Pues aquí la conti, estoy algo depre porque no me dejaron review… (snif, snif) sin embargo, uno que otro agrego para alarma y favoritos por lo que por ese motivo lo continúe… jajaja xD no sean gachos, escríbanme nomas para decirme si la historia va bien o mal… Bueno en fin, gracias a todos los que se pasan a leer!

Perdonen como siempre mi pecina Ortografía!

CAPITULO IV

A penas reconoció el timbre de esa voz, colgó. Su corazón se acelero por completo, incluso sudo frio. Miro aun asustado el aparato telefónico y no podía dar crédito a lo que había pasado. Respiraba con rapidez, intentando calmarse, cuando de pronto como si de un latigazo se tratara, la duda cayó sobre su cabeza -¿Qué diablos… hace el zorro contestando el teléfono de Sendoh?- Se pregunto en voz alta, y tan impulsivo como es, volvió a marcar.

-Diga?- Pregunto el azabache, dubitativo, se imaginaba que quizás el pelirrojo había vuelto a marcar, o más bien su esperanzado corazón así lo deseaba, se había llevado una gran sorpresa al escuchar que aquel que había marcado era ni más ni menos que Hanamichi.

-Rukawa eres tu verdad? Porque contestas tu el teléfono de Sendoh? Qué diablos pasa? Esta ahí contigo? ¿Dónde está el maldito Puerco-espín?- Se abalanzo con bastantes preguntas que hacía de manera rápida.

-Que quieres?- Fue su escueta pregunta, al sentirse de cierta forma atacado.

-Te hice una pregunta- Respondió molesto el pelirrojo.

-Me hiciste cinco preguntas-

-Entonces contéstalas-

-Ya las olvide…-

Un silencio se hizo presente, sin embargo, fue el pelirrojo quien lo rompió.

-No estoy jugando…-

-Yo tampoco…-

Y nuevamente un silencio reino, cuando de repente la voz de alguien a las espaldas de Rukawa se escucho claramente.

-Ocurre algo Kaede?-

-Kaede?- Pensó el pelirrojo, levantando una ceja, sintiendo que la sangre se le agolpaba en la cara. –Es ese estúpido de Sendoh verdad?-

-Si, aquí esta…-

-Porque te llama tan familiar? No que eran enemigos! Maldito zorro traidor-

-Voy a colgar…-

-Que? ahora resulta que me vas a colgar? Atrévete maldito zorro estúpido!- Hanamichi estaba echando chispas, estaba tan enfadado que ni siquiera era totalmente consciente de lo que decía.

-Pi,pi,pi…- Y finalmente el azabache le dejo ahí colgado.

-Me… colgó…- Se asombro el pelirrojo, y ahora muchísimo más enfadado que antes, volvió a marcar, sin embargo, ya nadie le contesto.

-Quien era?- Pregunto del otro lado del mundo un chico de oscuro cabello en picos y piel blanca.

-Un idiota…- Murmuro Rukawa.

-Mmm… pues ese idiota te puso de mal humor-

-Era Sakuragui-

-Oh! Vaya…- Respondió el moreno. –Que extraño.. marco a mi teléfono, habrá querido decirme algo?-

-No lo se… no le deje decirme nada y no le respondí nada tampoco…- Se encogió de hombros el azabache. –Toma aparte de ese idiota nadie más te llamo…-

-nadie más?- Pregunto un poco decepcionado el ex-capitán del Ryonan.

-No… nadie más…- En ese momento su teléfono volvió a timbrar.-Es el numero del tonto… no contestes si ves que te vuelve a marcar- Le advirtió el azabache.

-Porque? Ocurrió algo?-

-No lo sé, anda de mal humor y solo se dedico a gritonear como acostumbra, evítate un mal rato-

-Bien, seguiré tu consejo- Sendoh metió su celular a su maleta deportiva. -Vayamos a comer algo, siempre después de la ducha me da tremenda hambre-

-Si…- Respondió Rukawa. –Quizás… ella marque más al rato- Trato de darle ánimos el ex-jugador número 11 al ex-capitán de Ryonan.

-Ya mejor… lo doy por perdido- Respondió Sendoh, quien desde que había llegado a Estados Unidos, esperaba ansioso una llamada, por eso mientras se duchaba le había encargado a Rukawa su teléfono, por si esa llamada se hacía presente.

Rukawa no supo que mas decirle, era un novato en cuestiones del corazón, si el mismo tenía un lío respecto a ese tema, menos podría ayudar a su compañero, por lo que se encogió de hombros y no volvieron a platicar sobre ello.

Sakuragui por otra parte, parecía león enjaulado, tantas cosas le habían dejado sumamente intrigado, la principal por supuesto era saber "¿Qué demonios pasaba entre Sendoh y Rukawa?"

