Quedé en actualizar ayer y terminé haciéndolo en la madrugada por que pues tengo otros negocios, básicamente vivo de dos empleos y absorben mi tiempo de alguna manera. Tengo que mantener mis vicios y el suyo publicando aunque mañana esté agonizando en la oficina.

!Se que extrañaban el fic! Bueno, quiero pensar que así era. Me he concentrado en sacar el TatZakki que es más corto y requiere menos de mi concentración. Este, por su parte, contiene un léxico más fluido y la necesidad de adentrarme en los pensamientos de un Haruka entre la humanidad y su locura !Es agotador pero revitalizante! Disfruten el capitulo.

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Capitulo 4 - Sonrisas y Misterios.

Hoy no tuve ganas de sonreír. No es como si las tuviera frecuentemente, no podía con sutileza activar el botón de la risa como muchos más fácilmente hacían, de hecho no recuerdo la última vez que he sonreído pero particularmente hoy no me apetece hacerlo. Veía a Makoto acomodar las cobijas de mi cama con esa deslumbrante curva de sus labios y me pregunte como podía hacerlo a pesar de que sus ojos se veían tristes.

Yo nunca pude entenderlo y tal vez nunca lo entenderé.

Desconozco ahora cuanto tiempo ha pasado, solo sé que han sido muchos días y muchas noches de una rutina de la cual no podría cansarme. El pianista ya había vuelto a su habitación en todo ese tiempo, el pelirrojo hermano de aquella chica venía muy seguido y reía tontamente mientras veía al enfermero de gafas. Nagisa solía, por su parte, acercarse sigiloso un par de veces a sorprender al peliplatino como si disfrutase de ver su expresión de susto pues reía con enjundia particular y los mofletes rojos. Es un resumen corto de cómo han ido las cosas hasta ese día.

Por la mañana después de haber desayunado con Miss Miho y Makoto, mientras ella nos contaba de sus andanzas en Chicago y el exquisito sabor de sus cócteles nocturnos, el pelirrojo había arribado con un par de flores en mano. Estaba sonrojado, aún más que sus cabellos y sus orbes, mientras la enfermera que le había dejado pasar al comedor reía ladina detrás de él.

Justo en la mesa contigua se encontraba el enfermero de lentes quien alimentaba a la pelirroja o al menos la observaba hacerlo cuando sus ojos se giraron en torno al chico que había llegado apenas unos pasos delante de ellos. El de lentes esta vez le miró con los ojos entrecerrados y no queriendo hacer una mala cara aunque era obvio su descontento.

—Gou…—dijo el pelirrojo frente a su hermana acariciándole los cabellos, la saludó con un dulce beso en la frente mientras ella seguía con la mirada concentrada en el ordenamiento de sus alimentos como si ello fuese más importante que la sola presencia de su sangre frente a ella.

Una de las flores reposó frente a ella, un color rojizo hermoso en sus pétalos deslumbrante le caracterizaban. Me perdí un momento en ello ignorando mi comida e inclusive ignoré a Nagisa quien con una bandeja había llegado a nuestra mesa.

—Me agrada este lugar, me pagan y alimentan —dijo él sonriente y robando una risa de Makoto quien seguía concentrado apoyando a Miss Miho.

—¿Crees que con esto estará bien? —dijo el de lentes mirando la flor que el pelirrojo extendía hacia él —Rin-san, esta forma de pagar el daño es tan pobre, usted sinceramente…—se detuvo, pude escuchar como su voz se quebró, como el pelirrojo bajaba la vista, el brazo donde la flor reposaba, como bajaba su perfil a uno más derrotado. La flor roja fue colocada en la mesa junto a la primera y ese chico, Rin, asintió pareciendo como si sus palabras se hubiesen ido, como si no pudiese emitir sonido.

—Me voy…—susurró él para darse la vuelta y no fue detenido ni por el de lentes quien no se había dignado a verle, ni por la pelirroja que seguía concentrada en su comida. Los de nuestra mesa habíamos visto la escena sin querer ver y Nagisa junto con Makoto se habían mostrado entristecidos al ver como el enfermero de lentes estaba cabizbajo, perdido. Nagisa torció una mueca, casi pude leer sus intenciones y se arrastró con todo y silla haciendo un ruido incómodo hasta llegar a la mesa de ellos.

