿algún compromiso importante? – interrumpió sus cavilaciones Eriol Hiragizawa, quien con gesto algo divertido lo veía acomodarse la camisa frente al espejo que estaba en el pasillo del departamento.

-No, sólo una cena con Sakura… Lo siento Hiragizawa, sé que esta mañana te dije que seguiríamos revisando el asunto de la libreta pero me vi con Yamazaki y se me fue el tiempo, está próximo a casarse y empezó a contarme de cómo eran antiguamente las ceremonias nupciales, la verdad es que me tenía muy atrapado en su relato.

Su interlocutor no pudo evitar una risa – Nunca cambies por favor.

-No entiendo.

-Olvídalo. Bueno, no te preocupes; pase la tarde conversando con la señorita Meiling, es muy agradable.

-Espero que no te haya agotado, a veces habla demasiado... Por cierto, dónde está.

-En cuanto llegaste dijo que no tenía ganas de cruzar palabra contigo y se encerró en su habitación. Según veo, y por lo que me contó, el asunto de su novio la tiene muy conflictuada – al notar la incomodidad de Li por el tema, decidió cambiar el rumbo de la conversación - Y, disculpa mi curiosidad, pero ¿no te parece que es muy temprano para alistarte para una cena?

Syaoran sintió cómo los colores se le subieron al rostro- Sí, bueno, es que me quedé de ver con Sakura un poco más temprano para hablar unos asuntos.

-Me imagino que nada tienen que ver con lo que me enteré esta mañana.

- ¡Claro que no!- soltó y agregó normalizando su tono de voz – No, es otra cosa – se sonrojó de nuevo. Porqué le costaba tanto trabajo hablar de esos temas.

-Ya veo- respondió Eriol, quien empezaba a ver en el chino a un buen amigo y confidente, se aventuró a averiguar sobre lo disperso que lo vio la noche anterior- Discúlpame de nuevo si me estoy entrometiendo en tus asuntos, pero ¿tienen problemas? Anoche te noté muy extraño.

Syaoran comenzó a sentirse en confianza con Hiragizawa y creyó que era muy sano si hablaba con alguien de todo lo que tenía en la cabeza.

-Honestamente, sí- confesó y tomó asiento. No fue necesario que Eriol preguntara qué había sucedido, él necesitaba desahogarse.

Trató de ser breve, un relato muy conciso, algo muy propio de él. Sin entrar en detalles. Le dijo que habían tenido diferencias por el tema modelaje; el inglés prefirió no decir que él ya lo sabía, no quería problemas.

-¿Y te molesta, digo, más allá de que no te lo contara?

Respiró profundamente – La verdad no sé. Fui criado de una manera muy tradicional y admito que me cuesta un poco hacerme a la idea – de pronto pensó en ella y en la decena de ocasiones que la vio luciendo los diseños de Daidouji mientras cumplía su misión como Card Captor – De lo que sí estoy seguro es que debe ser una modelo muy atractiva – lo dijo prácticamente pensando en voz alta.

Eriol tuvo que carraspear para recordarle que estaba ahí. Syaoran se puso muy rojo ante esa reacción.

-Sí, bueno... Eso no fue todo lo que sucedió entre nosotros- Hiragizawa sólo asintió invitándolo a continuar – Es que ella y yo... bueno...- se puso aún más rojo – Estamos pasando por un momento extraño en nuestra relación porque... hace unos meses íbamos a...– dijo algo casi inaudible- y yo salí corriendo.

-Perdón, no te entendí.

-Es que íbamos a... tú sabes...- su interlocutor lo miraba sin comprender- estábamos en aquí solos y nosotros...

-Ah ya - captó Eriol y supuso que el chino no encontraba la forma de decir que él y su novia iban a tener relaciones – Bueno, es comprensible. Fue un primer intento de ambos.

Li se sintió aliviado de que no se burlara y agradeció profundamente que no armara alboroto sobre el tema. Aquello le dio más confianza para seguir contándole- La verdad es que no quise hacerlo sabiendo que no estoy siendo sincero con ella, pero creo que Sakura malinterpretó todo... Yo no ayudé mucho quedándome callado todo este tiempo y respondiéndole ayer que "eso" no sucedió simplemente porque no.

