Réquiem de un Amor Perdido.

Por Marce-chan

Cantabile

Erd, Auruo y Günther recibieron con alegría la noticia del receso, prepararon inmediatamente sus cosas para regresar a sus respectivas casas; Vivían en zonas alejadas entre sí, por lo que se despidieron en el cuartel para luego marcharse por separado.

-Hasta pronto Capitán Levi-sonrió Erd.

-Adiós Capitán-se despidió Auruo.

-Cuídese-sonrió Günther.

Levi les respondió con un gesto de la mano.

-¿Seguro que no quiere venir unos días a mi casa, Capitán?-preguntó Petra-No me gusta la idea de dejarlo aquí solo.

-Estoy bien-respondió él-Ya váyanse.

Petra lo miró fijamente pero él se dio vuelta y regresó al cuartel, ella suspiró y subió a su caballo dispuesta a marcharse.

-Petra-se quejó Auruo cabalgando junto a ella-¿Por qué no me invitas a mí a ir a tu casa?

-¿Por qué habría de invitarte?-replicó ella.

-Ya es tiempo de que conozca a tu familia-respondió Auruo-Como tu futuro esposo…

Petra levantó la pierna y le dio una certera patada en la canilla.

-¡Para ya con eso! ¡No voy a casarme contigo! ¡Y no tengo porque presentarte a mi familia!

-¿Y por qué al Capitán si?-preguntó Günther con sorna.

Levi los miró de reojo desde la puerta del cuartel, Petra fue la primera en emprender la marcha y se perdió de vista en la distancia, los demás tomaron cada cual su camino y se marcharon, Levi suspiró, sentía una nostalgia que lo superaba, era la primera vez en su vida que se sentía tan solo. Comenzaba a comprender a que se debía eso, se recriminó a sí mismo por permitirse tener sentimientos tan cursis e innecesarios y decidió deshacerse de ellos en esa semana de soledad, volvería a tomar el control de sí mismo y se olvidaría de Petra, debía dejar de verla como mujer, tenía que volver a verla como antes, como un recluta más, él era un soldado y no sólo eso, era Capitán de una división, no podría permitirse ese tipo de emociones que afectaban su juicio, una vida normal no era opción para alguien como él.

• • •

Así pasaron cuatro largos días, Levi procuró seguir su rutina normal y no pensar en nada más que en la estrategia para la próxima expedición en las afueras del muro, entrenaba todas las mañanas, estudiaba con cuidado los mapas por las tardes y había evitado subir a la torre por las noches, pues eso lo llenaba de recuerdos nostálgicos y estaba decidido a dejar eso atrás. Mientras intentaba dormir en su cuarta noche de soledad se escucharon ruidos al exterior del cuartel, Levi se levantó de un salto, se asomó sigilosamente por la ventana de su habitación, vio un caballo acercándose a lo lejos, no era normal que alguien se acercara, el cuartel era bastante retirado y era muy entrada la noche. Levi sacó su navaja de mano y bajó a toda prisa, como siempre había sido muy temerario, abrió la puerta principal de par en par y salió a enfrentar al intruso.

-¿Quién eres y qué rayos haces aquí?

El recién llegado iba cubierto por una capa de viaje que junto a la pobre iluminación de las antorchas exteriores ocultaba de la vista su rostro, se bajó del caballo y lo amarró a la cerca externa.

-¡Oye!-replicó Levi molesto-¡Te estoy hablando pedazo de basura…!

Pero se quedó a media frase cuando vio la cara del intruso.

-Estoy en casa, Capitán.

-¿Petra?

Levi sacudió la cabeza.

-¿Qué estás haciendo aquí? ¿Por qué…?

Petra sonrió abiertamente al ver su desconcierto.

-Usted nos dijo que debíamos pasar el tiempo con nuestros seres queridos.

-¿Y?-replicó Levi-Deberías estar con ellos.

