¡Hola, queridas lectoras! Me alegra mucho que les esté gustando la historia, con suerte igual que como a mí me está encantando escribirla :) Cada uno de sus comentarios, sus alertas, y favoritos me hacen pensar que esto puede salir bien, y se los agradezco mucho, pues de verdad me inspiran a seguir. Como les adelanté, se conocerá un poco más de lo que piensa Finn, y en este capítulo comenzaremos a desubrirlo, espero que les guste ;)...¡Disfruten!
P.D. ¿Quién se encuentra todavía en su burbuja Monchele? *levanta la mano* Jajajaja Era cuestión de tiempo, ¿no les parece? xD
Al salir de la estancia en donde Rachel todavía se encontraba, Finn decidió que lo mejor era despejarse un poco, pues le acababa de confesar a esa chica sus sentimientos…otra vez.
Estuvo a punto de cruzar por la puerta, pero entonces recordó que si desaparecía de la nada, iba a tener serios problemas con Quinn, así que regresó y se dirigió directo hasta la habitación de la chica, dónde ésta se encontraba un poco malhumorada buscando papeles entre su escritorio.
-¿Dónde dejé la maldita lista?...-se preguntaba.
-¿Quinn?-Finn llamó su atención, y de inmediato, su prometida compuso una sonrisa traviesa.
-¿Dejaste sola a Rachel?-inquirió Quinn, acercándose a él.
-Ella…estaba repasando la lista, ni siquiera me necesita…-contestó Finn.
-¿Puedo saber que le has hecho?
-¿Cómo?
-Rachel es la persona más desenvuelta del mundo, y contigo parece haberse quedado muda-admitió Quinn-Tengo el ligero presentimiento de que te odia, aunque claro que no me lo diría.
-Espero que no-Finn sonrió.
No debería de tener razones para odiarlo. Tal vez reencontrarse con él no había sido lo mejor que le hubiera pasado, pero no podía culparlo porque lo quisiera o no, el destino los había reunido nuevamente.
El hecho de que Quinn también estuviera entre ellos dos podría ser un motivo… ¿pero qué podía hacer él si no tenía ni idea?
Los tiempos no estaban verdaderamente a su favor, pero de alguna manera, él y Rachel tenían sincronía. Al menos eso era lo que él deseaba pensar.
Haber esperado saber de ella por siete años era lo que lo estaba haciendo actuar y razonar de esa manera, pues aun recordaba que en alguno de los viajes que hizo durante ese periodo de tiempo después de conocerla, se prometió a sí mismo, que apenas la viera de nuevo haría todo lo posible para que ella lo aceptara. Era una promesa vaga, pero aun así permaneció con él, y tristemente, ahora que podía ver a Rachel a diario, no había manera de que ella pudiera corresponderle, mucho menos si él estaba comprometido con su mejor amiga.
Por un momento, Finn pensó que la vida simplemente no los quería juntos, pero una parte de él ya le estaba asegurando que no dejaría de encontrar una alternativa para que ambos pudieran recuperar el tiempo perdido.
Si solo pudiera tener un poco de ayuda…
-Me tengo que ir…-le anunció a Quinn, aun perdido en sus pensamientos-Los chicos y yo vamos a…
-Oh, no tienes por qué decírmelo-lo interrumpió ella.- De seguro perderán el tiempo como siempre, pero está bien, yo me quedaré aquí con Rachel. ¡Qué te diviertas!
Finn le dirigió una sonrisa, y minutos después le dio la espalda para acercarse a la puerta.
-¿No me darás un beso de despedida?-preguntó Quinn.
Casi a regañadientes, Finn se volvió y le plantó un pequeño beso en los labios.
-Nos vemos más tarde…
Quinn soltó una risita.
-¡Te amo!
Finn cerró la puerta a sus espaldas, e hizo una mueca.
