Capítulo 4
Regina intentó ignorar los susurros que comenzaban a escucharse, y dio una media docena de pasos hacia su hijo que corrió hasta donde ella estaba para abrazarla con afecto. Los dos cerraron los ojos y se estrecharon con fuerza como si no se hubiesen visto desde hacía una eternidad. Regina se separó un poco de Henry, tocó sus hombros y miró su rostro de muchacho para entonces sonreír dulcemente.
«Te he echado de menos, mi amor»
«Yo también, mamá» volvió a abrazarla «¡Qué bien que estés de vuelta!»
«En realidad nunca me fui, querido»
La frase hizo sonreír a Henry Mills. El la agarró por el brazo y la empujó en dirección a la mesa donde estaba él junto al resto de la familia Snow White. Los zapatos de ella casi arañaban el suelo al vacilar en salir del sitio y siendo arrastrada por el hijo.
«Ven aquí, siéntate con nosotros, eres bienvenida»
Emma deshizo el brillo tonto de sus ojos con un parpadeo, sonrió sin mostrar los dientes, medio de lado por la posición en la que estaba sentada, en el lado contrario a Regina y su hijo.
«Hola…» ella vio a la madre adoptiva de su hijo acercarse, sin saber muy qué decir ante aquello.
«Hola…» Regina respondió y desvió la mirada cuando percibió que la rubia la estaba mirando «¿Cómo estáis?»
«Muy bien»
Snow y Charming respondieron al mismo tiempo. La alcaldesa asintió avergonzada, mirando hacia un lado de la pareja donde se encontraba el carrito del pequeño Neal, al que le había tomado un gran aprecio.
«Pero…¡cómo ha crecido en estos días!» dijo la Mills haciendo amago de tocar al pequeño.
«Sí, unas semanas más grande» dijo Snow muy orgullosa
«¿Puedo cogerlo?»
Charming y Snow intercambiaron una mirada, al principio, preocupados, él asintió y ella acabó permitiéndoselo con él mismo gesto. Mills cogió al pequeño en sus brazos, asegurándolo con mucho cuidado. Emma asistió a la escena con una sonrisa, Henry a su lado también disfrutó con lo que estaba viendo.
La morena sostuvo al pequeño príncipe durante unos buenos minutos hasta que empezó a llorar pidiendo los brazos de la madre, y ella se lo entregó a Snow.
«Hacía tiempo que no cogías a un niño en los brazos» comentó Snow White mientras envolvía al niño en su manta blanca
«Sí, lo hace» dijo Regina sentándose en el mismo banco en el que estaban Emma y Henry, las dos se miraron de reojo.
«Ahmmm…¿tomas algo?» preguntó Swan
«No, gracias. Estoy bien»
En ese momento el silencio cayó sobre la mesa. Henry, entre sus dos madres, rompió el hielo.
«¡Qué bien que viniste, mamá! Les estaba enseñando esta casa» él abrió una hoja del periódico enseñándosela a Regina. «Parece perfecto y queda cerca de la tuya»
«Hmmm…parece adecuada, y podré ver al señor más veces, ¿eh?»
Regina acarició los cabellos de Henry mientras le hablaba.
«Va a estar muy bien, incluso cuando necesites a Emma…»
«¿Hm?» dijo la morena sintiendo un frío en la barriga.
«Claro. ¿No te ayudó ayer? Te va a poder ayudar siempre si estamos cerca»
Emma, al lado de ellos, parecía sudar frío, los ojos estaban demasiado abiertos y el resto de su rostro estaba pálido.
«Ella no me ayudó, Henry…quiero decir, solo estaba preocupada por mí»
La rubia quiso decir algo
«Eso, solo estaba preocupada. Me quise asegurar de que Regina estaba bien»
Regina se movió en el sitio
«Exactamente, y yo me quedé bien»
Snow percibió el nerviosismo exagerado de su hija mientras que Charming, en su entrometimiento masculino, acabó por complicar más las cosas.
«Al final, ¿qué te pasó ayer Regina? ¿Y cuál era el asunto urgente que teníais que tratar las dos?»
Ambas tragaron en seco, Henry las salvó.
«Era sobre mí»
«¡Eso!» respondieron juntas la rubia y la morena.
