HOLA A TODAS! COMO SIEMPRE PIDO DISCULPAS POR MI ENORME DEMORA, PERO VIVO DEMASIADA OCUPADA CON MI CARRERA Y A VECES ES DIFICIL ENCONTRAR UN TIEMPO PARA SENTARME A ESCRIBIR.
GRACIAS POR SEGUIR LEYENDO ESTA HISTORIA... ESTA COMENZANDO A TOMAR EL RUMBO CON EL CUAL COMENCÉ LA IDEA ASI QUE ESTOY BASTANTE FELIZ... ESPERO LES GUSTE COMO VA LA TRAMA Y SE EMOCIONEN CON ELLA...
ESPERO LOGRAR CON MIS PALABRAS LLEGAR A SUS CORAZONES Y HACER QUE SE EMOCIONEN, LLOREN Y GRITEN DE EMOCION. CUANDO ESCRIBO PONGO PARTE DE MI ALMA AQUI ASI QUE ESPERO LES GUSTE.
PORFAVOR DEJEN REVIEWS! SE LOS AGRADEZCO MUCHO
QUE VIVA EL ICHIRUKI!
CAPITULO 4 – DESICIONES
El día en el que se decidió el destino de un país
Escapar, una palabra con un significado tan variable; para unos un acto de rebeldía, cobardía y para otros de libertad. El llevar a cabo semejante acción implica dejar atrás todo lo que se conoce, sin ningún tipo de apoyo y comenzar nuevamente en algún sitio desconocido, lo cual requiere un gran grado de valentía y a la vez un enorme sentimiento de desesperación.
Para Ichigo "escapar" no era algo fácil, significaba dejar atrás a su familia, a la cual adoraba por completo. Sin embargo en su vida había surgido un nuevo factor que logro cambiar los cimientos de su mundo. El amor que sentía por Rukia era algo completamente inexplicable para él, simplemente era algo natural y necesario para continuar viviendo, ya no podía dejarla ir, nunca lo haría. Por ello si tenía que sacrificar todo para permanecer a su lado, lo haría sin pensarlo dos veces.
La propuesta había quedado flotando en el aire mientras miraba intensamente a Rukia, esperando la respuesta. Sus ojos violetas primero se mostraron confundidos al procesar la información que acaba de escuchar y luego pasaron a dilatarse de la sorpresa al comprender lo que implicaba.
-¿Irnos? ¿Solos los dos? ¿Y nuestras familias?-
-Rukia, no podemos llevarlos a todos. Tenemos que irnos solos-
-Mi hermana, mi hermano, tus hermanos, tus padres…- se llevó la mano a la boca al imaginar la cara de dolor de ellos ante su partida- No volveríamos a verlos nunca más…-
-¿Acaso no quieres…-
-No me malinterpretes- dijo mirándolo dulcemente- Quiero permanecer a tu lado y no tengo miedo de irme contigo, lo único que me duele de verdad es dejar atrás a nuestras familias-
-Sé que es difícil, pero es algo que no podemos resolver… No podemos quedarnos aquí a la espera de que nos separen para siempre-
-Lose no sé qué haría sin ti pero…-
-Si no estás de acuerdo…- dijo Ichigo una mirada triste mientras agachaba la cabeza
La pequeña ojivioleta se empino y lo abrazo por el cuello atrayéndolo hacia ella - Escúchame bien- dijo lentamente mientras lo miraba a los ojos - Te amo, quiero estar a tu lado todos los días el resto de mi vida. Jamás me voy a separar de ti, me iré contigo si eso es lo que necesito hacer para esta junto a ti y sacrificare lo que sea necesario, ¿Lo entiendes?- Ichigo asintió y acerco su rostro al de ella, sus bocas se rozaron y ella abrió los labios para decir una palabra que los labios de él acariciarion hasta silenciarla con un suave beso. Las lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos y él con un beso recogió la lágrima que se resbalaba por su mejilla. Era la primera vez que ponía sus labios en aquella piel de seda.
-No llores, todo va a salir bien-
-Me duele pensar en nuestras familias-
-Entenderán por qué lo hicimos y al final estarán felices por nosotros-
Rukia medito aquellas palabras y supo que tenía razón, su hermana posiblemente aceptaría el hecho de que había huido en busca de la libertad que tanto anhelaba junto a la persona que amaba. Su hermano tal vez no lo aceptara tan bien, pero con el tiempo lo lograría.
