Cap 3 ¡Quiero mi propio destino!

-Es un gusto volver a verte, Michiru- dijo el chico pelinegro mientras besaba su mano.

-Seiya…. ¿Que haces aquí?-

-Acaso no puedo venir a visitar a mi hermosa prometida- respondió el pelinegro.

-No es eso es que… bueno, no te esperaba- dijo, lo único que quería era salir corriendo de allí, muy claramente le había dicho a su padre, esta mañana precisamente, que quería romper ese compromiso, Seiya era todo lo que ella detestaba reunido en un rico muchacho de prestigiosa familia.

El señor Kaioh trataba de ignorar la mirada furibunda de su hija, quería a Michiru, pero siendo ella la heredera de la mayor parte de la fortuna de la familia no podía permitir que terminara casada con cualquiera, según el no existía mejor candidato que el joven Kou.

-Michiru, quieres bailar- pregunto Seiya.

-Lo siento, pero ella ya me prometió que bailaría conmigo- intervino Takeshi, el mas que nadie conocía a Michiru y sabia cuanto detestaba a su prometido.

Seiya lo miro con enojo, el le devolvió la mirada, en ese momento Michiru halo a su primo a la pista de baile y sin decir mas desaparecieron entre las parejas que bailaban.

-No te preocupes, el cambio de ambiente debe haberle afectado- dijo la señora Kaioh tratando de disculparse por la actitud de su hija.

-No tiene porque disculparse, de hecho, tengo algo muy importante que hablar con ustedes.-

-Claro Seiya, que te parece si vamos a mi estudio después de la fiesta, allí podremos conversar mas tranquilamente- respondió el señor Kaioh.

-En ese caso me retiro, debo ir a buscar a mis hermanos, los veré cuando termine la fiesta- dijo el pelinegro y se marcho para buscar a sus hermanos, pronuncio en voz casi inaudible –Michiru Kaioh, tu serás mía.-

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No muy lejos de allí Haruka y Ayame llagaron a casa, habían ido de compras camino al departamento y se encontraban exhaustas.

-Ruka, quieres cenar- pregunto Ayame

-Gracias preciosa pero no tengo hambre, mejor me voy a descansar, buenas noches- respondió Haruka mientras camina hacia su habitación.

-A no, a mi no te me escapas- dijo mientras se aferraba a su brazo, -Tu y yo tenemos que hablar muy seriamente- de verdad esta situación la preocupaba.

-¿Hablar?, pero de que quieres hablar-

Ayame se soltó de su brazo y la miro fijamente, se llevo un dedo a la barbilla como pensando, -No se, que te parece de… !Porque no le has dicho a Michiru que eres una chica!- grito, Ayame se veía algo molesta, pero a la vez confundida.

Haruka paso saliva, sabia que tarde o temprano tendría que darle esa explicación a su hermana, pero la verdad era que por mas que lo pensara una y otra vez, no podía encontrar la razón del miedo que le provocaba esta situación, la idea de que Michiru se alejara de ella daba vueltas en su cabeza y no la dejaba en paz.

-Bueno, veras… yo… - no sabía como continuar.

-Te gusta no es así- dijo mirándola seriamente, aunque con algo de picardía y alegría a la vez.

-Claro que no- no podía negar que Michiru le parecía atractiva, pero de verdad sentía algo mas por ella?

-No me mientas, se que me mientes-insistía Ayame.

-Yo no estoy mintiendo, tu estas imaginando cosas- respondió Haruka algo molesta, ya se estaba hartando de este interrogatorio.

-Bueno, hacia no quieras admitir que te gusta- seguía insistiendo, -Por lo menos tienes que admitir que te interesa su amistad no?-

-En eso si tienes razón- respondió Haruka seriamente.

-Por eso debes decirle la verdad, sabes que no debes guardarte un secreto tan importante, que a la vez ni tan secreto es…-dijo Ayame mientras pensaba.

-¿Por qué lo dices?- cuestionó.

-Si lo piensas detenidamente, existen muchas personas que saben que eres mujer, en especial en la escuela y si Michiru llegase a enterarse por alguno de ellos, me temo que podrías perder su amistad… además, si te soy sincera me agrada mucho y me gustaría que fueran amigas.-

Haruka pudo sentir la sinceridad en las palabras de su hermana, y pensándolo bien no podía darse el lujo de perder la amistad de la hermosa joven aguamarina por esto, -Tienes razón yo… se lo diré.- se podía sentir cierto temblor en su voz.

-Tranquilízate, si Michiru quiere tu amistad, no tendrá ningún problema en aceptar ese pequeño detalle.- dijo Ayame tratando de darle ánimos.

-Creo que tienes razón, en fin si ya terminaste tu interrogatorio- dijo en tono sarcástico –iré a descansar, buenas noches- y sin decir mas se retiro a su habitación.

-Que descanses- la verdad se estaba arrepintiendo de haberle preguntado a Haruka todo esto, pero si en verdad Michiru quería una amistad o algo mas con Haruka debía conocer la verdad de sus propios labios. Dejo de darle vueltas al asunto, ceno y se fue a dormir decidida –Yo estaré contigo pase lo que pase- fue su ultimo pensamiento antes de caer dormida.

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De regreso en la mansión Kaioh, la fiesta ya había terminado y Michiru se encontraba en el balcón muy pensativa, -¿Qué puedo hacer?- se repetía a si misma una y otra vez, de pronto vino a ella el recuerdo de Haruka, la única persona que había logrado distraerla de todos sus problemas, como quería tenerlo a su lado. No sabia exactamente que era lo que sucedía pero al estar a su lado parecía que todos los problemas desaparecían y por primera vez se sentía totalmente completa, totalmente feliz.

