Recuerden, si les gusta el fic, favor de dejar comentarios, así sabré lo que les gusta y lo que no ;D

Preguntas frecuentes.
¿Cómo que 7 años de dragón equivalen a 1 de humano? Cada que un dragón cumple 7 años, su aspecto humano cambia un poco, como si creciera de manera normal. Por ejemplo, Yurio tiene 105 años, por lo tanto su aspecto es el de un adolescente de 15 (7x15=105). Cuando cumpla 112 (105+7), entonces tendrá el aspecto de uno de 16 años. Y así sucesivamente.
¿Qué significa que un humano cargue a un dragón en su espalda? En este cap se responde ;D
¿Por qué Viktor es tan sexy? Sólo Dios lo sabe.


Para suerte de Yuuri, Mila se ofreció a ayudarlo a bañar a Viktor, lo cual significó que no estarían solos en el cuarto de baño. Eso lo llenó de alivio. Es decir, era cierto que ya eran oficialmente pareja y que no había nada de qué avergonzarse, según palabras de Viktor. No obstante, a lo que Yuuri verdaderamente temía era más bien a no ser capaz de sostenerlo sin que hubiese algún accidente de por medio debido a lo resbaloso del agua. Así que tener un par de manos extras lo tranquilizaron bastante.

Aunque el moreno gritó en estado de shock cuando el peliplateado comenzó a desvestirse delante de la muchacha sin siquiera hacer un ademán de pudor, dejando expuesto los cortes y moretones que abarcaban esporádicamente desde su cuello hasta las piernas.

"¡Vi-Viktor!" Le amonestó tapándolo enseguida con una toalla. Ambos dragones lo miraron un momento, confundidos, hasta que Mila entendió el problema.

"Ah, Yuuri. No te preocupes." Hizo un gesto con la mano para restarle importancia. "Somos dragones. A nosotros no nos afecta ver un cuerpo humano desnudo, al menos no en el sentido moral, siendo que nosotros siempre vamos desnudos." Rió al darse cuenta de que el moreno era aún más tímido de lo que imaginaba. "Si usamos ropa al transmutar es para no levantar sospechas."

"Oh... Entiendo, creo..." Yuuri bajó la toalla, y entonces pasó su mirada por el cuerpo de Viktor, sintiendo un horrible punzada en el corazón con cada herida que localizaba... hasta que por accidente miró a su entrepierna, y, a diferencia de Mila, él sí sintió vergüenza.

Yuuri y Mila tomaron a Viktor de los brazos y lo ayudaron a entrar a la bañera, bajándolo con cuidado hasta sentarlo en el fondo, con el agua caliente cubriendo hasta por encima de su pecho.

"Esto se siente muy bien..." Murmuró el peliplateado con las mejillas ligeramente sonrojadas, disfrutando del baño. "Yuuri, deberías entrar conmigo." El moreno se hubiese ruborizado también sino fuera porque pudo notar que Viktor lo decía de manera más bien inocente, como un niño invitando a jugar a otro, así que sólo sonrió.

"No. Se podría ensuciar el agua. Y tú aún estás débil. Y... no sé si ustedes se puedan enferman al igual que nosotros." Dijo esto mirando a Mila, quien parecía saber más sobre los humanos que Viktor.

"Sí. Transmutar en humano básicamente nos convierte en uno de ustedes." Contestó pensativa, quizás buscando las palabras correctas para simplificar la respuesta. "Así que las enfermedades que normalmente no nos dañarían como dragones, como humanos sí nos podrían afectar. Aún así, conservamos ciertas habilidades, pero eso depende de cada dragón. Yo, por ejemplo, aún tengo mi aliento de fuego." La muchacha abrió ligeramente los labios y de su boca salió una pequeña llamarada de fuego. Después guiñó un ojo hacia Yuuri tras escucharlo hacer un sonido de admiración.

"Yo también puedo hacer eso..." Dijo Viktor mirando a su amiga con recelo, y Yuuri rió.

