Disclaimer: Desde lo más oscuro de nuestras mentes hemos traído a Ted Lupin, un metamorfago, porque él merece ser protagonista de su propia historia. El mundo de HP y los personajes pertenecen a JK Rowling.
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LUPIN VS LUPIN
By
The Darkness Princess & Lady Muerte
*º*º*º
Sonrojos inesperados.
La pareja de extranjeros por fin se encontraba en Hogsmeade, después de un tranquilo viaje.
—Eso fue lo que pasó con mi madre. ¿Puedes creerlo? ¡Iré a un concierto de los The Weird Sisters con ella! —manifestó realmente feliz con un brillo especial en sus ojos.
—¡Genial! Me alegro por ti, Teddy. Sé que esto es importante para ti, así que disfrútalo —declaró con una amplia sonrisa, inundada de una gran alegría por él, nunca lo había visto sonreír así, era hermoso verlo así. La hacía sentirse tan alegre como él.
En los años que lo había conocido y que ella recordaba, claro que lo había visto sonreír, reír, pero siempre en su mirada había un destello de tristeza y realmente era comprensible. Él no había podido conocer a sus padres más que por relatos de todos y para nada era lo mismo que verlos vivos y tratarlos.
—Gracias —dijo risueño y aunque se sentía muy bien, no olvidaba que Lily no estaba con sus padres, que ese no era su tiempo y que tarde o temprano tendrían que volver al futuro, en donde sus padres no estarían… pero no podía permitir que ella notara sus preocupaciones.
Sería un mentiroso si no aceptara que estaba pensando alguna forma confiable para ayudar a sus padres y que estos no perdieran la vida durante la batalla, sí era una locura considerando todo lo que podía pasar, pero algo tenía que poder hacer... no quería perderlos dos veces.
—¿A dónde vamos?
—Lo primero que tenemos que hacer es comprar algo de ropa, no podemos seguir con lo que traemos, no es normal —manifestó sondeando las tiendas que pasaban.
—¿Vamos a comprar ropa? —preguntó con entusiasmo.
—Eh sí, nada muy ostentoso —respondió sospechando que algo estaba pasando por la mente de Lilu y era así; lo tomó repentinamente su mano y lo jaló hasta la tienda donde había visto aquel vestido.
—¡Espera! ¡Lily! ¡Tranquila! ¡Cuidado con la gente! —exclamó esquivando algunas personas, animales y demás, hasta que por fin la pelirroja se detuvo frente a un local—. No vuelvas a hacer eso —reprendió cuando se percató de que ella no le estaba poniendo atención. Alzó su vista observando lo que ella miraba de esa forma tan anhelante, notando en el escaparate un vestido en exhibición—. ¿Te gusta ese vestido?
—Es perfecto —afirmó ensoñadora soltando su mano.
—Lily esto no es lo que tenía pensado.
—Teddy, por favor...
—Debemos ser cuidadosos con el dinero.
Ella sintió que se desinflaba, él tenía razón. —¿Al menos puedo probármelo?
—Bueno… pues entremos —mencionó cediendo un poco, logrando que Luna sonriera ampliamente y sin esperar atravesó las puertas de la tienda.
—¡Por Merlín! —Allá iba a meterse de compras con una adolescente, definitivamente esto iba a requerir de toda su paciencia.
La pequeña Potter se encontraba ya buscando la talla que se ajustaba a su figura, cuando la obtuvo, curvó sus labios triunfante. Su atención entonces se concentro en hallar a su acompañante, encontrándolo en la entrada, algo cohibido, mirando todo con curiosidad.
«Se ve tan tierno con esa expresión de perrito perdido».
Incluso así, lograba agitarle el corazón. En verdad le gustaba mucho... —Teddy, voy a probármelo —anunció y se internó en los probadores. Invadida por una mezcla de emociones y pensamientos sobre lo que era correcto y lo que no.
*º*º*º
Ted nunca había estado en una tienda de ropa exclusivamente de chica. A Victoire le encantaba ir de compras, pero él nunca la había acompañado. Ahora se sentía extraño al acompañar a una niña que cuidaba y que no era su novia, a la cual le estaba comprando ropa. Si se ponía estricto no era tan grave, ya que Lily venía siendo como su hermanita.
Observó en lugar, de verdad que las mujeres se complicaban en comprar ropa y vaya que ese lugar estaba concurrido. No tardó en darse cuenta que era casi el único hombre, si no se tomaba en cuenta a los niños.
—Eh Teddy —pronunció Lily al salir del probador.
Él lentamente la recorrió, el vestido rosado de ligeros tirantes, con un escote discreto, se pegaba a su delicada figura, resaltando sus proporciones naturales, tenía un amplio vuelo y terminaba en sus rodillas.
Sus pupilas se pasearon varias veces por ella, como si no terminará de creer que ella era la "niña que cuidaba".
De verdad ese vestido le lucía perfecto. La hacía ver tan linda, resaltaba sus cabellos carmesí, así como sus labios rosados.
¡Merlín lo ampara! Pasó saliva nervudo y ni siquiera sabía por qué estaba así, pero repentinamente había sentido una oleada de calor.
Lils giró para darle una mejor vista y que su melena lacia se movió al mismo ritmo. Sin duda tenía gracia.
«Se ve… hermosa —pensó sin razonarlo realmente. Un momento, paró su mente antes de llegar más lejos y sacudió su cabeza—. ¿Qué diablos me pasa?».
—¿Y bien? ¿Te gusta? ¿No se me ve bien? —cuestionó expectante. Sin saber realmente cómo interpretar su semblante.
Teddy giró su rostro, ligeramente apenado por su reacción. —Eh… se ve bien —dijo escueto, dejando a la pelirroja decepcionada por esa opinión. En otra situación cualquiera de sus amigas hubiera dicho más, pero su respuesta había sido peor que la de sus hermanos.
Al menos ellos se molestaban en decir algo más significativo, aunque en esas respuestas jamás se encontrara una linda, pero a ellos se les justificaba, eran sus hermanos y solo vivían para molestarla. ¡Pero vamos! Ahí estaba el chico que le gustaba y ella no había logrado llamar su atención. Sí, sabía lo difícil que era hacerlo. Su prima siempre había sido tan bella, tan perfecta y claro era su novia.