El hombre cruzó los brazos, encontrando graciosa la escena. Snow, en ese momento, con Neal en los brazos, también percibía lo cómico de la situación, pero prefirió callarse.
Más tarde, fuera del café, caminando por las calles de Storybrooke, el grupo avanzaba por las manzanas, Henry, Charming y Snow con el carrito de Neal a cierta distancia por detrás de Emma y Regina. Miraban al cielo que ese día tenía un especial tono de azul, más oscuro de lo normal, la ausencia de nubes también fue percibida, pero aquel era un detalle minúsculo ante la palpitación del pecho de la rubia que no comprendía la actitud de su cuerpo siempre que se encontraba con Regina tan cerca, le pasaba desde la noche pasada y parecía haber empeorado con su presencia en Granny's esa tarde.
«Sé que no soy muy ducha a la hora de admitir ciertas cosas, pero tengo que agradecerte por lo que hiciste ayer, te quedaste toda la noche conmigo» dijo Regina, con las manos en los bolsillos de su chaqueta.
«Por mucho que parezca algo inusitado, no me sentía a gusto dejándote sola. No sabía lo que había pasado, estamos conversando y de repente te caíste, pum…» Emma hizo con los labios el sonido de algo cayendo al suelo.
«Quizás un día consiga explicar lo que pasó, solo consigo recordar que perdí la visión cuando estabas diciendo aquellas cosas, te podrías haber ido después de dejarme en la cama»
«Pensé que no debía. Estabas mal, casi bebiste, y ¿si te despertabas y te ponías a ello? Todavía podría haber sido peor»
«Tal vez hubiese sido mejor que hubiese bebido, por lo menos no me acordaría de nada»
«Entonces, ¿te acuerdas de las cosas que me dijiste y de lo que yo te dije?»
«Conseguí acordarme de todo, Swan»
Emma suspiró, cruzando los brazos mientras seguía caminando.
«Eso quiere decir que…»
Cuando Emma iba a completar su pregunta, Henry surgió entre ellas.
«¿Están hablando de mí?»
Las dos se miraron, ambas con timidez en sus miradas
«En verdad, estaba pensando invitarte a comer en casa mañana, ¿qué tal?» dijo Regina después de un tiempo, virando sus ojos hacia el hijo y colocándose sus cortos cabellos hacia atrás.
«¿En serio? Claro que voy.»
«Entonces, hecho. Incluso si quieres puedes quedarte a dormir»
«Creo que no haya ningún problema, ¿no, mamá?» Henry miró a Emma
«No…claro que no» respondió la rubia «Me parece bien, hace tiempo que no duermes en tu cuarta y en tu cama»
«Como si mi cama en el apartamento no fuera mía también»
Los tres rieron
«También estás invitada, Swan»
Regina hacía un cariño en uno de los hombros de su hijo mientras miraba hacia ella. Hizo la invitación sin pensar, la verdad es que necesitaba ofrecerle algo a Emma por lo ocurrido la noche pasada y la mañana de ese día. Henry no pudo dejar de sonreír de oreja a oreja, muy satisfecho con la iniciativa de su madre.
«¿Yo?» Emma apuntó a su propio pecho al mismo tiempo que fruncía el ceño.
«Sí, tú»
«Ahh» tardó un poco en decir algo «Voy a ver mi agenda, puede que tenga algún compromiso»
«¡Venga, mamá! No tienes agenda ¡Vamos!»
Él la agarraba por el brazo.
«Lo voy a pensar, Henry, lo voy a pensar» dijo Emma encogiéndose de hombros y bajando los ojos.
«Henry tiene razón, estaría bien si vinieses, pero ni no quieres, lo entiendo»
Regina puso una sonrisa falsa, causando en Swan una mala impresión.
Cualquier movimiento, palabra o expresión era observado por ambas, si Regina sonría de aquel modo era una mala señal para Emma, y si Emma rechazaba la invitación era una mala señal para Regina.
El paseo acabó. La tarde cayó, dando pasó a la noche. Las calles ya estaban desiertas por la hora avanzada como atestiguaba la luna en el cielo.
