Chapter 4: ¿El bosque es horrible?

Era sábado por la tarde y no le faltaba nada ya por preparar. Tenía la ropa, la comida, la tienda de campaña… Estaba lista para ir al bosque y pasar una noche allí. Entonces, en cuanto pudo salió por la puerta para llegar lo más rápido posible a esa zona natural.

Pasada una hora, cuando llegó, se colocó muy dentro de la zona de árboles. El sitio era precioso, la luz llenaba el lugar, el viento soplaba, los pajarillos piaban por todas partes… En resumen, era un lugar perfecto. Claire en seguida colocó la tienda de campaña lo más rápido posible ya que, en sus incontables acampadas, había aprendido a hacer eso hasta con los ojos cerrados.

La chica se metió dentro de esta y colocó el saco de dormir y su gran mochila con ropa. Al terminar el trabajo más aburrido se salió y se tumbó en toda la hierba mientras soltaba un largo soplido y se ponía a pensar… A pensar en su vida, en cómo, en cuestión de un par de días, esta había cambiado. Ahora conocía a un asesino, este le había regalado su cuchillo… Por primera vez en su vida el chico más guapo de todo el instituto le había hablado, ya no sentía tanto miedo al tenerlo en frente… Sí, estos dos únicos días habían sido moviditos.

Eso le recordó a que hacía mucho que no veía a Jeff. No se había presentado ni ayer por la noche ni hoy por la mañana… ¿Dónde estaría? Se le había hecho raro no verle…

Claire abrió los ojos, ¿pero en qué pensaba? Ni que Jeff fuera… Su amigo. Era extraña su relación, pero no llegaba a la amistad, por mucho que él pretendiera. Además, ¿por qué no la mataba? Cierto es que ella tampoco quería morir pero, si se presentaba la ocasión y, además, de la forma que Jeff quería, no se mostraría débil, no rogaría por su vida. ¿Qué de importante tiene su vida? Si fuera la chica más popular del colegio, si tuviera novio o, por lo menos, si tuviera a un amigo… Por lo menos tendría algo por lo que permanecer con vida, pero ahora… Ella era insignificante respecto al gran mundo.

-Oh, Jeff… Tú y yo nunca nos atraeremos, créeme –dijo Claire, también con una sonrisa.

-¿Amigos? –preguntó el pelinegro directamente.

-¿Qué?

-Lo tomaré como un sí.

¿Y si él en realidad sí quería ser su amigo? No, era imposible, no se podía dejar engañar por un asesino psicópata como él. Seguramente él quería hacerla pensar eso, pero ella no iba a picar, eso estaba claro…

Entonces, sin poder evitarlo, cerró los ojos…

ººººººººººººººººººººººººº

-Ben, Ben, Ben…~ -la pequeña Sally iba cantarina y dando saltitos por toda la mansión, al momento se chocó con Jack-. ¡Hola Jack! ¿Has visto a Ben?

-Mm… Que yo sepa no he visto a nadie… -dijo, poniendo una voz muy triste a la que Sally no se dio cuenta.

-¡Pues entonces nada! ¡Voy a buscarlo, si le ves avísame! –gritó la pequeña felizmente mientras seguía dando saltitos.

-¿Por qué todos me recuerdan que estoy ciego…? –se preguntó Jack a sí mismo mientras un aura oscura aparecía a su alrededor.

El de máscara azul siguió caminando por el pasillo cruzándose con Nina, en cuanto él percibió el aroma de la chica un leve sonrojo se le apareció por las mejillas y el aura oscura desapareció por completo.

-¡Nina…! –dijo Jack, acercándose a ella.

La chica simplemente se paró y se giró hacia él cruzándose de brazos.

-¿Qué quieres, Jack? Tengo prisa.

-Bueno, ¿qué te parece si tú y yo…? Mm… ¿Vemos una peli? –Jack puso un tono esperanzado en sus palabras.

-¿Ver? –Nina se quedó parada-. ¿Acaso no sabes que eres ciego?

Al momento una gota estilo anime cayó por la cabeza de Jack y volvió el aura oscura, con un aspecto más triste que anteriormente. Nina por su parte se sintió culpable y se acercó al de máscara azul con una pequeña sonrisa.

-Em… Jack… Jejé… Era broma yo… Jejé…

-¿Por qué todo el mundo me lo recuerda...? –se preguntó a sí mismo.

