Awwww lagrimitas de felicidad, en serio me hicieron muy feliz sus reviews. Pues soy nuevita en esto de escribir fics así que me alegra que les gustara. ¡Sí, habrá mucho drama! D: Pero mientras tanto respondo sus mensajes:
Mariel Solemi15 : Pues sí, Hichigo se me hace a veces un poco útil para que Ichigo entre en razón xD así que lo verás por aquí, no muy seguido pero sí, igual que a Kon. Lo de los Shun Shun Rikka lo digo en este capi :D
jocelyn neko-chan: ¡Nooo! Este fic es 100% Ichihime, como lo dijo mi quincy querido, para él es sólo como una hermana :3
hisis-chan: Pues aquí te enterarás de lo que pasó c: Haha y como estoy de vacaciones creo que podré subir capítulos seguido, conforme se me vayan ocurriendo :)
Entonces, sin más, el dramático capítulo de hoy :
IV
Apenas si podía moverme, no había duda aquellas horquillas sólo le pertenecían a una chica en este mundo. –Inoue. . . –articulé con dificultad.
Kurosaki, no creo que. . . –trató de detenerme Ishida pero me negué, seguí caminando mecánicamente. El panorama que aún era cubierto por el cuerpo de Chad, apareció ante mí. Los tres nos paramos en seco; sentía los ojos desorbitados y una presión en el pecho más allá de lo humano.
El parabrisas frontal se encontraba totalmente estrellado, pedazos de vidrio faltantes se esparcían en el suelo; algunos de ellos al igual que la obscena pintura blanca del cofre, estaban entintados de un rojo escarlata. Apreté la mandíbula y tensé todos los músculos del cuerpo, las piernas ya no me respondían, los brazos estaban simplemente colgando a mi costado mientras mis manos temblaban del horror. La voz huyó de mi garganta y simplemente emitía un ruido sordo, parecido a un quejido. Pero, su cuerpo ¿dónde estaba ella?
-¡¿DÓNDE ESTÁ ELLA? –le grité a la nada emitiendo una voz totalmente descompuesta y sonando como un loco. Chad me sujetó del brazo pues estuve a punto de lanzarme hacia el niño que sostenía SUS horquillas. –DÁMELAS, ¡¿DÓNDE ESTÁ INOUE?
-Chad. –Ishida habló sin poder evitar que le temblara la voz.
-Entiendo. –Contestó y me llevó a rastras lejos de allí.
-NO PUEDO IRME, ¡NO LA VOY A ABANDONAR! Tengo… tengo que pedirle perdón, ¡SE SUPONE QUE SIEMPRE LA PROTEGERÍA! –le reproché a la espalda de Ishida que caminaba hacia los paramédicos quienes me miraban con lástima y tristeza. -¡No me miren así, ella está bien! ¡está bien!
Estaba recargado sobre la pared, a unas tres calles de ahí. Seguía escuchando las sirenas y el ruido de las personas moviéndose por el lugar. No me importaba que la gente pasara y me mirara, no me importaba llorar, o gritar. Tenía que quejarme ¿por qué? ¿por qué a mí? NO ¿por qué a ella?
-¿Por qué a ella? –Elevé la mirada hacia Chad, que no me había dejado moverme de ahí hasta que me calmara. -¿Por qué a ella? –Repetí sin entender lo cruel que podía ser el destino.
-Fue un accidente, Ichigo. –Respondió, aunque tampoco se veía muy convencido.
-Pero Inoue. . . –comencé. –Ella es la que menos merecía esto. ¿Por qué no yo? –Le reproché a la vida con voz tembleque y sin una pizca de fuerza.
-Kurosaki. –Llamó Ishida. –Inoue-san. –Tragó con dificultad al decir su nombre. –Ella ya no está aquí, aquella ambulancia sólo terminaba de revisar a la mujer y su hijo.
-¿Qué quieres decir? –Preguntó Chad, por mí.
-Caminemos al hospital, se los contaré todo en el camino. –Musitó con voz queda mientras colocaba en mi mano ambas horquillas. Las observé como si fueran lo más preciado de mi existencia y no me importó llorar un par de lágrimas más.