-Bien, entonces dime, ¿Qué tienes planeado?-
-Por ahora volver a nuestros hogares y hacer el mayor intento posible por dormir. Mañana podremos pensar en cómo nos iremos y prepararemos todos, ¿De acuerdo?-
-Sí, veámonos mañana en la noche, aquí-
-¿Por qué a esa hora?-
-Mi hermano me va a llevar mañana a dar un paseo por la ciudad y es algo muy especial, posiblemente mi última vez junto a él y Hisana-
-Entiendo, nos vemos aquí mañana en la noche-
Después de eso Ichigo la llevo hasta el árbol que utilizaban para subir el muro de la casa de ella y la ayudo a subirse a él. Finalmente la vio desaparecer en medio de la noche y se dirigió a su habitación en estado de seminconsciencia, mientras sus ojos brillaban y su boca mostraba una gran sonrisa de felicidad que quedó grabada en su rostro incluso después de quedar profundamente dormido mientras soñaba en su futuro junto a Rukia.
-Rukia-sama es hora de levantarse-
Tomoyo se encontraba a su lado mirándola con una sonrisa cómplice mientras acomodaba todo a su alrededor, no necesito preguntarle cómo le había ido anoche. Sus ojos grandes y brillantes de enamorada decían más que mil palabras, al levantarse y mirarse en el espejo, Rukia percibió el cambio de sus ojos al igual mientras tocaba sus mejillas que se encontraban un poco sonrosadas, como si estuviera enferma. Aquella imagen en el espejo le mostraba a otra, una más nueva, feliz y positiva respecto a su destino.
-Sus hermanos ya están desayunando, tiene que apurarse- dijo la criada mientras la miraba con una sonrisa.
Rukia se levantó del suelo y dejo que Tomoyo comenzara a colocarle el kimono rojo que tanto le gustaba a su hermana.
-Me alegro que todo saliera bien señorita-
-Yo igual, me di cuenta de algo muy importante para mí. No tengo como pagarte ese enorme favor-
-Solamente sea feliz señorita Rukia, por y por todas las mujeres que no tenemos esa posibilidad, eso es más que suficiente-
Tras desayunar Rukia junto a Byakuya y Hisana subieron a un Norimono y comenzaron su camino hacia el centro de la ciudad mientras recorrían los hermosos jardines que adornaban a las diferentes mansiones de samuráis y nobles. Una vez que llegaron, Rukia corrió la tela que colgaba de la ventanilla y pudo divisar la entrada controlada por el Shinsengumi, reconocía el lugar, había pasado por aquel sitio el día de su escapada a la casa de Juno, el día que había conocido a Ichigo.
-Esta es la entrada al centro de la ciudad- anuncio Byakuya – Los hombres que controlan la entrada son del Shinsengumi, la policía del Edo aunque permanecen principalmente en este sector de la ciudad-
-¿A dónde iremos primero?- intervino Hisana
-Comenzaremos por el templo principal, tenemos que presentar nuestros respetos-
La mayor parte del día transcurrió mientras caminaban visitando las impresionantes edificaciones de la ciudad. Rukia camina asombrada mientras su hermano le explicaba entusiasmado todo lo que sabía sobre la historia de lo que veían y su hermana los seguía mientras sonreía haciendo escasos comentarios. Caminaron, hablaron y rieron compartiendo aquel momento familiar que sería el único y más feliz que tendrían. Al casi finalizar la tarde Byakuga junto con unos conocidos que había encontrado en el camino se dirigió con su familia al palacio de Edo, ubicado justo en todo el centro de la ciudad, para un banquete que había organizado uno de los más allegados al Shogun.
El palacio de Edo se levantaba imponente en todo el centro de la ciudad, unas fuertes y enormes murallas lo rodeaban por completo permitiendo la entrada de algunos pocos afortunados. Los Kuchiki junto con otros invitados atravesaron la entrada principal que se encontraba custodiada por una cantidad impresionante de guardias. Al entrar se podía divisar el enorme edificio central en donde residía el Shogun junto a su familia y alrededor estaban los edificios que le acompañaban dejando la sensación de que trataba de una pequeña ciudad. Tras llegar a la plaza central las personas comenzaron a bajarse de sus carruajes, el de los Kuchiki fue el último en entrar.
Justo en aquel momento, ocurrieron una serie de acontecimientos que decidieron el destino de Ichigo y Rukia, junto con el resto del país y sus alrededores. Una serie de pequeños engranajes se ajustaron a la perfección y se movieron de forma sincrónica permitiendo que un futuro de lucha, guerra, sangre y libertad se apoderada del destino de todos.
