Disclaimer: Los personajes de esta graciosa historia, no son de mi propiedad, sino que de la inigualable Stephanie Meyer. En cambio, la trama es totalmente mía, es más, está basada en hechos reales xD. Así que todo lo dejo a su imaginación.
Aprendiendo a Cabalgar con Edward Cullen
Capítulo 4
Y finalmente llegó el día que menos quería que llegara, no porque saliera con Edward, sino que por subirme a un caballo lo bastante grande como para quedar con algún severo problema.
Adicionándole un poco a mi calvario, cuando llegue a casa luego de estar toda la tarde probándome ropa que Alice tenía en su ropero, mi padre prendió la televisión donde estaban dando un reportaje que relataba los accidentes que habían sufrido famosos al subir a un caballo.
-¿Charlie? No hay otra cosa en la televisión, no ves que me pongo nerviosa- dije lo más controlada posible para no morir de un paro cardiaco.
Mi adorado padre (nótese lo irónico) lo único que atinó a hacer fue cambiar a un partido de futbol, ¡menudo calvario! pensé inmediatamente. Como si todo esto fuera poco, al llegar a mi habitación de la cabaña, me di cuenta que una intensa llovizna comenzaba a caer de forma ensordecedora ¡Genial!
Busqué mi pijama para introducirme a la cama, ya comenzaba a hacer frío y no tenía ánimos de hacer otra cosa más que dormir, además mañana tenía que llegar a tiempo con Edward o de verdad me odiaría mucho más.
Ordené mis cosas con anticipación para no atrasarme tanto para ir a mi pequeño gran calvario personal junto con una de las pocas personas del sexo opuesto que me atrae. Un poco furiosa por aquel sentimiento que reinaba en mi cabeza desde la primera vez que vi a Edward Cullen, termine acostándome temprano y soñando otra vez con él.
A la mañana del día de mi calvario, sonó mi alarma a la hora que debería ser, entré directamente al baño para ducharme rápidamente y vestirme sin que muriera de frío. Después de aquello mi vista inmediatamente se fijó en la ventana que daba al patio de la cabaña y me impresioné de lo que vi. Edward estaba apoyado sobre un Volvo plateado mirando en dirección al río que pasaba junto al campamento, desesperadamente vi la hora y me fije que faltaban aún quince minutos para juntarnos y yo aún no había desayunado, con una valentía impresionante salí de la cabaña.
El frío me caló hasta los huesos pero permanecí firme y cruzada de brazos, sonreí y hablé.
-¿Qué demonios haces aquí, Edward? Aún quedan quince minutos o más para juntarnos- Sus hermosos orbes verdes se fijaron en mí, lo cual me hizo sentir un poco incómoda. Descaradamente me recorrió con su mirada mi cuerpo completo, lo cual produjo un pequeño rubor sobre mis mejillas que se notó más con la neblina que ahora comenzaba a irse.
-¡Ah, sí! No te preocupes, es que no podía dormir, sufro de insomnio por lo que me vine antes- sonrió, lo que produjo que me deslumbrara, y minutos más de los necesarios me fueran utilizados para responder.
-Bueno, aún tengo que tomar desayuno, ¿Quieres pasar y acompañarme en el proceso, o algo?- me sentí una verdadera estúpida, ¿Por qué él causaba eso en mí?
Siempre he tenido el don de la palabra y precisamente cuando estaba él, al cual no recuerdo haber visto cuando era niña, hacia que las palabras no fueran nada más que estúpidas letras juntas para algo totalmente innecesario que es la comunicación.
Lo miré animándole a que pasara y sus ojos seguían fijos en los míos. Luego de un momento en que mis brazos automáticamente abrazaron mi cuerpo a causa del frío, y él se dio cuenta que estaba tardando lo suficiente, asintió con su cabeza, de su bolsillo sacó una llave y automáticamente le puso el seguro a aquel automóvil de los sueños de cualquiera.
Mis ojos casi se salen de mis órbitas cuando ate los cavos y me di cuenta que el auto pertenecía a él.
-¿Es tuyo?- pregunté impresionada mientras ambos entrabamos a la pequeña cabaña, obviamente comparado con su enorme mansión.
-Sip, un regalo de cumpleaños de parte de mis padres- respondió sonriendo un poco, supongo que por mi cara de impresión.
-Wow, increíble- dije cerrando la puerta detrás de él agradeciendo el calor de dentro de la casa gracias a la calefacción.- ¿Quieres un té, un café?
