Gravedad
Capítulo 4: Lágrimas de culpa
Disclaimer: Dragón Ball y sus personajes no me pertenecen ni me pertenecerán jamás. Pertenecen a Akira Toriyama y a Toei. Yo sólo hago esto con afán de diversión y sin fines de lucro.
La calificación es por lenguaje, sangre y sexo.
Hace 14 años con Gohan nos convertimos en mejores amigos.
Ser amiga de Gohan ocurrió de manera natural. Él era un muchacho alegre con su padre fallecido como héroe y yo era una muchacha deprimida con mi madre muerta. Bueno, quizás no fue tan natural, pero si nos hicimos amigos rápidamente. Después de todo, éramos sólo unos niños que jugaban juntos tratando de abandonar la tristeza.
En un principio, tratábamos de vernos una vez a la semana, a pesar de la distancia, y nos contactábamos por teléfono casi todos los días. Yo le contaba de mi monótona vida en la escuela y él me hablaba de los insufribles tutores que su madre contrataba para él, ya que no asistía a ninguna instituto educacional, siendo educado en casa.
Su madre sólo le permitía jugar conmigo una vez que terminase sus estudios de la semana, los que eran bastante avanzados para un niño de su edad. La señora Chichi era bastante estricta al respecto, lo cual me asustaba bastante.
- Mi madre quiere que sea un gran investigador – me contó una vez después de sumergirnos en el río cercano a su hogar – aunque me gustaría ser policía como papá.
- Yo no podría ser policía – le dije – todos estarían comparándome con mi padre y no quiero eso.
- ¿Qué te gustaría ser cuando seas mayor Videl? – me preguntó con entusiasmo.
- Quiero ser una gran abogada – contesté de manera alegre – ayudar a los indefensos, defender inocentes y hacer justicia.
A veces nos juntábamos en mi nueva casa en la ciudad, una mansión que mi padre compró gracias a la fama adquirida después de lo ocurrido con Cell. Otras veces, nos encontrábamos en la casa de Gohan, ubicada en el área de las montañas 439 del Este, el llamado Monte Paoz. Yo prefería que nos juntásemos ahí, debido a que en la mansión, los sirvientes de papá no nos dejaban tranquilos y se sorprendían del apetito voraz de mi amigo. En cambio, en la humilde morada de la familia Son podíamos comer tranquilos, correr al aire libre, jugar, saltar y nadar sin interrupciones indeseables. A veces Chichi era un poco escrupulosa en cuanto a nuestros juegos, pero siempre terminaba cediendo conmigo, pues decía que algún día seriamos una familia.
Una familia.
Yo ya no tenía una familia. Con mi madre muerta, mi padre consumido por la fama, unos sirvientes agobiantes que sólo me criticaban, ya no me sentía parte de una familia. Los Son me acogieron como si fuese uno de ellos y aún cuando a veces atravesaban momentos difíciles luego de la muerte de Goku, la señora Chichi siempre tuvo un lugar para mí en su casa.
Cuando nació Goten, el hermano menor de Gohan, traté de ayudar en todo lo que podía a mi amigo por el aumento de responsabilidades. Era un muchacho muy maduro y ayudaba a su mamá en su hogar. Gohan se veía muy feliz por la llegada de su hermano y a medida que pasaba el tiempo, tratamos de ir poco a poco integrando a Goten a nuestros juegos cuando los visitaba.
Una vez, cuando teníamos 14 años y Goten era un pequeño que recién se emprendía sus primeros pasos, llegué a visitar a la familia Son como de costumbre. No encontré a Gohan en la casa y su madre me dijo que se encontraba afuera aseando la cabaña que alguna vez fue el hogar de Goku cuando quedó huérfano y que se encontraba en las cercanías de la propiedad.
Gohan siempre fue un muchacho alegre cuya sonrisa contagiaba a todo el mundo, por lo que verlo llorando en el piso aferrado a sus piernas era una visión totalmente nueva para mí. Ni siquiera al morir su padre lo había visto así. Me acerqué tratando de formar una sonrisa que le levantase el ánimo y cuando se dio cuenta que yo estaba ahí, ocultó su rostro entre sus rodillas.
