Saludos y Bienvenue… Como de costumbre esto sigue no siendo el tan amado Extraño Mundo de V.V. Argost, pero. Hey, esta Zootopia no esta tan mal eh. ;)
Nuevamente le solicito una pausa de sus ajetreadas vidas para que nos paseemos un rato por los párrafos de esta pequeña historia, pero antes y como es bien debido tomemos un momento para las "Salutaciones" o nuevamente la "Salutación" en este caso:
Victorique: Hehehe, oh que honor malvada Vic, me alegra saber que la narración está cumpliendo su cometido, siempre es bueno que los lectores se metan bajo la piel de los personajes y si la narración de Judy te ayudo en ello, me doy por servido. X3 Oh veo que te tomo desprevenida lo de la pistola, bueno es un digamos bonito toque, es algo común entre las personas atemorizadas que no tienen nadie a quien aferrarse, buscar seguridad en armas de fuego una vez que algún evento lo suficientemente traumático los atañe.
Y sip nuestro amigo el estafador callejero tubo su obligatoria aparición aquí, siendo Nick, pues Nick no podía evitar sacar provecho de los desprevenidos transeúntes que esperaban a ser "liberados" de su exceso de dinero para esas fechas, ya sabes cómo todo un Robín Hood, quítale a los que tienen mas para, bueno darle a él que tiene "menos". XD
Bueno ya pasada la salutación creo que lo mejor ir directo al punto, asa que sin más preámbulo aquí les dejo la tercera parte de esta historia, que si mal no recuerdo los deje algo picados la vez pasada, ojala esto si lo disfruten:
Capítulo 3: Una jaula…
Recuerdo haber abierto mis ojos con mucha delicadeza, me sentía muy cómoda, muy agradable y descansada, era tal que no tuve que luchar conmigo misma para levantarme, me sentía satisfecha de haber dormido no sé cuánto y levantarme se sintió tan natural, tan añorado, tan energizante que simplemente lo hice sin pensar, una vez decidí prestarle más atención a mi entorno me percaté de dos cosas que me dejaron muy sorprendida, la primera fue que llevaba puesto un vestido blanco, ligero y muy fresco, me quedaba tan cómodo que era casi como si no lo llevara encima.
Lo segundo y quizás más alarmante aun, fue que de hecho no me encontraba en mi pequeño apartamento, no les sé decir donde estaba exactamente pero era un lugar blanco, muy blanco, tanto así que si dejaba mucho tiempo mis ojos posados sobre cualquier punto empezaba a sentirme deslumbrada y desorientada, como se lo imaginaran mi primera reacción fue gritar, preguntar por algún otro animal o cualquier ayuda que se me pudiera brindar, una indicación hubiese estado bien, pero después de unos 15 minutos en eso no recibí nada, por lo que decidí empezar a caminar.
Fue… Digamos curioso, mi cuerpo por algún motivo se sentía lleno de energía y tan ligero que sentía que de dar el más leve saltito saldría volando a Dios sabe dónde, motivo por el cual no quise aventurarme a hacer nada más que caminar, seguí avanzando por un tiempo más, quizás una hora o quizás dos, no sé, eso me parecieron, aunque con lo desorientada que estaba bien pudieron haber sido solo uno o dos minutos, finalmente vi algo que resaltaba entre todo lo blanco, a lo lejos vi lo que me pareció un punto negro que titilaba, recuerdo que al verlo mi primera reacción fue sentir miedo, no sé por qué, pero así me sentí.
A los pocos segundos mi mente racional pensó en que bien podría ser otro mamífero, alguien más que estuviese allí conmigo, alguien que pudiese explicarme donde estaba y por qué me encontraba allí, calme mi inquietud para luego salir corriendo a toda marcha hacia ese punto negro, mientras me acercaba más, más deforme se veía por lo que no tarde en darme cuenta que de hecho no era ningún animal, más bien parecía una especie de agujero o rasgadura en el piso de donde sea que yo estuviera, de vez en cuando titilaba como un manchón de tinta a punto de ser borrado.
Luego de examinarlo con mis ojos por unos cuantos minutos mi curiosidad venció a mi sentido común y decidí tratar de tocarlo, grave error, en cuanto pose mi mano sobre eso una pata aún más negra que ese manchón me atrapo de la muñeca, inmediatamente empecé a jalar intentando liberarme pero por más que lo hacia esa cosa no me soltaba, poco a poco empecé a jalarlo hacia afuera, pude ver lo que me pareció una especie de canino oscuro saliendo del manchón en el piso, no sé, quizás era un coyote o quizás un lobo pequeño, era negro como nada que hubiera visto.
La cosa esa abrió sus ojos, parecían dos focos de un amarillo brillante, fue tal que casi me deslumbraron, luego sentí como otra mano me sostuvo el brazo por donde lo jalaba, y ahora era "eso" lo que de un solo tirón me arrastraba como si nada hacia adentro del manchón, al entrar note el ambiente pesado y húmedo, al intentar gritar pude ver burbujas saliendo de mi boca, al parecer me encontraba bajo el agua y esa cosa, sea lo que fuese cada vez me jalaba con mucha más fuerza, una vez en el fondo "eso" se desvaneció, a mi alrededor todo estaba oscuro y el aire me faltaba, intente subir de nuevo pero no podía, el agua era muy poco densa por lo que intentar nadar ya no era una opción, finalmente cuando sentí que ya no podía resistir más, inhale.
No sabría bien como describir lo que sentí después, obviamente pude respirar, de no sé qué manera pero estaba respirando, de alguna manera sentía como si aún estuviera inhalando líquido, pero sea lo que fuese podía respirarse por pesado que fuera, de repente a mi alrededor pude ver lo que en un principio identifique como linternas a mi alrededor, sin embargo al estas acercarse me di cuenta de que de hecho eran ojos, ojos brillantes como los de aquel canino que ahora pululaban a mi alrededor adjuntos a distintas formas oscuras cada una más grande y amenazadora que la otra.
