Antes que nada quiero agradecer a los comentarios que he recibido, ya que me han hecho sentir feliz y con ganas de seguir

feliz por no decir que casi exploto de la alegría por cada ves que recibía un comentario.

El espectáculo de domino

-Bueno ya estoy aquí- dijo la felina una vez que entro al pueblo llamado fengfu de xiyue, o simplemente fengfu.

Se notaba que era un pueblo muy animado y concurrido, desde muy temprano en la mañana ya todos estaban activos y trabajando, habían barios carritos ya instalados por sus dueños listos para poder vender sus productos, al igual que restaurantes y tiendas de ropa que estaban abriendo ya sus puertas para el público. La gente corría de un lado para otro para llegar a sus trabajos, o a la escuela en el caso de los niños, cada uno metido en su propio mundo, completamente concentrados, ni si quiera parecían notar la llegada de la felina la cual miraba y analizaba a cada ciudadano que pasaba cerca de ella.

-mmm, todos se ven muy apurados, será difícil encontrar a alguien a quien poder hacerle unas preguntas acerca del lugar-dijo para sí misma. Sin embargo, a pesar de eso, de entre la multitud logro divisar a alguien que no parecía muy ocupado ya que su caminar era bastante lento y relajado, por lo que decidió ir a preguntarle-disculpe señor-dijo al cerdo frente a ella, logrando captar su atención.

-si, en que puedo ayudarlo-dijo luego el cerdo.

-bueno, como podrá ver soy nuevo aquí y quería saber si usted podría decirme ¿en dónde puedo encontrar el lugar que estoy buscando?-

- o por supuesto, no hay ningún problema, ¿Qué lugar estas buscando?-le hablo el cerdo bastante sonriente.

-busco la biblioteca del pueblo-

-¿biblioteca?, huuu me temo que no hay-dijo el cerdo dejando de sonreír.

-ha ¿enserio?-pregunto tigresa algo preocupara.

-no claro que no, solo era una broma, no podríamos llamarnos pueblo si no tuviéramos una biblioteca-respondió el puerco sonriendo nuevamente, haciendo que tigresa se sintiera aliviada. Tal parecía que los habitantes del pueblo tenían un gran sentido del humor, para tratar a los extranjeros.

-yyy, ¿dónde está? –

-déjame mostrarte-dijo el cerdo mientras caminaba un poco más haya-ves esta calle, tienes que seguir derecho por ahí hasta toparte con otra aún más grande, cuando llegues a esa debes girar hacia la izquierda y caminar otras dos cuadras hasta toparte con un edificio grande que sobresalga del resto, esa es la biblioteca- explico después.

-comprendo, derecho por esta calle hasta una más grande luego por la izquierda hasta un gran edificio-repitió la felina de manera más simplificada para poder recordarlo y luego asintió con la cabeza- bien, muchas gracias señor-agradeció mientras se marchaba a paso rápido.

-de nada, fue un placer-grito el cerdo.

Una vez en la biblioteca

Tigresa abrió las puertas de la enorme biblioteca y entro cautelosamente, una vez que logro llegar al final del pasillo consiguió ver lo que había dentro de ella, montones de repisas con rollos y rollos de información que se expandían por metros y pisos de altura, no podía negar que era algo impresionante. Se quedó inmóvil admirando la enorme montaña de conocimiento frente a ella sin percatarse de que alguien la miraba.

-mjmjmj- de repente alguien raspo la garganta llamando su atención, la felina giro su cabeza para ver al creador de ese sonido, topándose con un señor cabra sentado tras un escritorio, de abundante barba, traje azul y lentes tan grandes y gruesos que hacían que sus ojos se vieran más grandes de lo que eran-hola soy Cong el encargado de la biblioteca, ¿hay algo en lo que te pueda ayudar?-

-ha si, necesito un mapa del pueblo, ¿tendrá uno aquí por casualidad?-pregunto la felina acercándose al escritorio mientras dejaba su saco en el suelo.

-un mapa del pueblo he, mmm, si creo que se dónde hay uno-respondió mientras se bajaba de su asiento y caminaba hacia las repisas con los rollos-espéreme un momento por favor-dijo luego a la felina.

-muy bien-

. . .

Luego de unos minutos, el encargado llego cargando un rollo que era un poco más ancho que la mayoría, lo coloco encima del escritorio y luego de soplarlo un poco y abrirlo se lo enseño a la felina.

-listo, aquí tiene, este mapa es de hace diez años, pero no han habido muchos cambios en el pueblo desde entonces así que estoy seguro de que le servirá-explico luego.

-se lo agradezco mucho-le dijo tigresa haciendo una pequeña reverencia para luego fijar su vista en el mapa.

-. . . y, dígame, ¿le puedo preguntar para que necesita el mapa?-pregunto luego el encargado, acomodándose los lentes.

-bueno tal vez no lo noto pero yo no soy de aquí, sin embargo he decidido venir a trabajar y a recorrer el pueblo y necesito el mapa para poder conocer un poco acerca del lugar-explico tigresa.

