Inspirado en el escrito de Jazzy W.
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4: Señorita perfección.
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La luz del sol hizo acto de presencia y atravesó el gran ventanal, Judy abrió sus ojos lentamente aun sin entrar en razón, había dormido en la misma cama con un chico, se levantó como resorte y lo miró, ahí estaba hundido entre sus sueños, recordó lo sucedido la noche anterior, estaba bien, no había sucedido nada, se había quedado dormida, que conveniente.
Caminó hacia la ventana para abrir las enormes cortinas y dejar que la luz invadiera la habitación.
Un sonido agudo inundó la habitación la chica giraba en dirección a la cama, miró a Nick quien se tapó la cara con la almohada, mientras ella corría para buscar el reloj.
—¿Qué diablos es eso? —murmuró el pelirrojo debajo de la almohada.
—Mi reloj —susurró Judy con la voz ronca
Logró verlo en el buró y lo apagó mientras se tumbaba de nuevo en la cama, cerró los ojos por un minuto y después levantó el aparatito para ver la hora.
—Nick son las 9:30 —dijo mientras se levantaba.
—Gracias por el aviso, ahora el clima por favor —el pelirrojo se acomodaba acurrucándose a su lado dándole la espalda.
—Tu mamá debe ver los nuevos materiales a las 11:00 —la rubia lo movía del hombro pero no hubo respuesta.
—Niña, ¿sabes lo que significa vacaciones? si va-ca-cio-nes —gruñó Nick mientras ella jalaba la sábana molesta.
—Levántate ya! —le ordenó la rubia al pie de la cama.
—No —susurró ya despierto, era divertido hacerla enojar, le encantaba verla enojada.
—Nick —volvió a llamarlo.
—No te vas a levantar? —inquirió ella en tono amenazador.
—Si ya lo sabes —dijo Nick con voz sosa.
La rubia tomó las dos puntas del edredón y lo jaló, casi hizo un berrinche al notar su bóxer.
—Judy —advirtió Nick con una sonrisa, mientras se paraba de la cama directo a ella.
—Ves? Ya te levantaste —dijo ella en tono burlón.
El no replicó nada y siguió acortando su distancia, Judy fue hasta el cuarto de baño y abrió la puerta, pero Nick tomó la orilla evitando que pudiera cerrar.
—No son formas de despertar a tu perfecto novio —dijo el pelirrojo en tono burlón.
—¿Perfecto? diablos debes avisarme las cualidades que sean difíciles de identificar —anuncio riéndose mientras intentaba cerrar la puerta—. Fuera, tengo que ir al baño.
—Está bien, no me molesta, puedo mirar —le dijo con una voz un tanto seductora.
—Eres un cínico —le espetó Judy.
Nick comenzó a vestirse, unos jeans y una camisa, minutos después Judy salió unos minutos después con unos vaqueros negros y un lindo blusón.
—Podríamos habernos quedado dormidos toda la mañana —reclamó poniéndose los zapatos.
—¡Diversión, diversión, diversión! —exclamó la chica sarcásticamente mirando por el espejo mientras cepillaba su cabello—. Aceptamos ir con tu mamá —dijo mientras se hacía una coleta.
—Necesitas un masaje anti-estrés —sugirió Nick rodeando los ojos.
—Claro que no —replicó la rubia con desdén.
—Claro que si, todo tienes que tenerlo controlado— dijo burlonamente.
—No me conoces —se giró a mirarlo.
—Entonces demuéstrame lo contrario —la retó mientras se cruzaba de brazos.
—¿Cómo? —preguntó ella mirándolo ya con los lentes puestos.
—No lo sé, mírate —alzo los brazos en dirección a ella—. Ni un solo pelo fuera de su lugar.
—Lo siento tu peinado: "Hoy no me peino, mañana tampoco" no va conmigo —negaba con la cabeza con una risita.
El chico se levanta y se acerca a ella —demuéstramelo —le dijo cerca de su rostro mientras sus manos iban a su nuca y se enterraban en su cabello.
Judy cerró los ojos, no quería perder esa absurda discusión, pero contra su tacto estaba perdida, quien lo diría? "Nick Wilde si te vuelve loca" pensó.
Nick estuvo tentado a olvidarse del acuerdo, acercarse y besarla, quitarle esos absurdos lentes y verse reflejado en sus ojos, pero sabía que verla furiosa sería más exquisito y divertido, sus manos llegaron hasta la liga y le deshizo la coleta mientras sus manos hacían una maraña su cabello.
—Ahora si somos el uno para el otro —bromeó Nick.
La rubia soltó humos y miró fulminantemente al chico —Me estas retando —sentenció.