- Vete Videl – me dijo – saldré en unos momentos y podremos jugar.
- No Gohan – refuté sentándome a su lado – cuando yo estaba triste por mi mamá tu alegraste mi vida y yo quiero hacer lo mismo por ti.
- Lo extrañó tanto – lloró dejando que más lagrimas cubriesen su rostro.
- ¿A tu papá? – pregunté aún cuando la respuesta fuese obvia.
- Fue mi culpa su muerte Videl – me dijo llorando – murió por mi culpa porque me distraje y Cell me encontró…
-Gohan – refuté tratando de subir el ánimo de mi mejor amigo – estoy segura que tu papá está en el cielo y jamás te culparía por su muerte.
- Lo sé – indicó mirándome a los ojos, mostrando lo roto que se sentía por dentro – pero ello no hace que duela menos y que la culpa se vaya de mi.
- Hagamos un trato – le propuse mientras me levantaba y estiraba mi mano hacia él – cuando te sientas así, me llamas y yo prepararé un postre para ti.
- Me gusta la idea Videl – me indicó sonriendo.
Lentamente se levantó de su sitio, no tomó mi mano como esperaba para cerrar el acuerdo, si no que se acercó a mí y me abrazo fuertemente antes de besar mi mejilla derecha.
- Gracias Videl – me susurró en mi oído – no sé qué sería de mí sin ti.
Se alejó con su habitual sonrisa en su rostro, dejándome aún sorprendida en mi sitio, sin poder moverme de la sorpresa.
- Por cierto – me dijo – el próximo fin de semana no podremos jugar juntos, debo ir a ver a los amigos de papá.
Aquello era habitual. El equipo de Goku siguió organizando reuniones tras su muerte, en que todas las familias se juntaban a compartir una gran comida y como yo no era parte de la familia a pesar de convivir bastante con ellos, no asistía a estas reuniones y aprovechaba de juntarme con Erasa.
- No hay problema… - apenas pude articular palabras mientras intentaba reponerme.
Ese día estuve sonrojada por el resto de la tarde y no pude evitar soñar con su casto beso.
Presente – Videl Satán
Hoy fue el funeral de Krillin. La gran mayoría de la fuerza policial se encontraba en el lugar y pude divisar que Gohan estaba al lado de Marron, la hija del oficial, y Trunks Briefs. Los tres se conocían desde pequeños por la amistad entre sus padres y era natural que se acompañasen en un momento así.
Gohan era el más alto de los tres y con ese traje negro se veía bastante guapo.
¿Qué mierda estoy pensando?
Desubicada.
No es el momento ni el lugarpara admirarlo a él.
No quise acercarme a dar mi pésame. Soy mala dando mis condolencias y sé que es el momento que más duele para los que quedamos en este mundo. Además, él estaba ahí y no quería tener que soportar su presencia nuevamente. Después de cómo abandoné la caverna de Trunks ayer no podría encontrar las palabras y la fortaleza para mirarlo a la cara. A veces quiero creer que lo sucedido con Spopovich le dolió tanto como a mí y que quizás se siente responsable. El Gohan del que me enamoré habría reaccionado así. En cambio el Gohan que me abandonó se burló de mi desgracia. No me acercaré, pues también imagino que la zorra de Lime debe estar rondando el lugar y no quiero verla.
Puedo notar desde mi posición como Trunks abraza delicadamente a Marron y acaricia su cabello. Definitivamente esa chica es especial para él.
¿Alguna vez habré sido especial para Gohan?
Doy media vuelta y me dispongo a volver al cuartel de policía para continuar con mi trabajo. Tengo que encontrar al responsable del robo del Palacio de Kami y confeccionar un informe del arresto de Mai, una ladrona profesional que apresamos la semana pasada.
- ¡Espera! – me grita una voz femenina a mis espaldas. Es Marron, la hija de Krillin, que viene corriendo con su hermoso vestido negro dejando detrás a los muchachos que la acompañaban.
- Lamento… - comienzo a decir el pésame correspondiente.
- No lo digas – me interrumpe cansada– no quiero oírlo más.
