Los Personajes de este fic no me pertenecen. Los derechos correspondientes pertenecen a NINTENDO y a los creadores de THE LEGEND OF ZELDA.

Este fic no está hecho con fines de lucro solo es por entretenimiento y diversión.

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El Valle de los Lobos es propiedad de Laura Gallego.

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"Pensamientos"

Recuerdos

[***] Cambio de escena.

""Continuación de un dialogo

... (entre parrafos) pequeños cambios de escenas


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Capítulo 4: La libertad no es algo que existe verdaderamente.

...

Las reglas del mundo externo eran tan complicadas como las del mundo interno, al inicio había sentido nervios, pero con el simple hecho de mirar a Link a su lado, todos esos pequeños miedos desaparecían.

—Recuerda Zel— le decía, con una voz melodiosa y carismática.

Y la princesa lo miraba de manera tierna, había tenido miles de maestros es su vida pero ninguno que le gustara tanto.

Mientras paseaban por el mercado Link le mostraba como debía comportarse en ese mundo lleno de gente común y corriente que pocas veces (o ninguna) habían tenido contacto directo con la realeza.

La primera regla era nunca quitarse la capucha y la princesa siempre tenía eso muy en mente.

—Zel, sólo podemos hablar cuando estamos solos.

Ella parecía confundida, aun así, a todo lo que decía Link ella asentía con gusto, finalmente estaba libre, pero la libertad como cualquier otra cosa tenía un costo, uno que ella todavía no conocía pero que presentía que de seguro sería muy caro.

[***]

Durante cerca de medio año la joven princesa aprendió a obtener dinero sin que sus padres sospecharan para que lo necesitaba, era una princesa y no solía necesitar de tal objeto para poder obtener lo que quería, o por lo menos así lo era en el castillo, allá en el mundo externo las cosas cambiaban bastante, no era como si le interesara tener cosas para ella pero siempre era tan feliz comprándole cosas a su amigo.

Un día mientras paseaban decidió invitarle un buen desayuno. Link negó con la cabeza pero ella era terca y al final él se vio obligado a seguirla.

El lugar en el fondo de la ciudadela se llamaba "Ojos de Gato"* y tenía un curioso minino negro dibujado en sus carteles. A Zelda le había parecido tierno y de alguna forma tenia curiosidad por probar la comida.

Se sentaron en las mesas del fondo en donde la camarera delgada y albina les atendió con gusto llevando consigo sólo un vaso de agua. Desde el inicio Zelda no entendió porque únicamente había llevado uno. Miró a Link de manera curiosa pero él sólo le dedico una bonita sonrisa como diciéndole "todo está en el orden correcto".

Pidió dos órdenes de comida y la camarera la miró de forma extraña.

— ¿Espera a alguien, Señorita?

La pregunta estaba fuera de lugar, Zelda la miró con un poco de recelo pero antes de que dijera algo escuchó que Link le susurraba.

—Dile que lo esperas... qué esperas a alguien.

Obedeció sin replicar nada y la camarera se volvió para hacer su trabajo.

— ¿Por qué me pediste eso?, eres muy amable Link pero no dejes que te dejen de lado, ni que te pasen por encima.

—No es su culpa Zel… las personas tienden a no verme.

— ¡Pero tendría que estar ciega!— gruñó un poco.

—Déjalo ya, no necesito que los demás me noten, solamente contigo me basta para toda la vida.

Sus palabras habían sido tan dulces que se le olvido todo.

[***]

Durante algún tiempo le insistió para que la llevara su casa, pero Link negó con la cabeza.

—Ese lugar no es bueno— decía.

—Pero ya hemos salido fuera, esta es una buena oportunidad para que muestres donde vives, además tú ya sabes en donde está el castillo, siempre que quieras sabes en donde encontrarme, en cambio yo no sé en dónde vives y si algún día pasa algo quiero saber hacia dónde correr.

—No necesitas saberlo, yo siempre voy a estar a tu lado.