Ojalá él pudiera decirle lo mismo en ese momento, pero tenía entendido que sería su deber expresárselo el resto de su vida. Además, si se sinceraba consigo mismo, desde que la morena que casualmente también se encontraba en esa casa había llegado, sus sentimientos hacia Quinn parecían estar hundiéndose profunda e inevitablemente. Lo peor es que a él no le preocupaba en lo más mínimo…
-Chicos, esa fue una de las mejores fiestas que he tenido-comentó Puckerman, mientras todos ingerían bebidas alcohólicas en uno de los bares más famosos de Lima-Al día siguiente, desperté con Brittany y Santana en mi cama…
-La resaca no fue tan agradable-aseguró Mike-Tina y yo estuvimos enfermos por dos días…
-¿Y qué hay de ti, Hudson?-preguntó Sam, dándole un codazo-¿Cómo te fue al día siguiente.
Finn se encogió de hombros.
-Bien…
-Oh, claro, ahora lo recuerdo…-comenzó Puckerman-Mi amigo fue responsable y no ingirió alcohol, ¿no es así?
-¡Entonces debes saber todo lo que hicimos!-exclamó Sam-Por cierto… ¿con quién te besaste tú?
Finn los estudió con la mirada.
-¿En serio no lo recuerdan?
Tratando de no reírse, Puckerman descansó una de sus manos sobre el hombro de Finn.
-Amigo… ¿realmente crees que nos va a importar con quien te divertiste por unos segundos? ¡Si estarás atado a Quinn el resto de tu vida!
Por un momento, Finn consideró la idea de darle un puñetazo al descarado de su compañero, pero lo que menos quería era meterse en problemas. Además, sentía la necesidad de hablar de Rachel con sus amigos, aunque sinceramente no esperaba ningún apoyo de su parte, pero al menos tenía que desahogarse.
-Me besé con…Rachel-confesó, y una sonrisa se le escapó del rostro apenas lo recordó.
Todos comenzaron a burlarse inmediatamente.
-Eres un idiota-lo reprendió Sam-¿Por qué hiciste eso con la mejor amiga de tu novia?
-Amigo, tengo que felicitarte-Puck estaba orgulloso.
-Por favor, cierren la boca-pidió Mike-Fue cuestión de suerte, recuerden que estábamos girando la botella.
-Entonces tienes la peor suerte del mundo-dijo Sam-Mira que tener que besarte con la mejor amiga…
-¿Qué tiene de malo?-preguntó Finn-Sé que no es precisamente un acto moral, pero así sucedió, y la verdad…
-¿Verdad?-Mike estaba sorprendido.
Finn tomó un trago antes de volver a hablar, pero para eso Puckerman ya estaba entendiendo el camino por el que iban sus palabras.
-Espera…-intervino-hay algo que no nos has dicho…
-Y es justamente lo que voy a hacer-continuó Finn-Ya saben que Rachel y yo nos conocimos hace un tiempo, pero lo que no saben es que…yo me enamoré de ella.
Puckerman resopló.
-Pensé que nos ibas a contar algo mejor…-se quejó-¿Y como es que terminaste comprometido con su mejor amiga?
-Yo…no sabía de la amistad de Quinn y Rachel-explicó Finn-A Quinn la conocí mucho tiempo después y solo una vez me comentó acerca de ella, pero nunca me mostró una foto. Me dijo que Rachel trabajaba en Nueva York, pero nunca me mencionó en donde. De otra manera pude haber supuesto quién era ella, y solo hasta ahora…es cuando la volví a ver.
Sam meditó todo lo que Finn estaba diciendo, y antes de hablar, estudió cuidadosamente la mirada del chico.
-¿Todavía la quieres?-preguntó.
Finn no supo que responder, ya que en ese momento, Mike también lo cuestionó.
-¿Qué hay de Quinn?
La boca de Finn se abrió, pero él aun no podía elegir las palabras para contestar. Todo se estaba procesando en su mente, y su corazón estaba actuando de una manera tan extraña los últimos días que lo que más quería él era ignorarlo, aunque algunas veces lo tomaba desprevenido y…
No, estaba comprometido con Quinn. Se iban a casar, esa era la verdad.
