IV

-Rin-chan ya es hora de levantarse.- entró en la habitación una youkai poseedora de aquella melodiosa voz.

-Mmm…- las sabanas que cubrían a la niña se movieron perezosamente, mostrándole a la mujer pelinegra que no tenía intención alguna de abrir los ojos. Pero eso solo llevo a que la mujer se acercase donde yacía durmiendo la perezosa humana, no, más que eso, donde yacía la Protegida del Lord del Oeste. Sus garras revolvieron tiernamente los sedosos cabellos de la menor intentando no cortarlos con sus afiladas uñas mientras sus manos los acariciaba no pudo evitar percibir un olor si bien no muy desagradable, pero de igual manera inaceptable, no podía dejarlo pasar, aún más si provenía de la importantísima protegida de su retoño.

-Rin… ¿Qué significa esto?- pregunto mientras seguía acariciando su melena.

…¿Qué…es que?- Su voz sonaba ronca por el sueño que aun la invadía, no tenía fuerzas para pensar, apenas encontró la fuerza para hablar.

- ¿así que no piensas decirme? Que descarada- sin más la youkai tomó entre las sabanas a la niña quien reacciono demasiado tarde, pues en medio de un segundo había sido llevada al baño y sumergida en una extensa y lujosa bañera.

-¡pero nana!-le reclamo al verse sumergida en el agua, por un lado agradeciendo que estaba tibia pero por otro la obligaba a espabilarse, ¡y no quería eso! Ella deseaba seguir durmiendo plácidamente.

- ¡Ya deja de quejarte! ¡Ese cabello está más sucio que las manos de un soldado! ¡No puedo permitirlo!- mientras la youkai seguía reprochando su descuidado aseo había mezclado un conjunto de esencias y se las aplicaba al cabello de la menor, dándole fuertes masajes en la cabeza de esta con el fin de eliminar hasta la última mugre presente en él.

La niña no abrió la boca para quejarse de absolutamente nada, conocía muy bien a su nana y llevarle la contraria no era una decisión prudente.

Comenzaba a sumergirse en sus pensamientos hasta que algo llamo la atención de la pequeña mientras miraba de reojo a la pelinegra.

-¿Nana…- le preguntó la menor -¿Qué debe hacer rin para que le crezcan los pechos como los tuyos?- La aludida se sorprendió al escuchar aquella extraña pregunta por parte de su niña.

-bueno mi pequeña… es solo- ¿Qué debería decirle? ¿Acaso que era heredable de las madres a las hijas el tamaño del busto? No, no sería contra prudente recordarle a Rin la existencia de sus padres fallecidos.

-Es solo comer sano.

-Soka- observo como rin se sumergió en el agua hasta la altura de su nariz.

-Takeshi-san me dijo que el mejor atributo de una mujer eran sus pechos.-agrego casi con melancolía, como si las palabras le quemasen la boca al intentar decirlas.

Maldito hijo que tenía ¡como se le ocurre hablar ese tipo de cosas con una niña! ¡Con su niña! No tenía la edad para entender aquellos detestables deseos masculinos.

-¿acaso mi amo piensa igual?

-¿Por…por qué no le preguntas directamente?- la youkai sonrió de medio lado. No había nada de malo en jugarle una pequeña broma a su retoño. Estuvo fuera de su alcance evitar que se formara leve sonrisa en su rostro. Aun recordaba hace unos años atrás cuando la pelinegra había formado miles de preguntas simultáneas al lord; como si estuviese guardándolas cuidadosamente para ser respondidas de una buena vez. Todas sin excepción habían tomado desprevenido al lord, mostrándose incómodo.

¿Qué significa ser virgen amo?... ¿Por qué rin no puede tener un bebe?... ¿a todo esto…? ¿Cómo vienen al mundo?...explíquele a rin por favor…

-Hai! Eso hará rin- se volteó a sonreírle pues desde su posición apenas podía ver a la youkai.

Los siguientes minutos transcurrieron como siempre; ambas mujeres reían recordando momentos divertidos, donde en más de uno se veía incluido el lord.

La humana no perdió tiempo en salir a buscar a su amo. Fue directamente a sus habitaciones como siempre y solo ella tenía permitido entrar en cualquier momento y por cualquier motivo.

-Buenos días sesshomaru-sama- saludo alegremente la joven mientras entraba y cerraba la puerta tras de sí para acercarse donde se encontraba el lord.

-¿Qué está haciendo amo?-¿otra vez leyendo esos papeles? ¿Por qué le eran tan interesantes?

-¿Qué es lo que quieres rin?- pregunto sin despegar la vista de aquel antiguo pergamino

-Rin solo quería…-ya se encontraba detrás del lord, y estaba dispuesta a proceder de no ser a que algo le llamo la atención.- ¡Oh que es eso!- aquel pergamino tenía muchos símbolos incompresibles para la pequeña pero lo que había capturado su atención eran los intensos colores que este presentaba. Su vista ahora se enfocó en los demás papeles en la mesa del lord.

-¿Qué es eso?-dijo apuntando a uno en particular.

La lista de invitados.-dijo ya comenzando a irritarse, tenía demasiado trabajo y ella le irrumpía a mitad de este. Para colmo él no le regañaba sino le dejaba que siguiera siendo como siempre.

Son muchos…- ¿muchos? Eran los únicos youkais de linajes puros que quedaban sin incluir a los que ya habían se habían enlazado, eso le dejaban sin muchas opciones para emparejarse dentro de unas cuantas décadas.

La pequeña que se encontraba casi arriba de su señor pues apoyaba todo su peso en la espalda de este, impulsándose hacia adelante para tener una mejor vista del contenido de los pergaminos.

- ¿amo porque se va?- dijo la humana al verle incorporarse con gracia, muy común en él, y dirigirse salir de la estancia.

-No salgas- fue lo último que dijo antes de salir y dejarla sola.

¿Y que se suponía que debería hacer? Estando se aburría el doble. Le echo otra mirada a los papeles de su amo, pero no se conformó con eso y siguió mirando uno por uno. Los más aburridos o los que tenían demasiadas letras complicadas las dejaba a un lado hasta entretenerse con otro.