"Te creo, Viktor. Pero no lo hagas ahora." Dijo acariciando su cabello, y Viktor tomó esa mano para llevarla a su propia mejilla y recostarse en ella.

"Bueno, tú eres un dragón blanco. Tú puedes hacer prácticamente lo que quieras." Dijo Mila encogiéndose de hombros, sonando más bien burlona.

Yuuri recordaba haber leído en alguno de los libros de la biblioteca que lo que hacía realmente especiales a los dragones blancos, además de sus hermosas escamas, era que podían tener muchas habilidades, lo cual era considerado como una enorme ventaja para los caballeros que los domaran, mientras que los otros dragones estaban limitados a unas pocas.

"Viktor..." Comenzó, no estando seguro de si debía terminar de decir lo que pensaba, mas su dragón lo animó a seguir hablando dirigiendo toda su atención hacia él. "Creo que deberías cortarte el cabello."

"¡¿Ah?!" Exclamó con sorpresa. "¡Yuuuuuuri! ¿Es que no te gusta mi cabello?" Inquirió mirándolo con ojos tristes, y el moreno enseguida agitó las manos para que lo dejara continuar.

"¡M-me gusta tu cabello! ¡Es hermoso!" Viktor sonrió complacido de que su novio lo halagara. "Lo que quería decir es... Seguro que es mucho trabajo cuidarlo, y más ahora que estás herido. Nos facilitaría mucho las cosas si lo cortaras." Dijo, pensando en lo trabajoso que sería secar aquellos largos mechones platinados después del baño. "Pero si no quieres, encontraré la manera de..."

"¡Espera! Uh... Debo admitir que no estoy particularmente interesado en esa idea pero..." Observó su cabello, el cual flotaba pesadamente sobre el agua. "Pero tienes razón. En estos momentos lo único que hace es estorbar." Dijo, y dio un suspiro de derrota.

"¿Estás seguro? No quiero obligarte a hacer nada que no quieras hacer..."

"Estoy seguro. Además, volverá a crecer." Le aseguró con una sonrisa, tomando una de sus manos para estrecharla con las suyas.

"¡Genial! ¡Entonces iré por unas tijeras!" Comentó Mila emocionada, quien en menos de un minuto ya estaba de vuelta al cuarto de baño con unas tijeras que parecían ser especiales para tela. "Ya verás que guapo de te dejo."

"¿Sabes cómo usar eso?" Cuestionó desconfiando.

"Viktor, por favor. Tengo ciento veintiséis años. Sí. Por supuesto que sé cómo usar las tijeras." Replicó sonando un poco ofendida. Sin embargo, rápidamente sonrió. "Yo misma corto mi cabello y el de Sara."

Dicho esto, la pelirroja se situó tras él en la bañera, tomando su largo cabello y escurriendo el agua dentro de la bañera, después lo juntó de forma que hizo un nudo con uno de los mechones, como si tuviera una liga, entonces lo cortó todo a la vez. Después usó sus dedos para ir cortando mechón por mechón de manera uniforme por encima de su oreja.

Durante ese tiempo, Yuuri ayudó al dragón a enjabonar sus brazos y piernas. Y no se salvó de que éste le aventara agua a la cara varias veces como jugueteo. Cuando Mila terminó, le pasó un espejo a Viktor para que juzgara su trabajo.

"¡Wow! ¡Nada mal!" Exclamó, sorpresivamente feliz con el resultado. "¿Tú qué opinas, Yuuri?"

"Aah..." El moreno se ruborizó y miró hacia otro lado. Si antes Viktor había estado rodeado por un aura de misticismo, ésta cambió radicalmente a una sensual, lo cual le hacía todavía más difícil mirarlo. "T-te ves... muy... apuesto."

"Y tú te ves muy lindo cuando te ruborizadas." Dijo pellizcando sus mejillas, y le robó un pequeño beso en los labios, el cual habría sido más largo sino fuera porque las heridas en su abdomen le hicieron retroceder de dolor.

