Capítulo 4: "aniversario"

-¡fue una muy buena película ¿verdad Sa-chan?!-pregunto el pelirrojo, la joven caminaba pensativa.

-ni siquiera la recuerdas, estuviste besuqueándote toda la película-se quejó Akutsu, el pelirrojo comenzó a reír.

Por su parte la cobriza estaba completamente metida en sus pensamientos. Aquella película le había hecho recordar cuando salía con Ryoma e iban a ver películas allí. El tenista nunca fue muy expresivo pero siempre pudo contar con él, siempre se sintió segura a su lado.

El grupo paso caminando por una cafetería donde la mayoría de los clientes eran parejas.

De repente la cobriza se vio junto al príncipe, él se encontraba levemente sonrosado e incómodo por estar en un lugar como ese, y ella no daba más de la felicidad. Ambos compartían una gran copa de helado.

-¿Qué estabas viendo Sa-chan?-pregunto Kiyosumi, su amiga no lo escucho, continuo caminando intentando guardar sus sentimientos.

-¡Ryoma-kun, Ryoma-kun mira qué lindo!-la cobriza levanto su mirada.

Era ella tomada de la mano del joven tenista, ambos observaban una tienda de mascotas. El la miraba con tanta ternura a pesar de todo.

-¿Sa-chan estas bien?-volvió a preguntar el de cabellos revueltos

-n-no me siento bien-dijo la cobriza y se tomó la cabeza, estaba tambaleándose y seguramente habría caído si Akutsu no la hubiera sostenido por los hombros.

-¿quieres ir a casa?-pregunto Lucky

-eres muy peligroso-sentencio Jin-la llevare conmigo-

-no, está bien, quiero ir a la mía-los dos hombres se sorprendieron pero ninguno fue capaz de decir nada.

Mientras tanto, en la sala de un apartamento pequeño, un joven de cabellos negros se encuentra completamente concentrado en su lectura. Su mirada es un tanto atemorizante aun, pero el tiempo le ah sentado bien. Se corre ligeramente sus gafas y masajea sus ojos agotados.

En ese instante unos brazos lo rodearon desde atrás y una de las manos dejo una gran y humeante taza de café.

-haz estudiado mucho-dijo la castaña abrazando al joven

-este examen es muy importante-dijo el serio, la castaña rompió el abrazo.

-deberías descansar un poco, no vaya a ser que luego tu cuerpo te juegue en contra-sonrío y seguidamente se dio la vuelta. Antes de que pudiera alejarse el chico la tomo del brazo y con un rápido movimiento hizo que la castaña terminara en sus brazos.

-Fsssss ¿Qué te sucede?-pregunto el pelinegro a escasos centímetros del oído de la joven, la tenía aprisionada-estas muy callada, sé que algo te molesta-

-¿crees que Sakuno-chan este bien?-pregunto, el antiguo tenista tomo uno de los mechones castaños de su novia y comenzó a jugar con él.

-ella cambio Tomoka-dijo el pelinegro.

-lo sé-admitió-eso es lo que me preocupa, creo que en realidad ella está sufriendo mucho-

-¿y porque no vas a verla? Fssssh-aquella idea sorprendió a la joven que se dio vuelta para ver a su novio a los ojos, segundos después bajo su mirada triste.

-nuestra relación no termino del todo bien, Ella no querrá verme-

Akutsu estaciono su motocicleta frente a la casa de la cobriza y esta comenzó a bajarse.

-oe ¿estas segura?-

-si, quiero estar sola-el joven afirmo y comenzó a arrancar su vehículo.

-cuando estés mejor ¿me contaras que te sucede?-

-no lo creo-dijo ella mirando hacia otro lugar, el ex demonio de yamabuki entendió.

-nos vemos entonces-seguidamente desapareció a gran velocidad. La cobriza se quedó mirando el camino por donde se había ido Akutsu y luego de algunos minutos comenzó a subir las escaleras que dirigían a su casa.

