Ninguno de los personajes conocidos que se mencionan son míos, sino de la autora J. K. Rowling.
Varios días después Hermione pudo salir de la enfermería y su primera parada fue el despacho de Dumbledore, con quien había formado una especie de amistad, ya que él la visitaba y se interesaba por ella más que el propio Dippet.
- Oh, buenos días señorita Hermione – la saludó él alegremente cuando entró en su despacho.
- Buenos días, señor Dumbledore – devolvió ella sonriente mientras se sentaba en el sillón – la enfermera me dijo que quería verme.
- Sí, quería hablar con usted ahora que está ya en perfectas condiciones – explicó él.
Hermione le miró esperando a que empezara y, por si acaso, cerró su mente discretamente, no fuera a ser que al señor le diese por entrar en ella.
- ¿Ya sabe que va a hacer a partir de ahora? – Preguntó el hombre.
- Bueno, por suerte tengo conmigo una suma bastante decente de dinero… - confesó ella - había pensado en alquilar un pequeño apartamento por el Londres mágico y…
- ¿Y?
- Bueno… Verá señor… Mis padres siempre fueron algo reticentes a que acudiese a centros escolares a estudiar, por ello siempre contrataban a profesores particulares. Cómo mucho fui un par de veces a un colegio a que comprobasen mi nivel… No les costó mucho que me dejasen estudiar en casa, ya sabe, por eso de ser muggles y tener algo de miedo - se inventó ella – y, bueno… Aquí me han tratado muy bien y por lo que he podido ver con los paseos los estudiantes están muy contentos con el lugar… y… yo… bueno… no quisiera tomarme confianzas indebidas pero…
- Señorita Hermione… ¿Quiere quedarse aquí? – Preguntó Albus sonriendo.
- Oh, bueno… Pues… es que… sí, me gustaría – tartamudeó ella – no llegué a terminar mis estudios así que…
El subdirector pensó durante unos largos minutos mientras miraba un largo pergamino que había sacado de uno de los cajones de su escritorio.
- Bueno… Por mí no hay problema, aunque tendría que consultarle al director Dippet, puesto que él es el que regenta esta institución – anunció – por suerte, apenas hace un mes que ha empezado el curso y no creo que le cueste mucho ponerse al día. Claro está, que debo comunicarle que en caso de que el director acepte su entrada a Hogwarts tendrá que tomar unas pruebas de conocimientos para saber en qué curso deberíamos ponerla.
- ¡Claro! No tengo problema – sonrió la chica.
- Sobre el tema, quiero preguntarle una cosa señorita. ¿Qué asignaturas le enseñaban en casa? – Preguntó - para tener una idea de hacia dónde conducir sus exámenes.
- Pues… Transformaciones, DCAO, pociones, encantamientos, historia de la magia, herbología y astronomía – respondió Hermione – también sé algo de runas, cuidado de criaturas mágicas y aritmancia. Y por supuesto,
- Vaya, interesante. Sus padres veían el estudio como algo muy importante, ¿verdad?
- Sí, señor. Y me inculcaron lo mismo a mí – aseguró Hermione orgullosamente.
- Eso es bueno – rio el subdirector – entonces, hablaré hoy mismo con Armando para comunicarle su intención de estudiar aquí. Imaginó que tardaremos una semana en preparar los papeles y todo. ¿Tiene dónde quedarse hasta que le comunique la decisión?
- Oh, claro. Puedo aprovechar esta semana para buscar una casa – supuso ella – no creo que me cueste mucho teniendo el dinero en metálico y todo preparado.
- Oh, perfecto – sonrió Dumbledore – entonces, espero que me comunique donde está cuando encuentre un sitio donde vivir.
- Delo por hecho, señor – aseguró ella.
- ¿Entonces se marchará hoy mismo? – Preguntó Albus.
- Sí, señor. Me quedaré a desayunar si no le importa y luego me iré – respondió ella.
- Oh, claro que no hay inconveniente. Puede sentarse en la mesa de profesores, junto a mí si gusta – sonrió el hombre – y puede usar mi chimenea para ir a Londres o donde necesite.
- Muchas gracias, señor Dumbledore – agradeció Hermione – por cierto… Me dijo que investigarían mi ataque, ¿han sabido algo? – preguntó, más por aparentar y mantener la mentira que por otra cosa.
- Oh… Lamento informar de que no he logrado encontrar nada. Desgraciadamente… No es la primera vez que los padres muggles de algún mago desaparecen sin dejar rastro… - suspiró él – debe sentirse muy agradecida por haber conseguido salir con vida.
- Lo estoy, señor – aseguró ella.
- Bien, entonces creo que podemos dar por finalizada nuestra charla, querida niña – aseguró Albus – vayamos a desayunar y al acabar hablaré con Armando.