Tras asegurarse de que todas las heridas estuvieran limpias, Yuuri y Milla lo llevaron de vuelta a la habitación, en la que la pelirroja ya les había dejado sobre la cama prendas para dormir a ambos, y una caja con medicinas y vendas.

"Escucho ruidos. Seguro que Chris o Phichit ya llegaron. Iré a avisarles sobre Viktor." Dijo la muchacha antes de dejarlos solos.

"De acuerdo." Contestó Yuuri, aunque en realidad sin prestarle mucha atención a lo que dijo Mila, pues su concentración se encontraba más bien en pasar un algodón mojado con el elixir sobre las heridas de Viktor con todo la delicadeza posible.

Comenzó por su cuello, con lo que el peliplateado no podía evitar soltar algunas risas por las cosquillas que le provocaba la textura del algodón sobre la piel, hasta que Yuuri continuó por sus hombros y pecho, entonces tuvo que cerrar las ojos y apretar los labios para no emitir quejidos. Yuuri sabía que la medicina hacía arder sus laceraciones, así que se disculpó en voz baja cada vez que Viktor repetía el gesto, sin embargo, éste le aseguraba con una sonrisa que no había problema.

Revisando bien los cortes, Yuuri supo ver que sólo necesitaba vendar su brazo derecho, pues una de las heridas aún sangraba uno poco. Quizás estuvo por infectarse y por eso no había cerrado por completo. Después ayudó a Viktor sentarse, aplicando más elixir sobre su espalda. Cuando terminó, le puso la parte superior de la pijama, teniendo cuidado de que la tela no rozara bruscamente sobre las heridas.

Entonces continuó con las laceraciones en sus piernas, deteniéndose un momento antes de tocar la herida más grande. Miró al peliplateado con pena, quien pronto entendió lo que estaba por suceder y aferró sus manos entre las sábanas esperando lo peor.

"¿Te encuentras bien?" Preguntó Yuuri sin poder esconder la culpa en su voz.

Era obvio que esa era la herida que más dolía de todas, pues prácticamente la piel blanda estaba expuesta. Incluso en los bordes de piel había escurriendo hilillos rojos de sangre, quizás se había reabierto cuando frotó la herida con el jabón.

"Estoy bien, Yuuri. Mientras estés a mi lado puedo soportarlo todo." Sonrió débilmente, dejando caer su cabeza en la almohada, y dio un suspiro de alivio cuando el moreno por fin quitó el algodón de allí y vendó su pierna. "Yuuri, duerme conmigo." Pidió antes de bostezar, y el mencionado acarició su cabello un momento antes de inclinarse y besar su frente.

"En un momento. Yo también me tengo que dar un baño."

"No te tardes." Contestó con una sonrisa, y la siguiente vez que cerró los ojos ya no los abrió. Yuuri entonces lo tapó con las sábanas, y rió al darse cuenta que Viktor se veía igual adorable dormido tanto como dragón como en su forma humana.

Al salir del cuarto de baño y caminar por los pasillos de regreso a su habitación, vio como un chico de cabello negro, piel morena y ojos grises salía de ésta.

"Phichit." Le llamó como saludo mientras se secaba el cabello con la toalla. El mencionado pronto se giró hacia él con su característica gran sonrisa al tiempo que cerraba la puerta.

"¡Yuuri! Lamento haber entrado a tu habitación sin permiso. Vine a ver si Viktor y tú querían cenar algo, pero está dormido." Yuuri entonces se paralizó, recordando súbitamente que Phichit también era un dragón. "¿Qué hay de ti? ¿No tienes hambres?"

"Ah... Yo... Sí."

"¿Sabes? De lo poco que te conozco, diría que te sientes intimidado de saber que también soy un dragón, ¿cierto?" Rió, y Yuuri agachó la cabeza por vergüenza.. "No te preocupes. Yo nunca le haría daño a un humano, ¡yo los amo! Y mucho menos te haría daño a ti, que eres el humano especial de Viktor. Además, me caes bien desde que te conocí. Sé que tú y yo seremos grandes amigos." Le ofreció una mano, y el moreno la estrechó mostrando una sonrisa tímida.