Al final de los pergaminos encontró uno que contenía varias imágenes de youkais hermosas ¿así que eso le gustaba ver su señor? ¡Por eso pasaba horas sentado sin querer salir de su habitación! La ira y otro sentimiento extraño se apoderaron de la menor.

Los dejo a un lado con frustración mientras suspiraba derrotada. Era de esperar que el jamás se fijaría en una niña sin pechos… y para colmo no le había preguntado sobre sus gustos masculinos.

Mientras divagaba entre sus pensamientos encontró otro pergamino pero en este aparecían solo hombres ¿acaso le gustaba ver hombres igual?... no lo entendía pero no le dio mayor importancia su amo podía hacer lo que quisiese y nadie podía evitarlo ¿ni siquiera ella? Bueno eso cambiaria de seguro.

Observo rostros que jamás había visto, pero cuando estaba dispuesta a terminar de verlos todo un ruido le alarmo, eran pasos ¡alguien venia! ¡Debía de ser su amo!

Dejo como pudo los pergaminos en la mesa, y corrió hacia la puerta para no darle la pasada al youkai cuando intentase entrar.

- ¡amo vamos a comer!- dijo tomando la mano de este sacándolo de la habitación a la cual no pudo dar siquiera un paso dentro de esta.

¿Cómo se atrevía? Impedir al lord de las tierras del oeste entrar a sus aposentos ¡inaceptable! Y más un, esta le llevaba firmemente de la mano obligándole a seguirlo, siendo ella quien estaba adelante.

-Rin – su grave voz detuvo inmediatamente a la humana, la cual temblaba levemente, no por miedo sino solo porque sus nervios le traicionaban.

-Dígame amo…-hablo muy bajito casi esperando que su lord no estuviese muy enojado.

-No toleraré otra actitud similar de tu parte- la advertencia ya estaba más que clara, pues la humana asintió rápidamente. Era increíble que aunque ella no lo temiese, todos lo hacían y ella era la excepción a todo lo que él estaba acostumbrado. La miro detenidamente unos minutos como intentando entender a tan complicada criatura pero a la vez tan simple ¿Cómo podía serlo?

-¿tiene hambre amo?...- pregunto la niña volviendo a hacer fuerza para que caminase junto a ella sin soltar su mano pero esta vez camino al lado de su señor.

-¿tu?

-Mucha- sonrió la menor.

Era de esperarse…

Llegaron a un amplio comedor donde rápidamente los youkais que rodeaban este se alejaron para darle lugar al lord del palacio junto a su protegida humana. Esta última corrió hacia su bien conocido lugar, al lado del lord. Después de haberse sentado instó a su amo para que se apresurase y se sentara a su lado.

Los youkais estaban sorprendidos por el insolente comportamiento de la humana, pero sesshomaru solo la ignoro, era consiente que no lo hacía a propósito. Al percatarse de las constantes miradas de los estúpidos de sus súbditos y habladurías sobre su humana, el lord miro asesinamente con amenaza a los sirvientes quienes se encontraban aun discutiendo el proceder de su protegida. Rápidamente estos se movieron en busca de los alimentos correspondientes para cada uno, incluyendo la asquerosa comida humana.

Los platos desfilaron uno sobre la mesa sorprendiendo a la pelinegra, debido a que todos olían sumamente bien, incluso podía jurar que escuchaba como algunos le incitaban a que fuesen comidos por ella. Estos susurraban ¡rin…comenosss….! Y ella no podía hacer más que estar encantada con sus voces y olores.

-¡Itadakimasu! – dijo la menor muy animada. Aquel fue el único comentario que se escuchó en el salón, los demás se mantenían en silencio, y el lord solo asintió ante las palabras de la humana.

La pequeña comía con tal apuro sabiendo de antemano que se ahogaría en cualquier momento con su propia comida.

Los minutos pasaron igual, todos en silencio… hasta que la puerta se abrió silenciosamente, lo cual distrajo la atención de pelinegra dejando a un lado sus alimentos tragando lo último que le quedaba en su boca. Un pequeño demonio verde entro al comedor.

-amo bonito…

-¡señor jaken! –saludo emocionada la humana dándole la bienvenida a su querido amigo.- siéntese, hay suficiente comida para todos.- dijo con una sonrisa en el rostro muy común en ella. El aludido no dijo nada, y se acercó como la humana le había dicho, sentándose.

El sapo verde la ignoro.

-Amo ya todo está listo y confirmado.- dijo antes saciar su hambriento estómago.

-Bien.- fueron las palabras del lord.

-¿Qué está listo?-pregunto la humana masticando disimuladamente y apoyando sus codos sobre la mesa de esta manera podía descansar su mentón entre sus manos.

-La reunión que se llevara en el palacio. –dijo jaken, sabía que mizuki o su amo le había dicho algo a la humana, pues no había casi nada que ocurriese en el palacio que ella no fuese enterada, su naturaleza curiosa la tenía al tanto de lo que ocurría a su alrededor.

-Ohhh ¿y cuando es?- pregunto curiosa la pelinegra.

-Dentro de dos semanas.

-Ya veo...- la humana quería seguir hablando pero su hambre no le dejaba, por consiguiente había dejado hace un buen rato los benditos modales que le fue inculcado desde que se convirtió en la protegida de su amo.

- Por cierto amo bonito… como ya habrá visto usted aquel estúpido gato está invitado a la reunión, es una buena ocasión para establecer alianzas con un demonio como él.

-¿Insinúas que debo unirme a otro reino porque mi poder es insuficiente?-una leve sonrisa surco el rostro de sesshomaru, aquello era una señal segura de muerte

La pequeña humana miraba a sus dos protectores mientras tomaba un jugo de naranja natural llevándose el vaso a los labios probando aquel dulce néctar preparado especialmente para ella, como había indicado su amo a los sirvientes desde el primer día que llegó. Puso atención en aquella particular discusión donde se veía involucrado su guardián. Jaken siempre terminaba ofendiendo a su amo ¿Cómo es que no aprendía? Su amo era el demonio más poderoso del mundo entero.

-¡N-no por supuesto que no amo sesshomaru – escucho como el pequeño renacuajo hablaba atropelladamente, suplicando su perdón- ¡usted es más fuerte y poderoso, u-usted está a otro nivel jamás lo compararía con el estúpido lord Cheshire!

