Hola acá subo el cuarto capitulo, por favor dejar Reviews…
Hola acá subo el cuarto capitulo, por favor dejar Reviews…
Esta historia esta inspirada en la saga de Stephanie Meyer.
Nota: Tema musical para escuchar mientras lees el capitulo
Goodnigth moon de Shivaree
Capitulo 4: Habitación 38 A
Bella POV
Todo el interior de la maleta estaba esparcido en el pasillo. Rápidamente me dispuse a recogerlos. Pero sentí una intensa mirada sobre mi.
- Lo siento- musite. Si pudiera sonrojarme, lo hubiese hecho en ese instante- No me di cuenta respondí, deslumbrada por la belleza de su rostro. Pero algo sucedió, al principio una mirada de asombro pasaba por su rostro para después cambiar una mirada oscura. Vi como sus ojos variaban de una dorado intenso a un negro penetrante.
-Fíjate bien por donde caminas- Lanzo con indiferencia. Marchándose. dejándome sola recogiendo mis cosas. Para mi peor vergüenza, el pasillo se llenaba de mas gente observándome entre risillas. Maldito vampiro, pensé. En vez de ayudarme se marcho humillándome, ¿Qué diablos le pasaba?. Una mano alcanzaba un libro del suelo y comenzó a meter mis pertenencias la maleta. Era una chica de pelo corto despuntado, delgadita y al parecer no muy alta. Ella sonreía amablemente mientras me ayudaba a ordenar aquél desastre.
-Gracias- le susurre- No me había dado cuenta del chico y choque, ojala que el hubiera sido igual de amable que tu- le hable sonriéndole.
- No te preocupes, mi nombre es Alice. Disculpa a mi hermano. A veces se comporta de una forma muy extraña. Es un sabelotodo.- explico moviendo su melena para todos los lados.
- Yo soy Isabella Swan, pero dime Bella. Alice sonreía, ella me daba buena espina, se veía alegre y sincera. Distinta a muchos vampiros que conocía.
- ¡Vaya colección de libros que tienes!- exclamo caminado por el pasillo- No deberías haberlos traído, acá hay una gran biblioteca. Ella hablaba con naturalidad y gracia.
- ¿No eres nueva?, le pregunte, notando que ella tenia mucho conocimiento sobre el instituto. Ella sonreía mirándome extrañada.
- Claro que no, casi nunca reciben alumnos nuevos hasta que terminen los años de estudios. Tu eres la única alumna nueva. Debes ser muy especial. Un escalofrió recorrió mi cuerpo, no podía ser posible que yo fuera una alumna nueva, al parecer si todo era bastante distinto a un instituto normal. - ¿Cual es tu numero de habitación?- me pregunto abriendo bastante sus ojos.
- La verdad no lo se, pero supongo que dentro de algunos de estos sobres, indicara donde me quedare. Abrí uno y para mi suerte contenía una llave y un papel con el número de mi habitación. – Me quedo en la 38 A- finalmente respondí. Ella paro de caminar y se llevo un dedo ala frente sonriendo de oreja a oreja.
- Alice, ¿que sucede?, ¿Sabes donde se encuentra?- pregunte nerviosa.
- Bella – ella se acerco- será mejor que lo veas con tus propios ojos- mostrando una pequeña sonrisa de complicidad.- Me tengo que ir, pero te parece que mas tarde , ¿me pase por tu cuarto?, esté se encuentra en el tercer piso, por cierto.- me hablaba lanzando una mirada de suplica , mientras doblaba el labio, formando un puchero. Esto me provoco una risilla en mi interior.
- La verdad que quiero descansar- mentí, era imposible estar cansada- y quiero pensar un poco, tu sabes un poco de soledad. Pero mañana nos juntamos en el vestíbulo para ir juntas a clases, ¿esta bien?- le pregunte tratando de ser lo mas amable posible, sin que ella se ofendiera, por mi negativa.
- Claro- respondió sonriendo mas que antes- aunque tu no lo creas , presiento que nos vamos a ver mas seguido de lo que tu piensas.- musito , arqueando una ceja y sonriendo.- Adiós Bella, nos vemos mañana, prepárate para acompañarme a comprar algo de ropa mañana, me grito doblando hacia uno de los ascensores.
