Capítulo 4: " Una foto con sabor a ¿chocolate?"
Autora : Agatha Miller
La tarde estaba mas que tranquila, los exámenes concluidos en su totalidad y un largo mes para descansar del estudio, ¿qué mas se puede pedir por ahora?
- Un novio para compartir esta vacación estaría bn – fue lo único que pudo responderse a sí misma, La vida no siempre es perfecta y si te atreves a arriesgar lo que tienes y lo que has logrado; Sería únicamente por ese amor que no te deja ni respirar y mucho menos pensar. Eso creía Kagome que era el amor, sin imaginarse que este puede ser de muchas facetas, colores y sabores; pero de lo único que no se podía cambiar era el hecho que en el momento en que lo vives, es como si el tiempo se detuviese y lo vives como si fuese lo ultimo que se hiciese. Además no tenía noticias de su amigo HanyouKun y eso que ya pasaban las 3 semanas de la ultima vez que conversaron. Algo mas podría pasar ya es su común y aburrida vida?
- Una bella dama como usted, en una tarde tan hermosa como esta, no debe andar sola – un muchacho de ojos azules la sacó de su mundo de sueños (Otra vez) – quisiera ser tan amable de regalarle una sonrisa a este humilde fotógrafo – momento en que le mostró su cámara profesional – solo será una toma.
- Claro que si, ¿cómo quiere que pose?
- Nada de poses, simplemente haga como si no estoy aquí, mire el cielo, los árboles o a esos niños; Yo tomare la fotografía sin que sé de cuenta. Así que Kagome dirigió su vista al grupo de niños que jugaban en los columpios y resbaladillas del parque, olvidando por completo que era observada por un lente que seguía los gestos de su cara y en el instante en que se vio a sí misma jugando en ese parque, su rostro demostró una amplia y sincera sonrisa, la cual fue perfectamente captada por el fotógrafo. – muchísimas gracias por la toma, es una de las mejores que he hecho, señorita...
- Higurashi, Kagome Higurashi – estrechando la mano del fotógrafo - y eso fue todo? No vi el flash de la cámara; Solo mire a los niños y me dice que ya tomo la foto... vaya, usted si que es rápido – con una leve inclinación, se despidió del fotógrafo. Debería de ser uno de esos estudiantes de Fotografía que buscan imágenes urbanas de personas y paisajes para sus trabajos... – ahora, veamos... ¿por qué estoy aquí? – lo pensó un rato y al recordarlo... - ¡El PAN, Mama me va a matar – ahora recordaba el porque estaba a esa hora en la calle, su madre la mando a comprar una hogaza de pan para la cena y ella lo olvido; Así que corrió lo más rápido que pudo y al llegar a un alto peatonal vio que el semáforo cambiaba a rojo un auto que se le hizo familiar se paro en seco, que tipo de conductor que viaja a excesiva velocidad cuando ve que el semáforo cambiaría, pensó ella y al levantar su rostro vio por tercera vez al joven de los ojos ambarinos que en esta ocasión vestía mas casual y le brindaba una amplia sonrisa pero, como se las hacia para verla en esos encuentro casuales cruzo lo mas rápido, sabia que la estaba observando y no le gustaba. Entro en la panadería y mientras esperaba que le dieran la hogaza de pan, escucho el campanilleo de la puerta, miro de reojo y ahí estaba frente a ella, el joven de cabellos largos y oscuros como la noche, con una camisa celeste de mangas cortas y unos jeans ajustados de color negro, pero lo que la embobaba eran sus ojos, los cuales en esta ocasión no contrastaban con la sonrisa que ahora al verla mejor, le parecía falsa; dos grandes y profundas ojeras los rodeaban, como si no hubiese dormido en días.
- Aquí está su pan señorita – el despachador hizo lo que su mente no pudo antes: cortar el contacto visual.