Emma estaba sentada en las escaleras que daban al apartamento, tomándose un tiempo para ella, pensativa y solitaria. Pensaba en los acontecimientos del día, poniendo el foco principalmente en Regina Mills. Se agarró las rodillas y se encogió cuando él llegó, aquel al que llamaban Hook.
«¡Ah! ¡La princesa del Bosque Encantado!» dijo el hombre que parecía haber salido de los libros de historia, ropas de capitán y olor a mar
«¿A qué debo el honor de la visita, capitán?»
Dijo Emma hastiada. Hook percibió el desánimo en la mirada de la rubia y se reprendió, se sentó a su lado, posando las botas lustradas en el escalón de abajo.
«¿Sirvo para tu problema?» dijo él menos presuntuosamente
«No tengo ningún problema»
Tomó aire antes de volver a mirarla y hablar de nuevo
«Swan, puedo creer en ti, pero voy a continuar pensando en eso, sea lo que sea»
«¿Por qué piensas que tengo un problema?»
«No pareces satisfecha de verme, a decir verdad ni siquiera me has mirado a los ojos»
Ella lo hizo rápidamente
«¿Satisfecho?»
«Hey, vamos…no es eso» él llevó el gancho a su rostro «Estás rara»
Ella golpeó el helado metal, apartándolo de su piel
«Déjame»
«Estoy una semana sin verte, ¿y me recibes así? Y pensar que iba a aparecer de sorpresa esta tarde en Granny's»
«Espera…¿me estabas vigilando?» ella casi tartamudeó
«Siempre tendré mis ojos puestos en ti, Swan. A propósito, Regina andaba desaparecida»
«Como tú, ¿qué has estado haciendo todo este tiempo? Casi fui a hacerte una visita al barco, me faltó valor»
«El mismo valor que me faltó para ir a casa de tus padres a pedir tu mano»
Ella suspiró con pesar en el pecho
«Hook…yo…aquel beso…no te crees falas esperanzas»
«Oh, no…no son falsas esperanzas, son verdaderas y posibles, quieres esto lo mismo que yo, ¿qué pasa? ¿El que no haya aparecido cambió todo en tu cabeza después de todo lo que pasamos en la última semana?
«No…» dijo ella de inmediato, mirando al pirata con firmeza «No fuiste tú el que ha producido un cambio en mí, fue Regina» fue tan directa que Hook tragó en seco
«¿Qué?» pareció desconfiado
«Regina. Ella es el nuevo desafío, ella siempre fue el desafío. Es con mucho el desafío más difícil que voy a enfrentar. Ningún dragón, ninguna judía mágica, ningún otro mundo me deja tan confusa como me deja ella»
«¿Todo por causa de Marian?» intentó acercar a su cuerpo «Swan, decidiste traerla, moriría, tu actitud fue digna de una princesa»
«Sí, pero todavía me culpo por eso, y me siento extraña, nunca me va a perdonar de verdad»
Emma tenía su mirada distante.
«¿Quieres saber mi opinión sobre eso? Ella se merece la soledad, por todo lo que hizo»
«Tú también te la merecerías, no eres el hombre más puro de la historia. Una vez ella dijo que los villanos nunca tienen finales felices, y por alguna razón, me siento mal con eso, fue víctima de su madre, por eso hizo lo que hizo. Hay algo en mí que ahora me incomoda, algo que me perturba, como si yo pudiese ayudarla a cambiar eso»
«¿Cómo la ayudarías?»
«Es algo que aún necesito descubrir» Swan sonó bajito
Él se levantó
«Creo que no princesa» dijo que no con la cabeza, mirando a la rubia con sus ojos azules «Si sientes que necesitas un hombro, búscame, no iré detrás de ti si no quieres, aunque querría que así fuera, y a pesar de eso, mañana estaré esperándote en la playa, tengo algo para ti, tal vez te guste, no acepto un no como respuesta»
Pareció molesto, no quería hablar de Regina o de cómo se sentía Emma con respecto a ella en ese momento. Se fue, bajando los escalones restantes y desapareciendo del campo de visión de Emma, más deprisa de lo que apareció. Ahora estaba todavía más confusa, si seguía a su corazón, este le decía que no debía apoyarse en Hook, sino que debía ayudar a Regina.