- Te entiendo – indicó con comprensión.
Tiene los ojos hinchados, de color rojo y con lágrimas en ellos. Está sufriendo por su padre y no puedo dejar de entenderla.
- Necesito pedirte algo – me dice la joven rubia nerviosa – los chicos me dijeron que estás en el caso de mi papá.
Asentí sin palabras, atenta a lo que quiere decirme la chica en frente mío.
- Atrapa a ese maldito – dice con una voz cargada en odio que jamás le escuché antes – atrápalo y mátalo por mí.
- Marron – intenté decir con cuidado – si lo atrapo, que ten por seguro que lo haré, no puedo matarlo, debe ser puesto en disposición de la justicia para que tenga un juicio racional y justo.
- Gohan dijo lo mismo – me dice ahora molesta – pero ambas sabemos que en prisión será un héroe que mató un oficial y no habrá justicia si el bastardo no siente dolor.
- No puedo matarlo Marron – la interrumpo.
- Tú lo has hecho antes, con ese sujeto que te lastimó…
- Lo siento – digo intentando cortar la conversación, que ha tomado un rumbo que no me gusta – no lo haré, tal como yo no maté a ese sujeto. Debo irme, espero que estés bien Marron.
Me despido para dirigirme a mi auto y luego al trabajo. No vi a nadie en los alrededores así que al subir a mi vehículo, me hundí en el asiento del conductor a llorar. Un llanto amargo lleno de recuerdos dolorosos. Spopovich me arruinó mi vida y su muerte me marcó mucho tiempo, a pesar de no haber sido quien lo mató.
Pero murió por mi culpa.
Secó las lágrimas de mi rostro y me dirijo al cuartel. Llegó la hora de trabajar.
Mi día estuvo lleno de trabajo, con Erasa persiguiéndome en cada momento. Le comenté lo frustrada que me sentía trabajando cerca de Gohan, abriendo mi corazón y mostrando mis sentimientos por él.
- Videl – me dijo poniendo ambas manos en su cintura – tú deberías hablar con Gohan.
- ¡No! – respondí de manera cortante – él me hizo mucho daño y tú más que nadie lo sabe, ¡Estabas ahí conmigo! ¡Me viste sufrir por él!
- Pero él también sufrió… - intentó decir mi amiga.
- Él me usó Erasa – indiqué de manera obstinada.
- Videl – dijo tratando de usar su tono disuasivo – él te amaba tanto como tú a él y no me extrañaría que lo siga haciendo, ustedes dos eran amantes destinados.
- No hables estupideces – la contradije – no me amaba, me utilizó y tiene a otra mujer. No importa cuánto lo necesite yo, él nunca me necesitó.
Él me abandonó. Erasa no lo entiende, vive pensando en sus historias de romance perfecto que ve en la televisión, olvidando que el amor no funciona así en el mundo real.
Un recuerdo lejano volvió a mí.
"Gracias Videl, no sé qué sería de mí sin ti"
Yo si sé Son Gohan de mi niñez. Sin mí, estudiarás Derecho en la Universidad Satán, siendo el mejor alumno luego de mi deserción. Al terminar la carrera, harás un Magister en Derecho Penal con las mejores calificaciones y seguirás el camino de tu mentor, Piccolo, ingresando como su ayudante a la Fiscalía de la ciudad. Pronto, conseguirás un ascenso y elegirás a tu amante Lime como tu asistente. Saldrás en televisión hablando de tus casos de una manera impecable y harás clases de Principios Generales del Derecho en la Universidad. Serás amado por tus superiores y tu equipo de trabajo, por tus alumnos y por la prensa. Serás feliz sin mí. Tu madre estará orgullosa y tu hermano tendrá un ejemplo a seguir.
No me necesitaste nunca Son Gohan. He visto el ascenso de tu carrera, tus grandes logros. No me has necesitado para ser el mejor.
Tuve tres días de paz sin encontrarme a Gohan. No apareció por el cuartel y no envió correos electrónicos al equipo. Me encontré con una disyuntiva de emociones, al sentir calma por su ausencia y al mismo tiempo extrañar su presencia. Lo bueno es que no tuve necesidad de llamar a Barry estos días, después de todo, no somos pareja.
