Derechos reservados a los personajes de Naruto, la obra del japonés Masashi Kishimoto.


Cuarto capítulo: Identidades reveladas y encuentro con la voz misteriosa.

—¿Ninjas?—interrumpió Hinata, ansiosa.

Todos la observaron perplejos.

—¿Eh? No—contestó Deidara con extrañeza.

Hinata calló. Pensó que aquellos apaños, longevidad y fuerza se debían a las habilidades de un ninja. Su familia era fanática de esas historias y cómo no, las había escuchado y leído por años.

—¿Quié-enes son ustedes?—preguntó, inquieta. Por la conversación que habían mantenido, podía certificar que no eran humanos corrientes. A diferencia de muchos, ella no iba a negarse un mundo más allá de los límites normales. Su linaje desde hace años cazaba vampiros para evitar su incremento de ellos y el asesinato brutal de las personas.

—Somos vampiros. —Y Hinata cayó en un estado de total estupefacción. Si ellos se enteraban que era una cazadora de vampiros desde nacimiento, la iban a matar.

—¿Y, Himante, qué opinas?—dijo Deidara con interés. Al parecer se le había olvidado el nombre de Hinata de nuevo.

Hinata bajó la mirada, ademán de los mentirosos.

—Na-ada. Si es así… —Y con una susceptibilidad jamás vista en una humana, pareció razonar a través de su miedo— Lo acepto. Por favor, no me hagan daño.

—¿Matarte?—preguntó Hidan, con una sonrisa apetente— Los vampiros comen por temporadas. Tú eres carne para follar.

—¿Follar?—dijo ella, asustada. Los ojos de los vampiros empezaron a brillar con deleite. Sasori le acarició un seno, y Hinata jadeó en voz baja, patidifusa.

—Cálmate, humana. —dijo, con la voz enronquecida. Por sus conocimientos previos, Hinata sabía que los vampiros perdían el juicio a la carne cuando les llegaba la desenfrenada etapa de apetito sexual. Los seres de la noche no eran seres empáticos. Sasori la pudo haber salvado porque quería acostarse con ella.

Sasori empezó a subir la mano por sus piernas desnudas, mientras la cautivaba con los movimientos de los labios. Los ojos le recorrían las curvas apetecibles detrás de la ropa. Hinata cerró violentamente las piernas y cayó al suelo cuando él estuvo a punto de deslizarse por su intimidad.

—Los humanos no son muy honestos con sus verdaderos deseos—dijo Deidara, con los ojos azules tiñéndose de tonos rojizos, en la cumbre de aquella desconcertante lujuria.

Hasta Tobi se estaba relamiendo los labios.

—¡Soy un mal chico! —Se acercó a Hinata con su gran altura y se agachó, abriéndole las piernas. Hinata gritó horrorizada mientras todos los miraban atónitos.

—¿El subnormal va a…? —Hidan tenía la boca hasta el suelo.

—No puedo ver. —Tímido, Pain se cubrió un poco la mirada, pero entreabriendo los dedos. De cualquier forma, iba a ver.

—¿Tobi-san? —Incluso Itachi se conmocionó tanto que a su impasible mirada se mezcló el horror y la confusión.

Y entonces… Tobi se inclinó a Hinata, que había seguía gritando enrojecida por la humillación y la vergüenza. Sus intimidades se acercaron, y él se inclinó más…

El joven la besó en la mejilla y se apartó beligerante.

Ya parado, Tobi empezó a trotar en su puesto, con las manos en puños cerca de su rostro, como si detrás de su máscara hubiera un gran sonrojo.

—¡TOBI ES UN MAL CHICO!—gritó, enfebrecido por la emoción, y añadió, con risitas traviesas:—. Tobi normalmente no hace esas cosas. Qué intenso...

Semejante manifestación de idiotez dejó a los Akatsukis más exasperados que nunca en su vida. Una vida eterna muy extensa, por cierto.