De inmediato intente huir pero eso solo gatillo su ataque, todas se abalanzaron sobre mí y empezaron a sostenerme y a jalarme con una fuerza monstruosa, era tal que pensé que me romperían mis piernas, mis brazos o mi torso que era donde me estaban sosteniendo, todas jalaban en direcciones distintas como si fueran niños peleando por un juguete, gritaba desesperadamente por ayuda pero nadie venia, justo en esos momentos en verdad sentí que iban a romperme en pedazos, allí mismo pude sentir como algo me agarraba por la espalda y me jalo con una inmensa fuerza, tanto así que las otras cosas me soltaron, antes de desmayarme pude ver más o menos cómo nos alejábamos de allí.
Al despertar estaba en un lugar donde lo único que veía era humo gris por todas partes, como si estuvieras al lado del escape de una chimenea de alguna fábrica o algo por los estilos, el piso se sentía húmedo y lodoso, no podía ver nada ni siquiera mi pequeña nariz a menos de un centímetros de mis ojos, a los pocos segundos pude sentir las molestias de que el humo estuviera haciendo contacto directo con mis ojos obligándome a cerrarlos, fue justo allí cuando sentí algo extraño, sentí dos grandes patas tomarme de ambos brazos, cuando mire de alguna forma pude ver como a través del humo dos ojos de un amarillo brillante estaban posados fijos en mí.
Me congelé en ese momento, no pude decir o hacer nada, la cosa esa sea lo que fuese, bajó mis brazos y luego me abrazó aprisionándome entre sus garras, lo siguiente que sentí fue su aliento respirando en mi cuello, estaba caliente y húmedo como el de un animal jadiando, sentí colmillos alrededor de mi cuello, para ese momento estaba muerta de miedo, sea lo que fuese esa cosa estaba más que segura de que me iba a matar, justo cuando cerré mis ojos esperando a que "eso" cerrara el hocico y acabara conmigo, todo el lugar retumbo con el ensordecedor ruido de un disparo.
Al abrir mis ojos me encontraba nuevamente en mi departamento, al observar tanto mis manos como mis brazos pude ver que estaban manchados, olía horrible, había resto casi licuados de comida pegados a mí, acompañados por manchas rojas que identifique como sangre, eso me espanto bastante, me sentía agitada, me sentía confundida, pero más que nada, me sentía con nauseas.
Una imperante e increíble necesidad de vomitar se apodero de mi cuerpo, una como la que nunca antes hubiese sentido, salí corriendo sin importarme nada, tome el balde que suelo usar para trapear, lance el suape y descargue todo el contenido de mi estómago allí adentro, cuando finalmente me sentí libre de esas nauseas, entre toser y limpiar la asquerosidad de mi cara, fui invadida por una sensación muy poderosa.
Era dolor, por sobre todo lo demás era el dolor, este venia de dos puntos muy focalizados, el primero y peor era el de mi cabeza, la sentía retumbar y cada estimulo ya sea luz o sonido parecían enaltecerlo aún más, el segundo lugar donde el dolor era intenso era en mi oreja derecha, como pude traté de ver mi oreja entre la horrenda y deslumbrante luz que se asomaba por mi ventana, note que tenía varias cortadas en ella, nada profundo, pero ciertamente había un par de vidrios incrustados allí y estos habían roto algunos vasos capilares por los que se había escurrido bastante sangre, la mayoría ya seca.
Algo más que no tarde en notar era que por algún motivo estaba desnuda y tenía igual un par de cortes ligeros en mis antebrazos, esta vez no tenía vidrios ni nada, de hecho parecía que habían sido hechos por chocar con algo o golpear algo, de allí lo primero a lo que atine fue a cubrirme con una manta para evitar la luz, créanlo o no el exceso de iluminación hacia que mi cabeza me estuviera matando de la jaqueca, tambaleante me acerque a un cubo con agua que había estado usando para lavarme desde aquella vez en que no podía salir del edificio de departamentos.
Tome un espejo de mano para ver mi reflejo, lo que me ayudo abrir la herida de mi oreja sacar los fragmentos de vidrio que aun tenia incrustados, limpie la herida con agua, tome mi botiquín de primeros auxilios y la desinfecte. Y créanme, reabrirte una herida, limpiarla y luego desinfectarla con alcohol no es nada agradable ni fácil, en especial con una maldita jaqueca que se la pasa retumbándote en el cráneo, como se imaginaran luego de un montón de lágrimas, gritos de auto impulso y demás mi oreja estaba más o menos curada y vendada, hice lo mismo con el resto de las heridas de mi cuerpo, no eran la gran cosa pero mejor prevenir que lamentar.
Inmediatamente aun con la sabana cubriéndome fui y tape la ventana usando la misma manta como cortina, me toco esquivar la botella rota de la sidra del día anterior la cual probablemente era la causante de mis cortadas, ya con un dolor de cabeza menos del cual pensar, aun estando toda sucia me puse mi ropa interior y empecé a limpiar todo, casi me corto más de una vez recogiendo los pedazos de la botella, por no mencionar que recoger y limpiar los restos de vómito y las manchas de sangre fue asqueroso, me dispuse entonces a reorganizar mi pequeño departamento que estaba siendo desordenado mucho últimamente, hasta que finalmente me toque con un objeto el cual había olvidado toda la mañana.
Era mi arma la cual estaba en una esquina, justo cuando iba a levantarla me invadieron los recuerdos de la noche anterior, específicamente los de cuando casi me vuelo la tapa de los sesos, en ese momento lo primero que sentí fue un líquido frio recorrer mi pecho, luego mis piernas perdieron fuerzas y caí de rodillas, inmediatamente unas cuantas lágrimas volvieron a recorrer mis mejillas, me sentía estúpida, culpable por casi haber traicionado prácticamente cualquier buen gesto hacia mi persona que alguien haya tenido en mi vida, darme a luz incluido, pero más que nada furiosa conmigo misma por haberme atrevido a mostrar semejante debilidad tan absurda.
Al examinar el arma me di cuenta de que de hecho el único motivo por el que aún seguía entre los vivos fue porque el seguro se encontraba trabado, al parecer un trozo de plástico muy fino se había incrustado en él no sé desde cuándo pero allí estaba y solo por ese motivo no pude, ni quitarlo, ni dispararla, eso me entristeció mucho más.