«¿Qué pretendo?, ¿acaso me he olvidado de eso?... No es tan insignificante para olvidarlo.»
Lily se miró así misma desencantada. Suspiró derrotada.
Ted regresó su atención a la menor de los Potter, notando la desilusión que bañaba su rostro. De verdad no entendía a las chicas. ¿Qué le había pasado? Hacia unos minutos lucia radiante con esa linda sonrisa y ahora su ánimo se había ido.
«¿Por qué me tuvo que pasar esto a mi? Quizás debí haberme perdido en el tiempo con Sirius o Albus, al menos a los hombres los entiendo, pero a las niñas… eso es otro mundo. Vamos, debo decirle algo que no sea comprometedor.»
Se acercó lentamente a ella y le tomó el mentón levantándole el rostro. —¿Qué pasa?
Lunita al sentir su roce, sintió un vació en su estómago crecer, acompañado de un cosquilleo agradable y nuevo, lentamente levantó sus ojos encontrándose con su rostro, en ese momento creyó que el mundo podía dejar de girar y ella podría haberse quedado ahí contemplándolo, observándose reflejada en su mirada. —Eh…
—¿Sí? —preguntó retirando su mano de su mentón, para mover un mechón rojo, despejando su cara, para así lograr verla mejor. Fue así como pudo percatarse nuevamente de sus suaves pecas y de sus tiernos rasgos.
—¿De verdad me veo bien? —soltó de pronto, haciéndolo colocar una expresión de extrañeza.
—Te ves bien —afirmó notando como el rostro de la chica se iluminaba nuevamente con esa sonrisa que sólo ella tenía.
—¡Gracias! Entonces... ¿me lo compraras? —preguntó curvando sus cejas.
—Mmm es posible, déjame ver el precio —pidió buscando la etiqueta, notando cuánto costaba. Era un poco elevado para sus expectativas, pero no quería enfrentarse a otro extraño estado de ánimo.
—¿Lo harás? —cuestionó entusiasta.
—Sí, pero quiero que busques otras mudas y si es posible algo más económico —expuso esperando que ella comprendiera.
—Ah... creo que puedo vivir sin este vestido.
—No, te quedaras con ese vestido, además te ves muy linda en él —halagó observando como ella se sorprendía y un ligero tono rosado se apoderaba de sus mejillas.
Él sonrió, su especialidad no era ser casanova o algo así, pero de ves en cuando sabía como halagar a una chica y aunque Lily no fuera su novia, le tenía un cariño y ahora verla sonrojarse por su comentario le agradaba de alguna forma.
—Gracias —murmuró caminando apresurada hacia los probadores, donde se llevó las manos a su rostro.
«¡Por Gryffindor! ¡Dijo que me veía linda! ¡Lo dijo!».
—¡Sí! —exclamó en un susurró efusivo, dio un par de vueltas antes de cambiarse.
Afuera Teddy paseaba por el lugar cuando llegó a una parte de la tienda que realmente a todo chico le gustaba de alguna forma o al menos en ciertas de sus fantasías, en esta sección se tenía exhibido la ropa interior femenina. Pasó saliva nervioso entre cerrando sus ojos.
«¡Rayos! No le he dicho a Lily que compre también eso —Se dio vuelta rápidamente y la miró salir del probador—. Ser hombre a veces es difícil… sólo espero que no pretenda que apruebe también esas prendas.»
Extrañas imágenes cruzaron su mente, pero las alejó recordando de quién se trataba y lo principal que era una niña y que él tenía una hermosa novia esperándolo en el futuro. Avanzó hasta la pequeña e inhaló profundamente, dándose valor, se acercó a su oído. —Lily no olvides comprar algunas mudas de… ropa interior —dijo ligeramente abochornado.
Lily lo miró de refilón y comprendió porqué se notaba incomodo, incluso ella lo estaba. —Eh… sí.
—¿Sabes? Esto es extraño… nunca he ido de compras con una mujer y mucho menos con una adolescente, así que mejor te dejo los galeones y te espero afuera —comentó relajándose.
—¿Nunca fuiste con Victoire? —preguntó curiosa.
—No, ella y yo… solíamos ir a otros lugares. Cuando se trataba de compras, sus amigas eran las que se encargaban de acompañarla —comentó en un suspiro, echaba de menos a su novia.
—Ah —murmuró seria, recibiendo las monedas.
Lo siguió con la mirada hasta que él salió, sin notar su mirada llena de tristeza. «¿Qué diablos estoy pensando? Él es novio de mi prima, soy de lo peor… ¿cómo puede fijarme en él? Y ahora no puedo simplemente esconderme de él, irme a refugiar a mi cuarto o simplemente ignorarlo. Aquí sólo lo tengo a él. ¿Cómo puedo cambiar lo qué siento? ¿Podré verlo simplemente como el ahijado de mi padre y como el novio de mi prima? ¡Por Merlín!».
Avanzó lentamente por los corredores, mirando las prendas sin realmente concentrarse en ellas.
«Realmente ni siquiera me di cuenta cuándo sucedió, pero sé que no apareció repentinamente, siempre que iba a nuestra casa a ver a mis padres, especialmente a mi papá, yo lo miraba con curiosidad, él no era como mis hermanos, ni como mis primos… él siempre fue diferente, quizás haya sido porque era mayor a todos ellos, por la vida que le había tocado vivir. No lo sé, simplemente siempre supe que él era especial y cuando me entere en la estación del expreso que él era novio de Victoire, no sabía por qué me había impactado tanto, ni entendía qué significaba esa extraña punzada en mi pecho, ni esa repentina sensación de tristeza, fue después que lo comprendí y aún así, me negaba a creerlo. Comentárselo a alguien, no podía. ¿Cómo lo tomaría Rosie?, ¿mis amigas?… ese era mi secreto, solo mío y yo sola siempre me puse los pies en la tierra, pero ahora… todo ha cambiado.»
Suspiró abrumada y notó que afuera de la tienda Ted le señalaba el reloj, indicándole que debía apurarse.
*º*º*º
Teddy esperaba pacientemente, cuando un vendedor pasó gritando las noticias del día, fue entonces que lo llamó y compró un ejemplar. Comenzó a hojearlo, dándose cuenta de que sólo había reportajes sin valor y uno que otro ataque de mortifagos disfrazado.
