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Capítulo 3 –
Aquellos que Viven en lo Salvaje
-No puedo creer que se halla reído así en mi rostro ¿Quién se cree? – pateó un roca, con un gesto derrotado. Dan observaba el hogar del Ranger Tomas a una distancia donde no lo podía escuchar. – Maldita sea, tampoco es que planeaba ganar. Solo… quería aprender algo de él. ¿Y tú de que te ríes?
Vix lo hacía con maldad pura.
-Para que lo entiendas al rechazarnos y burlarse de nosotros, tu también estabas incluida Vixen.
-¿Eevee? – preguntó.
-Sí, tú también… en fin. Esto me arruina un poco los planes. – se detuvo a pensar. Aún quedaba luz y el clima era perfecto. – Bien… no queda otra opción. Vamos a practicar o algo… nuestro objetivo es ganar el próximo gimnasio. Síganme.
. . .
El refugio era un lugar pequeño, pero hermoso. Quedaba encerrado entre el espeso bosque, creando un oasis de pasto verde y relajante, la cabaña del Ranger quedaba en una esquina, junto a otras dos más pequeñas. Un rio atravesaba todo el campo, cristalino y rodeado de juncos.
-Creo que ya puedo darte un nombre Eevee. – Dan se sentó en una roca a recobrar el aliento después del largo entrenamiento. – y tengo que admitir que lo vengo pensando desde ayer.
Habían pasado las pocas horas de luz practicando con sus pokemon. Su Eevee se había mostrado bastante animada y cooperativa en el entrenamiento y por eso quería darle algo bien merecido.
-¿¡Eevee!? – el pokemon marrón saltó de emoción ante la idea de un nombre propio.
-Vix obtuvo el suyo dentro de una mochila, así que tu puedes saltar todo lo que quieras. – recordó. Vix se encontraba descansando en el pasto y ante el recuerdo le envió una mirada fulminante a su entrenador. – No me culpes, la idea era salir rápido del laboratorio… era eso o meterte en la pokebola…
Dan sabía que ella tenía razón en parte, incluso justificándose.
-Esta bien… Perdon Vix. Ahora, volviendo al tema, Mmm… ¿Qué te parecería Ellie? Es un nombre de la protagonista de una novela que leí hace mucho cuando era niño; "Torres que Derribar", trata sobre una chica que por casualidades se despide de su hogar para buscar un destino propio y nuevo… pensé en ti con la imagen ella.
Vixen parecía preocupada de repente.
-¡Eev! ¡Eev! – ella bastante inocente y obvia para expresar que quería el nombre. Dan sonreía.
-Bien, este fue fácil.
-Eev. – asintió con la cabeza. Tenía una sonrisa de oreja a oreja.
Dan cambio atención para ver a su Fennekin que lucía molesta.
-¿Sucede algo?
"Nada" transmitió el pokemon a través de su mente, cortante. Dan todavía no se acostumbraba cuando lo hacía, se sentía desnudo cada vez que Vix entraba su mente a hablarle.
"¿Nada? Una palabra nueva para mi diccionario" pensó el joven. Vix lo miró fijo, como si lo culpara. El joven temió que ella pudiera leer su mente, pero eso definitivamente quedaba fuera de los límites de Vix.
-¿Qué tal si volvemos? Ya se está oscureciendo. – indicó Dan. Ambas parecieron estar de acuerdo.
Era tarde, ambos pokemon estaban cansadas tras un largo día. El entrenador había probado sus técnicas, fortalezas y debilidades, tal como su hermano una vez le había explicado. Tampoco perdió de vista la salud física de ellas, algo que siempre hacia con los antiguos Rapidash que criaba.
El Ranger Tomas les habría ofrecido una de las pequeñas cabañas del refugio y nada más. Según él, debían demostrar valerse por sí mismo como entrenador. Dan pensó que Tomas seguía siendo un idiota.