Por mas que lo intento no encontraba solución, ya cansada decidió dejar esto para después y se encamino a su recamara para por fin tener algo de paz.

Mientras tanto, en el estudio del señor Kaioh se podía oír claramente como este y su esposa conversaban con el joven Kou.

-…Y es por esto que he regresado a Japón, estoy dispuesto a convertir a Michiru en mi esposa en este mismo instante- dijo Seiya.

-La verdad es que nos hace muy feliz que estés dispuesto a formalizar tu compromiso con nuestra hija, Seiya – dijo cortésmente el señor Kaioh.

-A mi me parece perfecto, debemos empezar con los preparativos y yo creo que mas o menos dentro de un mes podrán casarse- continuo la señora Kaioh.

-Se lo agradezco mucho, señora, pero…- dijo Seiya.

En ese momento, sin ser vista una cabizbaja Michiru caminaba hacia su habitación, pasando justamente en frente del lugar donde firmaban su sentencia, se detuvo al escuchar unas familiares voces platicando.

-…La verdad me alegra que se ofrezca a ayudarnos con los preparativos de la boda, tengo que regresar a los Estados Unidos en unos días para terminar con mis estudios y ultimar detalles con mis padres, por esto me temo que la boda deberá llevarse a cabo cuando regrese-

-No hay problema pero, ¿Cuándo regresas?-

-Dentro de 6 meses aproximadamente, pero antes de irme debo cerciorarme de la respuesta de Michiru-

-No tienes de que preocuparte, estoy seguro de que aceptara- dijo el señor Kaioh.

El golpe de las puertas abriéndose abruptamente interrumpió aquella conversación, -Tan seguro estas padre?- dijo furibunda Michiru.

-Hija que bueno que llegas estábamos...- empezó a decir la señora pero inmediatamente fue interrumpida por Michiru.

-Estaban decidiendo mi futuro, como siempre.- grito la chica que aun no se calmaba.

-Michiru, contrólate- le grito su padre en tono autoritario.

-Controlarme, yo ya te deje en claro que no pienso casarme con él y aun asi arreglas mi boda a mis espaldas-

-Michiru, discúlpate en este mismo instante- le grito su madre.

-No pienso disculparme, ni mucho menos casarme, ya que deje eso en claro, me retiro- si decir mas salió de aquel lugar hecha una furia seguida por su madre.

-Seiya, espero que puedas perdonarla, esta un poco cansada y…- el señor fue interrumpido por Seiya.

-No tiene por que preocuparse, yo entiendo que para Michiru no ha sido un día fácil, permaneceré una semana mas en Japón, vendré a visitarlos en unos días para continuar nuestra conversación-

-Por supuesto-

-En ese caso me retiro hasta entonces- dijo el joven mientras se despedía del señor con un apretón de manos.

-Hasta entonces-

En cuanto Seiya se retiro el señor fue en busca de su esposa y su hija, quienes ahora se encontraban discutiendo en la sala.

-Compréndelo, yo no voy a casarme con Seiya, no me importa lo que digas, no lo hare- gritaba la joven llena de ira.

-Michiru, se que esto no ha sido fácil para ti, regresar a Japón, volver a ver a Seiya, pero necesito que entiendas algo, tienes un deber con esta familia y por eso vas a casarte con el joven Kou lo quieras o no- continuaba su madre.

-A mi no me importa cual crees que es mi deber yo…- de nuevo fue interrumpida por su padre.

-Vas a casarte y punto, esta decisión afecta a toda la familia y te guste o no vas a cumplir con tu obligación-

-No puedo creer que me obliguen a hacer esto.- Ya no se contuvo dos solitarias lagrimas rodaron por sus mejillas, no quería que la vieran llorar, pero el dolor y la frustración ya no podían ser contenidos. Salió corriendo hacia su habitación.

Cubrió su rostro con sus manos mientras corría tratando de ocultar sus lagrimas que ahora salían sin control, en ese momento tropezó con Takeshi.

-Michiru, que fue lo que paso- dijo mientras la abrazaba.

-No quiero… no quiero… Takeshi ayúdame.- decía mientras sollozaba. Takeshi la abrazo mas fuerte tratando de calmarla, la verdad le partía el corazón verla así, fuera quien fuera el causante del llanto de su querida prima no se lo perdonaría.

Takeshi llevo a Michiru hacia su habitación y una vez a solas platicaron de lo ocurrido. Con cada palabras que mencionaba Michiru la ira de Takeshi crecía mas y mas, como podían sus tíos hacer algo como esto?

En las afueras de la mansión un lujoso auto esperaba a que su último tripulante llegara, este era esperado por sus hermanos. Al subir al auto comenzó la conversación.

-Y bien como te fue- pregunto Taiki.

-La verdad es que Michiru no parecía muy feliz de verte- decía Yaten en tono burlón.

-Eso me tiene sin cuidado, sus padres están de acuerdo con el compromiso- respondió.

-Y ella?- pregunto Yaten.

-No me importa, yo siempre consigo lo que quiero, y lo que quiero en este momento es a Michiru Kaioh.- respondió altivo el pelinegro finalizando la conversación.

La luz de la luna desapareció, las nubes cubrieron el cielo y una triste lluvia se hizo presente, arrullada por esta lluvia Michiru por fin concilio el sueño, esterando encontrar la respuesta a todo aquello que la atormentaba.

Gomen, Gomen por el retraso, de vedad que lo siento pero tuve algunos inconvenientes, quiero aprovechar esta oportunidad para agradecerle a dos personas en particular:

Satsuki-chan: Gracias por tu gran apoyo, tus comentarios de veras que me alientan.

Paolita-chan: A mi más grande amiga en todo este universo quiero agradecerle por su gran idea, ya la verán en el próximo cap.

Hasta entonces….