A pesar de que había vuelto más temprano a casa que otras veces, todo estaba a oscuras, su abuela seguramente estaba durmiendo.

Subió hacia su habitación y cerró la puerta cuidadosamente, estaba con la mirada gacha y sus cabellos cubrían su rostro. Lo siguiente que su cuerpo hizo fue caer sentada contra la puerta, y allí se quedó mirando la nada con sus lágrimas a punto de salir.

-Sakuno ¿eres tú?-pregunto su abuela desde el otro lado.

-si-dijo fria, su celular comenzó a sonar como lo había hecho en la mañana, al mediodía, durante la película.

Levanto el teléfono y abrió la tapa para ver en la pantalla, era una alarma que decía "ANIVERSARIO".

La joven escondió su rostro entre sus rodillas y comenzó a llorar.

-Sakuno, hija ¿estás bien?-pregunto su abuela acariciando la puerta, como si así pudiera calmar cualquier mal.

-no-respondió la joven y continúo llorando en silencio.

Fue muy extraño para todos, ver a Sakuno Ryuzaki llegar antes que todos. Pero no solo eso, si no que además vino con su abuela y no en la flamante moto que conducía el antiguo tenistas de yamabuki.

-¿se habrá peleado con su novio?-pregunto una de las más chismosa de la clase.

-escuche que rompieron porque andaba con otro, un tal Kiyosumi Sengoku-dijo otra

-¡oh si, si, el pelirrojo que venía a buscarla!-recordó otra

-¿no era ese el capitán de yamabuki?-

-¡si es cierto!-

La cobriza las observo fríamente y todas quedaron calladas, finalmente tomo asiento y fijo su mirada en cualquier cosa que la sacara de aquella aula.

Minutos después escucho que alguien se acomodaba a su lado, cuando levanto la mirada se encontró con dos ámbares.

Fueron largos minutos los que ambos se quedaron viendo y la atmosfera a su alrededor era pesada.

Las mismas chicas de antes observaron aquello y comenzaron a susurrar.

-buenos días Ryuzaki-saludo el rompiendo el silencio.

-buenos-saludo ella desinteresada, volvió su vista a la ventana.

La clase paso sin más, muy pocos prestaban atención a la pizarra. El príncipe se pasó casi toda la hora observando a la cobriza y está perdida en el cielo.

Para la hora del almuerzo la joven se levantó y abandono el aula, varias chicas observaron la mirada que le dirigía el príncipe a la cobriza y comenzaron a enfurecerse.

Ryuzaki caminaba por los pasillos, con sus manos metidas en el holgado buzo que usaba sobre el uniforme.

Ella era realmente hermosa y sexy, era por quien los hombres enloquecían. Más de uno soñaba con tenerla en sus brazos, pero ella lo único que hacia es usarlos. Coqueteaba con ellos y luego los tiraba. Así que mientras caminaba seria y pensativa todos los jóvenes la saludaban o intentaban llamar su atención.

En eso la joven choco contra algo, al levantar la mirada se encontró con un chico rubio de ojos celeste. Uno de los idols más conocidos en Seigaku, solo un idiota más interesado en el sexo.

-Saku-chan tiempo sin verte-dijo el, ella lo ignoro olímpicamente

-cierto-dijo fría con su vista perdida, lo estaba mirando pero no le prestaba la más minima atención.

-¡eh estado muy solitario sin ti!-

-tienes muchas otras que morirían por acompañarte-

-pero yo solo quiero con Saku-chan-

-lastima, no estoy de humor-sentencio fría, estaba a punto de seguir su camino de no ser por un par de compañeras que la arrinconaron.

-¡no tienes vergüenza Ryuzaki!-dijo una, ella las observo sin entender que demonios hacían-¿Cómo puedes ser tan arrastrada?-

-¡cierto! Estas con todos los chicos de esta escuela y además tienes novio-dijo otra

-¡y lo que es peor, a pesar de que Echizen-san termino contigo, tu sigues molestándolo!-

-eeee ¿a Saku-chan le gusta ese tipo?-pregunto el joven rubio interesado.

