¡Hola!
Sólo quería pedirles una pequeña disculpa por haber tardado en actualizar.
Por otra parte, quiero avisarles que en este capítulo habrá un leve TsukkiYama, lo menciono para que nadie se lleve sorpresas leyendo.
En fin, disfruten y gracias por seguir al pendiente. :)
Tsukishima y Yamaguchi caminaban en dirección a los vestidores, tenían una plática tranquila o más bien Yamaguchi es el que hablaba acerca del clima, del entrenamiento, de la clase, del desayuno y de casi cualquier cosa pues le encantaba "hacer conversación" aunque eso implicara que casi siempre el fuese el único que hablara. Kei se limitaba a escuchar sin despegar la vista de frente y de vez en cuando miraba de soslayo a su amigo.
Se dirigían a los vestidores para comenzar el entrenamiento del día.
Justo cuando se acercaron a las escaleras para subir a los vestidores Kei paró de una forma abrupta y arrinconó a Yamaguchi dirigiéndolo con su cuerpo hasta la pared tomando su barbilla y colocó el dedo índice de la otra mano entre los labios de su amigo en señal de que guardara silencio, se quedó así unos momentos acercando lento su rostro. Tadashi sólo lo miró y se sonrojó levemente. Separó los labios y cerró los ojos al mismo tiempo, por un momento pensó que Tsukishima iba a… Frío. Sintió que el peso de Kei ya no estaba rosando el suyo y la falta del calor que provocaban sus alientos chocando se había esfumado en un segundo dejándolo ahí, con los ojos cerrados y los labios abiertos. Tsukishima no lo besó.
Entreabrió los ojos mirando en la dirección de Tsukishima, este se había separado unos pasos de Yamaguchi y miraba un poco hacia arriba en dirección de las escaleras, estaba muy atento a algo, tratando de concentrarse.
- ¿No escuchaste eso, Yamaguchi? -le dijo sin dejar de mirar.
-No, ¿qué cosa Tsukki? -contestó mirando donde su amigo.
Otro estruendo resonó, como si algo se azotara.
-Ahí está de nuevo, eso.
-Viene de los vestidores, Tsukki-. Tadashi se acercó a su amigo poniendo la misma cara de incertidumbre. Los dos se miraron.
-Tal vez haya alguien allá arriba, será mejor que vayamos, se nos está haciendo tarde, vamos Yamaguchi-. Se encaminó para subir las escaleras.
Yamaguchi lo miró impaciente, como esperando algo, rogando con su semblante que estuviesen solos unos momentos más y que continuaran con lo de hace unos minutos atrás. Tsukishima se dio cuenta de esto y le dedicó una media sonrisa burlona. -Después Yamaguchi, después-. Comenzó a subir las escaleras. Yamaguchi le siguió detrás y dio un cortó suspiro, total, el ruido ya les había cortado el momento.
Cuando estaban a punto de llegar a la puerta, notaron que esta se encontraba cerrada, dieron un paso más y escucharon otro golpe, esta vez no había duda que venía desde dentro de los vestidores, cosa que no les agradó pues había sonado tan fuerte que les dio un pequeño susto y se pusieron en alerta.
Si es que había alguien adentro estaba golpeando algo.
- ¡Tsukki!, ¿y si Kageyama y Hinata están peleando otra vez? - Yamaguchi había sonado preocupado y temeroso al mismo tiempo. No se pudo imaginar otra cosa que a sus dos compañeros armando una riña allá adentro.
Tsukishima miró a Yamaguchi y frunció el ceño. -¡Esos idiotas!-dijo y caminó rápidamente para entrar, sin embargo al tomar la perilla notó que la puerta estaba cerrada después de darle un girón y justo en ese momento se abrió de golpe azotándose, mientras que Tsukishima apenas si alcanzó a esquivarla.
Ennoshita salió enojado y al parecer él había sido el causante de tal impacto, este giró su cabeza y gritó hacia dentro de los vestidores-¡Déjame, no quiero verte! fue dando una caminata pesada ignorando que ahí se encontraban sus compañeros de primer año.