Fue en ese momento que la humana se llevó la sorpresa de su vida. Al escuchar aquel singular nombre dio un respingón de su asiento mientras escupía todo el jugo de naranja hacia su guardián verde, empapándolo por completo.

-¡Pero qué demonios te pasa mocosa!- dijo la victima incorporándose mientras algunos youkais se acercaban para intentar secarlo con una toallas.

-Lo-o la-amento s-señor jaken- dijo como pudo mientras tosía

Su amo no dijo absolutamente nada solo siguió comiendo como si nada hubiera pasado ignorando la escena aparentemente, pero por dentro lo encontraba divertido. Siempre su protegida le entretenía, en eso no se había equivocado cuando decidió dejar que le siguiese.

La cena termino sin más, jaken seguía refunfuñando mientras la pequeña de cuando en cuando volvía a disculparse. Esto último lo utilizaba jaken para volver hacer sentir mal; cuando la menor iba a volver a pedir su perdón sesshomaru miro severamente a su sirviente para dejarle bien claro su lugar y que no tenía por qué tomarse tantas libertades con su humana (aunque prácticamente rin se había criado con ellos) haciendo que jaken dejase el parloteo innecesario y le permitiera a rin disfrutar tranquilamente de sus alimentos.

Finalmente cuando hubo acabado pidió permiso para salir a jugar en los jardines del palacio, petición que fue aceptada por el dueño de este.

La pelinegra escogió un gran árbol que proyectaba una refrescante sombra para recostarse a lo largo del pasto para poder descansar luego de la deliciosa comida que le fue servida, la cual le había provocado sueño. Sentía que los párpados se le caerían en cualquier momento, parpadeando lentamente. Las nubes siempre lograban relajarla hasta el punto de dormir plácidamente; eso hacia cuando su amo iba en busca de enemigos como Naraku o cuando se perdía en busca de quien sabe qué.

-No es propio de una dama permanecer en un sitio como este.- dijo un joven youkai refiriéndose a como se encontraba en ese momento (recostada en el pasto)

-Takeshi-san – se incorporó rápidamente.- me alegro que haya regresado- aquel youkai era el mejor amigo de sesshomaru (según él) siempre lo decía, pues se criaron juntos. Es hijo de mizuki (la nana de sesshomaru y ahora de rin) y de un soldado que había conocido en su juventud, el cual lamentablemente falleció en la guerra cuando Takeshi era todavía un cachorro.

- ¿puedo sentarme a su lado rin-sama?- dijo el soldado bromeando con la menor, sabía que le disgustaba ese apodo, pero fue ella misma quien había expresado una vez el deseo de ser llamada así, claro esto lo había dicho cuando era mucho más joven y caprichosa.

-Hai, demo no me gusta que me llame así Takeshi-san

-Como ordene- dijo sonriente el youkai. Observo con detenimiento a la menor notando un deje de angustia en su rostro

-¿Qué sucede? Pareces melancólica- dijo comprobando sus dudas al notar los cristalinos ojos de la muchacha.

-Es… que…- ¿debería preguntarle? Sería mejor dejar salir todas las dudas que tuviese. –Takeshi-san… ¿rin puede confiar en usted?

-Por supuesto-afirmo con seguridad

-¿Qué tipo… de tipo de mujeres prefiere mi amo?

Así que eso era. El youkai miro a la apenada humana quien intentaba no mirarle por mucho tiempo a los ojos y se enfocaba en sus manos las cuales apretaban fuertemente su kimono.

-Me corte el cabello… porque el amo dijo que le gustaba corto, pero al parecer no ha ayudado mucho. ¿Qué más puede hacer rin?

-Primero quiero que me respondas ¿Qué pretendes hacer después que escuches mi respuesta? ¿Cuáles son tus intensiones con sesshomaru?

-Rin quiere al amo… pero el amo no quiere a rin de la misma manera que rin lo quiere.

Tantas veces que repetía su nombre le enredaba, estaba más que claro que mizuki no había sido suficientemente estricta para quitarle aquel hábito.

-Por eso rin quiere dominar al amo…

¿Dominar había dicho?, no pudo evitar imaginar a su lord sometido por una humana. Y a raíz de este pensamiento una sonora carcajada retumbo por los jardines molestando a la menor quien creía que se burlaba de ella.

-¿Por qué se ríe? ¡No es gracioso Takeshi-san!

-Lo lamento pequeña- dijo calmándose y acariciando la cabeza de la menor despeinándola levemente.

-Está bien te diré… -dijo poniéndose lo más cómodo posible para poder contestarle a la joven muchacha.- Desde que lo conozco me he percatado que sesshomaru no elige a una hembra por su apariencia e incluso podría atreverme a decir que no le interesa en lo más mínimo.

-¿al amo no le importa si una mujer es bonita?- ohh eso es algo nuevo

- a sesshomaru le interesa solo una cosa- dijo mientras se acercaba al oído de la humana para que fuese solo ella quien le escuchase.- le gusta todo lo que considere una obra de arte.

- ¿Pero cómo sabré que le gusta?

- quien sabe.- declaro derrotado mientras se tendía sobre la hierva

- no es justo Takeshi-san usted dijo que ayudaría a rin

-eso hice- alegó ofendido.- mira rin, el lord sesshomaru como bien sabemos no necesita de nadie más que no sea el mismo-la pequeña asintió.- las únicas veces que lo he visto en contacto con féminas fue durante su adolescencia… bueno debo decir que es lo normal…si no sería realmente extraño.

-¿Por qué en la adolescencia?

- bueno, es cuando la mayoría de nosotros ten…- ¡Qué demonios iba a decirle a la protegida del lord! Lo matarían estaba seguro, si no lo hacia sesshomaru de seguro su madre se encargaría de propiciarle la peor de las muertes. El solo imaginarlo sintió un poderoso escalofrió recorriéndole la espalda.

-¡n-no tiene importancia!- dijo mientras movía las manos exageradamente distrayendo a la menor. Tenía que calmarse al parecer comenzaba a enredar más a la humana, y si eso sucedía ella no dudaría en aclarar sus dudas personalmente con el lord. ¡Vaya día el suyo! Procedió a explicarle mejor a la niña frente a él, para esto se aclaró un poco la garganta.-lo que quiero decir es que el lord si bien era muy popular entre las hembras el nunca presentó interés alguno en una; y se mantuvo así hasta estos días.

