Disclaimer: Soy irremediablemente rubia, pero no soy millonaria, de modo que no soy Rowling, pero uso sus personajes sin ánimos de lucro (ay si me lucrara..) todo lo que no podáis reconocer de Rowling es mío (y ojito con quitármelo!!)
Los reviews están, como siempre, contestados en uno a mi misma, y ahí se solucionan las dudas a todas vuestras preguntas…
Poneos cómodos, porque APB Productions os trae una nueva entrega en forma de CAPÍTULO 4!!!!!!!!
Los Merodeadores y el Cristal de Bogh
Rosas rojas, declaraciones, y un sí
Los días pasaban apaciblemente en la casa de Emily, las tres amigas se divertían y tomaban el sol en la terraza, sin otra preocupación que volver a ver a sus novios.
La mañana del catorce de julio, nada más abrir los ojos, Lily se vio enterrada bajo una montaña de rosas rojas. Miró a los lados y no vio ni rastro de sus amigas, así que saliendo con dificultad de debajo de la enorme montaña de rosas se puso de pie en el cuarto; pero al parecer, las otras dos se habían esfumado.
Lily miró a su alrededor y parpadeó un par de veces confusa.
La habitación estaba REPLETA de rosas rojas.
Se esparcían por el suelo, formando una especie de moqueta sobre el suelo de madera, y su fragancia inundaba la habitación.
Con una sonrisa en los labios se levantó y se puso a rebuscar en su baúl, para encontrar algo con lo que ataviarse el día de su cumpleaños; y al final lo encontró.
Se puso un vestido por el muslo, de color verde pálido, al igual que unas sandalias de atar a la pantorrilla.
Ahora llevaba el pelo bastante largo, por la mitad de la espalda, y completamente liso; así que se puso un par de mechones detrás de las orejas e intentó llegar a las escaleras, atravesando el mar de rosas escarlata que ocupaba la habitación.
Bajó las escaleras hasta llegar al salón, donde estaban sus amigas esperándola.
-Felicidades, nena-dijo Emily dándole un abrazo.
La pelirroja sonrió y se volvió hacia Nathaly, que le dio un abrazo con tanto impulso que ambas acabaron tiradas en el sofá.
Cuando por fin se pudieron levantar, Emily le tendió a Lily un paquete informe y abultado, que la pelirroja abrió con dedos temblorosos.
Resultó ser un vestido precioso. De color dorado, que jugaría a la perfección con el tono de cabello de Lily.
Después, Nathaly le entregó un paquete rectangular, envuelto en papel dorado, dentro del cual había una caja con dos sandalias doradas de su número.
Lily las abrazó a ambas con una amplísima sonrisa en los labios.
-Chicas, sois fantásticas; y lo de las rosas fue maravilloso.
Las dos chicas la miraron extrañadas.
-Nosotras no pusimos ninguna rosa- dijo Nathaly con una sonrisa.
-¿Entonces?-pero las dudas de Lily quedaron mitigadas cuando alguien que no era ni Nathaly ni Emily le tapó los ojos suavemente con las manos y a sus pulmones llegó un olor a masaje masculino, y escuchó la grave y suave voz de James en su oído.
-Princesa, las flores eran mías, para que veas lo mucho que te quiero.
Ella se dio la vuelta lentamente y lo miró a los ojos.
-Felicidades, preciosa-le susurró.
Lily le echó los brazos al cuello y lo abrazó con fuerza.
-Gracias, James. Eran preciosas-le dijo al oído.
Él le deslizó las manos hasta las caderas y le dedicó una sonrisa.
Ella se separó de él lentamente y se volvió hacia sus dos amigos, que también la felicitaron.
Remus la abrazó y le dio un beso en la mejilla.
-Felicidades, Lily.
-Gracias, Remus.
El chico le tendió un paquete, en el que había un libro de pociones avanzadas. Era la mejor en pociones.
Los ojos de Lily se iluminaron al recibir el regalo, y le saltó al cuello a Remus con una euforia casi palpable.
A duras penas, Sirius consiguió separarla de Remus y le tendió su regalo, que resultó ser un espejo plateado, de múltiple sentido.
Ella lo abrazó como a Remus, y le llenó las mejillas de besos.
-Gracias, cuñaditos-les dijo después con una pícara sonrisa.