-¡Yo soy el que debería de decir eso, idiota!. escuchó desde dentro. Yamaguchi y Tsukishima notaron que esa, sin duda, era la voz de Tanaka.
Esperaron fuera unos segundos y decidieron entrar, aunque después de haber observado tal escena estaban confundidos. Se miraron otra vez pues no estaban seguros. ¿Qué había sido todo eso?
-¿Qué?, ¿se van a quedar ahí afuera toda la vida?-dijo Tanaka quien estaba de espaldas comenzando a recoger una que otra cosa que había caído al suelo.
-Disculpa, pero nosotros no intentamos matarnos aquí, es normal que nos sintamos incómodos-. Dijo sarcásticamente Tsukishima entrando, mirando cómo había varios objetos regados en el suelo.
Tadashi también entro, pero en él era más notorio el semblante de preocupación que tenía. No sabía cómo dirigirse a Tanaka pues nunca le había visto enojado de aquella forma, aunque supo que no decir nada era peor. El silencio en este caso no era una opción.
Se acercó a recoger varias revistas para ayudar a su compañero. -Umh… Tanaka-san- Dijo mientras las apilaba -si necesitas hablar con alguien, tan solo tienes que decirnos, ¿verdad, Tsukki?-, le dedicó una mirada a Kei quien había comenzado a vestirse, este hizo un pequeño ruido casi forzado que Tanaka y Yamaguchi interpretaron como un "sí", muy a su modo.
-Gracias–. Y no comentaron nada más.
Minutos después cuando ya no había nada tirado o evidencia de una pelea, comenzaron a entrar todos los miembros del equipo, platicando, saludando y haciendo el típico ruido que alegraba de nuevo el pesado habiente que se había hecho, aparentemente ninguno se había dado cuenta de lo que había pasado.
Entre varias bromas y pláticas, Daichi se acercó disimuladamente a Tanaka quien al parecer había recuperado su humor o al menos fingía haberlo hecho. Este miró a Daichi y se acercó a él.
-¿Qué pasa Daichi-san? habló muy bajo.
-Iba subiendo las escaleras, noté que Ennoshita bajaba y lo saludé, pero no respondió, parecía estar enojado- volteó para mirar a todos hasta asegurarse de que nadie los escuchaba, cuando así fue, regresó la vista hacia Tanaka-¿No se habrán peleado o sí?, no creas que no escuché el portazo que uno de ustedes dio y ya que ustedes dos y los de primer año estaba aquí, dudo que hayan sido ellos lo que intentaron comenzar una pelea.
Tanaka cambió su semblante a uno serio, pensó unos momentos qué contestar y habló-Es complicado, Daichi-san, yo…-intentó decir, pero Daichi lo interrumpió.
-No te estoy juzgando o regañando, sólo te iba a decir que, si pasó algo grave recuerda que nosotros somos tus compañeros, somos amigos. - Y le sonrió finalizando su plática.
Tanaka lo miró, suspiró pesadamente y volvió a concentrarse en vestirse. Intentaba ignorar lo que había pasado, lo cual le sería imposible porque Ennoshita le había confesado unas cuantas cosas…
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Había hecho lo correcto, sí, estaba seguro de ello. Porque no tenía otras opciones, es decir, él no fue el que se alteró, al menos no al principio. Porque esta vez era probable que el orgullo hubiese actuado por su propia cuenta, pero eso no lo iba a aceptar porque Tanaka tampoco estaba en lo correcto. Sabía que nada bueno vendría en hablar de algo que pasó tan repentinamente, lo mejor para los dos era ignorarlo, al menos por esta vez dejarlo pasar, pero no, Tanaka tenía que abrir su enorme boca y acorralarlo sin que le quedara otra opción que decirle la verdad.
Pero ahora eso ya no importaba o al menos trataba de convencerse de que así era.
Ennoshita pensaba más calmado y a medida su paso fue disminuyendo hasta quedar por completo parado en medio del pasillo, parecía que recordar algo le había apenado, estaba tan concentrado en Tanaka que olvidó sus cosas, la mochila que contenía su uniforme escolar, la que por cierto le había aventado a su "amigo"… Bien, de todas formas, planeaba regresar a entrenar.