Grimmjow Aizen, 18 años de edad, segundo hijo del actual Shogun de Edo, conocido por su temperamento explosivo, impulsividad y obtener lo que siempre deseaba. Se encontraba en el balcón de su habitación, mirando al exterior mientras vigilaba el grupo de recién llegados que se encontraba en la plaza central del castillo. No planeaba hacer acto de presencia en el banquete que había organizado Ichimaru Gin, amigo cercano de su padre, porque era demasiado aburrido y una pérdida de tiempo. En su lugar planeaba esperar el momento adecuado para salir junto con sus sirvientes hacia Yoshiwara, ya que deseaba divertirse un rato con algunas cortesanas.
Vigilaba impacientemente mientras esperaba el momento adecuado para escaparse. Cuando pensaba que finalmente aquellas molestas personas entrarían y podría irse llego un nuevo Norimono. Miro fijamente a las personas que descendían del carruaje para saber quiénes eran los idiotas que lo molestaban. Vio bajarse en primer lugar a un hombre joven pero ya todo un adulto de porte elegante, cabello negro hasta los hombros y un rostro muy serio; seguido de una mujer de baja estatura, cabello negro y piel blanca que parecían ser su esposa. Finalmente descendió una niña muy parecida a la otra mujer, por lo cual podría ser su hermana o su hija. Era aún más hermosa, su cabello negro era un poco más corto, tenía la misma piel blanca pero sus ojos eran diferentes, de un hermoso color violeta que nunca antes había visto y que brillaban al mirar a su familia mientras una sonrisa de alegría se dibujaba en su rostro.
Fue como un golpe directo hacia él, como un atentado que lo había tomado completamente desprevenido, no podía retirar sus ojos de aquella niña. Quería saber quién era, verla por más tiempo, hablar con ella y que le perteneciera. Una vez deseaba algo no había forma de no lo obtuviera y esta no sería la excepción.
-¡Di Roy!-
-Sí, joven amo- el aludido apareció rápidamente a su lado
-¿Sabes quién es ella?- dijo mientras señalaba a Rukia
-No, nunca antes la había visto. Pero si no me equivoco el hombre junto a ella es Kuchiki Byakuga, escuche que hace un año se casó-
-Entonces no es su hija-
-Probablemente sea la hermana menor de su esposa, escuche que el señor Kuchiki la había adoptado como su hermana y le había dado su apellido-
-Entonces es una noble, perfecto-
-¿Qué cosa joven amo?-
-Es perfecta- dijo entusiasmado Grimmjow mientras la miraba con ojos posesivos.
Justo en ese momento Rukia se volteo y lo miro directamente a los ojos, parecía algo irritada, incluso un poco molesta, con una mirada que decía ¿Por qué me estas mirando? Deja de hacerlo. Lo cual dejo pasmado a Grimmjow ya que jamás en su vida alguien lo había visto de tal manera, como si fuera un estorbo. Tras mirarla con incredulidad ella se volteo nuevamente y le dio la espalda, ignorándolo por completo.
-Que irrespetuosa, ya mismo hare que la castiguen junto a toda su familia-
-No Di roy, déjalo así, me gusta su actitud desafiante- dijo una sonrisa
-Ya se están retirando, ¿Desea partir ya a Yoshiwara?-
-No, cambio de planes, hoy tendré una charla con mi padre sobre mi futura esposa-
El centro de las mesas había toda clase de deliciosos alimentos que derretían el paladar de los invitados. Los hombres junto con sus esposas reían y hablaban entre ellos mientras disfrutaban del espectáculo brindado por hermosas bailarinas. Rukia se encontraba al lado de su hermana en el extremo de una de las mesas examinando con ojos curiosos todo el lugar. La decoración esplendida, la costosa vajilla, las exquisitas telas que adornaban los cuerpos de todos. Aquella exhibición de poder y riqueza le parecía enfermiza; el tan solo recordar las personas pobres y moribundos de su distrito le hacían mirar asqueada todo lo que la rodeaba. Esa tarde hacia visto cosas hermosas, pero hasta cierto punto exageradas y egoístas con el resto del pueblo. No deseaba formar parte de aquello, era otro punto a favor en su decisión de irse con Ichigo.
-Rukia, ¿Qué te sucede?- pregunto Hisana preocupada al ver la expresión de su hermana – Te ves algo molesta-
-¿A ti no te parece absurdo todo esto?-
-Claro que sí, la primera vez también me impacto mucho. Lastimosamente no hay nada que podamos hacer, así que trata de cambiar esa cara y sonríe un poco más. Byakuga ni siquiera quería venir hoy, pero lo hizo por ti para que conocieras el castillo así que sonríe un poco o se sentirá triste-
-Si Onee-chan-
En ese instante entraron por la puerta El shogun Sosuke Aizen seguido de sus hijos Ulquiorra y Grimmjow, por ultimo entraron sus más fieles servidos Gin y Tousen.