Él se encogió de hombros negó con la cabeza y tomó su bolsa tipo mensajero, la rubia se pasó unas manos por su cabello el cual le quedaba hasta el final de su espalda baja y echó la cabeza de adelante para atrás, dejando a Nick con un jadeo involuntario, Judy miró su cara con satisfacción.
—No importa —su cara intentaba no mostrarse indignada—. Puedo sobrevivir con el cabello suelto —dijo acomodándose los lentes para después salir de la habitación.
—Buenos días —saludó Olivia sonriendo al verlos bajar.
—Buenos días, espero que no la retrasáramos —se disculpaba la rubia
—Claro que no querida, de hecho, me sorprende que Nikkito se despertara, aun no es mediodía —sonrió la mujer—. Veo que el despertar contigo lo ha beneficiado —susurró Olivia
La cara de Judy se ponía roja y era el turno de Nick para reír.
—Me ha sentado bien —murmuró con una sonrisa de lado
Judy procede a darle un codazo al chico —desayunemos, cariño.
Después de desayunar, salieron en el auto de Olivia, Nick se sentó en la parte trasera y Judy en el asiento de copiloto.
—¿A dónde vamos? —preguntó la rubia.
—Las oficinas están en el centro, ahí os mostraran los materiales-, contesto la madre del pelirrojo.
Estacionaron el auto afuera de un edificio un poco más llamativo que los demás a su alrededor, entraron para ver a una mujer de mediana edad, que debía ser la recepcionista, sonrió a Olivia y le pasó unos sobres, Nick saludo al igual que Judy.
Detrás de la recepción estaba una especie sala de espera, y unas escaleras para el segundo piso, había tres oficinas y una sala de juntas.
—No es muy ostentoso, pero bueno, nuestro trabajo prácticamente se realiza en las casas, tenemos clientes en todo el país y muchos diseñadores a nuestro cargo —comentó Olivia y Judy asintió sonriente.
—Olivia Wilde —saludó un hombre muy joven y apuesto mientras ella besaba sus mejillas.
—Sr. Jones, es un gusto, estoy ansiosa por mirar las nuevas propuestas —dijo ella y el asintió para topar su mirada con la de Nick.
—Muchacho has crecido —dijo él y Nick estrechó su mano.
—Gusto en verlo Sr. Jones —dijo el mientras tomaba la mano de Judy.
—Ella es Judith Hopps —dijo Nick mientras la rubia saludaba extendiendo su mano.
—Puede llamarme Judy —comentó la chica.
—Vaya! Los Wilde tienen una excelente suerte para encontrar a sus almas gemelas —insinuó mientras Olivia asentía sonriente.
Judy arqueó sus cejas sonriendo mientras comenzaban a caminar a la sala de juntas.
—-¿Almas gemelas? —se burló el pelirrojo en voz baja.
—Despeinadas tal vez —contestó mientras le alborotaba el cabello entre risas.
Entraron a la sala de juntas para ver diversos materiales y propuestas de techos acabados y pintura.
Olivia y Jones conversaban mientras Judy estaba entretenida leyendo folletos de cada artículo, Nick la miraba, podía jurar que ella estaba interesada, no parecía esforzarse por hacer su papel de la manera correcta y convincente, simplemente era ella.
—¿Qué color es tu favorito? —le preguntó Nick con una laminilla de tonos de pintura en la mano en un tono bajo, se suponía que era algo que ya debería saber.
—Depende —susurró ella mirando un folleto sobre los diferentes cristales para decoración.
—¿De qué? —volvió a preguntar mientras torcía los ojos.
—De lo que esté pensando, mi estado de ánimo, no lo sé —se encogió de hombros.
—Que tal ahora mismo? —insistió.
La rubia desvía su mirada para mirar la plantilla que Nick tenía en la mano, meditó algunos segundos —el verde esmeralda quizás —respondió volviendo su mirada al folleto.
Nick sintió un extraño regocijo, como si quisiera decir: yo, yo, yo, yo tengo los ojos de ese color, era una estupidez.
—¿El tuyo? —preguntó Judy sin mirarlo.
—El azul zafiro —susurro él.
La rubia levanto la vista para mirarlo con seriedad, había captado la indirecta —hablo en serio.
—Yo igual, hay muchas cosas azules —argumentó el pelirrojo
Judy trataba de no pensar en cuanto de ella podría recordar ese color… sus ojos, su blusón, hasta el armazón de sus lentes.
—Claro, claro —sonrió Judy con satisfacción
—Todo llegará a más tardar en un mes —se escuchaba a lo lejos el señor Jones, mientras Judy levantaba su rostro.
—Un gusto en conocerla Señorita Hopps, Nick, Olivia… —se despidió mientras Olivia lo seguía hasta las escaleras.
—Ven —la llamó Nick tomándola de la mano y llevándola a unas de las oficinas.