-¿No tienes algo más fuerte?- me quedé quieta mientras iba en dirección a la cocina, temiendo a que tuviera problemas con el alcohol, lo primero que pensé fue "no todo lo bonito es bueno". Lentamente me volteé a mirarlo como si tuviera un tercer brazo o algo parecido, sonrió o mejor dicho se carcajeó, no tan fuerte como para despertar a Charlie y no tan bajo como para que yo no lo escuchara.- No te asustes, me refiero a si tienes leche, es una forma irónica de decirlo.
Asentí con mi cabeza y sonreí aliviada de que fuera una broma irónica y nada más. Abrí el refrigerador y saqué dos cajas de leches achocolatadas (a veces Charlie es muy eficiente) y sobre el mueble saque dos paquetes de galletas. Me senté frente a Edward y se los pasé.
-Así que, sufres de insomnio ¿Eh?- dije despreocupadamente mientras ambos abríamos nuestras cajas de leche adornadas con monitos de Disney.
-Sí, pero desde hace tiempo, me da a veces cuando estoy muy ansioso o porque sí- ¡interesante! Pensé, siempre se conoce más a las personas mientras pasa el tiempo.
-Yo cuando era pequeña me pasaba eso, cuando viajábamos y me enteraba, no dormía tranquila de la ansiedad y felicidad, pero se me pasó- conté mientras abría el paquete de galletas.
-Sí, lo recuerdo- su voz fue casi inaudible y estaba segura que había escuchado lo mismo que había dicho, sonreí mientras él me miraba como esperando una respuesta, pero hice caso omiso y seguí comiendo para terminar luego mi desayuno.
Cuando ambos quedamos en un silencio de lo más cómodo y terminamos nuestros desayunos, recogí lo que había en la mesa, tomé una chaqueta y nos fuimos en dirección a los establos a buscar mi calvario personal llamado "caballo"
Las caballerizas estaban al otro lado del río, por lo cual teníamos que caminar por lo menos cinco minutos, nos fuimos conversando de cosas no muy importantes es más, Edward dio la idea de jugar a las veinte preguntas lo cual fue de lo más entretenido. (N/A: he pensado en hacer un outtake sobre eso :D)
Íbamos de lo más bien riéndonos hasta que bruscamente me detuve con mi vista fija en el suelo. Edward, mientras tanto sin darse cuenta saltó con una envidiable habilidad aquella lodosa posa que bañaba toda la entrada del puente para llegar a donde estaban los caballos.
Él inmediatamente se dio vuelta al ver que no lo seguía.
-¿Bells? ¿Qué sucede?- me preguntó desde el otro extremos de la lodosa superficie.
-Espérame ¿Si?- dije un poco asustada, la llovizna que había caído la noche anterior había transformado toda la tierra en un peligroso barro. Y si de por sí mi coordinación no me acompaña en superficies normales ni me imaginaba lo que sucedería si cruzaba esa resbaloso piso.
-¿Qué te sucede?- sus labios se curvaron en una tierna sonrisa lo suficientemente encantadora como para deslumbrarme totalmente, lo que causo que en mi vano intento de ver como cruzar esa posa de lodo se fuera al basurero.
-Es que… hay barro, Ed- mis mejillas se sonrosaron inmediatamente, aunque no sé si él se dio cuenta de ello, esperaba que la poca neblina que había me cubriera un poco el rostro.
Inmediatamente de un solo salto nuevamente volvió a mi lado y sus labios se curvaron hacia la izquierda para evitar una sonrisa.
-¡Súbete!- exigió cuando llegó a mi lado, su espalda estaba frente a mí y una de sus rodillas apoyada en el piso esperando a que me subiera.
-¡¿Estás loco? Prefiero ahogarme en una piscina de lodo- dije sonriéndole y mirándolo como si me estuviera tendiendo una broma.
-Eres totalmente absurda- dijo poniendo sus ojos en blanco dramáticamente y negando con su cabeza- No te dejaré caer, Bells. Y si pasas con tus propios medios quizás mueras, Charlie me dijo que eres un imán para los accidentes
¡Ash! Mi padre y sus comentarios poco adecuados ¿Es que Charlie no podía quedarse callado? Suspiré y asentí positivamente ante su proposición de llevarme a cuestas literalmente.
Con un poco de miedo me aferré a su cuello como si mi vida dependiera de ello, y con mi cobardía puse mi frente sobre su cuello para no mirar cómo nos caíamos juntos.