Hermione abandonó el despacho de Dumbledore y bajó a la enfermería.
- ¿Ya has hablado con Albus, hija? – Le preguntó cariñosamente Madame Spiro.
- Si, Madame Spiro – sonrió ella.
- ¿Y qué? ¿Tendré el gusto de verte en Hogwarts?
- Tiene que consultarlo con el director Dippet – respondió algo triste – y si me aceptan tendré que realizar unos exámenes para ver mi nivel.
- Oh, entonces seguro que entras. No creo que Armando vea inconveniente en aceptarte si Albus está de acuerdo, y si no ya verás cómo le convence rápido – sonrió Spiro.
- Gracias.
- Entonces. ¿Te marcharás ya? Yo no tengo inconveniente en que te quedes aquí, no molestas y es de agradecer tener a alguien con quien hablar – aseguró la enfermera – tendré que decirles a Armando y a Albus que has sido muy buena ayudante con los heridos que han venido. Se nota que sabes de pociones y curaciones, serías una buena medimaga – la animó.
- Muchas gracias por sus palabras, Madame Spiro – agradeció Hermione con lágrimas en los ojos.
Durante aquel tiempo la enfermera había sido lo más parecido a una madre que había tenido: charlaban de muchos temas, jugaban al ajedrez, comentaban los cotilleos de las revistas, discutían sobre diversos temas… Hermione se sorprendió al ver que Spiro tenía más inquietud intelectual que muchas de las adolescentes que había visto por el castillo. ¿Quizá cuando las mujeres crecían cambiaban? Viendo las revistas lo dudaba, pero quizá Spiro fuera distinta.
- Oh, mi niña, no llores – la consoló la mujer maternalmente – siempre podemos mantener el contacto si no entras… aunque ten por seguro que le insistiré mucho a Armando para que te acepte, estoy segura que serás una buena estudiante – sonrió – y si no, podrías venirte en calidad de mi ayudante, para quedarte mi puesto cuando me canse de curar a los cabezas de chorlitos.
Hermione rio mientras se secaba las lágrimas.
- Sería un placer ayudarla en su tarea – aseguró.
- Claro, pero seguro que te gustará más entrar a Hogwarts en calidad de estudiante, tienes una mente prodigiosa – sonrió la mujer – y ahora, arregla tus cosas y ves a desayunar o llegarás tarde para hacer los trámites si encuentras una casa.
- Entonces, la dejo con sus cosas.
Hermione se acercó a la camilla que durante aquel tiempo se había convertido en su habitación y recogió las pocas cosas que tenía: los libros de la mesita, algo de ropa a los pies de la cama… Agradeció el regalo que le había hecho Spiro, una bolsa-maleta negra mediana de viaje ya que su mochila había acabado destrozada, y metió todo en ella con un conjuro minimizador.
- ¿Madame Spiro, puedo dejar la maleta en su despacho? – Preguntó acercándose a la mesa de la enfermera.
- Oh, claro niña. Ya pasarás a recogerla después del desayuno – sonrió la mujer – ahora, tira a desayunar o Albus se comerá todos los bollitos de carne.
- Sí. Y gracias de nuevo por la maleta – agradeció.
- Oh, vamos… La tenía en el armario y no la usaba, seguro que contigo está mejor – bromeó ella.
La castaña empezó a caminar por el castillo observando lo poco que había cambiado. Todo estaba más o menos igual, a excepción de la posición de algunas estatuas y cuadros.
Aprovechando la poca gente que había por los pasillos, cogió el camino más largo hacia el comedor y se puso a pensar. Bien, su entrada a Hogwarts estaba casi asegurada, ahora sólo tenía que esperar a esos exámenes.
Estaba segura que en la sección prohibida de la biblioteca encontraría algo para volver. ¿Quizá algún libro enteramente dedicado a la varita de sauco? O alguno que explicase como la magia de una varita puede invadir un cuerpo humano. Quizá incluso podía encontrar alguno que hablase sobre viajes temporales o algo así…
La cuestión es… ¿Tendría tiempo suficiente con un año? Quería seguir sacando buenas notas, y en séptimo, el curso que le tocaba, estaban los EXTASIS… Quizá entre unas cosas y otras acababa volviéndose loca… ¿Y si adecuaba sus conocimientos para entrar en sexto? Tenía los EXTASIS también, pero al menos así tendría dos años para investigar como poder volver a casa y estaría más tranquila con todo.
Sí, quedar en sexto sería una buena idea… Después de todo, tampoco es que lo pudiese disfrutar bien…
Tan centrada estaba caminando, inmersa en sus pensamientos, que no vio una figura masculina al girar una de las esquinas, con el consiguiente choque. No es que fuese un choque fuerte, pero su cuerpo estaba aún poco débil y, si no hubiese sido por las manos que se aferraron de inmediato a su cintura, hubiese caído al suelo.