Olivia regresaba cuando ellos salían de la sala de juntas, ella les sonrió mientras Nick le indicaba la puerta del fondo.
—Solo haré algunas llamadas para después podernos llevar pizza para su tarde de películas —dijo el chico sonriente y Judy asintió.
Nick abrió la puerta y se encontraron en una pequeña oficina, con un escritorio, un ordenador algo viejo y muchos dibujos en papel encerado, todos y cada uno de ellos muy buenos.
Judy miró las hojas blancas llenas de bocetos, oficinas, casa, habitaciones, indicando color y materiales, mientras Nick se sentaba en la silla reclinable detrás del escritorio.
—Esto es muy bueno —comentó ella
Nick miraba uno con la vista perdida, comenzó a fantasear despierto.
—Tal vez —admitió el y ella entrecerró los ojos.
—¿De quiénes son? —preguntó con una ligera sospecha
El chico sonrió con suficiencia antes de reclinar la silla un poco más.
—Los hacia antes de entrar a la Universidad —dijo y ella volvió su vista a los bocetos.
—¿Por qué no estudiaste diseño? —preguntó ella confundida.
—Tenemos muchos diseñadores —contestó el pelirrojo encogiéndose de hombros y comenzaba a dar vueltas en la silla giratoria—. Además, si voy a manejar esto, no voy a hacer dibujitos, las cuentas y los contratos no se hacen a lápiz —dijo con cierto tono de exasperación.
—Suena a pretexto —arqueó su ceja.
—Me va a examinar Dra. Hopps? —inquirió Nick mirándola detenidamente.
—Pudiste conllevar tu talento con tus…
—Obligaciones —el chico completo el enunciado de Judy
—Es eso, lo ves como una obligación —mencionó mientras él se llevaba una mano a su cabello
—Es que… mi papá es un gran doctor, Finnick también, mi mamá ha llevado a la empresa a tener un buen nivel y ¿Qué tal sí solo quisiera buscar un trabajo donde solo tenga que hacer un trabajo específico y que me paguen sin grandes expectativas? —suspiró Nick aun sin entender porque le decía todo eso a ella.
—Eres ridículo, lo sabias? —Judy se cruzó de brazos.
—Claro, señorita perfección, seria perfecta para aceptar una empresa en sus manos —espetó Nick —algún día dejarás de hacer eso —se burló y ella negó.
—Porque no lo ves desde otro punto de vista —sugirió la rubia mientras le daba la espalda.
—¿Cómo cuál? —preguntó Nick levantándose para pararse detrás de ella.
—Es una parte de tus padres, no es una obligación, es un regalo, su trabajo es confiado a ti —miraba al escritorio donde estaban todos los bocetos—. No esperando que tenas éxito o que los vuelvas millonarios, esperando que cada vez que entres aquí, recuerdes esto —Judy alzó los dibujos—. Tus recuerdos, a ellos.
Nick sonrió y se acercó para girarla hacia el —tienes talento para el rollo psicológico —sonrió sinceramente.
—Soy más buena para los negocios —susurró ella y se río con Nick mientras recordaban el acuerdo.
—Lo sé —dijo con un hilo de voz.
—Tienes más talento de lo que crees, Wilde —la chica le sonrió.
—No te preocupes, pronto acabará la etapa del idiota universitario popular —bromeó Nick.
—Eres un tonto —la chica se cruzó de brazos, Nick soltó una ligera risa y deslizo sus dedos por el ceño fruncido de Judy.
—Me encantas enojada —confesó sin pensar.
La expresión de Judy cambio, el ceño que tenía había desaparecido, por un instante se perdió en esos ojos verdes tan profundos, como si por un instante él la estuviese viendo con sinceridad, sin aparentar nada, Judy bajo la mirada con cierto nerviosismo, pero Nick la levantó de la barbilla, se había dado cuenta de la repercusión que causó en ella con ese simple comentario.
—Vaya, vaya, ¿dónde quedó la señorita perfección? Ahora se sonroja con un simple cumplido —reaccionó el pelirrojo.
Lo que Nick no esperaba era que la rubia lo volvió a mirar a los ojos, la chica era temperamental, no iba a perder la batalla contra él, aunque tampoco se esperaba que su cuerpo la traicionara y que acercara más su rostro al de él, podría decirse que él también sintió lo mismo, ambos se echarían la culpa de quien inicio.
—No lo hagas —Judy alcanzó a decir con un hilo en su voz.
Nick ni siquiera alcanzó a escuchar la petición de la rubia, ambos ya habían unido sus labios en un beso totalmente espontáneo e ingenuo que se volvió más profundo, Judy no evitó a rodear su cuello con sus brazos, así como Nick la abrazó de la cintura aproximándola más a él. Ella estaba cumpliendo su parte del acuerdo a la perfección.
Continuará…
