Holis, ya sé que me he tardado mucho, esta canción me tenía muerta, además de que no es mi favorita por el tono triste y todo eso.

Así que, como soy muy malota, no les diré cual es. Quiero que ustedes adivinen qué canción es. El que lo adivine podrá elegir una canción que quiera y yo tratare de adaptarla a la historia. ¿Aceptan el reto? Espero que sí.

No les quito más su tiempo…espero que les guste.


Disclaimer: los personajes, escenarios, hechizos, etc., pertenecen a Rowling.


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El corazón de Draco se detuvo al verla frente a él, a solo dos metros separándoles; su mirada fija en él.

-¿Draco?- preguntó Hermione a su lado, notando la repentina tensión que se formó en sus hombros.

-Draco…-repitió la mujer frente a él y Hermione alzó la vista, entonces vio a esa mujer a la que no conocía y aun así, tanto aborrecía.

Astoria Greengrass le miraba conciliadoramente con sus pequeños y brillantes ojos verdes y a Draco le tan hermosa como cuando la conoció. Vestía un largo y vaporoso vestido negro de seda de tirantes, no traía ninguna joya porque no lo necesitaba, ella brillaba por sí misma.

Los hombros de Draco se destensaron de golpe ante su voz, tan fácil y rápido como se habían tensado. Astoria sonrió un poco al darse cuenta, y los ojos de Hermione se estrecharon ante esto. Él seguía callado, su rostro inexpresivo, pero la vena de la sien le palpitaba ligeramente y Hermione no sabía si eso era bueno o malo.

-Es tarde, debemos irnos, Draco- dijo Hermione, dando el primer paso para salir de esa absurda e incómoda situación. Posó la mano en el hombro de Draco, instándole a dar la vuelta. Pero él se zafó delicadamente de ella moviéndose un paso lejos de Hermione.

El corazón de Hermione se apretujó en su pecho entendiendo el mensaje.

Reprimiendo un suspiro, murmuró quedamente:

-Bien.

Draco no la volteó a ver ni siquiera un momento mientras ella salía del salón de eventos.

Cuando los pasos de Hermione dejaron de escucharse, todo quedo en silencio. Se sentía incómodo ahí parado frente a ella, y el aire que entraba por la ventana le chillaba en los oídos, cerró los ojos y respiró profundamente. Sintió como Astoria se acercaba a él.

-Draco, lo siento- murmuró la chica, el espacio entre ambos era mínimo, con los tacones de ella ambos estaba a la misma altura; sin embargo, Astoria era muy alta, todo el concepto de supermodelo se resumía en su ser. Levantó la mano hasta la cara de Draco y con cuidado la pasó por la mandíbula masculina.

-No importa – contestó aun con los ojos cerrados, disfrutando de la caricia.

-Sí importa, me importa a mí.-

-¿por qué?-

-porque te quiero Draco, te he extrañado demasiado. Te necesito a mi lado.-

Draco abrió los ojos súbitamente. Un sentimiento de odio y rabia le subió por la espalda. Posó su mirada furiosa en Astoria y de un manotazo alejó su mano. La cara de ella se transformó en puro miedo recordando la última vez que él le miró de esa manera.

-Aléjate de mi vida Astoria, estoy muy bien sin ti.

Y Astoria lo sabía. Sabía muy bien que Draco estaba mucho mejor sin ella que con ella, pero era demasiado egoísta para dejarlo ir. Ya una vez, por estúpida, le había dejado: no volvería a cometer el mismo error dos veces.

Él dio la vuelta, dispuesto a marcharse de ese lugar. Sentía arderle la mejilla donde los dedos de ella se habían posado antes.

Astoria le vio abrir la puerta y, desesperada corrió hasta él, se abalanzó sobre su espalda y le rodeó el torso con los brazos.

-no, por favor. Déjame terminar, solo eso.

Él se detuvo, paralizado en medio de aquel unilateral abrazo.

Una especie de gruñido enfadado salió de la garganta de Draco y Astoria sonrió victoriosa para sus adentros. Rodeo el cuerpo del rubio y sin pensarlo un solo segundo, le plantó un beso en los labios.

Por segunda vez, Draco se tensó y apretó la mandíbula con rencor.

Una serie de imágenes pasaron por su mente como una epifanía, Astoria y él ocho años atrás.

Ahí tenia a la mujer que tanto amó, para la que vivió por tanto tiempo, rogándole por su perdón, moviendo los labios sinuosamente sobre los suyos.