Al tercer día de encontrar la nota, mi jefe visiblemente afectado, me fue a buscar al escritorio.
Ese tercer día, un nuevo oficial había sido asesinado.
Nos fuimos en una de las patrullas de la policía, con mi jefe temblando, realizando llamadas telefónicas a todo el equipo, en especial al departamento forense para el análisis de la escena del crimen. Llegamos a un complejo de departamentos en la zona alta de la ciudad, donde vivían empresarios y famosos. Podría incluso un fiscal de distrito vivir por aquí. No había periodistas en los alrededores, por lo que imagino que la noticia aún no es pública.
Un pequeño equipo forense ya se encontraba trabajando en el lugar. El hedor a sangre era insoportable. Las paredes, que alguna vez fueron de color blanco y la alfombra que alguna vez fue amarilla, se encontraban completamente teñidas de rojo. La sangre impregnaba las paredes, creando un paisaje aterrador, digno de una película de horror.
- Victima es un hombre, de cabello negro, hombre joven, alto, con buena musculatura – indicó el forense Trunks al ver a mi jefe.
Un escalofrío recorrió mi cuerpo y una plegaría nubló mis pensamientos.
Que no sea Gohan.
- ¿Quién llamó a la policía? – pregunté con un nudo en la garganta.
- La misma víctima – contestó mi jefe con voz confusa.
Que no sea Gohan.
- ¿Cómo es eso posible? – consulté apenas articulando palabras.
- Al parecer con su último aliento nos alertó de lo ocurrido hace cuarenta minutos – contestó Vegeta – me llamó a mí detective Satán. Me avisó que había sido atacado por un hombre alto y musculoso que se tapaba bajo una capucha. No le preguntó nada y sólo lo atacó. Murió mientras me decía que me despidiese por él de la mujer que amaba.
Que no sea Gohan.
Entré a la habitación aterrada, conteniendo lágrimas en los ojos, suplicando a Kami que no fuese Gohan el hombre tapado por una sabana naranja tirado en el piso.
Mi corazón no deja de palpitar mientras me acerqué con miedo. Me agaché para levantar lentamente la sabana con cuidado y me sentí aliviada al reconocer al hombre asesinado. Tenía una cuchilla perforando la piel de su cuello, justo en el medio. La sangre caía a hilos a través de la herida, manchando su torso sin camisa. Tenía múltiples heridas en varios lugares de su cuerpo, posiblemente realizados por la misma arma corto punzante. La poca ropa que llevaba se encontraba desgarrada.
- Es un hijo de puta – la voz detrás de mí me sobresaltó, él había llegado.
- No es necesaria la presencia del fiscal en el sitio del suceso – indiqué mientras me levantaba para mirarlo.
Él jamás sabría el miedo que sentí hoy al creer que había muerto. Quise correr y abrazarlo, decirle lo mucho que me alegraba que estuviese con vida, pero no lo hice. Jamás se lo diría. Era un secreto que me llevaría a la tumba.
- Yamcha era amigo de mi padre – me contestó acongojado.
- No es causal para romper un protocolo – indiqué tratando de parecer severa.
- Detective Satán – interrumpió mi jefe Vegeta – el Fiscal Son es el encargado de investigar los hechos acontecidos, una inspección personal no está prohibida por Ley y por lo demás, también estuvo en el parque metropolitano cuando se encontró al oficial Krillin.
Estúpido Vegeta. Tiene razón. No está prohibido que el fiscal este aquí.
- No toque nada Fiscal Son – le dije con molestia.
Sé que Gohan sabe que no debe tocar nada en una escena del crimen. Por mucho tiempo fuimos vigilantes enmascarados de la ciudad en nuestra adolescencia y jamás alteramos un sitio del suceso.
- ¿Qué te dijo Yamcha? – le preguntó Gohan a mi jefe, omitiendo mi presencia.
- El asesino es un hombre alto con músculos – masculló molesto Vegeta – estaba encapuchado, puede ser cualquier chiflado con esteroides en la ciudad, no le vio la cara.