- Aah, si, gracias, aquí esta el dinero – agarro el pan y al esquivar al muchacho que la atormentaba en sus sueños, lo miró de reojo y llegó a la puerta sin antes decir – quédese con el cambio
- Creo que la señorita huye de usted, no lo cree así señor?- comento el panadero que miraba atentamente a Inuyasha
- Pues eso es lo que parece – levantando una de sus cejas y marcando una sonrisa picara – es como si yo fuese el gato y ella el ratón.
Llevaba días sin dormir ni comer, pero fue hasta el momento en que la vio de nuevo, que su estómago rugió de nuevo, como si las fuerzas de vivir antes perdida, eran ahora revividas por esa muchacha escurridiza. Ahora que lo pensaba mejor, haría lo imposible por conocerla, ya sabia el porque de seguir viviendo y esta vez, no la dejaría escapar.
Otra vez lo vi, pero se veía tan triste y su mirada tan apagada le dieron ganas de abrazarlo para que el brillo con el que ella siempre soñaba, volviera a su rostro; sería que se estaba enamorando de él? Siempre que le veía era como si el mundo se detuviese y solo ellos se quedaban en un mundo muy aparte del que vivían y por otra parte se veía que no era como los otros hombres
- Por fin apareces Kagome – era Souta que la esperaba en las gradas del templo – mamá estaba preocupada y yo me estoy muriendo de hambre, ¿dónde estabas?
- Llegue al parque y se me olvido que tenia que hacer, pero ya estoy de regreso – le dio el pan – si quieres cómetelo, ya que dices que tienes mucha hambre!!!
- De mal genio hermanita??? Por fin regresaste a ser tu!!! – abrazándola y dejando a la muchacha muy confundida.
Entraron a la casa y al verla su madre solo se dedico a servir la cena, ya sabía que su hija se despistaba en ocasiones y que tarde o temprano regresaba con los mandados. La cena fue de lo más amena, ahora que había concluido son un semestre de estudios se sentía mas liberada y tal vez por eso se rió hasta decir ya no de los chistes e historias inventadas de su abuelo.
- hoy lavare los platos mama
- y eso que estas tan atenta hermana?
- Simple, tengo meses que no ayudo a mama en casa, eso es todo. Con esto dejo concluido su discurso; pero lo que en realidad quería era hacer algo para alejarse del ordenador ese HanyouKun que se pensaba, tengo semanas tratando de contactarlo y nada, si tan solo hubiese dejado un correo o algo para decirme que me dejaría pendiente con la conversación cuantas cosas pasaban por la mente de Kagome y ninguna se acercaba a la causa real del alejamiento de su amigo. Termino de fregar los platos, los seco y los guardó en los estantes correspondientes. – saldré a tomar un poco de aire fresco – aviso mientras cerraba la puerta – la noche esta bonita y me relajare un poco.
La noche estaba mas que perfecta, la luna iluminaba con su totalidad el cielo y las estrellas quedaban opacadas ante ella. Al día siguiente tendría que ordenar su habitación que estaba hecha un desastre y luego se tomaría lo que restara para leer los libros que su Prima Sango le había mandado y que en dos semanas la iría a visitar.
Realmente sería un día muy pesado para ella y esto le daría el menor tiempo para pensar en su actual encrucijada. Por que una cosa era enamorarse de alguien que se conociera y se tratase, pero no de una figura que se le presentara de vez en cuando por la ciudad y mucho menos de alguien que nunca había visto y que por el momento la tenía abandonada. No, simplemente era una locura pensar que tal vez su príncipe tuviese una mirada dorada y cálida y que a la vez su corazón y su actitud fuese la de su amigo cibernético – si Kagome, querías relajarte y ahora estas mas confundida que antes, las cosas que se te ocurren, es mejor que me vaya a acostar – su habitación se encontraba en penumbra y el tan anhelado sueño no llegaba, pues la tentación de encender el ordenador y buscar si ahora ya estaba conectado no Kagome, duérmete, si le importase, ya me hubiese dejado un correo como la ultima vez, así que duérmete ya . minutos mas tarde ya se encontraba profundamente dormida y sin saber que en esos momentos un joven se sentaba a revisar sus mensajes en el ordenador y en espera de que Miko apareciese.