No me costo encontrar mi habitación, se encontraba en el tercer piso, tal como Alice me había dicho. El pasillo de mi piso era bastante amplio e iluminado. En las paredes se encontraban cuadros hermosos, reconocí que uno pertenecía a Monet. El piso era de un color caoba claro y al final del corredor se encontraba un gran ventanal. Las paredes eran blancas, creando una sensación de amplitud. Me parecía más un hotel que un instituto. En las puertas brillaban unas pequeñas plaquitas, me acerque para poder distinguirlas mejor, note que indicaban los nombres de los residentes de cada habitación. ¿Nombres?, pensé que las habitaciones eran individuales, los vampiros éramos muchas veces agresivos e impulsivos, ¿como íbamos a poder convivir en un espacio tan cerrado?. 35 A 36 A, 37 A, por fin, 38 A, esta era mi habitación, al igual que todas las puertas anteriores esta también tenia una plaquita, me acerque para leer, los nombres:
Isabella Swan
Edward Cullen
Tuve que tragar saliva al leer esto, un chico, no lo esperaba., menos para un compañero de cuarto. Siempre había vivido con chicas, se me daba mucho mas cómodo. Pero un chico me ponía demasiado nerviosa, ni siquiera pensaba si el fuera guapo, si no que no toleraría, lo que significara vivir, con un hombre: desorden al máximo y una chica diferente cada día del año. Respire, sabiendo que no lo necesitaba, pero creaba en mi fuerzas y saqué la llave para abrir la puerta.
Para mi sorpresa la habitación se encontraba bastante ordenada, y era deslumbrante. Esta era amplia, con paredes de color blanco invierno, en una de ellas un televisor, que a mi parecer era bastante lujoso colgaba, frente a ella un sillón de cuero blanco se encontraba. Un piano negro lindaba con una de las esquinas frente a un hermoso ventanal, al lado de este se encontraba una chimenea que al acercarme note claramente que era de mármol. Sobre ella una acuarela brindaba colores y armonías suaves. Al parecer mi compañero ya se había instalado en la habitación, un bolso se encontraba en una mesilla al al lado del sillón, pero el no se encontraba en la cuarto. Habían tres puertas, en la mas cercana a mi ,brillaba una plaquita dorada, esta decía Isabella Swan, supongo que esta era mi habitación, me dirigí a la continua a la mía y decía Edward Cullen, por lo que supuse que la otra era solo el cuarto de baño. Abrí la puerta de mi pieza y me sorprendí aun mas, era exactamente de acuerdo a mis gustos, amplia con un ventanal que tenia vista la ciudad, una de las paredes era de color azul lavanda, mientras que las otras de un color arena. Tenía un closet amplio y grandioso, demasiado grande para mi gusto, jamás lograría llenarlo. Una mesita de descanso se encontraba en una equina. Mi cama se encontraba en medio de mi habitación, era amplia y cómoda, recuerdo haber exigido traerla, yo sabia que era muy extraño que una vampiro tuviera una cama, ya que no podíamos dormir , pero para mi era un lugar abrasado y acogedor. Frente a ella un tocador con un espejo biselado y flores de bronce adornaba mi cuarto. Sobre el minúsculas botellitas con diferentes fragancias, maquillaje y un florero con divinas hortensias. Era espectacular. Me llamaba la atención la forma en que conocían mis gustos, pero recordé que en una solicitud que había llegado hace meses a mi antiguo hogar, preguntándome por mis preferencias y gustos.
Deje la maleta en la entrada de dormitorio y me lance sobre mi cama y trate de descansar. Cerré mis ojos y tarareaba una nana que mi madre cantaba cuando yo era pequeña. Aunque yo sabía que era imposible dormir, siempre entraba en una especie de trance. Podía pasar horas así descansando.
Fue entonces cuando le oí entrar a nuestra habitación, pero el no estaba solo, se escuchaban risas y suspiros de una chica. No podía creerlo , lo único que esperaba que no pasara , sucedió. Pero no iba a tolerarlo, no lo iba a permitir. Este chico me tenía que conocer y saber que yo era su compañera y tenia que respetar mi espacio. Salí abriendo la puerta de un golpe. Me di cuenta que ya no había nadie. Escuche ruidos en la habitación y me dirigí a ella. Toque la puerta suavemente pero nadie salio. Un poco más fuerte, pero nada. M encontraba un poco irritada.
- ¡Edward Cullen!- chille- Soy tu compañera Isa…- el chico abrió la puerta fuertemente dejando que mi cuerpo cayera de boca la suelo. Levante mis vista y vi los mismos ojos que había notado en el pasillo. Esta ves eran mas dorados que negros y denotaban incomprensión y un leve enojo. En mis adentros paso la frase "si las mirada matasen".
- Parece que te gusta estar besándome los pies- hablo sonriendo burlescamente- Escuche una risita saliendo de una parte de su dormitorio. Yo me levante de inmediato y a la vez un poco torpe. Me puse frente a el tratando de mirarle lo mas intimidante posible.