- Oh, vaya, lo siento – se disculpó separándose sin mirar a quién tenía delante – no estaba mirando por donde iba.
- No pasa nada. ¿Estás bien?
Aquella voz…
Alzó la vista de golpe y se quedó mirando a unos ojos tan negros como la noche, más negros incluso que los del mismísimo Severus Snape. Luego miró al chico que tenía delante: alto, pelo negro y algo largo, cayéndole por la frente sensualmente; tez pálida, atractivo… ¿De qué le sonaba?
- Sí, estoy bien. Gracias por sujetarme, me habría dado un buen golpe en el suelo – rio ella y él la acompañó.
- Cállate sangresucia – espetó la voz de un chico detrás de ellos.
Hermione frunció el ceño. ¿Eh?
- Por favor, Lestrange, no seas maleducado con la joven – pidió el chico, aunque a Hermione le pareció más una orden.
Oh, oh… No podía ser quien ella creía, ¿verdad?
- No me he presentado. Tom Marvolo Riddle Jr. – se presentó el chico (n/a: he usado la imagen con la que sale en Harry Potter y la Cámara Secreta, que sale bien mono).
¡Oh, no! ¡Mierda! ¡Lo que le faltaba!
- Hermione Granger, encantada – devolvió ella sin poder evitarlo ante la cantidad de miradas que atraían ahora. ¿En qué momento se había llenado tanto el pasillo?
Los cuchicheos empezaron a sentirse y ella se revolvió incómoda. Quería irse, ahora sí que sí.
- ¿Entonces estás mejor? – Preguntó Tom – me diste un buen susto cuando te encontré.
¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¿Cómo se le había olvidado? Madame Spiro ya le había dicho que Tom Riddle la había llevado a la enfermería, aunque no lo vio en los siguientes días. ¿¡Cómo se le había olvidado!?
- Bueno, ahora estoy mucho mejor – aseguró – te agradezco que me llevases con Madame Spiro.
- No iba a dejar a una chica herida por ahí tirada – sonrió él.
Hermione le miró fijamente… y lo vio. Ahí, escondido en sus ojos, lejos de cualquier mirada indiscreta, estaba ese monstruo que había conocido en su tiempo. Quizá ahora no fuese tan malvado, pero estaba ahí. Y tenía que reconocer que Tom Riddle era un actor fabuloso… Bueno, ella también era una buena actriz.
- Pues me alegro – le devolvió ella – ahora, iré a desayunar que me espera un largo viaje. Encantada de haberte conocido.
Empezó a caminar en dirección al Gran Comedor pero pronto se vio alcanzada por Tom, notando de inmediato como un pequeño séquito, tanto de chicos como de chicas, les seguía a unos metros.
- ¿Largo viaje? ¿Te vas? – Preguntó él.
- Sí, a Londres – respondió ella, reticente a dar más información de la necesaria a Voldemort.
- Oh, vaya. ¿Tienes familia allí?
- Algo así.
Notaba la curiosidad en la voz del chico y maldijo interiormente el no recordar cómo había llegado a ese tiempo exactamente. Dippet, Dumbledore y Spiro le comentaron que Tom había dicho que llegó caminando desde el bosque prohibido, pero algo le decía que no era así precisamente.
- No eres muy habladora, ¿no? – Preguntó él sonriendo, cosa que hizo que algunas de las chicas que le seguían suspirasen, algo que a su vez provocó que Hermione rodase los ojos.
- No mucho – respondió.
- Pues a mí me gustaría hablar contigo – aseguró él acercándose – uno no se encuentra todos los días a una chica cayendo del cielo a través de una nube oscura – explicó cerca de su oído – y tampoco es común tener visiones sobre un grupo de desconocidos atacándola a ella y a dos chicos, hasta casi matarlos, cuando le coges la mano.
Hermione frenó en seco y le miró. ¿Caer del cielo? ¿Visiones? ¿De qué coño hablaba ese loco?
- Es una situación realmente curiosa, ¿no crees? – Inquirió él ladeando la cabeza – me gustan los misterios. Y tú te has convertido en uno que quiero resolver – añadió cogiéndole la mano – un placer conocerte, Hermione Granger – finalizó reverenciándose y dándole un rápido beso en el dorso de la mano.
La castaña se quedó helada mientras Tom y su séquito se marchaban. Oh, oh… Ahora sí que la había cagado… ¿Cómo no pensó en ese pequeño detalle antes de hablar con Dumbledore? Si se hubiese acordado antes de que Tom Riddle estaba involucrado en su "rescate" nunca le habría pedido a Dumbledore entrar en el colegio y se habría ido de inmediato.
