Nota del cap: Primer IZUO que escribo en mi vida XD, no se preocupen, para los que les gusta Shizaya, todos los demás lo son –ríe.


Contra direcciones.

Sonrió al oír como unas gotas de lluvia empezaban a chocar fuertemente contra la ventana de esa -hasta entonces -silenciosa habitación. Rió suavemente apoyándose contra la pared, deslizándose hasta el piso y observando el techo... oh vaya, que magnífica sensación.

Bajó su mirada y entonces vio aquel líquido carmín que empezaba a escurrirse por el piso con lentitud.

¿El color de la sangre siempre había sido así de fascinante? ¿Siempre había sido así de hipnotizante? Un rojo carmín perfecto. Rió de nuevo. Quizá esta vez se había excedido un poco, ciertamente, ni él mismo esperaba llegar a ese punto, pero cuando había empezado a ocurrir simplemente no pudo detenerse.

-Oh vaya… -susurró sintiendo como aquel líquido vital se escurría desde sus torturadas muñecas y lentamente llegaba a formar parte de un pequeño charco de sangre mientras que poco a poco su voluntad de levantarse se esfumaba. Su cabeza empezaba dolerle, su cuerpo empezaba a temblar y lo único que sentía era frío… un frió que le gustaba y disfrutaba.

Mordió su labio inferior con fuerza, tan sólo para sentir como un hilillo de sangre se mezclaba con su saliva. Saboreó ese amargo manjar, deleitándose con la idea de que sangraba, allí en ese abandonado lugar. De repente un curioso pensamiento cruzó por su mente. ¿A Tsukishima le importaría el que haya cometido semejante agresión contra su cuerpo?... No, claro que no le importaba en absoluto.

Cuando su navaja había empezado a escurrirse sobre su piel, lo último en lo que había pesando era en si a alguien le importaría. Probablemente Izaya-kun se burlaría de él por otro de sus tantos intentos de morir, no esperaba alguna palabra de Shizuo, quizá Psyche cuestionaría los por qué, Tsugaru le daría un sermón, Hibiya quizá le preguntaría el cómo se sentían aquellas profundas laceraciones que tenía sobre él y Delic tan sólo aprovecharía para tocar alguna parte de su cuerpo que estuviese herida sin cuestionar nada, pero lo que hiciera Tsukishima era un misterio. Rió ante su ridículo pensamiento que venía a asomarse a su cabeza ahora que sus fuerzas empezaban a esfumarse.

Después de todo lo había hecho por algo, un motivo que incluso dentro de su lógica era patético, pero lo había hecho por "ese" motivo. Observó de reojo la ventana por la cual se escurrían aquellas gotas, dándose cuenta que lentamente su conciencia se iba perdiendo, veía borroso y cada vez le costaba más respirar. Pronto su cuerpo fue a parar totalmente al piso, pues ahora era incluso incapaz de pelar contra la gravedad o quizá simplemente se había quedado sin voluntad.

Observó nuevamente sus muñecas, cada una tenía un corte profundo que no dejaba de sangrar, más, esa no era la única herida que sus brazos poseían. Había pequeños cortes en toda su longitud, unos más largos y profundos que otros y su pecho… oh sí, su torso también traía unos largos y profundos surcos. Cerró los ojos, ¿así sería morir por amor? Un amor no correspondido, ¿a aquella persona le importaría el que su existencia se apagara? ¿Alguien lloraría por un "algo" como él? Por supuesto que no, la humanidad era tan despreciable que una existencia más o menos no importaba y todos aquellos sentimientos tan sólo eran inservibles. Se rió de si mismo… sentimientos, eran inservibles pero al mismo tiempo eran el motivo por el cual ahora estaba sumergido en laceraciones que no dejaban de sangrar.

Suspiró y entonces oyó una alteración en el ambiente. Llovía, todo estaba casi en silencio pero ahora oía como unas llaves entraban en la puerta, una a una probando cuál sería la correcta. Abrió los ojos y movió su mirada hasta la entrada que claramente se veía desde allí. Dos intentos más y entonces la puerta se abrió; lo siguiente que oyó fue como todo un llavero iba a parar al piso de golpe.

-¡Roppi! –oyó por primera vez cómo sonaría su nombre en un tono angustiado y curiosamente acompañado de "esa" voz.

Sonrió y movió su cabeza para enfocar por completo a aquel hombre que ahora se había arrodillado a uno de sus lados sin saber qué hacer.

-Tsukishima... –sonrió con ironía. Justamente aquella persona estaba ahora allí ¿acaso a eso llamaban destino? ¿Coincidencia? ¿Casualidad?