Ya había intentado comunicarse nuevamente con ellos y marco como diez veces más, sin embargo, seguían sin contestar sus llamadas, por lo que al llegar la noche desistió de intentarlo por ese día.

Estaba recostado en el piso, mirando el techo de su casa, cuando su teléfono timbro, no tenia identificador de llamada, por lo que contesto sin saber de quién se trataba.

-Bueno?- Pregunto un poco más relajado que a como estaba por la tarde.

-Ya podemos tener una charla civilizada o te corto la llamada nuevamente?-

-Rukawa!... tu…- Sakuragui se calló de golpe, tenía que controlarse, o como le había dicho el azabache, lograría que le cortara la llamada otra vez.

-Solo te devolví la llamada porque te conozco, se lo testarudo que eres y quiero que dejes de llamar, o es que quieres preguntar algo realmente importante?-

-No…- Admitió el pelirrojo.

-Entonces?- De cierta forma el azabache también se encontraba algo curioso, por la llamada que el pelirrojo le había realizado a Sendoh.

-No te incumbe- Respondió nervioso el pelirrojo, ¿Cómo decirle que era porque quería su teléfono?

-Tienes razón… no me incumbe- Admitió Rukawa, sintiéndose frustrado y molesto a la vez.

-Rukawa… tu… ¿Por qué contestaste el teléfono de Sendoh? ¿y… desde cuando son tan amigos?- Pregunto sin poder evitarlo.

Rukawa, entrecerró los ojos y fue su turno de desquitarse.

-No te… incumbe-

-Estúpido Rukawa! No repitas lo que yo hago o digo! Y ya contéstame de una vez!-

-Porque te afecta tanto todo ese asunto?- De cierta forma el corazón de Rukawa comenzó a acelerarse más, algo dentro de el le decía que el Pelirrojo podría estar celoso y eso le resultaba agradable, pero tampoco quería darse falsas esperanzas.

-No es que me afecte, pero me resulta desconcertante, no se supone que eran rivales! Me resulta hipócrita-

-Tú lo has dicho, éramos rivales, más no enemigos-

-Pues si pero… para llegar al punto de que el te llama por tu nombre… acaso tu le llamas ya por su nombre?-

-Si, lo hago… Akira y yo… ya somos amigos-

-….- Sakuragui se quedo en silencio, jamás había escuchado a Rukawa llamar a alguien por su nombre de pila… excepto a… el mismo. Pero le molestaba que hacía tiempo ya no lo llamaba Hanamichi, había vuelto a dirigirse a él con sus apellidos.

-Dime Sakuragui…¿quieres tratar un tema en especifico con Akira o puedo ayudarte yo? Akira está esperando una llamada importante, si yo puedo…-

-No…- Le corto el pelirrojo –no puedes y ya no importa-

-Entiendo… en ese caso, creo que ya no hay más que hablar- Rukawa se estaba despidiendo para poder cortar la llamada.

-Espera Rukawa! Yo…- Hanamichi trago saliva lentamente, las palabras se le atoraron en la garganta.

-En la noche te marco, no tengo ningún problema con la factura de la línea telefónica, por ahora tengo que retirarme, recuerda que ahí contigo ya es noche, pero acá… estamos a medio día y el entrenamiento esta por empezar-

-Es verdad!- Recordó el pelirrojo, eso quería decir que él les marco en la madrugada y ahí estaba otra vez ese estúpido fantasma llamado "celos" que hacia Rukawa a tan tempranas horas del día con Sendoh?. Lo que él no sabía era que los chicos se levantaban a las 4 para ir a correr, ducharse, ir a desayunar y después comenzar con los entrenamientos. –Tan temprano y ya estabas con Sendoh?- Rukawa suspiro con pesar, Hanamichi comenzaba a ponerse en un plan sumamente pesado.

-En la noche… hablamos…- Al azabache le hubiese gustado continuar con la charla, aclarar todo lo que se tenía que aclarar, pero el tiempo lo apresuraba, por lo que tuvo que cortar la charla.

-Bien… espero tu llamada- Dijo Hanamichi, quien tampoco deseaba cortar la comunicación y tampoco deseaba dejar pendiente ese tema en particular.

-De acuerdo… adiós… Sakuragui-

-adiós...- Y finalmente la llamada finalizo.

Estaba a punto de irse a recostar, si dormía dejaría de pensar cosas tontas (Sendoh con Rukawa, Rukawa con Sendoh hablándose cariñosamente) por lo que decidido apago todas las luces de su casa, pero alguien toco a su puerta, se extraño puesto que ya era algo tarde. Su sorpresa fue grande al ver a Haruko ahí.

-Haruko? Qué pasa? Que haces tan tarde fuera de casa?- Le pregunto el pelirrojo, dejándola pasar de inmediato a su casa, no quería exponer más tiempo a la chica en la calle.