- Claro que no- le respondí furiosa. ¿Quién se creía este chico?, era de los mas grosero. Pero definitivamente divino. Su cabello cobrizo brillaba con las leves luces que el atardecer detonaba. Bastante seductor, pensé, Era delgado pero definitivamente tonificado, su camisa blanca dejaba ver su musculatura. Sus ojos eran dorados viéndose irresistibles con la palidez de su piel.. Su rostro era maravilloso. Rasgos marcados entre la dureza y la suavidad. Si no tuviera que odiarlo definitivamente estaría loca por el. – Saca a esa chica de aquí- le exigí, tenia que ser fuerte- Vamos a poner ciertas reglas acá- hable con autoridad. El chico puso una mano en el umbral avanzando muy cerca hacia mi rostro. Su mirada era intensa y provocaba miles de cosquilleos en mi estomago. Yo comencé a respirar entrecortadamente. Di un paso atrás y dio uno hacia delante. Sonriendo hablo.
- Tanya, márchate- y sin darme cuenta una chica de cabellos castaños se acercaba a la puerta, su pelo estaba revuelto y se cerraba la camisa. Me miro de pies a cabeza, lanzándome una mirada de odio. Si ella creía que me iba a intimidar, estaba equivocada. Ella se acerco a Edward y le beso apasionadamente y se marcho lanzándome una ultima mirada de odio. Regrese mi rostro a Edward y este me miraba, pero sus ojos no eran tan oscuros como antes.
- Muy bien compañera- hablo. Su voz era aterciopelada, irresistible.-¿Quieres poner reglas?, porque yo no creo que te convenga- exclamo con una sonrisa burlesca.
- Veo que no, ya que se nota a lo lejos que eres un tipo insoportable. Limítate acercarte.- le exclame. Nunca había sido tan directa y confrontacional con alguien, me sorprendí a mi misma.
- Pues, aunque tu no lo creas- dio un paso- alejarme de ti no será un gran sacrificio- dijo sonriendo.
- Yo…- me había quedado sin palabras.
-¿Qué?- dijo mi nuevo enemigo. ¡Por Dios que guapo era!.- creo que entonces nuestra conversación ha terminado- dijo mirándome de pies a cabeza.
Me quede en la sala de estar perpleja, mientras el se alejaba su habitación. Me di cuenta que este año iba a ser complicado.
Edward Pov
No podía creerlo, ese olor me volvía loco. Era una fragancia floral que expelía su cuerpo. Una fragancia casi humana. Trate de recobrar el aliento, escuchaba a Alice hablar con la chica. Me senté en una banca. Todavía escuchaba la voz de mi hermana. Trate de concentrarme para leer la mente de la chica, pero tal como cuando chocamos en el pasillo, no podía su mente era como un papel en blanco. Su nombre era Isabella, pero le gustaba que le digieran Bella. Recordé que la chica que compartiría cuarto conmigo se llamaba así. Me estremecí. Durante casi un siglo siendo vampiro, nadie me había desconcertado de esa forma, era como un demonio ondeando sus fragantes cabellos frente a mí.
Escuche unas voces conocidas y vi a Tanya con sus hermanas riendo en el vestíbulo. Recordé que el verano pasado había insistido en tener algo conmigo. Creo que esta era su oportunidad, aunque resultara insoportable, tenia que olvidar la tentación que aquella chica había provocado, era como si millones de sensaciones se acumulan en mi estomago dispuestas a gritar.
Tanya- llame para tomar su atención. Ella se giro y me miro de una forma tan ridículamente seductora que no pude contener una carcajada. Ella no lo noto. Se acerco caminando casi como un felino frente a su presa. Estaba seguro de lo que a continuación iba a pasar y me encontraba demasiado arrepentido.
Ella tomo mi cabeza y comenzó besarme, yo le correspondí conteniendo una arcada. Movía la cabeza de un lado para otro, por un segundo creía que me iba a succionar. Pero al parecer había funcionado, porque estaba olvidando parte de la consternación que había causado Bella en mi.
- Vamos Edward, quiero conocer tu habitación- dijo Tanya lanzando una mirada de seducción. Esto iba a ser peor de lo que pensaba. Subimos a mi cuarto y percibí nuevamente el olor intoxicante del que quería escapar. Era como si me golpeara el rostro con una fuerza indómita. Me di cuenta que la chica ya había llegado, la fragancia era clara en la habitación, una mezcla de flores y un dulce intoxicante. Mire a Tanya y le pedí que esperar en mi habitación. Necesitaba un poco de agua en mi rostro, necesitaba reaccionar. Ella asintió, soltando una risita insoportable y ágilmente entro a mi habitación, sin ni siquiera sentir que la puerta se abría y cerraba. Me dirigí al cuarto de baño y vi mi rostro. Mis ojos estaban negros de locura, mis facciones aun mas marcadas y mi pecho subía y bajaba con entrecortadas respiraciones. Pero aquella fragancia me tenía en la demencia. Trate de leer la mente de Bella en su cuarto, pero no pude, nuevamente un papel en blanco. Esto era demasiado desconcertante. Escuchaba los pensamientos de Tanya en mi cuarto. Los cuales no eran muy limpios ni sanos. Esto en vez de excitarme, me molesto.