Realmente me sentía como un pedazo de basura, nuevamente las lágrimas volvían a salir sin control de mis ojos y empezaba a llorar como una bebita histérica pidiendo a gritos por su madre, mis propios sollozos retumbaban en mi cráneo pero aun así no podía detenerme, estaba triste, avergonzada, deprimida y por sobre todo furiosa por volver a verme en tal situación, realmente me estaba hartando de llorar tanto.
Luego de una hora más o menos logre recomponerme, debo agregar que me costó mucho trabajo sacar esa pequeña pieza de plástico para poder destrabar el arma, inmediatamente retire el cartucho y saque la bala que había en la recamara, tome esa bala y el trocito de platico y los guarde ambos en una pequeña bolsita de plástico transparente de esas que se usan para evidencia, créanlo o no, en cierta forma sentía que le debía mi vida a ambos objetos.
Finalmente con el departamento digamos en condiciones menos horrendas que antes, tome la ropa sucia que había usado la noche anterior, me la puse para poder salir al pasillo y llegar al baño público del lugar llevando conmigo el cubo con mis desechos y una muda de ropa, desagüe todo eso por el inodoro y luego me quite la ropa sucia para meterla en una bolsa, más tarde pasaría por la lavandería pero por el momento eso tendría que bastar, finalmente entre en la bañera y me duche. Y oh por Dios, se los juro, nunca jamás en mi vida había disfrutado tanto de una ducha antes, gracias al cielo ese día todo el mundo estaba resintiendo los efectos de la noche anterior por lo que nadie me molestó y pude durar toda una hora allí lavando mis problemas y disfrutando del agua.
Ya al salir con mi uniforme puesto vi la hora, pasaba de las 10, ya sabía yo que era tarde pero la verdad no me importaba, simplemente no estaba de ánimos para apresurarme ni nada, de todos modos que importaba, solo era una reparte multas, no es como si el que llegara tarde o no ese día iba a marcar diferencia alguna, salí sin muchas ganas del edificio ya lista para irme a trabajar, realmente no es que tuviera ganas de ir pero luego de aquello estar en el trabajo era menos deprimente que estar en mi departamento, por no mencionar que a pesar de todo tenía bastante miedo de ser despedida si no me presentaba en todo el día.
Llegue a la comisaria a eso de las 11 de la mañana, no fue sorpresa escuchar mi nombre retumbando por todo el lugar por parte del mismísimo Jefe Bogo quien me invoco a su oficina antes de que siquiera pudiera presentarme con Garraza en la recepción, por Dios nunca supe como siempre sabia cuando llegaba, más de una vez pensé que mi placa tenía un rastreador o algo pero nunca encontré nada, una vez dentro los gritos y reproches no se hicieron esperar, ni siquiera pude sentarme en esa enorme silla en la que siempre me hacía sentar.
Realmente estaba asustada de que me despidiera y lo único que se me ocurrió decirle cuando me pidió explicaciones, fue contarle que había amanecido con una fuerte "conjuntivitis", que debido a ella me había tropezado y golpeado la orea, por eso la venda, que estuve toda la mañana con una vecina que me ayudo con los primeros auxilios y a poner bajo control la enfermedad de mis ojos, por eso usaba los lentes oscuros, no sé de donde saque fuerzas para aguatar cada grito que me daba por que sentía que mi cabeza iba a explotar cada vez que el abría ese enorme hocico, pero como sea funcionó, el jefe al parecer me creyó, solo me dio una advertencia y como amonestación por no llamar para dar aviso elevo mi cuota mínima de multas a 200 por una semana.
Salí de allí sin decir nada más, me sentía hecha polvo y según los espejos me veía aun peor, nuevamente me topé con esas tres basuras de camino a la recepción, nuevamente volví a meter mi mano en mi bolso buscando mi pistola, y si, sé que es una tontería andar con eso en mi bolso después de que la noche anterior por poco la uso para volarme los sesos, pero eso no quitaba el que aun sentía mucho temor de lo que pudiera pasarme si no la llevaba conmigo, esos idiotas ni siquiera me vieron, pasaron de largo y lo mismo hice yo, llegue con Garraza para saludar y finalmente luego de una pequeña platica, así como una dona de cortesía, me fui hacia mi mini patrulla a cumplir con otro "excitante" día de trabajo en el "mejor" 25 de Diciembre que hubiese pasado jamás.
Después de eso pasaron como dos semanas más o menos, yo había vuelto a mi rutina mecánica de trabajo, nuevamente decaída, nuevamente sin ánimos, me sentía más abatida día con día, de hecho no pude cumplir la cuota de 200 multas ni una sola vez, mi desempeño era deplorable, me sentía incluso más rota que la vez pasada, realmente odiaba mi trabajo, en serio quería renunciar, pero de solo pensar en mostrarme rendida ante mi familia, bajo ningún concepto lo permitiría, preferiría morirme allí mil veces que admitir mi derrota ante cualquiera de ellos.
Ya siendo poco más de las 5 de la tarde, mientras ponía mi multa 53 o 54, la verdad no me acuerdo, algo me saco de golpe de mi labor mecánica, literalmente de golpe, alguien había chocado conmigo arrojándome a la acera, cuando me levante quejándome pude ver a ese zorro, era Wilde quien también se quejaba por el impacto. ¡Ese pillo! Estaba a punto de golpearlo cuando vi que se levantó presuroso, se veía muy asustado, me rogó que no dijera nada y se escondió entre los botes de basura, ese asqueroso, bien me vi tentada a dejarlo allí entre la basura donde pertenece, pero si estaba huyendo de alguien bien quería ser yo la que lo delatara para que viera lo bien que se siente cuando te pisotean.
A los pocos minutos vi que vienen unos policías, ya iba con todo mi gusto a colaborar en el arresto de ese pedazo de basura, cuando los vi, eran esos tres malditos corruptos los Oficiales Richard, Misu y Ursa. ¡Maldición! Los animales esos vinieron a toda velocidad, se detuvieron por un segundo, me gritaron preguntado por el "maldito zorro", se veían agitados y bastante furiosos, los muy imbéciles no dejaban de gritarme e insultarme preguntando por el aludido zorro, y se los juro, de haber sido cualquier otro policía, un pandillero o incluso la mafia de Tundratown lo hubiese entregado con gusto, pero tenían que ser estos malditos tres, como pude mostré la mejor de mis sonrisas y le señale hacia la otra calle diciendo que había corrido por allí.