"Umm...Phichit, ¿puedo ver tus escamas?" Se sorprendió a si mismo preguntando, pero de alguna manera sintió que podía confiar en él.

"¡Por supuesto! Me sentiría ofendido si no me lo pidieras." Levantó un brazo y de éste salieron escamas naranjas.

"¡Vaya! Son muy bonitas." Dijo con sinceridad, y Phichit le tomó del brazo.

"¡Gracias! Pero ven. Se va a enfriar la cena."

"¡Pero si es nuestro humano estrella del momento!" Les saludó un hombre de ojos color miel, cabello rubio y piel tostada, quien miraba a Yuuri con un aire de coqueteo. "Mila me acaba de decir que renunciaste a ser el amo de Viktor para ser su novio... Tú sí que sabes cómo ganarte el corazón de un hombre, eh." Le guiñó un ojo y Yuuri se ruborizó mientras que él y Phichit se sentaban en la misma mesa.

"Ah, hola, Chris...Yo, eh... Simplemente no me gusta la idea del 'amo'." Contestó llevándose una mano al cuello.

"Sí, a nosotros tampoco." Apoyó Phichit con seriedad. "Sin embargo, después de tantos años de esclavitud por parte de los humanos, es una palabra que ya nos parece normal. Así que me alegra que tú no seas como los otros." Sonrió.

"Sí. Yo también me alegro de no haberme equivocado contigo, Yuuri."

"Uh, ¿qué quieres decir con eso, Chris?" Preguntó Mila, quien salía de la cocina con una bandeja y la dejaba sobre la mesa. "Un minuto. ¡No me digas que tú ya sabías sobre Yuuri!"

"Por supuesto, ¿por quién me tomas? ¡Soy el mejor amigo de Viktor!" Exclamó fingiendo sonar ofendido, y el moreno y los otros dragones lo miraron con sorpresa ante la revelación. Entonces Chris continuó. "Cuando regresé a buscar a Viktor me dijo que un lindo humano le había salvado la vida y me pidió que lo buscara para darle las gracias. Aunque me tomó algunos días atar cabos de que eras tú. Si me hubiera dicho desde el principio que tenías rasgos orientales habría sido mucho más sencillo. Es decir; 'bajito, mejillas bonitas y ojos cafés' no es una descripción muy fiable." Rió y el moreno se ruborizó. "Desde entonces le pedí a Michele que se asegurara de que nadie te siguiera cuando fueras a hacerle compañía a Viktor."

"Michele..." Yuuri repitió el nombre. Le sonaba haberlo oído antes. Entonces recordó que ese mismo día, en la tarde, cuando el soldado de rostro serio lo abordó, fue otro con ese nombre el que detuvo la platica. "¡¿Te refieres a un soldado?!"

"¡Oh! Así que ya conoces a Michele. ¡Genial!" Dijo Phichit. "Michele es el gemelo de Sara."

"¿Pe-pero por qué es un soldado? Creí que la milicia..."

"Así es como nos protegemos unos a otros." Explicó Mila mientras servía los tazones con sopa de tomate y pedazos de pan. "Algunos dragones están infiltrados en la corte del rey, otros como soldados, otros como comerciantes, mensajeros, herreros, etcétera. Como Chris, que ya sabes que es comerciante, y gracias a eso podemos intercambiar nuestras escamas por monedas sin dar explicaciones, o Phichit, que trabaja en la herrería y puede escuchar lo que hablan los soldados entre ellos. Así es como nos avisamos unos a otros de que tengamos cuidado por si algún humano logra rastrearnos."

"Pero a pesar de que intentamos mantenernos informados todo el tiempo, no siempre es efectivo." Agregó Chris, obviamente refiriéndose a Viktor. "Yuri cometió el error de confiar en el humano equivocado. Le hizo saber que había dragones por esta región, y ese humano resultó ser un caballero de alto rango, el cual le avisó a otros y formaron un grupo para salir a cazar escamas. Cuando Michele se enteró de esto ya era demasiado tarde para avisar."