Todos guardaron silencio y se inclinaron ante los recién llegados. El shogun camino hasta su silla ubicada en lo más alto del altar que se encontraba en un lado de la estancia.
-Sean bienvenidos. Me siento honrado de tener su compañía el día de hoy en esta cena. Por favor continúen disfrutando de la comida y el baile, cualquier cosa que necesiten será puesta a su disposición-
-Arigatou Gozaimasu Aizen-sama- todos corearon al mismo tiempo y continuaron con su charla mientras el Shogun se sentaba junto a sus hijos a disfrutar de la comida.
Rukia podía sentir clavados los ojos del chico que la había estado mirando hace unos momentos en el balcón, cada vez que le devolvía la mirada con el reclamo escrito en sus ojos se encontraba con una sonrisa descarada y una mirada posesiva. Estaba a punto de irse de aquel lugar, la mirada penetrante del chico cada vez la hacía sentirse más incómoda y podía percibir algo peligroso en él, deseaba alejarse lo más rápido posible de aquel sitio.
-Aizen-sama, ¿Está satisfecho con el banquete de hoy?-
-Si Gin, hiciste un buen trabajo. ¿Cómo van las negociaciones con nuestros invitados?-
-Muchos han escuchado sus ideas y están pensando acerca de ellas-
-Muy bien, continuaremos difundiendo la información entre los diferentes nobles de la ciudad. Cuando tengamos la aceptación de la mayoría podremos hacer la declaración de guerra-
-Padre ¿Por qué simplemente no toma usted mismo la decisión? En lugar de tener que obtener la aprobación de personas tan insignificantes-
-Ulquiorra, tú como mi sucesor debes aprender algo importante. Esos insectos insignificantes son nuestros peones para llegar a donde deseamos, los escalones para lograr el éxito. Por lo tanto hay que usarlos de forma adecuada, no puedes aplastarlos a todos inmediatamente-
-Entiendo padre-
-Ahora que recuerdo Ulquiorra, va siendo hora de que pienses en escoger una esposa. Ya tienes 20 años y necesitas prepararte para gobernar en unos años y dejar herederos-
-Estaré bien con la esposa que tu escoja padre. Me casare en el momento que lo considere adecuado-
-Muy bien, siempre tan obediente, te diré entonces cuando escoja a tu esposa. Por otro lado Grimmjow, a pesar de que no seas el heredero también deberías pensar en encontrar tu esposa pronto-
-Ya tengo a alguien en mente- Aizen levanto las cejas en seña de sorpresa, no esperaba que su hijo esa respuesta
-¿Y quién sería la afortunada?-
-Kuchiki Rukia, está aquí mismo, sentada en la mesa del fondo- dijo mirando hacia ella
Aizen siguió la mirada de su hijo y examino a Rukia como si se tratara de un artículo a punto de ser adquirido.
-Sera realmente hermosa cuando crezca y los Kuchiki son una de las familias nobles de mayor tradición. Aunque a pesar de llevar el nombre no tiene la sangre de esa familia-
-No me interesa, la quiero para mí. Ya lo decidí-
-Siempre tan posesivo, pero me gusta eso de ti. Debes aferrarte a lo que quieres y defenderlo a cualquier costa-
Tras unos segundos de silencio Aizen miro a su hijo con una leve sonrisa.
-Bien, es tuya. Debe estar a punto de entrar al instituto así que en cinco años podrás reclamar como tú esposa cuando haya sido preparada para el matrimonio-
Grimmjow sonrió ante la adquisición del juguete que tanto deseaba, no había absolutamente nada que se escapara de sus manos cuando lo deseaba.
Su respiración era pesada y caminaba nerviosamente de un lado a otro. Había pensado en absolutamente todo, tenía planeado que debían llevar y como debían irse; también había escrito las cartas de despedida para su familia. No podía pensar en nada diferente, la ansiedad lo gobernaba por completo hasta el punto de haber levantado sospechas en su familia, aunque ninguno se imaginaba lo que iba a hacer.
Finalmente sintió el sonido de unos pasos acercándose y paro su andar ansioso volteándose para encontrarse con la única persona que podía lograr calmar la su corazón, en cuanto sus ojos entraron en contacto se movió hacia ella y la levanto atrapándola en sus brazos para alcanzar sus labios. La besaba una y otra vez, buscando calmar su necesidad de tocarla que lo había agobiado todo el día.