—Tú…—dijeron todos, hasta Hinata, que lo miraba aliviada y divertida. Sasori estaba tan rojo que el cabello se le veía claro.

—Tú… —Volvieron a repetir sin Hinata, sonando diabólicos. Inmediatamente, Tobi se echó a correr, exclamando: "¡No le hagan nada a Tobi!"

Pero nada podía evitar la furia de siete vampiros de élite. Sasori tomó a Hinata para que no escapara y en un segundo, desaparecieron tras Tobi.

Tobi era un ser estúpido pero estaba acostumbrado a las persecuciones. Corría como vampiro que corre de las cruces del Vaticano. Cada vez que escuchaba un grito de guerra por detrás, aceleraba el paso.

De esa forma, llegaron a Los Ángeles. Tobi, ni con sus varios años de salirse con la suya y su recuperación sobrehumana, pudo salvarse de la paliza. Incluso le destruyeron la máscara, por lo que ahora se tapaba el rostro con la capa Akatsuki hasta arriba.

—Qué exagerado—opinó Hidan mascullando sobre que se lo merecía por ser un idiota de nacimiento— Ni siquiera es porque seas amorfo. ¡Nunca, en tu puta vida, tendrás una mujer!

—Todos son muy malos con Tobi. —Tobi siempre lloraba mucho después de un golpe, pero como ahora le dolían en serio, agregaba hipos y sollozos.

—¿Cómo pudiste haberle abierto las piernas y no habérsela me…?—dijo Kisame con exasperación, negando con la cabeza con gracia. Fue quien le dio los golpes más secos en la paliza, aunque no pareciera.

—Idiota—dijo Itachi cabeceando. Irritarlo era una proeza, pero siempre había una primera vez.

Hinata en el interior se carcajeaba. Antes que Tobi interviniera, en el ambiente se había fomentado un denso aire sexual. Ahora los vampiros parecían globos desinflados. Estaba muy agradecida por su ayuda.

Sasori pilló un murmullo extraño y giró a Hinata para verla de frente. Ella contuvo aire, anquilosando las expresiones.

Él masculló algo sobre ser sospechosa y se la volvió a echar al hombro, como una carga.

—Debemos ir al este de Los Ángeles—dijo Pain, con solemnidad—. Allí está la voz misteriosa.

—La voz misteriosa es cosa del pasado, hum—dijo Deidara cruzado de brazos con aburrimiento— ¿A quién le interesa ya ese humano poco artístico? ¡Vamos a divertirnos!

—Yo quiero tener sexo con Himante—anunció Sasori con poco tacto, al parecer olvidándose del nombre de su víctima. Hinata se azoró. Deidara y Hidan lo vieron con odio.

—¡Lo siento, pedófilo, pero esa perra es mejor para mí! —Hidan avanzó hacia él e intentó arrebatarla de su hombro— ¡Las vírgenes suelen ser las más guarras!

—¡Apártense, idiotas! ¡Ella dijo que estoy más bueno!—dijo Deidara, interviniendo.

—¡Eso nunca pasó, artista frustrado!

—¡Ella nunca dijo que le gustaba el arte eterno, Danna!

Sólo eso hizo falta para que Sasori volviera a poner de frente a una somnolienta Hinata, que se espabiló al escuchar el último comentario.

—¿Es cierto?

—Pues… Sasori-kun…

—¡No vamos a dejarlo escapar sólo por unas bragas!—se quejó Pain acercándose a los cuatro vampiros— Además, según el acuerdo de seres sobrenaturales, no podemos obligarla ni matarla.

—Putas leyes—dijo Hidan con mal humor— ¿No quieres una selfie con el famoso Akatsuki, y accedes, humana?

—¡No-o!—dijo ella espantada.

—¡Todas las jodidas humanas son la misma verga!