Ninguna otra chica tendría que estar dentro de su cabeza en ese momento...
Lamentablemente, Rachel Berry estaba reacia a salir de ahí…
Unos días después, cuando las pláticas acerca de las resacas y los besos ya eran asunto del pasado, el vehículo de Finn se detuvo repentinamente en la residencia de la familia Berry, y antes de que el arrepentimiento se presentara, Finn se bajó, y caminó hasta la puerta.
Tocó el timbre un par de veces, y mientras esperaba, se dedicó a respirar hondo.
Finalmente, Leroy Berry se apareció para atenderlo.
-¿En qué te puedo ayudar?
-Soy…Finn Hudson-se presentó él.
-Oh…-Leroy asintió, hasta que después entró en la cuenta.- ¿No eres el prometido de Quinn?
-Él mismo-respondió Finn.-Solo…quería saber sí Rachel se encontraba aquí…
-Lamentablemente no-Leroy lo miró con suspicacia-Fue a lavar el auto… ¿quisieras dejarle un mensaje?
Finn negó con la cabeza casi de inmediato.
-No se preocupe, señor Berry-dijo-La buscaré después, que tenga un buen día…
-Igualmente, Finn…
-Hasta luego…-se despidió el muchacho.
Leroy no dejó de observarlo hasta que se perdió de vista.
Rachel regresó del auto lavado con una actitud optimista a pesar de que el recuerdo de aquel beso no dejaba de atormentarla.
Cada noche, antes de dormir, tocaba sus labios y la imagen de Finn se hacía presente. Incluso, una vez en sus sueños lo tuvo ahí, junto a ella…
Pero todo estaba tan mal que su dignidad no le permitía fantasear.
Otra cosa que definitivamente la mataba es que Quinn no tenía idea de nada…
¿Cómo se iba a molestar si solo había sido un beso para "divertirse"?
Un beso que, significaba demasiado para Rachel, y que aunque Quinn no lo supiera, ella sí lo vivía, lo anhelaba de una manera que no debería…
Y luego estaba Finn, que parecía solo querer confundirla cada vez que se encontraba a solas con ella…
Era demasiado fuerte como para dejarse llevar por la miseria, y Rachel agradeció tener la capacidad de distraerse con facilidad, otras de las ventajas de ser una actriz de Broadway.
Estacionó el auto de su padre frente a la entrada, y accedió alegremente por la cocina, cuando se encontró con Leroy, que parecía estar esperándola, y se veía repentinamente preocupado.
-Rachel…
-¿Sí, papá?
La chica estaba un poco sorprendida, pues su padre mantenía el rostro serio mientras la contemplaba. Por un momento se sintió como una niña pequeña a la que descubren en plena travesura.
-Finn Hudson, el prometido de Quinn estuvo aquí hace unas horas. Vino a buscarte… ¿sabes para qué te necesita?
Rachel se imaginó que le preguntaría cualquier cosa, menos eso.
¿Finn había estado ahí? ¿En su casa? ¿Qué demonios…?
-¿Qué hacía Finn aquí?
-No me contestes con evasivas-la reprendió Leroy-Yo nunca te he visto tener una relación cercana con ese chico, y es cierto, tú no vivías aquí, pero es el novio de tu amiga, y que te haya venido a buscar…
Poco a poco, el argumento de su padre comenzó a tomar forma, y Rachel no pudo creer que aquello estuviera sucediendo… ¿cómo era posible?
-¡No!-exclamó-No es lo que tú piensas papá, seguramente vino para hablar de algo referente a la boda. Estoy ayudándoles con la lista de invitados y…
-Y eso precisamente es lo que quería…hablar-comentó Leroy-Su semblante me hizo sospechar un poco, no parecía querer conversar de algo relativo a la boda…
-¡PAPÁ!
-¡Esa solo fue mi impresión!-se defendió él-Perdón si te ofendí, es solo que…realmente parecía que te necesitaba. A ti, no a tu ayuda con respecto al enlace. Tal vez… ¿quería hablar de Quinn?