Los hijos de su abuela salieron corriendo empujándome en el proceso y dejándome tirada en la fría nieve de nuevo, me levante poco después y al rato salió cierto cretino de su escondite.
-Seguro me arrepentiré de preguntar…- Comenté al aire antes de dejar salir un leve suspiro. - Dime estafador. ¿Qué fue lo que hiciste ahora?-
-Oh. ¿Ya no hay más "Señor Wilde" para mí?- Me cuestiono el zorro a modo de broma, pero al ver la mirada que le disparé, él solo soltó un suspiro, desvió la mirada y dijo. -Lamento decirte esto Zanahorias, pero este asunto simplemente no es de tu incumbencia.- Me respondió en seco sin mirarme.
-¡Espera! ¡Espera! ¡¿Cómo que no es de mi incumbencia?!- Respondí molesta, como se imaginaran esa declaración me ofendió, puede que no lo haya hecho con intención pero el hecho era que acababa de salvarlo, por segunda vez de hecho, y todavía tenía el descaro de salirme con algo así, ese pedazo de… Solté un leve suspiro buscando sosegarme para luego volver a dirigirme a él. -Te acabo de salvar, al menos podrías tener la gentileza de explicarme el por qué. ¡Me lo debes!-
-Eso fue antes, esto es ahora. No tengo por qué responderte, no te debo nada…- Contesto ese zorro miserable y embustero, se los juro, de nuevo me sentí tan impotente y tan enojada que tenía ganas de saltar sobre él y darle una paliza hasta que hablara, pero al final solo pude contentarme con cerrar mis puños furiosa, mientras lo veía alejarse. Sin embargo luego de dar unos pocos pasos se detuvo y sin mirar atrás dijo. -De todos modos… Gracias, por no delatarme. No creo que nos volvamos a ver por un tiempo, pero si se da el caso, cuídate, hasta la próxima vez.-
Termino de declarar el zorro, para luego proseguir con su camino mientras alzaba la mano a modo de despedida, no sabría decir el por qué, pero por alguna razón eso último que dijo basto para mermar mi furia, me quede vigilándolo hasta perderlo de vista, luego solté otro pequeño suspiro mientras pensaba en no darle la menor importancia, para finalmente proseguir con mi trabajo, no es que tuviera muchas ganas pero eso la menos me distraería un momento, y aunque era obvio por la hora que no iba a cumplir con la cuota, la verdad no me importaba.
Media hora más tarde estaba regresando a mi patrulla luego de multar unos cuantos autos más en la zona, al llegar pude notar que había algo pegado en el parabrisas, por un momento pensé que tal vez había tenido la "grandiosa" suerte de ser multada por algún otro oficial de tránsito puesto que no había prestado mucha atención al límite de tiempo en el parquímetro, sin embargo al acercarme pude notar que eran dos cupones de comidas gratis para "Zoo-Tacos", ciertamente fue un respiro ver que mi suerte estaba cambiando, no podría decir que el dinero me sobrara así que una comida gratis me caería bien.
Sin embargo algo llamo mi atención, no me fue difícil notar que los cupones solo estaban en mi patrulla, ninguno de los autos por los alrededores los tenia, pensé que o bien podría ser que los dueños de los autos o alguien más los habían retirado, de ser este último el caso, puede que no se acercaran al mío por ser una patrulla, aunque también pensé que con la suerte que últimamente ostentaba bien podrían ser algún tipo de broma, vencidos no estaban según los boletos, al final decidí no darle muchas más vueltas al asunto y luego de haberme reportado en comisaria fui hacia el Zoo-Tacos más cercano y probé.
Para mi felicidad sí que eran válidos, al parecer habían tenido una gran promoción un mes antes por motivo de la inauguración de su nuevo local en la Plaza Sambill, y dichos boletos eran canjeables por cualquiera de los combos principales del establecimiento, escuchar eso fue como música para mis orejas, sin dudarlo pedí el especial que venía con dos Burritos Supremos de Vegetales mixtos, también venía con una guarnición de Zanahorias fritas y un gran vaso de jugo, lo pedí de fresas para variar y me dispuse a comer, debo decirlo, la mejor cena que había tenido en meses, estuvo exquisita, no saben lo alegre que estaba de que aún me quedara otro boleto para poder volver.
Poco más de una semana después de eso, a eso de las 3 de la tarde, estaba llegando a la comisaria en busca de algunos royos de papel para mi máquina de multas, creo que ya iba por la multa 87 del día y me había quedado sin nada de recarga lo que me fue muy molesto, sin embargo mientras estaba en la recepción pude ver como llegaban el oficial Richards junto a otros 4 oficiales que venían riendo y burlándose, llevaban a alguien esposado, al parecer de vez en cuando hasta esos corruptos hacían su trabajo pensé.
Sin embargo al fijar mi mirada en el convicto no solo pude notar que era un zorro, lo que disparo mis alertas, sino que de hecho no era otro que Nick Wilde, inmediatamente fui a su encuentro para averiguar qué había pasado, mientras me acercaba pude notar lo golpeado y maltratado que estaba el zorro, sus ropas rotas y sucias, con unas cuantas manchas de sangre, un ojo morado y moretones lo suficientemente grandes para que fueran visibles a través de su pelaje, también pude notar manchas de sangre en su nariz y hocico era claro que había tenido una pelea o algo peor.
Me acerque a ellos preguntando por lo sucedido a lo que el oficial White, un antílope me apartó del camino para dejar pasar al rinoceronte quien iba empujando casi que a patadas a su prisionero, este me informó que al zorro se le acusaba de "conducta sospechosa, resistirse al arresto y agredir a un oficial." Sin embargo Wilde gritaba una y otra vez que todo era mentira que él no había hecho nada de eso, obviamente nadie le creyó, pero sabiendo yo como eran esos oficiales más lo que había visto la vez pasada era obvio que Wilde decía la verdad, de hecho no me fue difícil imaginar que ellos simplemente lo vieron por lo calle, lo acorralaron, lo golpearon y cuando estuvieron satisfechos lo trajeron para encerrarlo.