"Ya veo..." Murmuró el moreno antes de sorber un poco de sopa, entendiendo ahora porque el dragón dorado se sentía tan culpable.

"Pero nadie lo culpa." Continuó Phichit. "Yuri todavía es joven e inocente. No sabía lo que hacía."

"¿Joven?" Repitió con incredulidad. "Pero me dijo que tenía ciento cinco años."

"Sí, y de esos ciento cinco años no lleva ni uno conviviendo con humanos. Yo tengo ciento cuarenta, y he vivo entre humanos al menos cincuenta."

"Yo ciento setenta y cinco." Dijo Chris. "Y casi cien viviendo con humanos."

"Vaya...No sé qué decir." Yuuri se sintió de pronto muy insignificante a su lado. "Yo acabo de cumplir veinticuatro años hace un par de meses..."

"Awww, Yuuri, ¡significa que eres el bebé de nuestro grupo!" Phichit lo abrazó y acarició su cabello de manera afectiva. "Chris, ¿ya le mostraste tus escamas a Yuuri?"

"¿Oh?" Se llevó un dedo a la barbilla y preparó sus labios. "No. Pero si Yuuri me susurra dulcemente al oído que quiere ver mis escamas, lo consideraré."

"Uh... No, gracias." Contestó éste enseguida. No estaba del todo seguro, pero intuyó que Chris haría algún chiste sexual si hacía lo que le pedía.

"No lo molestes, Chris." Le amonestó la pelirroja riendo. "Viktor podría enfadarse contigo si se entera que flirteas con su novio. Además, ¿sabían que Yuuri lo deja subir a su espalda?"

Al escuchar aquello, el rubio escupió el agua que bebía y el de ojos grises casi se atraganta con su sopa.

"¡¿En serio?!" Preguntaron al unísono. Y Yuuri se tensó, recordando que no tenía ni idea de lo que eso significaba.

"Wow, Yuuri. No eres tan inocente como yo pensaba." Dijo Chris intentando no reírse, posando un codo sobre la mesa y apoyando su barbilla en su mano mientras movía las cejas.

"¿Q-qué significa que...lo lleve sobre mi espalda?" Preguntó Yuuri con sus mejillas extremadamente rojas y muriéndose de vergüenza por la mirada lasciva que el rubio le dedicaba.

"Descuida, Yuuri. No significa nada de lo que Chris sugiere." Le aseguró Phichit dándole palmadas en la espalda para tranquilizarlo. "Si conoces algo de historia, deberías saber que hace unos miles de años los dragones todavía éramos usado como herramientas de guerra para los humanos. Nos domaban para montarnos y volar sobre nuestro lomo, además de arrancar nuestras escamas sin nuestro permiso. Nos hacían sus esclavos."

"También nos hacían pelear contra nuestra propia especie sólo por el hecho de que nuestros amos estuvieran en diferentes bandos." Dijo Mila con tristeza, y Yuuri asintió despacio. Recordaba haber leído algo sobre eso en uno de los libros de la biblioteca donde trabajaba. Claro que en los libros disfrazaban el domar a un dragón como una gran hazaña. "Sin embargo, sabemos por rumores y leyendas que algunos dragones estaban con sus amos por voluntad propia, que incluso les dejaban saber sobre la transmutación y les regalaban sus escamas con gusto; que realmente existía un vinculo amistoso entre ellos."

"¡Oh! ¿Van a contarle sobre la leyenda del caballero y su dragón?" Preguntó una muchacha de largo cabello negro y ojos púrpuras saliendo de la cocina. Yuuri no la había visto antes, pero por su parecido al soldado, ella debía tratarse de Sara, la cocinera. La muchacha se quitó el delantal y se sentó junto a Mila en la mesa. "¡Adoro esa historia! ¿Puedo contarla yo?"

Los demás sonrieron y asintieron. Sara entonces se levantó de la mesa, hizo a Chris a un lado, y se sentó frente a Yuuri.