—¡Oigan, idiotas! ¡Escuchen!—dijo Pain, y todos le otorgaron una mínima parte de su atención— La razón por la que debemos interrogar a ese humano o humana, es por su relación con el clan Hyūga.

Hinata alzó las orejas, angustiada. Los demás brindaron más de su mínima atención.

—El clan Hyūga…—dijo Deidara. Bufó:— Ese clan de mequetrefes que matan vampiros. Como los odio.

A Hinata se le enterró una daga en el pecho.

—¿No los podemos matar a todos y ya?—dijo Sasori— Han violado las leyes con sus asesinatos demasiadas veces y siempre se salen con la suya.

—Todos los vampiros lo desean—dijo Pain con voz grave—. Konan y yo hemos investigado un poco. Hay una razón por la que siempre salen ilesos. El líder de los vampiros siempre los perdona. Sé que nunca han oído de él, pero es un vampiro muy poderoso… No más que yo, digo.

Los Akatsukis dieron la vuelta al mundo con los ojos.

Pain continuó.

—Es un hombre con mucha influencia pero pocos conocen su rostro. Maneja todo desde las sombras.

—Eso suena creepy—aportó Tobi ahogado por la tela de la capa. Ya no estaba tan adolorido.

Lo miraron feo, y otra vez, Pain continuó.

—Es probable que la bomba de la voz misteriosa no sea casualidad. Tal vez al humano no le informaron los que somos. Tengo la corazonada de que el clan Hyūga está involucrado.

—Es mejor que vayamos. —Hinata pudo ver los ojos de Itachi volverse rojos como la sangre caliente—. Si no nos vamos ahora, el hombre se cansará y se ira cuando lleguemos.

—Como digas, psíquico—dijo Hidan. Kakuzu se acercó a él y le atizó un puño.

—¡¿Qué mierda te pasa?!

—Deja de decir cosas frente a la humana, idiota.

—¿Ah?—dijo Hidan volteando a ver a Hinata, viéndose más estúpido de lo normal. Luego, se encogió de hombros— Podemos matarla.

—¡Qué no!—dijo Pain, exasperado.

—¡Putas leyes!—repitió Hidan fastidiado.

—Tenemos que irnos ya—apuró Itachi.

Los Akatsukis se prepararon para partir, pero primero, Tobi compró una nueva máscara en un local mexicano. En la ciudad, ellos traspasaban el aire con tanta rapidez que parecían teletransportarse.

La voz misteriosa se preparaba para escapar del edificio demolido donde se instalaba con equipos de monitoreo. Luego de que los anormales Akatsukis lo ignoraran y se explotaran a sí mismos, comprendió que el plan estaba acabado.

—Acá estás. —Pero alguien lo encontró. Y el hombre de la voz misteriosa pensó que se encontraría con miles de policías, pero se encontró con los miembros de la banda Akatsuki, vivos.

—Mierda—dijo la voz misteriosa.

—¿Quién eres tú?

Él se quitó la capucha.

Hubo un silencio intangible.

—¿Ajá?—dijo Pain con impaciencia.

El personaje frunció el ceño.

—Qué ignorantes. ¿En serio no saben quién soy?

Otro silencio extendido. El hombre frunció el ceño.

—Soy Suigetsu Hōzuki, "Reencarnación del demonio", es mi apodo. ¿Qué tal, eh?

—No me suena—dijo Tobi rascándose la nuca. Los demás tampoco lograron rememorar nada.

—¿El temido hombre lobo? ¿Nada? Algunos también me llaman dientes de tiburón—dijo, ofendido por no ser conocido.

—Me suenas de algún lugar—dijo Kisame, curioso. Suigetsu miró en su dirección, y estiró una mueca de desafío al reconocerlo.

—¡Hoshigaki Kisame!—dijo, con fascinación— Parte de la banda de heavy metal, Akatsuki, y el vampiro dueño de la gran espada contra seres sobrenaturales, Samehada.