Se dirigió de nuevo a los vestidores lamentando mentalmente su propia existencia.
Estaba tan concentrado en todo ello que olvidó el golpe de su mano izquierda, esta le comenzaba a dar un cierto ardor en la palma…
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Tanaka le bloqueaba la entrada con las piernas separadas bien plantadas en el piso, sus brazos estaban cruzados y tenía una mirada decidida.
Al ver la postura que había adoptado su amigo, Ennoshita bufó incrédulo.
-Tanaka, déjame pasar, por favor- dijo mirándolo directamente- esto que haces es tonto, no hay nada que hablar, olvidémoslo ¿quieres? -finalizó.
-Nos besamos y me gustaría saber de dónde diablos salió eso, amigo- enfatizó esas últimas palabras.
-¿Me estás culpando acaso?-hizo una mueca de duda-. ¡Oh, claro! lo que sucede es que te obligué a darme un beso, ya sabes, te amenacé de muerte, Tanaka.
-No, no me refiero a eso, pero…-fue interrumpido.
-Pues me miras como si yo fuese el único que participó en el beso. Tú también lo hiciste, así que simplemente olvidémoslo- tragó saliva- fue el momento, es decir, te vi triste y quise consolarte, tal vez sentí un impulso y creí que si…- dudó acerca de lo que estaba diciendo- creí que si te concentrabas en mí, por un momento te olvidarías de ella.
Tanaka lo observó suavizando su semblante, lo que Chikara acababa de mencionar le provocó una duda, ¿Ennoshita estaba siendo muy considerado o había algo más detrás de sus palabras? Y poco a poco fue recordando lo que había pasado esos días.
-Si me dices la verdad esto será más fácil, Chikara-san.
Chikara analizó las palabras de Ryu y sintió un escalofrío recorrerle la columna, incluso su cara empalideció. Ryu lo había descubierto.
-¿Qué verdad?- preguntó en un intento fallido por zafarse de aquella situación.
-Tú ya sabes, por eso quiero que me lo digas- sentenció.
-"No te voy a decir nada, ¡Oblígame!"- pensó en ese momento, algo que luego intuyó, decir, sería bastante infantil pues sonaba un niño al que le estaban obligando a confesar alguna especie de travesura-. Oh, conque es eso... – prosiguió – Está bien, pero quiero que sepas que me siento obligado a decirlo y que si las cosas de aquí en adelante comienzan a ser extrañas entre nosotros… ¡Será por tu culpa! -siguió diciendo mientras sentía cómo se le cerraba la garganta.
-Te escucho- no había forma de hacer cambiar de opinión a Tanaka. Este bufó y se deshizo de sus brazos cruzados, bajándolos a un costado-. Vamos, hombre… ¡Que no puede ser nada tan malo!, ¿no?
-"¡Sí, sí es muy malo!"- pensó una vez más – Pues verás… es que yo, yo desde hace un tiempo… "vamos Chikara, díselo", es que tú, tú eres… y yo… tú y yo…-. Simplemente no podía hacerlo. Las palabras se las imaginaba diciéndolas, pero sólo se quedaban atrapadas en la punta de su boca-. Estaba nerviosos como en un partido, incluso un poco más.
-Amigo… creo que sé lo que es, pero sólo dilo, ¿sí?- Tanaka lo miró con un semblante desesperado.
-¡¿Por qué tengo que decirlo, eh?! – Y el nerviosismo de unos segundos cambió drásticamente a un coraje que no supo de dónde obtuvo-. Si ya lo sabes entonces está bien, no importa si lo digo dos, diez o cien veces, lo cierto es que el resultado no va a cambiar, ¿Qué importa?, ¡si de todas formas es un deseo idiota! -. Ennoshita cerró los ojos y se preguntó por qué Tanaka le estaba haciendo algo como esto.