-Estuve-respondió Petra-Y estoy ahora, usted también es mi familia, Capitán.

-¿Qué?

-Estoy donde quiero estar, aquí, con usted.

Levi se quedó estupefacto, sus planes de deshacerse de sus sentimientos se desmoronaron, jamás se hubiera esperado que ella apareciera así, de la nada, respiró profundamente un instante y, para sorpresa de Petra, hizo algo que no había hecho antes, sonrió sinceramente. Petra se conmovió a tal punto que no resistió el impulso y corrió a abrazarlo.

-Bienvenida a casa-suspiró Levi mientras ella lo estrechaba.

Petra inspiró profundo y aunque su corazón latía a mil por hora sabía que no habría otro momento más perfecto que ese.

-Capitán…

Levi abrió los ojos, había quedado tan fundido en el abrazo y el contacto era tan relajante para él que por poco se queda dormido.

-¿Estás bien? Puedo sentir tu corazón, tienes taquicardia-murmuró Levi.

-Ojalá pudiera sentir el suyo, Capitán-respondió Petra.

-Hay quienes dicen que soy un monstruo sin corazón-respondió Levi.

-Se equivocan, yo veo su corazón, está justo aquí-dijo Petra colocando su mano en el lado izquierdo del pecho de Levi.

Él volvió a sonreír, su mejilla estaba en contacto directo con la mejilla de Petra que le hablaba al oído.

-Hay algo importante que tengo que decirle, Capitán…

Levi suspiró.

-Creo que ya lo sé.

-No importa, necesito decirlo…

-Dilo.

Petra se estremeció, Levi siempre había sido muy pragmático y directo, incluso en situaciones como esa. Él se separó ligeramente para mirarla, normalmente esos ojos azules transmitían impaciencia, orgullo, suspicacia, irritación, pero en ese momento no era así, brillaban con expectación, era una mirada sólo para ella, intentaba expresar con su mirada lo que era incapaz de decir con palabras, Petra comprendió a la perfección y le sonrió tiernamente.

-Lo amo, Capitán.

El corazón de Levi se sacudió, Petra pudo sentirlo bajo su mano y él cedió finalmente, aferrando su cintura con las manos y atrayéndola hacía sí una vez más, su fría personalidad le impedía expresarse con palabras, pero para Petra eso era más que suficiente, ella sabía que él era así y así lo amaba, levantó la cabeza para mirarlo, Levi tenía los ojos firmemente cerrados y respiraba entrecortadamente, era la primera vez que lo veía tan nervioso y vulnerable de cierta forma, ella posó suavemente las manos sobre sus mejillas y acercó su rostro lentamente, él abrió levemente los ojos y se dejó llevar, uniendo sus labios a los de ella, no era su primer beso, pero si su primer amor.

• • •

Amanecía el quinto día de la semana de receso, Petra dormía apaciblemente sobre el pecho de Levi que acariciaba su cabello mirándola fijamente, le costaba creer que eso hubiera pasado realmente, que alguien como él se hallara en esa situación, siempre había visto el mundo como un lugar oscuro y cruel, donde todo trataba de mera supervivencia, su vida se había centrado en la guerra contra los titanes y nada más que eso, jamás se habría imaginado que podría volver a sonreír, a sentir tanta paz en medio de todo el dolor y la sangre derramada, pero Petra le había mostrado que la guerra no lo era todo, que existía algo más, que él no era la máquina mata-titanes que todo el mundo pensaba, que era un hombre con sentimientos y necesidades, con derecho a amar y ser amado.

-Capitán…-susurró ella al sentir su mirada-Me pone nerviosa.

Levi resopló, molesto.

-Te acuestas conmigo, me dices que me amas y sigues llamándome Capitán.

Petra se sonrojó sobremanera.

-No sabía que eso le importara…

-Claro que me importa-replicó él-Podrías tratarme con más naturalidad al menos cuando estamos solos.