-¿Qué demonios te pasó? Roppi ¿qué es esto? – y sin saber qué hacer, con cuidado lo volvió a sentar apegándolo a su cuerpo para apoyarlo sobre él. Debía llamar a un hospital, quizá pedir ayuda a alguien, avisar a Izaya, él sabría qué hacer, pero antes de hacer algo más oyó.

-¿Qué haces aquí?

-Tú… ¿por qué hiciste esto de nuevo? –lo recordaba bien, muchas veces lo había encontrado en situaciones similares, pero ahora, ahora iba en serio.

Roppi rió. ¿Debía decírselo? y antes de hacer algo más volvió a oír.

-Llamaré a una ambulancia, es una emergencia –y acto seguido Tsukishima intentó levantarse.

-No lo hagas… -dijo de inmediato el pelinegro con las fuerzas que aún le quedaban–No iré a un hospital, prefiero morir antes de entrar a uno. Ese lugar es nefasto.

-Pero Roppi…

-Prefiero que me mates antes de eso Tsukishima…

-Eso jamás pasará y ahora debo pedir ayuda –respondió el rubio antes de empezar a buscar su teléfono.

-Es inútil Tsukishima… -sonrió Hachimenroppi –No necesito a nadie, nadie tampoco vendrá, ni sé por qué estás aquí.

-Presentí que algo malo pasaba… Roppi, hay que hacer algo –y era verdad, en ese momento estaba a punto de entrar en pánico. Roppi estaba desangrándose. Sus brazos torturados, su pecho con dos grandes y enormes líneas rojas que habían dejado de sangrar y el pelinegro muy pálido, demasiado para su gusto. En cualquier momento perdería la conciencia.

-Siendo honesto… lo único que necesito está aquí –y lentamente levantó la mirada observando por primera vez ese rostro que claramente no sabía qué hacer. Era una agradable expresión de terror ¿tan mal se veía?

-Debo cerrar tus heridas al menos… -y entonces intentó levantarse nuevamente, pero inesperadamente cayó al piso, pues Roppi había evitado que se levantase con aquellas últimas fuerzas que le quedaban y ahora estaba sobre él. Tsukishima lo vio, había movido su cuerpo tan bruscamente que sólo notó como algunas heridas que ya habían dejado de sangrar volvían a abrirse volviendo a soltar ese líquido carmesí.

-Tsukishima… -dijo casi en un susurró. Sí, ahora su cuerpo realmente estaba demasiado débil como para siquiera sostenerlo en la posición en la que estaba, por lo que terminó derrumbándose sobre el rubio y allí donde había caído estaba aquel sonido, unos latidos delataban que estaba recostado sobre su corazón.

-Tsukishima… duele… duele mucho ¿qué debo hacer? –y antes de que Tsukishima pudiese responder, aquel delgado cuerpo había perdido la conciencia.

*o**o*o**o *

Parpadeó un par de veces tratando de enfocar su mirada. Su cabeza le dolía, se sentía débil pero aún así no sentía frío, era una extraña ausencia de frío que hace mucho que no sentía. Se movió un poco tan sólo para notar que estaba en su cama, era su habitación. La calefacción estaba encendida deduciendo que ese sería el motivo por el cual no sentía frío; y a uno de sus lados estaba aquel rubio, recostado y durmiendo apaciblemente. Sus lentes estaban descolocados y al acercarse un poco notó que tenía unas enormes ojeras. ¿Acaso recién se había dormido?

Levantó su mano intentando acariciar aquel rostro y fue cuando notó aquel último detalle: sus brazos estaban vendados totalmente y ahora que veía su torso también lo estaba, aún así, lo que llamó su atención fue aquella aguja que estaba incrustada en su brazo izquierdo y que daba directamente a un sostén que traía bolsas de sangre. Él no recordaba tener esas cosas en casa. ¿Qué había pasado? y antes de protestar ante aquella violación de su hogar, empezó a sentir movimientos a su lado.

-Tsukishima… -al parecer estaba despertando.

El más alto tardó unos segundos en darse cuenta de la situación y cuando terminó de despabilar, se sentó de inmediato.

-Roppi, despertaste –y lo siguiente que hizo fue algo que Hachimenroppi jamás se hubiese esperado. Sus largos brazos lo rodearon por completo. Roppi no dijo nada, simplemente esperó que ese ataque de efusividad terminara antes de preguntar.

-¿Qué significa eso? –y señaló el sostén antes de alzar su brazo para mostrar la conexión.

-Una transfusión de sangre por supuesto –respondió con suficiencia.