-Eso me dice que desconfías de mis habilidades deportivas, eso es un poco frustrante- dijo mientras sentí un zamarreo que debe haber sido porque de un salto y conmigo a cuestas cruzó el charco gigante de lodo, y me di cuenta que era verdad porque al abrir los ojos me encontraba al otro lado sin ninguna contusión ni mancha de barro.
-No quiero ser malagradecida ni abusiva, así que ¿Por qué no me bajas de una buena vez?- dije moviéndome para que me soltara, rió un poco y siguió su curso conmigo en su espalda.
-Me es más facil, caminas muy lento Bella- wow, a veces la verdad duele, había gente que me decía que caminaba demasiado rápido.
Finalmente llegamos a las caballerizas para que me soltara finalmente sobre los montículos de paja que se agrupaban en las esquinas, comencé a ver los caballos para ver el que fuera más pequeño y que su rostro no reflejara el odio hacia la raza humana. Encontré una yegua de color café claro, se lo mostré y sonrió. Pude escuchar irónico de la boca de Edward pero no quise darle importancia, ya me asustaba que hablara mucho solo.
Llegué a un montículo hecho por el tronco de un árbol cortado y me subí. Por un minuto me dio un poco de pánico por lo que comencé a darle unos pequeños cariños a la yegua mientras esperaba que Edward llegara.
De un momento a otro, llegó él sobre un enorme caballo color negro azabache, parecía un príncipe con esa altura y sonrisa, por un momento creí que estaba soñando por lo que disimuladamente llevé mi mano y me pellizqué el brazo, pero no, no estaba soñando.
Tímidamente sonreí desviando la mirada y bajo mi pared de rizos chocolates escondí mi sonrojo, me ponía nerviosa que me mirara de esa manera.
-¿Vamos?- pregunto un poco más contento de lo normal. Asentí aceptando su no tentadora propuesta.
En silencio partimos cabalgando pero lentamente, nadie nos apuraba así que comenzamos a seguir un camino de tierra que iba en dirección a las montañas. Mientras yo admiraba el paisaje (debo decir que también miraba a Edward, que era "parte" del paisaje) sentía que su mirada no de despegaba de mí, y eso me puso muy nerviosa.
De un momento a otro como si de la naturaleza dependiera, mi yegua aceleró su paso, pero lo aceleró demasiado tanto así que llegué a hacer el ridículo cuando comenzó.
-¡Oh, no no no no no! Edward haz que pare ¡Por favor!- chillé dos octavas más alto de lo normal. Él obviamente aceleró el pasó de su caballo quedando en segundos a mi lado y comenzó a calmar a la yegua lo cual hizo que mi objetivo se cumpliera.
-Ya está, no tienes que soltar las riendas Bella, o el caballo lo entenderá como un tipo de libertad- Gracias por mencionarlo antes pensé inmediatamente después de que me lo dijo, pero no quise hacer ningún comentario ya que mi vergüenza era palpable, solo sonreí e intenté mantener el orden.
-Gracias- susurré y seguimos nuevamente con lentitud el camino de tierra.
Luego de una hora exactamente, me dolían las piernas y lo único que quería era detenerme, mi cadera pedía a gritos que cerrara mis piernas por un par de segundo o de lo contrario quedarían así para siempre (N/A: busquen en google la foto, escriban "varo de rodilla" y entenderán xD)
-Edward, ¿Podemos detenernos un momento? Estoy un poco cansada- él, que ya me estaba mirando desde antes, sonrió y asintió con la cabeza.
-Sí, yo también estoy un poco cansado, pero quiero mostrarte un lugar, y ahí podremos descansar.
Seguimos por un par de minutos la caminata, yo intentando no caer en la tentación de mirar su cuerpo perfecto sobre aquel caballo que iba a corde con su personalidad, y él con su mirada fija en mí, aunque no me incomodaba tanto como creí al principio. Claramente él tenía una paciencia impresionante, a mi me desesperaría esperarme, es que íbamos muy lento.
-Casi llegamos- dijo al darse cuenta que intentaba buscar algún lugar para bajarme del caballo sin decirle, es que de verdad me dolía la pierna, solo pensaba en bajarme de esa tortura de animal (amo los animales pero una hora sobre un caballo no es gracioso)
Vi como él detuvo su caballo y automáticamente me paré al lado de él. Con una destreza impresionante nuevamente se bajó de su caballo y se paró al lado izquierdo mío con los brazos hacía mí.