-Fen. – Vix fue la primera en liderar el paso. Ellie no se quedó atrás. A medida que pasaban frente al hogar de Tomas, un olor delicioso y cálido emanaba en su dirección. Sus pokemon tenían hambre, sobre todo por que Vix había empezado a babear.
-Cocinaré algo delicioso aquí también. No se preocupen – el joven abrió la puerta de la cabaña.
Una nube de polvo y telas de araña lo sorprendieron a Dan. Entre medio de la oscuridad, sintió algo moverse en las maderas de la cabaña.
-¡Kin! -Vix fue la primera en reaccionar ante el pokemon que se había adueñado de la casa, atacando con el movimiento que recien había dominado; ascuas. La sala se iluminó y un Spinarak salió de su nido envuelto en llamas.
-¡Mierda un bicho! – el Spinarak intentó atacar el pie del entrenador. Dan reaccionó con anticipación y lo pateó con fuerza fuera de la cabaña, pudo sentir como le quebraba algunas patas. Ellie se agachó asustada cuando salió volando por sobre su cabeza. No duró mucho, el Spinarak terminó de perecer en el pasto, mientras el fuego lo consumía. Olía como a pelo quemado, era asqueroso.
Creo… que nos pasamos un poco. – admitió mientras contemplaba el cadáver ardiente del pokemon. – lo patee bastante fuerte…
"Era el o nosotros. Podríamos haber muerto" añadió Vix, sin sentirse culpable.
-Eevee. – concordó Ellie. Quien tenía un claro temor por los insectos.
-Tal vez estas exagerando un poco… no creo que mereciera morir – se encogió de brazos. – en fin…
Dan empezó por prender las lámparas de aceite, no había electricidad. Vix también ayudó a limpiar el polvo con su cola y Ellie esperó en la entrada, reacia a ensuciarse. Cuando estuvo todo listo, la cabaña que solo constaba de cuatro paredes tomó un aire nuevo y respirable.
-Tomas me dijo que no tenía sabanas limpias así que vamos a usar las mías. – dijo. Ellie entró ahora que no había telarañas. Dan aprovechó para cerrar la puerta y obtener algo de privacidad – antes de comer, ambas necesitan un baño. Hay que sacar toda la tierra y sudor de hoy.
El Eevee sonrió y el Fennekin… retrocedió.
-Vamos solo un pequeño baño. No se preocupen tenemos agua caliente. Lo único es que vamos a tener que usar el fregadero, pero hay suficiente espacio para que puedan entrar sin problemas. Aun son pequeñas. – explicó. – iba a preguntar quién quería ir primero… pero ya veo la respuesta.
-¡Eev! ¡Eev! – Ellie levantó la patita, saltando en su lugar. Vix la miró como si estuviera molesta y Dan suspiró.
-Bien. Ven aquí. – sonrió. Llevando a Eevee a la cocina. El agua fluyó y llegó hasta el los pies de la pequeña. Ella de inmediato empezó a chapotear y jugar. - ¿Esta bien la temperatura? – Ellie asintió con ánimo. Tomó el jabón de baño que había robado de su casa antes de partir, y que probablemente Steve estaría extrañando en este preciso momento.
Las burbujas empezaron a crearse y Ellie se divirtió con ellas.
-Para ser tu primer bañó, realmente te gusta. – sonrió su entrenador. – La próxima vez veré si puedo comprarte juguetes, veo que son más de tu tipo.
¡Me estas mojando! – rio Dan cuando Ellie comenzó a sacudirse. Cuando vio que ella, con una gran sonrisa maliciosa, tenía intenciones de salta hacia él. Agarró rápidamente la toalla y alcanzo a recibirla. El peso de Ellie por poco lo hace caer.
-Eev. – rió infantilmente.
En una escapada de la situación, Dan hecho un vistazo a su Fennekin. Ella estaba enrollada y bastante entretenida mirándolo, cuando apenas cruzó las miradas ella cerró los ojos y fingió estar dormida. Le parecían adorable las dulces técnicas que tenía Vix para escapar de las situaciones.