-Que no, que no… Jack… -Nina estaba perdida.

.

Por otra parte de la mansión Sally seguía cantando el nombre del rubio y dando saltitos de un lado para otro, hasta que se paró justo en frente de la habitación de Jeff. Ese chico llevaba todo el día encerrado ahí dentro, no sabía si dormía, estaba despierto o… Había muerto, pero sería bueno averiguarlo. Sin llamar a la puerta ni nada por el estilo, la pequeña de pelo rizado entró en el cuarto y se encontró al pelinegro de espaldas a la puerta y sentado en el suelo haciendo… Algo.

-Sally te he dicho mil veces que no entres mi cuarto sin llamar.

-Perdón… ¿Pero has visto ha…?

-No, no he visto ni a tu oso de peluche ni a tu muñeca ni nada por el estilo –interrumpió.

-Me refiero a Ben –contestó Sally, con un pequeño cabreo.

-No, no lo he visto, ahora déjame, vete a molestar a otro por ahí –dijo Jeff, todavía de espaldas a ella y haciendo señas con la mano para que se marchase.

Sally infló sus mofletes con un ligero cabreo en su cuerpo.

-¡Estoy harta! –gritó-. ¡Deja de tratarme como una niña pequeña!

Jeff no contestó y siguió haciendo lo que fuera que hacía.

-¡Y dónde estará ese niño de Ben! ¡En cuanto le vea le juro que le voy a matar!

Sally acabó saliendo del cuarto del pelinegro dando un fuerte portazo y, cuando ya no había moros en la pista, Ben salió de debajo de la cama de Jeff.

-Puf… Gracias tío –dijo Ben, colocándose el gorro verde.

-Me debes una –contestó Jeff sin mirarle.

-Oye, ¿qué haces? –Ben se acercó a él por la espalda.

-Nada…

El rubio observó que el adolescente tenía a su lado unos cuantos cuchillos, de todas las formas y tamaños. Él los miraba pensativos.

-¿Para qué tantos cuchillos?

-Ag… Si no se lo hubiera regalado ahora sabría cual escoger… Ese cuchillo era perfecto –dijo Jeff, olvidando que Ben estaba ahí.

-¿Y por qué no se lo pides? Jane está en su cuarto.

-Ah… -suspiró-. Ben… Es que…

Jeff no sabía cómo explicarle lo ocurrido, pero Ben lo entendió enseguida.

-Oh, espera… ¿Jane no tiene tu cuchillo, cierto? –Jeff negó con la cabeza ante la pregunta del rubio-. ¿Lo tiene esa chica de la que hablaba Jane? –Jeff asintió-. ¿Y por qué le diste tu cuchillo a una simple chica?

-No lo sé… -contestó Jeff, apartando su mirada de su amigo menor-. Me salió solo, yo solo quería…

-¿Tener un bonito gesto con ella? –dijo de repente la voz de su cabeza, a la que él ignoró.

-¿Qué, Jeff? ¿Qué querías?

-Pues… ¡Agg! ¡Ben fuera de mi cuarto! –gritó Jeff y señaló la puerta.

Ben no dijo nada, se levantó del suelo y salió de la habitación de su amigo, dejando a este solo con sus pensamientos…

-Vaya, vaya… ¿Hemos encontrado el puno débil de nuestro querido asesino? Si es correcto llamarte así.

-¡Déjame, no eres real!

-¿Y desde cuándo las cosas reales te importan, Jeff?

Este se quedó en silencio mirando los cuchillos y con un semblante serio, hasta que, a sus espaldas, oyó un pequeño movimiento. Se giró y, después de un rayo de luz que le hizo taparse los ojos un momento, cuando vio lo que había en frente de él, su alma cayó al suelo…

-¿L… Liu?

Frente a él estaba, ni más ni menos, que la viva imagen de su hermano, solo que en vez de tener diecisiete años, como debería tener si no estuviera muerto, tenía el aspecto de un niño de trece, como cuando su vida llegó a su fin. Iba vestido con una camiseta de manga corta negra y unos pantalones del mismo color; sin zapatos. Y no parecía tener ninguna marca de cuchillos en toda su cara.

-Si quieres llámame así, idiota, pero más bien no soy tu hermano sino, como has dicho antes… Alguien que no es real.

-¿Eres el de mi cabeza…? ¿Pero cómo…? –Jeff se levantó y su cabreo creció de golpe-. ¡¿Cómo te atreves a hacer eso?! ¿¡Cómo te atreves a transformarte en mi hermano?!

