He aquí el final de la historia. No tengo la más remota idea de si debo catalogar esto como un buen o mal final, uno que queda bien o fue demasiado apresurado (incluso para una historia corta).


La principal cualidad de ese hotel era su azotea donde se encontraba un restaurante cuyo techo eran las estrellas y las paredes eran plantas. Cuando cruzó la puerta que lo separaba el interior del hotel como si se tratase de otro mundo, Temari no pudo evitar pensar que repentinamente había entrado a un bosque. La cantidad de vegetación era tal que buscar a una persona se volvería un verdadero reto.

– Llegas diez minutos tarde.

Aunque la voz detrás suyo le indicó que no tendría que averiguarlo. Dándose lentamente la vuelta para encontrarse cara a cara con la persona que, hacia más meses de lo que pudiera recordar, vio por primera vez.

– Llegué a pensar que se trataba de una broma. No quería correr un riesgo innecesario–Confesó Temari cruzándose de brazos mirándolo con una leve sonrisa– Debo decir que es sorprendente que te tomaras tantas molestias por mi.

– ¿En serio? – Preguntó Shikamaru haciéndole un ademan para que se recostara a su lado en la pared, a solo centímetros de la puerta de entrada – ¿Por qué crees que me tomé "muchas molestias"?

– En primer lugar, ¿Cuánto te has gastando entre aviones, hoteles y documentación? Sin duda debió de tratarse de una cantidad considerable. – Comenzó a enumerar con los dedos acomodándose al lado de Shikamaru – Por otra parte el averiguar cual era mi turno y tomar el vuelo adecuado para ser el primero de mi fila… no me parece que sea cualquier cosa. Esto sin mencionar la planificación de este encuentro, incluso si se trató de una improvisación….

– Supongo que no fui tan sutil como pensé – Le interrumpió Shikamaru mirando al cielo, no era difícil adivinar como la enumeración lo incomodaba – Aunque antes de salir del aeropuerto me enteré de que no fui el único que intentó que nos encontráramos. Debo decir que me intriga saber el motivo de tu insistencia por verme antes de irme.

– Podría preguntarte lo mismo y creo que deberías decirlo primero.

– Deberías ser tú. Después de todo, las damas siempre deben ir primero. – Dijo Shikamaru prefiriéndolo mirar el cielo que a ella comenzando a medir que tan locos debían de estar para haberse puesto intencionalmente en esa situación.

– Al tiempo y terminemos con esto. – Propuso Temari tras un momento de incomodo silencio.

De esa manera fue que ambos dijeron simultáneamente el motivo por el cual quisieron encontrar al otro. Tras la declaración la primera reacción de ambos fue reírse sin poder creer que las razones que hicieron posible ese encuentro se basaran en cosas tan simples, incluso podría pensarse que eran ridículas.

– ¿Gastaste mas de lo que me ganó en un año completo solo porque te gustó mi sonrisa? – Preguntó incrédula Temari tratando de contener su risa – Al menos es bueno saber que puedo dejar de pensar en que soy la persona mas ridícula del mundo por buscarte, ese puesto te lo acabas de ganar.

– No es como si tu razón fuera mucho mejor – Repuso Shikamaru sin entender como llegó a esa conclusión.

– Es por algo muy sencillo. Me miraste a mí y no a la lenta que te impedía seguir con tu día. – Explicó – Es algo tan difícil de encontrar en mi puesto donde las personas creen que me demoro solo para molestarlos que resulta… agradable. Además tienes lindos ojos, no es frecuente encontrar unos como los tuyos. ¿Ves? Mucho más razonable que tu respuesta.

– Claro que no lo es, pero no insistiré. Ya me advirtieron que en cosas como el amor buscar algo de lógica solo me daría dolores de cabeza.

Ante esa declaración la sonrisa de Temari se redujo. Nunca consideró que se hubiera enamorado de él, sin embargo Shikamaru parecía estar seguro de sus palabras. Sin dudas ni vacilaciones él simplemente le dijo que creía que la amaba, una declaración que no esperaba recibir esa noche pero que le hizo empezar a considerar esa opción.

A pesar de ello no estaba dispuesta a dar marcha atrás o profundizar más en el tema. Ella lo había buscado y estaba segura de que no era por la emoción de una aventura o un simple capricho, la razón detrás de todo le era desconocida pero carente de importancia en ese momento. Por eso simplemente se limitó a dejarse guiar a una mesa y disfrutar de la velada.

Su inicio podría decirse que fue algo torpe sin embargo el final estaba lejos y entre los dos se encargarían de hacer durar el corto tiempo que pudieran estar juntos. Después se encargarían de los detalles, ahora era el momento de celebrar que se habían encontrado.