Tema #4: Perros

Personajes: Seto Kaiba, Mokuba Kaiba

Advertencias:Realmente ninguna, tal vez un poco de obsesión, ah… y la evidente falta presencial de un rubio en la historia

Resumen:"su cerebro (y las calles) parecían haberse llenado de perros de pelaje dorado."

Disclaimer: La megalomanía no te convierte automáticamente en dueño de todo… así que aún no… aún siendo la palabra clave.

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Cuando Mokuba le pidió por enésima vez una mascota señalándole con rostro ilusionado a un gatito que parecía más concentrado en su propia higiene que en intentar conquistar a un par de compradores potenciales, Kaiba no pudo sino pensar en lo problemático de tener un animal en la casa, Kaiba siempre estaba demasiado metido en su trabajo, Mokuba era un pequeño irresponsable y los criados estaban allí para cumplir las necesidades básicas de los hermanos, no para cuidar a un animal que les triplicaría el trabajo y no la paga.

Su hermano era un joven comprensivo, lo entendería, se pondría un poco triste, pero lo entendería, tal vez el próximo año podría darle gusto, aunque primero, para poder cuidar de un ser animado, tendría que demostrar responsabilidad hacia los inanimados.

Una chica y su novio salieron sonriendo como imbéciles de la tienda (en la muy romántica concepción de la realidad de Kaiba), llevando un cachorrito.

Un labrador dorado.

Seto Kaiba se quedó mirando al perro como si algún momento pudiese hacer '¡puf!' y transformarse en otro cachorro rubio que conocía bastante bien.

Desde el primer día que comparó al cachorro con un… cachorro, su cerebro (y las calles) parecían haberse llenado de perros de pelaje dorado.

Cuando un golden retriever se detuvo frente a él y le lamió la mano meneando la cola, supo que era hora de ir a casa y dormir el resto del día.

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Francamente… si vas a comparar a una persona con algo más, debes resignarte a pensar en ella cada ves que veas el objeto o criatura con la que la comparaste… Créanme, es un poco… perturbador.

En otras noticias, el sexto capítulo ya está escrito, el quinto no, de hecho, el sexto fue el primero que escribí, pero como ya estaba establecido que era el sexto y no el primero decidí enfocarme en la creación de sus antecesores y reservarle el lugar que se merece, el sexto.

Ignoren eso… mi cerebro está privado de sueño, hora de dormir un poco.