Y de esa manera el misterio que acompañaba a Link crecía y crecía, por primera vez en muchos años la princesa se preguntó ¿de dónde venía su amigo? y ¿Por qué siempre había estado en el cementerio?

Sus paseos por el mercado y la ciudadela le revelaron algo interesante, de alguna forma nadie parecía notar a Link entre las multitudes y siempre que pedía dos cosas de algo la gente la miraba de forma muy extraña.

—Link, ¿Eres invisible?

La pregunta hizo que él se riera de forma tonta y tierna.

—Si… más o menos. La gente sólo ve las cosas que les interesan, podrían tener un elefante enfrente y ni siquiera notarlo.

—Pero no me gusta que te ignoren, además es una falta de respeto.

—No todos tienen unos ojos tan hermosos como los tuyos Zelda, además no me interesa que nadie más que tú me vea.

Nuevamente suspiró con cierta desgana, intentó tomarle la mano pero como siempre Link saltó como chapulín herido.

—Algún día pequeño saltamontes, algún día…— repetía con una gran sonrisa que a veces a él le causaba escalofríos.

[***]

Ese día Impa paseaba por el mercado, la nana de la princesa se preguntaba constantemente cómo era que su pupila se perdía durante horas y horas sin que a veces nadie pudiera encontrarla en todo el castillo, después así de la nada aparecía muy campante, y cuando le preguntaban sobre su paradero ella se hacia la inocente diciendo que había estado en los jardines del castillo. Los guardias aseguraban que la princesa nunca había salido y que si no la encontraban a veces era por la incompetencia de los sirvientes.

Dado que los extraños hechos se volvían cada vez más frecuentes la preocupación de Impa crecía y crecía a tal grado que ese día había decido visitar a un viejo amigo.

Cuando entró en la carpa el adivino la saludo con una sonrisa. Una sonrisa, eso era lo único se podía apreciar de aquel individuo, dado que durante toda su vida había vestido con una extraña y exótica capucha morada.

Impa se sentó frente a él en su mesa y de ese modo pudo observar un poco de sus relucientes ojos violáceos.

— ¿Qué te preocupa buena Sheikah?

—Mi pupila desaparece demasiado. Sé que no está en el castillo.

— ¿Quieres saber su paradero?

—En efecto.

El adivino sacó un óculo de tamaño mediano y después de repetir unos cuantos encantamientos el objeto brilló de una forma intensa.

Su sonrisa se volvió muy graciosa y después miró casi con burla a la Sheikah.

—Está… está, está justo a tus espaldas.

— ¿Escondida?— preguntó creyendo que aquello era una clase de metáfora.

—No, no, literalmente, mira fuera de esta carpa.

Alzó una ceja de manera curiosa y después corrió levente la cortina que formaba aquella carpa, la princesa o más bien dicho la capucha que correspondía la princesa caminaba alegremente por las calles, parecía contenta y despreocupada conversando de forma muy alegre, aunque con tanta multitud era difícil saber exactamente a quien le estaba hablando.

[***]

Durante cerca de una semana el ministro no le quitó la vista de encima, siempre que se acercaba el solsticio de invierno parecía ponerse malhumorado y nervioso.

Un día mientras paseaba por los pasillos con Impa la mujer notó que la princesa miraba insistentemente a los jardines.

—Eres un pobre pajarito enjaulado.

—Es triste cuando te encierran, pero más triste es cuando te recortan las alas, si pudiera estar en el cielo siempre, mi sonrisa nunca cambiaria.

—Ya casi princesa… ya casi. Cuando sea mayor de edad podrá recorrer el mundo entero.

—No necesito el mundo, sólo necesito una persona. — susurró sin siquiera darse cuenta de sus palabras.

Impa la miró detenidamente, la mirada de la princesa últimamente parecía muy vidriosa como si dentro de su propia alma luchara de manera constante para no llorar a diario.

Ella suspiraba constantemente repitiendo mentalmente su nombre, "Link", de un momento a otro cada vez que se quedaba atrapada no podía evitar pensar en que él estaba ahí, afuera del castillo, esperándola… solo, completamente solo, con ese sentimiento triste que ella también sentía cada vez que no estaba a su lado.

