Ahí plantada en el salón de aquel imponente edificio, planeaba el como escapar, las ventanas ya descubrí que estaban cerradas, y seguramente tendría a gente en las puertas. Alcé la cabeza para observar la parte trasera de la casa, el jardín que daba a un bosque, ¿el jardín estaría vigilado?

-D-disculpe, ¿m-me puedes traer una tila?- Le dije a la sirvienta que estaba a mi lado, me miró desconfiada, asintió y fué a la cocina.

Aproveché para quitarme los tacones y así no hacer ruido, me acerqué al pasillo que seguramente daría al jardín, ahí ví la puerta. Alargué la mano hasta el picaporte, perfecto, estaba abierto.

Abrí con sumo cuidado y asomé la cabeza, no había nadie, me deslicé por ella y cerre sin hacer el menor ruido. Rodeé la mansión para ver la gente que había al servicio del psicopata sexy que me retuvo.

3 hombres en la entrada principal y 2 en el tejado, si les distraía, podía correr hacia el bosque antes de que me vieran. Rodeé la casa en sigilo y lancé una piedra a un cristal del primer piso y salí corriendo.

Funcionaba, los hombres se Sasuke se acercaban al sonido, salí corriendo en dirección del bosque, no contaba con que mi "patosidad" nata me la jugara en este momento, tropecé y caí de morros contra la hierba.

-¡Se escapa!- Oí gritar a uno de ellos, me levanté y sin mirar atras corrí como nunca, aunque con vestido y descalza por un bosque lleno de piedras y palos en el suelo no podía hacer mucho.

-¡Te tengo!- Noté como me sujetaban de la cintura y me subian al hombro, comencé a patalear.

-¡Sueltame bruto!- Le dí un rodillazo en la boca haciendole sangre y saltandole un diente.

-¡Ah! joder...- Me dió un azote en el culo y siguió caminando. Yo comencé a patalear mas fuerte, ese imbecil me había tocado el culo.

Una vez dentro de la casa me soltó y aproveché para darle un puñetazo y clavarle el tacón de los zapatos en la cara del hombre.

Vi que se doblaba y se iba sin rechistar, ay dios, mister secuestros estaba ahí. Me giré lentamente y ahí estaba, parecía divertido por mi actitud.

-Calzate, vamos a comer...- Le miré molesta y obedecí. Me sujetó del brazo y me arrastró al coche. Dí un manotazo para que me soltara. Una vez dentro del coche me puse el cinturon del coche y no le dirigí la mirada.

Pensé, si ibamos a la ciudad y a comer, iriamos a un restaurante, podría ir al baño y salir por la ventana. Sí, eso haría. Alargué la mano y encendí la radio, dejé la canción de Gackt-Akarsukizukuyo day breakers.

Y subí el volumen al máximo, apoyando la cabeza contra el cristal del coche. Noté su mirada sobre mí, era tan intensa que aunque estuviera a 20 metros la notaría.

Posó una mano sobre mi pierna, me tensé al maximo y la miré como si fuera una serpiente venenosa. Estaba caliente y su tacto era suave, negué y aparté la pierna de forma brusca.

Le oí soltar una pequeña risotada y me sonrojé, me sentí pequeña en el asiento, me sentía inferior a mí y el lo sabía, se aprovechava de ello.

Una vez en la ciudad mis esperanzas crecieron, mi mirada se iluminó. Aparcó frente a un restaurante, carísimo, era donde mis padres celebraban su aniversario, ahí se conocieron. A mi me mandan una semana a alguna isla paradisiaca.

Se bajó del coche y vino por mi lado para abrirme la puerta y tenderme la mano, se la dí y salí del coche. Sin soltarme la mano me acompañó hasta el interior del restaurante, el maître nos atendió en la entrada.

-Señor Uchiha, ya les esperan en su mesa...- Señaló el interior de la sala, un momento, ¿nos esperaban? Miré a Sasuke interrogante.

En la mesa se encontraban un hombre de unos 40 años y la que parecía su mujer y otro hombre de la misma edad con el pelo largo y blanco.

-Siento la tardanza...- Se levantaron para saludar, se dieron la mano y la mujer le hizo una reverencia.