—Ya veo —murmuró para si, cavilando. «Al menos creo tener noción de las cosas que están pasando, si mal recuerdo lo que Harry me contaba más lo que nos enseñaron en Historia de la Magia, creo que en esta época ya estaba organizada la Orden del Fénix.»
—Teddy —llamó saliendo con algunas bolsas.
Al instante volteó, sonriéndole. —¿Terminaste?
—Sí —afirmó devolviéndole el gesto.
—Permíteme ayudarte.
—Eh… gracias —murmuró observando como él avanzaba con las bolsas, era sin duda un caballero, aún recordaba que sus hermanos no solían ser así, bueno Albus de vez en cuando. La explicación más cierta era que se trataba de su hermana, por eso eran así.
—¿Vienes? —musitó notando que no lo seguía—. Aún tengo que ir a comprar mi ropa e irnos a cambiar, ya después buscaremos dónde comer.
Lily meneó su cabeza y caminó hacia él.
*º*º*º
La situación no había mejorado y Harry se encontraba frente a una casa en la que dudaba en tocar, repentinamente la puerta se abrió dejando ver la silueta de la Jefa del Departamento del Tiempo.
—Ah es usted, ¿cuánto tiempo pensaba pasar afuera sin tocar, eh? —cuestionó curvando su ceja.
—Yo… no, acaba de llegar.
—Sí, seguro —expresó volteándose y caminando hacia el interior, haciéndole una señal para que pasara—. La sala esta por allá. Si me permite un momento enseguida estaré con usted.
Potter cerró la puerta y observó atento el lugar, sin duda tenía un gusto exquisito, antiguo si, pero muy bien conservado. Caminó hacia la dirección que le había indicado, tomó asiento casi al momento. Realmente estaba cansado, desde que se habían enterado no había logrado descansar y mucho menos conciliar el sueño, se quitó las gafas y cerró por un momento los ojos para descansarlos.
Lilian entró con una bandeja de té y café además de las clásicas galletas, encontrándolo así. Caminó con cuidado hasta la mesa de centro y dejó lo que traía en sus manos, logrando que Harry se incorporara ligeramente colocándose sus lentes.
—Debería descansar, no puede estar así —aconsejó—. Tome esto al menos lo ayudará —dijo ofreciéndole la taza.
—Gracias.
—Me imagino que no desea azúcar, ¿o si?
—No —afirmó llevándose la taza a los labios, probando un sorbo de líquido oscuro. Lilian se sentó en el sillón de enfrente, observándolo.
—Supongo que será usted el que me acompañe —dedujo después de la escena que había presenciado entre la pareja.
—Buen café —comentó con los ojos clavados en el líquido—. Todos estamos estresados, discúlpenos por lo que pasó.
—No tengo por qué, yo no fui ahí para juzgarlo.
En ese momento el reloj indicó las nueve de la mañana, después de algunas campanadas. Harry no estaba seguro de nada, sólo no quería seguir hablando de eso. Observó algunas fotografías que se encontraban en la chimenea, en donde se veía a la chica en varios lugares del mundo mágico y del mundo muggle.
—Por lo que puedo ver, viaja mucho.
—Mmm ese es mi trabajo, estar en varios lugares, en diferentes tiempos.
Siguiendo con su sondeó en la casa, notó que el lugar era bastante silencioso y no parecía vivir nadie más.
—Supongo que su familia la ha de extrañar —comentó esperando confirmar su punto.
—Pues… como ya se dio cuenta, no hay nadie más aquí. Mi familia se encuentra en Irlanda y de vez en cuando compartó el lugar con una amiga y tengo un elfo que hace el aseo. Ahora ya que he respondido a su curiosidad, me gustaría que dejáramos de lado mi vida y pasáramos a lo que importa —comentó levantándose y volviendo con algunos papeles.
Harry sintió que no debía haber preguntado, pero esa mujer era muy extraña, aunque tenía razón, él no había ido a platicar. —¿Qué es? —señaló los documentos.
—Esto es lo que pude hacer en estas horas, es un plan que indica los puntos donde empezaremos a buscar, no son muy exactos, pero por algo podemos empezar al menos hasta que me den más información sobre su hija. Me gustaría entrevistar a algunas de sus amigas, incluso poder entrar a su habitación, quizás encontremos algunas pistas de lo que pudiera haber deseado. Por otra parte, ya me encargue de llevar el espejo al Ministerio, ahí en el laboratorio estamos buscando repararlo y hacer algunas investigaciones.
Él comenzó a analizar los documentos, llamándole la atención el orden del tiempo, más algunos años que él no había logrado olvidar del todo, incluso su corazón lo resintió. —¿Empezaremos de años recientes hacia atrás?
—Así es, escogí un periodo de 30 años, por mucho ya que no creo que el deseo de su hija haya sido de tiempo más atrás. Por cierto necesito que lea un libro. —Se levantó y avanzó a un estante, buscando el texto, cuando lo encontró sonrió triunfante.
—¿De qué se trata? —preguntó tomándolo y buscando el título en la portada.
—Contiene todo lo que debe saber antes de viajar por el tiempo. Vera, no me puedo arriesgar a que cambiemos algo del pasado, ya que puede ser muy peligroso y claro no podemos decir nada de lo que pasará, ¿entiende?
—Lo comprendo, creo que ya sé algunas cosas, alguna vez viaje con el giratiempo —divulgó con una sonrisa nostálgica.
—Pero aún así revise el libro y vaya a descansar. Por la tarde estaré en su casa y revisare el cuarto de su hija. Tal vez les haga unas preguntas a sus hijos y sobrinos, para entonces espero que me diga los nombres de sus amigas. Cuando estemos listos comenzaremos el viaje.
Harry estaba sorprendido, no esperaba que ya tuviese todo organizado. —Comprendo, entonces me retiro. Gracias por el café.
Caminaron hacia la salida, donde Lilian abrió la puerta. —No olvide arreglar sus asuntos en el Ministerio.
—Gracias por su ayuda —mencionó comenzando a confiar un poco más en ella.
—No, es parte de mi trabajo —replicó con una media sonrisa.
Con ese último comentario Potter se fue, debía darle las nuevas a su familia.
*º*º*º
Tonks se encontraba revisando algunos informes, sin realmente tener su atención en ellos, ahora sus pensamientos se dirigían hacia Teddy, realmente ese chico le caía bien, esperaba que Remus comenzará a tratarlo mejor.