Rachel movió la cabeza, nerviosa.
-Probablemente…-murmuró.
Daría lo que fuera porque se tratara de Quinn, aunque aun así no podía asegurar que tendrían una conversación fácil, pues Quinn justamente era la parte más importante que había contribuido al conflicto que Rachel estaba enfrentando desde que había vuelto a ver a Finn.
-Bueno, creo que ya te he abrumado mucho-observó Leroy-Lo siento mucho hija, pero como ya te dije, fue algo sospechosa la visita de él aquí…
-Está bien, no te preocupes papá, ya hablaré con él…
Leroy levantó una ceja.
-Y con Quinn…-agregó Rachel, un poco turbada.
Su padre asintió lentamente, y entonces se retiró para atender de nuevo a Hiram.
Rachel se quedó en la cocina, y tomó asiento, pues definitivamente, tenía que analizar muchas cosas…
Cuando volvió a su habitación, Rachel quitó su teléfono del cargador, y al revisarlo, se dio cuenta de que tenía cinco llamadas perdidas de Quinn. Seguramente no le esperaba nada bueno.
Rápidamente, y antes de que lo olvidara, llamó al número de su amiga. La espera la estaba sacando un poco de quicio, pero cuando le contestaron, se dio cuenta de que al menos era mejor esperar que a lo que tenía que enfrentarse.
-¿Rachel?-Era Finn.
Antes de decir algo sin pensar, Rachel tosió brevemente, y se preparó para que su voz fluyera tranquila.
-Sí, soy yo-afirmó, como si no fuera obvio-Quinn me ha estado llamando así que…
¿Por qué tenía que haber contestado él? ¿De qué tipo de broma la estaban haciendo victima? Y lo más importante… ¿quién era el victimario?
Por un segundo, Rachel pensó en colgarle ya que dudaba que Finn le pudiera hacer el favor de pasarle a Quinn, pero de alguna manera las esperanzas de que nada relativo a ambos se mencionara no la abandonaron.
Lo más seguro es que Quinn se encontraba con él, así que no había nada que temer, todo sería muy rápido…
-Sí, ahora mismo te la paso-dijo Finn-Es solo que…quisiera saber como estás, es decir, me fui de la estancia sin despedirme y…
-Oh, eso…ya pasó-Rachel tragó saliva-Ya lo olvidé, no te preocupes…
¿Ya lo olvidé?, pensó. Reflexionaba las palabras de Finn cada noche, tratando de decidir que tan ciertas parecían y sin poder llegar a una conclusión…
Un suspiro de frustración se escuchó repentinamente por parte de Finn.
-De acuerdo…-aceptó-Entonces…ya no hay nada de que hablar, lo siento…
-Finn, espera…
-Quinn acaba de llegar-anunció él-Que estés bien, adiós…
-¡Finn!
-¡RACHEL!-exclamó Quinn-¿Dónde demonios te encontrabas? ¡He estado llamándote todo el día!
-Bueno, fui a…el auto lavado, entre otras cosas…
-Entre otras cosas…-repitió Quinn, suspicaz-Como sea, te necesito urgentemente….
-¿Cuándo no?-Rachel soltó una risita, y Quinn se le unió.
-Hoy…voy a tener la primera prueba de mi vestido de novia, y necesito que mi mejor amiga esté ahí conmigo para que me dé su verdadera opinión…
-¿Aunque sea cruel?-bromeó Rachel.
-Por eso mismo, necesito la verdad. No puedo arriesgarme a llevar algo ridículo en el gran día…
-¿Y qué hay de Kurt?-quiso saber la chica…
-Él también vendrá-confirmó Quinn-Pero él opinará en los detalles del diseño, yo necesito que tú me digas como me veo con el vestido…Estoy segura de que tú sabrás si le gustará a Finn o no…
Otra vez Finn…, pensó Rachel.
-Muy bien, te acompañaré…
-¡Gracias! ¡Eres la mejor! ¡Nos vemos más tarde!