-Hombre Sasuke, ya pensabamos que no venías... ¿Quién es la pequeña flor?- Dijo mirandome de arriba a bajo el hombre cano, eso me incomodó bastante.

-Tuve un pequeño problema...- Me miró severo. -Ella es Sakura, mi acompañante. Sakura, el es Jiraiya, un... amigo de negocios.- Sonrió, ah, otro Yakuza... Lo que me faltaba una reunión de mafiosos.

Saludé por educación pero no abrí la boca.

-Encantado Sakura, soy Madara, y ésta es mi prometida Hatsumomo...- Dijo el otro hombre, parecia mas serio y recto que el primero.

Sasuke volvió a pedir por mi, y volvió a pedir el licor de cerezas y rosas, no pillaba mucho la conversación y tampoco quería involucrarme más con ellos.

-Eh... Sasuke... Voy al baño...- Le susurré, el asintió mirandome fijamente. Me levanté y fuí al baño feliz. Toda esa felicidad se esfumó al momento que ví que ese baño no tenía ventana. Grité frustrada. Me apoyé en el lavabo y me miré en el espejo, tenía que huir de alguna forma.

Escuché la puerta abrirse, pero no le dí importancia hasta que noté que los pasos iban directamente hacia mi, levanté la vista al espejo y ahí estaba el, tan sereno como siempre. Me giré de golpe.

-¡¿Qué haces aqui?! Es el baño de mujeres...- Le increpé.

-Eres tú la que tarda 15 minutos en ir al baño...¿No has encontrado la ventana eh?- Me tensé, se anticipaba siempre a mis movimientos.

-¿Qué quieres de mi?- Dije abatida, el dió unos pasos hacia mí, quedando a pocos centímetros de mi.

-Todo.- Se agachó hasta quedar a mi altura y me besó, abrí los ojos sorprendida retrocedí hasta quedar contra el lavabo pero no detuvo el beso, aprovechó para pegar su cuerpo al mío. Intenté apartarle pero no pude, poco a poco mi vista se nubló, detuve el forcejeo y correspondí el beso, agarré las solapas de su traje italiano. Solté un pequeño suspiro y aprovechó para profundizar el beso, sentía su lengua acariciar la mía, sus labios atrapar los mios. Algún mordisco que me hacía sentir mas necesidad de aquel beso.

Se alejó sin separar su frente de la mía, sin apartar los ojos de sus labios le ví sonreir ligeramente de lado, estaba jugando conmigo, lo hacía constantemente, y empezó el día de la cafetería.

Le empujé y salí del restaurante, no me seguía, llamé a un taxi y volví a casa, era muy raro dejó que me fuera. Cuando llegué a casa mi padre esperaba una explicación de mi supuesta fuga, pero ahora mismo no me sentía con ganas, y no les podía decir a verdad. Una vez en mi cuarto me deshice de la ropa que me había obligado a ponerme y la lancé contra la pared.

Estaba enfadada con él y con toda su maldita organización.

Sabía que a Sasuke no le iba a servir con eso, buscaría más, es como si le conociera. Una vez tapada hasta las cejas en la cama, con la mano me rocé los labios, todavía podía sentir sus labios sobre los mios, notaba el latir de su corazón y su aliento cuando suspiraba... Me dí una bofetada mental.

Ahora tenía que pensar la excusa que le pondría a mis padres y a mis amigas, no les podía decir que un Yakuza me habia secuestrado para llevarme a comer y besarme en un baño.

Poco a poco el sueño me fué venciendo, había sido un día agotador, demasiadas emociones juntas. A medida que mi mente se iba nublando podía ver sus ojos mirandome con autosuficiencia, su sonrisa de cabronazo sin escrúpulos, sus labios besando los mios...

*PIIIIIIIIIIIIPIIIIIIIIIIIIPIIIIIIIIIIIIII*

Cada vez odiaba más ese despertador, lo agarre y lo lancé contra la pared rompiendolo en mil pedazos, a ver como sigues dando el coñazo...

Me destapé sin quitar la vista del techo, mis ojos se desviaron al vestido aún en el suelo tirado, volvería a por mi, seguro que lo haría...