A ver chicas, calma y paciencia. No solo van a ser tres o cuatro escenas...van ha haber mas. Asi que sentaos y abrochaos el cinturon de seguridad, que esto aun no termina. No hare 40...pero seguramente a la docena si llegaremos. Asi que no tengais prisa.
Este capitulo va dedicado a todas las chicas de la comunidad de Ilwen Malfoy. Ellas me lo pidieron. Y aquí lo teneis. Sencillamente, vosotras lo valeis.
Capitulo 4: En apenas un segundo.
Toda su vida paso delante de sus ojos. Y sonrio.
Nacio con el nombre de Candence. Aun que sus padres fueron ligeramente crueles y su nombre completo era Candence Tiffany Arcadia Isabella. Habia nacido en una de esas familias en las que poner cuatro o cinco nombres de pila se considera sello de calidad, nobleza y motivo de orgullo. Ella siempre prefirio que la llamaran Candy, aun que odiaba que pudieran relacionarla de modo alguno con algo dulce.
La gente siempre relaciona mentalmente a las niñas de la nobleza con utopicas y bucolicas princesitas delicadas, esbeltas y hermosas. Candence era hermosa. En cierto sentido. Tenia una de esas caras bonitas. El resto...el resto solo podia ser considerado bello si se miraba desde un prisma boticcellesco.
No es que fuera gorda...pero tenia una de esas constituciones que siempre hacen pensar en redondeces. Los hombros anchos, la cadera redonda y amplia...por delgada que estuviera, siempre parecia mas esferica de lo que realmente era. Y tener la cara completamente redonda, como una luna llena, no la ayudaba en absoluto. Por no hablar de que antes de los diez años ya tenia desarrollado el pecho.
Cuando cumplio diez años, ya era todo lo alta que seria el resto de su vida. Candence nunca rebaso el metro sesenta y cinco de estatura. Y tenia un temperamento de mil demonios.
Sus padres, pese a comprarle las muñecas magicas mas hermosas y delicadas se desesperaban viendola disfrutar mas con los sables de madera de sus hermanos, revolcandose por el barro, persiguiendo a los elfos domesticos o montando a caballo como una amazona de la antigüedad. El protocolo, la etiqueta, y las buenas maneras no eran para la pequeña Candence.
Y pobre de aquel niño que le dijera algo al respecto. Llevarse un guantazo hubiera sido el menor de sus problemas. Anthony, su hermano, habia aprenido a no meterse con ella desde el dia que si los elfos domesticos no los hubieran separado le hubiera abierto la cabeza a golpes contra el suelo. Anthony aprendio a no quitarle los juguetes cuando Candence jugaba. Vaya si lo aprendio.
Los problemas empezaron cuando al cumplir los once años, Candence no recivio su carta para Hogwards. Y una de las familias mas ricas, sangres pura, poderosas y orgullosas de su tradicion magica descubria que habia engendrado a una squib.
Se desato el infierno. Las lagrimas, los lloros, los llantos. Las miradas de vergüenza y de compasion a Candence se le antojaron clavos sobre su propia tumba. La mortificaban. Se sentia desplazada. Y basicamente estaba siendo desplazada. Su propio padre renego de ella y ni siquiera la volvio a mirar.
A los quince años, Candence era un saco de hormonas, odio, ira reprimida y frustracion condensada. No era hermosa. No era fina y delicada. No era bruja. Y a los ojos de su familia, no era nada. Casi podia sentir como todos deseaban que ella no existiera.
Todo sucedió una tarde de agosto, cuando su hermano fue con ella al callejon Diagon. Y despues de unas compras, al caldero chorreante. Alli algunos compañeros slytherin de su hermano comenzaron a insultarla. Monstruo, la llamaron. Mutilada. Engendro. Deforme. Y Candence estallo. Agarro al primero que pillo a mano por el cuello y le estampo tal puñetazo en la cara que le rompio la nariz. Salto sobre su presa y comenzo a golpearle en el rostro sin compasion. La cara de aquel pobre desgraciado se redujo a una masa sanguinolienta mientras los huesos crujian por los golpes.
Solo se detuvo por que otro de los chicos le lanzo un hechizo por la espalda. Las risas habian terminado. Iban a matarla y lo sabia. Podia leerlo en los ojos de todos ellos.
Un brazo salio de la nada. Y luego otro. Su hermano y su amigo fueron agarrados por los cuellos y las dos cabezas entrechocaron. Cayeron inconscientes.
Un hombre salio de las sombras. Moreno, bajito. Con la cara como un manojo de nudillos. No era feo. Pero no era el tipico chico guapo. Tendria unos vientitantos...o quizas treinta y pocos. Candence no sabria decirlo. Pero el hombre le sonrio. Una de esas sonrisas de alguien que no esta acostumbrado ha hacer muecas que no sean de desprecio.
-Tienes un buen derechazo...-le dijo el desconocido tendiendole la mano.