-Insúltame todo lo que quieras… -el sujeto sonrió maléficamente-. No puedes hacerme nada y no voy a desaparecer…

-¡Eres un cobarde! ¡¿Para qué se supone que estás aquí Li…?! No puedo llamarte como él, ¡no te lo mereces!

-Está bien pequeño Jeffy… -su voz era la de un completo asesino-. Si quieres puedes llamarme… Ninchido…

-¿Qué…?

-Estoy aquí simplemente porque tu cerebro lo quiere, Jeff… -Ninchido de acercó a Jeff, que permanecía rígido-. Estás cambiando… Llevas varios días sin matar a nadie… ¿Dónde está ese psicópata asesino que iba haciendo sonrisas a la gente?

-¡Lo tienes delante pedazo de estúpido! ¡¿Qué te importa a ti cuándo mate y cuándo no?! –gritó el pelinegro lleno de rabia.

-Me importa más a quién matas Jeff… ¿O acaso no te has dado cuenta de que cada vez que te acercas a esa chica el deseo de matar desaparece por completo?

Jeff se quedó callado mientras que Ninchido se acercó a él hasta llegar a su oreja…

-Vamos Jeff, mátala… Eso es lo que quieres…

ººººººººººººººººººº

¿Cómo podía haberse quedado dormida? Era una completa estúpida. Ahora, a la luz de la luna y con un frío para morirse, la tonta de Claire estaba preparando una pequeña hoguera. Pasados unos minutos, cuando el fuego ya empezó a salir de esos trozos de madera, ella se cambió de ropa poniéndose una más abrigada que consistía en unos jeans negros y justos, un jersey verde de lana y con cuello alto, una chaqueta que le llegaba a las rodillas de color camuflaje, unas botas marrones bien calientes y un gorro y guantes de color negros.

Se colocó frente al fuego intentando coger algo de calor mientras sacaba una gominolas de nubes y las pinchaba con un palo para luego tostarlas frente a la hoguera. Le encantaba hacer eso, le recordaba a cuando, de pequeña, iba con toda su familia a pasar los fines de semana al campo…

Pasaron los minutos y su aburrimiento crecía por momentos.

"Si Jeff estuviera aquí por lo menos pasaba el tiempo…"

¿Pero en qué diablos pensaba? No, no, no… Tenía que dejar de pensar en él como un amigo.

Aunque, lo que ella no sabía es que, a pocos metros de ella, el asesino iba caminando por el bosque. Se dirigía a la ciudad para hacer lo que horas antes le había pedido ese tal Ninchido. Y es que, su cordura había sido arrebatada y la locura apoderaba ahora todos sus pensamientos… ¿Su próximo rumbo? La habitación de Claire. Quería matarla, quería enterrar el cuchillo que llevaba en la mano en su abdomen, quería dibujarla una sonrisa en la cara y así, acabar con su vida. Sí, es lo que más deseaba en ese momento, porque él… La odiaba.

-Muy bien Jeff… Me encanta que me hagas caso, amigo… -dijo la voz de Ninchido en la cabeza de Jeff.

Pero, justo cuando el pelinegro iba a contestar, una luz a pocos metros de él lo desconcentró. Clavó sus ojos en esta y, sin pensárselo dos veces, empezó a acercarse.

-Pero, ¿a dónde vas? ¡Tienes que ir a matar a la chica!

-Quizás sean unos campistas… -contestó Jeff con una sonrisa sádica-. Me vendrá bien entrenar…

Ninchido no dijo más, el chico tenía razón. Entonces el pelinegro comenzó a acercarse con, cada vez, pasos más grandes, hasta llegar a la hoguera y esconderse tras un árbol. Observó bien a sus próximas víctimas… Pero, lo único que vio fue a alguien sentado de espaldas a él justo al lado del fuego, que tenía una tienda de campaña montada. El chico sonrió, por lo menos mataría a uno…

Se fue acercando, acercando… Casi podía oler su sangre… El cuchillo ya casi rozaba la piel de ese sujeto…

Pero, por su descuido, pisó una pequeña rama de árbol haciéndola crujir y, sin poder evitarlo, haciendo que ese sujeto se diera la vuelta.

-¡Ahhhhh! –gritó, haciendo que Jeff se sorprendiera y escondiera el cuchillo.