—¿Soñando despierta? —preguntó su compañera, entrando al cubículo que les habían designado dentro del Departamento de aurores.
—¿Eh? No… sólo reviso estos informes —señaló con una sonrisa.
—¿Sonríes eh? ¿Qué pasa? ¿Algo sucedió con el señor seriedad? —preguntó sirviéndose una taza de café y ofreciéndole una a su amiga.
—Pues… sólo estoy contenta, es que conocí aún chico —informó sin retirar su sonrisa, pero al ver la mirada de su amiga trató de aclarar—, no es lo que piensas.
—¿En serio? —repreguntó bebiendo un sorbo del liquido oscuro.
—Sí. —Se apresuró a contestar levantándose y moviendo ligeramente su escritorio, haciendo que de la taza se derramara un poco de café.
—Tranquila, lo entendiendo —mencionó buscando unas servilletas.
—Oh, siempre pasa esto —murmuró viendo el desastre, pero realmente eso no lograba dañar su buen humor.
—¿Y qué esperas? Cuéntame —pidió curiosa.
—No hay mucho, lo conocí ayer, cuando encontré a una niña —comentó utilizando su varita para deshacer los restos de su desastre.
—¿Ayer? ¿A qué hora? Si te quedaste conmigo en Las Tres Escobas hasta tarde —divulgó extrañada.
—Fue de camino a Grimmauld. No hay gran secreto, ni misterio, la niña estaba perdida y él llegó, los llevé a la mansión para curar de una herida que él tenía — explicó tomando asiento nuevamente.
—Espera, espera… déjame ver si entendí, lo encontraste ayer, a causa de una chica y ¿él estaba herido? —indagó extrañada.
—Creo que tuvieron un accidente. Él esta cuidando a la niña, son buenas personas. Además lo invité para que fuera conmigo al concierto de The Weird Sisters —comunicó feliz.
—Esto me deja sin palabras —Se sentó en su escritorio—, ¿y dónde queda Remus en esta historia?
—Ah él… no sé —confesó desdibujando su sonrisa.
—Ya veo —comentó sabiendo de antemano como estaba su relación.
—Pero, ¿qué haces tú aquí? —Ahora era su turno de preguntar.
—Sólo estaba cansada y ya no quería estar en mi departamento. Sí, sé que debo descansar y eso de que estoy convaleciente…
—Es porque lo estás. Lo que te pasó en el último encuentro con los mortifagos no fue cualquier cosa —regañó Tonks.
—Pero estoy bien. Además tú no digas que yo estoy aquí y todo estará bien. Sólo viene a adelantar unos informes que no he hecho —mencionó divertida, restándole importancia a su estado de salud.
—Debes estar loca Jhoanna, incluso más que yo —dijo con una sonrisilla.
—Nos vamos dando eh.
*º*º*º
Remus arribaba a la vieja casa de los Black después de haberse topado con Kingsley. Se fue directo a la biblioteca para leer un poco, por más que lo deseaba no lograba quitarse de la cabeza a ese par de chicos extranjeros.
—Ese chico es demasiado misterioso —comentó para sí, recordando que se vería nuevamente con Nymphadora, lo cual le provocó que las entrañas se le estrujaran—. ¿Qué se supone qué haga si ella lo quiere ver de nuevo? —Se preguntó, negando con su cabeza—. ¡Es una locura! —exclamó frustrado, se levantó abruptamente—. Sí, definitivamente es una locura, yo no puedo interesarme en ella.
Pasó una mano por su cara, como queriendo sacar esos pensamientos de su mente, como si con eso dejara esa sensación que se adueñaba de él cada vez que la veía, que la tenía cerca, que podía percibir su aroma cítrico. Había veces en que preferiría no vivir con ella, no estar en misiones que involucraran estar juntos, porque era una tortura y una tentadora invitación a ceder a esos instintos tan naturales y tan animales, como odiaba a veces no poder ser un hombre normal. Si lo fuera, podría ofrecerle todo, pero era una bestia que la podía atacar en cualquier momento.
Sacudió su cabeza y regresó a su lugar, no menos mortificado que antes y claro no menos interesado en ella. Retomó su lectura, poniendo toda su concentración en ello, aunque de vez en cuando se colara en esta la imagen de esos chicos y por supuesto la de Dora.
De repente unos pasos que no pertenecían a Kreatcher, se escucharon y en la puerta de la biblioteca apareció Arthur.
—Remus, ¿qué tal? —saludó ingresando al recinto.
—Arthur, no te esperaba. ¿Ha pasado algo? —Se incorporó ligeramente preocupado.
—No, no sé exactamente cómo calificarlo —mencionó estrechando la mano del licántropo.
—Por favor, toma asiento —señaló un sillón—. ¿Deseas algo de beber?
—No, no, sólo he venido a hablar contigo de lo que sucedió ayer —divulgó con una media sonrisa.
—¿A qué te refieres? —preguntó consternado.
—A los de los chicos nuevos, me encargue de buscar información sobre ellos, pero al parecer no hay rastros de ellos por ninguna parte, digamos que sólo aparecieron —explicó el hombre.
—Ya veo —murmuró meditabundo.
—Hay más, cuando estaba realizando la investigación una carta de Dumbledore me llegó —informó sacándola del interior de su saco.
—¿Una carta? —cuestionó aún más intrigado por la historia de esos jóvenes.
—Así es, revísala por ti mismo —dijo y se la entregó.
Remus tomó el papel, la abrió presuroso, rápidamente sus pupilas se colocaron en la estilada caligrafía del anciano.
Querido Arthur,
Me enterado de que estas realizando una investigación sobre los jóvenes que recién han llegado a Londres, pero no hay porque preocuparte he tenido el placer de platicar con el joven Ted Rosier y la señorita Lily Lambert. Son buenas personas que han vivido momentos difíciles.
El señor Rosier trabajará en el Colegio cuando las clases comiencen y la joven Lambert estará cursando sexto año.
Espero que con esto, tus dudas hayan quedado resueltas.
Albus Dumbledore.
Al terminar de leer, Lupin dobló la carta y por supuesto no sabía qué pensar acerca de las palabras del director de Hogwarts, por alguna razón él seguía creyendo que esos chicos escondían algo.