-¿a trabajar? ¿En serio?, pues me alegro que gente de otros pueblos quiera venir a trabajar al nuestro, después de todo es bueno ver caras nuevas de vez en cuando. . . y dime ¿Qué es lo que aras?, ¿en qué vas a trabajar?-pregunto luego.

-hare espectáculos callejeros-respondió.

-¿espectáculos callejeros?, entonces eres algo así como un ¿artista callejero?-

-en realidad, artista ambulante, no creo que me quede por más de dos días en este pueblo –

- de verdad, valla eso es una pena, pero bueno. . ., en ese caso tal vez yo pueda ayudarle-le hablo de repente muy animado.

-¿ayudarme en qué?-pregunto la felina algo confundida.

-le puedo mostrar los lugares ideales para poder realizar un espectáculo-le dijo mientras se paraba en la silla.

-que no, no es necesario que haga eso por mí –respondió ella algo nerviosa.

-pero lo are de todas formas-

- ¿Por qué?-

-porque usted me ha caído bien, ahora preste atención al mapa-dijo mientras lo señalaba posando su dedo en dos lugares diferentes ganando la atención de la felina-¿vez los lugares que estoy señalando?-la felina asintió-bien, estos dos lugares aparte de ser plazas son los más concurridos y usados para el comercio, los artistas callejeros por lo general van hay a trabajar con su música, canto, acrobacias, malabares, etc. Por lo que es el lugar perfecto para tu espectáculo-

-¿en verdad?-

-por supuesto-

-valla, muchas gracias señor Cong- agradeció la felina, dándole una reverencia- disculpe que le pregunte pero, ¿cree que pueda llevarme el mapa?, sé que no soy de este pueblo pero me sería muy útil- consulto al encargado.

-o claro que sí, siempre y cuando lo devuelvas antes de irte o cuando ya no lo necesites-dijo luego.

-le prometo que lo are, bien creo que ya debería irme, nos vemos –se despedía tigresa mientras tomaba el mapa y su saco y se encaminaba a la salida.

-espere, antes de que se valla-la llamo el señor Cong, haciendo que ella se volteara levemente-¿me podría decir su nombre y que clase de espectáculo va a realizar?-pregunto luego, ajustando sus gafas nuevamente.

-. . .mi nombre-susurro para sí misma mientras pensaba un momento antes de responder- mi nombre es. . . fushin-kan y voy a realizar un espectáculo de domino-le dijo luego.

-¿espectáculo de domino?, mmm. . . no me imagino como puedes hacer espectacular hacer acrobacias con domino. . . pero eso hace que suene aún más llamativo, tengo curiosidad por saber cómo será- comento el encargado.

-si tiene tiempo puede ir a verlo, en unas dos horas después de comer algo para recuperar energías iré a presentarme en la plaza Este y mañana a la misma hora iré a la plaza Oeste- propuso Tigresa.

-si cierto. . . entonces está decidido, estaré sin falta en ambas presentaciones, una oportunidad así no se da dos veces –dijo con una gran sonrisa.

-mj-asiendo que la felina se contagiara rápidamente de su alegría- bien, entonces nos vemos pronto señor Cong-dijo al último Tigresa antes de continuar con su marcha.

-claro, nos vemos fushin-kan-se despidió el encargado de la biblioteca, para luego continuar con su trabajo.

Una vez fuera de la biblioteca la felina inmediatamente se encamino a un puesto de comida para poder llenar su estómago, le esperaba un largo día, por lo que iba a necesitar todas sus energías para poder sobrellevarlo.

En ese instante en el lado Este del pueblo

Un pequeño leopardo de las nieves, corría a través de las calles de fengfu a toda prisa, no aparentaba tener más de once años, vestía un traje de dos piezas de color azul muy oscuro y cargaba un estuche de violín en su espalda. Se notaba en su rostro lo preocupado que estaba, pero por más que intentaba ir más rápido no lo lograba, podría correr a cuatro patas pero temía que su violín colgara y se golpeara contra el suelo.

-ah ya casi, ya casi llegas, ya falta poco- se decía a si mismo casi sin aliento- vamos Shao-han tu puedes lograrlo, ah ah ah, solo debes correr un poco más rápido-

"rayos no puedo creer que te hayas quedado dormido, ahora seguro te van a despedir"

Pensó luego, Shao-han, mientras esquivaba a las personas que iban en sentido opuesto al suyo o las que iban muy lento, luego giro por una calle hacia la derecha, aunque con algo de dificultad debido a la velocidad a la que iba y una vez que se topó con un llamativo letrero color rojo con letras blancas, se detuvo para poder recuperar el aliento.

-ah ah ah, sí lo lograste, haa pero ahora estas todo sudado-reclamaba luego, tomando un pañuelo de su bolsillo pasándolo por su cara, cuello y manos, volviéndolo a guardar- bien, ahora que empiece el show-se dijo después poniendo una gran sonrisa y acomodando su ropa. Entro al lugar tranquilamente o por lo menos tratando de aparentarlo mientras caminaba rápidamente hasta donde estaba el gerente del restaurante el cual era un pavo real de plumas verdes y azules con un traje celeste-shao-han ya llego señor jefe-

-hasta que al fin llegas, ¿Qué te he dicho de la puntualidad, pobretón? –critico el pavo.