-Por cierto, Quinn… ¿está Finn todavía ahí? Necesito preguntarle…
En cuestión de segundos, Quinn le había colgado, y Rachel tuvo que hacerse a la idea de que no solo tendría que ir a una boutique de vestidos de novia en la que Quinn se jactaría por horas, si no que también una pregunta insistente que se había formulado en su cabeza no sería respondida…tal vez nunca.
¿Por qué había ido Finn a buscarla a su casa? ¿Cuál era el motivo?
Aunque también tenía otra pregunta que solo Finn podía contestar… ¿Qué es lo que él pensaba de ella en ese momento, dado el giro que había tomado su última conversación?
Kurt y Rachel se acomodaron en un sofá junto al vestidor de la elegante boutique en la que Quinn se estaba probando su vestido de novia esperando a que ésta hiciera finalmente su aparición con la prenda que usaría en el altar.
Rachel estaba nerviosa, era obvio, pues la belleza de Quinn era innegable y verla de blanco no solo podría resultar ser una imagen maravillosa, si no que también sería la representación de ella como esposa de Finn, y por mucho que le costaba aceptarlo, a Rachel le afectaba la idea cada vez más.
Tal vez las cosas hubieran sido más fáciles si él nunca hubiera entrado a su vida…
Y justo como lo había supuesto, Quinn salió del vestidor con una radiante sonrisa que solo complementó su papel como novia a la perfección.
Rachel no pudo imaginarse como sería una vez que tuviera todo el exceso de maquillaje encima.
Kurt fue el primero en ponerse de pie, y estudió el vestido de Quinn de arriba abajo.
-Quinn…te ves genial-Rachel sonrió.
-Un poco exuberante-criticó Kurt-Llamará definitivamente la atención, y su fin estilo cola de sirena me tiene algo desconcertado, lo cual es extraño, ya que soy un amante de lo extravagante, pero te ves bien, favorece tus curvas.
Quinn se subió a una pequeña tarima frente al espejo que le ayudó a contemplar mejor su vestido, y Rachel se acercó rápidamente para ayudar a la dependienta con la enorme cola.
-Es increíble, Quinn, de verdad…
-¿Entonces estoy haciendo la decisión correcta?
-¡Por supuesto que sí!
-De casarme, quiero decir…
-¿Cómo?
-Olvídalo- Quinn soltó una carcajada, y se admiró una vez más en el espejo-Me veo más atractiva que nunca…
Kurt levantó una ceja.
-¿Quién dijo que el autoestima era un caso perdido?-se burló.
Después una exitosa prueba de vestido, Quinn se despidió de sus amigos, pues "no podía esperar para ver a Finn" y "comentarle lo sexy que se vería en el gran día". Desapareció casi de inmediato, y Kurt y Rachel aprovecharon para caminar un poco por el centro de la ciudad.
Mientras cruzaban las calles y doblaban las esquinas, Kurt se percató de los cambios corporales y expresivos en Rachel cada vez que se hacía mención de Finn Hudson, sobre todo cuando comentaban acerca de él y su futura esposa.
-Escuché por ahí que tú y Finn ya muy eran amigos-soltó Kurt, como de pasada-Y tengo que ser honesto, me encuentro un poco decepcionado… ¿por qué nunca me lo dijiste?
-Fue…solo un verano, no vale la pena que…
-Espera…algo me dice que hay más…
Rachel puso los ojos en blanco.
-Kurt, por favor, no empieces con el interrogatorio…
-¿Hubo algo entre ustedes?
-¡KURT!
-Tengo que saberlo ahora mismo, o de lo contrario estaré atormentándote todos los días con la pregunta. Es mejor librarse a la primera, ¿no te parece?
Rachel suspiró, y observó a su amigo con resignación.
De cualquier manera, tenía que expresarse con alguien, y después de Quinn- con quien desde luego, no podía sincerarse- Kurt era su mayor confidente.
Su secreto y la historia de como éste se originó estarían a salvo con él.