La tutora carraspeó un par de veces.

— ¿No cree que Makivelo actúa extraño?

—Él es extraño de naturaleza Impa.

—Si— profirió de manera graciosa.

—Hablaré con él de inmediato, no me gusta que le tenga el ojo puesto todo el tiempo.

—Gracias.

En cuanto la tutora se marchó la joven princesa salió corriendo, una curiosa sombra la seguía nuevamente, pero en esta ocasión no se trataba de una sombra malvada.

Cruzó discretamente los jardines y cuando llegó a los arbustos irguió una gran sonrisa al momento que los apartaba.

— ¿Cómo se llama princesa?— preguntó una voz burlona

La sangre se le puso completamente helada, se viró lentamente y descubrió a su tutora haciéndole un curioso gesto.

—¡Impa!

—No ponga esa cara princesa, sólo quiero saber cómo se llama esa persona.

Cierto miedo la invadió de pronto y sin poder controlar su cuerpo se quedó completamente congelada.

La habían descubierto por ser descuidada y confianzuda, su peor pesadilla estaba por cumplirse o por lo menos eso creía.

— ¿Es un chico?— volvió a preguntar Impa con una gran sonrisa.

Zelda la miró de reojo.

—No tengas miedo, cielo, es sólo que estoy preocupada, ¿Cuántos años lleva ese agujero en este muro?

—C..Creo que más de los que he vivido.

— ¿Y se sale por ahí todas las tardes?

Zelda enrojeció de la vergüenza, aunque más que vergüenza seguía teniendo mucho miedo.

—Impa yo…

— ¿Lo quiere?

— ¿Qué?

— ¿Qué si lo quiere?

Por primera vez en mucho tiempo alzó la mirada, algo en aquellos ojos carmesí le dio la confianza suficiente para hablarle de forma abierta.

—Si… si lo quiero… más que eso, lo adoro.

— ¿Princesa no me diga que se ha enamorado de un plebeyo?, sabe bien que esa clase de amores son imposibles.

—Lo sé. — Dijo con suma tristeza. – no sé si es amor… pero es mi mejor amigo. Y también la luz que guía toda mi vida. No quería desobedecerte es sólo que...

—Salga…

—Eh?

—Salga y encuéntrese con ese alguien que es único. Sal princesa y ve con esa persona, seguro que también te está esperando, seguro que también está triste porque no te ha visto en días.

—Impa…

— ¿Acaso cree que me gusta verla siempre triste mirando al horizonte?, ande ¡Corra o hará que me arrepienta!

Zelda la miró con los ojos hechos platos y después le dedicó una gran sonrisa a la que le siguió un abrazo enorme.

Se despidió con premura y salió por el agujero. Impa la miró marcharse y también le susurró "Tenga mucho cuidado", por los pasillos lejanos vio caminar al malvado ministro con ojos de zorro cazador buscando a su presa.

—Cuídate princesa que la libertad nunca es verdadera…

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Continuara:

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N.A.:* El nombre "Ojos de Gato" originalmente pertenece a la serie de Tsubasa Reservoir Chronicles, lo que pasa es que a mi me fascina como suena.


Comentarios del capitulo:

Jeje hace mucho que no leía esta parte, ahora que lo pienso siempre terminó por hacer cosas extrañas y curiosas, y los OC´s secundarios siempre terminan por saltarse a los principales xD, jaja aunque por el momento todavía no se nota hasta que lleguemos a la segunda parte.

Nuestro curioso adivino es la mezcla de dos personajes medio excéntricos, el primero es el propio adivino que sale en A Link to the Past y el segundo es Mugetsu (xD) un Oc que había creado para mi otro fic el de "Los caballeros de Hyrule", lo cual es bastante raro porque Mugetsu es la mezcla de otras cosas bastante raras jajaja, aunque bueno solo se parecen en el aspecto, no sé por qué me gustan tanto los personajes de ojos violáceos xD.