-¿Por qué hay una de estas aquí?

-Shinra la trajo en cuanto le dije que me ayudara.

-¿Shinra? –y recordó que ese era el doctor demente con el que siempre se topaba y aparentemente vivía con aquella Dullahan.

-Entiende… estabas inconsciente y habías perdido demasiada sangre. No hubieras sobrevivido. Estaba tan asustado.

Roppi rió. ¿Asustado? Si para empezar el objetivo de su atentado era de una vez partir ¿por qué algo siempre lo detenía? ¿Y porque tendrían que preocuparse por él? Sin delicadeza alguna se arrancó aquella aguja y se sentó al borde de la cama.

-Eres demasiado cruel Tsukishima…-y sin más se levantó y salió de la habitación. Tsukishima lo siguió detrás. ¿A qué se refería? ¿Qué pasaba? No entendía absolutamente nada. En cuando lo alcanzó vio como Roppi se posicionaba delante de la venta y observaba a través de ella con melancolía.

-Es un día soleado –dijo el rubio acercándose.

-Odio los días soleados… la gente camina muy feliz por ahí.

-Roppi… ¿de qué estás hablando?-y lo observó directamente.

-Tsukishima me preguntaste el por qué… pero sabes, hay una infinidad de motivos, desde el malestar que me ocasiona el ver la estupidez humana y la decadencia de la sociedad, hasta el hecho de sentir demasiado por alguien que es demasiado cruel. Sentir… muchas veces no quisiera sentir, pero aquella sensación de desgarrar tu piel es demasiado placentera, el placer que ocasiona el dolor es demasiado grande... y aún así realmente no quisiera sentir –y lentamente empezó a quitarse la venda que estaba en su torso, dejando al descubierto aquellas dos largas líneas que había trazado en su cuerpo. Ambas se intersecaban en su corazón, ambas estaban negando su corazón.

-Ves esto –y delineo aquellas heridas –realmente pensé en arrancarme el corazón, intenté negar que podía sentir, intenté incrustar mi navaja tan profundo que en algún momento mi corazón dejara de sentir –rió –es imposible. Cada vez que pasaba aquella navaja sobre mí, más pensamientos y sentimientos se asomaban a mi mente. Pensaba cosas como que el dolor se sentía muy bien, que la sangre tenía un bonito color, que quería disfrutar aquella sensación de estar vivo mucho más… pero no podía detenerme porque realmente quería morir y pese a todo, todo terminaba… en ti –y sin decir más, se acercó a él y lo tomó del brazo, jalándolo hasta botarlo en el sofá antes de subirse sobre él y proseguir -¿sabes lo que pensaba cuando aparecías en mis pensamientos?

Tsukishima que aún no salía de aquel pequeño letargo mental que había ocasionado ser él quien fuese el causante de todo, tan sólo pudo atinar a hacer una pequeña negación con la cabeza.

Roppi sonrió y apoyó sus manos en el torso del más alto –pensaba en que se sentiría tocar tu piel… -y se inclinó un poco –pensaba en cómo se sentirían tus labios –y antes de que Tsukishima pudiese reaccionar Roppi lo había besado. Un beso inesperado y tranquilo; Roppi introdujo su lengua y pocos segundos después, Tsukishima empezó a corresponder. Hachimenroppi sonrió antes de separarse, tan sólo para ver el sonrojado rostro del más alto. Volvió a acercarse con calma a su oído y entonces susurró.

-Pensaba en cómo se sentiría tu piel sobre la mía –entonces una de sus manos se escurrió por debajo de la camisa del rubio, acariciando su abdomen y subiendo lentamente.

-R-roppi ¿q-qué diablos… -y antes de poder siquiera terminar de hablar, el pelinegro lo había vuelto a besar y por algún motivo, no pudo evitar corresponder. Algo no andaba bien en eso, Roppi aún no estaba bien y para empezar, ¿cómo habían llegado eso? Pero antes de poder pensar en algo más, sintió como su camisa terminaba de ser abierta y sin más, Roppi descendía para besar su cuello y abrirse campo en medio de su bufanda.

-Roppi… -susurró posando sus manos en su cadera, pensando en detener o no aquellos avances sobre él. Si seguía así, no se haría responsable de sus actos, pues no estaba seguro hasta donde podría aguantar aquellas caricias, después de todo, jamás había experimentado algo así. Dejó libre un jadeo cuando Roppi llegó a sus pezones y empezó a lamerlos, mordiéndolos suavemente antes de susurrar.