Justo después de llegar a casa llamaría al técnico para una revisión de su auto al día siguiente. Takuya-san tenía problemas con los frenos desde la mañana, pero no podía darse el lujo de faltar al trabajo. Al anochecer las calles se encontraban menos pobladas de peatones, con lo que él no contaba es que justo en ese momento, cuando sus frenos fallaron, él estaba infringiendo una luz verde, y se aproximaba rápidamente con su enorme bestia blanca de más de una tonelada hacia el frágil cuerpo de tres personas. La última de ellas decidió poner un escudo protector sobre las otras, Orihime Inoue no iba a dejar desprotegido a nadie, nunca. Incluso si eso le costaba la vida.
-Las pruebas indican que el impacto no fue directo, sólo colateral. –Continuó Ryuken en aquella oficina blanca y desprovista de luz. Una luz artificial nos iluminaba, mi padre también se encontraba ahí ahora. Los demás esperaban afuera. –Pero –se detuvo como presagiando algo terrible. –El daño fue muy grave.
-¿Qué tan grave? –Cuestionó mi padre, tratando de obtener alguna esperanza. Incluso él quería como a una hija a Orihime ¿cómo es que yo nunca la valoré?
-Inoue-san llegó a este hospital en estado crítico; su hígado y riñones se encontraban bastante dañados, con ruptura de dos costillas, y –Incluso Ryuken se veía tenso, eso me sacó de mis casillas, pero no podía armar una escena. Sólo quería verla, que me sonriera y escuchar aquella suave voz llamándome "Kurosaki-kun". –Y . . . ya hemos detenido la hemorragia, pero la contusión cerebral. . . Orihime Inoue está en coma.
-Me levanté de la silla y demandé. –Iré a verla, esta broma es demasiado cruel. –Varios pares de ojos me siguieron hacia el elevador, pero nadie me detuvo. Caminé hacia su habitación: "515" y entré, era la primera vez que la vería después de todo esto. –Inoue yo. . . –caminé hacia ella, su dulce rostro se encontraba lleno de hematomas y algunos cortes. Sin embargo, descansaba pacíficamente. –Lo siento, fui un estúpido. –Tomé su pequeña y delicada mano. –Perdóname por no protegerte. –Algunas gotas de agua salada cayeron sobre su piel. –Rompí mi promesa. Lo siento. –Dejé mi cabeza sobre el borde de la cama, escuchando su acompasada respiración. Un destello azul se reflejó, ¡claro, aún tenía los Shun Shun Rikka! Un enorme brillo iluminó mis ojos.
-No funcionará. –Urahara-san había entrado por la puerta, encontrándome obsesionado con esas horquillas.
-Pero ellos ¡ellos pueden sanarla! ¿verdad?
-Sí. –Se paró justo a mi lado. –Pero en este momento ellos no la escuchan, y si lo hicieran no pueden hacer nada. Inoue-san está muy débil, además es como si ahora la línea de comunicación que los unía se hubiese cortado. Ella no puede hablarles, y ellos no pueden escucharla.
-¡Pero eso es imposible! Si son su voluntad ¿no tiene voluntad de vivir? –Reproché de nuevo tomando con fuerza la mano de ella.
-Ella está luchando con toda su fuerza para volver, Kurosaki, por ahora simplemente debemos esperar. –Dijo esto último y salió por la misma puerta. –Aunque, cuando estés listo, búscame.
No sabía exactamente a lo que se refería, y me importaba poco. Sólo quería estar con ella el suficiente tiempo posible, para verla despertar.
Empecé a visitarla casi a diario, llevándole flores y comiéndome una dona por ella cada que podía. Le platicaba cosas e incluso llevé a Kon.
No importaba el tiempo que esto durara, yo iba a esperar ahí, a que ella volviera.
Oh, y por cierto les adelanto que en el siguiente capítulo aparecerán Renji y Rukia :3 Aún no estoy segura de si aparecerá otro shinigami.
Gracias de nuevo ^.^
Nos leemos pronto, Moon~