Me dirigí a mi cuarto para pedirle que se fuera, pero me fije en la sorpresa de que se encontraba sin camisa y con la melena alocada en su tonta cabeza.
- Lárgate-exclame cerrando la puerta. Ella me miro desconcertada. Pero no dio un pie atrás. Salto a mi cuello, besándolo tratando de arrancar la camisa. Yo la empujaba y trataba de alejarla de mi, pero no podía, no quería lastimarla siendo demasiado brusco. Me había arrepentido demasiado de haberla traído, besado, haberle hecho creer que tenía una oportunidad conmigo.
- Vamos Edward, no necesito que te comportes como un caballero, no tengas miedo soy toda tuya- Ella apretó sus muslos contra mi cintura. No podía soportarlo. Para mi salvación escuche unos golpecitos en la puerta y mucho mas cerca aquel olor intoxicante.
- Escóndete –le ordene. Ella soltó otra risita, que no podio tolerar. Pero para mi suerte acato y se escondió en una parte de mi armario. Fue entonces que los golpecitos de la puerta fueron más fuertes y me dirigí a abrir.
-¡Edward Cullen!, soy tu compañera Isa…- abrí la puerta y la chica callo de bruces a mis pies. Pude haber soltado una carcajada, también pude haberla ayudado. Pero al igual que en la tarde, su olor y mi inhabilidad de leer sus pensamientos me desconcertó.
- Parece que te gusta estar besándome los pies- le dije burlándome de ella. ¿Qué diablos me pasaba? ¿Por qué no era amable como siempre?. Ella se levanto torpemente y me lanzo una mirada desafiante, Puede apreciar en ella otro elemento desconcertador. Su rostro era impactante. Era tan pálida como yo, su rostro en forma de corazón, denotaba dulzura, al igual que su aroma. Su cabello castaño caía sobre sus hombros rozando su piel, y sus ojos eran maravillosos. No tenían rastro de la poca humanidad que nosotros teníamos. Eran marrones y brillaban de una manera sorprendente al ocaso del crepúsculo que se estaba formando.
- Claro que no me respondió, lanzándome una mirada de furia, que en su perfección no se veía malévola si no entretenida.
- Saca a esa chica de aquí- exigió- vamos a poner ciertas reglas acá- siguió hablando. Podía sentir su aliento llegar a mi, me volvía loco, esta chica era una tentación divina. Puse mi mano en el umbral y me acerque tratando de inhalar más su aroma. Note su nerviosismo ¿acaso no era yo el asustado por su presencia? Di un paso acercándome mas a ella. Era inevitable no querer sentir su piel en aquél momento. Si mi corazón estuviera vivo, estaría frenéticamente palpitando.
- Tanya márchate- exclame sin ni siquiera mirarle. La diosa que tenia al frente robaba toda mi atención. Note que giro mi rostro hacia a ella y me beso tratándome de quitarme le aliento. Su mente estaba molesta, tenia muchas malas intenciones en contra de Bella. Dirigí mi mirada nuevamente a la divina criatura. Respire profundo y comencé a hablar. - ¿Quieres poner reglas?, no creo que te convenga- termine lanzándole una sonrisa traviesa. Note que ella se puso un poco mas tensa.
- Veo que no, se nota a lo lejos que eres un tipo insoportable, limítate a acercarte.- Exclamo lanzándome una mirada de odio. Se que no la conocía, pero me dolió aquella ultima frase "Limítate a acercarte" .¡ Por Dios! , vivíamos en la misma habitación y su aroma me tenía vuelto loco. ¿ Como me iba a limitar a acercarme?. Sentí que había herido mi orgullo. Me sentí por primera vez vulnerable.
- Pues aunque tu no lo creas alejarme de ti no será un gran sacrificio- exclame lanzándole una risa burlona, pero un poco humillante. Ella me quedo mirando sorprendida. Sus ojos le brillaban más que nunca. Abrió su boca para hablar, pero apenas musitaba la palabra" yo" - ¿Qué?- le dije acercándome un poco mas a ella, me miraba abriendo un poco mas sus ojos.- Creo entonces que nuestra conversación ha terminado- le dije mirándola nuevamente de pies a cabeza. Notando su desconcierto y ¿pena?, ¿acaso la herí?. Me marche lo más rápido que pude a mi habitación y me lanza sobre mi sofá. Coloque un CD de Debussy, sabiendo que la chica todavía se encontraba en nuestra sala de estar, perpleja y avergonzada. Me sentí culpable ¿Porque con la única persona que había llamado mi atención, tenía ser un cretino? Quería salir a disculparme pero por primera vez me sentí un cobarde.
Bueno que les pareció?...gracias por lo Reviews
Dannany y BelenCullenss
Pronto se descubrirá el poder de Bella y se desatara, la historia de E&B