- ya veo… pero eso no me dice mucho- agacho la mirada ¿es que ni siquiera el mejor amigo de su amo le conocía?... bueno su amo tampoco se daba mucho a conocer había que tenerlo en cuenta.

-si quieres dominar al lord- aguanto una nueva carcajada.-no debes ser solo una cara bonita, tú debes.

-ser una youkai raza pura…-termino la oración que creía que diría Takeshi.

El tema que no quería tocar había salido a flote por la persona que menos esperaba. Su sonrisa desapareció inmediatamente luego de escuchar lo dicho por la menor. Lamentablemente era cierto; el lord no se fijaría en ninguna fémina si no era de linaje puro para producir una descendencia digna de un Inugami taiyoukai. Pero siempre se podía cambiar de opinión.

-pequeña- levanto tiernamente el mentón de la menor para que le mirase. Sus ojos estaban vidriosos y las lágrimas luchaban por salir, pero ella no las dejaba.

-Durante 4 años has logrado cambiar y conocer al lord mucho más que cualquier persona. No puedo ayudarte, porque el sesshomaru que yo conozco es muy distinto al que tú conoces. Tampoco se sobre su gusto por mujeres pues aquellas que se involucraban con el lord terminaban asesinadas.-dijo sin más con su respectiva seriedad.- así que no te aflijas por ese tipo de cosas, solo debes esperar, el tiempo hará florecer tus dotes de mujer y quién sabe si el lord cambie de parecer-dijo guiñándole un ojo logrando sacarle una sonrisa a la humana.

- ¡gracias Takeshi-san!- dijo mientras se lanzaba sobre el youkai para abrazarle por el cuello afectivamente.

-no es nada pequeña- respondió al igual que correspondía su abrazo mientras durase pues se había percatado que tenía un compañero indeseable vigilándolos desde hace un buen rato.

-bueno rin-chan ¿Por qué no entra al palacio? Puede ser invadida por aquellas enfermedades que afecta a los humanos.

-¡pero que insolencia señor Takeshi, la poderosa rin señora de las tierras del oeste jamás será vencida por…

-Un resfriado- dijo la youkai pelinegra desde la habitación de la menor mientras tocaba la pequeña frente de esta percatándose de que tenía fiebre

-mmm… - no tenía que haber dicho nada su propia arrogancia le jugó en contra.

-te dije que no te quedaras hasta tarde en el jardín últimamente hace demasiado frio, niña terca- dijo con cariño y reproche a la vez mientras buscaba un paño mojado con agua fría. Lo exprimió un poco para eliminar el exceso de agua y lo deposito en la frente de la menor, quien suspiro aliviada ante el cambio de temperatura.

-nana ¿puedo preguntarte algo?- hablo entre sus sabanas como pudo pues su propia voz le traicionaba.

- ya lo hiciste- dijo con tranquilidad mientras tomaba un cepillo del tocador y comenzaba a desfilarlo en el corto cabello de su humana.- pero bueno, pregunta lo que quieras.

-nana ¿usted podría enseñarle a rin cómo se comporta una youkai?

¿Qué había dicho?

-¿y tú piensas que no te he estado criado como tal?- la menor enmudeció.- el que no pongas atención a las clases que te doy es problema tuyo.- dijo molesta

-no me refiero a eso nana.- hablo bajo mientras intentaba a todo lugar mantener los ojos abiertos.- Rin quiere comportarse como una adulta, rin quiere ser bonita, elegante, lo suficiente para así poder llamar la atención del amo.

Un segundo… acaso con eso se refería a ¿seducirlo?

-Claro que puedo enseñarte, y lo hare cuando seas un poco mayor.

-por favor nana quiero aprender antes de que lleguen los invitados de mi amo

-¿Por qué tan pronto?

-¿vendrán youkais muy bonitas verdad?

Así que eso era.

-¿estas celosa? No tienes nada de qué preocuparte, a mi niño nunca le han interesado esas asquerosas arpías-dijo con disgusto y con asco.

-nana ¿Qué tipo de mujeres le gusta a mi amo?- tal vez ella si pudiera darle una mejor respuesta que la de Takeshi.

La youkai acaricio con ternura los cabellos de la humana

- mmm veamos…- empezó a viajar al pasado, siglos y siglos.- ¡Soka! Acabo de recordar algo- dijo emocionada.- Una vez cuando sesshomaru era joven, lo encontré mirando un dibujo de una mujer con devoción y tristeza según mi parecer. Cuando se descuidó entre a ver aquel retrato y debo decir que mi lord tiene muy buen gusto-dijo orgullosa.- se trataba de una mujer pelinegra, la cual se encontraba muy lejos de ser provocativa, no porque le faltasen dotes sino porque algo en ella…-comenzó a reflexionar para sí…

-algo había en ella que la hacía muy hermosa.

-las youkais de por si son hermosas nana.-dijo rin somnolienta

-la mujer del retrato no era youkai mi niña, era una humana.- la menor enmudeció al instante- aquella fue la primera mujer que estremeció el corazón de mi niño.

-¿conoció a la mujer del retrato?

- sí, recuerdo que la presento un día en el palacio, mi lord tendría alrededor de 16 años humanos más o menos.- la youkai empezaba a notarse frustrada al no poder recordar bien los hechos.- debo estar ya muy vieja- dijo burlándose de ella misma con diversión.

-en ese momento… él estaba-¡porque no podía recordar!- fue hace mucho tiempo… no tiene caso… parece que aquel incidente se llevó parte de mi buena memoria pero no importa.- y no fue lo único que se llevó; también se había llevado la vida de su eterno compañero. La humana noto su triste expresión e intento acercar su mano a la de la youkai para confortarla; esta al darse cuenta la recibió agradecida.

-Bueno como decía, le encantaba aquel retrato de esa hembra en especial, pero las ¨amigas¨ féminas de mi niño no se parecían en lo absoluto a la mujer del dibujo, y como no iban a parecerse esas asquerosas, arpías, traicioneras que miran a mi niño de manera tan lasciva. Más aun dentro de dos semanas vendrían unas youkais malcriadas; ¡si veo que esas escorias están observando a mi querido niño de manera obscena juro que no tendré piedad y arremeteré con todo lo que tengo! ¡Ya verás rin!-termino de hablar respirando forzadamente después de tan emocionada declaración que había realizado desde el fondo de su corazón pero al parecer sus palabas no llegaron a tiempo a los oídos de la menor porque antes que se diera cuenta la pequeña humana ya se encontraba sumida en un profundo sueño producto del cansancio y del resfriado. Sonrió tiernamente mientras depositaba un beso en la frente de la niña humana.