—Veo que me conoces—dijo Kisame, sonriendo—. No traje mi espada conmigo, pero con gusto te mataré sólo con mi fuerza.

—No creo. —El hombre lobo estiró su mano empuñando una espada larga y poderosa—. No creo ni siquiera necesitar mi forma felina para matarte.

—Vaya, que hombre tan confiado—dijo Kisame, desinteresado—. Mejor comienza a hablar, ¿quién te mando a matarnos?

—Te tengo, Itachi. —Alguien dijo desde algún lugar. Era la voz de Sasuke Uchiha.

Itachi se palmeó el rostro, fastidiado. —Sasuke…

—Tal vez nos enfrentemos luego, Kisame Hoshigaki, si sobrevives—dijo Suigetsu apuntándolo con la espada, luego, saltó a un agujero del techo que se abrió y cerró como un tipo de portal. Las puertas se cerraron con acero. No había salida.

—¿Por qué, Itachi? ¿Por qué?—preguntó Sasuke con dureza.

—¡¿Crees que fue fácil para mí ver que me grababas aullando como un lobo por un puto caramelo?!—gritó Itachi— Y luego que me dijeras que Shisui lo iba a compartir con toda la familia. No podía dejar que lo vieran, arruinaría mi imagen de "chico serio".

—¡Itachi idiota!—gritó Sasuke con furia— Cuando dije que Shisui lo iba a compartir, era que lo pondría en YouTube para que todo el mundo lo viera.

—¡¿QUÉ?!

—Ah, sí, ya recuerdo ese vídeo. Para ser vampiro, aúllas mejor que los lobos. —Kisame estalló en estruendosas carcajadas. Los demás rememoraron el vídeo más visto de YouTube de hace años y lo acompañaron a coro. Hinata se echó a reír suavemente. Tobi se le acercó con un potente dolor de barriga y le empezó a golpear la espalda con el puño. Luego, cayó al suelo de rodillas y se continuó riendo.

—¡Estúpido hermano menor!—dijo Itachi sonrosado. Ahora entendía porque en sus primeros años en Akatsuki las personas se reían de él. Pensó que eran envidiosos, más ahora sabía la verdadera razón.

—No te voy a perdonar—dijo Sasuke, vengativo.

Itachi suspiró.

—Sasuke, ¿estás trabajando para el clan Hyūga?

—No te importa. —Era el modo de Sasuke para decir que sí.

—Excelente, gracias.

—¿Qué?

Entonces Itachi perdió la visión al estar a punto de entrar al edificio.

—Es una trampa. —Se detuvo. Los demás Akatsukis también.

—¿A qué te refieres?—preguntó Deidara.

—La voz misteriosa es un subordinado de mi tonto hermano menor. Es una trampa.

—¿Y trabajan para el clan Hyūga?—preguntó Pain.

Itachi cabeceó, afirmando.

—Debemos ir a darle una visita a ese hijo de puta. De ésta no se salva—dijo Hidan, feroz. Con un nuevo objetivo en mente, la banda Akatsuki abandonó el concierto de ese día para perderse en las últimas sombras del amanecer. La familia Hyūga era tan creída que todos sabían su dirección.

—Vamos a Beverly Hills—dijo Sasori, concluyente.


La razón verdadera de la masacre del clan Uchiha es inspirada por un vídeo parodia xD, para quienes ya lo vieron y lo pillaron. Es todo chistoso.

Algo que tampoco había dicho era que la idea de la bomba en el bus es inspirada por la película Speed (Máxima velocidad en español), pero la voz es alguien muy diferente, y en la película sí obedecían a la voz xD. Los hijuemadres Akatsukis arruinaron su trama en dos capítulos D:

Nanami: Gracias compañera. También espero que seas muy feliz.

¿Algún lector me da un masaje de hombros? :p Debo actualizar otro fic y sé más o menos qué escribir, pero me da mamera hacerlo e.e. Qué flojera.

Bay~Bay~