-Hanamichi… yo… necesito que me digas que pasa- Le dijo la castaña de pronto.

-Haruko…- Dijo él, sintiéndose terrible, había llegado el momento de hablar seriamente con la chica.

-Es que acaso ya no me quieres?-

-Haruko yo…- El pelirrojo se sentó en uno de sus sillones y se llevo una mano a su propia cabeza acariciándola ligeramente. –Estoy muy confundido- Admitió finalmente el pelirrojo.

-Confundido?- La castaña se sentó junto a él.

-Si…- Agacho la cabeza y miro el piso. –Mira Haruko…- Hanamichi levanto el rostro y la observo a los ojos –No quiero hacerte más daño, porque sé que de alguna forma he sido frio e indiferente contigo últimamente por lo que… creo que lo mejor sería que…-

-Pero porque Hanamichi? En que falle?- La chica se apresuro a interrumpirlo, mirándolo realmente deprimida.

-No, no… tu no fallaste en nada Haruko… para nada- Hanamichi se sintió terrible, jamás pensó que alguna vez llegaría a protagonizar un momento como este, generalmente eran las chicas las que le rechazaban. –No eres tu… soy yo…-

Haruko agacho el rostro y sonrió de manera deprimente. –No crees que esa frase ya está muy usada?-

-Es que es la verdad Haruko, tu eres linda, honesta, cariñosa, todo lo que un hombre desearía encontrar en una chica-

-Entonces por qué?- Y de nuevo ahí estaba la pregunta que ponía a Hanamichi con los pelos de punta ¿Cómo decirle que era porque no es una chica si no un chico quien está llamando en extremo su atención?.

-Porque ya te dije… estoy confundido-

-Es por alguien más?- Pregunto sin rodeos.

-Si…- Admitió el pelirrojo.

-Es linda? En verdad es especial? Si tú te fijaste en ella… es porque es única- dijo de manera honesta la castaña. A pesar de estar sufriendo, tenía que admitir que el pelirrojo no solía jugar con las personas.

-Bueno si… esa persona es… especial… - Haruko, le miro a los ojos y trato de sonreír.

-Entiendo….- La castaña, estiro una mano y acaricio el rostro del pelirrojo. –Puedo pedirte un favor?-

-Claro Haruko, el que quieras- Se sintió más aliviado, después de darse cuenta que la castaña parecía entender la situación.

-Podrías… darme un último beso?-

En América,

-Aquí Rukawa- Uno de los compañeros de equipo de Rukawa, le gritaba al azabache para que le pasara el balón, pero este estaba algo pensativo por lo que no lo escucho.

-Pasa algo Rukawa?- Se acerco Sendoh a hablar con él, lo notaba totalmente distraído.

-Crees que el director me permita saltarme el entrenamiento de hoy?-

-Pues… no veo el problema, te sientes mal?-

-No… yo… tengo que… concluir una charla-

-Oh! Entiendo…- Sendoh sonrió de manera burlona, sabía a quién le iba a devolver la llamada.

En Japón,

Su mente estaba en blanco, en qué momento pasaron a ese nivel?

Hanamichi se encontraba sobre la castaña, ambos sobre el sofá, continuaban besándose con bastante ímpetu, las manos de la castaña acariciaban de arriba abajo la ancha espalda del pelirrojo. Mientras este tenía sus manos metidas bajo la blusa de la chica, acariciando sus pechos por encima del sostén.

Sabía que eso no estaba bien, su mente le gritaba que se detuviera y de hecho ni siquiera su cuerpo reaccionaba. Quizás continuaba porque quería comprobar si estar con una chica le prendía, pero… no, ya no podía existir mejor prueba que esa y su cuerpo y mente le rectificaban que no podía querer a Haruko, no sentía deseo, no estaba excitado. Abrió los ojos y observo el rostro sonrojado de la chica, había permitido que las cosas fueran demasiado lejos… era hora de parar… definitivamente.

El timbre del teléfono les interrumpió, que mejor momento para que timbrara, había pensado el pelirrojo, se separo de la castaña, totalmente avergonzado.

-No contestes- Pidió la chica, con los labios hinchados y sonrojados, con la blusa medio subida, dejando ver parte de su piel y los cabellos alborotados.

-Puede ser una emergencia- Dijo el pelirrojo, haciendo alusión a la hora que era.

Haruko, se sentó de nuevo, acomodando sus ropas, sin embargo, aun tenía la esperanza de continuar.

-Diga?- Pregunto Hanamichi, con la voz un poco ronca.

-Que hay torpe?-

-Rukawa!- Exclamo Hanamichi de manera inconsciente.

-Rukawa!- Pregunto sorprendida la castaña.