"Se dice que una vez un caballero y su dragón fueron mal heridos en batalla. Al dragón le perforaron las alas y terminaron cayendo cerca de la capital. Ambos se desangraban, pero sobrevivirían si recibían ayuda. No obstante, el dragón se encontraba ya demasiado débil como para moverse, y el caballero sabía que si lo dejaba atrás, los otros humanos no querrían ayudarlo a volver por él, lo dejarían morir puesto que ya se encontraba inservible para la guerra; por lo que le ordenó a su dragón que transmutara en humano y que se subiera a su espalda. El dragón al principio se resistió, pues sabía que su amo se desangraría el doble de rápido si lo hacía, pero el caballero fue testarudo y lo llevó cargando en su espalda hasta la capital. Y..." Sara calló un momento, mirando a un punto muerto en la mesa. Yuuri entonces supo que no había un final feliz. "El dragón sobrevivió gracias al sacrificio de su amo."

"No sabemos si eso ocurrió de verdad." Dijo Chris pasándole su tazón a Mila para que lo rellenara. "Podría ser una fabula que alguien inventó para que simpatizaríamos con los humanos. Aún así, la tomamos en bastante consideración y la vemos como un símbolo de confianza y hermandad entre un dragón y su humano."

"Ooh..." Yuuri miró lo que quedaba de su sopa, recordando lo feliz que se veía Viktor cuando le sugirió llevarlo sobre su espalda. Eso significaba que el peliplateado confiaba en él. Aunque a este punto ya no le debería resultar algo sorprendente.

"Espero que ahora que ya sabes lo que significa no te hayas arrepentido de llevarlo en tu espalda." Bromeó Phichit y Yuuri enrojeció mientras negaba con la cabeza.

"Parece que...tengo muchas cosas que aprender sobre ustedes." Dijo dando un suspiro de cansancio, aunque ciertamente aliviado de haber hecho algo que se consideraba la máxima muestra de confianza entre los dragones. Ahora sólo esperaba no volver a hacer algo malo, como cuando hizo llorar a Viktor por error al decirle que no quería ser su amo.

"No te preocupes, Yuuri. Nosotros estaremos aquí para ayudarte en lo que necesites." Dijo la pelirroja al volver con el tazón de Chris con más sopa de tomate. "No serás un dragón, pero ya te consideramos uno de los nuestros. Puedes preguntarnos o pedirnos lo que necesites. Ah, y también será mejor que le tengas un poco de paciencia a Viktor. Al igual que el otro Yuri, él tampoco ha convivido mucho con ustedes. Los dragones como él prefieren vivir a la intemperie."

"Entiendo." Terminó la sopa e hizo a un lado el tazón. Se levantó de la mesa e hizo una reverencia inclinando el torso. "Les agradezco a todos por ser tan amables conmigo. Prometo hacer mi mejor esfuerzo por cuidar de Viktor. No los decepcionaré."

"¡Kyaaa! Parece como si nos estuvieras pidiendo la mano de Viktor en matrimonio." Exclamó Sara con las mejillas ruborizadas.

"¿No es adorable?" Secundó Mila también ruborizada.

"¡Yo pido ser el padrino!" Dijo Phichit levantando una mano como si pidieran voluntarios.

Yuuri entonces, ruborizado, agradeció la cena y dio las buenas noches.

Cuando regresó a su habitación vio que ya todo se encontraba a oscuras, con apenas algunas luces de las lámparas exteriores filtrándose por las ventanas. Yuuri cerró las cortinas y después se sentó en la cama para quitarse las botas y meterse en las cobijas. Tan pronto lo hizo, Viktor lo rodeó con sus brazos.

"Yuuri, te tardaste..." Que quejó en voz baja, sin abrir los ojos, acurrucándose en el hombro de su novio.

"Lo siento. Fui a cenar." Contestó también bajando la voz, llevando una mano a sus mechones de plata para acariciarlos. "¿Tienes hambre? Puedo traerte algo."

"Sueño..." Murmuró y no dijo nada más.

Yuuri continuó acariciando su cabello hasta que él también se quedó dormido.


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