—¡Hey! ¿Qué hay con esas caras?—había dicho Nagisa ganándose la atención del enfermero y después nos señaló a nosotros —deberían de venir a la mesa de los chicos en onda.—bromeó y solo provocó que el otro le mirase confuso.

—¿Disculpa?—se acomodó los lentes mientras la mano de Nagisa se estiró frente a él buscando la suya.

—Soy Nagisa Hazuki, me encargo de mantener este lugar en orden —y el otro se había quedado por un rato observando la mano de Nagisa tanto que jamás pensé que estrecharía hasta que finalmente lo hizo, muy sutil pero lo hizo.

—Ryuugazaki Rei…—fue toda su contestación, lo suficiente para que el otro riera emocionado.

—Anda Rei-chan, tú y esta dulce jovencita se nos pueden unir —le motivaba tal vez para quitar esa aura deprimente de ambos. Él tenía esa habilidad de meterse donde no le llamaban pero donde más se le necesitaban.

Se había mostrado dudativo y nos miró un par de veces relamiéndose los labios. Se inclinó susurrando algo a esa chica y tomando la bandeja de su comida y llevando la silla de ruedas a la mesa donde estábamos. Ella estaba a mi lado, él a lado de ella y pronto Nagisa tomó otro asiento habiendo tomado las flores que habían sido abandonadas en aquella mesa dejándolas en la nuestra. El enfermero de lentes las miró y bajó la vista mientras Nagisa hacía sus presentaciones.

—Ellos son Rei-chan y…—miró a la pelirroja quien había vuelto a su labor de ordenar la comida. Dividía los alimentos por color y las pastillas que debía tomar por forma. De izquierda a derecha se encontraban en una hilera y de igual forma la calidad disminuía de un lado a otro. Me había perdido observando su trabajo y sus manos que eran blancas con ligeros cortes entre rosa y rojo, con sus uñas escazas y esa exactitud que tenía para hacer todo.

—Ella es Gou Matsuoka…—dijo Rei mirándola con una sonrisa, ella parecía no poder hablar con su cuenta y apenas alzó la vista un par de veces mirándonos a todos para después volver la vista a su plato por el cual no podía hacer más.

—Parece que no es de muchas palabras—dijo Nagisa ladeando la cabeza.

—TOC*y TEA* ¿No es así? —Rei asintió ante la pregunta de Makoto mientras Nagisa estaba confundido. Volví a verla y entonces entendí el por qué actuaba tan distante, tan perdida en otro mundo, como si los demás no existieran —es un síndrome. Ella no es buena relacionándose además tiende a ser muy ordenada.

Aun cuando dijeran que ella no se comunicaba parecía entendernos pues se mostró tensa, colocó su cabello detrás de su oreja y sus ojos se movían de un lado a otro hasta que se posaron en mi por un segundo, un segundo que fue refrescante. Eso fue extraño, al menos eso me dije en ese instante mientras pasaba mi bandeja de comida tras perder el apetito para que ella pudiese seguir en su labor acomodando los alimentos y la calma volviese.

Tal vez nunca fui el mejor entendiendo a las personas, pasaba de ellas constantemente, pero verla a ella fue como verme a mi mientras movía el puré de patatas a lado de los panecillos. Ellos seguían platicando de eso y aquello mientras Gou pensaba seguramente que era más prioritario que mi tranquilizante debía estar apilado al suyo. Era de envidiar, si yo pude huir del mundo exterior ella podía simplemente cerrar la puerta y huir de la realidad. Tal vez no es el camino que eligió pero mientras los utensilios de plástico estuviesen acomodados de la forma que debían, ese simple y mísero detalle, parecía darle felicidad.

Ella sonrió ese día en que yo no tenía ganas de sonreír. Es fantástico poder ser así.

A pesar de que trabajamos aquí no había tenido la oportunidad de charlar con usted —dijo Rei dirigiéndose formalmente a Makoto. Él solo sonrió como siempre hacía.