- ¿Algo más? – consultó el fiscal Son sabiendo que Vegeta no había dicho todo lo que sabía.
- Que habló con Yajirobe ayer y puede tener pistas – indicó cruzando sus brazos con molestia.
- Vegeta – volvió a hablar Gohan fastidiado - ¿Qué más? – insistió.
- Me pidió que le dijese a Bulma que la perdonaba por lo nuestro y que nunca la logró olvidar – bufó.
Sabía que Vegeta y el ex policía Yamcha tenía una historia antigua de rivalidad por la esposa de mi jefe. Al parecer Bulma Briefs fue pareja muchos años del jugados de beisbol desde la adolescencia y la mujer lo abandonó en el altar por Vegeta, estando embarazada. Fue un gran escándalo entre la policía y luego de ello, Son Goku tuvo que interceder para que Yamcha no abandonase la fuerza, lo que finalmente ocurrió con la muerte de Goku. Yamcha decidió dedicarse al beisbol, convirtiéndose en un jugador de renombre.
- ¿Ves alguna pista Videl? – Gohan volvió su atención hacia mí, que me encontraba observando la habitación del beisbolista.
- Estoy en ello Gohan – contesté tratando de fijarme en los detalles – me parece curioso que la cama se encuentre perfecto estado considerando que el crimen fue cometido a primeras horas de la mañana, Yamcha debió de dormir en su cama.
- Yamcha a veces dormía en las camas de mujeres fanáticas pequeña Videl – me contestó – jamás en la suya propia, creía que era ensuciar su hogar traer a sus amantes aquí, algo similar a lo que haces tú.
¿Cómo lo sabes Gohan?
- Está todo manchado en sangre – continué tratando de ignorar su comentario – no debe ser fácil encontrar algo.
- Si alguien puede eres tu Videl Satán – me dijo Gohan mirándome a los ojos – por ello pedí que estés en el equipo.
No es el momento de derretirte en su mirada Videl. Recuerda, estás trabajando, buscando pistas, lo odias, te hizo daño…
- Un momento – digo mientras me agachó a un costado del cuerpo de Yamcha - ¡Trunks ven para acá! – gritó tratando que el forense venga a ayudarme.
- Si Videl – me indica Trunks con voz cansina.
- Tú tienes guantes – le digo mientras señaló un extraño objeto de color dorado – nuestro asesino dejó otro arete en la escena del crimen.
Con cuidado, Trunks Briefs toma un arete en forma de anillo dorado, manchado completamente en sangre.
- Lo analizaré hoy mismo y les enviaré los resultados al correo – habló el forense de cabello violeta.
- Gracias – contestó Gohan.
Nos quedamos un par de horas en el lugar tratando de recolectar evidencia. Estaba cansada y quería irme a casa. Mi auto estaba en la estación de policía y tendría que esperar que alguien me lleve al trabajo para poder irme a casa o llamar a Erasa para que venga por mí, ambas opciones desagradables.
- ¿Vas a casa Videl? – me preguntó Gohan mientras salía del departamento de Yamcha.
- Si – respondí – pero debo ir primero a la estación a buscar mi auto, vinimos en una patrulla.
- Puedo llevarte a la estación o si prefieres a tu casa – me dijo cansado – ha sido un día agotador y si dejas de lado tu odio por mí, no me molestaría esta tregua momentánea.
- No – respondí cortante – Llamaré y esperaré a Erasa.
- Como quieras – me dijo mientras lo vi dirigirse a su vehículo – siempre tan orgullosa…
No puedo irme con él. No sé que puede haber pasado por su cabeza que me hizo aquel ofrecimiento, pero sería firmar mi sentencia de muerte compartir con él tanto tiempo.
Buscó en mi bolso mi teléfono celular para llamar a Erasa y pedirle que me venga a buscar, empero, el destino me tenía una jugada sucia: me encontraba sin batería.
¡Maldición!