Petra soltó una risita nerviosa.

-Está bien, Levi.

-Mucho mejor-respondió él desviando la mirada.

Petra tomó la mano con la que él la abrazaba y entrelazó sus dedos con los suyos.

-Te amo, Levi.

-Lo sé.

Petra desvió la mirada y Levi pudo notarlo, sabía que ella necesitaba escucharlo de su boca, él sentía lo mismo, pero le era imposible expresarlo con palabras.

-Eres muy rara ¿Lo sabías?-comentó.

-¿Rara?-repitió Petra desconcertada.

-¿Cómo puedes amar a alguien tan frío y escueto como yo?

Petra se inclinó sobre él y lo besó dulcemente.

-Tenemos que hacer algo con la imagen que tienes de ti mismo, Levi-sonrió.

-Mientras sepa lo que tú piensas de mi nada más importa-respondió él.

Petra sonrió abiertamente y volvió a recostarse sobre su pecho, estrechándolo tiernamente.

-Eres muy lindo ¿Lo sabías?

Levi resopló con impaciencia y se apresuró a cambiar el tema.

-¿Se ha molestado tu familia al ver que regresaste antes?

-No saben nada-respondió ella-Piensan que todos regresábamos hoy.

-Mentirosa.

¿Acaso no te gustó que volviera antes?

-¿Me preguntas eso a pesar de la situación en la que estamos?-replicó Levi.

-Sí, quiero saberlo-replicó Petra.

-Tonta…-murmuró Levi apretándola contra su cuerpo.

Petra no dijo nada, pero sus ojos hablaban por sí solos.

-Sí, si me dio gusto-murmuró Levi mirando al techo.

Petra se echó a reír tímidamente.

-¿Ves? No fue tan difícil…

-Que complicada…-suspiró Levi.

-Hay cosas que se deben expresar con palabras-replicó ella.

-Sí, pero otras son más que obvias y las palabras quedan de más-respondió Levi.

Petra se rió otra vez.

-Si por ti fuera no abrirías la boca.

Levi resopló otra vez.

-No me refiero a eso, hablo de la situación. No es como si yo me portara así con todos mis reclutas ¿O sí?

-Levi-respondió Petra riendo-El resto de tus reclutas son hombres.

-Me refiero-aclaro Levi alzando un poco la voz-A que no entiendo porque quieres que te diga que me da gusto tenerte aquí cuando te lo he demostrado con creces.

-¿Ah sí?-dijo Petra divertida con su predicamento-¿Cómo?

-Acabo de acostarme contigo-dijo Levi como si fuera muy obvio.

-Lo haces sonar como si yo te hubiera sonsacado-replicó Petra avergonzada, cubriéndose la cara.

Levi se rió, Petra no pudo evitar mirarlo, era la primera vez que lo oía reír.

-Me gusta tu risa-sonrió.

Levi se detuvo y la miró.

-Creí que había olvidado como reír-comentó.

Petra sonrió, pero no había olvidado el asunto anterior.

-No puedo creer lo que dijiste…

-Que puedo decir-suspiró Levi divertido-Me resultas irresistible.

-¡Levi!-exclamó Petra sonrojándose más avergonzada que antes-¿Cómo puedes decirme esas cosas tan pervertidas?

-Si no le digo cosas pervertidas a la mujer que amo ¿Entonces a quién?-respondió Levi.

Ambos se sobresaltaron a la vez. Levi acababa de decir que la amaba sin darse cuenta.

-Levi…

Él se aclaró la garganta, incómodo. Petra se sonrió divertida.

-Te avergüenza decirme que me amas aún después de acostarte conmigo-comentó con ironía.

-No te burles de mi-replicó Levi avergonzado-Precisamente por eso no entiendo cómo puedes amarme.

-Eres menos frío y escueto de lo que piensas-respondió Petra-Si te fijas, acabas de decirme que amas.

-Así parece…-suspiró Levi.