Trate de acercarme para hablar con él pero Misu me lo impidió, solo me quedo ver como lo registraban y luego lo llevaban a empujones directo hacia una de las celdas del precinto, no me iba a ser posible bajar allí hasta que el revuelo se calmara, el jefe Bogo en persona bajo para poner orden y pregunto por el prisionero, para lo que el oficial Richards le explicase que "El zorro intento golpear al oficial White cuando este lo interrogo por conducta sospechosa, por lo que tuvieron que ir entre todos para calmar la situación" Al final el jefe mando a todo el mundo a continuar su trabajo y se fue de regreso a su oficina sin siquiera bajar a ver al reo.
Gracias a Dios no tuve problemas para pasar desapercibida y quedarme allí, fue la primera vez que mi diminuta estatura me servía de algo, fui a preguntar en registro por Wilde, el Oficial Puermirez, un cerdo, el encargado me verifico los cargos de agresión, resistirse al arresto y conducta sospechosa, lo que no me cuadró fue cuando dijo el tiempo de cárcel que le tocaría y el monto de la fianza, verán por delitos así lo normal sería recibir una o dos semanas de cárcel siempre y cuando no se te acuse de nada mas o tengas alguna acusación pendiente en el sistema, lo cual no era el caso.
Del mismo modo la fianza era relativamente barata, sin embargo, el tiempo de condena que se le pensaba imponer en caso de que un juez tuviese que prescindir iba a ser de 6 meses a un año dependiendo del juez, por no mencionar que la fianza era básicamente todo mi sueldo de un mes, eso era demasiado desproporcional a las faltas cometidas, y de hecho si un buen abogado tomara el caso inmediatamente levantaría cargos por abuso de autoridad, pero en lo que quedo del día no vi movimiento de abogados, ni de nada de eso, si siquiera vi a Wilde hacer su llamada reglamentaria, no había nada, era como si planearan dejarlo allí sin más.
Cuando finalmente pude bajar me lo encontré sentado de espaldas contra los barrotes, me acerque en silencio algo tímida y asustada de que alguien más pudiera verme, al verlo de cerca era notable que estaba mucho peor de lo que creí en un principio, su respiración era irregular como si le costara trabajo, en serio lo habían golpeado muy fuerte, cuando finalmente estuve detrás de él me aventure a llamarlo.
-Wil-Quiero decir, Señor Wilde…- Realmente no sabía ni que decir, es decir allí estaba él encerrado, no sabía realmente el por qué, y sea cual sea el caso solo tenía malas noticias para ofrecer. -Podría. ¿Podría decirme que fue lo que paso?- Arroje la pregunta más estúpida que me paso por la cabeza al aire como una idiota, estaba nerviosa y no sabía qué hacer, pasados unos 5 minutos sin respuesta volví a preguntar, al no recibir respuesta nuevamente cambie la táctica. -Mire, señor Wilde, ellos… Bueno ellos lo acusaron de "conducta sospechosa, resistirse al arresto y agresión." Todas en si son acusaciones relativamente menores pero por algún motivo se está gestionando para que pase medio año tras las rejas si no es que más…- Comenzaba a explicar buscando llamar su atención y ofrecerle algo de ayuda o empatía. -No sé por qué están dispuestos a llevar tan lejos un delito relativamente menor, pero si me pudiera contar su versión de la historia, tratare de hablar con mi superior para que le den un trato más justo de ser posible.- Mentí un poco allí, claro que sabía por qué el mal trato, era por ser un zorro nada más, ya lo había visto más de una vez, como su especie era maltratada solo por ser, por eso mismo quería ayudarlo de serme posible, incluso si aún no sabía si mis sospechas sobre lo que paso eran ciertas o no, la verdad me entristecía mucho verlo allí, tirado, golpeado y solo.
-…- El seguía sin contestarme lo cual me estaba empezando a preocupar.
-De verdad lo siento, sé que esos oficiales no tuvieron un trato justo para con usted, pero por favor no se rinda, sé que puede que no sirva de mucho pero de verdad quiero ayudarlo…- Le fui diciendo algo preocupada buscando que él de menos me respondiera, que de menos dijera algo, que aunque sea me mirara, pero nada de eso sucedía, así que empecé a insistir para que o me contara su versión de la historia o si pudiera ayudarlo con algo como su llamada telefónica la cual aún no hacía, pero él seguía allí sin decir nada, hasta que en una de esas cometí el error de decir. -Mire, yo sé que se siente que lo discriminen solo por tu especie, sé que no es fácil liderar con los prejuicios de la gente. Pero si se queda allí sin decir nada es probable que termine encerrado por muchos meses. ¡Entiéndalo por favor!- El señor Wilde se levantó de golpe y luego volteo a verme.
-Oh. ¿Así que sabes lo que se siente?- Me cuestiono en tono sarcástico y con una dura mirada en su rostro. -No me hagas reír conejita. ¡¿Crees que sabes lo que se siente?! ¡Crees que sabes lo que es ser un zorro en esta ciudad! ¡En este zoológico! ¡Estoy harto de que todo el maldito mundo me tache de paria porque nací como un maldito zorro!- Me empezaba a gritar el zorro eufórico, de veras se veía enfadado, tal fue mi sorpresa al verlo así que prácticamente me congele. -¡Estoy harto de que todos los malditos animales me echen de los negocios y tiendas solo porque soy un zorro! ¡Estoy harto de no poder ni sentarme en un restaurante sin que todo el maldito mundo me mire como un criminal! ¡Estoy harto de que todos los malditos polizontes de esta maldita ciudad se la cojan conmigo! ¡Estoy harto de recibir palizas! ¡Estoy harto de ser un maldito zorro!- Seguía gritándome, en serio estaba furioso, comenzó a golpear los barrotes enfurecido mientras hablaba. -¡Deja ya de ser una maldita hipócrita! ¡Tú también crees que soy un criminal! ¡Tú también quieres verme pudriéndome aquí! ¡Tú también eres una maldita policía igual que ellos!- En ese momento lo vi detenerse, me miro a los ojos, no sé qué clase de expresión tenía en mi rostro, pero estaba bastante asustada, eso lo reconozco, lo siguiente que hizo fue suavizar su semblante, lo vi desviar su mirada algo triste y empezar a caminar hacia la esquina trasera derecha de la celda. -Ya solo… Déjalo… Vete de aquí… No quiero verte…-
Eso me dijo mientras caminaba hacia la esquina y luego se sentó cabizbajo allí en la oscuridad, quería decirle algo, quería decirle que no estaba actuando, que de verdad estaba allí porque estaba genuinamente preocupada, pero no pude, la verdad me sentía triste por lo que le estaba pasando pero no podía negar que ya en más de una ocasión había deseado encerrarlo en prisión yo misma por cómo se habían suscitado nuestros encuentros anteriores.