Y Draco no pudo más.

Demonios. Había extrañado demasiado esos labios, esas largas y delicadas manos sobre su cuello.

Correspondió el beso, enredo las manos en el lacio cabello rubio de Astoria y ella gimió complacida.

Todo era calor y sonidos placenteros. Y así había sido siempre, jamás hubo un poco de pensamiento o cordura, solo deseo. El mundo a su alrededor se convertía en aire caliente, era como estar dentro de un horno.

Todo era abrumador.

Salvaje.

Ardiente.

Todo era pasión.

Astoria enredó las piernas sobre la cintura de Draco y la amplia falda del vestido se le subió hasta los muslos. Draco avanzó hasta encontrar una pared y, cuando la espalda de Astoria conoció el tope y de su garganta salió un ronroneo de placer, una alarma comenzó a chillar en su cabeza.

¿Qué estaba haciendo?

Sintió la boca amarga, asqueado de sí mismo.

-Espera…

Se separó de Astoria y ella se desenredó de él, no entendiendo muy bien lo que pasaba.

-¿Qué pasa?-preguntó ella cuando Draco le dio la espalda, tallándose los ojos con las manos.

-esto está mal, Astoria.

Dulce Merlín. ¿Acaso era tan idiota para caer de nuevo ante esa mujer?

Él era Draco Malfoy, Astoria Greengrass ya le había engañado dos veces, la primera vez le había creído pero no habría segunda vez.

Astoria le miró sorprendida, sintiendo, por primera vez desde que le vio entrar al salón de la mano de Granger, que el plan no funcionaría.

-¿Ya no me amas?-preguntó quebradamente, alargando la última silaba en un chillido agudo.

Draco lo pensó bien.

No quería dejarse llevar por lo que sentía porque sabía que volvería corriendo a sus brazos.

Pensó en su vida los últimos seis años. Vio a su madre y a Pansy sentadas en la sala de té de la nueva mansión Malfoy. Vio a Blaise sentado en su despacho dibujando sobre sus cartas y contratos. Vio a Freddy y a Mandy, su secretaria, platicando con él en la cafetería del ministerio. Vio a Theo mientras simplemente a su tía Andrómeda y al pequeño Teddy. Vio a sus nuevos amigos, a Lovegood y a la pequeña Weasley.

Pero sobre todo, vio a Hermione. Su imagen le pasó por la mente más veces de lo que se considera sano.

La vio sentada en su despacho, leyendo libros que jamás creyó tener. La vio recostada en el cómodo sillón de su apartamento, con el viejo Crookshanks dormido en las piernas de ella y su propia cabeza recargada en el hombro de ella. La vio en el asiento del avión del ministerio, histérica como nunca en la vida. La vio tratando de cocinar decentemente mientras él marca al restaurante de comida china anticipándose al desastre que ella haría.

Y así, la imagen de Hermione Granger se plasmó nítidamente en su cabeza.

Recordándole como era su vida ahora.

Draco quiso recordar momentos de su vida pasada donde fuese tan feliz como lo era con Hermione, Blaise, Pansy y Theo.

Y se dio cuenta de que no los había.

Con Astoria nada fue parecido. Todo era demasiado pasional como para ser bueno. Le amaba de una forma insana, terca y desquiciada.

Le encantaba la forma en que ella le hacía tocar el cielo con solo una mirada, pero de repente todo se desmoronaba en forma de miedo y orgullo; jamás dejándole entrar al preciado paraíso.

Aun no estaba seguro sobre si la seguía amando, pero si así lo era no podía recaer. Debía ser fuerte.

Levantó la vista hacia a Astoria, apretando los puños para llenarse de valor. Una vez que se sintió confiado y estuvo seguro de que la voz no le fallaría, con voz clara y firme dijo:

-No. Ya no te amo.

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Hermione supo, apenas vio a Astoria Greengrass, que lo que seguía, no sería para nada bueno; ni para Draco, ni para ella, ni para nadie.

Se apareció inmediatamente en su apartamento, la varita entre los dedos le temblaba.

Conocía la historia de Astoria Greengrass solo porque Draco se la había contado tiempo atrás, Hermione jamás la notó ni les vio juntos.

Cuando terminó la guerra, Draco volvió a Hogwarts para estudiar su último año como parte de su libertad condicional que puso el Wizengamot.

Obviamente, nadie quería a Draco ahí, ni siquiera el mismo; pasó los primeros dos meses en completa y amarga soledad. Algunas veces, Hermione se encontraba a si misma viéndole desde lejos, estudiándolo. Nunca le había interesado acercarse a Malfoy, en aquellos tiempos, el rencor y odio seguía ahí.