-shao-han lo siente, pero no pudo evitarlo, en el lugar donde vivía ya no podía quedarse por no pagar la renta así que tuvo que dormir en la calle, por eso llego tarde, fue difícil encontrar un lugar para dormir-explico, poniendo rostro de tristeza mientras jugaba con sus dedos.

-no me importa lo que haya pasado contigo, ninguna excusa es válida para llegar tarde, ¡ahora ve y as tu trabajo!-ordeno el pavo real señalando al interior del restaurante, a lo que el pequeño leopardo obedeció rápidamente. Corrió a través del restaurante esquivando las mesas y meseros hasta llegar a un rincón levemente apartado de las mesas, donde se sentó en un pequeño banquillo para luego sacar su violín y tras una suave respiración empezó a tocarlo.

"el día de hoy no ha sido tan bueno para shao-han, por lo que solo tocara melodías tristes que son más fáciles de interpretar"

Pensó algo desanimado, debido a la forma en la que fue tratado por el pavo real.

A partir de la primera nota, cada vez que deslizaba sus dedos a través de las cuerdas del instrumento, se podía escuchar la tristeza y la melancolía que interpretaban, haciendo que se llenara de recuerdo buenos y malos, momentos que vivió, personas que conoció y que no, al igual que personas que nunca más volvería a ver.

Su vida no ha sido fácil, ya que ha sido marcada por la perdida, la soledad y la discriminación, sin embargo así como lo ha prometido él ha seguido a delante, superando su perdida, aceptando la soledad y tolerando la discriminación.

A tratado de aprender lo más posible de sus errores para así poder ser aceptado y respetado, sin embargo aún había gente que no cambiaba su trato hacia él, como el pavo real que tenía como jefe, pero a pesar de todo el seguirá adelante.

Aún tenía la esperanza de encontrar a aquella persona de la que le habían hablado antes, una persona con una bondad infinita, cuyos ojos reflejaban amor y compasión, una persona con la que bastara con estar a su lado para sentirse feliz y cálido.

"cuando encuentre a esa persona, espero poder quedarme a su lado"

Respiro profundamente, tratando de relajarse mientras deslizaba sus dedos una última vez por el violín, emitiendo un sonido triste y desgarrador, que daba la sensación de que las penas al fin habían terminado, al igual que la larga melodía. El pequeño leopardo parpadeo un par de veces antes de volver a la realidad, miro a su alrededor el cual se encontraba completamente vacío, lo cual llamo su atención, estaban las mesas, las sillas, los menús, pero no había gente, todos se habían ido.

-¿adónde se fueron todos?-se preguntó, mientras guardaba su violín.

-que ridícula pregunta- de repente dijo el pavo real, captando la atención del pequeño leopardo-no importa adonde se hallan ido, la cosa es que se fueron y ya-

-¿pero porque?-pregunto luego de manera inocente- ¿no deberían llegar más comensales al restaurante?-

-pero que ignorante eres, te había dicho que hoy teníamos un evento especial de alta sociedad por la noche, así que no podemos recibir más comensales, ya que debemos preparar el lugar para los invitados-explico, con tono arrogante y orgullosos.

-¿por la noche?, pero, no creo que Shao- han pueda quedarse hasta tan tarde-dijo con rostro de preocupación.

- y quien dijo que estarías en el evento, que no escuchaste cuando te dije que era un evento de "alta sociedad" –dijo poniendo comillas con sus plumas que usaba como dedos- en un evento así no hay lugar para pobretones como tú, por lo que tus servicios no serán necesarios en lo que resta del día-

-ha, es cierto, en un evento tan importante no hay lugar para shao-han, ya que no tiene dinero-dijo el felino, bastante triste, aunque tratando de disimularlo.

. . .

-¿qué ases todavía aquí?-dijo de repente el gerente, con un tono muy alterado y agresivo, haciendo que el pequeño se asustara bastante-te dije que tus servicios ya no son necesario, ¡ya vete de una vez y no me agás repetirlo!- grito luego mientras señalaba la salida del restaurante.

-pero aun no le ha pagado a Shao-han, lo que corresponde a hoy-justifico algo temeroso.

-¡haa no puedo creerlo!-se quejó el pavo mientras buscaba dentro de sus ropas, sacando una bolsa de tela de estas y luego de la bolsa saco diez monedas, y se las entregó al felino-hay tienes, ahora vete-

-g-gracias, señor- dijo al último el pequeño haciendo una pequeña reverencia, para seguido salir del lugar.

. . .

Estando ya afuera en las calles, dejo escapar un par de lágrimas, estaba muy triste, el mal trato que le daban todos los días ya se le estaba haciendo difícil de tolerar, al igual que la falta de recursos y de dinero.