- si Inuyasha, se objetivo, nadie te esperara tantos días para conversar y más si se deja plantado – tenia la esperanza de encontrarla y pedirle una disculpa por no estar a la hora de la ultima sesión, la muerte de su madre había ocurrido el día anterior a la cita y hasta que Miroku le pregunto sobre su amiga lo recordó. Espero por media hora mas y al no ver un cambio, se decidió a escribirle un correo. Definitivamente este no era su día, había encontrado a su chica de ojos color chocolate y se le había ¿escapado? Y ahora que buscaba a su amiga Miko, tampoco aparecía. Si lo miraba de otra forma... casi podría jurar que ambas aparecían en el mismo día o que... – aja, ahora te pones a imaginar cosas, será mejor que vaya a descansar, tengo que ir a la editorial.
Tal como lo esperaba Miroku, Inuyasha hizo acto de presencia en la editorial desde muy temprano y se encerró en la oficina ante la mirada atónita de su secretaria, la cual se encontraba con los nervios de punta por el carácter difícil del mayor de los hermanos Taisho y el ver a su jefe de regreso al trabajo, su alma lo agradeció; aunque no podía negar que el señor Sesshomaru era muy apuesto.
- Buenos días Señor Taisho – lo saludo su secretaria, sin abrir la puerta totalmente – necesita algo?
- Buenos días Rin, pero pasa mujer – momento en que ingreso y con una libreta en mano esperaba las indicaciones de su jefe – veo que mi hermano te volvió a como eras antes, no?
- El señor Sesshomaru es muy estricto y mucho mas... enigmático – se sonrojo ante lo ultimo mencionado, casi iba a decir que era más guapo que él
- Si... lo sé pero bn, que hay para hoy? Tengo que ponerme al corriente
- Y el Señor Sesshomaru... va a volver por la editorial?
- No me digas que te enamoraste de mi hermano, Rin
- No Señor, por supuesto que no – ahora si sentía que estaba haciendo mucho calor en esa oficina
- Por que no estaría mal que el agrio de mi hermano encontrase a alguien que lo sacase de ese mundo muerto en el que vive
- Bueno, hoy tiene un almuerzo con los patrocinadores para la nueva revista y revisar los últimos arreglos para el suplemento empresarial de mañana y la correspondencia – dejándolos sobre el escritorio – eso es todo
- Un día bastante tranquilo, bueno tráeme ese suplemento y llámale a Miroku, dile que necesito hablar con él. Mientras su secretaria le traía el bosquejo, reviso la correspondencia, nada de importancia; así que encendió el ordenador, momento en que apareció de nuevo Rin con lo que su jefe le pidió y una taza de café.
- Creo que se le olvido pedirme el café, señor, pero aquí se lo traje... como siempre
- Vaya... me fui tres semanas y tu aun recuerdas mi costumbre de tomar café, sabiendo que mi hermano lo detesta, muchas gracias
- ¿Interrumpo? – era Miroku que entraba a la oficina y al acercarse a Rin, le guiñó el ojo
- Miroku... no cambias, eh? Rin, puedes retirarte y tú... siéntate
- Oye! No me vas a reñir, acabas de llegar, tenme compasión
- Soy yo o estas más delicadito que de costumbre?
- La culpa la tiene tu hermano, me mandaba a cada rato al cuarto de revelado y a las calles para que sacara fotos y más fotos para los periódicos y fue hasta ayer que me di mi descansito y mira las tomas que hice – le extendió una carpeta color marrón muy gruesa: era la carpeta de sus trabajos.
- Olvidaba que aun estudias y todo esto es una recopilación de tus fotografías?
- Eso quisiera, esas son únicamente de este ultimo semestre, aunque he incluido estas ultimas para el que viene – hojeando hasta llegar a las ultimas paginas – estas son de ayer, pero te he de decir que esta es la que mas me gusta y no es por la chica, sino con la naturalidad con la que salió.