-Buenas noches mi pequeña…-apagó la vela que se encontraba al lado de la menor, y se dispuso a salir de la habitación.

-¿Cómo sigue rin?-pregunto el peliplateado desde una rama de un árbol. La luna ya había llegado a su máximo esplendor, iluminando con su luz al hermoso lord dueño de esas tierras.

-se encuentra mejor, su fiebre ha disminuido considerablemente- contesto la pelinegra. – No deberías estar afuera a estas horas de la noche, puede que mi niño pesque también un resfriado – dijo mizuki jugando con el que para siempre seria su pequeño youkai.

-hmf no me compares con los patéticos humanos- no quiso ocultar su notoria molestia ante las palabras de la pelinegra.- Qué te dijo- más que una pregunta era una orden.

- mi niña no alcanzó a decirme nada, estaba muy agotada por la fiebre- el viento comenzaba a soplar con más fuerzas removiendo los delgados cabellos de la pelinegra.- mañana le pediré los detalles sobre la conversación que sostuvo con Takeshi.- como siempre su lord era tan precavido, el mínimo acercamiento por parte de un macho a la menor era completamente una amenaza a su propiedad; cabe agregar que el notorio cambio que se generó en la pequeña hace unos días aumentaba su instinto protector.

- ¿se va tan pronto?-pregunto la youkai preocupara pues el lord había estado trabajando el doble últimamente

- ¿algún problema con ello?

- No… solo pensaba en lo triste que se pondrá mi niña cuando se entere de su partida.- dijo la pelinegra mientras desaparecía de su lugar inicial y se acercaba a la rama donde descansaba el lord.- entonces buena suerte mi pequeño.- deposito un tierno beso en la luna creciente esculpida en la frente del youkai que ella había criado como un hijo.

-no necesito tal- y como si fuera el mismo viento, desapareció de la vista de la pelinegra, la cual se marchó del frio jardín para recibir su bien merecido descanso.

-Me he quedado dormida…- miro alrededor percatándose de que estaba sola y en medio de la oscuridad. Al parecer la fiebre había disminuido y con esta su malestar, ahora se sentía un poco mejor… Lo bueno era que ya sabía más o menos que le gustaba a su amo, incluso se había llegado a formar una idea.

Ahora lo que perturbaba su tranquilidad era la mujer que había conocido su amo ¿acaso tan hermosa era para haber llamado su atención? No, a su amo no se fijaba en la apariencia ¿entonces que la hacía tan especial? Quería verla, comprobar con sus propios ojos a la mujer que cautivo a su amo. ¿Por qué no le había dicho nada sobre la existencia de esta? El señor jaken tampoco había mencionado algo parecido. ¿No es que odiaba a los humanos?

Miro la poción que se encontraba escondida en su tocador. Se levantó, no estaba dispuesta a esperar hasta convertirse en adulta ¡eso no! Ahora que tenía la botella en la mano no estaba dispuesta a dar marcha atrás…pero ¿Cuánto debería beber? Recordó un cuento que le había leído una vez kagome; Alicia en el país de las maravilla, si Alicia se había comido un panecillo y la había crecido demasiado, entonces bebería solo un poco dela poción para no volverse vieja. Acomodo la poción entre sus labios inclinándola levemente hasta poder saborear aquel amargo sabor fluyendo por su tráquea. Solo un poco basto para sentirse mareada. Como pudo dejo nuevamente el frasco en el tocador para luego dirigirse a su cama y descansar ante el nuevo malestar que la invadía volviendo a dormirse.

-Buenos días mi pequeña- entro una youkai pelinegra con una bandeja llena de comida humana. Cuando termino de cerrar la puerta, se acercó hasta una mesa para depositar los alimentos y despertar a la menor.

-¿Qué pasa mi niña, todavía te sientes muy mal?- se acercó a la menor que se encontraba escondida entre las sabanas dejando a la vista solo la parte trasera de su cabeza. Tocó su frente y comprobó que la fiebre ya se había ido.

-mira te he traído una receta casera- agrego emocionada- nunca había cocinado para humanos pero estoy segura que funciona igual.- la sonrisa perduraba en el rostro de la pelinegra.

Con el plato entre las manos intento destapar a la menor, quien se quejaba entre dormida.

-ya estoy bien nana –dijo sentándose para que corroborara la veracidad de sus palabras, pero el profundo grito que proporciono la youkai la habían aturdido.

- ¡AHHHH!- la pelinegra soltó el plato de comida al momento que desaparecía de la vista de rin y reaparecía nuevamente a unos metros de la puerta.

-P-pe-ero ¡que te ha pasado!- chillo la pelinegra impactada ante lo que su ojos el mostraban ¡no podía ser cierto!

-nana porque… me gritas tan temprano- dijo entre dormida rin bostezando y quitando con sus manos los restos de lagaña entre sus ojos.

-increíble…-dijo mientras se acercaba a la joven de lacea cabellera.

-¿Qué sucede?-pregunto cuando sintió el firme agarre proporcionado por la youkai la cual logro incorporarla de un solo tirón y posarla frente al espejo de su tocador.

Quedo estupefacta mirándose de pies a cabeza por unos segundos hasta que rodeo con sus brazos a la youkai regocijándose de alegría.

-¡ha funcionado nana! ¡Ha funcionado! Hahaha.-dijo mientras daba algunas vueltas alrededor de la youkai la cual no daba crédito a lo que veía.