—Bueno, yo he llegado después así que era mi deber. Lo siento —bajó la cabeza disculpándose, Rei le repetía que no era necesario mientras pensaba en que momento Makoto había llegado a este lugar, cuál era su historia y por qué había decidido hacer esto.

—Mako-chan lleva poco trabajando aquí….y parece tan experto pues cuida de dos pacientes —él se mostró avergonzado por lo dicho por Nagisa tallándose los cabellos.

—Haru-chan y Miss Miho son buenos pacientes, es solo eso… llevo trabajando aquí seis meses —se tallaba la mejilla con nerviosismo —he tenido suerte…pese a no concluir mis estudios me dieron la oportunidad…

Miré alrededor, había varios enfermeros y todos parecían de la edad de Makoto y Rei o tal vez más grandes. Eran personas preparadas, así debían de ser, conocer las limitantes físicas, cómo actuar ante una crisis, saber cómo tratar y no a alguien que posiblemente no pueda comunicarse, descubrir señales que indiquen que algo anda mal. Básicamente ellos dan su día a día por otra persona, duran ahí gran parte del día cuidándonos por lo cual, ser enfermero de gente como nosotros es un trabajo admirable.

—¿Y que hay sobre ese chico de dientes raros? ¿El que estaba aquí hace un momento?—preguntó sin tacto alguno Nagisa, muy en su estilo, y casi pude notar la preocupación de Makoto por preguntar algo tan abiertamente pues cualquiera que viera aquella escena podía deducirlo. El semblante de Rei cambió y yo le observé detenidamente, casi captando cada forma en la que nos decía una verdad a medias.

—Es el hermano de Gou-san— dijo a secas como si quisiera olvidar un tema y aun en su poca indulgencia Nagisa no cuestionó más, simplemente cambiaron de charla como si intentaran que riera, como si quisieran que perdiera esa curva triste en sus labios , como si fuésemos amigos de alguna manera.

Estando nosotros en la misma mesa, estando ahí escuchándoles. me hizo entreabrir los labios y sentirme en un grupo , en una familia, en una sociedad amistosa que jamás había sentido. Fue tan revitalizante como nadar, fue tan agradable como el aire fresco, fueron miles de escenas en mi mente donde yo, estando en el grupo de natación, en la escuela, en el trabajo, observaba constantemente, tan ajeno, tan distante y en soledad. Siempre había grupos como ese y ahora en ese grupo yo estaba. Se sintió como pertenecer a algo por primera vez y ese momento no lo cambiaría por nada.

Esa noche, después de que los enfermeros se retiraron a sus hogares, me detuve frente a la enorme ventana que daba al jardín justo donde los arboles a lo lejos cubrían aquella vieja piscina. Me perdí en lo oscuro de la noche por unos minutos y cerré los ojos mientras partía a mi habitación. La mayoría dormía, de hecho durante las noches las puertas eran aseguradas pero al llegar a mi puerta esta chapa no tenía el seguro y así había podido salir a dar una vuelta con calma.

Regresé mi vista al pasillo tan inmenso y oscuro de puertas cerradas, por algún motivo se sentía como soñar, como tener una pesadilla, como si algo malo fuese a salir de las sombras y devorarme. Esa sensación asfixiante de unos ojos observándome, casi como si escuchara voces, casi como si escuchara pasos.

Ese tic tac del reloj escondido, un reloj que antes no había oído y que ahora emitía un sonido martillante que opacaba los demás. La luz parpadeante en la esquina a lado mío, de aquel ojo electrónico que todo lo observaba y del cual nadie parecía estar pendiente pues nadie me detenía, nadie estaba ahí o todos estaban ocupados con algo más interesante que un paciente fuera de su habitación.

Avancé por el frio piso, las pantuflas amortiguaban cualquier sonido de mi andar y las puertas a mi lado se perdían mientras la oscuridad me tragaba. Una queja me alertó, en las cercanías del confinamiento solitario había un sonido lastimero como si se tratasen de gritos interrumpidos, como cuando alguien te impide alzar la voz.

La puerta del pianista estaba abierta.

