Blanca Nessie

Erase una vez una hermosa reina llamada Isabella que deseaba ardientemente la llegada de una niña. Un día que se encontraba sentada junto a la ventana, se pico el dedo con la aguja, y pequeñas gotas de sangre cayeron sobre la nieve acumulada en el antepecho de la ventana. La reina Isabella contempló el contraste de la sangre roja sobre la nieve blanca y suspiro.

-¡Como quisiera tener una hija que tuviera la piel tan blanca como la nieve, los labios rojos como la sangre!

Poco tiempo después, su deseo se hizo realidad al nacerle una hermosa niña con piel blanca, labios rojos y cabello cobrizo a quien dio el nombre de Blanca Nessie.

Desafortunadamente, la reina Isabella murió cuando la niña era muy pequeña y el padre de Blanca Nessie contrajo matrimonio con una hermosa mujer y cruel que se preocupaba mas de su apariencia física que de hacer buenas acciones.

La nueva Reina Rosalie poseía un espejo mágico que podía responderle a todas las preguntas que ella le hacia. Pero la única que le interesaba era:

-Espejito, espejito, ¿quien es la más hermosa del reino?

Invariablemente el espejo le respondía:

-¡La más bella eres tu! -La vanidad de la Reina Rosalie vivía satisfecha con la respuesta, hasta que un día, el espejo le respondió algo diferente:

-Es verdad que su majestad es muy hermosa; pero ¡Blanca Nessie es la más hermosa del reino!

Enfurecida, la envidiosa Reina Rosalie grito:

-¿Blanca Nessie más hermosa que yo? ¡Imposible! ¡Eso no lo tolerare!

Entonces mando llamar a su más fiel cazador.

-¡Llévate a Blanca Nessie a lo mas profundo del bosque y mátala Jasper! Tráeme su corazón como prueba de que cumpliste mis ordenes.

El cazador Jasper inclinó la cabeza en signo de obediencia y fue en busca de Blanca Nessie.

-¿Adónde vamos?- preguntó la joven.

-A dar un paseo por el bosque su Alteza, -respondió el cazador.

El pobre Jasper acongojado, sabia que seria incapaz de ejecutar las ordenes de la Reina Rosalie. Al llegar al medio del bosque, el cazador explico a Blanca Nessie lo que sucedía y le dijo:

-¡Corre vete lejos de aquí y escóndete en donde la Reina Rosalie no pueda encontrarte, y no regreses jamas a palacio!

Muy asustada Blanca Nessie se fue llorando, el cazador mató a un jabalí y le saco el corazón.

"La Reina Rosalie creerá que es el corazón de Blanca Nessie" -pensó el cazador Jasper -."Así la princesa y yo viviremos mas tiempo".

Blanca Nessie se encontró sola en medio de la oscuridad del bosque. Estaba aterrorizada. Creía ver ojos en todas partes y los ruidos que escuchaba le causaban mucho miedo.

Corrió sin rumbo alguno. Vago durante horas, hasta que finalmente vio en un claro del bosque, una pequeña cabaña.

-¿Hay alguien en casa?- pregunto mientras tocaba a la puerta.

Como nadie respondía, Blanca Nessie la empujó y entró. En medio de la pieza vio una mesa redonda puesta para siete comensales. Sintiéndose segura y al abrigo, subió las escaleras que conducían a la planta alta donde descubrió, una al lado de la otra siete camas pequeñas.

-Haré una pequeña siesta -se dijo- ¡Estoy tan cansada!

Entonces se acostó y se quedo profundamente dormida.

La cabaña pertenecía a los siete enanitos del bosque llamados Carlisle Doc, Emmettin Tontin, Dormilon Seth, Gruñonleah, Estornudalice, Esmefeliz, y Charlietimido. Eran muy pequeños, tenían barbas largas y llevaban sombreros de vivos colores. Esa noche regresaron de una larga jornada de trabajo en la mina de diamantes.

-¡Miren! ¡Hay alguien durmiendo en nuestras camas! -Carlisle Doc tocó delicadamente el hombro de Blanca Nessie quien despertó sobresaltada.

-¿Quién eres? ¿Qué haces aquí? -preguntaron los enanitos sorprendidos.

Blanca Nessie les contó su trágica historia y ellos la escucharon llenos de compasión.

-Quédate con nosotros. Aquí estarás segura - sugirio Esmefeliz

-¿Sabes preparar tartas de manzana? -preguntó Estornudalice

-¡Sí, sí! Puedo preparar cualquier cosa -respondió Blanca Nessie contenta.

-La tarta de manzana es nuestro postre preferido - musito Dormilon Seth.

Blanca Nessie se ocupaba de las faenas de la casa mientras ellos trabajaban en la mina de diamantes, y en la noche ella les contaba divertidas historias.

Sin embargo. Los enanitos se sentían inquietos por la seguridad de Blanca Nessie.

-No hables con extraños cuando estés sola. Y, sobretodo, ¡no le habrás la puerta a nadie! - le advertían al salir.

-No se preocupen. Tendré mucho cuidado -les prometía. Los meses pasaron y Blanca Nessie era cada vez más hermosa. Leía, bordaba y cantaba hermosas canciones. Algunas veces soñaba que se casaba con un apuesto príncipe.

Entretanto la malvada Reina Rosalie convencida de que Blanca Nessie estaba muerta, había cesado de interrogar a su espejo mágico. Pero una mañana decidió consultarlo de nuevo.

-¿Es verdad que yo soy la más hermosa del reino? -preguntó

-No, tu no eres la más hermosa, la más hermosa -respondió el espejo- es Blanca Nessie ella sigue siendo la más hermosa del reino.

