Capítulo 4 Recuerdos Fugaces

Volvió a mirar la cinta en sus manos, pero esta vez mas detalladamente, la sostuvo en una sola de ellas… si no lo estuviera imaginando diría que esa imagen le resultaba conocida, pero no era de extrañarse, siendo que esa era la forma en la que se realizaba la ceremonia del matrimonio en su gente… miró la sangre y en un fugaz momento varias imágenes desconocidas cruzaron por su mente, no lo entendía.

Era una ceremonia de bodas un poco peculiar… pero… ¿era suya? Se llevó las manos a la cabeza en un mero intento por recordar, le dolía, y por mas que trataba algo en su mente le impedía ver a la persona que se encontraba a su lado, al que debería ser el novio, y sin darse cuenta comenzó a llorar y sin siquiera ser consiente sintió un gran alivio en su interior.

-quien quiera que seas es a ti a quien he estado esperando- dijo mientras contemplaba las flores, sin ser conciente de que esa persona en la que pensaba era quien ahora mismo se encontraba a las afueras de su ventana

-espero que te hayan gustado mis flores… Kagome- dicho esto se marchó, debía encontrar a sus hermanos y el tiempo le corría en contra, sin embargo y aun sin saberlo su acción había calado hondo en los pensamientos de la azabache

-¿Quién eres extraño?- se preguntaba la muchacha mientras que seguí viendo la cinta en sus manos- ¿y por que sentía que debía esperarte?... ni siquiera sé como es tu rostro- lo mejor sería dejarlo por el momento, tenía demasiadas cosas en la cabeza como para preocuparse de una mas, como fuera debía retrasar aun mas su matrimonio, con ayuda de su hermano se había alargado una semana mas, pero el tiempo corre sin esperar a nadie… hasta el momento había destruido junto con su hermano todo lo posible, claro que sin que nadie se diera cuenta, pero no era suficiente, los hombres de Houyo trabajaban rápido, si quería conseguir mas tiempo debería hacer algo mas drástico, algo que costara mucho trabajo recuperar o que no se pudiera conseguir tan fácilmente… se encontraba pensando cuando su hermano golpeó a su puerta, tras lo cual le abrió y ambos se sentaron en la cama.

-¿pensado un nuevo método para retrasar tu matrimonio, hermana?- dice Souta mientras que ve a su hermana asentir

-si, pero todavía no se me ocurre nada, hasta ahora hemos hecho un buen trabajo, pero no es suficiente

-¿te parecen poco dos meses?

-conoces a Houyo, lo adelantará, apenas todo este terminado volverá a fijar la fecha para el matrimonio… no quiero casarme con él- esta desesperada, sus ojos se humedecen lo cual es notado por su hermano quien comienza a consolarla

-tranquila Kagome… ¿sabes?, creo tener una idea de nuestro siguiente paso- dice mientras la abraza y se lleva toda la atención de su hermana

-Souta Higurashi, conozco esa mirada ¿en que estas pensando?

-muy fácil hermanita, en tu vestido de novia

-imposible, lo tienen bajo siente llaves

-no lo creas, hoy vino la hermana de Houyo, ya sabes Kikyo, y me pidió que te avisara que mañana es la prueba de tu vestido, ese será tu momento para actuar

-… lo haré pesazos- dijo con voz decidida la joven, por su parte su parte su hermano fijó su atención en el pequeño ramo de flores que había sobre una mesita al lado de la cama

-¿y eso?

-alguien me lo dejó- Souta se dirigió hacia él y tomó entre sus manos para contemplarlo- no sé de quien sea… pero algo muy raro sucedió mientras lo miraba

-Kagome, te aconsejo que lo escondas, si Houyo se entera que alguien te esta haciendo regalitos te lo hará pagar caro- se lo entrega a Kagome para que haga lo que le dijo de inmediato

-lo sé, pero no podía dejar de mirarlo, quien me lo haya dejado me hace feliz, pero a la vez siento una gran tristeza, como si con aquella persona estuviera ligado un recuerdo muy amargo

-tal ves sea un recuerdo de tu vida pasada

-no, no lo es- algo raro comenzó a sentir en su mano, apenas la miró se asustó, en la palma de su mano pudo ver una cortada de la cual brotaba la sangre

-¡¿Kagome que te sucedió?!- de inmediato tomó un pañuelo para cubrir la herida

-no lo sé, yo solo estaba aquí sosteniendo las flores- miro la cortada y era imposible que una de las espinas hiciera eso la cortada era mas parecida a la que vio en su visión- ¿Qué me sucede? ¿Primero las visiones y ahora esto?

Algo, no sabía si malo o bueno estaba sucediendo, lo mejor sería encontrar a quien le dejó aquellas flores, pero no tenía ninguna pista con la cual empezar, a menos que revisara las manos de todos los hombres y buscara las cortadas que le dejaron las espinas de las rosas

-Kagome, esto se ve mal, la cortada es muy profunda, lo mejor será llevarte al hospital

-no es necesario, ya sanará

-¿lo dices en serio?, solo mira- le muestra el pañuelo el que ya se encuentra a rebozar de sangre

-… bien, tienes razón, vamos- por una vez en su vida su hermano menor tenía razón, sin protestas aceptó ir, ya que si no se trataba una herida así lo mas probable es que terminara infectándose.

Para su buena suerte el hospital no quedaba muy lejos de su casa, para cuando llegaron corrieron con mas suerte, ya que no había mucha gente, así que de inmediato ingresaron a Kagome para hacerle las debidas curaciones

-vaya Kagome, no esperaba verte tan pronto de nuevo por aquí- dijo al entrar el doctor, era un hombre joven de cabello negro y ojos ambarinos

-no es lo que parece Zenki

-eso lo veremos- con cuidado examinó la herida- ¿Houyo volvió a lastimarte?