—¿Y bien qué piensas? —preguntó al devolverle la misiva, concentrando sus pupilas en las hombre.
—Si Dumbledore confía en ellos, no debemos preocuparnos —señaló Arthur.
—Tienes razón —mintió, pero él se encargaría de continuar la investigación. Ahora esto se había vuelto algo personal y él pondría las cartas necesarias en la mesa para hacerse cargo, más porque esos chicos estaban relacionados con la persona que él más quería en el mundo.
—Por ahora debemos concentrarnos en la Orden y seguir con lo concretado —aseguró Weasley.
—Sí, lo mismo pienso —concordó tomando de su taza de té un sorbo—. ¿Harry está bien?
—Esta con los chicos, no te preocupes, mejorara —predijo Arthur con una media sonrisa—. Ahora me retiro, aún debo ir al Ministerio. —Se incorporó al igual que Remus.
—Gracias por tu ayuda —Estrecharon su manos en señal de despedida—. Te acompaño a la puerta.
Avanzaron entre uno que otro comentario a la entrada principal, cuando la puerta se abrió dando paso a Tonks.
—Arthur, buenas tardes —saludó curvando sus labios.
—Tonks, buenas tardes —contestó sonriéndole—. Me retiro, hasta luego —comentó saliendo, dejando a la pareja solos.
—¿Todo esta bien? —cuestionó, posando sus pupilas en el mar dorado de Remus.
—Sí, no te preocupes, solo estábamos platicando —explicó tranquilizándola.
—Bien, ¿me esperabas para comer? —preguntó sonriéndole.
—Pensé que ya habías comido, como ya es tarde para la comida —comentó señalando el comedor.
—Oh no, estuve ocupada en el Ministerio, recuerda que no he ido en algunos días y bueno había mucho por hacer. Además esta mañana llegue tarde por estar con Teddy y Lily.
Remus por supuesto que recordaba eso, más después de la forma en que se había despedido ella.
«Después nos ponemos de acuerdo con la salida Ted.»
Esas palabras aún retumbaban en su cabeza. Frunció ligeramente su ceño y le abrió la silla para que tomara asiento.
—Veré si hay algo que podamos comer —anunció caminando hacia la cocina.
Tonks lo siguió con la mirada y suspiró cuando él desapareció por completo. «Remus, Remus, ¿cuándo será el día en que te fijes en mi?».
Cerró sus ojos y dejó su imaginación volará, de vez en cuando era bueno soñar, claro que para ella esto era lo más común.
—Eh… creo que es mejor que vayamos a comer a un lugar, bueno cenar… ya que en la cocina sólo esta Kreatcher y no parece querer preparar nada —sugirió como quién no quiere.
—¿Qué dijiste? —preguntó incrédula.
—Que vayamos a comer o cenar, al paso que vamos será cenar, no va ser un restaurante caro, ni lujoso, pero comeremos bien. ¿Aceptas? —cuestionó valiente, notando que las pupilas de Tonks destellaban más de lo normal.
—¡Claro! —Casi grito, apenándose por la mirada que le había lanzado él—. Es decir, sí.
—Entonces vamos —pronunció esperando que ella se levantara.
Nym se incorporó con una sonrisa que no podía disimular. De verdad que soñar de vez en cuando era bueno, pero era mejor la realidad, pero un momento, ella no podía ir vestida así. Se miró su atuendo, no es que se viera mal, pero vamos este era un gran día, era la primera vez que Remus la invitaba a un lugar y no podía sólo ir así, tenía que impresionarlo. La situación de él era diferente, él siempre estaba presentable.
—¿Pasa algo? —interrogó al darse cuenta de que ella se había quedado como estatua cerca de la mesa.
—Oh sí, me esperarías solo un par de minutos —pidió saliendo del lugar corriendo, subió las escaleras, donde por supuesto casi se caía.
—¿Estás bien? —Se dejó oír por el lugar la voz de Lupin.
—Si, sólo espera —contestó, recuperándose de su pequeño incidente y avanzando hasta su cuarto. Entró y rápidamente se dirigió a su closet—. Vamos, vamos Nym, escoge algo… él no te estará esperando por siempre.
Pasó su vista por todo su repertorio, esperando encontrar el atuendo apropiado para tal situación. Miró por la venta y el cielo comenzaba a verse tormentoso, lo cual indicaba que haría frío y quizás llovería.
—Vamos Nym…
Miró con ojo crítico una falta negra, que combinaba con sus botas de dragón que no pensaba dejar de usar y lo combinaría con una blusa de tirantes y con una chaqueta color uva.
En tanto Remus esperaba pacientemente en el recibidor. —¿Qué habrá pasado? —Se preguntaba, confundido por las acciones de Tonks, miró el reloj hacían 15 minutos que había desaparecido misteriosamente.
«¿Acaso no quiere cenar?, porque definitivamente será cena —Se recargó en la pared, cruzando su brazos delante de su pecho, mirando el viejo techo—. ¿Por qué tardará tanto? Se que las mujeres son impredecibles, pero ¿esto?, ¿o será que no quiere salir conmigo? Quizás se sienta mal por salir con un viejo y por lo que le dije no va ser un restaurante caro, ni lujoso… pero si yo pudiera la llevaría al mejor restaurante. Pero ¿qué estoy pensado?, lo más lógico es que prefiera salir con jóvenes de su edad como ese chico. ¡Demonios!».
Dora corrió por el pasillo y bajó a toda velocidad los escalones, dejando tras de si un sutil aroma. Ahora si estaba lista para salir con Remus.
Él fue sacado de sus tormentos por el sonido de los crujientes escalones y el inconfundible perfume de Nymphadora. Ladeó su rostro y levantó su vista hacia la escalinata de donde la vio descender, enfundada en ese vestuario que vaya que hacia resaltar su figura. Su boca se abrió ligeramente, sorprendido por la visión que tenía enfrente. Sin duda no sería la forma en que una dama común bajaría, con toda delicadeza y clase, pero eso no importaba, eso no rompía la magia.
—Lo siento, no quería hacerte esperar, estoy lista —prifirió agitada, sonriéndole nerviosa, notando con extrañeza la expresión congelada del hombre y no sabía cómo descifrarla o tomarla. Curvó su lila ceja en señal de interrogación.