-salieron juntos durante secundaria baja, pero el la dejo-dijo una chica como si fuera lo mas normal hablar sobre la vida de otros.

-¡y ahora solo quiere llamar su atención!-

-no sabia que eras de esas Saku-chan-dijo el rubio, la cobriza tenia su rostro oscurecido.

-¿se creen muy valientes, no?-pregunto, las chicas retrocedieron varios pasos-¿les gusta hurgar en la vida de los demás? Me pregunto porque será-dijo sonriendo de una forma tenebrosa-¡oh si, ya se! Están celosas, no soportan que tenga tanta atención, ustedes también desearían que los chicos se derritieran a su paso-dijo

-¡e-eso n-no es cierto!-dijo una con todo el valor que pudo juntar.

-¡Oh no!-dijo Sakuno fingiendo sorpresa-tienen razón, ese no es el punto. Lo que ustedes quieren es a "Echizen-san"-la cobriza dijo lo último con un falso tono meloso, seguidamente sonrío-entonces por eso, odian el hecho de que yo haya sido su primera novia, su primer beso-las chicas miraron mal a la cobriza-su primera vez-esto sorprendió e hizo sonrojar a todas.

-déjenme decirles una cosa, todo eso que ustedes quieren de mí, tómenlo-nadie entendió-que los hombres estén a mi alrededor es puro interés ¿creen que realmente les importo? Soy solo una cara bonita y un cuerpo con el que pueden jugar. Chicas son muy ingenuas si pensaron que todo esto es sobre amor, los hombres solo van por una sola cosa-al decir aquello la cobriza poso ambas manos al costado de sus caderas y comenzó a subir hasta sus senos.

-¡tú eres la que juega con ellos!-dijo otra, Sakuno largo una sonora carcajada que volvió a hacerlas retroceder.

-es cierto, es cierto-afirmo.¿saben porque?-todas se quedaron en silencio-porque este cuerpo está vacío, no importa lo que haga con el-después de decir aquello Sakuno esbozo una sonrisa y comenzó a alejarse-¡Ah por cierto!-dijo dándose la vuelta para mirar a las chicas allí paradas-en cuanto a Echizen, es todo suyo. Atrévanse a ser parte y de su vida, quizás así entiendan de lo que hablo-todas quedaron sorprendidas y más de una les temblaban las piernas.

Alguien se hizo paso entre la gente que se había parado a escuchar a la cobriza. Las jóvenes abrieron sus ojos entre sorprendidas avergonzadas.

-¡Echizen-san!-dijeron, el ambarino había escuchado todo.

-¿Por qué Sa-chan?- pregunto la voz a través del teléfono

-porque no tengo ganas Kiyosumi-

no me digas así, hace ver que nuestra relación es fría!-

-no hay ninguna relación, no quiero tener sexo hoy y punto-

-¿estas en esos días?-la joven corto la comunicación y apago el celular, conociéndolo la llamaría las veces que fueran necesarias para colmar su paciencia y que ella asintiera a sus caprichos.

Tomo asiento contra la pared, suspiro y finalmente volvió su mirada al cielo azul.

Ryoma observaba las practicas sin ganas, su entrenadora hablaba y hablaba pero el no la escuchaba. En su mente solo se repetían las palabras hirientes de la cobriza.

-Ryoma-llamo Sumire el chico no respondió-Ryoma-volvió a llamar, el joven solo la miro cuando esta toco su hombro

-¿estás bien?-

-a decir verdad, no-

-¿Por qué no vas con la enfermera? Yo puedo hacerme cargo a partir de ahora-

-gracias-

Camino por los pasillos como si estuviera en alguna clase de sueño, comenzó a marearse y gracias a dios llego a la enfermería antes de desmayarse. El problema es que nunca supo llegar dentro.