-¿ahora qué es lo que aras shao-han?, necesitas buscar un lugar para dormir, pero el dinero que tienes no es suficiente para pagar ni la renta más baja, aahh, definitivamente no hay nadie a quien le pueda ir peor que a ti- se decía a sí mismo, mientras caminaba ahora por la plaza del pueblo.

-mira ¿Qué es eso?-de repente oyó decir a alguien.

-¿Qué crees que esté pasando?-dijo alguien más, llamando su atención.

-¿uh?-se volteo hacia la dirección en la que escucho las voces y se topó con una pequeña multitud de personas, las cuales murmuraban entre sí con rostros expectantes y curiosos, haciendo que en un instante el pequeño leopardo se contagiara de esa curiosidad. Se acercó lentamente y se escabullo a través de la gente asta poder llegar al frente, donde pudo ver de lo que todos hablaban-es. . . un tigre, usando ropa extraña-se dijo el leopardo, mientras veía como este peculiar personaje empezaba a hacer movimientos, que en su opinión, eran bastante extraños, pero de alguna manera le parecían interesantes, la forma en que movía sus brazos y piernas le asían pensar en el movimiento de las ramas de los arboles cuando soplaba el viento y en las hojas cuando caían al suelo, y eso le hacía sentirse relajado.

-. . .-de repente, el tigre dejo de hacer movimientos, para luego, de un saco que estaba junto a él sacar tres piezas de domino pintadas de dorado y encelárselas al público-señoras y señores, niños y niñas-hablo luego-primero que nada quiero agradecer, el que se hayan detenido a mirar mi espectáculo. . . el día de hoy les vengo a enseñar esto, con el propósito de ganar algo de dinero, pero no se preocupen si no pueden o no quieren ya que no están obligados a dar dinero, esto es completamente voluntario. . . y si acaso dudan de que mi espectáculo sea algo interesante, déjenme encelarles lo que are-después de decir esas palabras al público, de su saco tomo otro trio de dominós y los coloco los seis en el suelo en una fila. . .miro al público durante un momento, para luego dirigirles unas últimas palabras antes de empezar el espectáculo que tanto estaba anunciando-el día de hoy are ¡un espectáculo de domino!-

Se escucharon un par de susurros de la gente en la multitud, antes de que todo quedara en un completo silencio. El tigre, de manera velos y ágil empezó a colocar los dominós en el suelo, mientras lo hacía realizaba movimientos acrobáticos que impresionaban a todos los que lo observaban, antes de que se dieran cuenta todos estaban curiosos de saber que figura estaba formando con tantos domino. Uno tras otro los iba tomando de su saco para colocarlos en el suelo, dando la impresión de que nunca se acabarían, a la vez que saltaba de un lado al otro del, ahora, gran grupo de dominós que estaban empezando a tomar forma.

Hubo un momento en que, algunos músicos que se acercaron a ver, empezaron a tocar melodías alegres para poder acompañar el show que estaba dando el tigre, dando un ambiente mucho más animado y llamativo.

-que genial, Shao-han nunca había visto algo así-se dijo a si mismo mientras, miraba detenidamente y con admiración a este nuevo personaje que se avía aparecido por el pueblo- él es increíble.

Salto, domino, domino, domino, salto al otro lado, domino, domino, domino, salto otra vez, tomo mas dominós, salto con voltereta doble, domino, domino, domino, salto y así sucesivamente. Lo que hacía más increíbles estas acrobacias era el hecho de que las realizaba sin siquiera titubear y cada vez que colocaba un domino en el suelo, este se quedaba de pie en el primer interno.

-guau-decían algunos.

-increíble- decían otros

-jamás había visto un show como este-comentaba el resto.

De repente todo el mundo empezó a hacer ruido de la emoción, habían notado que el saco ya casi estaba vacío lo que significaba que el tigre estaba terminando de hacer la imagen de domino.

-ya casi-decía el leopardo con emoción-ya casi, ya casi, y y y y, ¡ya acabo!-grito de la emoción.

-bien, ahora necesito un voluntario que quiera venir a derribar los domino y rebelar la forma de la imagen-dijo luego el tigre, haciendo que el público hiciera un enorme escandalo levantando sus manos para poder ser elegidos.

El pequeño felino, al ver como todos querían que los eligieran, levanto su mano con la esperanza de poder ser el quien derribara los dominós, aunque la probabilidad de poder hacerlo fuera muy poca. Podía ver como el tigre paseaba su naranja mirara a través del público, a la vez que sentía que su corazón se aceleraba de la emoción. . . de repente la mirada del gran felino se detuvo frente a él, al principio no creía que lo estuviera viendo a él, pero de repente. . .

-tu- dijo el tigre mientras lo señalaba.

-¿uh?-el pequeño leopardo, miro hacía ambos lados, creyendo que se refería a alguien más.

-el pequeño leopardo-dijo luego el felino rayado, para ver si esta vez captaba su atención.