Remus aún no salía de su estupor, pero cuando escuchó su voz, se obligó a cerrar su boca, esperando que no fuera tan notorio el efecto que tenía ella sobre él. Afortunadamente para él, ella era demasiado despistada. Recobró la compostura, se irguió y aclaró su garganta, desviando su vista de ella.
—No te preocupes, vamos —exclamó con su voz más gruesa de lo normal, abriendo la puerta, señalándole con un ademán que pasará primero.
Nym lo miraba confundida, ¿acaso no le había gustado su atuendo? Se miró a si misma, a ella le parecía lindo, claro que si su madre la veía, lo desaprobaría, pero él no era su madre.
«Sabía que debía utilizar otra ropa, él siempre es tan sobrio y formal , con razón me miró así, de seguro piensa que soy una inmadura y desadaptada. ¡Rayos!». Su rostro entristeció, mientras atravesaba el lumbral de la mansión.
Lupin observó salir, no sin antes pasar su mirada por su figura, sin duda lucia hermosa, trató de contener un suspiró y sacudió su cabeza, alcanzándola.
*º*º*º
En Mystral's, un restaurante agradable. Se encontraba una pareja de jóvenes, esperando que les asignaran una mesa, no es que el lugar estuviera repleto, pero Teddy quería un lugar más privado y no era porque quisiera aprovecharse de la hija de su padrino. Nada de eso, no era su novio, pero debía cuidarla. Ella lucía de verdad hermosa con ese vestido y causaba que chicos la voltearan a ver y eso no le agradaba.
—Pasen, es por aquí —murmuró la mujer, que los atendía, guiándolos a un rincón del lugar frente a un gran ventana. Ted le abrió la silla a Luna, para después sentarse él, al instante aparecieron unos menús frente a ellos.
—Gracias —dijo Ted, concentrándose en la carta, leyendo los títulos y los precios.
Lily miraba todo sorprendida, pero principalmente sus pupilas destellaban al ver al chico frente a ella. Levantó la carta notando varios nombres de comidas que ella nunca había oído y mucho menos probado. Volvió a levantar su vista, analizándolo, se veía tan guapo con esa camisa azul cielo, hacia que su cabello castaño-rubio resaltara y ni hablar de sus pupilas ámbar. Se sonrojó escondiendo el rostro detrás de la carta, al darse cuenta de que él la había sorprendido mirándolo.
—¿Pasa algo? ¿No te gusta el lugar o la comida? —preguntó frunciendo ligeramente su ceño. Dejó su carta y tomó la de ella, bajándola ligeramente para poder mirar su rostro.
—Eh… no pasa nada. —Alcanzó a decir cuando él ya la estaba mirando analíticamente, curvando su ceja.
—Estás muy roja, ¿te sientes bien? —preguntó preocupado, queriendo tocar su frente, pero Lily no se lo permitió, ya que se incorporó rápidamente.
—E-es que… hace calor, si eso… —Se dirigió a la ventana tratando de abrirla pero no alcanzaba el cerrojo, así que se levantó de puntillas haciendo que su vestido se levantara ligeramente exponiendo más sus piernas.
La vista de Teddy automáticamente se dirigió al espectáculo que esto le daba, pasó saliva, quedándose estático. Al menos hasta que a sus oídos llegaron los comentarios de unos chiquillos que por lo que se percibía eran adinerados, que acaban de entrar al lugar y miraban a Lily, realizando comentarios con ciertos gestos que él no aprobaba. Claro si estuviera con sus amigos, otra historia sería.
Molesto les dirigió una mirada asesina, de esas que los padres o los novios saben lanzar. Aventó la servilleta a la mesa y se levantó. —Lily siéntate, yo abriré la ventana.
Ella volteó notando su tono agresivo y sin decir nada lo obedeció. Teddy sin dificultad logró abrir la ventana, murmurando por lo bajo: "estúpidos". Se giró y posó nuevamente sus pupilas en esos chicos encontrándolos en una mesa cercana a la de ellos con esa sonrisa de idiotas coqueteándole a Lily.
«¡Por Merlín! ¡Que par de idiotas! ¿Acaso soy invisible o qué?». Avanzó decidido a no darles importancia, después de todo eran solo unos chiquillos. Aún así se colocó detrás de ella, inclinándose ligeramente hacia al frente, logrando que ella se sorprendiera y se sonrojara, al sentir su rostro al lado de su oído.
—¿Y bien? ¿Ya decidiste qué pedir? —interrogó suavizando su voz, tomando el menú de la mesa y colocándolo frente a ella.
Lily tembló ligeramente, estaba segura que si giraba su rostro se encontraría con el de él y con su boca. Se mordió instintivamente su labio inferior, su corazón palpitaba presuroso.
«Lily, conecta tus neuronas, tienes que responder… no es momento para que te tiemblen las rodillas, aunque tenerlo así de cerca es todo un sueño. Qué importan los títulos de comida que jamás he probado, si puedo tener así a Teddy.»
Hizo un gran esfuerzo para responder: —N-no…
—¿Cómo qué te gustaría? —preguntó aún revisando el menú, sin cambiar su postura.
A Lily se le erizó la piel al sentir su aliento cepillando en su cuello. —Eh… no sé, bueno yo no he comido mucho en lugares así… soólo cuando era muy pequeña y que iba con mis padres —respondió sintiendo como la melancolía se apoderaba de ella. Sus padres, era verdad ella seguía tan lejos de ellos.
—Te prometo que todo estará bien y que volverás con tus padres —dijo al notar la tristeza en su voz, depositando un casto beso en su pecosa mejilla.
Lily sintió que la sangre se le iba al rostro, estaba segura que su cara brillaba de lo roja que estaba. —Y-yo confió en ti —agregó con timidez.
—Bien, entonces permíteme ordenar por ti —espetó incorporándose y volviendo a su lugar. No sin antes mirar de reojo a los chiquillos, parecía que ellos ahora preferían concentrarse en otras chicas que habían llegado. Lo que había hecho, había funcionado.
—Ok, comeremos Yorkshire Pudding, veras que te gustará —informó levantando su mano y haciéndole una señal a la mujer, para que se acercara a tomarles la orden.
—¿Y qué vas a tomar? —agregó notando que la mesera se acercaba.
—Pues… mmm jarabe de cereza y gaseosa con hielo y sombrilla —replicó con una amplia sonrisa.