-Seca y limpia. – dejó al Eevee en la mesa. Ella de inmediato se relajó – Trata de dormirte, aun tienes que comer.
Vix… hora del baño. – su entrenado se acercó gentilmente. Con una voz calmada y repleta de tranquilidad - ¿Puedo cargarte?
Vix levantó perezosamente y vio fijamente a Dan.
"Yo puedo ir sola."
El Fennekin suspiró, ella camino por si misma hasta la mesada de la cocina sin problemas. Se detuvo al contemplar el agua… un escalofrió la recorrió de solo estar allí.
-Oh vamos, no es tu funeral Vix. – agregó. - estoy seguro de que te va a encantar… te sentirás cálida, el agua te limpiara y sentirás como te relajas.
"Estoy bien como estoy… No voy a bañarme." Vix le transmitió.
-Vamos… es solo un poco de agua. – Dan trato de hablar calmó y apunto a aplacar los nervios de su pokemon. – puedes confiar en mi.
-¡Fennekin! – gritó alejándose al contacto nuevamente. A Dan le dolía justo en la estima cada vez que hacia eso.
-¿Podemos hacer un trato? – dijo al sentir que perdía la batalla esa noche. – es lo único que se me ocurre. Lo tratamos de esta manera, hoy te puedes salvar del baño, pero cuando lleguemos a Novarte, me dejaras bañarte sin ningún berrinche. ¿Te parece bien?
Vix se bajó de la mesa y volvió a la mesa, ignorándolo por completo.
-Fennekin… - dijo, y esta vez lo miró y asintió. Dan lo tomó como un trato hecho.
-Bien… Creo que puedes aguantar otro día más sin una ducha. - sonrió. – vpu a prepararles la cena. Tan solo llevara unos minutos – sonrió el entrenado mientras se alejaba la cocina y sacaba algunas cosas de su mochila.
Vixen lo observaba desde su comodidad, con cierta curiosidad. Ellie se despertó al sentir la presencia del pokemon de fuego.
-Hola Vix.
-…H-Hola. – desvió la mirada a otro lado.
Ellie se percató de la tendencia de Vix por espiar a su entrenador.
-¿Por qué desconfías tanto de él? Creo que se está esforzando por ganar tu agrado. – preguntó así como se acercaba a un lado de Vix.
-¿Y para que quiere él mi agrado? – Vix apuntó. – estoy seguro que ya le agrada a muchos otros pokemon, puedo ocuparse de ellos.
-E-Es que es duro verlo así… realmente algo bueno en él… aun equivocandose. Es algo nunca había experimentado… es lindo tener a alguien que cuide de ti, como una madre.
-Que inocente eres… pff. Los humanos siempre hacen lo mismo… él es otro humano que quiere satisfacer sus deseos usándonos y abusando de nosotros.
-¿Por qué te molesta tanto? Entrenador no nos trata mal, hasta nos dio un nombre… yo creo que el mío es bonito.
-¿Acaso me importa? – Vixen miró a otra dirección.
-Te debería importar ¡Deja de actuar tan arrogante!
-Tú eres la arrogante… con esas ideas tuyo.
-¡No, no lo soy! ¡Tú no eres la mala aquí! ¡Entrenador nos aprecia! ¡Tú no lo quieres admitir! Incluso te vi a ti esta mañana durmiendo encima de él, actúas tan rara sin razón cuando en realidad seguro que te agrada también. ¡Deja de ser tan falsa!
-¿Y qué te importa a ti? Por mí no eres más que una niña mimada sin hogar, buscando en el lugar equivocado. – Vix estaba siendo cruel y parte de esa crueldad, para sí misma también. - ¿Acaso por eso nos seguiste? ¿Por qué no te quedo nadie detrás de la tormenta? ¿Ningún lugar a dónde regresar? Por qué no te vas esta noche mientras él duerme ¡Vete!
-Y-Yo… y-yo… ¡d-déjame en p-paz! – Ellie quebró en un llanto y se alejó hacia la puerta. Dan de inmediato sintió el alboroto formándose a su espalda.