Presioné un poco mis propios labios y avancé hacia esa puerta donde la luz de la luna iluminaba un poco el pasillo de mi andar cuestionándome el por qué su puerta yacía abierta al igual que la mía. Me detuve a un par de pasos, me incliné hacia al frente y enfoqué la vista hacia la cama donde él debería estar. Abrí los ojos con sorpresa pues no estaba solo y entre tres personas le sostenían y cubrían los labios mientras uno más alzaba en lo alto una aguja cuya punta parecía brillar con la poca luz que se filtraba en el cuarto. Se aproximó al pianista lentamente y la punta filosa de la misma penetró en su yugular mientras forcejeaba, mientras se quejaba.

Pude notar como su puño tenso se relajaba y como su respiración agitada disminuía mientras que la mía, mostrando un miedo avasallador que nunca había sentido, iba en aumento. "Retroceder, retroceder" sólo podía pensar mientras el sonido de mi andar ahora parecía hacer eco, ahora parecía gritarle a todo mundo que yo estaba ahí. Los ojos de esos hombres se fijaron en mí y con un llamado fueron a mi encuentro, fui sostenido contra la pared frontal siendo sujetado con fuerza y azotado al suelo mientras murmuraban cosas que no me concentraba en escuchar pues el miedo hace perder muchas funciones para concentrarse en otras como sobrevivir, como mantenerse despierto mientras la luz se distorsionaba ante mis ojos, mientras había una punzada dolorosa en mi hombro., mientras me perdía en la inconciencia.

Un sueño, esa fue mi primer idea al despertar esa mañana. Mientras observaba a Makoto andar de un lado a otro en la habitación toque mi hombro esperando percibir alguna señal de que hubiese pasado algo raro mas no había nada. Posiblemente todo se trataba de eso, una simple pesadilla.

—Haru ¿Quieres dar una vuelta por el jardín? Miss Miho nos acompañará, el día es hermoso —dijo él sonriente, casi tan fresco como siempre y no muy convencido asentí.

Después de un baño y un desayuno salimos al jardín trasero donde algunos más pasaban el rato. Pareciese que teniendo todos el mismo pensamiento coincidimos en que era un buen día para tomar el sol.

—¡Haru-chan! ¡Mako-chan!—gritaba Nagisa desde lo lejos estando a lado de Rei mientras nos indicaba que fuésemos a donde estaba. Makoto llevó la silla de Miss Miho por los caminos lisos hasta arribar donde los otros tres se encontraban — ¡Buenos días!

—Buenos día Rei, Nagisa, Gou —dijo Makoto asintiendo a todos, yo solo me limité a verlos asintiendo un poco, por algún motivo me preocupé por no lucir grosero.

—Parece que será un día agradable —comentó Rei y así abrieron nuevamente una charla que seguro se extendería por horas. Miré alrededor y pude notar a los ancianos sentados en las bancas, algunos de ellos leyendo, jóvenes sentados en el césped como si de un parque se tratase. Se respiraba mucha paz, mucha que hasta me sorprendía pero mi vista se concentró en alguien que detrás de la puerta de cristal se encontraba, ahí pude ver al enfermero de cabellos plata, quien estaba a cargo del pianista hablando con otra persona un tanto alterada.

¿Qué podía haber pasado? Me pregunté a mi mismo sorprendiéndome que ahora poseyera la característica de la curiosidad, de saber que estaba pasando en el mundo de las demás personas.

—¿Haru-chan?—Makoto me sacó de mis pensamientos mientras me sonreía y nuestras vistas retornaron a la entrada del jardín donde alguien más aparecía.

—Rei-chan …—susurró Nagisa de esa manera en que indica que algo malo va a pasar, como una confirmación de que lo que Rei veía no era una alucinación y que de cierta forma, a pesar de apenas tratarnos, nosotros estábamos ahí, esa vez no estaba solo.

El pelirrojo había aparecido en ese momento. Caminaba con suave paso a través del césped hasta llegar a donde nosotros estábamos y nos miró uno a uno para finalmente encontrarse con Rei. Hubo silencio entre los dos, una tensión casi palpable que incomodaba mientras parecía rebuscar un valor para emitir algunas palabras que formasen una frase coherente.