-Vaya fresita. Hola, ¿Cómo estás? A ti también- dijo Rukia mientras se reía tras separar sus bocas
-Enana, te extrañe-
-Yo también- dijo mientras lo abrazaba
-Por tu culpa un día de estos mi corazón se va a salir de mi pecho, cada vez siento que late de forma más desenfrenada-
-Somos dos- dijo con una dulce sonrisa que Ichigo le devolvió
-¿Qué tal estuvo tu paseo hoy?-
-Increíble, el sector central es realmente hermoso. Lo único molesto fue un estúpido que me estaba mirando de forma bastante extraña-
-¿Te miraba de forma extraña?-
-Si, como si me conociera y yo fuera propiedad suya-
-¿Quién era?-
-No tengo idea, en realidad no importa-
-El problema es que llamas demasiado la atención-
-¿Así de hermosa soy?- pregunto con una hermosa sonrisa
-Yo no he dicho eso- dijo Ichigo mientras volteaba su rostro avergonzado
-Claro que sí, lo has dicho antes así que no te hagas el loco-
-Eres una enana malgeniada, atrevida y agresiva-
-Aun así me amas- dijo besándolo nuevamente
-¿Qué fue lo que me hiciste?- pregunto Ichigo se separó para tomar aire – Estoy haciendo una completa locura por ti-
-Tú me hiciste lo mismo y aun no término de comprenderlo-
-No creo que vayamos a entenderlo algún día. Aun así, ¿Estas segura de irte?
-Si estoy lista-
La mirada de Rukia se entristeció por unos segundos pero luego se llenó de dulzura mientras miraba a Ichigo
-Estoy feliz de haber compartido con ellos este día. ¿Ya planeaste como vamos a irnos?-
-Claro, será en dos días-
-¿Por qué? Si faltan 5 para que vengan a buscarme para llevarme al internado-
-Precisamente si nos vamos en dos días, tendremos tres días de ventaja. Estoy seguro que nuestras familias no dirán nada entonces para cuando vengan a buscarte y se den cuenta que no estas ya será demasiado tarde-
-Muy bien. Escaparnos es lo de menos, podemos irnos en la noche, es más fácil-
-¿Por dónde saldremos de la ciudad?-
-El sector sur, es el menos vigilado-
-Tienes razón, una vez salgamos de la ciudad será muy difícil que nos encuentren-
-El poder militar está concentrado en Edo así que no te preocupes podremos viajar tranquilamente hasta llegar a Kanagawa-
-¿Kanagawa? ¿Acaso no hace parte del gobierno del Shogun?-
-Sí, pero nadie va a buscarnos en ese lugar y además tengo a mi familia ahí, pueden ayudarnos-
-¿Familia?-
-Mi familia paterna. En realidad mi padre es de origen humilde, es noble ahora por su matrimonio con mi madre-
-¿Seguro que nos recibirán?-
-Por supuesto puede que Kukaku y Ganju sean un poco molestos pero son buenas personas- dijo con una sonrisa
-De acuerdo-
Rukia asentía con la mirada triste, pensaba en el momento en el que vería a su familia por última vez, los rostros llenos de amor de sus hermanos y sus palabras de cariño totalmente ajenas a lo que ella estaba a punto de hacer. Lo único que podía dejarles era una carta con palabras de despedida.
Los siguientes dos días pasaron lentamente para ambos. Fueron más cariñosos y atentos con sus seres queridos, contantemente los abrazaban o decían cuanto los querían. Rukia permaneció todo el tiempo que pudo con sus hermanos y les regalo todas las sonrisas que no podría darles en el futuro, guardo cuidadosamente sus cosas y escribió las cartas de despedida dejándolas en un sitio donde solo Hisana pudiera encontrarlas. Ichigo jugo con las gemelas, lo que ellas quisieran, incluso se dejó maquillar; entreno con Kaien y su padre, para hablar con ellos mientras miraban las estrellas del cielo, tomo el té con Miyako y su madre, para luego dar un paseo por el jardín de la mano de Misaki.
Era como una muerte anunciada, como si supieran que no les quedaba mucho tiempo en ese mundo y necesitaban dejar asuntos pendientes resueltos. Sus familias lo percibían y entre todos Kaien adivino lo que iba a suceder pero guardo silencio prometiéndose a sí mismo hacerlo que pudiera por ayudarlos a conseguir su libertad y felicidad.
Una vez hubo llegado la noche ambos salieron de sus casas con sus equipajes y se encontraron en el sitio de siempre, bajo la luz de la luna que los recibía para acompañarlos el resto de la noche. Se tomaron la mano y le echaron una última mirada a sus hogares antes de desaparecer en la oscuridad de la noche.
GRACIAS POR SU APOYO
PORFAVOR DEJEN REVIEWS!
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