-No de nuevo por el amor de Arceus. Ellie ¿Qué sucede? ¿Por qué lloras?
-E-Ee Ee-ev…
-S-Siempre es lo m-mismo… los humanos n-nos odian como siempre. Ellos solo te dan confianza… p-para luego herirte y a-arrebatarte todo – una herida se abrió en ella. Vix también comenzó a gemir y luego a llorar entre susurros… a diferencia de que ella ocultó sus lágrimas y su rostro bajo sus orejas.
-¿Vix, tu también? – Dan sabia cuando lo hacía. Solía tomar esa pose cuando su Fennekin estaba triste. – Pelearon de nuevo…
"Odio esta barrera entre idiomas" pensó Dan mientras reconfortaba al Eevee, que no tardó mucho en ceder y meterse debajo de sus brazos en busca de consuelo. Dan no pudo contenerse y abrazo con calidez al pokemon, tomando todo el peso que cargaba. Cuando Eevee logró calmarse, la libero mientras con una caricia en su cabeza. Ahora que podía moverse, enseguida fue hacia quien para él… necesitaba todo el tiempo, paciencia y… amor necesarios para rescatarla.
-Vix… - susurró a su oído al contemplarla.
Ella no respondió, pero podía escuchar como ella limpiaba sus lágrimas entre sollozos.
Dan sintió la olla hervir atrás suyo. Pensativo, se alejó de su Fennekin y le dio su espacio. Puso los platos en la mesa, el olor a la salsa instantánea impregnaba toda la cabaña. Cuando coló los fideos una nube de vapor humedeció el ambiente y empezó a distraer a sus pokemon... Sirvió tres porciones, abundantes, la salsa la llevó con la olla y la puso en medio de la mesa, con la esperanza de que a ambas les gustara el sabor.
-Chicas, a comer, ya está servido. – se sentía un poco tonto diciendo eso, puesto que el lugar tan pequeño hacia obvio que era hora de cenar. De todas maneras, quería romper con el silencio.
-Eevee… - respondió. Ella saltó a la mesa nuevamente, mirando de reojo a una solitaria Vix. Dan le sirvió un poco de salsa a un lado de su plato.
-Vix… - suspiró. – Le eche algunos pedacitos de papas fritas que me quedaban a tus fideos.
Vix podía ser orgullosa, pero a su estómago no podía vencerlo. Se dio la vuelta con la cabeza gacha y empezó a comer. Dan sonrió de alivio cuando la comida parecía agradarles, le sirvió un poco más de salsa excepto a Eevee que se le costaba un poco adaptarse y se manchaba con facilidad.
-¿Esta rico no? Mi hermano siempre decía que un estómago lleno de algo delicioso, va directo al corazón… en el buen sentido.
-Eevee.
Vix asintió levemente.
-Bien… como es nuestra primera noche juntos, la oficial – pensó la terrible noche que paso bajo la lluvia por horas. – quería recordarla, con algunos regalos para empezar nuestra aventura. Así como hicieron conmigo en mi pueblo.
Ellie levantó la cabeza, aún tenía los ojos llorosos pero lucia sorprendida. Vix también cedió a curiosear, interesada.
-Para ti Ellie, algo que creo que va con tu estilo, es un pañuelo que solía usar mi mama hace mucho, mucho tiempo. Tiene unos bellos dibujos de flores, creo que puedes ponértelo en el cuello así protegerás tu pelaje crema de ensuciarte. Déjame ayudarte.
El Eevee lucia emocionada, sus ojos brillaron de emoción al ver un pañuelo blanco bordado a mano. El pañuelo tenía dibujos de distintas flores de colores rojos, amarillos, azules y de distintos tipos. Cuando Dan se lo ató en el cuello y ella vio el detalle, una sonrisa inmensa dejo de lado el mal rato que había pasado. De inmediato fue a recostarse en su entrenador.
-Eevee…
-No hay de qué. – sonrió, acariciando su cabeza.