-¿Cómo paso esto?-dijo cuándo detuvo a su hiperactiva humana detallándola. Su cabello caía mas debajo de su cintura completamente laceo, sus caderas prominentes y anchas, su estrecha cintura, la hacían ver apetecible a los ojos de cualquier macho. Enfoco mucho más arriba, sus senos habían crecido acorde a todo su cuerpo, no eran demasiado grandes ni pequeños, armonizaban con el resto de su cuerpo. Por otro lado sus rasgos faciales se habían vuelto más finos, resaltando sus largas y pobladas pestañas negras que adornaban ambos ojos las cuales subían y bajaban de acuerdo a su pestañear. Sus rosados labios y mejillas le otorgaban un aire fresco, natural, convirtiéndola en una imagen angelical…¡y mucho más! ¡Su niña había cambiado demasiado! ¡¿Cómo se supone que la protegería en un lugar repleto de machos y sin la presencia del lord del palacio?!

-Rin se ha bebido una poción de crecimiento- respondió alegre ¿y cómo no estarlo? Si era absolutamente bonita, bueno a su juicio lo era, ahora tendría que ver si su amo pensaba de igual manera.

-¿Dónde conseguiste algo como eso?

-por ahí...- no sabía ni que contestaba, estaba fascinada ante su versión adulta.- ¡mira nana ahora han crecido y mucho!-dijo mientras tocaba sus senos. La youkai la detuvo inmediatamente.

-no te das cuenta que esta situación es terrible rin-

-¿Por qué?

-el amo nos matara si se entera, ¿Qué pensara mi niño? De seguro que lo pusieron en la comida de su humana…o los soldados quieres la obligaron a beber esa maldita poción ¡oh dios! Miles de cabezas volaran si llega a verte así… -dijo asustada, no por ella, sabía que su niño no era capaz de tocarle siquiera un cabello, pero temía por sus camaradas que no corrían con la misma suerte, el solo hecho de imaginar la escena ya le ponía los pelos de punta- menos mal que partió a una misión ayer..-dijo aliviada.

-¿mi amo se fue?—pregunto triste la joven.

-no puedes salir así, buscare un kimono para que te cambies- la menor enseguida miro sus ropas, era cierto estaban a punto de hacerse tiras aunque una buen parte ya había sido rasgada y su pequeño kimono se veía reducido por las anchas caderas de la joven logrando reducir el largo de este hasta muchísimo más arriba de sus rodillas - Espera acá y no salgas.

-hai- asintió la joven. Una vez que se había ido la youkai decidió admirar nuevamente su nuevo aspecto. Era una sensación extraña pero no desagradable saber que era ella la mujer del espejo, tendría que acostumbrarse pronto y aprender a comportarse como una verdadera dama.

-ya ponte esto- entro nuevamente la pelinegra ofreciéndole un hermoso kimono.- espero que te quede.- cuando el kimono a la humana había sido retirado de su , el sonido de unos pasos que comenzaban a acercarse a las habitaciones y aquel olor inconfundible alarmo a la youkai.

- madre deja de chismosear de una vez; chizuru pide tu presencia en el comedor- dijo mientras abría la puerta dispuesto a entrar; no le importaba que fuesen las habitaciones de la protegida del palacio, después de todo la menor no se encontraba en sus aposentos, no podía sentir su típica presencia y ese fue su error, aquella poción había alterado el olor de la menor como efecto secundario, y como el soldado youkai no era poseedor de un olfato tan fino como el lord de las tierras del oeste no pudo percatarse de la variación de este, creyendo que estaba en compañía de otra sirvienta y no con la humana. Cuando abrió los ojos y entro se encontró con su asustada madre intentando cubrir como podía a una hermosa joven pelinegra quien dejaba expuesta su tersa espalda blanca y la forma de sus curvas. Podría haber visto mucho más de no ser por la intervención de su madre.

-Takeshi-san- se volteó levemente la humana dedicándole una amplia sonrisa al verle, ignorando cuan expuesta estaba ante un hombre.

-pero que dem…- sonrió con picardía complacido ante lo que veía, pero fue interrumpido por una fuerte corriente de aire provocada por su madre que lo llevo a impactar de lleno contra la pared del pasillo.

Antes de que pudiera reponerse del impacto la puerta ya había vuelto a cerrarse y detrás de esta escucho un fuerte gruñido proporcionado por su madre. La amenaza ya estaba más que clara y él no estaba deseoso de conocer a la muerte en persona, por consiguiente opto por alejarse momentáneamente de aquella hermosa visión… ¿acaso era la humana rin? Bueno, ya su madre le explicaría en el comedor, porque de seguro la pequeña seria llevada dentro de unas horas ante la necesidad de saciar su estómago, y ahí sería capaz de verla... no con intenciones impuras, no, el sería incapaz de ponerle siquiera una mano encima a la pequeña rin que había llegado a tomarle cariño desde el primer día en que puso un pie en el palacio, no, incluso antes, cuando habían llegado rumores de la presencia de una humana junto al lord del oeste en sus viajes…mmm… pero bueno una miradita no hacía daño a nadie. Con este último pensamiento se encamino al amplio comedor, encontrándose con el fiel sirviente del lord sesshomaru.

-¿a qué se debe esa estúpida cara de perro rastrero?- el aludido no se inmuto en ocultar su reluciente rostro ante aquel acontecimiento que presencio.

- oh ya verás- seguía hablando como si estuviera entre las nubes. – Pronto vendrá la protegida del lord a desayunar, preparen todo.- ordenó. El sapo verde le miro interrogante, no era típico de él preocuparse de coordinar tareas como esas, usualmente la encargada era Mizuki, y aun cuando esta le pedía el favor de relevarla en sus actividades era sumamente difícil lograr que accediese, ¿ahora se encontraba voluntariamente haciendo lo que detestaba? Algo había pasado, ¿pero que sería?

- buenos días señor jaken- dijo una melodiosa voz a sus espaldas. Este al escucharla se giró para ver quien le hablaba, cuando la vio quedo atónito en su lugar.

-p-pe-pero…-miro al soldado quien asintió y le devolvió una amplia sonrisa, la misma que tenía hace unos minutos cuando le vio entrar al comedor.- ¿m-mocosa? ¿Eres tu rin? - ¿Cómo podría ser ella? Pero si no lo era entonces ¡quien más podría ser!

-¿si señor jaken?- preguntó confundida ¿Por qué se sorprendía tanto?... tardo unos segundos en encontrar la respuesta ante la mirada de su compañero, le veía como la vez en que la encontró besando a su amo. Finalmente recordó que estaba bajo los efectos de la poción de crecimiento.- ¡mire señor jaken ahora rin es muy bonita! ¡Lo suficiente para dominar a cualquier youkai! - dijo alegre e inocentemente la menor.