¡Oh, mierda! Tenía que acudir a Hogwarts sí o sí, era la biblioteca más grande de Inglaterra… Si existía algo que pudiese ayudarla tenía que estar ahí, seguro.
Con un suspiro comenzó a caminar de nuevo. Bueno, no le quedaba otra que intentar alejarse y evitar a ese chalado por todos los medios. No sabía exactamente cómo iba a hacerlo, pero ya se le ocurriría algo. Ella era Hermione Granger, ¿no? Algo debía ocurrírsele…
Durante el camino se encontró a Dippet y Albus charlando animadamente.
- Oh, si es la jovencita – sonrió Dippet algo incómodo - ¿Ya tienes preparado todo?
- Sí, señor – respondió ella sonriente, riendo internamente por las ganas que tenía el director por verla marchar.
- Bien, entonces vayamos a desayunar – interrumpió Dumbledore medio riendo también.
Hermione caminó junto a los dos hombres por el Gran Salón hasta la mesa de profesores, atrayendo las miradas de todos, aunque había una en particular que la molestaba más que otras.
Desayunó rápido, charlando poco con Dumbledore y menos con Dippet. Quería irse, no tenía intención de soportar más tiempo la mirada de aquel loco sobre su persona. ¡Le importaba tres pimientos que él la considerase un misterio! No iba a dejar que la molestara, eso sí que no.
- Bueno, señor Dumbledore, señor Dippet, con su permiso me retiro. Londres y los negocios me esperan – rio – esperaré su carta, señor Dumbledore.
- Encantados de haberla tenido aquí, señorita Granger – se despidió Dippet.
- Espero que volvamos a vernos, pequeña – sonrió Albus besándole la mano tal como había hecho Tom, sólo que sin provocar arcadas.
. Yo también, hasta otra – se despidió Hermione.
Salió por una de las puertas laterales y corrió hacia la enfermería. Estaba segura de haber visto a ese idiota levantándose y no pensaba encontrarse con él, vaya que no. Ahora era Tom, pero estaba segura que seguía siendo poderoso y malvado, sobretodo malvado.
Cogió su maleta y casi voló hasta el despacho de Albus. Y lo vio, justo cuando la puerta se cerraba, vio la figura de Tom girando la esquina, decidida a llegar hasta donde estaba ella. Aun sabiendo que la puerta estaba protegida, cogió rápidamente un puñado de polvos flu y se metió en la chimenea.
No tenía muy claro hacia dónde ir, pero seguramente El Caldero Chorreante sería una buena primera parada.
¡Tachááán! ¿Qué os ha parecido este cuarto cap? ¿Interesante? Por fin ha habido un primer encuentro entre Hermione y Tom, y vaya como ha acabado. Una deseando largarse y el otro deseando resolver el misterio. ¿Conseguirá hacerlo?
Quizá me mataréis pero, con vuestro permiso (o sin él) me voy a tomar la semana que viene de fiesta, así que publicaré el 15.
¿Por qué? Bueno, os explicaré que llevó cerca de año y medio escribiendo una historia que quiero mandar a un concurso que finaliza a finales de Febrero y, quedándome solo uno o dos capítulos (unas 40 páginas) creo que ya toca acabarla de una maldita vez (y teniendo ya 655 páginas escritas, creo que es hora de acabarla XD).
Además, mi "grandiosa" mente ha encontrado más ideas para fics... Llevandome a hacer los borradores de 2 SevDramione (Sí, lo que leeis: Draco VS Severus), 2 Sevmiones más y un posible fic sobre Loki/Personaje Inventado.
¿Estoy loca? SÍ.
¿Se me va la olla? Pues también.
¿Mi problema tiene solución? Me temo que no.
¿Mi novio se hartará un día que que esté todo el rato escribiendo y me mandará a la mierda? Pues, aunque espero que no, seguramente. Por ahora puedo "manipularlo" con eso de que él esta jugando a LOL y esas cosas...
¿Conseguiré algun día quedarme sin ideas? A lo mejor, quien sabe... Espero que no porque entonces mi vida se convertiría en algo MUY triste.
Así que, rezad para que mis malditas musas se centren en la historia que quiero acabar (¡JODER! ¡Qué un año y medio es un año y medio!) y no me haga hacer más borradores de más Fics o acabaré volandome la tapa de los sesos al más puro estilo muggle T_T
Danielle Franks: bueno, pues ya has visto como ha sido el primer encuentro.
horus100: poner a Hermione de ama de casa es un sacrilegio.
Rossy04: siii, la enfermera es una buena ayuda para Hermi.
brendush: ya veremos que tal van. Por ahora no parece que vayan a llevarse muy bien.
susan-black7: espero que este te haya gustado también.
LoveReyna: son raros, pero pegan jajaja
¡ESPERO VUESTRAS REVIEWS!