Al final solo salí de allí sin decir nada, me sentía horrible por él, porque sabía muy bien que él tenía razón, a mí me discriminan por ser una coneja, pero solo me subestiman nada más, a los zorros por otro lado… De igual manera me sentía horrible conmigo misma por que al igual que el resto yo también había caído en esos mismos perjuicios contra ellos más de una vez. Después de eso me dedique a hablar con Garraza sobre mis sospechas, él era el único en quien confiaba que pudiera darme algún consejo de cómo proceder, así como ayudarme a estar actualizada sobre el estado de su caso.
Me dijo lo que yo ya sabía, que aunque era injusto, hacer algo al respecto estaba fuera de nuestro alcance, me dijo que hablara con el jefe quien tal vez podría intervenir o de menos intentar verificar los hechos, sin embargo en cuando subí a hablar con el búfalo este ni siquiera me recibió, al parecer estaba muy ocupado por Dios sabrá qué razón, la cosa es que ya como a las 9 de la noche, luego de ver que todo el mundo se iba y dejaban las cosas así no pude resistir más y termine por hacer algo de lo que sabía que muy probablemente me arrepentiría tarde o temprano.
Un par de horas más tarde lo vi salir, Nick Wilde había sido absuelto de los cargos por los que se lo acusaban, yo estaba afuera de la estación esperándolo en la nieve fría como una idiota, me habría congelado de no ser por el abrigo que llevaba, lo vi buscar a alguien con la vista, no estaba segura si era a mi o a alguien más pero igual decidí acercarme.
-Ho-hola señor Wilde…- Salude algo tímida sin sacar mis manos del abrigo por que el frio ya estaba empezando a ganar terreno. Sus ojos y su rostro demostraron una clara sorpresa al verme allí, al parecer no era la persona que él buscaba.
-¿Za-zanahorias? ¿Qué haces aun aquí? ¿Tu turno no debería haber terminado hace algunas horas?- Eso me extraño un poco, no sé cómo o por qué pero de alguna forma el parecía saber cuál era mi horario de trabajo en la estación. -Espera… ¿Fuiste tú quien pago mi fianza?-
-De verdad lo siento… Como te dije, en verdad estuvo muy mal que te trataran así, me disculpo por lo que esos policías te hicieron, pero de verdad te lo digo en serio, no todos somos así, no todos somos como esos bastardos…- Seguía disculpándome con él, sé que no era mi culpa y que no era mi obligación pagar la fianza de alguien a quien ni siquiera conozco pero es que no pude evitarlo, fue lo único que se me ocurrió, estaría de malas por lo que quedaba de Enero pero bueno, luego de eso un incómodo silencio nos arropo por no sé cuantos minutos hasta que lo escuche decir algo más.
-Zanahorias… ¿Tienes hambre?- Tanto la pregunta como la expresión cálida en su rostro me tomaron totalmente por sorpresa, de repente me sentí nerviosa y apurada, respondí tontamente un "No" para evitar comprometerlo con alguna molestia, sin embargo al pensar en comida mi estómago que de hecho llevaba aguantando desde la hora del almuerzo pegó el grito en el cielo anunciando tanto a él como a mí lo hambrienta que de hecho estaba, luego de que semejante sonido saliera de mi barriga no pude hacer nada más que encogerme totalmente avergonzada con Dios sabe que expresión en mi rostro que debía está más rojo que un tomate maduro. -Hehehe al parecer tu estomago opina otra cosa, ven, acompáñame, iremos a un lugar que conozco, está abierto 24 horas y no te preocupes, yo invito.-
En un principio dude de si irme o no con él pero esa sonrisa tan amable que llevaba en su semblante me ayudo a sobreponerme, eso por no mencionar el hambre que tenía y la falta de dinero, apenas si me quedo un poco después de pagar la fianza así que no estaba de más aprovechar la invitación para cenar, al poco tiempo un auto se detuvo frente a nosotros, al abrir la puerta una señorita, una Hiena nos esperaba adentro, al parecer el señor Wilde había pedido un Zuber para que nos llevara al lugar.
Unos 15 minutos después nos habíamos detenido en un lugar extraño, estábamos frente a un callejón donde no parecía haber ningún restaurante cerca, él nos pidió a ambas que lo esperáramos un momento y se metió al callejón, ambas lo vimos un tanto extrañadas, yo por mi parte estaba empezando a preocuparme, sé que los Zuber son seguros pero aun así estaba en el auto de una hiena que no conocía con un zorro que tampoco conocía, no era lo que llamarías el lugar más seguro para una coneja.
Sin embargo al prestar más atención al callejón por donde se fue el señor Wilde, pude distinguir una camioneta van que reconocía, era la misma que conducía el zorro del desierto que se hacía pasar por su hijo en esas "tretas" que ellos hacían, eso me tranquilizo un poco y verlo volver al rato solo, con un cambio de ropa y un abrigo puesto termino de aliviar mi alocada mentecita, solo fue con su amigo por un cambio de ropa porque era obvio que no se iba a presentar en ningún lugar vistiendo esos harapos todos sucios y destrozados.