—Esta bien, sólo espero que no contenga alcohol, aún eres muy joven para beber —indicó notando su expresión de reproche.
*º*º*º
Remus ayudaba a bajar a Tonks del coche que habían tomado para llegar hasta aquel lugar.
—Es aquí —anunció mirando la construcción.
—¡Oh vaya! —exclamó asombrada al ver el antiguo lugar que para nada parecía una vieja pocilga si no todo lo contrario, se llegaba al restaurante a través de un puente de madera colocado sobre un foso de agua, al bajar se encontraba un espacio con mesas, siguiendo la vereda al entrar era una planta de forma rectangular muy simétrica, con una fuente en el centro.
Era una sala extraordinariamente sugestiva, donde filtraba la luz desde 15 ventanas sobre las paredes y por una gran terraza en el lado oeste, pero también desde el atrio central donde poseía un traga luz.
—¡Es fascinante Remus! —profirió girándose para mirarlo.
—Sí, lo es. —Sonrió ampliamente al notar que había echó una buena elección en el lugar, al instante un elfo domestico se les acercó.
—Gracias por traerme. —Se acercó y lo tomó del brazo, recargándose en él risueña; olvidando sus temores y dejando que las cosas se dieran. Un poco de coqueteo no vendría mal.
—Buenas noches —saludó interrumpiendo la conversación o vamos el coqueteo de Nym y el calor que comenzaba a adueñarse de él—, ¿desean una mesa?
—Sí, por favor —pidió el hombre medio traumado por la actitud de Dora y por sus deseos que eran refutados por sus tormentos moralistas— y que sea en la terraza —agregó apresurado, pensando que estar en un lugar cerrado, haría que el aire menos le llegara al cerebro y eso si que no era bueno.
Nymphadora no se dio cuenta de que la respuesta del hombre tenía un trasfondo. —¿Terraza? —Se impresionó.
—Ahí estaremos bien —comentó, esperando que ella no lo contrariara también con eso.
—Por acá, sígan a Dolly, por favor —interrumpió el elfo, avanzando unos pasos dejándolos atrás.
—Eh… creo que es mejor que avancemos —musitó, ligeramente tenso, aún con ella tomada de su brazo.
—¿No es caro o si? —cuestionó preocupada. Si era verdad que no estaba del todo lleno el lugar y la construcción se veía opacada comparada con otros restaurares, pero aún así no quería que el gastara su dinero.
—No te preocupes —señaló calmándola, justo cuando llegaban a la mesa. Ella por fin soltó su brazo, dejando que él le abriera la silla.
—Gracias. —Sonrió encantada, conmovida por todo. Esta era una oportunidad que había esperado durante mucho tiempo, si al principio no había salido como ella hubiera querido, pero ahora todo comenzaba a marchar mejor. Sintió la brisa fresca rozar su piel, había olvidado donde estaba por contemplar a Remus. Alzó su vista, sondeando el lugar, que estaba rodeado de grandes árboles y plantas que cubrían parte de la pared y el barandal.
Lupin se despojó de su saco colocándolo en su respaldo, acodándose el cuello de su camisa, deshaciéndose de alguna traicionera arruga. Llevaba los tres primeros botones desabrochados, dejando que su piel tostada se viera. Abrió el menú de bebidas y pidió dos copas de vino tinto, cuando se percató del silencio de su acompañante, levantó sus pupilas, notando el perfil de Nymphadora con algunos mechones moviéndose por la ligera oleada de viento.
Su piel se veía tan suave y cremosa, acentuada con algunas pequitas de seguro provocadas por estar expuesta tanto tiempo al sol. Sonrió instintivamente al observar en sus labios una amplia sonrisa, pero no él no podía quedarse con eso; nuevamente unos malos pensamientos tomaron su mente al ver como ella entreabría sus labios, esos labios rosados, adornados por una capa de brillo, se veían tan deseables
¿Hacía cuánto que no probaba unos labios así? ¡Ufff hacia tanto tiempo ya, que incluso había perdido la cuenta!, pero un momento, esa no era excusa para estar viéndola de esa forma. No señor. Ella era una ingenua jovencita de escasos 23 años y él ya era un hombre hecho y derecho de 36 años. Y para terminar el numerito, era una bestia salvaje que sólo lograba controlarse con una poción. Además era la sobrina de su amigo, el cual había fallecido no hace mucho en ese fatídico ataque que lo apartó para siempre de ellos.
En resumidas cuentas esto no era posible, no había cabida para una relación así en esa sociedad, en su vida.
Suspiró llenó de lógicas y deseos platónicos. Despegó su vista de ella, cuando por fin el elfo volvió con sus dos copas.
—Gracias, denos unos minutos y pediremos —apuntó, girándose y encontrándose con la mirada de la mujer.
—Supongo que es mía —dijo tomándola con delicadeza, no quería romperla, ni que se le derramara en su atuendo.
—Antes de que te la bebas, ¿por qué no brindamos?
—Eso estaría bien —afirmó apenada.
—¿Te parece si brindamos por estar aquí juntos? —Ella asintió con un movimiento de su cabeza. Alzaron su copas y las chocaron ligeramente, para después tomar un sorbo.
—Gracias por traerme —expuso animada.
—Para mi es un placer —respondió no sintiendo que fuera malo lo que decía. Era simplemente ser sincero, porque para él de verdad era un placer, un deleite que ella compartiera esos minutos con un viejo—. Me da gusto que hayas recuperado tu sonrisa, eres más linda cuando sonríes que cuando estas triste —agregó notando como sus mejillas se teñían de un rojo intenso.
—Yo… eh… ¿d-de verdad? —preguntó incrédula, era la primera vez que él la halagaba, su corazón dio todo un vuelco.
—Claro, recuerdo que Sirius decía mucho eso —comentó esbozando una sonrisa melancólica— ¿Sabes? A él lo hacia feliz que estuvieras en la mansión, se sentía muy solo y llegaste a darle alegría y color al lugar y a tener buenos momentos a él —acotó queriendo que ella olvidara ese tonto pensamiento de culpabilidad y recordara lo que había logrado en él y en su tío, había cambiado para siempre sus vidas—. Eso nunca lo dudes. —Tomó su mano que reposaba en la mesa, sientiendo inmediatamente una descarga de energía recorrer su cuerpo, era como volver a sentirse vivo, que su cuerpo aún podía sentir y emocionarse.