-…- Rukawa se quedo de piedra al escuchar la voz de una mujer y sabía bien quien era la dueña, observo su teléfono y su mente hizo cuentas, era bastante tarde para que la castaña estuviese en la casa del pelirrojo. –Estas ocupado…- Aquella no fue una pregunta, más bien una afirmación. –Te dejo…- Fue lo último que dijo para cortar.

-Rukawa! Espera… no… yo…- Hanamichi sudo frio, de cierta forma se sintió nervioso y sumamente culpable.

-Era Rukawa?- Pregunto de pronto la castaña, estaba ya de pie a su lado y su rostro mostraba sorpresa, inquietud y esperanza.

-Haruko, es demasiado tarde, te llevare a casa- Dijo el pelirrojo, sintiéndose de pronto enfadado con la chica.

-Que te dijo?- Haruko intentaba continuar con el tema de "Rukawa".

-Nada… quizás… hablaba para molestar- Dijo sujetando una chaqueta y colocándosele a la castaña en la espalda. –Anda vámonos ya…-

-Ya antes te había marcado?-

-Sí, ya antes había hablado con él-

-Y a nadie le dijiste! Porque? No te parece injusto! Todos han querido saber cómo le ha ido, como es que se encuentra… y…-

-Todos? O nada mas tu?- Le interrumpió el pelirrojo, mirándola bastante enfadado.

-Que… quieres decir?-

-Nada… olvídalo- Hanamichi continuo caminando, pero Haruko permaneció de pie.

-Anda Hanamichi! Pregúntame claro!-

-Pues… que yo el gran ESTUPIDO de Hanamichi, me acabo de dar cuenta de que este tiempo no fui más que una mentira en tu vida no?-

-Claro que no!-

-Ah no? Si solo escuchas el nombre de Rukawa y tiemblas!-

-Bueno… y a final de cuentas qué? tu andando conmigo te enamoraste de alguien mas no? Entonces quién miente mas Hanamichi?-

Y ahí estaban los dos jóvenes, mirándose retadoramente. Quien pensaría que hablaban de la misma persona y que ahora aquellos dos que hace meses eran enamorados, se convertirían en rivales.

-Bien, entonces, estamos a la par, iniciamos una relación, cuando tu aun todavía pensabas en Rukawa y yo… termino la relación pensando en… alguien más-

-Bien, esta relación, de un momento a otro entonces iba a concluir-

-Si, así es…- Respondió Hanamichi.

-Aun así… pensé que… lo nuestro podía funcionar, porque me gustas mucho Hanamichi…- Dijo de pronto Haruko, volviendo a tener tranquilidad.

-Yo… también lo creí Haruko- Y Hanamichi también era sincero.

Ambos chicos, se miraron a los ojos y permanecieron en silencio un buen rato.

-Amigos?- Dijo de pronto el pelirrojo, intentando que la buena relación que tenían desde que se conocieron no terminara tan mal después de todo.

La castaña, le miro por unos segundos más, para finalmente estirar la mano –Amigos…-

En América

-Faul ofensivo!- Grito el árbitro.

-Otra vez? Que pasa contigo Kaede!- Pregunto el entrenador que miraba a su muchacho un poco preocupado.

-Lo siento- Fue lo único que dijo el azabache, y es que después de haber hablado con el pelirrojo, prefirió regresar a entrenar para no pensar en lo que acaba de pasar.

-Estas bien?- Le pregunto Sendoh, acercándose a su compañero.

-Si…- Mintió, sin embargo, Sendoh desistió de preguntar, sabía que de momento no le diría su malestar.

Finalmente terminaron los entrenamientos, Rukawa fue a darse una ducha, dejando que su cuerpo se relajara con el agua caliente.

-Kaede?- Pregunto Sendoh por fuera de la ducha.

-mmmm?-

-Tengo 30 llamadas perdidas de Hanamichi.

-Y?- Trato de mostrarse indiferente.

-No contestaras?-

-Es tu teléfono-

-No te hagas… sabes que marca porque quiere hablar contigo-

-No contestare…- Fue la última palabra del castaño, Sendoh se encogió de hombros y suspiro al ver que de nueva cuenta marca el pelirrojo. –Solo espero que desista pronto… - Dijo apesumbrado imaginándose que quizás la llamada que tanto esperaba podía verse interrumpida por las llamadas del pelirrojo.

En Japón

-Demonios!- Hanamichi, colgó el teléfono. –Ese tonto de Rukawa…- Se dejo caer en el sillón. Comenzó a pensar en alternativas para que el azabache le contestara sus llamadas, pero no tenia oportunidad, conociendo lo rencoroso que era, sabía que no lo haría. –Bien Kaede Rukawa…- dijo de pronto, mirando el teléfono –Si no quieres contestarme entonces… iré por ti y hare que me escuches lo quieras o no-