-no, esta vez si fue un accidente

-mujer, debes tener en cuenta de que es tu vida la que peligra si sigues junto a él- limpió la herida, y luego de aplicarle una pequeña anestesia local comenzó a zurcir la herida

-no estoy con él por mi voluntad, la mitad de las personas que vive aquí lo sabe- su enojo era notorio

-te hace falta un poco de relajo… deberías conocer a mi hermano menor, es mas o menos de tu edad

-pensé que solo tenías un hermano

-lo que pasa es que él… esta afuera por… cosas de la vida, tu me entiendes

-me encantaría, pero bien sabes que Houyo no me permite salir con otros hombres

-créeme que lo sé- tocó con suavidad su brazo, y vio la mueca de dolor en el rostro de Kagome- vaya, así que esos moretones aun no se han sanado

-estoy bien

-Kagome, si desear huir hazlo ahora, no esperes a que ese sujeto te haga una herida mas profunda, y … por tu hermano no te preocupes… si quieres… en mi familia podemos cuidarlo mientras tu estas lejos

-en verdad te lo agradezco… pero no quiero meterlos en problemas con Houyo

-Kagome, tu eres como de la familia… mas si todavía eres la esposa de Inuyasha- pensó Zenki para luego terminar con su trabajo y terminar de curar aquella herida- si algún día necesitas de nuestra ayuda no dudes en llamarnos

-es la primera vez que te escucho hablar así… por lo general siempre me das un sermón

-… los tiempos cambian… solo eso te puedo decir, y por cierto, viendo bien esta herida… es igual a la que se hace en la ceremonia de nupcias entre los brujos

-si te lo digo me vas a creer loca, pero, esta herida apareció de la nada

Zenki la miró a los ojos por un momento, y pudo notar que decía la verdad

-te creo- dijo sin mas y le dio un medicamento para que lo llevara a su hogar- es por si tienes mucho dolor en la mano, pero descuida… con tu cicatrización no pasarán mas de unos días hasta que este como nueva

-de acuerdo, muchas gracias- para cuando disponía a marcharse fue detenida por Zenki, tenía que darle un último mensaje

-piensa en lo que hablamos, esta podría ser tu única oportunidad de ser feliz de verdad- dicho esto Kagome le dio una vez mas las gracias y se marchó, sus palabras la estaban haciendo dudar, con Souta a salvo, ella podría huir fácilmente, pero… antes que nada necesitaba encontrar aquello por lo que había estado esperando.

Cuando se cercioró de que ella se había marchado corrió la cortina que estaba a sus espaldas, dejando ver al hombre en el cual Kagome había estado pensando.

-tienes una idea de lo que le pasó, de eso estoy seguro- dijo de pronto Zenki hacía Inuyasha

-si, pero hay algo mas importante que quiero saber

-… si Inuyasha… hay veces en las que Houyo la golpea- dicho esto vio como las facciones de su hermano se endurecían ante la ira que estaba sintiendo

-maldito…

-cálmate, nada sacarás con enojarte- comprendía su situación, él estaría igual si algo le sucediera a Kaori

-hace cuanto

-¿perdón?

-hace cuanto que sabes que la golpea

-diria que empieza… hasta el momento son moretones en sus brazos, la golpea en lugares que son poco visibles

-el muy cobarde no quiere levantar sospechas… Kagome ¿Cómo dejaste que ese mal nacido te denigrara?, tu siempre has sido fuerte- aquella que vio solo era la sombra de los que había sido su amada Kagome, pero no por eso dejaba de amarla- como sea voy a lograr que vuelvas a ser la misma

-…sobre eso, y tu plan debo decirte que estas loco, por mucho que te acerques a ella no lograrás que te recuerde… a lo mas… le sonara conocido tu rostro… pero me temo que de aho no pasara

-… ustedes me reconocieron… y me recordaron

-pero solo fue gracias a que teníamos el espejo

-… ¿Cómo no lo pensé antes?... vamos necesito el espejo

Zenki ya tenía una idea de lo que estaba tramando su hermano, ambos salieron de la sala en la que hace poco había estado curando la herida de Kagome, con la intención de ir a casa a buscar el espejo.

Ya en las afueras del hospital la luna estaba en lo mas alto del cielo, no serían mas allá de las 10 de la noche, pero ya nada de eso importaba.

-ese espejo es muy importante Zenki, no hay que dejar que nada le pase

-descuida, Sesshoumaru lo tiene guardado en un lugar seguro

A medida que iban avanzando, sintieron que eran seguidos por unos pasos, se adentraron en un callejón a ahí esperaron a quien los seguía.

La oscuridad del callejón no los ayudó mucho, pero de todas formas pudieron distinguir la delicada figura que los estaba siguiendo, esa persona los estaba buscando, de seguro preguntándose donde se encontraban.

Inuyasha salió de su escondite y se dejó ver, no había nada por que temer, conocía a esa persona, y como si nada se le acercó, debía estar seguro de cómo sería la primera reacción después de tanto tiempo, o major dicho eso era lo que quería pensar ya que ni el mismo se dio cuenta cuando fue que sus pies lo llevaron hacia ella

-Kagome- dijo con esperanza en su voz, esperando alguna palabra que saliera de los labios de su siempre amada Kagome

Disculpen la demora, pero es que mi musa no había querido inspirarme, bueno… lo hizo con "Carta de una Desconocida" que les doy las gracias por tantos reviews, no se imaginan todo lo que lloré al escribirla.

La próxima semana les prometo el siguiente capítulo, si es que mi musa no se marcha de nuevo

Xau