-Pensaba… -y lo miró de reojo –. En que quería hacerte mío no importa lo que pasara –Y sin más prosiguió su camino bajando con lentitud por el cuerpo del más alto. Sí, le gustaba, le encantaba saborear aquella piel, le gustaba sentir cómo aquellos músculos se tensaban bajo su caricias y ahora no le importaba nada. No le importaba si Tsukishima quería o no hacerlo, no le importaba si a causa de eso moriría definitivamente, no le importaba absolutamente nada. Llegó a su vientre, besó todo el lugar antes de deshacer el cinturón y lentamente bajar la cremallera, sonriendo ante el jadeo que Tsukishima soltó cuando besó sobre su ropa interior.

-N-no, Roppi – y se inclinó un poco para separarlo. Eso no estaba bien.

-¿No se siente bien? –preguntó antes de mirarlo y sin dejar su labor atrás. Su pantalón y casi desistía.

Tsukishima lo miró, a decir verdad, se sentía muy bien… demasiado para su gusto. Pero ese no era el caso. Aún así, antes de poder responder, Roppi lo había besado mientras escurría su mano por su entrepierna. Soltó un jadeo, no, no podía negarse cuando aquella terrible excitación recorría su cuerpo. Roppi lo besó una vez más y volvió a su antigua posición, besando sobre su ropa interior y después tomando su excitación con cuidado antes de empezar a deslizar su lengua por aquella erección.

Tsukishima dejó libre un jadeo y sin saber realmente el por qué, relajó su cuerpo terminando de recostarse en el sofá y tan sólo dedicándose a sentir a aquel pelinegro. Se sentía… magnífico.

Roppi sonrió cuando el rubio finalmente desistió, introduciendo toda aquella erección en su boca, lamiéndola y besando la punta ante delicados gemidos e inconscientes movimientos que realizaba el más alto. Siguió esa labor por algunos minutos antes de separarse y sin más treparse sobre Tsukishima frotando su cuerpo contra el del rubio y llegando después a su oído susurrando suavemente.

-Quiero hacerte mío… -y lamió su cuello volviendo a subir y mordiendo suavemente el lóbulo de su oreja –Se mío Tsukishima… sólo mío -sonrió antes de mirar el sonrojado rostro del rubio, dándole un beso y tomando una de sus manos para hacerla recorrer aquellas largas laceraciones que poseía su cuerpo.

-Estas… son por ti –sonrió un poco más –deberás hacerte responsable por ellas… -Tsukishima lo miró y lentamente escurrió sus delgados dedos por aquellas horribles heridas, delineándolas una a una y tan sólo diciendo.

-Estas heridas no se ven nada bien en ti… -y sin más se sentó, inclinándose un poco para alcanzarlas y besarlas, lamiéndolas una y otra vez antes de separase un poco y mirándolo nuevamente -no dejaré… que pase esto de nuevo… no, no de nuevo… -Roppi sonrió acariciando su rostro.

-No hagas esa expresión de tristeza –y sin más lo volvió a empujar sobre el sofá para besar su oculto cuello y lamerlo ocasionando que el más alto dejara libre un pequeño jadeo -, esta es mucho mejor… una expresión más placentera –rió Roppi volviendo a escurrir su mano hasta su erección y deslizándola por toda la longitud y después tomándola con fuerza sintiendo como el cuerpo del rubio se arqueaba.

-R-roppi… -y lo siguiente que sintió fueron unos labios posarse sobre los suyos con fuerza. No se esperaba nada de eso, pero de inmediato correspondió, rodeando los hombros del pelinegro para acercarlo más a sus labios y morderlos suavemente ocasionando un agradable sonido que provino de la garganta del pelinegro. Roppi sonrió y volvió a besarlo, lamiendo sus labios, mordiéndolos y jugando con su lengua incansablemente. Sí, tenía que hacerlo suyo, Tsukishima tenía que ser sólo suyo. Movió más rápido su mano ocasionando un nuevo jadeo en el más alto y nuevamente sintió como Tsukishima lo presionaba contra sí, aferrándose a él, continuando con el violento beso, saboreando aquellos labios. Se separó un poco tan sólo para terminar de bajar el pantalón del rubio, quien simplemente se dejó a la merced de Hachimenroppi. Abrió las piernas y nuevamente sintió la calidez de boca del pelinegro sobre su excitación. Sí, le gustaba aquella sensación. Minutos después de aquel placentero juego, su cuerpo se tensó, pues Roppi ahora había empezado a jugar en su entrada, frotando el lugar y presionando suavemente para dilatarlo.

-¿Te gusta?-sonrió Roppi volviendo a subir, quitándole definitivamente la bufanda que poseía y besando su manzana de Adán antes de lamerla por completo.