Ellos le correspondieron a la sonrisa y cada uno se abrazó a su chica.
-Tenemos que hablar, Lily-le susurró James abrazándola por la cintura.
Ella se volvió hacia él y lo miró a los ojos.
-Dime, James-le indicó con dulzura.
Él tragó saliva intentando librarse del hechizo de aquella mirada y le dedicó su más seductora sonrisa.
Las mariposas del estómago de Lily sacudieron sus alas tan violentamente que la chica creyó que saldría despedida.
Sus amigos habían salido hacia la terraza y los padres de Emily habían acudido a trabajar.
Estaban solos.
-Verás, Lilian-ella lo miró sorprendida; nunca la había llamado por su verdadero nombre-supongo que ya estarás cansada de que te lo diga, pero te quiero.
Ella le dedicó una sonrisa.
-Sé que no tengo forma de demostrarte lo que siento por ti; pero, déjame decirte que eres lo más importante que tengo en la vida, y que se me das la oportunidad, te demostraré que quiero estar contigo por que te quiero; no porque seas la única que no cayó en mi juego de inmadurez.
Ella abrió la boca para decir algo, pero él le puso un dedo suavemente sobre los labios.
-Por favor¿Quieres salir conmigo?
La sonrisa de la chica se hizo más pronunciada, y sin previo aviso, se acercó y lo besó.
James estaba en una nube. Lily acababa de decirle que sí…
Bueno, en realidad no le había dicho nada; pero, cuando la chica le mordisqueó suavemente el labio inferior entre los suyos, se puso manos a la obra para obtener un sí contundente. La apretó contra él y le introdujo lentamente la lengua entre los labios. Ella se relajó. James sabía besar muy bien (envidia…XD), y ya no temía que le hiciese daño.
La pelirroja sintió un extraño estremecimiento en el estómago cuando James le succionó suavemente el labio superior.
Se separaron lentamente y se miraron a los ojos.
-Lily, preciosa¿Eso es un si?
Ella le dedicó una sonrisa y asintió con la cabeza en silencio.
El moreno la abrazó con infinito cariño y le dio un beso en la frente.
-Por cierto, James.
Él la miró inquisitivamente.
-Nunca me cansaré de que me digas que me quieres-dijo ella con una sonrisa.
James la tomó por la cintura y salieron a la terraza, junto a sus amigos.
Los seis se miraron; pero no hizo falta ni media palabra; pues se entendían a la perfección.
-¿Qué os apetece hacer hoy?-preguntó Emily con una dulce sonrisa.
-¿Tengo que contestar?-preguntó Remus insinuante, en su oído.
Ella se estremeció de pies a cabeza, pero se volvió hacia sus amigos.
Nathaly miró a Sirius, que se encogió de hombros.
-Me apetece comerte entera, pero supongo que no cuenta como opción-le susurró él al oído.
-Eres incorregible-le respondió ella con una sonrisa divertida.
-¿Y que piensas hacer para que cambie?
-Nada-y diciendo eso se dio la vuelta y le pegó suavemente con la melena.
James miró a Lily y la abrazó con suavidad.
-¿Qué quieres hacer?, mi amor-le preguntó acariciando su suave melena
- No sé-susurró ella- Pasar el día con vosotros… hacer algo divertido.
Él la tomó de la cintura y la abrazó con suavidad.
Los seis se miraron entre ellos.
-Bueno, Lils, decide tú, que es tu cumple-le dijo Nathaly.
-No sé si ellos querrán-le respondió- Ir a un parque de atracciones.
La rubia se levantó del regazo de Sirius entusiasmada y se puso a caminar en círculos, trazando planes a toda velocidad.
-Podríamos ir a alguno fuera del país; podríamos llegar hasta París al de Disney, o podríamos llegar hasta Orlando, al de Estados Unidos.
Se detuvo en sus cavilaciones y miró a Lily con ojos emocionados.
La pelirroja le dedicó una sonrisa desde los brazos de James.
-Yo creo que con ir al que nos quería llevar Dan estará bien-dijo.
Nathaly se sentó en el regazo de Sirius y la miró.
-A ver, Lily, creo que va a estar cerrado, desde que Voldemort mató allí a Cristel Bogher-objetó la rubia- Ya sabes lo que dijo mi madre a cerca de ello.