Se dejó caer en el respaldo y cerró los ojos. Le daba pena hablar de eso y más pensando que era una gran mentira, porque de verdad quería estar con ella y desde ese día frecuentemente la pensaba de nuevas maneras. Más íntimas, más maduras.

-Vaya... - dijo Eriol luego de unos minutos en silencio – Es un dilema. Sin embargo, creo que la señorita Sakura entenderá si le dices que no estabas listo, no en un sentido emocional sino de otras formas- el chino presentó interés en la idea y lo miró- Por ejemplo, que en ese momento no tenías protección a la mano. Discúlpame por lo que te voy a decir, pero conociéndote, ella entenderá perfectamente que todo este tiempo te dio pena contárselo.

Un genio, este sujeto es un maldito genio - pensó Syaoran. Claro, podía decirle eso. Cuestión que no era una mentira, por cierto.

-Me suena muy lógico. Gracias Hiragizawa – se puso de pie más tranquilo, confiado de que ahora sí tendría argumentos para hablar con Sakura – Creo que ella lo entenderá, es un asunto delicado. Un pequeño descuido así y ahora sería muy complejo.

De pronto Eriol borró la media sonrisa que había dibujado. Desde luego, él más que nadie sabía que esos eran asuntos "muy complejos".

-¿Pasa algo?- preguntó Li al ver que su expresión se tornaba algo sombría.

Guardó silencio por un momento. Li era un buen tipo y sabía que podía confiar en él. Ambos estaban estrechando una amistad muy interesante. Él le había confiado ya varias cosas sobre su relación con Sakura; y Eriol sabía que estaba bien si le contaba el resto de los problemas con los que cargaba.

-Sabes Li, tienes razón. Son asuntos muy complicados… - pensó unos segundos lo que diría- ¿Sabes lo que me inquieta más de todo el lío de la libreta?

Syaoran se sintió confundido. Qué tenía que ver eso con lo que estaban hablando.

-Los sueños que me condujeron a buscarla empecé a tenerlos en un momento muy específico de mi vida.

Cerró los ojos y apretó sus puños. Syaoran comenzó a preocuparse – Li, te juro que muchas veces traté de convencerla de que no era buena idea- continuó – pero ella se encaprichó con eso y… Yo empecé a tener esos sueños y unas semanas después ella misma, Kaho, me confesó lo que le sucedía.

-¿Hiragizawa, de qué me hablas?- le preguntó muy confundido y un tanto preocupado.

Eriol lo miró fijamente con unos ojos ligeramente enrojecidos y llorosos- Creo que lo que desencadenó mis sueños extraños fue Kaho… -habló pausadamente- ella… ella está embarazada, está esperando un hijo mío.

Continuará…

Como dije anteriormente, soy malvada. Y bueno, aunque no es un capítulo especialmente emocionante, era muy necesario para presentar varias situaciones y concretar algunas decisiones respecto a la historia.

De nuestros protagonistas hubo poco pero prometo más interacción entre ellos para la próxima entrega (ojo, digo interacción y no necesariamente romance). Creo que me enfoqué más en otro personaje, espero no haber desquiciado a alguien por ello; pero ahora sí al pobre de Eriol lo use de piñata.

Y bien, para dejar algo claro. Sí, para escribir este fic me basé en algunas ideas del manga que el anime dejó pérdidas y que tienen mucho potencial. He aquí el humilde resultado de mis locas conclusiones e ideas.

Finalmente, me doy espacio para responder el review (sí, sólo uno; eso me saco por escritora lenta, malvada y descuidada) del capítulo anterior.
ValSmile. Hola. Gracias por interesarte en esta historia. El asunto de mi amadísimo Syaoran es una pena; y como leímos acá no se ve para cuándo lo resuelva. Respecto a su madre, mmmm… ya habrá tiempo de conocer su reacción. Y, como bien dices, el objetivo de Clow era Sakura pero a veces la gente es terca y… Bueno, ya se irán enterando más adelante. Espero que el presente capítulo te intrigue más respecto al libro. Tomoyo, bueno le he querido dar un giro al personaje y eso me ha complicado un poco escribirla.

Como siempre, A TODOS, gracias por leer y no perder fe en esta historia.