-. . .-el pequeño leopardo siguió mirando en todas direcciones tratando de saber a quién se refería, pero seguía sin ver a nadie.

-el que tiene el estuche de violín-dijo luego, en un último intento de hacer que el pequeño se diera cuenta de que se refería a él.

-mmm, Shao-han no logra ver a ningún leopardo con estuche de. . .un momento ¡ese soy yo!-grito con emoción cuando logro darse cuenta. Miro hacia el Tigre con emoción mientras caminaba hasta el, parándose a su lado.

-. . .- el tigre se arrodillo junto a él y lo miro a los ojos dándole una suave sonrisa, la cual le hizo sentir bien al pequeño leopardo, ya que hacía mucho tiempo que nadie le sonreía de esa manera-dime ¿estás listo?-pregunto luego con voz suave, provocando que el pequeño se sintiera nervioso tan solo escucharla, nervioso en el buen sentido claro. . . se quedó observando al tigre durante un momento, sintiendo que había algo extraño en el que le agradaba bastante, pero no sabía que era.

-si estoy listo-hablo al fin el pequeño leopardo de las nieves.

-bien a la cuenta de tres, tu tiraras de esta pieza que está aquí-dijo el gran felino, señalando un domino en específico-¿entendido?-

-sí, entendido-respondió el más pequeño con emoción en su voz.

-muy bien, uno, dos y tres-

-¡yaaaaaaaa!-grito de la emoción mientras empujaba la pieza de domino, provocando que todas las demás se empezaran a caer, haciendo que la imagen que el tigre había formado se revelara poco a poco. El pequeño leopardo se puso de pie para poder tener una mejor visión de la imagen, pero era demasiado bajo y todo se veía plano, intento caminar hacia un costado para ver si lograba ver mejor, pero de repente sintió que alguien lo sujetaba de sus brazos y luego lo levantaba muy alto asiendo que se asustara por un breve momento, sin embargo cuando vio que el que lo había tomado no era otro que dueño del espectáculo, por alguna razón se sintió tranquilo.

-ahora podrás ver mejor-le dijo el Tigre, mientras le sonreía nuevamente, haciendo que el pequeño le sonriera de vuelta, para luego voltearse a ver como caían los domino.

"Me siento. . .muy feliz"

Pensó el leopardo, a la vez que veía como las piezas de domino revelaban lo que ahora era la brillante imagen de un dragón dorado que tiraba fuego por su boca. Todo el público quedo maravillado con el resultado del show, el enorme dragón dorado se veía increíble mente brillante reflejando la luz del sol, a parte del hecho de que los dominós eran semejantes a las escamas de este. Todos observaron la imagen durante un breve momento, para luego sacar monedas de su bolcillo y echarlas en un saco pequeño que se encontraba junto al Tigre.

~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ (fin de la música)

-muchas gracias, se los agradezco mucho, estoy feliz de que les haya gustado-decía el tigre mientras la gente hacía fila para poder darle sus monedas. Por otra parte, el leopardo que estaba sentado en el hombro del Tigre, observaba expectante el resultado del espectáculo.

-valla tenía razón cuando dije que se escuchaba interesante tu espectáculo de domino, realmente fue impresionante-de repente hablo una cabra de abundante barba y lentes que hacían ver sus ojos enormes.

-me alegra que le haya gustado señor Cong, espero que pueda ver la presentación de mañana-le dijo el Tigre.

-ten por seguro que estaré ahí, bueno nos vemos que tengas un buen día-se despidió la cabra.

-gracias adiós-se despidió el tigre, en lo que bajaba al pequeño leopardo al suelo y tomaba el pequeño saco que ahora estaba lleno. La gente ya se había ido para continuar con su camino y el único que se quedó ahí fue el pequeño felino- dime, ¿te gusto el espectáculo?-de repente le pregunto el tigre, mientras guardaba las piezas de domino.

-pues. . . si-respondió algo nerviosos.

-qué bueno-le dijo después, no pudiendo resistirse a acariciar la cabeza del pequeño a la vez que le sonreía.

-mmm-ante esta acción, el pequeño se congelo. Por un breve instante todo parecía ir más lento para él y pudo observar más detenidamente el rostro del Tigre, el cual tenía facciones bastante finas al igual que una sonrisa y una mirada bastante lindas. . . casi podía asegurar que quien estaba frente a él era una mujer.

"no eso no puede ser, lleva ropa de hombre así que tiene que serlo, pero su cara parece la de una mujer, aunque sería muy extraño que una mujer se pusiera ropa de hombre, pero también tiene una voz suave como la de una mujer. . ."

Pensaba ensimismado, cuando se dio cuenta de que el tigre había dejado de acariciarlo y ahora estaba guardando sus domino, provocando que sintiera la repentina necesidad de ayudarlo, para así tener una razón para poder estar con el otro rato.

-d-disculpe-le hablo al tigre con algo de timidez, logrando captar su atención-¿Shao-han puede ayudarlo. . .a guardar sus piezas de domino?- pregunto luego, jugando un poco con sus dedos.