Rachel respiró profundamente, y siguiendo el camino, comenzó a relatarle los recuerdos de aquel verano con Finn, más algunos de sus pensamientos, los cuales no quiso exponer completamente, y aun así, Kurt los pudo identificar en toda su totalidad.
-Dios mio, Rachel… ¿y por qué rayos lo rechazaste?-quiso saber Kurt, después de haber escuchado, y analizado todo lo que su amiga le contó.
-Por idiota-admitió ella, sin tapujos.
-No puedes estar hablando en serio…
-Es así, pero ya ha pasado mucho tiempo, y está con Quinn, y se van a casar, y…
-Ugh, ya vas a empezar con las excusas-se quejó Kurt-Por algo, Finn y tú sintieron lo que sintieron. Tal vez si te dieras la oportunidad, él te aceptaría.
-Sé que no soy perfecta-Rachel suspiró-No soy como Quinn. Ella…era la capitana de las animadoras, yo solo estuve en algunas producciones escolares que no recibían la atención de nadie, ella era la señorita popularidad, yo solo era una nerd del teatro musical…
-Que ahora es toda una estrella…-le recordó Kurt-Y la verdad es que no le veo el punto a toda esta comparación… ¿qué tiene que ver el hecho de que Quinn y tú son diferentes con tu historia con Finn?
-No me dejaste terminar-agregó Rachel-Quinn…siempre ha sobresalido, incluso aunque yo haya tenido la suerte de Broadway como tú dices…ella siempre ha tenido al chico que quiere, y si desgraciadamente yo estoy envuelta en este triangulo amoroso, sé que no se preocupará siquiera porque las cosas no cambiarán, solo la favorecerán a ella. No hay razón para que me complique la vida con Finn, si sé que eligirá a Quinn...
-Entonces tienes que detenerla para que no se robe a tu chico…
-Él no es mío-aclaró Rachel, con una visible tristeza-Está comprometido con ella…
-¡Pero tú lo conociste primero!
-Pero lo rechacé, he perdido mi oportunidad, y ahora tengo que pagar por ello.
Kurt soltó una seca carcajada, y puso una de sus manos sobre el hombro de su amiga.
-Más bien tienes que luchar por ello…-la contradijo.
De vuelta en casa, Rachel se encontró a Leroy haciendo unas cuentas sobre la mesa, y no podía disimular, pues su semblante lo mostraba muy preocupado.
Se quitó los anteojos con frustración, y cruzándose de brazos trató de pensar en soluciones, cuando su hija se acercó a él, y se sentó justo a su lado.
-¿Pasa algo?-inquirió ella-¿Cómo está Papi?
-Tu padre está bien-la tranquilizó-Se encuentra durmiendo, es solo que…
Rachel lo miró, expectante.
-Estoy haciendo cuentas, y tenemos que pagar algunas cosas…
-Papá, debiste decirlo antes, yo…
-Ya lo sé-la interrumpió-Es solo que no te quise preocupar. Tú padre necesita que esté a su lado prácticamente todo el día, y no es fácil encargarme de la casa yo solo, pero tú acabas de llegar y…
-¿Y no pensabas que venía a descansar a Lima, o sí?
-Rachel, trabajar aquí no será fácil para ti…
La chica dejó de escuchar a su padre mientras su mente comenzaba a repasar lugares en Lima en donde ofrecieran trabajo y a la vez le pudieran interesar…No había muchas opciones, y desde luego, no podía asegurar que todas estuvieran disponibles, pero entonces vio uno de los posters del musical Chicago a lo lejos en el pasillo, y sonrió.
-¿Qué hay del teatro comunitario?-le preguntó a su padre.
Rachel llegó al teatro local de Lima, y un poco intimidada, se introdujo hasta el auditorio, donde al parecer, un hombre y una mujer estaban teniendo una conversación.
Ambos se veían de mediana edad, y tenían ese aspecto intelectual y refinado que solo se podía relacionar con profesores.
Cuando Rachel se acercó, ambos detuvieron su conversación y miraron a la chica con la intención de ayudarla.
-Buenas tardes…-saludó ella-Solo me preguntaba… ¿siguen teniendo talleres?