—Gou…—susurró inclinándose hacia la pelirroja— estoy aquí—acarició sus cabellos con cuidado pero ella no se removió de su lugar solo que en su mirada pude notar una preocupación, consternación, como si entendiera un dolor que nosotros ignorábamos, como si quisiera aferrarse a su hermano y hacerlo sentir bien.— Quisiera hablar contigo, Rei.

Dijo aquello con un tono diferente, no con el mismo que usaba hacia su hermana. Ni siquiera le ha visto, ni siquiera le había sonreído de aquella manera que siempre le sonreía, de hecho ni siquiera parecía emitir esa jovial felicidad que emitía al estar a su lado. Rei suspiró con fuerza en ese instante, nosotros seguíamos de espectadores cercanos de tal drama.

—No puedo, tengo que cuidar de ella —entonces hubo otro enorme silencio de varios segundos entre miradas vacías a puntos inciertos y un grupo de personas que no sabían cómo actuar…excepto por uno.

—No te preocupes por eso, Rei-chan—dijo Nagisa fuerte y claro para ser entendido — nosotros nos podemos hacer cargo.

—¿Eh? Pero no…—Makoto miraba a todos lados desde hacía un rato y miró a Rei con una sonrisa asintiendo, como si con eso expresara un "Todo estará bien, yo te cubro" mientras el enfermero de lentes bajaba la vista y agradecía asintiendo suave.

—No te quitaré mucho tiempo—dijo señalando una banca en la cercanía. Rei se adelantó y el pelirrojo le siguió de cerca dejándonos atrás.

Ahí estábamos en una sección del amplio jardín viendo a la distancia a ellos dos sentados en la banca lado a lado. Aun en su abstracción Gou lucía preocupada, algo nerviosa, y de alguna manera todos intentaban hacer más maneo el instante para transmitirle confianza pues bajo una corta explicación supe que ella lo entendía todo más no tenía esa habilidad de actuar como nosotros, de reaccionar tan naturalmente ante las situaciones que se le presentaban. Se encerraba en un capullo y solo supe que quería sentarme a esperar verla salir en la primavera como hacían las mariposas.

Fue la primera vez que pude hundirme en un pensamiento tan innecesariamente poético, tan sincero.

Después de unos minutos Re volvió, ese chico de dientes raros se despidió sin usar muchas palabras y partió dejando una incertidumbre en los presentes sobre el que pasaba con ellos, el por qué la presencia de ese hombre parecía hacer brillar los ojos del enfermero y ahora parecía haber apagado todo ese brillo.

No dijo nada, solo siguió su labor y pronto cada quien retornó a sus actividades pues la vida seguía inclusive dentro de este sitio que parecía tan lejano de un mundo lleno de dolor y conflicto pero, sin pensarlo, ese mundo de dolor y conflicto se expandía dentro de los confines de aquella clínica. Porque es parte de ser humano, puedes huir de todos pero no del dolor, puedes esconderte de las personas pero no de las penas y esos demonios que uno tiene son mejor enfrentarlos en grupo y no dentro de una jaula de cristal.

Todo eso lo pensé mientras, horas más tarde, me sentaba en medio del alfombrado del pasillo mirando en dirección a la puerta del confinamiento solitario. Aproveché la ocasión en que Makoto atendía a Miss Miho para escabullirme y llegar hasta ese lugar observando con detenimiento tan inapropiado lugar para alguien quien ansiaba la libertad de las notas musicales. Lo supe al no verle todo el día, al ver al enfermero de cabellos plata ansioso: de nueva cuenta el músico había sido privado de su libertad.

Me cuestioné si aquellas visiones de la noche anterior habían sido eso o parte de una realidad borrosa ante mis ojos. No había rastro de lo ocurrido y mi única prueba es que ahora él estuviese ahí. Las memorias de s rostro infundido en pánico y mi poco valor para poder salvarle o hacer algo al respecto me golpearon haciendo un hueco en mi pecho ¿Qué clase de sentimiento era ese? Últimamente, estando en aquel sitio, esas ideas se hacían más frecuentes, ese impulso de hacer algo por los demás me dominaba y era místico para mí, mágico tal vez.