-emm-el tigre lo miro un poco desconfiado, como si no creyera que en realidad lo quisiera ayudar.

-no lo ara para robar tus piezas de domino. . . si eso es lo que está pensando-dijo luego tras darse cuenta de cómo lo miraba.

-perdón pero, ¿Quién es Shao-han?-pregunto la felina, algo extrañada.

-¿Qué?-pregunto el leopardo, confundido igualmente.

-acabas de mencionar a un tal Shao-han, ¿quién es?-volvió a preguntar.

-haaaa, pues soy yo-respondió, cuando logro comprender, aunque sintiéndose un poco extraño de referirse a él en primera persona.

-haaa, mjmjmj-rio levemente Tigresa, al darse cuenta de la manera en que hablaba el niño a su lado. El pequeño al darse cuenta de que se había reído, la quedo mirando con rostro interrogante-entonces tu nombre es ¿Shao-han?-pregunto con una sonrisa divertida.

-s-si señor-respondió algo avergonzado, sintiendo que se le subían los colores a la cara, este tigre era la primera persona que no comprendía su manera de hablar, que además le parecía gracioso, sin embargo no le molesto, pero no iba a negar que por primera vez sintió que era tratado como un niño.

-entiendo, perdón que no haya comprendido que estabas hablando de ti- se disculpó la felina.

-ha, no, no tiene por qué disculparse- decía mientras agitaba las manos de un lado a otro-Shao-han, quiero decir, yo, tendría que haber sabido que usted no entendería, después de todo no es de este pueblo.

-¿así?, y tu ¿Cómo sabes que no soy de este pueblo?-pregunto luego Tigresa.

-pues por la forma en que esta vestido, ya sabe el sombrero de paja que cubre la mitad de su cara, la capa burdeo, y también porque no se ven muchos tigres por aquí-respondió, con un poco más de confianza.

-si supongo que tienes razón, eres muy listo para ser un niño, dime ¿Qué edad tienes?-

-pues Sha- digo yo cumplí los once hace apenas unos meses-

-a entonces ya eres un niño grande ¿no?-

-mmj- respondió mientras asentía.

-ya veo, es un gusto conocerte Shao-han, mi nombre es Fushin-kan-se presentó la felina, sin revelar su identidad.

-un placer, increíble hasta su nombre es genial-dijo con emoción, pero cuando se dio cuenta de lo que había dicho- . . . aaa, ¿dije eso último en voz alta?-pregunto nervioso.

-mjmjmj, si-dijo la felina tras una disimulada risa. El pequeño a su lado al oír la respuesta no pudo evitar enrojecer nuevamente, poniendo sus manos en su cara como una reacción ante la vergüenza, esto nunca antes le había pasado, le habían hecho sentir humillado incontables veces, pero esta vez por alguna razón se estaba sintiendo avergonzado, y estaba más que claro que ambas eran sensaciones muy diferentes, una le hacía sentir mal, triste y con rabia, la otra le hacía sentir como si tuviera plumas en el estómago y que su corazón diera un pequeño brinco .

-lo-lo siento -se disculpó, tras sentir que había hablado de más, agachando su cabeza para ocultar su rostro, pero de repente sintió una pequeña caricia en su cabeza asiéndolo levantar la mirada otra vez.

-tranquilo, no es necesario una disculpa- le dijo el tigre al pequeño leopardo, recibiendo una tenue sonrisa como respuesta. Lo observo durante un momento, con la leve sensación de que esto ya había pasado antes. . . ¡y claro que había ocurrido!, en el palacio de jade con el maestro shifu, cuando había llegado por primera vez, su actitud era nerviosa e insegura, hasta para hablar con el maestro shifu tenía que armarse de confianza antes de entrar a la acción. . . este niño le recordaba un poco a ella-dime. . . tu oferta de ayudarme ¿todavía sigue en pie?-pregunto luego de un momento de silencio para poder romper el hielo.

-¿oferta?-se preguntó a si mismo tratando de recordar a que se refería-¡ha!, ¡es verdad!,¡le pregunte si acaso podía ayudarlo a recoger sus piezas de domino!-dijo un poco alarmado al recordarlo-lo siento, lo siento-se disculpó mientras se inclinaba en reverencia un par de veces- lo are de inmediato-dijo al último, para luego rápidamente empezar a recoger las piezas de domino y guardarlas en el gran saco del tigre.

-mjmjmj- la felina dejo escapar una disimulada carcajada, para luego seguir guardando dominós.

. . .

"él es diferente. . .diferente a todos los adultos que he conocido hasta ahora. . .a pesar de que sea un tigre, que al principio parecía un poco extraño que asía movimientos graciosos y se vestía con ropa rara. . .ahora resulta que es la persona más amable que he conocido en mi vida. . .pero, ¿será que siempre es así, o solo lo está siendo para encubrir su verdadera forma de ser?"

