Siento mucho este gran retraso u.u

Es que mis notas no han sido muy buenas este año y me limitaron el tiempo en el ordenador, así que tardaré en actualizar por esa razón.

Este capitulo es más largo que los anteriores :D

¡Disfrutadlo!


Estoy nervioso. MUY nervioso.

Pero nunca lo admitiré, no, no.

Llevo saliendo con Alfred casi un mes y en unos días tenemos la reunión mensual con los demás países, desgraciadamente esta vez tocaba en casa de Francis.

Espero que el cara rana no se lo haya contado a nadie… ¿Qué dirían los demás? Quizás ya se lo dijo a…a... ¡a Matthew!, esos dos siempre andan juntos…es el hermano de Alfred, en parte tiene derecho a saberlo, sólo espero que los demás no lo sepan, sobre todo Kiku, temo de lo que se le pueda ocurrir en su cabeza…

Además, ¡podrían malinterpretarlo todo! Podrían pensar que soy el Estado Nº51 de USA, ¡y me obliguen a ello! No, ¡por favor! Eso no lo podría soportar.

Pero quitando dramatismos…si pudiera estar siempre junto a él aunque fuese de esa forma, no me importaría.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

Los días pasaron hasta el momento en el que debía coger el avión hasta la casa del francés.

Cuando llegué no me extrañó que nos estuviera recibiendo en la puerta de su casa con demasiado amor en el aire, pero es Francis, no se puede esperar otra cosa de él.

Entré y me encaminé directamente a la sala de reuniones para dejar mi chaqueta en el respaldo del sillón, ese día me puse un traje que tenía guardado en el armario y pensé en airearlo un poco poniéndomelo. Estuve esperando en ese lugar a solas, observando la cargada decoración muy del gusto del francés.

Conforme pasó el tiempo vinieron los demás países que se quedaban reunidos en el recibidor, hasta que por fin, tras 30 min. de la hora acordada, llegó Alfred. Al verle sentí un hormigueo en el estómago de los nervios y podría decir que hasta me sonrojé un poco, pero, ¡por favor! ¡Qué comportamiento estaba mostrando! Ni que fuera una niña tonta enamorada. Le salude tímidamente con la mano y él se acercó hasta a mí pasando de los demás que se apelotonaban en la entrada y después lo pensé, si venía hacia donde estaba estaríamos solos. Entró en la sala e intenté mirarle sin sonrojarme.

- Hello Alfred -Lejos de contestarme se acercó con grandes zancadas hacia mí y me abrazó fuertemente, ahí si que no pude evitar sonrojarme. Aquello parecía algo nuevo para mí, hasta ahora no me había percatado de la calidez de su cuerpo, ni la fuerza de sus abrazos e incluso su propio olor. Suspiré profundamente haciendo que se relajara mi cuerpo.

- Tenía ganas de verte –Sonreí al escucharle decir esa frase.

- Yo también –Me aparté un poco para mirarle a la cara mientras me mantenía con sus brazos agarrado de la cintura, para ver esos ojos azules tan brillantes tras las gafas cuadradas, solo me sacó de mi ensimismamiento el sonido de pasos hacia ésta sala.

Para cuando abrieron la puerta nosotros estábamos separados, intentando disimular nuestro cariño de hacía momentos con el susto de que nos pillasen en el cuerpo, aunque Francis fuese a la cabeza del grupo, aunque hubiera sonreído de esa forma tan socarrona al haber interrumpido algo importante, ¡maldito cara rana!

La reunión comenzó cuando nos sentamos todos y me sorprendió la velocidad de Alfred para sentarse a mi derecha, aunque quizás lo que me sorprendió aún más todavía fue que bajo la mesa, deslizara su mano para coger la mía y entrelazara sus dedos con los míos, ese gesto, tan solo esa pequeña acción, hizo que diese un respingo en el asiento y le mirase de reojo para dedicarle una media sonrisa avergonzada.

Pasamos el resto de la charla así, agarrados con los dedos entrelazados, exceptuando cuando el franchute me hacia enfadar o cuando Alfred se levantaba para soltar sus tontas propuestas de siempre, nunca cambiará.

Al terminar la reunión nos soltamos inmediatamente, recogimos nuestras cosas y nos dirigimos hacia la salida con todo el grupo hablando animadamente de todas las ideas y propuestas que se expusieron. Un rato después vi como el rubio americano se despedía de todos alegando que debía irse por unos asuntos de su jefe y se marchó por el camino de la izquierda al salir.