-Vix, tengo algo para ti también. – ella levantó las orejas. – no es muy extravagante, pero tengo la esperanza de que te guste.
Dan metió la mano en su mochila, donde sacó una vara larga de color blanquecino con vetas muy sutiles que seguían todo el palo.
-Esta madera proviene de lugares profundos de Kalos. Mi ex-jefa nos trajo unos troncos para construir estancias lujosas, ella decía que esta madera era plantada y cuidada por los mismos pokemon que habitaban sus bosques. La madera es tan pura y hermosa que tiene una excelente resistencia y flexibilidad depende donde se la corte o una increíble dureza en sus troncos. Debo admitir que robe una rama pensando en tener un futuro Fennekin. – Dan le extendió la bella vara, Vix por un momento parecía indiferente, pero luego la olio con curiosidad. Como un impulso natural, la mordió y probó su sabor. Esta rama tenía un toque antiguo y dulzon al final, a Vix le encantó.
-¡Fennekin! – se alegró por su regalo.
-Bien, parece te gustó – se rió. – Incluso dicen las leyendas, que los antiguos Delphox usaban estas ramas para darles a sus crías. Los Fennekin crecían con la vara y de allí obtenían cualidades únicas que se desconocen.
"Gracias…" Vix nunca había recibido un regalo al igual que Ellie…
-También puede ser un montón de patrañas. Pero me gusta creer de todas maneras.
El entrenador se levantó; - Iré a lavar los platos.
La noche había caído tranquila, y afuera la luna entraba por las ventanas. Cuando Dan termino de limpiar, armo la cama. Con unos soplidos las luces se fueron y la cabaña se oscureció. Tanto como su Eevee y Fennekin, se recostaron al final de la bolsa de dormir del joven.
-Mmm… mañana en Norvarte veré si puedo encontrar alguna forma de romper la barreras del idioma entre nosotros. Ah, y un par de cepillos para las dos también… – Dan bostezó, mientras se sacaba los pantalones y se metía dentro de la bolsa. – Buenas noches chicas.
Ambas se despidieron...
Pasaron varios minutos… y ninguna parecía poder dormir.
La luz de la luna pasaba por la ventana hacia Vix, estaba bastante pensativa y decaída. Algo la molestaba y le punzaba su orgullo, como un aguijón aun clavado en su espalda y envenenándola poco a poco.
-Ellie… ¿Estas despierta? – preguntó entre susurros… el refugio era un lugar muy tranquilo como para escucharla.
-…Si.
-Ellie… quería...
-Vix…?
-P-perdón por decirte cosas feas Ellie. – dijo rápida.
Vix se acomodó de nuevo y ahora lista para dormir.
-No… está bien. Yo también lamento pelear contigo…
-Mmm…
. . .
Era muy temprano, Dan y sus pokemon estaban listos y desayunados ya para partir. Los aires entre su equipo estaban mucho mejor hoy, podía sentirse.
-¿Una montura? – Dan observó que el Ranger preparaba al gigantesco Salamance, bajo la primera hora del día. El joven tenía la particularidad de estar completamente despierto, ventajas de su antiguo trabajo.
-Salamance. – El pokemon, se acercó a olfatear la cabeza da Dan. Un escalofrió lo recorrió, por un momento… se sintió como una presa. Este tipo de pokemon era extremadamente raros y poderosos, incluso uno entrenado era intimidante para Dan.
-Es bastante incomodo viajar en las escamas de mi Salamance. Vamos a tardar un buen rato además. – el Ranger confesó. Apuntándolo con una de las revistas que hacían sonrojar a Dan, probablemente la leería durante el viaje y compraría algunas más en Novarte… – Bien, súbete en la parte de atrás… pon tu pie ahí, no, ahí no, en la correa. Bien ahora sube ¿Tengo que explicarlo todo?
-Cuál es tu problema… – susurró el entrenador.
-En fin…
-Vix, Ellie. Aquí. – Dan ayudó a sus pokemon a sentarse junto con él, se aseguró de tenerlas bien sujetas entre sus brazos Vix esta vez no presentó objeción, no tenía otra opción realmente de hecho, las dos parecían emocionadas, esta serían también la primera vez en volar.