Pero todo cambió después de navidades.

Cuando volvieron de vacaciones, el joven Malfoy había cambiado mucho. Era como si volviera a la vida.

Al igual que durante su sexto año y el tiempo de auge de la guerra, Draco apenas y comía, no dormía ni siquiera; la culpa le atormentaba cada minuto de su existencia.

Había pasado todo ese tiempo con el aspecto de un miserable inferí. Y de repente, todo mejoró. Su platinado cabello volvió a brillar, y sus ojos volvieron a ser como el metal más impenetrable y brilloso. La horrorosa delgadez en la que había caído dio paso a un hombre alto de hombros anchos y de espalda fuerte.

Como siempre había sido, como debía de ser.

Hermione nunca supo la razón hasta que Draco se lo contó.

El día de año nuevo, Draco visitó un parque muggle con la intención de escapar de casa. Pasó unas horas ahí cuando de un momento a otro, Astoria Greengrass apareció en la banca frente a él. Draco la conocía, era una slytherin un curso por debajo de él.

Ella dio el primer paso y le habló. Y él contestó.

Pasaron horas platicando de todo y nada.

La atracción estaba ahí, Draco podía sentirla tan fuerte que parecía poder tocarla con los dedos. E inevitablemente, se besaron.

Y un beso, derivo a otro beso, y este terminó siendo un posesivo abrazo enredado en caricias, y lo que siguió terminó en un motel muggle.

Pasaron en resto del curso siendo pareja, se embarcaron en aquella destructiva y oculta relación. Pero todo terminó cuando él salió de Hogwarts, dos días después de la graduación, Draco se animó a ir a Hogwarts para despedirse correctamente de ella. Él se iría a estudiar a Italia junto a Blaise.

Draco entró rápidamente a la sala común Slytherin y se detuvo en seco ante la imagen que se erguía frente a él.

Ahí estaba su novia, sentada a horcajadas de Josh Raizen, sin nada puesto más que la ropa interior, con las manos de Raizen perdiéndose al final de las largas piernas femeninas.

Draco carraspeó y los dos se separaron asustados. Los ojos de Astoria se abrieron e intentó tapar su semidesnudez con los brazos.

Le miró asustada, y eso fue un golpe bajo para Draco, porque no debía ser así. No debía estar asustada de él, jamás le dañaría. Debía estar arrepentida, avergonzada, lo que sea pero no asustada.

Algo en el pecho de Draco pareció quebrarse y sin saber que hacer o decir, con las manos picándole de rabia, dio la vuelta y salió rápidamente de la sala común.

Hermione no supo que pasó después, la historia siempre acababa ahí. Con él abandonado Hogwarts.

Cada vez que ella preguntaba por el final, él decía que ese era, pero Hermione sabía que había más.

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Crookshanks maulló demandante a Hermione, exigiéndole comida.

-Crookshanks-gruñó - ¿sabes la hora que es? Es media noche, Crook.-

Pero a su mascota, eso poco le importaba, él tenía hambre y comida tendría volvió a maullar y Hermione gimió desesperada, tapándose la cabeza con la almohada. El hibrido siguió maullando en el suelo hasta que Hermione se hartó.

Suspirando resignadamente, abandonó su tibia y cómoda cama y se dirigió a la cocina.

Estaba buscando el tazón de Crookshanks cuando de repente un suave plop se oyó desde la sala. El sonido de la aparición.

Hermione frunció el ceño, tratando de adivinar quién era.

Cuando dedujo a la persona que se encontraba en su sala, un sentimiento de alivio le embargó, pero inmediatamente fue sustituido por algo bastante parecido a la decepción.

Solo cuatro personas tenían permiso para aparecerse dentro de su apartamento.

Harry y Ron estaban de misión con el cuerpo de aurores en alguna parte de Austria. Ginny estaba en Gales, entrenando para el próximo torneo de Quidditch. Eso los descartaba a ellos tres, lo que significaba que solo había una persona probable.

Draco.

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Y bien, ¿lograron adivinarla? Para que vean que les quiero, les daré una pista:

La canción es en inglés y va perfecto para el momento de reflexión de Draco.

Nunca me canso de esto, pero espero hacerlo algún día, ¿Review? De perdida para decirme que no encontraron la canción.

Saludos, besos, abrazos y pellizcos con todo mi cariño.

:) vero.