-¿Claire?

-¿Jeff? –dijo Claire, más calmada-. ¡Idiota, casi me matas de un susto!

-¿Qué diablos haces aquí?

-Pues… Pasar un fin de semana en el bosque… ¿Tan raro es? ¿Y tú qué haces aquí?

-Vamos Jeff, es tu oportunidad… ¡Ahora!

-Yo…

Jeff colocó sus manos en el bolsillo de su sudadera y tocó el cuchillo con delicadeza. Había una fina línea que indicaba entre lo que quería hacer y lo que debía hacer… Y, sin poder evitarlo, sacó las manos de su bolsillo nuevamente.

-Pasaba por aquí, nada más.

-Oh, bien… -Claire miró el fuego y luego la bolsa de nubes-. Oye, ¿te apetece una nube? ¡Están ricas!

-¿Una qué…? –dijo Jeff, observando a la chica que se acabó sentando en el suelo.

-Una nube –repitió, para luego hacerle una seña al chico para que sentara y este obedeció-. Mira, toma…

La morena le pasó el dulce al chico pero, antes de que se lo metiera en la boca, se lo arrebató nuevamente de las manos y lo colocó en un palo frente a la hoguera. Cuando ya tornó a un color más oscuro, se lo devolvió.

-Ahora está mucho mejor.

-Mm… -Jeff lo miró un segundo para luego metérselo en la boca y saborearlo-. Wow… ¡Está buenísimo!

-¿Verdad? Esto es lo que se come siempre en los campamentos, Jeff –dijo Claire con una sonrisa.

El pelinegro la miró unos segundos… No podía negar que esa chica era guapa y, para nada, los pensamientos de matarla había vuelto a aparecer, ni si quiera había vuelto a oír la horrible voz de Ninchido. Después de eso se dio cuenta de que ella también lo miraba a él.

-¿Vas mucho de campamento? –preguntó.

-Bueno… Yo… Cuando era pequeña iba mucho al campo con mi familia… -la nostalgia se apoderó de su tono de voz-. Esto me lo enseñó a hacer mi padre.

-Oh… ¿Tu padre está…? Ya sabes…

-¡No! –Claire lo miró y soltó una pequeña carcajada-. Mi padre está vivo, solo que ya no vivo con ellos… Me gusta vivir sola.

-¿Sola, eh? –Jeff sacó una sonrisa pícara-. Pues cuando estás conmigo veo que te diviertes mucho.

Claire también lo miró con picardía.

-¿Así que eso piensas Jeff the Killer?

-Esa es la verdad, muñeca.

La morena soltó una carcajada y Jeff, por primera vez, soltó otra pero por la razón de que se estaba divirtiendo. De repente, el chico vio que Claire templaba y empezaba a soltar vaho a sus manos para calentarlas.

-¿Tienes frío, Claire Granger?

-Algo… No estoy acostumbrada a este frío…

De repente, Jeff empujó a Claire hacia él y, en un momento, la chica se vio apoyada y casi tumbada encima de él, mientras que el chico la rodeaba con sus brazos para transmitirle el calor. La temperatura de Claire empezó a subir, al igual que su color de mejillas.


¡HOLA!

Wow, ¿tardé más de lo normal, no? Jajaja, ¡lo siento! Aunque no tengo escusa. Bueno, en cuanto me metí en mi cuenta y vi los nuevos reviews me dije a mí misma, ¡a subir el otro capítulo ya! Y aquí está, nada más leerlos... Jajaja. ¡Muchas gracias a Kiara-Violet , selin3838 , y fernandahamato por los comentarios! ¡Me animan mucho!

Para Kara-Violet : ¡Gracias por el gran review! Y... Sí Jeff, acéptalo, te gusta Claire. (Jeff:¡QUE NOOOOOOO!) JAJAJAJA. En tu historia mi pareja favorita era la de Jacy y Jeff, aunque la de Joyce y Jack también me gustaba, ¡es una pena que no la continúes! Me gustaba mucho :C, espero que la sigas pronto, ¿vale? xD TE LO ORDENO. Okno, yo sé lo difícil que es seguir cuando "no tienes ganas". Yyyyyy... Eso, ¡un Saludo!

REPITO QUE GRACIAS POR LOS REVIEWS; POR SEGUIR LA HISTORIA; PONERLA COMO FAVORITA... ¡TODO!

¡Un saludo! :D