Finalmente llegamos a un pequeño restaurantito llamado MidNight un tanto rustico pero muy bien decorado y con una curiosa iluminación, porque aunque todo era perfectamente visible no dejaba de ser tenue para mí, estábamos en la Zona Forestal ya siendo casi las 12 de la noche, era bastante tarde pero el lugar estaba muy concurrido, en su mayoría por zorros, murciélagos, lobos, leones, hienas, algunos tipos de lémures, osos e hipopótamos, básicamente todos animales nocturnos, yo debo decir que tenía bastante sueño pero mi hambre era por mucho mayor y ciertamente verme en ese lugar rodeada de tantos depredadores puso mis sentidos al máximo.
Mientras avanzábamos empecé a sentirme extraña, todo el mundo me estaba viendo raro, no eran en si malas miradas, más bien eran miradas de sorpresa y curiosidad hacia mí, por no mencionar que iba con un zorro, de seguro pensaban que éramos unos degenerados o algo así, era la primera vez que me pasaba, y aunque sé que no era lo mismo, más o menos llegue a entender de lo que hablaba Nick cuando dijo que todos lo miraban mal, al final nos sentamos en una de las mesas del interior para evitar el frio nocturno, allí afuera solo estaban los lobos y los osos a quienes no les afectaba tanto el clima.
Al poco rato la camarera, una leona llego preguntado por nuestras respectivas ordenes, yo termine decidiéndome por una ensalada mista en aceite de oliva junto a un jugo de zanahorias, el señor Wilde o mejor dicho Nick. (Y le digo así porque él mismo me pidió que lo llamara por su nombre ya que según él, eso de señor Wilde lo hacía sentir viejo o algo así según me dijo.) Como sea, Nick para mi sorpresa pidió unos sándwiches de frutas acompañado de una sidra de arándanos, siempre pensé que como depredador en un restaurante que obviamente estaba más orientado a depredadores, en especial los nocturnos, el pediría no sé, algún insecto o pescado, pero pues, no fue el caso, eso me sorprendió, no sé.
En lo que preparaban nuestros alimentos Nick empezó a contarme cual era la situación, primero me recordó lo mal que la pasaban los zorros, mapaches, comadrejas y en especial los murciélago en esa ciudad debido únicamente a los prejuicios que tenía la población general por ellos, no fue muy difícil concordar con el incluso en un lugar como ese que estaba enfocado en depredadores nocturnos, los pocos murciélagos que había allí eran aislados e incluso nos tocó ver una escena en la que un oso de anteojos que era camarero le exigió a una pareja de murciélagos que se fueran a su piso por que su presencia incomodaba a los demás clientes.
Los zorros, mapaches y comadrejas seguían siendo mal vistos por la mayoría del personal y los clientes pues tenían fama de bandidos o estafadores, según me conto Nick, Laura la leona que nos atendió era una de los pocos animales a los que no le importaban mucho esos prejuicios, gracias a ella, una zorra de nombre Vix que también era camarera, Ronny un mapache que era de los mejores chef y el dueño un Leopardo llamado Kacha eran el por qué esas especies tenía lugar allí, sin embargo, la esposa del dueño era bastante prejuiciosa y era ella quien tenía a la mayoría del personal bajo órdenes de guiarlos a sus respectivas áreas de comida donde estuvieran con los suyos.
Y si esa era la situación entre depredadores nocturnos ni imaginarse en cualquier otro lugar fuera de sus comunidades, según me dijo lo único más malo en la ciudad que pertenecer a cualquiera de esas especies, era o ser homosexual o peor aún ser un inter-especie, para esa última lo entendí muy bien pues hasta yo tenía una cierta fibra negativa para con las uniones entre distintas especies.
No es que fuera racista ni que las viera con malos ojos de hecho, simplemente no entendía como alguien de cierta especie podría de verdad tener ese tipo de relaciones con otra especie que no fuera la suya propia, ya saben viniendo de un pueblo y una familia tan conservadores como lo eran las Madrigueras donde trataban bien mal a las parejas de conejos y liebres, que son bastante similares, ni que decir de las parejas que no lo eran.
Me termino contando que ese desprecio también era algo común entre los policías por lo que muchos desestimaban a esas especies o bien pasaban a abusar de ellos, en ese último renglón era donde estaban el grupo de corruptos, al parecer tenían aterrorizadas a dichas especies en esa zona de Savanna Central que eran donde más él operaba, en su mayoría los "artistas" callejeros, como se auto-denominó él, eran obligados a realizar un pago como cuota mensual de "protección" de cierta cantidad del dinero que ganaban con sus "actos".
A quien no pudiera pagarlo o se demorara ellos iban y le daban uno que otro "recordatorio" para incentivarlo a pagar cuanto antes, ya saben todo a estilo mafia, ahora en verdad me estaba escandalizando, no solo era que fueran unos corruptos abusadores si no que. ¿Mantenían algún tipo de hermandad mafiosa en el mismísimo seno de la policía? ¡¿Qué más seguía?! Esos eran los pensamientos que iban rebotando por mi cabeza mientras él me daba los detalles, obviamente no todo me pareció creíble, en especial eso último, tendría que investigar por mi cuenta para confirmar todo, pero con lo que había visto hasta ahora de ese grupo no es como que me parecía del todo increíble, aun así debía de cerciorarme por mi misma.
Finalmente la cena estaba lista y servida en nuestra mesa, unos panes tostados en salsa de ajo fueron agregados a nuestra cena como cortesía de la casa, al parecer Ronny el cocinero era buen amigo de Nick, de inmediato empezamos a comer y debo decirlo fue una gran cena, de las mejores ensaladas que he probado en mi vida casi al nivel de las de mi madre, por no mencionar que el jugo de zanahorias estuvo divino.
Nick igualmente pareció disfrutar mucho de su cena, incluyendo los panes de ajo que también eran esplendidos, por otra parte, lo que más pareció gustarle a Nick fue su sidra de arándanos, pidió más de una a lo largo de la cena y se las bebía como si fueran la cosa más deliciosa sobre la faz de la tierra. Hehehe debo admitir que se veía un tanto gracioso por ello, al finalizar nuestros alimentos continuamos platicando un rato más, así mismo mientras más hablábamos mis ganas de hacer algo al respecto me hervían cada vez más y más en la sangre.