Pensaba el pequeño leopardo, mientras terminaba de guardar los domino junto al gran felino que estaba acompañando. Lo miro un breve momento, dándose cuenta de lo concentrado y serio que estaba guardando los domino, lo más probable es que los estaba contando para asegurarse de que no le faltara ninguno, lo cual a su ver era algo increíble, el no sería capaz de hacer algo como eso cada vez que realizará un espectáculo, sería muy agotador. Estaba tan metido en sus pensamientos, que solo logro despertar cuando sintió la mirada de su acompañante, él lo miro igualmente creyendo que tal vez le quería decir algo, sin esperar que lo único que aria sería darle una sonrisa.

-mmm-desvió su mirada rápidamente asía los pocos dominós que quedaban, sintiendo que su corazón daba brincos de lo nervioso que estaba. Por algún motivo, cada vez que el tigre le sonreía le pasaba lo mismo, lo hacía ponerse nervioso y extrañamente. . . feliz, muy feliz.

"su sonrisa. . . luce tan sincera y cálida. . . una persona que sonríe de esa manera y te hace sentir feliz no puede ser mala. . . ¿no?"

-¡HAAAAAA!, ¡QUE ALGUIEN ME AYUDE!-grito alguien repentinamente, llamando la atención de ambos felinos, quienes habían terminado de guardar los dominós.

-¡QUE ALGUIEN LO DETENGA!-grito una mujer conejo quien estaba en compañía de su hijo pequeño.

-¡LADRON!-grito también una cabra que se encontraba cerca.

El pequeño leopardo no pudo evitar asustarse al escuchas que había gente peligrosa y la conmoción que habían causado. Desvió su mirada al tigre para ver si él estaba afectado, pero por alguna razón lo que el izo no fue huir, si no dirigirse hacia los causantes del conflicto.

-Shao-han necesito que cuides mis cosas un momento- le dijo de manera apresurada para luego correr a la acción, dejando atrás al pequeño leopardo, quien no podía creer lo que estaba pasando.

Vio como el tigre corría con mucha agilidad y rapidez entre la gente conmocionada, tras los ladrones, quienes eran un grupo de lobo con ropas negras, cargando bolsas con lo que acababan de robar.

-¿el. . . ira tras ellos?-se preguntó aun asimilando lo que acababa de pasar. Sacudió su cabeza para salir de su ensimismamiento, para seguido tomar el saco como pudo y arrástralo hacia la dirección en la que se había ido el tigre. . .quería ver cuáles eran las intenciones de este al correr tras los ladrones, sin siquiera dudarlo.

¡CRACK! ¡PAW! ¡PAW! ¡CRACK!

Al girar por la esquina más cercana e incluso antes de hacerlo se escuchaban los ruidos de cosas rompiéndose y azotándose.

Tras llegar al lugar pudo ver como un grupo de personas observaban la escena, obstruyendo la visibilidad al pequeño, de lo que estaba haciendo el tigre, lo único que sus ojos lograban captar era lobos que saltaban en el aire y aterrizaban mas haya casi inconscientes, al igual que escuchaba los quejidos de alguien que parecía estar siendo golpeado, en un momento incluso la multitud se apartó rápidamente para esquivar a un lobo que había sido lanzado como una flecha hacia ellos, el pequeño leopardo al ver que se dirigía asía él se tiro al suelo rápidamente, logrando esquivarlo con éxito para luego dar un pequeño vistazo del lobo quien se encontraba casi incrustado en la pared de una casa que se encontraba a diez metros de él.

-vaaallaaaa- dijo impresionado, para luego mirar asía la multitud que se había apartado y ver como el tigre (sin su capa) peleaba contra los lobos restantes- él está pelando con ellos-se dijo a sí mismo cuando descubrió cuales eran las intenciones del tigre, luego de salir corriendo- vaaaallaaa, valla-decía nuevamente con mucha más emoción que antes- esto es increíble, ¡no solo es un artista callejero sino que también sabe pelear!-

Siguió observando casi embobado como el tigre se desasía de todos los ladrones.

Esquivaba cada golpe con una velocidad increíble, causando que el lobo atacante no tuviera tiempo de reaccionar para evitar recibir un fuerte golpe en el pecho, de palma abierta, saliendo disparado asía atrás aterrizando contra el suelo casi inconsciente. El tigre parecía estar hecho de hierro, ya que aunque recibiera un golpe, lo cual habrá ocurrido una vez, el ni siquiera se inmutaba y rápidamente reducía al lobo, torciendo su brazo contra su espalda, haciéndolo suplicar que lo soltara. Un lobo intento aprovechar que el felino rayado tenía las manos ocupadas y trato de apuñalarlo con una espada corta, pero este rápidamente redujo al lobo contra el suelo, parándose sobre el (e incluso haciendo sonar los huesos de su espalda), y en menos de un segundo atajo la espada la cual estaba justo a la altura de su hombro, con una pata y con la otra la golpeo justo en el centro, causando que esta se rompa en pedazos.

-¿Qué?, ¿ cómo pudo romperla?-pregunto, exaltado por la emoción e impresión el leopardo de las nieves.