Estaba siendo dominado por mi humanidad mientras me arranaba la piel de infidelidad e laque este mundo, en la que ese exterior de una sociedad que va en picada, estaba regido.

Exhalé l airé que mis pulmones habían contenido con los labios entrecerrados y el tacto de mi hombro me hizo dar un salto pequeño. Alcé los orbes y miré a mi lado al chico de cabellos platas quien parecía preocupado de mi presencia y más aun de lo que tras esa puerta se encontraba.

—¿Necesita ayuda?—preguntó él, yo solo negué y volví a ver a la puerta— ¿Espera por él?

No pude responder a ello, no sabía si le esperaba a él o a una respuesta a varias preguntas. Tal vez esperaba que saliera para que Makoto estuviera tranquilo, para que sus notas volvieran a sonar por los pasillos de aquel lugar.

—Y lo espero…pero —hizo una pausa captando mi atención— cada vez siento que va más lejos y quiero salvarlo pero temo que está yendo a un lugar donde jamás podré alcanzarlo… —y en sus ojos los cristales líquidos aparecieron, una muestra de sinceridad de aprecio a su paciente, de esas que pomo su profesión demanda no debería existir más es imposible no establecer lazos con quien cuidas, por quien te esfuerzas.

Makoto y yo somos así. Desde que llegué más que verlo como mi enfermero intentó ser mi amigo y los días han pasado y más que establecer a aliados o compañeros pareciera que he formado mis primeras amistades. Pienso que si algo pasara con ellos me sentiría igual, pienso que entiendo un poco a ese joven que en cuclillas escondía su rostro, pero lo que más pienso es que debería haber una forma de salvarlo. Si tan solo tuviera una respuesta, si tan solo tuviera una voz para salvar a alguien.

—Nanase-san…—voltee al costado y sentí los dedos del enfermero tocar en la cercanía de mi cuello —usted tiene algo...aquí.

Toqué la zona y una leve inflamación casi imperceptible, casi como si fuese una espinilla, estaba en aquel sitió. Abrí mis ojos con sorpresa ante el descubrimiento de que aquello ocurrido había sido una realidad y que, dentro de las paredes de aquel pedazo de libertad utópica había una opresión escondida en las sombras de la noche.

Algo ocurría en aquel sitio, algo estaba pasando con nosotros.

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Misterio ¿Que cosas ocurren en aquel lugar? Oh cuanto drama, un romance parece tocar en puerta mientras otro se desmorona y todo es confusoooo... vamos a los reviews.

ittoki-kun : Pronto habrá más de todas las parejas y si incluiré oficialmente el NagiTori en vista de que si gustó pero poco a poco. Apenas he notado que realmente tardé en actualizar, han sido días dificiles. Saludos y gracias.

MeliKSta : Sousuke es todo un misterio pero les aseguro que su historia detrás de todo esto es muy intensa, prometo más de él en próximos episodios. Muchas gracias por leer!

Diana : Gracias por tus comentarios, son muy positivos y motivantes. Aunque SouMako no sea tu otp que bueno que eso no te limita a leer. Saludos.

Krissia Snchez : Gracias a ti por leer y por apoyar la propuesta !Sus comentarios siempre son valorados! Saludos.

SouMako 3 : Si, intento humanizar más a los personajes, de alguna forma me identifico un poco con Haru y me da gusto que los que leen sientan esa empatía, me hace sentir que lo hago bien. Saludos y gracias.

StefaniaO : Gracias por tus palabras. !Ya hay RinRei y HaruGou! de verdad me lo pidieron y me sorprende. Poco a poco las parejas darán forma a la historia y nadie se quedará con las ganas. Saludos.

.15 : Jajaja, así es. Todos estamos orgullosos de Haru-chan. Nagisa para mi siempre ha sido un seme encerrado en un cuerpo pasivo, yo te entiendo Nagi-chan *alza el puño*. Gracias por leer y comentar.

Y gracias también a todos los que leen aunque no comenten, un abrazo para todos los que esperaron la actualización con ansias, perdonen la espera y continuemos la fiesta.

Atte. Zakki, ahora si a dormir.