Hojas del otoño Capítulo 4
Un nuevo día. Los rayos de sol traspasaban las ventanas y molestaban a cierto peliverde que intentaba seguir durmiendo. La noche habia sido realmente molesta por la presencia de cierta pelirroja. Lo mejor sería acabar con el problema de una vez por todas. Ryoma Echizen no era ningún cobarde. Así que Ryuzaki tendría que entender que él sólo podría ofrecerle su amistad. Mientras más pronto, mejor.
Por lo que el ambarino avanzó decididamente a Seigaku.
Pero cuando llegó, no la encontró. Era raro, ella siempre llegaba temprano, era muy buena estudiante.
Pasó toda la mañana y no había rastros de Ryuzaki y eso, inconscientemente, ponía de malhumor al ambarino, que a cada pregunta del trió de novatos respondía con un gruñido.
- Horio...creo que Ryoma no tuvo un buen día- Dijo Katchiro en un susurro.
- Si es verdad, hace rato que lo noto extraño, más despistado de lo normal- Dijo el uniceja del grupo.
- Así que el pequeñín está de malas hoy- Dijo Momoshiro, que había interrumpido la charla de los novatos.
- Así es, así es. Hoy estuvo de pésimo humor, tampoco es que sea tan simpático pero hoy ha estado más gruñón de lo normal- Explicó el chico de los 4 años de experiencia en tenis.
- Y Sakuno-chan hoy no ha venido, ¿qué le habrá ocurrido ?- Preguntó Katchiro.
- Ahh..Tomoka-chan me ha dicho que está enferma y debe estar unos días en cama- Respondió Katsuo.
-¿ Y Momo-sempai ?
Cuando se enteró que la nieta de la entrenadora había faltado a clases todo empezó a cerrarle. Así es, Momoshiro sospechaba que era lo que le sucedía al más joven, por eso empezó a buscarlo. A ese cabezadura había que darle un empujón en cosas que no eran tenis.
Y es que todos sus compañeros del club estaban preocupados por su novato estrella.
Y su mejor amigo era uno de ellos. No lograba entenderlo. Siempre tan cerrado en todo lo que no fuera tenis. Podría afirmar con precisión que sólo se refugiaba en el tenis por seguridad y que se escondía bajo esa armadura de arrogancia y seriedad. También estaba seguro, que cierta chica de trenzas lograría abrir su corazón, si antes no salía lastimada y eso es lo que quería evitar. Pues daba fe en que Ryoma no quería herirla y que tenía ciertos sentimientos hacia la ojirubi.
Caminó directo a la azotea, sabía que su testarudo amigo estaría allí.
Abrió la puerta y lo encontró recostado en el suelo con la vista en el cielo. Iba a hablarle cuando él lo interrumpió.
-¿ Qué sucede Momoshiro ?
- Solo pasaba a verte. ¿Sabes ? No solo yo te he notado raro , sino también tus compañeros, así que, ¿ podrías decirme que te ocurre, Echizen ?
Luego de emitir un sonoro suspiro, respondió :
- Nada, Momoshiro. Nosé de qué hablas.
- Vamos Echizen, sabes que a mi no me puedes engañar. Has estado raro desde que abrí mi gran bocota con respecto a la nieta de la entrenadora. Sé que estas cosas no son tu fuerte y que tienes aprecio por ella, así que es normal que estes confundido, solo intentalo Echizen..
Ryoma lo miró sin ninguna expresión, se levantó y caminó hacia la puerta en silencio, pero antes de abrirla, se volteó y le dijo :
-¡ Bingo, Momoshiro ! ¿ No crees que debas ser adivino ? Tendrías un buen futuro.
- ¡Echizen ! No te hagas el gracioso conmigo. Te estoy hablando en serio.
-Yo también. Y en cuanto Ryuzaki vuelva a la escuela le aclararé algunas cosas, que a ti no te competen. Bye, Momoshiro.
Y así siguió su camino directo al salón. Estaba muy molesto. Odiaba que pusieran palabras por él. No sentía nada por Ryuzaki y no estaba confundido. Él podía pensar por sí mismo.
Y con ese pensamiento pasó el resto del día. La chica de trenzas no se presentó ese día al instituto, ni tampoco los siguientes. Lo que ella no sabía es que cierto ambarino comenzaba a tener un extraño sentimiento de vacío en su pecho. Ojalá, cuando ella volviera el pudiera ponerle palabras a esos sentimientos.
Habían pasado tres días desde que la pelirroja no asistía a clases. Ryoma se preguntaba qué le sucedía y es que por su orgullo no lo consultaba con nadie. No quería que se hicieran ideas erróneas. Él no estaba preocupado por ella, sólo le parecía extraño que faltara tantos días. Pero..¡Diablos ! A él que le importaba lo que pensaran los demás.. Iba a ir a preguntarle a la chica megáfono, cuando escuchó que justamente hablaban de Ryuzaki. Inmediatamente perdió la compostura e instintivamente llevó la mano a su pecho. Se miró las manos y notó que estaban sudadas. Su respiración se agitó. ¡Ryuzaki internada !
CONTINUARÁ...
Espero que les guste la historia...gracias por leer y por comentar ! Nos vemos pronto !