El lobo tiro al suelo lo que quedo de su espada y retrocedió unos metros, su cara estaba completamente deformada por la ira y se notaba que sus dientes anhelaban atravesar la piel del felino rallado, responsable de haber frustrado su robo. Sin poder aguantar más el sentimiento, se lanzó al tigre con su mano empuñada para poder golpearlo, sin embargo el tigre inclino su cuerpo asía atrás esquivando el puño que se dirigía directo a su rostro, y velozmente se impulsó asía arriba en un pequeño salto, para luego tomar el torso del lobo entre sus piernas apoyando las manos en el suelo, rebanando al can en el aire y lanzarlo de cabeza al suelo, dejándolo igualmente casi inconsciente.

-¡hap!- rápidamente el felino giró volviendo a estar de pie, empezó a sacudir su ropa y luego recogió su capa sacudiéndola igualmente, ignorando por completo a la multitud que lo miraba con rostros felices y agradecidos, hasta que algunos decidieron a acercarse tomando sus manos y agradeciéndole.

-. . .-el leopardo se acercó como pudo hasta el tigre, arrastrando su saco tras el-señor Fushin-kan, aquí está su saco-le dijo tratando de levantarlo para acércalo a su mano, haciendo que este lo recibiera-le importa si le pregunto ¿Dónde aprendió a pelear así?, porque jamás en mi vida había visto a alguien moverse como usted. Eso fue realmente, realmente increíble-dijo casi sin aire mientras levantaba sus brazo para resaltar la palabra increíble.

-mmm, me temo que eso es información que no te puedo dar-le dijo al pequeño, quien hacía un pequeño puchero por la decepción-tranquilo en realidad no es la gran cosa-dijo luego tratando hacerlo sentir mejor pero no funciono, pero luego se le ocurrió otro modo de asarlo-bueno que tal si hablamos de otra cosa, como por ejemplo. . . tu recompensa-dijo estas últimas palabras lentamente.

-una recompensa para mí, ¿en serio?-dijo con emoción la cual se desvaneció tras surgirle una interrogante-¿pero porque?-

-gracias a que cuidaste mis cosas yo pude ir a detener a esos lobos- le dijo agachándose a mirarlo- dime ¿tienes hambre?-

-siii, y mucha-respondió mientras frotaba su vientre.

-bueno, entonces no creo que te importe acompañarme a comer una sopa de fideos-dijo la felina poniéndose nuevamente en pie.

-claro que no, me encantan los ideos- dijo con rostro de felicidad

-que bien, entonces vamos- decía mientras se encaminaba en una dirección.

El leopardo de las nieves siguió de cerca al tigre, mientras se imaginaba lo sabroso que estaría el plato de fideos, pero de repente algo lo hizo salir de ese pensamiento. Miro la enorme mano del tigre la cual se veía muy fuerte y luego miro la suya. . . por un momento se le pasó por la mente la idea de tomar aquella enorme mano y acercó la suya hasta esta de manera temerosa, pero la aparto rápidamente al pensar que tal vez no sería buena idea.

"no creo que él quiera que haga eso. . . pero tal vez debería preguntarle para estar seguro"

-emm-trato de pensar bien en sus palabras-señor fushin-kan-dijo primero llamando la atención del felino quien giro la cabeza para mirarlo sin detener su marcha-¿puedo- digo, si no le importa ¿podría tomar su mano?-pregunto con timidez.

. . .

Tigresa analizo un momento la petición del pequeño a su lado. Él quería tomar su mano, era algo muy simple, pero una complicada pregunta surgió en su mente. . . ¿cómo?, ¿cómo es que se había ganado su confianza tan rápido? como para que al rato de haberse conocido le pidiera tomar su mano. Miro al niño nuevamente y observo la expresión en su rostro, el cual estaba lleno de timidez, sin embargo sus ojos parecía que brillaban con esperanza de una respuesta, pero. . . ¿Por qué tenía aquella esperanza?

-ha- por un momento dudo de si tomar su mano sería una buena idea, lo que menos quería era generar vínculos con alguien que tal vez jamás volvería a ver, claro, iba a invitarlo a comer, pero era solo para pagar su deuda, aunque. . . tal vez lo estaba viendo más complicado de lo que era-. . .está bien, pero solo un rato-respondió al fin.

-. . .-la sonrisa que se formó en el rostro del niño era tal, que por un momento creyó que no había sido buena idea haber accedido, pero antes de que se pudiera arrepentir el pequeño leopardo tomo su mano-gracias señor fushin-kan-

-ha. . .no hay de que-respondió, tras un leve titubeo, olvidándose por completo de todas sus dudas.

"su sonrisa es cálida y verdadera. . . ahora estoy seguro de que es una persona buena"

. . .

En este capítulo, mientras pensaba como escribir la escena del domino, no pude evitar imaginar que los músicos tocaban la melodía de hysteria de 2cellos mientras tigresa saltaba y giraba. Se me ocurre que tal ves les gustaría escucharla y pensar si también se lo imaginan.