-Baja Bella, no te dejaré caer- dijo, no quería bajarme de esa manera pero no tenía otra opción.
Sus manos se pusieron en mis caderas y mis brazos automáticamente se apoyaron en sus hombros, y me bajó lentamente. Cuando mis pies tocaron el suelo, estaba lo suficientemente cerca de él como para saborear aquellos suaves labios delgados que llamaban totalmente mi atención.
-Por aquí- me dijo tomándome de la mano y llevándome junto a él por un desvío de tierra lo suficientemente pequeño como para no llevar a los caballos y dejarlos atados a un lado del camino.
Luego de caminar unos ochenta metros o más, pude observar un grupo de árboles lo bastante cerca como para no dejar ver lo que escondían, sin embargo unos rayos de sol se veían claramente salir por la copa de aquellos hermosos pinos. La mano de Edward seguía tomando la mía, lo cual no se me hizo incómodo en absoluto, es más, lo sentí como algo necesario. Al caminar, finalmente llegamos hasta donde él me guiaba, era un prado de tamaño mediano en forma de un círculo perfecto, repleto de flores de color amarillas, blancas y violetas.
-Edward, es hermoso- dije impresionada y tomando asiento en medio de la hierba y él no dudo dos veces en acompañarme.
-Es mi lugar favorito- dijo observando los alrededores- nunca a nadie se lo había mostrado- sonreí y seguí mirando el horizonte.
De un bolso que nunca vi, Edward sacó un par de botellas de agua mineral y un paquete de galletas, las puso sobre un mantel y comenzamos a conversar.
-¿Te puedo hacer una pregunta, Bella?- dijo mirándome mientras tomaba un poco de agua desde la botella, el movimiento de su cuello produjo que entrara en un estado de trance por lo que solamente asentí con la cabeza mientras al igual que él, tomaba agua- ¿Por qué le temes tanto a los caballos?
-Larga historia- dije sonriendo mientras desinteresadamente tomaba una galleta y me la metía a la boca con la excusa de no poder hablar pero no importó en absoluto.
-Bueno, creo que tenemos tiempo de sobra
-Está bien…- dije finalmente, relatándole mi pequeño accidente cuando era pequeña, él mientras tanto le contaba todo, cada vez más su ceño se arrugaba más, como si no entendiera algo.
Su silencio me incomodó un poco, miró para todos los lados como si le diera vergüenza estar junto a mí, de un instante a otro se puso de pie y me dijo que volviéramos a casa.
Impresionada me puse de pie y le seguí de vuelta, me ayudó a seguir el camino de vuelta y como si un ángel del final pasara entre nosotros, el silencio nos baño totalmente.
Llevábamos como 45 minutos de vuelta a casa por el mismo camino, cuando de repente vi que el caballo de Edward me miraba, a cada momento volteaba la cabeza para ver dónde estaba.
-¿Edward?, tu caballo me está mirando hace rato- dije después de notar el constante movimiento de su cabeza a mi dirección.
-Debe de haber visto algún roedor por tu lado, siempre le llaman la aten…
-¡AH!- interrumpí a Edward con un grito mientras sentía un dolor en mi rodilla derecha (por el lado donde iba Edward).
Él totalmente anonadado me miró y vio que una de mis manos iba a tomar mi rodilla por el dolor.
-¡Edward! ¡Tu caballo me MORDIO!- le dije quejándome ya que de verdad era doloroso.
-¿Lo hizo muy fuerte? ¿Estás sangrando? ¿Sientes la pierna?- me llenó de preguntas, lo miré impresionada no sabía qué responder- ¡Qué extraño, nunca se comporta así!- regaño ahora a su caballo pero su preocupación y ansiedad se le notaba en el rostro.
-Me duele pero no creo que esté sangrando, pero Edward relájate, queda poco camino, me ves la rodilla cuando lleguemos.
Después de eso, casi corrimos con los caballos de vuelta cuando finalmente llegamos al lugar donde teníamos que dejar a los animales. Llegamos y Edward nuevamente me ayudó a bajarme de la yegua que se había portado excelente en el camino exceptuando por su locura de libertad al principio. Me di cuenta al bajarme que la rodilla donde me había dado el mordisco el negro animal, me dolía más de la cuenta, por lo que al caminar cojeaba un poco; Y nuevamente Edward me pasó unos de mis brazos sobre sus hombros para sostenerme y llevarme al banco de unos metros más allá.