Recordare por siempre
Aun si no querrás
Me casaré contigo No te lo esperas mas
- No puede ser... es ella,- la fotografía mostraba a una chica de tez blanca y cabello largo y color azabache, con un vestido de color celeste; Pero lo que mas le gusto fue la serenidad de su mirada y lo risueña que se veía al sonreír de esa manera, era la misma sonrisa que había visto en el metro - la conoces Miroku?
Te he buscado
Y te he encontrado Todo en un solo rato
Y por la ansia de perderte...
Te Tomaré una Foto.
- A quien, a la de la foto? Pues no, por que?
- Por que es la chica de la que te conté la otra vez, la del semáforo
- Conque la Señorita Kagome Higurashi es quien te ha robado el sueño; pues al verla, no se me hace nada raro que estés así por ella
- Como sabes su nombre si dices que no la conoces
- Por la simple razón de que tuve que pedir su aprobación para tomarle esta fotografía y muy amablemente me dijo su nombre y como sabrás, nunca olvido los nombres de las chicas lindas que se me presentan.
- Alguna vez te he dicho lo buen amigo que eres – le dijo un Inuyasha mas que emocionado, ahora se le iba a hacer mas fácil buscarla, solo necesitaba buscar en el directorio y ya estaba, muy pronto la encontraría
- Solo cuando te he sacado de un apuro o te he ayudado a encontrar una conquista, como ahora
- Solo que esta vez, no solo será una conquista, de eso estoy mas que seguro. Después del almuerzo con los publicistas, se dio a la búsqueda de Kagome y dio gracias a Kami por que en la ciudad solo se encontrasen una única familia con el apellido Higurashi. Salió del edificio en dirección de esa casa, sin antes detenerse a comprar unas flores para ella.
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- al fin termine con esto... – la idea de ordenar su habitación se le había hecho mucho más fácil en su mente, pero a la hora de hacerlo, se dio cuenta que tenía que revisar papel por papel para no botar alguno importante y después de eso, sacudir y aspirar cada rincón de esta; Era por mas que decir que termino agotada y lo único que se le ocurrió para desestrezarse fue tomar un largo baño en la tina – que bien se siente esto, lo malo es que hasta mañana voy a empezar a leer los libros que Sango me mando. se estuvo en la misma posición hasta que su abuelo le avisó que la cena ya estaba preparada y tenia que bajar
- se ve que tenias muchas cosas que botar, hija – señalando la bolsa que en esos momentos llevaba su nieta en sus manos
- si, desde el inicio del semestre que no recogía la basura y ahora veo que tendré que hacerlo mas seguido
- pero siéntate, tu madre ha preparado tu platillo favorito
- Hai! – la cena fue de lo más tranquila, como Souta se había quedado en casa de un amigo para un proyecto de la escuela, Kagome no tenía que soportar las preguntas indiscretas que cada noche su hermano le tiraba. La noche seguía más hermosa que la anterior, pues la luna llena aun estaba en su máximo esplendor, al igual que el día anterior, solo que estaba vez sentía como si esta noche fuese especial.
A sentarse en las gradas que conducían a su casa, cuando vio una silueta posada en un auto estacionado frente a ella, tal vez esta perdido, iré a ver que necesita se paro y bajo las gradas lo mas rápido que pudo y su corazón se acelero casi de inmediato, no por el ejercicio; sino al reconocer al sujeto que suponía que estaba extraviado.
- ¿Usted?, ¿ Q- Qué hace por aquí? – fue lo único que pudo decir ya que las palabras se le atoraban en la garganta.
- Siempre soñé con su voz y sabe que... es más hermosa de lo que me imaginaba - aprovecho que el comentario la dejo un poco fuera de lugar para acercarse a ella y mirarla mas detenidamente es muy linda
- Aun no ha respondido mi pregunta, señor...