-¡Pero Blanca Nessie esta muerta!

-No -contestó el espejo-. Esta viva y habita con los siete enanitos del bosque.

La Reina Rosalie encolerizada mandó buscar al cazador, pero este se había marchado del palacio. Entonces empezó a pensar como haría para deshacerse ella misma de la joven de una vez por todas.

Blanca Nessie estaba preparando una tarta cuando una vieja aldeana se acercó a la casita. Era la malvada Reina Rosalie disfrazada de mendiga.

-Veo que estas preparando una tarta de manzanas -dijo la anciana asomándose por la ventana de la cocina.

-Si -respondió nerviosamente Blanca Nessie -. Le ruego me disculpe pero no puedo hablar con extraños.

-Tienes razón! -respondió la Reina Rosalie-. Yo simplemente quisiera regalarte una manzana. Las vendo para vivir y quizás un día quieras comprar. Son deliciosas ya veras.

La Reina Rosalie corto un trozo de manzana y se lo llevo a la boca.

-¿Ves hijita? Una manzana no puede hacerte ningún mal. ¡Disfrútala! -Y se alejo lentamente.

Blanca Nessie no podía alejar sus ojos de la manzana. ¡No solo parecía inofensiva, si no que se veía jugosa e irresistible!

"No puede estar envenenada, la anciana comió un trozo", se dijo.

La pobre Blanca Nessie se dejo engañar. ¡La malvada reina Rosalie había envenenado la otra mitad de la manzana! Poco después de haber mordido la manzana, Blanca Nessie cayo desmayada y una muerte aparente hizo su efecto de inmediato. Allí encontraron los siete enanos al regresar de la mina.

-¡Esto sin duda alguna es obra de la Reina Rosalie! -gritaron angustiados mientras intentaban reavivar a Blanca Nessie.

Pero todo era en vano, la muchacha inmóvil, no daban ninguna señal de vida. Su aliento no empañaba el espejo que los enanitos le ponían cerca de la boca.

Los siete enanitos lloraban amargamente la muerte de Blanca Nessie y no querían que de ninguna manera separarse de ella. Tal era su belleza que al verla daba la impresión de que estaba dormida. Posiblemente pensaron, era víctima de un hechizo. Entonces decidieron ponerla dentro de una urna de cristal para que todos los animalitos del bosque pudieran despedirse de ella e hicieron turnos para cuidarla.

Un día un joven Príncipe, llamado Jacob, que pasaba por el bosque oyó hablar de la hermosa princesa que yacía en la urna de cristal.

"¡Como quisiera verla!" - Pensaba mientras se dirigía a la casa de los siete enanitos.

Al verla, el príncipe Jacob se enamoro inmediatamente de ella. ¡Era la joven más hermosa que jamas había visto!

-¡Por favor déjenme cuidarla! -suplicó a los siete enanitos-. Yo velare su sueño y la protegeré por el resto de mi vida.

En un comienzo los enanitos se negaron, pero después aceptaron pensando que Blanca Nessie estaría más segura en el castillo.

Los dias pasaban y el Principe Jacob se enamoraba cada vez mas de Blanca Nessie.

Un dia en su castillo, el Principe Jacob no resistio y abrio la urna de cristal y deposito un suave beso en los helados labios rojos de Blanca Nessie.

Sus mejillas, hasta entonces de un pálido mortal, comenzaron a teñirse de rosa y sus ojos se abrieron lentamente. Blanca Nessie volvió a la vida, pues el beso de amor que le había dado el príncipe Jacob rompió el hechizo de la malvada reina Rosalie.

Los enanitos y el Principe Jacob no podían contener su alegría. De inmediato el Principe Jacob se arrodillo al pie de Blanca Nessie.

-Deseo con todo mi corazón que seas mi esposa- susurro el príncipe conmovido.

Blanca Nessie que se había enamorado del apuesto príncipe Jacob, le respondió:

-Si, seré tu esposa.

La boda se celebro con una gran fiesta. La malvada Reina Rosalie fue perdonada e invitada. ¡Pero cuando vio la belleza y dulzura de Blanca Nessie, se lleno de tal rabia y envidia, que cayo muerta al instante!

Blanca Nessie y el Príncipe vivieron felices en un hermoso castillo, y los siete castillos nunca tuvieron que regresar a trabajar a la mina de diamantes.

-Jacob! Te he dicho mil veces que no le digas a tus hijos que soy una malvada bruja! - grito Rosalie entrando a la sala de la casa que compartían Nessie y Jacob.

Los gemelos del lobo y la híbrida se asustaron al escuchar a su tía vampira.

-La reina malvada! - grito la niña y corrió a refugiarse a los brazos de su padre, mientras este se reía.

-No te preocupes Sara, papa puede con ella. El es el Principe Jacob - murmuro Antony muy seguro.

-Claro que puedo con ella - Jacob cargo también a Antony - No les he contado la vez que le puse una paliza?

Los niños negaron con la cabeza y Rosalie puso los ojos en blanco.

-Tu abuela Bella estaba a punto de dar a luz a su mama Nessie. Su abuelita estaba inconciente por que mami le había quebrado la columna...

-Jacob -intervino Nessie llegando desde la cocina, donde estaba preparando la cena-. Una cosa es que les cuentes cuentos de hadas a los niños y otra que les platiques mi llegada al mundo.

Nessie tomo a Sara en brazos.

-Eres una princesa, mami?

-No, tu lo eres - respondió Nessie, besando la blanca y cálida mejilla de su hija. - Tu eres una princesa de uno de los cuentos que te cuenta papi. Es mas, eres incluso mas hermosa que ellas.