Gracias a un salto ágil, que era inesperado para alguien ya rosando la tercera edad, el Ranger tomó asiento en la montura al frente. Extendió unas riendas al joven.
-Son como los cinturones de seguridad. – explicó, sin mucha vuelta. – en realidad es solo una cuerda, pero imagina que son cinturones.
-Gracias… supongo.
-Bien, reglas del viaje. – comenzó el viejo canoso, conteniendo una risa. – uno; está prohibido caerse del dragón. Dos; nada de fotos y tres; nada de andarse tocando entre ustedes tres ahí atrás mientras viajamos.
-¿Qué? – Era verdad que las tenía bastante cerca y apretadas para que no se movieran, pero nunca se le cruzó por la mente. "Anciano depravado" pensó finalmente.
Salamance se alzó con una fuerza inmensa, tomando altura en unos pocos segundos. Dan sujetó fuertemente sus pokemon entre sus brazos a medida que ascendían. Cuando la velocidad del pokemon se estabilizo entre su lento y sustentos aleteo, Dan pudo aclarar su vista…
-Wow… chicas, abran los ojos.
"Dan…" transmitió la sorprendida pequeña.
-Eevee… Ee.. Ev… Eeve… - dijo Ellie.
"Ella dice que debe ser la primera Eevee en llegar al espacio" Vix se rio.
-Tú también debes ser la primera.
Fue el momento justo, en el lugar adecuado y con quien quería pasarlo. El amanecer y su alba se extendía sobre el bosque, como un mar escarlata y amarillento que poco a poco iba tomando forma en un afinar juego de luces y sombras que pintaban un cuadro que Dan aprendió que era totalmente distinto a esa altura.
-Hermoso…
-No es para tanto, niño… – dijo el Ranger con una risa altiva mientras habría su revista de chicas desnudas. – Recuerda nada de fotos.
"Ojala tuviera una cámara" pensó Dan.
. . .
-Todo se ven pequeño, creo que podría pisarlos con mi patita – conversaba Eevee a medida que Novarte aparecía a la vista, una ciudad pequeña y creada entre la naturaleza verde de los bosques y montañas. Habían pasado algunas horas y era cerca del mediodía.
-Es verdad… - observó Vix.
-¡Bajaremos en la plaza! - avisó el Ranger.
-Ya lo escucharon chicas.
El poderoso Salamance, aterrizó a un lado de una gigantesca fuente. La poca gente que caminaba por allí, se alejó rápidamente. Fue un poco brusco de parte de Tomas, pero no podía quejarse. El viejo Ranger de pelo canoso bajo de un salto al suelo de adoquines. Dan lo siguió de una forma no tan audaz, cuando logró pisar tierra firme, extendió sus brazos y bajo a cada una de ellas.
-Eso fue genial. – dijo Vix. Mientras Dan se alejaba a hablar con el Tomas.
-¡Sí! Me encantaría repetirlo alguna vez. Es una lástima que no puedo evolucionar en un tipo volador…
-Seguro Dan capturara alguno o yo le puedo pedir.
-¿Puede hablar con él? – Vix nunca le había comentado… recién comenzaban a tener un dialogo tranquilo. La idea parecía interesarle bastante al pokemon marrón.
-Telepatía. – Vix señalo su cabeza con una sonrisa. – pero es bastante cansador usarla… no puedo decirle demasiado sin marearme. – Vix rio.
¡No se van a ninguna parte!
Repentinamente, escucharon gritar al Ranger en la distancia. Dan empezaba retroceder con una expresión confundida.
-T-Tranquilo. Déjame pensarlo un poco… maldita sea. – se alejó del Ranger. El viejo hombre lo siguió con la mirada dura y fría como una roca.
"¿Que sucede Dan?" preguntó Vix preocupada.