- Nada de eso, soy Inuyasha Taisho – extendiéndole el ramo de flores que eran para ella: unos delicados tulipanes color rosa, atados a un moño violeta – y por fin la he encontrado
- Gracias... – sus mejillas se colorearon de un tenue rojo, nunca se espero que conocería al que le robaba sus sueños y pensamientos y menos que al primer contacto le regalase tulipanes – y... ¿cómo me encontró? – aun no se atrevía a verlo a los ojos, esa mirada era como fuego y no quería que viese lo nerviosa que se encontraba
- Por que le dio su nombre a un fotógrafo ayer en el parque y que por casualidad es mi amigo
- Conque yo misma me delate, verdad?
- Podríamos decir que si, pero yo creo mas que fue el destino que quiso que la encontrase, no le parece así?
- Si es lo que usted cree – apenas se atrevía a mirarlo de reojo, sabía que si lo encaraba... se perdería en la profundidad de su mirar – creo que debo de regresar a casa, ya es tarde y debo ir a dormir y muchas gracias por las flores, no debió molestarse en traérmelas; pase buenas noches señor Taisho – se dio la vuelta para regresar al templo, pero la mano de Inuyasha la detuvo antes de que se le escapara, solo ese leve contacto le erizo la piel por completo y su sonrojo no podía ser mas notorio
- Dime Inuyasha, por favor y sería para mi un placer que aceptase salir conmigo el sábado, que dices? – la giro hacia él y sonrió al notar lo temblorosa que Kagome estaba – te prometo que te traeré temprano, vamos di que si – la cara de perrito reprendido fue mas que suficiente para que ella se riese
- Solo por que me hiciste reír, acepto, pero eso sí, tendrás que ser muy puntual
- Entonces te recogeré a la una, ¿de acuerdo?
- Si, entonces... – el beso que Inuyasha deposito en su mejilla la congelo, no se lo esperaba
- Nos vemos el sábado, buenas noches Kagome
- Buenas noches... Inuyasha – girándose esta vez, fuera del agarre de él, apretó el ramo en su pecho, estos tenían impregnado el olor del perfume de él; llego al final de las gradas y se dio la vuelta, él aun se encontraba en el mismo lugar en que lo encontró, se despidió E Inuyasha le correspondió y al instante se adentro a su casa y sin que nadie la viese, se metió a su habitación – si, si, lo sabia, no es como los demás – volvió a oler las flores y se sintió como una niña con juguete nuevo en navidad – y lo volveré a ver el sábado, por que tengo una cita con él... – momento en que una tarjeta se cayo al suelo, la recogió y su corazón palpito mas rápido que antes; la abrió, era de color rosado con un escrito en una letra muy bien hecha, la tarjeta decía:
" Somos hijos de mundos distintos
de misma memoria que ingenua
dibuja y borra la misma historia..."
Solo espero que esto no sea para ti
Una simple casualidad;
por que para mí es mucho más,
es un dulce encuentro
con sabor a Chocolate...
Inuyasha Taisho
- Wow!! Es lo más lindo que alguien me haya escrito – con este ultimo pensamiento y el inesperado beso, se quedo completamente dormida, quedaban cuatro largos días para que lo viese de nuevo...
Por otro lado, Inuyasha manejaba de lo mas contento, desde hacía mucho tiempo que no cortejaba de esta forma, pero haría todo lo posible para que ese primer acercamiento se convirtiera en algo más que simples salidas. Desde que vio su nerviosismo inicial y la forma en que lo miraba de reojo, le indicó que tendría que ganar primero su confianza para luego conquistarla.
- El sábado te veré y te sorprenderás con la sorpresa que te tengo preparada.
CONTINUARA...
Gracias por sus reviews. Lamento no hacerlos de forma personalizada, pero el no tener Internet en casa me lo impide.
¿Les gusto? Espero que si y para uno de los primeros comentarios que hicieron de mi fic, al referirse que les gustaría ver la cara de asombro al citarse pa conocerse...
les diré que eso estará mas que traumante, porque será por una canción que ambos personajes descubrirán la verdad...
Así que no se separen del mismo canal, la próxima semana.
Agatha Miller