-¡¿Qué tu qué?!- se sobresaltó el demonio sapo, no dando crédito a lo que decía la humana

-¿No es así Takeshi-san?- pregunto la hermosa joven.

-Mochiron - aseguró el sonriente soldado.

- ¡Estúpido si el amo sesshomaru te escuchara tu cabeza estaría rodando por el piso en este momento!

- pero no lo está así que no hay de qué preocuparse.-dijo mirando coquetamente a rin, recibiendo una inocente sonrisa como respuesta. Era de esperarse, Rin era demasiado joven como para saber el arte del cortejo, mucho menos cuando eran dedicados a ella.

- yo no estaría tan segura, si el amo no te mata lo haré yo.- aseguro la youkai pelinegra mirando asesinamente a Takeshi mientras entraba al comedor,

- ¿enserio mujer? ¿Serias tan cruel para asesinar a tu único y devoto hijo?- comenzaba a ponerse dramático para aliviar la tensión a tales horas de la mañana pero sus métodos para calmar la situación no surgían efecto en la youkai, quien le enseño las garras en señal de advertencia haciendo callar de una vez por todas a su insensato hijo.

- vamos mi pequeña tome asiento.

-hai nana

El desayuno fue bastante silencioso incluyendo a la joven humana quien comenzaba a relatar algunas anécdotas para animar a sus compañeros pero sin mucho éxito pues estos solo afirmaban decían alguna que otra palabra y volvían a sus platos, a excepción del soldado Takeshi que en más de una ocasión miraba detenidamente a la humana envidiando a sesshomaru por poseer algo tan hermoso bajo su poder.

Después de haber terminado sus alimentos pidió permiso para retirarse a sus aposentos, pedido que inmediatamente fue concebido por la youkai pelinegra, quien aprovechando la ocasión le recomendó a la menor tomar un baño, de esta manera podía vigilar a su pequeña de cerca alejando al coqueto de su hijo. Mientras caminaba rumbo a su habitación se movía ágilmente por los largos y decorados pasillos, después de años de práctica y aburrimiento había logrado conocer la mayoría de los atajos que existían en el palacio. En el transcurso de este algunos por no decir todos, los youkais que pasaban al lado de ella le miraban estupefactos, incluso se atrevía a decir que algunas hembras demonios le miraban muy feo. De no ser tan joven e inocente sabría de antemano que le miraban con envidia, pues no todas las hembras tenían el honor de acompañar al lord del oeste como lo hacia ella. El dueño del palacio no le ponía ningún impedimento a la humana, de esta manera ella lo acompañaba en el comedor, en sus viajes, en los entrenamientos, más de una vez en la cámara donde se reunían todos los destacados generales, y más aún en los aposentos del lord, donde más de una vez la humana intento bañarse con su amo, pero sin mucho éxito ya que Mizuki al saco arrastras del baño ignorando el berrinche de la pelinegra. ¡Para colmo el lord no parecía perder la paciencia! ¡¿Cómo es que no la mataba por insolente?!

Apresuro el paso ante tantas miradas escrupulosas dirigidas a su persona. Cuando llegó a su habitación, entro y se tumbó en la cama agotada.

¿Qué debería hacer ahora? Su plan había fracasado totalmente, su amo había elegido irse justo el día en que se había bebido la poción ¿acaso había olido sus intenciones? Bueno, si fuera así no esperaba menos de su lord, era muy muy fuerte. Una parte de ella se alegraba el hecho de haber bebido solo poco de la posición, así guardaría el resto cuando regresara el lord de su misión, que sería…quien sabe, él nunca le decía cuando volvería por ella. Eso la dejaba prácticamente en desventaja, por eso tendría que comenzar a mover las piezas cuanto antes mejor.

Se levantó de la cama, buscando entre sus cosas un regalo de parte de kagome.

-¡por fin!- exclamo mientras sacaba cuidadosamente una hoja con hermosos bordados y que desprendía un delicado aroma a melocotón. Busco una pluma con tinta y se dispuso a redactar un mensaje dirigido a la sacerdotisa pelinegra.

-¿Qué estoy haciendo? Ni siquiera se escribir bien,-dijo reprochándose. Durante su corta estadía en la aldea había sido instruida por la miko en el arte de las letras y lo había retomado con su nana, pero aún le faltaba práctica. A su mente llego la solución de su problema, y este se encontraba en los aposentos de su señor, así que sin más se dirigió a este.

Cuando llego reviso entre los cajones de su señor, especialmente en una columna donde lo había visto una vez, seguía buscando pero solo encontraba miles y miles de papeles ¿Por qué había tantos? Hasta que finalmente al abrir el último de los cajones pudo encontrarlo.

-¡Kôki!- dijo la joven pelinegra, según mizuki ese era el nombre de aquel ser. Entre sus manos yacía una pequeña bolita amarilla y peluda sumido en un profundo sueño, pero ella quería que despertase, le sacudió levemente sacudía levemente intentando que despertara.- necesito que me ayudes con algo.

La pequeña criatura abrió sus grandes y negros ojos enfocando a la humana frente a él. No era el amo, por consiguiente volvió a cerrar sus ojos.

-por favor Kôki - lo zarandeo otra vez, pero no hubo caso, la criatura no le prestaba la mínima atención. Lo observo detenidamente mientras dormía entre sus manos; aquella tierna criatura mantenía sus pequeñas y puntiagudas orejas relajadas, mientras mantenía una respiración acompasada.

Había algo extraño en él ¿no era antes de color blanco? ahora era amarillo…Recordó cuando a había entrado en los aposentos de su señor hace unos años encontrándolo sentado con los brazos cruzados acompañado aquella extraña criatura sobre su hombro. Veía como la pluma con tinta se movía hábilmente sobre el papel mientras el lord mantenía firmemente los ojos cerrados concentrado en lo que fuera que hacía. - blanco ¿Cómo el cabello de mi amo?- cuestiono la menor. Tomó un mechón de su larga cabellera negra sacando entre sus propias ropas una pequeña daga que fue un regalo de su señor, cortándolo y enseguida se lo mostró al pequeño ser.