La pelirroja aceptó la realidad con resignación.
De pronto se escuchó un trueno sobre sus cabezas y comenzó a llover, con un torrente insoportablemente fuerte.
En el tiempo que tardaron en llegar a la cocina ya estaban completamente empapados.
Los dos elfos domésticos salieron a su encuentro.
-Están mojados, señores y señoritas. -dijo Winny con su aguda vocecita- Si quieren los señores podemos hacernos cargo de sus ropas, y secarlas-añadió con una reverencia.
-Tenemos aquí ropas secas para los señores, y las señoritas tienen más ropa arriba-dijo Klaus con otra inclinación.
Ellos asintieron.
-Klaus, Winny, subiremos a arriba, ya nos secaremos nosotros-dijo Emily con suavidad.
-Winny está preparando la comida-murmuró la elfina con una nueva reverencia.- ¿Se quedarán los señores a comer?
Emily asintió en silencio y salió de la cocina, pasó por el salón y subió las escaleras.
En la segunda planta Emily se detuvo y miró a los chicos.
-Vamos a subir a cambiarnos¿Queréis venir o nos esperáis?
Los chicos se miraron entre ellos.
-Nathy¿Te molesta si subimos?-preguntó Sirius en un susurro.
Ella negó con la cabeza divertida.
-Me gustaría comprobar el tiempo que tardas en saltarme encima delante de ellos-le susurró.
-Preciosa, aguanto más de lo que parece.
Ella se rió suavemente.
…
-Lily¿te importa que suba?
Ella negó con la cabeza.
-Somos novios¿no?
Y dicho esto subió las escaleras de primera.
Las chicas sacaron su ropa de los baúles y se cambiaron.
Los chicos se fueron hacia la ventana, a contemplar el paisaje del valle, allá abajo, y de paso para dejarles intimidad a las chicas para vestirse.
La temperatura ambiente había descendido notablemente y las chicas se vistieron en consecuencia con ello.
Emily se puso un pantalón vaquero largo y se calzó unas zapatillas de deporte. Por encima se puso una camisa azul celeste, de manga larga, y por dentro una camiseta de tiras blanca.
Lily tenía un pantalón pirata blanco con una camiseta de manga tres cuartos negra por encima.
Y Nathaly se puso un pantalón rosa largo, con campana y una camiseta de mangas acampanadas de color blanco.
Una vez estuvieron listas se acercaron a los chicos.
Estaban admirando el valle que se extendía cientos de metros más abajo, azotado por la tormenta.
Emily se acercó a Remus lentamente, y el chico le pasó un brazo por la cintura, apretándola dulcemente contra él, que seguía mojado.
Ella lo miró a los ojos con una sonrisa cargada de cariño y lo secó con su varita.
Lily secó a James, que estaba tiritando, y después lo abrazó.
-Gracias, preciosa-le susurró el chico.
-No me las des, mi vida.- murmuró ella, dejándose abrazar.
Nathaly se acercó a Sirius y lo abrazó, pero el chico la apartó con suavidad y la tomó por la barbilla.
-Nena, te vas a mojar otra vez-le susurró.
Ella lo abrazó y se apretó contra él. Acercó sus labios a los del chico y contuvo la respiración.
-No me importa mojarme-susurró después.
El chico la besó dulcemente y la apretó contra su cuerpo.
Al cabo de tres segundos, Nathaly volvía a estar empapada, pero Sirius sacó la mano derecha de su cintura y creo una corriente de aire cálido que los envolvió a ambos, y sin separarse, notaron como se secaban.
Cuando la ráfaga de aire se disipó, ambos se separaron y Sirius abrazó a la rubia.
Sus amigos se los quedaron mirando, y Nathaly, con una sonrisa traviesa, salió de la habitación, seguida de Sirius, y de los demás.
Se sentaron en la sala de estar delante de la chimenea, ya que no podían salir de la casa en aquellos momentos; pues una lluvia torrencial que había apoderado del cielo y amenazaba con continuar el resto del día.
Emily se sentó abrazada a Remus. Que le acariciaba los húmedos rizos con suavidad.
James se sentó con Lily en una butaca.
La chica en el regazo del moreno y recostada contra su pecho.
El chico la rodeó con sus brazos y le dio un suave besito en la mejilla.
