Rated K
Última luna del 1500. Sengoku Jidai /Muromachi.
Bosque de Inuyasha
INUYASHA
Abro los ojos y la veo tirada en el suelo, tratando de defenderse de un enorme yōkai ciempiés. No tengo ni idea del tiempo que ha pasado desde que me disparó. Lleva unas ropas sumamente extrañas que dejan que se le vean las piernas. ¿Le habrá roto el monstruo el hakama de sacerdotisa? Una punzada de celos me atraviesa el corazón. ¿Cómo se atreve ese bicho a rasgarle las ropas a mi hembra? Me muevo furioso tratando de pegarle un zarpazo cuando me acuerdo de la flecha y una ola de tristeza y rencor me invade. Ella me disparó, se rió de mí, me humilló llamándome sucio hanyō y tiró mi corazón al lodo. Yo estaba dispuesto a ser humano por ella y ella me disparó. Fue después de que tratara de robar la perla pero aún así..., ella no tenía derecho a burlarse de mí. ¡Anda y que se apañe sola!
— ¿Qué pasa Kikyō? Estás que no atinas. ¡No jodas que te está dando pal' pelo ese ridículo yōkai! ¡Pero qué inútil!
— ¿Quién demonios es Kikyō?
— ¡Keh! No te hagas la loca. ¡Anda que ahora no pareces tan valiente! ¡A ver si ese ciempiés te devora tu negro corazón, Kikyō!
— Y dale con Kikyō! Te equivocas. Yo me llamo Kagome. KA-GO-ME.— Grita cada vez más enfadada mientras yo me descojono.
— Pero bueno Kikyō, si es que eres una nenaza, ja ja ja...— Sigo riéndome sin parar. — Claro que eres Kikyō, si lo sabré yo, como huele mi hembra...— De un coletazo la ciempiés la manda a los pies de mi árbol, dejándome helado. Cierto que su olor es parecido al de Kikyō pero de cerca se podía notar un deje a jazmín y a agua de lluvia, junto con algo más, que Kikyō no poseía.
— ¡Tú no eres Kikyō!
— ¡Pues claro que no cazurro! Es lo que te estaba diciendo. — No me lo podía creer. Su energía, su reiki era muy parecido al de Kikyō, no tan fuerte pero casi igual. Además había conseguido despertarme. Me pregunto si será capaz de arrancar la flecha...
— Oye muchacha, estas en problemas..., ¿quieres vivir?
Bueno, qué decir de Inuyasha. Es un héroe shōnen, con todos los tópicos que implica. Por lo que no habrá que someterlo a mucha tensión, los héroes shōnen valen para repartir hostias pero lo de pensar no es su fuerte. 200 capítulos de incertidumbre y dudas fueron más que suficientes para él y para mi, así que seré benevolente y trataré de darle lo que siempre quiso, su gran historia de amor con Kikyō. Eso sí, se lo tendrá que currar bastante con ella para recuperar a la mujer que amó hace 50 años, puede que esa mujer ya no exista.