La mujer asintió lentamente, y entonces el hombre le dirigió una sonrisa, identificándola.
-¿Acaso…usted es Rachel Berry?-preguntó.
Rachel asintió, devolviéndole la misma sonrisa.
-Es un orgullo para la comunidad artística de Lima-comentó la mujer-Hace dos años hicimos un viaje con los estudiantes para verla actuar en Nueva York…
Rachel se quedó literalmente con la boca abierta. ¿Realmente la admiraban tanto en su ciudad? Cuando vivía enteramente en ella, lo único que recibía era el título de perdedora, y una vez que pudo haberse marchado y conseguido alcanzar su sueño, las cosas parecían estar ajustándose.
Con la sonrisa aun en el rostro, se dio cuenta de que había valido la pena recorrer tantos obstáculos, y demostrar que sus determinaciones se cumplirían de cualquier manera.
No iba a negarlo, se sentía orgullosa de sí misma, lo había logrado.
-Me alegra mucho escuchar eso-admitió-Y…dado que he tomado un descanso en Broadway, estaré en Lima por un tiempo indeterminado, por cuestiones personales, principalmente, pero necesito ocuparme en algo, y ya que las artes escénicas son mi pasión, y este auditorio siempre ha sido amable conmigo, me pregunté si podría contribuir en sus talleres como…maestra tal vez.
El hombre y la mujer se miraron inmediatamente, sorprendidos. Ninguno de los dos podía creer que aquella magnífica actriz estuviera ahí para empezar, y ahora…ofrecía sus servicios.
¿Cómo rechazarlos?
Más que contento, el hombre se acercó, y tomó una de las manos de Rachel para besarla.
-Sería un honor tenerla como mentora de nuestros aspirantes a actores y actrices-dijo-Nadie mejor que una chica de la ciudad que pudo llegar tan alto para motivar a los estudiantes. ¡Estaríamos encantados!
-Y… ¿si tienen espacio?
-¡Por supuesto!-exclamó la mujer-La comunidad teatral necesita nuevas ideas, es un espacio que recibe a todos los que quieren triunfar, y sería perfecto contar con el apoyo de alguien con tanta experiencia…
Rachel dejó que su sonrisa hablara por ella misma.
-Estaré encantada de ayudar…-finalizó.
Horas después de platicar y conocer a los encargados de los talleres, Rachel se agradeció a sí misma el haber recordado al teatro comunitario, pues sabía que el lugar siempre la recibiría con los brazos abiertos, lo que no se imaginó es que sería tan fácil, y dada su emoción por comenzar a unirse a aquella comunidad, decidió quedarse en el viejo auditorio un poco más para adaptarse a su nuevo escenario.
Los otros maestros tuvieron que dejarla sola, y Rachel no pudo sentirse más feliz al reflexionar una vez más acerca de sus sueños y metas.
Bueno, al menos en eso sí había triunfado…
Como una niña pequeña, se vio explorando todo el lugar. Subió y bajó las escaleras que daban al escenario, recorrió los asientos vacíos, y bailó pasando sus manos por los telones…
Entonces escuchó que alguien entraba por la puerta principal del auditorio, y tuvo que bajarse para contemplar a la persona que había llegado.
Un hombre que cargaba unas cajas cerró las puertas a sus espaldas, y siguió caminando con la intención de entrar a los bastidores…entonces Rachel lo detuvo.
-¿Finn?-preguntó-¿Qué haces tú aquí?
¿Qué estará haciendo Finn en el teatro? ¿Tienen alguna idea? ¡Me encantaría conocer su opinión! Pueden compartirme lo que quieran, estaré feliz de leerlas :) Y gracias de nuevo, no podría continuar si no recibiera su apoyo, espero que se animen a seguir dejando comentarios porque estoy segura de que me ayudarán mucho :D Y bueno...¿qué les pareció? Espero que les haya gustado, y con suerte les haya dejado con ganas de más jaja. ¡Gracias por leer! ¡Hasta el próximo capítulo!