El anciano. De repente salió con la idea de que le paguemos el viaje, aparentemente su Salamance se lastimó en el aterrizaje por llevar tanto peso y por tanto tiempo…
"Mentiroso… "pensó Vix, el Salamance se veía en perfecto estado, incluso cuando simulaba que cojeaba.
-De todas formas nos quiere cobrar más o menos… más de la mitad del dinero que llevo ahora… - dijo. – si vivir demasiado tiempo solo te hace así de demente…
Los pasos distrajeron a Dan, y miro a su espalda. El anciano se había acercado con unos ojos astutos y un rostro avivado como él de una serpiente.
-¿Tienes suficiente para pagar? El sueldo de Ranger es horrible, no me vendría mal el dinero – ofreció el hombre canoso. – vamos niño, no tengo todo el día… si no tienes el dinero, puedo permitirte desafiarme solo por esta ocasión especial, con que me ganes será suficiente para pagarlo.
"¿Pero qué demonios?" Sospecho Dan.
Incluso te daré mi pokedex como premio, si logras vencerme. – apostó el. – incluso será fácil, tus dos pokemon contra Linda, mi Roselia.
Algo lo estaba molestando demasiado, era extraño, no quería pelear, su instinto y experiencia le decía que no.
-Te daré el dinero – dijo el entrenador. Sin dudar de su decisión. – El dinero es la cosa menos importante aquí… puedes quedártelo y pagar las medicinas de tu Salamance. Deben ser caras para la cantidad que cobras…
Vix sonrió, y Ellie largo un suspiro que venía guardando, de alivio.
Dan se aceró y metió su mano en su pantalón para sacar su billetera. Pero el rostro del Ranger se transformó en una bola de furia roja.
-… ¿¡Qué!?
El ambiente se estaba tensionando, un aura oscura cayó sobre el lugar, de repente los pueblerinos habían dejado de hablar o de seguir su camino, todos lo estaban observando. Uno de ellos pareció reconocer al Ranger, y salió corriendo de inmediato. Dan tuvo otro escalofrió.
-Gracias, ya no nos molestes por favor. – Dan extendió una cantidad modesta de pokecuartos.
-… ¿te estas burlando de mí? Solo es una batalla pequeña, te ofrecí hasta un maldito premio. Tú querías desafiarme ayer, te veías tan seguro pequeño malcriado… ¿Y ahora dudas? ¿Por qué mimas tanto a tus pokemon?
-Ellas no se sienten seguras aun…
-¡Seguridad! Eso se gana en el campo de batalla, niño. – el Ranger comenzó a retroceder. Ignorando el dinero. – déjame enseñarte algo de seguridad.
-Chicas… aléjense. Esto puede ponerse feo.
-¡A la mierda con tu dinero! ¡Enséñame lo que tienes! ¡Hace años que no me dejan pelear! ¡Ya sabes… en ese bosque no pasa una mierda!
-¡Hey! ¡Cálmate! – Dan retrocedió y cubrió a sus pokemon entre sus piernas. Un calor nervioso le recorrió el cuerpo cuando vio al Ranger en su arranque de furia.
El viejo Tomas saltó y se sentó en la montura de su Salamance. Con un rostro repleto de ira. El Ranger alzó su mano y apunto al entrenador.
-¡Vamos a pelear de todas formas quieras o no! ¡Y el desafiado tiene el primer movimiento! – Gritó - ¡SALMANCE! ¡HIPERRAYO!
La bola de luz caliente y llena de energía, se formó en la boca del Salamance que acató la orden de forma estricta. El joven entrenador no podía comprender las acciones irracionales y eufóricas que habían dominado al Ranger de un momento a otro, lo único que le quedaba era hacer su jugada.
-¡Vix! ¡Ellie! ¡Esquívenlo! – comandó desesperado.
A Dan se le cayó una gota de sudor fría, la luz del ataque empezó a enceguecerlo… y el frio de su cuerpo a temer en lo que se había metido.
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Otro capituló más y otras aventuras ¿Que veremos la proxima vez? Pronto lo sabremos la proxima semana.