-No necesito tu ayuda- Candence aparto la mano de un manotazo y se puso depie sola. Los nudillos le dolian horrores.
-Ya lo he visto...-El desconocido volvio a sonreir- Por que te atacaron?
-Por que me desprecian...-La chica escupio las palabras con odio y dolor. EL desconocido solo asintio con la cabeza. Se giro, le hizo un gesto al barman, que trajo dos wiskies de fuego- Soy menor de edad, sabes? No puedo beber eso.
-No te he invitado...-El desconocido se encogio de hombros- Solo te lo ofrezco. Si te lo bebes o no, es cosa tuya. A mi no me gusta beber solo, sabes? Y creo que te vendria bien para calmar los nervios. Pero si te lo bebes, y se te sube a la cabeza, sera problema tuyo y no mio. Es como meterse en problemas. Salir de ellos es facil a golpes, pero lidiar con las consecuencias ya no es tan divertido...
Candence miro al desconocido que le sonreia y bebia despreocupadamente con el ceño fruncido. NO tenia ni idea de por que ese hombre le hablaba asi. Pero tomo una decision. Se sento junto a el y tomo la segunda copa, bebiendosela poco a poco. Sabia a rayos, pero que diablos, se dijo a si misma.
-Vas a decirme ahora por que te han atacado esos tres?
-Por ser una squib...-susurro ella deprimida y triste. La ira habia pasado, y solo le quedaba una angustiosa sensacion de vacio.
se que tiene eso de malo. Yo tambien soy un squib y me va bien- el hombre se encogio de hombros.
-Y que haces?- dijo ella sorprendia.
-Lo que me da la gana, cuando me da la gana- El hombre rio ligeramente- Me he ganado ese derecho, sabes?
-Como?- Candence parecia impresionada.
El hombre la miro y entercerro los ojos.
-Luchando. - Fue la simple respuesta- He luchado siempre. Y siempre luchare.
Candence parecio sonreir, pero se hundio de hombros. Ambos bebieron un rato en silencio.
-Que vas ha hacer ahora?- le pregunto el desconocido varios minutos despues.
-No lo se. Me paso el dia en casa, no me dejan hacer nada. No me quieren alli, pero no tengo a donde ir...- Candence miro a su hermano inconsciente y se contuvo de patearlo en el suelo.
-Por que no te vienes conmigo?
La chica miro al hombre con los ojos muy abiertos y una descarada desconfianza.
-Ya, claro, que mas te gustaria a ti...-le espeto con desprecio y picardia.
EL hombre empezo a reirse abiertamente.
-No es eso, chica- El hombre sacudio la cabeza negando con enfasis- te ofrezco una alternativa. Tu y yo, somos squibs. Ni somos muggles, ni somos magos. Pertenecemos a ambos mundos y a ninguno a la vez. He encontrado un lugar donde la gente como nosotros tiene una oportunidad. No es bonito, ni es un camino facil. Pero al menos es un camino que podemos recorrer con la cabeza alta.
-Ni siquiera se quien eres...-dijo ella tentada al oir las palabras del joven.
-Spangler.- el le tendio la mano amablemente- Jefe de escuadron Spangler. Y tu tienes nombre, potranca salvaje?
Potranca salvaje. Candence miro la mano del hombre, y sonrio. Podia sentirlo. Como el destino le señalaba con el dedo un nuevo camino. Y tomo una decision. Una nueva vida. Un nuevo comienzo, bien merecia un nuevo nombre que no sonara a caramelos empalagosos.
-Stallion- Respondio la chica aceptando la mano de Spangler y apretandola con fuerza y decision- Puedes llamarme Stallion.
Aquella misma tarde, con papeles falsos, Stallion fue llevada al campamento militar. Le raparon la cabeza, le dieron un camastro en un barracon, y vivio el primer dia de lo que seria el resto de su vida. Y nunca se arrepintio por ello.
Su vida paso por delante de sus ojos en apenas un segundo.
-Lo siento chicos, hasta aquí he llegado...-dijo por la radio antes de apagarla, y acelero harrier llevandose por delante a todos los enemigos que pudo mientras las llamas la envolvian convirtiendola en una bola de fuego y furia y metal retorcido.
Las estrellas que mas brillan son las que menos duran. Y Stallion ilumino el cielo nocturno del colegio que no la habia aceptado con la intensidad de un diminuto sol, mientras salvaba las vidas de los hijos de todos aquellos que nunca la habian aceptado en su mundo. Y no se arrepintio por ello.
Nunca nadie lo supo, pero Stallion murio sonriendo. Y en su cabeza, alzaba una copa que no tenia en la mano y brindaba por todos aquellos que no tenia delante.
-Por todos vosotros, cabrones!
Nunca se arrepintio de nada. Ni en el ultimo segundo.
NOTA DE LA AUTORA: Stallion en ingles significa potro salvaje.