No tengo otra opción si quiero volver a mi casa, debo aceptar el favor de Gohan. Sé que después buscará la forma de sacármelo en cara. Furiosa conmigo misma, agarró fuertemente mi bolso y me dirijo al vehículo del hombre que me rompió el corazón. Sin embargo, lo que veo me es totalmente inesperado. Gohan está llorando en el asiento del conductor.
Me acercó al asiento del copiloto, haciendo como que ignoro su llanto, y me subo al auto.
- Muy bien – le gruñó – llévame a mi casa, desde ahí llamaré a Erasa para que vaya a buscarme a mi departamento para trasladarme al cuartel de policía.
Gohan no me responde, simplemente me mira con sus ojos llenos de lágrimas. Mi corazón se encuentra acongojado, miles de recuerdos y sentimientos me invaden. Lo amo tanto. Quiero abrazarlo y decirle que todo estará bien, que estoy aquí con él y no lo dejaré solo.
- Gohan – digo mordiéndome la lengua, evitando decir palabras amorosas – sólo di que me odias ye sentirás mejor.
- ¡Esta matando policías Videl! – Me grita aún llorando – el equipo de mi padre, mi equipo…
- Gohan – le respondo tratando de sonar amable – si llega a ser así, lo cual no es seguro, sólo hay que reforzar la seguridad del equipo y estarán bien.
- No, no lo estarán – responde afligido – el asesino buscará la forma…
- Y nosotros lo detendremos – lo interrumpí – sabes que podremos hacerlo y todos estarán bien.
- Te contactó a ti – me dice mirándome a los ojos – debe tenerte en la mira.
- No me hará nada Gohan – contestó sonando confiada aunque en el fondo no lo estoy, pues tengo las mismas preocupaciones que él.
- Es mi culpa… - comienza a decir – si te hace algo…
- ¡Basta! – Gritó llamando su atención - ¿Dónde metiste a Gohan? Este no eres tú. Eres uno de los hombres más inteligentes del mundo, no necesitas estos lamentos, necesitas pensar fríamente para ayudarme a resolver el caso y encontrar el asesino.
Tomó un pañuelo de su bolsillo y se limpió el rostro. Encendió el auto y emprendimos rumbo a mi departamento sin decir palabra alguna. En el minuto no me cuestioné como es que Gohan sabía donde vivo, simplemente disfruté de su compañía en silencio después de todos estos años. No hubo insultos, no nos dirigimos palabras cargadas de odio. Sólo éramos nuevamente los dos solitarios que se hacían compañía. Reconozco que me llené de su aroma con la intención de retenerlo en mi memoria y castigarme a mi misma por seguir amándolo.
Detiene el auto afuera de mi edificio y siento como el aire poco a poco falta de mis pulmones. No quiero entrar a mi departamento sola. Quiero que suba conmigo pero sé que no puede ser. Lime debe estar esperándolo en casa.
Gohan se acerca a mi asiento y me sorprende con un abrazo inesperado. Me derrito en sus brazos antes de congelarme al escuchar sus palabras.
- Gracias Videl – me susurró en mi oído – no sé qué sería de mí sin ti.
Gira su rostro y me mira fijamente a los ojos. Puedo ver su dolor y sé que puede ver el mío, así como también sabemos que jamás nos perdonaremos todo lo que nos hemos hecho. Veo su rostro acercarse al mío mientras cierra sus ojos e instintivamente lo imitó.
Por siete años he huido de él.
Por siete años he tratado de enterrar mi amor en el fondo de mi corazón para dejar de hundirme.
Todo se siente igual que hace siete años cuando sus labios se posan en los míos y me besa de la manera más dulce y tierna.
Por unos segundos me permito disfrutar de su sabor, de su calidez.
Es mi turno de llorar y de huir.
Hola! Aquí Yuki. Se me está haciendo difícil mantener la historia de Spopovich y Videl sin contar en este capítulo, ya en el capítulo 9 saldrá la versión de Videl a la luz respecto de este tema. Paciencia para mí y para ustedes. De todas formas deje deslizar varias cosas del pasado de los chicos para dar luz de lo que viene más adelante.
Y si, esta semana mis fics han terminado en besos. Lo necesitaban los protagonistas.
Siguiente capítulo, La chica llamada Lime.