-Hn…–jadeó el rubio… todo pasaba demasiado rápido. Lo miró y tan sólo atinó a besarlo nuevamente. Acariciando su rostro y acercándolo más a él, sintiéndolo más cerca de su cuerpo. Ahora, simplemente no le importaba nada, sólo quería sentir cerca a Roppi, quería sentir la calidez de ese cuerpo. El pelinegro sonrió, sí, ahora sí, Tsukishima era completamente suyo, algo que jamás creyó posible, correspondió el beso y simplemente se acomodó entre sus piernas, sin dejar de besarlo y deshaciendo su pantalón que ahora apretaba. Sonrió ante la placentera idea de lo que venía y-

-¡Tsukishima!... Izaya me dij- y aquellas orbes oscuras no hicieron más que expandirse al ver tal situación. Já, ¡ni en un millón de años habría imaginado algo así!

-¡¿Qué demonios?! –el nombrado se separó de inmediato del pelinegro intentando cubrir su cuerpo. Shinra, Shinra ¿qué diablos hacía allí? ¿Cómo había entrado así nada más? Oh, sí, lo había olvidado, él mismo le había dado las llaves. Sintió sus mejillas arder. ¡Qué vergüenza! Roppi miró atentamente la expresión del doctor, no pudiendo más que distorsionar su expresión a una de frustración y enfado, observó al rubio después, notando como este estaba totalmente avergonzado. Era lindo, demasiado, por lo que sólo atinó a decir.

-Sensei… estamos algo ocupados ¿puedes largarte? –dijo sin amabilidad alguna y tendió a Tsukishima sobre el sofá una vez más -¿no me diga que quiere ser un espectador? –volvió a decir al notar que el pelinegro no había hecho movimiento o acción alguna, tan sólo los miraba con su eterna sonrisa.

-Jeje, no me esperaba esto, pero pueden proseguir –y guiñó un ojo acercándose a la mesa sin pudor alguno – Izaya me dijo que le diera esto a Tsukishima –y mostró un paquete –Debes llevarlo a la "mansión"… o algo así –pensó un poco en sus palabras –sí, mansión… vaya, vaya, Izaya-kun siempre hablando cosas extrañas –rió para sí tomando las llaves y dirigiéndose a la puerta sin más –Me alegra que Roppi-kun esté bien y de buen humor, hehehe~, ¡oh dios!, qué tarde que es, Celty debió preparar una deliciosa cena y no puedo llegar tarde! –y sin más desapareció por la puerta, hablando aún después de cerrar esta ante el aún avergonzado rostro de Tsukishima y la enfadada expresión de Roppi.

-C-creo que mejor… yo… debo irme –dijo el rubio sin mirar al pelinegro. Estaba condenado, para empezar ¿cómo todo había pasado?

Roppi lo vio sonriendo un poco.

-Me niego, no dejaré que te marches –y antes de hacer algo más, Tsukishima se levantó, arreglándose el pantalón y tomando a Roppi entre sus brazos –Estás demasiado pálido, debes dormir un poco –y terminó de recostarlo en la cama. Roppi lo vio y no pudo hacer nada más que resignarse. Era cierto, su cabeza le dolía terriblemente, pero ni eso había sido suficiente para detenerlo… entonces, ese doctor ahora se las pagaría. Se recostó en la cama y se acomodó dándole la espalda al más alto.

-Lárgate si quieres -y cerró los ojos. Intentaría dormir, seguramente no sería algo difícil de conseguir pero antes de siquiera intentarlo unos brazos lo rodearon.

-Dije que debes descansar, no que me iré. El encargo puede esperar –y cerró de la misma forma sus ojos. Hace unas cuarenta y ocho horas que no dormía bien, en esas horas de vigila, jamás se hubiese esperado dormir así, pero de alguna forma había valido la pena. Sonrió.

Roppi no hizo nada, no se movió, tan sólo se dejó envolver relajando su cuerpo. La siguiente vez, el rubio sería suyo sin duda alguna.


Bien, he aquí otro cap. No he muerto aún, pero estos meses si que fueron de un bloqueo mental increíble. No se me antojaba escribir nada… Lamento la demora, que realmente fue eterna. Este hasta ahora es el cap más largo de todo ese fic –ríe –quién diría que había tanto por escribir de esos dos, en fin, espero lo hayan disfrutado. ¡Gracias por leer!

Siguiente cap: Shitsuo x Sakuraya.

Y coment, sugerencias, alguna idea interesante (?) son bienvenidos 3