Sacó un botiquín de primeros auxilios y comenzó a curarme la herida, mis pantalones deportivos tuve que enrollarlos sobre la rodilla lo cual dolió un poco y Edward con sus cualidades de médico me curaba la pierna rápidamente.
-¡Lo siento, Bella! No sé qué demonios le pasó, nunca se comporta así, nunca había mordido a nadie- de verdad que estaba preocupado.
-No te preocupes, recuerda que Charlie dijo que era un imán para los accidentes, bueno, debo decir que independiente de que ame a los animales el destino se dedica a ponerlos en mi contra- Reí con un poco de dolor mientras él pasaba una gaza con suero fisiológico sobre mi rodilla.
De un instante a otro acortamos la distancia entre nosotros, Edward estaba sobre el piso viendo mi rodilla detenidamente y mi tronco se flectó inconscientemente para observar cuán mal estaba.
-No está nada… mal- dijo Edward levantando su rostro lo que causo que nuestras narices chocasen, ambos nos quedamos helados y ninguno retrocedió.
Por un par de segundo nos quedamos mirando directamente a los ojos esperando que el otro diera partida a lo que ambos estábamos esperando desde que me despertó al principio. Él comenzó a acercarse un poco más, lateralizando su cabeza y pasó. Nos besamos, sus labios encajaron perfectamente con los míos como dos piezas de un rompecabezas, mis manos tomaron su cuello y el apoyo las suyas sobre mis caderas.
Inesperadamente él se alejó desviando la mirada, me quedé helada. Me puso un parche en mi rodilla y se puso de pie y se fue, así sin más.
Me dieron ganas de llorar. ¿Cómo había podido ser tan estúpida? ¡Quizás a cuantas alumnas les hacía lo mismo! Dudaba demasiado que le importara una niña tan simple como yo.
Con las lágrimas tentándose a salir de mis ojos, con paso firme y con un poco de dolor me dirigí a la cabaña. Al llegar junto al charco de barro vi que había puesto una tabla que cruzaba verticalmente la superficie para no pisar nada, agradecí la inteligencia de aquella persona desconocida para mí y caminé por él.
Al llegar fuera de la cabaña me di cuenta que el Volvo ya no estaba, lo cual produjo más rabia aún, entré a la casa y estaba Charlie sentado como siempre tras el televisor, ¡Menos mal que eran vacaciones! Pensé inmediatamente.
-¿Cómo te fue en la cabalgata con Edward?- preguntó mi padre con una sonrisa, pero al ver el vendaje de mi rodilla su rostro se puso serio, negó con la cabeza, era normal que llegara con algún indicio de accidente.
-Mal- dije entrando directamente a la habitación que me correspondía, cerré de un portazo mi habitación y con llave, me puse el pijama y me acosté a esa hora de la tarde sin siquiera almorzar.
Entré a mi cama y me abrigué bajo las mantas, ya ahora las lágrimas estaban cayendo incansablemente, y me quedé dormida así, viendo como al exterior de la cabaña comenzaba a nublarse y a mostrar indicios de lluvia.
Me dormí viendo el exterior, y pensando en él. Y fue la primera vez que mis sueños fueron bañados por el estúpido de Edward Cullen. Lástima que lo tenga que ver nuevamente mañana.
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..
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¡Fin del capi!
¡Hola!
He vuelto y con un capitulo muy largo e intenso :D espero que les sea de su agrado, cualquier consulta o reclamo me lo hacen saber por un lindo review :B y bueno si les gusto también no me haría mal sus comentarios. Recuerden que sus reviews son las baterías que mis manos necesitan para teclear mis locas ideas.
Dedicado a los que esperaron este capi con ansias ^-^ a mi melliza Magdi que la adoro un millón y a mi vampiro personal que me regalonea con exquisitos helados y cariñitos.
¡Nos vemos!... los adora!
Nacha Malfoy.-
PS: *Les contesto a los que no entiendan el por qué Bella no recuerda a Edward. él supuestamente era tímido cuando peque, lo cual estaba solo siempre y como Alice raptaba a Bella a jugar con las muñecas o a cocinar con Emmet no lo veía tan seguido, además cuando uno es pequeño no siempre se acuerda de todos sus amigos, sobre todo si los ven una vez al año solamente. Y no les cuento nada más porque después lo sabrán, si tienen otra duda me lo hacen saber :D