-Oye… Tranquilo, creo que te estás exaltando, será mejor que… - lo miró con preocupación pues no creyó que el otro pudiera reaccionar de esa manera, sin embargo no terminó su frase cuando Chikara habló aún más alto.
-Ya entiendo, perdón por haber arruinado tu interrogatorio, ¿y sabes qué?, ya no importa porque de todas formas te diré lo que quieres escuchar… -Tragó saliva y enseguida reanimó la conversación-… me preguntaste por qué del beso, ¿no?, ¡está bien aquí tienes tu respuesta! - tomó aire y sin darse cuenta alzó su brazo izquierdo que era el más cercano a uno de los estantes- ¡ES PORQUE ME GUSTAS, TANAKA! ¡POR ESO! - dejó caer con mucha fuerza su mano abierta haciendo que el estante hiciera un sonido estremecedor. Posiblemente la adrenalina hizo su trabajo evitando que Ennoshita sintiera dolor en ese momento.
Los ojos le brillaban anunciando el llanto. Tanaka se dio cuenta porque justo en ese momento le miraba directo a la cara, con una mueca de sorpresa.
Después de aquélla confesión y el golpe que le siguió, ambos callaron. Fue un silencio incómodo.
-"Lo arruiné"- pensó Ennoshita y fue directo a la puerta, sin embargo, al ver que Ryu no se quitaba, tomó su mochila donde se encontraba el uniforme y sin querer lastimarlo la lanzo para que este bajara su guardia y le diera espacio para salir. El ambiente se le hizo tan pesado que quedarse un momento más en los vestidores significaría ahogarse.
De todas formas, Ryu esquivó la mochila, cosa que Chikara quería y pensó que le daría tiempo para salir.
Unos pasos después, faltando unos centímetros para que alcanzara la manija, Tanaka lo tomo en una especie de abrazo donde le inmovilizó los brazos.
- ¡Estás loco! Tranquilízate, no imaginé que fueras a atacarme con tu mochila, ¡hombre! - terminó de decir.
Chikara dejó de moverse por completo en los brazos de Tanaka sin hacer mucho esfuerzo por aflojar el agarre. Sin embargo, se dieron un momento para observarse donde Ryu pudo notar la cara de Ennoshita, totalmente agobiada rogándole con la miraba que lo dejase ir. Casi por inercia tras ver la expresión de su amigo, Tanaka lo soltó.
Chikara estaba a nada de salir.
Al ver que su última oportunidad estaba a punto de escapar, Ryu, de nueva cuenta por instinto, le tomó la muñeca jalándolo consigo, tratando de aprisionarlo entre la puerta y él, sin embargo al hacer caso al impulso, terminó por estrellarlo de espaldas con fuerza de más contra la puerta.
Ennoshita cerró los ojos apretándolos al sentir el golpe directo en su espalda. De inmediato a ver lo que había ocasionado, Ryu se quitó dándole espacio a Chikara.
Y como si hubiese peleado a golpes, los dos inhalaban y exhalaban con una cadencia seguida y fuerte.
-¡Déjame, no quiero verte! – le gritó Ennoshita y en seguida abrió la puerta con tanta fuerza que esta salió volando y casi golpea a Tsukishima quien estaba afuera a punto de entrar a ver lo que pasaba acompañado por Yamaguchi.
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Durante lo que restó del entrenamiento ese día, ninguno de los dos se dirigió la palabra, no intentaron ni acercarse siquiera.
De todas formas, tenían que acostumbrarse porque así sería de ahora en adelante, ¿no?
A Ennoshita se le formaba una risa apagada al darse cuenta que en realidad no había hecho nada malo, pues consideraba que el enamorase de un amigo no era un crimen, a Tanaka esta misma risa sin vida se le formaba en el rostro, pero al pensar que ni siquiera tuvo el mismo valor que Ennoshita de hablarle acerca de algo no tan distinto de lo que sentía su amigo, de un sentimiento que intentaba olvidar convenciéndose a sí mismo de que se le pasaría si hubiese conseguido una novia y que sólo se intensificó cuando los dos se besaron.
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