-mira pequeño despierta.- volvía a incitarlo a despertar. Aquella extraña criatura al ver el seductor mechón negro danzando frente su rostro lo devoró inmediatamente. Ante esto la criatura abrió de par en par sus redondos ojos, empezando a temblar muy levemente mientras aparecían algunas manchas por su cuerpo que posteriormente se expandían iba tornándose del mismo color.

Sin más la menor volvió corriendo a sus aposentos, situándose en la pequeña mesita en su habitación e imitando lo mismo que hacia su señor cuando lo vio hace años. Dejo sobre la mesa la pluma con tinta, el hermoso papel, y cruzo sus brazos para luego cerrar los ojos.

Concéntrate rin…Concentración… Concentración…

Decía la menor entre sus pensamientos, y tan fuerte fue su deseo de transmitir sus pensamientos al papel que en medio de la oscuridad que la rodeaba escucho el suave movimiento de la pluma y el olor a tinta fresca empezaba a inundar poco a poco la habitación de la humana.

-Así que lo ha hecho- rio entre dientes un youkai de cabellera violeta, mientras la oscuridad le absorbía este miraba como una de las velas se apagaba liberando un último rastro de humo que se extinguía mientras ascendía. Faltaban solo dos semanas para reunirse con el lord del oeste y con su deliciosa protegida. Ante este último pensamiento se relamió los labios hambrientos, ansiaba tanto que llegara el día, pero por más que lo desease aun había asuntos que atender, importantes si muy importantes.

–Murasaki- su grave voz llego a los oídos de la sirvienta.

–Que desea lord Cheshire.- dijo una youkai con cabello azul mientras le reverenciaba. Intentaba esconder sus nervios ante la presencia del imponente lord pero era casi imposible ocultar.

–Necesito que prepares lo que te pedí- dijo mientras miraba cuidadosamente cada una de sus largas y filosas garras.

–Como ordene mi señor – la youkai se incorporó dispuesta a acatar la tarea encomendada pero fue detenida por la voz del Nekomata.

–Además- la mujer se detuvo en seco – quiero que vayas a las tierras del oeste… – dijo mientras buscaba entre sus ropas un extraño collar, cuando lo encuentra se lo pasa inmediatamente a la youkai con cabello azul.- y que entregues esto a la protegida del lord sesshomaru.

– Si señor.- dijo mientras guardaba entre sus manos el collar.

–Murasaki, no le digas a la humana quien le envió el collar. – le miró seriamente con sus afilados ojos dorados. La youkai con cabello azul trago seco incapaz de hablar, solo asintió rápidamente. Aquel gesto alivio al lord.- también le entregaras mi Trisquel.- dijo mientras desataba un dije que adornada uno de los mechones violetas del atractivo Nekomata.

-espero que llegue a sus manos lo más pronto posible.

-Así será mi lord.-dijo la mujer retirándose de los aposentos de Cheshire. Cuando ya se había alejado lo suficiente saco entre sus ropas el extraño símbolo ¿Por qué su amo le otorgaría su propio collar a una ínfima humana? Se cuestionaba mientras miraba detenidamente el Trisquel similar a 3 pequeñas serpientes unidas por el centro. Desde hace miles de siglos que tenía el honor de servirle y este siempre llevaba aquel alrededor de su cuello conocido como ´´El Nudo Celta´´ el cual representaba un lazo eterno entre ambos amantes…eso era más raro aun. La helada brisa le saco de sus pensamientos, enfocando su mirada en el cielo y percatándose de que la luna ya había llegado a su máximo esplendor, si no partía rápido de seguro terminaría degollada por su amo. Alejo los nuevos pensamientos que le mantendrían prisionera de sí misma por horas y se dispuso a llevar a cabo la tarea que le fue encomendada sin importarle las intenciones de su señor, después de todo él era uno de los youkais más poderosos que quedaban en la faz de la tierra, incluso tan poderoso como InuTaisho fiel amigo y aliado de su señor, podía hacer lo que quisiese sin que nadie pudiera evitarlo, incluso llegar a aparearse con la protegida del lord sin su consentimiento, después de todo el lazo ya estaba hecho.

Lamento por no haber actualizado pronto, ocurrieron muchas cosas inesperadas este mes y se me hacía sumamente difícil tener un tiempo para escribir :( pero aquí está por fin. Tenía pensado abarcar la reunión en este capítulo pero consideré que para lograr que rin actuara coquetamente ;) debería tener un poco de practica ¿no?, no puede pensar como adulta por qué no lo es y para esto necesita un poco de ayuda por parte de Kagome y Mizuki. Alejé un poco a sesshomaru durante un tiempo porque no quiero que vea a Rin adulta hasta que estén reunidos todos los machos solteros y poderosos para ver sus reacciones xD… Ohh sobre los símbolos, bueno, daré más información sobre ellos en el transcurso de la historia, aunque si quieren pueden investigarlos un poco a ver si pueden relacionarlos con lo que va a suceder ;)

Les agradezco muchísimo por los review, y por agregar esta historia a sus favoritos y también a todos los que leen la historia, de verdad espero que les haya gustado :D

Respuesta a yoyoyo : primero que nada gracias por comentar :D como bien dijiste que casi nunca lo hacías, espero que pueda seguir opinando, cualquier pregunta o algo que quieras saber sobre la historia lo contestare con gusto (va para todos también)

¿Cómo fue que Rin y Mizuki se conocieron? : Te prometo que lo pondré :) (Declaro que nunca había pensado como pudieron conocerse Rin con Mizuki pero algo haré es interesante el tema de su encuentro) ;)

¿Sesshomaru tendrá más competencia aparte de Cheshire? : Sí, claro que si :D los pretendiente de rin le pondrán dura la batalla y a nuestro lord y en más de alguna ocasión pondrán a prueba su paciencia. Takeshi no cuenta como pretendiente, solo como un dolor de cabeza extra para sesshomaru. u.u pobrecito

¿Aparecerá la mamá de Sesshomaru? : Si aparecerá, pues la ¨reunión¨ que se llevara a cabo en el palacio involucra a las 7 familias de linaje puro, es decir deben asistir todos (los lideres, progenitores y descendencia), lo cual incluye (lamentablemente para sesshomaru) a su madre.

Espero que les haya gustado este capítulo, les mando un beso y les deseo un feliz Halloween muy atrasado y que tengan una MUY buena semana :D