Tonks sonrió emotiva, con una lágrima a punto de salir de sus ojos. Era un momento perfecto, pero lo bueno viene en pequeñas dosis.
—Creo que es mejor que ordenemos —sugirió aclarando su garganta y retirando su mano, se estaba poniendo demasiado emotivo y eso no era bueno.
—Mmmm sí —respondió confundida por la forma abrupta en que se había alejado, recordando nuevamente al chico extranjero al ver un gestó en Remus del chico. La manera en que repentinamente una sonrisa adornaba sus labios, mostrando un hoyuelo cerca de su comisura izquierda—. Eh… Remus, ¿pudiste llevar a Teddy y a Lily? ¿Dumbledore los recibió?
Él desdibujó ligeramente su sonrisa, esto si era un golpe a la realidad. —Sí, los lleve como me pediste y claro Dumbledore los recibió.
—Me alegro, era importante para ellos.
—¿Y sabes para qué lo fueron a ver? —interrogó interesado, bebiendo un sorbo de su copa.
—Ah pues creo que Teddy quería pedirle que aceptara a Lily en el Colegio —comentó con simpleza, notando como una hoja caía en su copa, proveniente de los árboles.
—Ya veo, si esa niña debe ir a la escuela, ¿y qué hará él en tanto? —cuestionó a pesar de haber leído ya la carta que Dumbledore había escrito sobre ellos. Frunció ligeramente su ceño, al ver como ella desesperadamente trataba de sacar esa hojita traviesa que se había colado en su bebida.
—No lo se en si, pero tal vez busque trabajo en el Ministerio —señaló aún peleándose—, yo creo que lo obtendrá porque él es un metamorfago —agregó con una sonrisa triunfante al poder sacar la hoja de su copa.
Remus se sorprendió ante esa revelación, sintiendo una gran vació en su estómago. —Ya veo.
—Si, yo no lo sabía pero me entere hoy en casa de mi mamá cuando estábamos desayunando —comentó con simpleza, notando como Remus se atragantaba con el vino que acababa de beber—. ¿Estás bien? —Se levantó inmediatamente a darle unas palmaditas.
—Estoy bien —dijo recuperando su color—. Gracias —Nym lo miró con preocupación pero ante el gesto tranquilizador de él, volvió a su asiento—. No sabía que tu mamá los conocía.
—Oh no, lo que pasa es que me los topé y los invité a desayunar —aclaró risueña, recordando lo bien que la había pasado—. Me caen muy bien…
Él clavó su mar ámbar en los sonrientes ojos de Dora que resplandecían con puntitos de luz al hablar del metamorfago de pronto una sensación de extraña calidez lo invadió al pensar no en ella si no en esos chispazos de luz en sus pupilas que eran tan semejantes a los de Teddy, al recordarlo sintió un extraño vuelco en su corazón que no comprendía sacudió su cabeza y respiró hondamente.
—Además le gusta The Weird Sisters —añadió jugando con la servilleta— y vamos a ir juntos al concierto.
—¿Desean ordenar? —preguntó el elfo cortando los sentimientos de ambos.
—Eh si, claro —respondió después de aclarar su garganta, tomó la carta pero realmente no lograba hacer que su mente se concentrara en el menú.
—Yo quiero Shepherd's Pie —repuso esperando la respuesta de él.
—Yo Steak and Kidney Pie —replicó áspero el hombre entregando las cartas—. Me disculpas, vuelvo enseguida. —Se levantó con movimientos mecánicos, avanzando hacia el área de sanitarios, mientras ella lo miraba alejarse suspirando con una boba sonrisa en sus labios.
*º*º*º
Remus se mojaba el rostro, mirándose fijamente en el espejo. —¿Qué me esta pasando? —cuestionó confundido.
«¿Por qué desconfió tanto de ese chico? ¿Por qué ella lo invitó? ¿Acaso esta interesada en él?». Cerró su puño con fuerza, notando como su mirada en el reflejo se volvía sombría y peligrosa.
—¡Diablos! —Se mojó nuevamente el rostro «contrólate Remus.»
—¿Qué es esto qué siento? —inhaló profundamente, sin lograr calmar del todo su sentir, pensó en el joven, en realidad no parecía mala persona, pero no podía dejar de sentir que era más de lo que mostraba.
—Quizás de verdad ella este interesada en él, después de todo es joven, libre de compromiso… no es una bestia, puede darle lo que yo no. —Sin decir más se secó el rostro y salió del sanitario, pasó su mano por su cabellera y buscó con la mirada a la sobrina de su amigo que no se encontraba sentada en la mesa como él esperaba, curvó su ceja al llegar al lugar, estaba a punto de tomar asiento cuando la inconfundible voz de Tonks lo llamó.
—Remus —Le hizo la señal que se acercara al extremo de la terraza, él caminó hacia ella colocándose a su lado—. Mira en las copas —dijo en susurro, haciendo que él levantara la vista viendo entre las ramas unas pequeñas luces.
—Son luciérnagas.
—Gracias por traerme aquí —prorrumpió dulcemente tomando su brazo y recargándose en él.
Remus no pudo más que sentirse halagado, mientras esa suave brisa alejaba cualquier pensamiento negativo, dejándolo desarmado ante esa jovencita. Notó que ella había dejado su chamarra en la mesa, irreflexivamente soltó su brazo y la estrechó atrayéndola a su torso, dejándola totalmente estupefacta y sonrojada.
Dora lo observó con sus ojos bien abiertos, tratando que su cuerpo no la traicionara y su cabello no se volviera rojo por las emociones burbujeantes.
—Gracias a ti, por aceptar mi invitación. Ambos nos merecíamos un momento de tranquilidad entre tanta tempestad —murmuró bajando su rostro encontrándose con la ruborizada cara de Nym. Dejó que su vista la recorriera lentamente hasta llegar a esos labios audaces que le provocaban tantos deseos e impulsos, parecían sólo estar esperando que él los besara, pero ¿se atrevería?
*º*º*º
Continuará…
Muchas gracias a todos los que se dan el tiempo de leer la historia y nos tienen en favoritos, y alertas. Esperamos que se animen a comentar y hacer felices a estas dos locas escritoras.
(´¸.·*´¯`*»- - The darkness princess & Lady Muerte