-Por cierto, antes de que se me olvide, me gustaría que tuvieras esto…- Me dijo Nick luego de un rato de charla, metió la mano en su abrigo y saco de allí un sobre blanco el cual me pasó.
-¿Eh?- Fue lo único que llegue articular al ver el sobre en mis manos, de inmediato me sentí apurada por él, pensé que me estaba pagando lo de la fianza o algo así. -Si esto es por lo de la fianza, no puedo recibirlo, fue mi decisión pagarla, no quiero tu dinero.- Le decía esto a Nick mientras le devolvía el sobre, sé que necesitaba el dinero, lo tenía muy presente créanme que sí y la parte racional de mi quería quedárselo, pero para mí hubiese estado mal aceptar su dinero, por no mencionar que mi orgullo y dignidad superan por mucho mi instinto de preservación.
-Despreocúpate, no es eso, no podría pagarte ni aunque quisiera, esos malditos se robaron gran parte de mi capital cuando me golpearon hoy.- Me explicaba Nick mientras empujaba el sobre de regreso hacia mí delicadamente. -Son solo unos cupones de comida, sé que no es mucho pero al menos te ayudaran a pasar la parte mala del mes.- Me termino de explicar mientras volvía a mostrarme esa amable sonrisa.
-Oh… Ok, si ese es el caso, entonces supongo que si me los quedare.- Le respondí sonriente para luego abrir el sobre y ver unos 20 o 30 boletos iguales a los que aparecieron la última vez en mi patrulla, inmediatamente hice la conexión y ya que se veía tan sospechoso, no pude evitar preguntarle. -Oh si he visto de estos, pero se supone que solo le daban unos pocos por persona. ¿Cómo fue que conseguiste tantos?-
-Tengo un amigo que es gerente de un Zoo-Tacos, el me los consigue.- Me respondió Nick cambiando su sonrisa por una que me pareció reconocer de la otra vez cuando lo encare por engañarme. ¡Realmente odio esa sonrisa!
-Y dime, de casualidad. ¿Fuiste tú quien puso esos boletos en mi patrulla la otra vez?- Hice la pregunta más obvia que se me vino a la cabeza, después de todo, como bien me había dicho la encargada del Zoo-Tacos al que fui, esos boletos se había repartido a principios de diciembre por lo que recibir unos en enero estaba fuera de lugar. El por su lado solo desvió la mirada y contestó. "No sé de qué estás hablando Zanahorias..." -Ah ya veo, solo preguntaba.- Si claro como si te lo fuera a creer, zorro astuto, Jijiji. -Por cierto Nick, he estado pensando mucho en esto, y de verdad, de verdad quisiera poder exponer a esos malditos por lo que son. No solo nos hacen daños a nosotros si no que a los ciudadanos inocentes también, y de verdad la ayuda de un "artista" como tú me caería genial.-
-… Lo siento zanahorias, pero no pienso meterme con esos tipos y será mejor que tú tampoco lo hagas, podrías terminar muy mal.- Me respondió Nick algo molesto por mi petición.
-¡Pe-pero! ¡Sé que entre los dos definitivamente podríamos tener más posibilidades!- Exclamé un tanto preocupada, realmente su ayuda me serviría y él era el único que conocía que de seguro les guardaba tanto o más rencor a esos tipos que yo, pero al ver que seguía negándose decidí cambiar de táctica. -Ok, ok, si no quieres ayudarme, solo guíame. ¡Dame unos buenos consejos de cómo puedo conseguir pruebas contra ellos! Mira, ahora mismo no tengo pruebas pero si consigo alguna que valga la pena podría convencer a mi jefe para que los expulsara y con eso te librarías de ellos sin mover una pata. ¿Qué puedes perder? Solo vas a aconsejarme.-
-La respuesta sigue siendo no, no quiero involucrarme más con esos tipos.- Me respondió Nick en seco cada vez viéndose más serio y enojado. -Mira, Zanahorias, supongamos que conseguimos esas pruebas sin que ellos se den cuenta, que pasa si uno de los que revisan las pruebas está involucrado con ellos, o si tienen a alguien más vigilando esas cosas, o si tu jefe de hecho estuviera metido también. ¿Te has puesto a pensar en ello? Verdad que no, los conejos son muy crédulos, si alguno de ellos se entera de que intentamos joderlos. ¿Qué crees que nos harán?- Me cuestionaba molesto y a decir verdad tenía su cierta razón, en ningún momento me llegue a preguntar hasta donde podía llegar la cadena de la que se sostienen esos tipos ni que tan arraigada esta la corrupción en el departamento, la verdad es que si el jefe estuviese involucrado en esto, eso explicaría un par de cosas… -Lo siento Zanahorias, pero la respuesta sigue siendo y será. No.-
Seguí intentado convencerlo un poco más pero él tenía razón no teníamos nada, no sabíamos nada y por sobre todo solo éramos nosotros, teníamos todas las de perder, tanto así que al final fue él quien me convenció a mí de dejar las cosas como estaban a pesar de lo mucho que odiaba que estuvieran así, al final él me llevó a mi casa a eso de las 2 AM en otro Zuber, je, fue gracioso pensar en lo que diría mi familia si se enteraran que prácticamente tuve una "cita" con un zorro que no conozco y que él me trajo de vuelta a mi casa en plena madrugada, jijiji, creo que explotarían de la vergüenza y de la rabia.
Je, Muchas cosas pasaron ese día y para el próximo ya iría cuesta arriba pues me estaba muriendo del sueño y solo tendía 4 horas a lo mucho para dormir antes de irme a trabajar, no fue lo que llamaríamos mi cena soñada con un chico, pero fue bueno salir, para variar, incluso si era con un perfecto extraño, un zorro además, por no mencionar mentiroso y estafador callejero, pero no puedo negar que fue divertido salir de mi propia jaula, aunque fuese solo por un rato…
Bueno gente, esto es todo por hoy, ojala si les haya gustado leer este cap casi tanto como a mí me gusto escribirlo, procurare traerles continuación pronto, (más o menos) mientras tanto siéntanse con total libertad de dejarme sus comentarios en la sección de "Reviews" alabanzas, críticas, boches y demás serán más que bienvenidas, hasta entonces, que pasen feliz resto del día. Adieu