Su vista estaba nublada así que lo único que pudo ver era como alguien lo ayudaba a levantarse. La siguiente vez que abrió sus ojos creyó ver a la cobriza ayudándolo a recostarse.

-Sakuno-susurro, pero no tuvo respuesta-Sakuno feliz aniversario-dijo y levanto su celular donde aparecía la fecha marcada y con alarma.

-feliz aniversario Ryoma-kun.-el joven callo en un profundo sueño y solo se escuchó la puerta de la enfermería cerrándose.

-¡Saku…!-grito el príncipe cuando despertó

-¡oh Ryoma, por fin despiertas!-el chico miro a su entrenadora-la enfermera dijo que haz pescado algún virus, ya bajo tu temperatura pero dijo que es mejor que descanses-el joven observo que tenía su celular abierto.

-Ryuzaki-sensei ¿no había nadie conmigo?-

-no nadie-dijo la mujer-¿Por qué?-

-no por nada-

La joven ojicarmin caminaba alejándose del instituto, saco su teléfono. Era cuadrado negro con corazones rojos y rosas. Lo prendió y automáticamente saltaron las quince llamadas de Lucky y algún que otro mensaje de Jin.

Comenzó a apretar botones y buscar el calendario, allí tenia agendadas las fechas importantes, abrió una en especial que estaba remarcada como importante. Se la quedo observando varios minutos.

Era un día muy importante para ella, se había arreglado especialmente para la ocasión y en su bolso tenía una bolsa azul de regalo.

Llego a la escuela con una gran sonrisa que compartió con todo el que la viera.

-¡Saku-chan, que contenta que te vez hoy!-sonrío su amiga y ella no dejo su sonrisa ni un solo segundo.

Espero paciente hasta que la firme figura de aquel joven frío e increíblemente bueno en tenis apareciera.

-hello-saludo el cortante como siempre, pero aun así acostumbrado a besar a su novia, ella reacciono con su habitual y ligero sonrojo.

-ano sa Ryoma-kun, ¿sabes qué día es hoy?-pregunto dulcemente, el ambarino la observo serio.

-¿tu cumpleaños?-creyó que moriría y sus lágrimas empezaron a amenazar con salir.

-¡n-no!-respondió intentando volver a sonreír.

-¿entonces?-

-jajja, no importa, tampoco es muy importante-dijo tristemente, el príncipe sintió aquello.

Esa mañana la cobriza no asistió a clases, se la paso llorando en la enfermería hasta la hora del almuerzo.

Prefirió ignorar a su novio porque estaba segura que se desplomaría si lo veía, obviamente que este se dio cuenta de todas maneras. Incluso no regreso a casa con el.

Tarde en la noche, cuando salía de bañarse escucho unos extraños ruidos en la ventana. Cuando corrió las cortinas encontró al príncipe serio observándola, el le hizo un par de señas para que bajara y ella obediente lo hizo.

-Ryoma-kun yo no me siento bien, por favor vete…-

-lo siento mucho-dijo el de pronto-lamento haber olvidado nuestro aniversario-la cobriza abrió sus ojos y comenzó a llorar sonoramente, el tenista se acercó a ella y la abrazo

-lo siento-

-no puedes volver a hacer esto Ryoma-kun-dijo ella entre sollozos y aforrándose fuertemente a el-promete no volver a olvidar-

-toma-dijo y le tendió una bonita cadena, era una R plateada con piedras rosas-lo prometo-la joven lo abrazo aún más.

-Ryoma-kun tu teléfono-pidió

-¿para qué?-pregunto el al tiempo que se lo entregaba, la cobriza comenzó a tocar botones.

-¡listo ya está, de esta manera no olvidaras nunca más nuestro aniversario!-el ambarino sonrío y la beso dulcemente.

-nunca más, lo prometo-

El tenista volvía a casa con su rostro serio y su paso lento, aun no soltaba su celular y observaba la fecha de vez en cuando. En su pecho se divisaba una cadenas de plata y una letra, la S.