Para no perderlo de vista me despedí de todos, quizás un tanto efusivo y nervioso… y marché por el camino de la derecha dando una pequeña vuelta a la manzana y yendo en la misma dirección que Alfred. Después de 5 min. andando se acercó a mi lado con las manos metidas en los bolsillos de su chaqueta de aviador.

- ¿Crees que sabrán que estamos juntos?

- Nah, I don't know… Tampoco hicimos nada extraño.

- Bueno, ¿dónde te apetece ir a comer?

- ¡McDonald's, of course!

- …Para que pregunto.

Por esta vez, solo por esta vez, vale.

Fuimos hasta el establecimiento y cada uno pidió su menú, bueno, yo pedí un menú y Alfred tres, es un saco sin fondo…

- No deberías comer tanta comida basura, no es bueno para la salud.

- No importa, yo estoy bien.

- Pero te pondrás gordo.

- Los héroes no se ponen gordos -¡Argh! ¡Me saca de quicio esa actitud suya!

- …Déjalo.

Cuando terminamos de comer dimos un paseo observando el ambiente de París. Nos compramos unos helados en un puesto ambulante y nos sentamos en un sitio un tanto íntimo, apoyados en el tronco de un árbol en uno de los jardines que les llaman El Champ de Mars, desde el cual había perfectas vistas de la Torre Eiffel, pero había mucha gente, sobre todo jóvenes que pasaban el rato charlando.

"Y pensar que eso es la entrepierna del francés pervertido…" –Pensé.

La verdad es que no podía quejarme, estaba al lado de la persona que quería, tomando un helado tranquilamente bajo la sombra de un árbol y con semejantes vistas. Se notaba que a París le llamaban la ciudad del amor.

- Iggy.

- Te tengo dicho que no me… -Al girar la cara Alfred me acercó lo suficiente su helado como para mancharme la nariz de nata- Damn… -Me limpié con el dorso de la mano con la risa del americano de fondo y entonces hice ademán de tirarle mi helado encima aunque por sus reflejos lo que recibí fue un manotazo que me lo quitó yendo a parar al suelo.

- Ah! Sorry, sorry, sorry! –No se si se disculpaba por tirarme el helado o por el daño que me hizo en la mano.

- Da igual.

- ¿Quieres del mío?

- No, no me gusta la nata.

Encogí mis rodillas y las abracé apoyando la cabeza en mis brazos, observando a Alfred comer tan feliz su helado, no entiendo como puede disfrutar tanto comiendo… Cuando se dió cuenta me miró y vi como dejaba su helado en el suelo y se acercaba a mí, a mi cara.

- Todavía no me has dado un beso…

- ¿Ah? ¿Te lo tengo que dar yo?

- Es que…me da vergüenza –Noté sus mejillas sonrojadas y como apartaba la vista.

- Es fácil, solo tienes que acercarte… -expliqué mientras me acercaba a su cara, pero en el último momento me aparté, mi corazón bombeaba muy rápidamente y los nervios volvieron a mi cuerpo.

- Tú tampoco te atreves –Esta vez fue Alfred el que hizo el beso fallido retirándose a pocos centímetros de mis labios.

- ¡Si me atrevo! –De nuevo me acerqué a él…pero no pude. ¡¿Como puede costar tanto dar un beso? Esta vez me lancé sin mediar palabra, justo cuando él hacia lo mismo y así nuestros labios únicamente se rozaron porque nos retiramos con prisas, esta vez los dos estábamos sonrojados y avergonzados.

Reí tímidamente y volví a acercarme a Alfred, esperando a que hiciera lo mismo y esta vez pude sentir lo suaves que eran sus labios y frescos por el helado que había estado comiendo. Fue algo que me encantó, parecía como si flotara, tenía una sensación cálida y de mucho cariño, era algo que se volvía incluso adictivo. Volvimos a besarnos una y otra vez, a veces dominaba él y otras yo.

Así pasamos gran parte de la tarde, ofreciendo nuestros labios y agarrados de la mano hasta que tuvimos que separarnos al tomar el avión que nos llevaría hasta nuestros respectivos países.


Me da la sensación de que el final quedó raro…

¡Bueno! ¡Espero que os haya gustado este capitulo también!

Espero poder publicar la continuación este domingo :3

Qué disfruten ^^