Nathaly se sentó a lo largo de un sofá, con la espalda apoyada en el apoyabrazos y con las piernas encima de las de Sirius.
-Bien¿habéis oído hablar del asesinato de Cristel Bogher?-preguntó la rubia a los chicos.
-Todo lo que sabemos es que trabajaba en el ministerio, que vivía sola y que Voldemort la cacheó antes de desaparecerse del lugar del crimen.-resumió James.
-Pues nosotras sabemos… algo más-dijo Nathaly misteriosamente.
-¿El que?, peque- preguntó Remus con una sonrisa.
-Para empezar no me llames peque-le gruño la chica, pero con una sonrisa.- a ver, mi madre es la encargada de llevar el caso, y, en fin, en la revisión de su apartamento encontraron indicios de que pertenece a una secta que venera algún cristal…
-¿Cómo¿Qué vieron?-preguntó Sirius interesado.
-No lo sé; supongo que tendría un santuario de gemas-murmuró Nathaly.- Y bueno, estuvimos investigando Lils y yo, en mis libros sobre sectas y…hay como veinticinco sectas en las que podría estar involucrada.
-Vale, y pero, explícame porque debemos investigarlo-dijo James.
Lily puso los ojos en blanco y se volvió hacia su novio.
-Ayudar a resolver el caso sería una buena forma de demostrarle a Dumbledore que merecemos entrar en la orden.-dijo después.
Nathaly asintió con la cabeza entusiasmada.
-Bueno¿queréis investigar o se lo dejamos a los aurores?-preguntó.
-Yo creo que los aurores lo resolverán por ellos mismos-objetó Remus.
-Vamos, Remus, no seas aguafiestas; delante de unos "niños" suelen soltar más la lengua; a parte de que así le haríamos un favor a mi madre.
-De acuerdo, peque, pero solo porque tú me lo pides-accedió el chico sacándole la lengua a Nathaly.
La rubia le dedicó una mirada de indignación, pero se volvió hacia Sirius.
-A ver, yo creo que si¿no?-dijo el moreno.
Todos asintieron.
-Por cierto, chicas, me dijo mi madre que mañana quería veros en mi casa por la mañana.-dijo James.
Lily se volvió hacia él con la mirada teñida de un brillo asustado.
-James, cielo… ¿estás seguro de que quieres que vaya?-preguntó con un hilo de voz.
-Claro, Lily, cariño, tu tranquila, que mi madre es la caña-le susurró él.
Ella respiró profundamente y se encogió de hombros.
En aquel momento irrumpió en la sala de estar la elfina Winny, que se inclinó ante Emily.
La chica se incorporó y miró a la elfina.
-¿Qué ocurre?, Winny-preguntó.
-La comida está preparada, señorita, y dice Klaus que pasen a la cocina.- dijo con voz aguda y deshaciéndose en reverencias.
Emily se levantó del sofá y la tomó en brazos.
-Está bien, Winny, gracias por avisar; ahora, tú y Klaus os vais a tomar la tarde libre.
-No, señorita-dijo la elfina pataleando en los brazos de Emily.
-Si-dijo la castaña tajante, y la depositó en el suelo.
…
Pasaron el resto de la tarde en la sala de estar, charlando y riendo, pero no pudieron salir de casa ya que la lluvia no paró de azotar en toda la tarde.
Cuando anocheció, los chicos se despidieron, ya que tenían que marcharse.
-Mañana a las diez y media estaremos aquí para irnos a mi casa; procurad estar listas; y no hagáis como de costumbre que nos salen raíces de tanto esperar-dijo James divertido.
-Tranquilo, cielo, estaremos listas-le susurró Lily al oído.
El chico le dio un suave beso en los labios, y después de que Remus y Sirius se despidiesen de sus novias, se desaparecieron hacia la casa de James.
Hola a todos!!!
Y que? Os gustó el capi? La declaración? La conversación? La lluvia? Sirius? Sirius? Sirius? (ommm, mejor me calmo xD pero es que hoy tengo el día Siriusiano xD)
Bueno, eso, que espero de corazón de melón que os haya gustado y que espero muchos reviews, del tamaño de sandías!!! xD
Beshitos con sabor a Merodeador o cosas parecidas xD!!!
Se os kiere!!!
Thaly--APB
